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Rafael Bernal Cobos, que ahora regenta el establecimiento, junto al cocinero José Manuel Romero Ramírez y el camarero Paco Albaiceta González. En la cocina también está, aunque no sale en la foto, Antonio Rodríguez Cobos.

Antonio Rodríguez Collantes ‘el Piqui’, abrió el Bar La Muralla en la barriada Guadebro, calle Tomás Cólogan Osborne, 6. Corría el año 1977. En la actualidad regenta el establecimiento su yerno, Rafael Bernal Cobos, junto a su hija, Marta Rodríguez Caraballo.

Los aficionados al pescado fresco acuden principalmente los fines de semana buscando las especialidades del Bar La Muralla, que suele tener piezas de doradas y lubinas salvajes, además de urtas y otros pescados. Se pueden degustar tanto fritos como a la plancha o en tartera. Además tiene chocos, puntillitas y coquinas tanto de El Puerto como de Huelva, aunque de éstas no hay siempre. Cuando es temporada también cuentan con galeras de coral. Rafael Bernal resalta que «todo el pescado que traemos es fresco». Además, otra de las especialidades famosas de la casa es el rabo de toro.

Coquinas de El Puerto a la marinera, el famoso molusco bivalbo que le da el gentilicio costumbrista de 'coquineros' a los portuenses o porteños.

El bar La Muralla es el típico bar de barrio de estética funcional con amplia barra y salón comedor, compartiendo la misma estancia. Fuera, una amplia terraza. En todos los espacios se puede comer, tanto de tapa como de raciones o platos. Sirven también desayunos. (Texto y fotos: Pepe Monforte).

Al realizador rumano Valerio Lazarov, primer director general de Telecinco le sirvieron de inspiración El Puerto y alrededores  para una serie de especiales que preparaba para TVE en el otoño de 1971 y que se rodaron íntegramente en la provincia de Cádiz, hace ya 40 años. El programa se llamaba '360 grados en torno a Marisol'.

Este programa formaba parte de la estrategia de la televisión nacional de ofrecer unos contenidos que hicieran creer a la población que vivían en un país moderno y libre de censuras. El proyecto lo había firmado Adolfo Suárez, cuando era director general de RTVE, y el mediático Luis Ángel Delaviuda (fundador de Antena 3) como director de antena.

Unos años antes Lazarov, literalmente huyendo del régimen de Ceaucescu, había despuntado en la cadena española con el musical ‘El irreal Madrid’. Lazarov, precursor del ritmo del videoclip televisivo y obseso con las posibilidades del zoom, tenía barra libre para sus programas de entretenimiento: además de dar una presunta imagen de modernidad para el interior, sus programas, que eran adquiridos en muchos países de Europa y Suramérica, transmitían una imagen de España como país avanzado.

El desaparecido Varadero de Pastrana y el también desmontado puente de San Alejandro.

Aunque en los títulos de crédito de ‘360 grados en torno a Marisol’ no aparece nada sobre los lugares elegidos (incluso en la Wikipedia se habla de "la provincia de Málaga"), el programa emitido en 1972 en la Primera Cadena fue un escaparate turístico de El Puerto y Cádiz, a mayor gloria para el relanzamiento de la carrera de Marisol. Otro espacio de la serie musical, el dedicado a Carmen Sevilla, también se grabó en buena parte en la provincia.

Marisol y Tip y Coll en el Castillo de San Marcos

El castillo de San Marcos de El Puerto, a lo Polanski-Lazarov  quería emular a Polanski en 'El baile de los vampiros' y creó una versión carpetovetónica en el castillo de San Marcos, en El Puerto, para este programa de Marisol de 1972. La cantante junto a Tip y Coll y sus bailarines danzan por las almenas con vistas a la Bahía.

...continúa leyendo "1.300. VALERIO LAZAROV Y EL PUERTO. Hace 40 años."

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Los bombones "CCA" realizados por la heladería Da Massimo con chocolate blanco y naranja y con los colores de la entidad, blanco y naranja. /Foto: Centro Comercial Abierto

La Asociación de Comerciantes del Centro Comercial Abierto (CCA) de El Puerto  han inventado, en colaboración con la heladería Da Massimo (ver nótula núm. 1.045 en GdP) el marketing dulce, es decir la promoción de este espacio comercial a través de bombones y helados. La entidad trabaja en atraer público al casco antiguo de la ciudad basándose en la calidad de su oferta gastronómica y sus comercios. Para ello está llevando a cabo diversas acciones comerciales y en estas se inscribe esta original propuesta que consiste en la elaboración de una gama de productos “CCA”.

El presidente del Centro Comercial Abierto, José María Godínez (segundo por la derecha) y el Consejero de Comercio de la Junta y el alcalde de El Puerto junto a otras autoridades, tras la recepción del Diploma de la Junta de Andalucía al CCA entregado a finales de enero pasado en el Castillo de San Marcos.

La línea se ha inaugurado con dos productos gastronómicos realizados por la heladería Da Massimo que se dieron a degustar en el centro de la ciudad y que ya se venden en este establecimiento. Se trata de unos bombones realizados con chocolate blanco y naranja. Los mismos ingredientes se han utilizado también para realizar un helado.Los dos productos han sido ideados por el heladero Massimo Pozzi.

Los colores blanco y naranja son precisamente los colores corporativos de la asociación cuyo logotipo también irá impreso en el envoltorio de los dos productos. La intención de la entidad es de esta forma tanto atraer público como promocionar la zona ya que “creemos que pueden ser un buen regalo y así, de esta forma, la marca del Centro Comercial Abierto de El Puerto se difundiría. (Texto: Pepe Monforte).

 

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La fotografía está tomada por el fotógrafo Cuellar --que no se llamaba Cuellar-- que se instalaba según se entraba en el Parque por la plaza de las Galeras, en la primera palmera a la derecha ¡Cuantas fotografías se han hecho en esa esquina del Parque! Ver nótula núm. 399 de Cuellar en GdP.

Delante del Bar Santa María, en el Parque Calderón: Juan, Luis y Alvaro Osborne, Agustín Peralta, Fernando Merchante, José Mª Martinez Ruiz, José Mª Martinez Govantes, Miguel Rascón, Fernando Osborne, Agustín Merello y Juan Carlos Terry, en 1960, un espacio paseado por portuenses y turistas desde su inauguración en 1896 por Severiano Ruiz Calderón, el alcalde conservador del que toma su nombre el espacio de esparcimiento.

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Grabado de Taylor & Cooker. El edificio de la izquierda es una mansión de un miembro de la familia Vizarrón y el de  la derecha, la casa propiedad de ‘los Giles’, donde estaban ‘Los Maera’ y en la actualidad está el Bar ‘La Garnacha’. La calle que nace es la calle Luna vista la perspectiva desde la Plaza de las Galeras.

Parece mentira que Cádiz y los Puertos que fueron los pilares fundacionales del flamenco, no se hayan percatado de que estamos en 2012 y que en 1812 ya bullían en Cádiz y los Puertos muchísimos gérmenes de cante, unos ultramarinos, otros de raíz propiamente gaditana, pero todos rodados por la tradición oral que venía desde antiguo. El llamado “cante de ida y vuelta”, no es cosa de un día. A los toreros, y galleros que han hecho las américas  en las postrimerías del siglo XIX y en el XX hay que sumar a las reales hembras, como Pepa de Oro que acompañó a su padre, Paco de Oro, en las campañas taurinas americanas y nos trajo su milonga.

AUSENTES EN LAS INDIAS.
Pero mucho antes, en el XVIII, no hay que olvidar a los gitanos censados en El Puerto de Santa María, en 1717 y 1783, como “ausentes en las Indias”, me imagino que como tripulación, porque no figuran en el Catálogo de Viajeros.  Y entre esos “ausentes en las Indias” están el padre y un hermano del herrero, hoy confirmado portorrealeño, nacido  en 1755, pero vecino de El Puerto, casado en  Jerez y nuevamente vecino de El Puerto,  Luis Fernández Morón, “el de la Juliana”. Y “ausentes en las Indias” son, en los documentos del XVIII, los gitanos portuenses Juan Bermúdez, Juan Francisco de Padilla y Pedro Cintado, que se “ejercitaban en navegar a Indias” y “pocos días después” del registro de 1717 hicieron  viaje  “en los navíos de Buenos Aires”. Volvieron “por carnestolendas” de 1721.  También,  en el registro de 1717, los gitanos portuenses Alonso Ramírez y Antonio Conde son “navegantes a Indias”. Gaspar de la Oliva ‘el Nene’, Agustín de Aranda  José Sierra, Diego Felipe Núñez, Domingo Francisco Díaz o Tomás Rivero, gitanos de El Puerto, figuran  como “ausentes en Indias”. Como se comprenderá, esta es una simple muestra documental muy sugerente, y, desde luego, es mucho mayor el número de los  gitanos  bajoandaluces embarcados a las Américas.

En muchos  cantes,  en las soleares apolás, en la caña –la caña dulce--, por ejemplo, o en ciertas bulerías de los Puertos y en los tangos se aprecia claramente la influencia americana. Ello sin contar con las peteneras, las milongas, las guajiras, las vidalitas...

Lugar desde el que las tropas francesas asediaron Cádiz entre 1810-1812

Toda la constelación de cantiñas que nacen en el cerco de Cádiz, al amparo del fervor popular, deben ser puestas al conocimiento del  pueblo gaditano en el 2012. Pero con rigor científico. Me temo que van a salir muchos marisabidillos que,  nos van querer sorprender, otra vez, con los “hallazgos” falsos, como siempre sucede, y se van a arrimar al poder para sacar tajada. ¡Mucho cuidado! Se impone un serio Congreso, con gente seria, que la hay, para que aflore todo el rico cante del Cádiz de 1812, fruto de trabajos de campo concienzudos y de rebuscos documentales serios. Veremos. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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'Duende y misterio del flamenco' es un ecorrido documental sobre el mundo del flamenco, un arte que el director del film, el español Edgard  Neville siempre admiró y del que se declaró fiel seguidor. Con la voz en off de Fernando Rey se narra la historia de dicho género musical mediante diversas escenificaciones donde se aprende a diferenciar tipos de flamenco: martinetes, soleares, tarantos, seguiriyas, bulerías, tonás, tangos, alegrías y fandangos.

En El Puerto se rodó en el río Guadalete y el Vapor, en el muelle pesquero de la Otra Banda, con el Parque Calderón de Fondo, en la Bajada del Castillo, en la Avenida Micaela Aramburu delante del Palacio de los Duques de Medinaceli y en el mismo Vapor Adriano I.

Ronda, Granada, Madrid, Toledo, Málaga y otras localizaciones de la península ibérica fueron los exteriores monumentales que sirvieron de plató natural del film. Se estrenó en España el 15 de diciembre de 1952, y en ella aparecen artistas consagrados como el bailarín Antonio, de reconocida fama internacional y Pilar López y su ballet español.  Reproducimos, a continuación, algunos fotografmas de la película.

El Vapor 'Adriano II' y la Draga, en la desembocadura del río Guadalete

Edgard Neville Romrée, IV Conde de Berlanga de Duero, fue escritor, autor de teatro, director de cine y pintor español, nacido en 1899 y fallecido en 1967 quien, anticipándose cuarenta años a Carlos Saura, aunque con inferioridad de medios y empaque formal, Edgar Neville ofreció su particular visión de la historia del cante y el baile flamencos en un documental que tuvo escasa difusión pero que contó siempre con partidarios apasionados.

El director de cine, escritor, autor de teatro y pintor español, Edgard Neville.

Cante y baile a bordo del Vapor 'Adriano I'.

La Plaza de las Galeras, vista desde la Otra Banda.

La Bajada del Castillo, con muchos figurantes locales, sobre todo niños que puede que aún se acuerden de aquel rodaje.

La Aduana Ducal de los Medinaceli, en la calle Micaela Aramburu.

Presentada en versión restaurada en el Festival de San Francisco de 1996, su culto ha conseguido trascender las fronteras peninsulares. Actualmente es considerada la mejor película realizada sobre el flamenco, y en su época cosechó excelentes críticas además de una Mención especial en el Festival de Cannes. Hemos tenido ocasión de poder visionarla en los fondos documentales de la Filmoteca Nacional.

Es un ejemplo claro del triunfo de las ideas que constantemente repiten los expertos de que el futuro de las pequeñas empresas está en la especialización. Quizás sea porque estudió Ciencias Empresariales de joven, quizás sea porque habla perfectamente francés, inglés e italiano o quizás, simplemente, porque Juan Carlos Amado Bautista es de esas personas que cuenta con ese don tan difícil que es el de la intuición, de ver, antes que nadie, donde está el negocio.

Lo cierto es que en 2010 su empresa, la Casa del Jamón, decidió abrir despacho en internet y hoy día desde su tienda de la calle Valdés de El Puerto de Santa María salen a diario pedidos para diferentes puntos de Europa. En el continente los clientes, que conocen ya el producto estrella español,  demandan jamones buenos y, sobre todo, tiendas de confianza en un producto tan complicado. No es la primera vez que Juan Carlos se adelanta. En 1995, cuando todavía ese nombre ni sonaba por aquí, abrió en El Puerto de Santa María la primera jamonería de la provincia. Ahora, tan sólo en su Ciudad, hay una decena de establecimientos de características parecidas.

La idea era bien sencilla, una tienda en la que se cortaba el jamón a cuchillo delante del público. Pero el simple hecho de que el cliente, cuando llegaba, veía cuatro o cinco jamones delante de él entre los que elegir y a su alrededor estaban las paredes llenas de género le hizo ganar fieles con rapidez. La técnica de cortar jamones la aprendió ‘a ojo’  de su tío que tiene en Ronda una tienda dedicada también a esta actividad.  Le daba miedo que cogiera los cuchillos, pero le enseñaba todas las claves del corte. A los 21 años, ahora tiene 43, abrió en Ronda un bar, el Oasis se llamaba. Juan Carlos vio que tenía que ofrecer algo para atraer a la clientela y pensó en lo que había aprendido ‘de vista’ junto a su tío. Lo de ofrecer tapas de jamón tuvo éxito y empezó a vender piezas enteras ya que la gente confiaba en él.

...continúa leyendo "1.274. JUAN CARLOS AMADO BAUTISTA. De El Puerto a toda Europa (II)."

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Ignacio Fernández Sánchez tiene 42 años. Con su uniforme de color blanco y rojo y su gorro inmaculado tiene cierto aire de pastelero francés y es que sus creaciones, según el mismo reconoce, están inspiradas en la confitería más famosa del mundo, la de este país. Fernández, el maestro pastelero de La Casa de Chocolate,  no es un neófito. Lleva en la profesión 27 años, desde que con 15 se estrenara en el negocio familiar, el que adquiriera su padre José Fernández, conocido como Pepe el del Bar Jamón. En La Merced, la confitería que todavía sigue perteneciendo a la familia y que gerencia su hermano Manuel, ha llevado a cabo toda su carrera hasta ahora en que ha decidido emprender aventura propia.

Ignacio se ha formado mucho en estos años. Ha viajado, ha realizado cursos y ha tenido curiosidad. Todo esto le permite ahora afrontar esta nueva etapa creando «algo que creo que es diferente aquí en El Puerto, con unos dulces diferentes, con una estética muy cuidada, muy suaves al paladar, de cierta influencia centroeuropea y con mucha presencia del chocolate, un producto que me gusta mucho y al que le veo muchas posibilidades».

Lo primero que llama la atención cuando te acercas a la nueva pastelería de la calle Luna es una gran cristalera desde la que se puede ver como el equipo de la Casa del Chocolate  trabaja en el obrador. La pastelería acaba de abrir en pleno centro de El Puerto en el local que ocupaba la joyería Santos, en la esquina de Luna con Nevería. Ahora se venderán otras joyas, esta vez dulces.

...continúa leyendo "1.244. IGNACIO FERNÁNDEZ SÁNCHEZ. La Casa del Chocolate."

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Desde el pasado viernes 16 de diciembre , La Bodeguilla del Bar Jamón y La Herrería-La Draga organizan: Sentidos y equilibrio “Maridaje de vinos y tapas” maridado por Spiritsherry Enoturismo y con la colaboración del Grupo Caballero. Se maridaran cuatro vinos del Grupo Caballero con tres tapas y un postre respectivamente en cada uno de los establecimientos. Un menú de tapas y postre maridados por 15 euros durante todas las fiestas navideñas. Ambos establecimientos pertenecen a la Ruta Urbana del Vino, Brandy y el Vinagre de El Puerto de Santa María.

En asuntos de amoríos gastronómicos lo divertido es experimentar, jugar a combinar sabores y texturas. Y descubrir el placer de acertar y notar que se origina algo nuevo, inédito. Y lo mejor es que cada uno encuentra su propia armonía, o maridaje… y disfruta comiendo y bebiendo…. Quien así lo anuncia es Spiritsherry, la empresa de enoturismo que ha asesorado a estos hosteleros en su propuesta.

La Bodeguilla del Bar Jamón y La Herrería-La Draga ambos situados en pleno centro de El Puerto de Santa María, inician el pasado viernes una interesante experiencia que se prolongará durante todas las fiestas y es la puesta en marcha de un menú especial en cada uno de los establecimientos en el que se proponen 3 tapas y postre acompañados de 4 vinos de bodegas Caballero.

Para ver los menús a mayor tamaño, pulsar sobre la imagen.

El precio de los menús es de 15 euros por persona y están compuesto por tapas especialmente diseñadas para la ocasión y que han sido luego combinadas con los vinos por la empresa gaditana Spiritsherry, especializada en enoturismo.

Mamen y Rafael, de la Bodeguilla del Bar Jamón.

Así La Bodeguilla del Bar Jamón propone el siguiente menú de tapas y postre:
•    Fino Pavon maridado con fritos de pimientos con chistorra navarra
•    Amontillado Don Luís maridado con tortitas de gambas al ajillo
•    Oloroso Rio Viejo maridado con pequeña hamburguesa de Kobe con helado de queso Payoyo
•    Pedro Ximenez maridado con delicia de crema de orujo con nueces de macadamia

Francis, de La Herrería-La Draga.

Por su parte La Herrería-La Draga propone estas tapas y su correspondiente postre:
•    Fino Pavon maridado con mejillones con mousse de pimientos y vinagreta de manzana
•    Amontillado Don Luís maridado con pez de espada con crema de puerros
•    Oloroso Rio Viejo maridado con brascada de mechada con piquillos y mermelada de cebolla
•    Pedro Ximenez maridado con daditos de trufas trucados

Estos menús estarán durante las Navidades en los dos establecimientos y se servirán tanto al mediodía como por la noche, en los horarios habituales de los establecimientos, con el acompañamiento de los vinos del Grupo Caballero. (Textos: Pepe Monforte).

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Hoy tengo que hacer una confesión: y es la sensación del tiempo perdido. Con lo escasa que es la vida, y lo efímero de su goce, he despilfarrado este don entre sueños no cumplidos, quimeras harto ambiciosas, rutinas alienantes y vacíos incomprensibles. He comido más chícharos que helados, y usado más el impermeable que caminar descalzo por el rocío que aún retiene la hierba.

Tres generaciones de memoria viva del Bar Vicente.

Hoy sentado en el velador del mejor rincón del Bar Vicente, el reservado para el patriarca de los Sordos; en el corazón del mentidero portuense, con la mirada perdida a través de los cristales, repaso algunas de mis incontables carencias. Tras cuarenta años de ‘paracaidista’ --expresión acuñada por Luis Suárez Ávila para calificar a los que no siendo porteños, abrazamos su bandera y decidimos adquirir el derecho y el honor de serlo-- lamentablemente, he llegado a conocer más su aspecto externo, que sus habitantes.

El año 2000 el Bar Vicente recibió el primer diploma del Centro Municipal de Patrimonio Histórico --obra exclusiva que año a año realiza Faelo Poullet--. En la imagen propietarios, familia, empleados y amigos delante del preciado galardón.

Nunca me he preguntado el por qué el Bar Vicente se matiene  impávido con el devenir de los tiempos; y no me refiero a su aspecto centenario y su merecida distinción como Diploma de Patrimonio Histórico, sino a las personas, al equipo humano, y a la dinastía de los Vicentes que son trasunto de las matrioskas, esas muñecas rusas, afines a la teoría cosmológica de que cada universo está anidado en otro mayor. La primera, Vicente Sordo el patriarca; dispuesto a cumplir el próximo decenio y llegar a la centuria. De su interior, más pequeño, otro Vicente Sordo: este, navega en esa indefinida edad en que se vuela inclinado, aferrando una mano a la juventud que se escapa, con la otra, rozando sin temor el tercio vital de la sabiduría, y en su vientre, el último de los clones, casi certificando el prosaico cambiable bancario de 30,60 y 90, con algún pequeño desajauste.

Sobre el letrero de 'Se reserva el derecho de admisión', la aljofifera (donde se guardaba la aljofifa, pedado de paño basto para limpiar las mesas) que permanece en el interior del local desde los comienzos de éste. A la derecha de la imagen, el Diploma de Patrimonio Histórico.

Aquí quería llegar cuando al comienzo de este artículo citaba mi tiempo perdido. No he podido beber de la experiencia del abuelo, y me queda lejos confraternizar con el nieto; pero he comenzado a disfrutar y seguir aprendiendo al descubrir, que en el interior del padre, el que gobierna el timón, hay una caja de sorpresas; como en casi todas las personas, pero este, es capaz de transformar al desconocido en cliente, al cliente en amigo y al amigo en hermano.

Una vista del Bar Vicente desde las cristaleras de la calle Sierpes.

Cuando alguien te estrecha la mano, unos te transmiten abulia, te la dan como si fuese un lenguado; otros por su posición, establecen distancia empujándola hacia ti; otros descargan, en una demostración de falso poder, toda la fuerza hasta convertir tu mano en un revoltillo crujiente de metacarpos, carpos y falanges… Otros al fin, como Vicente, transmiten calor, afecto, energía positiva, sentimientos sin aspavientos, con naturalidad, huero de hipocresía comercial, y a veces, te regala un fraternal ósculo. Este es mi amigo Vicente, el depositario del arcano de los Sordos. Y este es el bar Vicente al que siempre que puedo visito, y al que ya conozco por dentro. (Texto: Alberto Boutellier Caparrós). (Fotos: Colección Bar Vicente).

Más información del Bar Vicente en GdP.
014. BAR VICENTE. O Las Mellizas (el Rubio), o Los Pepes.
655. MANUEL GARCÍA GÓMEZ. El Tabique.
977. DOS SONETOS AL BAR VICENTE.

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