Mientras los aliados desplegaban la mayor operación de invasión por mar de la historia en las costas de Normandía anunciando el más que próximo final de la Segunda Guerra Mundial, en la casa de sus abuelos maternos, en la calle San Juan núm. 30 actual nacía circunstancialmente el seis del seis de 1944 Francisco Teja García de Quirós; ese fue a la par, el día D de un porteño recordado y querido por sus paisanos. Curiosamente en la misma casa del Barrio Alto nació nueve años más tarde el torero portuense José Luis Galloso. El arte de Talía primero y más tarde el de Cúchares, revolucionaron la ciudad durante un periodo concreto de su tiempo rozando con sus tirsos mágicos a dos de sus hijos más queridos.
(En la imagen, Paco Teja, con 27 años, en 1971).
Primogénito del capataz del 501 Eduardo Teja Huerta gran aficionado a la caza y socio del Reñidero de la calle Santa Clara, junto a Miguel Ortega, el carnicero. Cuentan que les proporcionaban para las peleas pollos ingleses procedentes de Caracas, él los preparaba y entrenaba para las peleas. Paco era nieto de José Luis ‘el Pollo’.

Con sus padres, en 1947, con apenas 3 años de edad.
Su madre era la incansable luchadora Lolita Quirós, que divorciada en el año 1962 (todo un hito para la época) y para sacar adelante a su prole (Paco, Loli y Eduardo), lo mismo alquilaba habitaciones de su casa familiar, como vendía agua o impartía clases de labores y costura, criaba gallinas y vendía huevos, fabricaba jabón y los vendía a los Ultramarinos, lavaba y planchaba para la calle, incluso compró un televisor y las tardes de toros cobraba una entrada simbólica para que la vecindad disfrutara de la corrida. «--Yo sacaba un duro de una peseta», solía decir.
En la calle Zarza núm. 35, -donde naciera el dramaturgo portuense Pedro Muñoz Seca, y fuera lugar de encuentro más tarde en la taberna ‘El Níspero’ de personajes tan entrañables como ‘El Chumi’, los hermanos ‘Guarigua’, ‘La India’…- creció rodeado del cariño de los suyos, el director teatral Paco Teja.
SAFA, EL SEMINARIO Y 501.
A los cinco años comenzó sus estudios en los Jesuitas bajo el hálito protector del padre Martínez. Allí comenzaron también sus primeros escarceos con el mundo del teatro, participando en las adaptaciones teatrales exclusivas para varones muy propias de la época. Tras un breve paso por el seminario de Sanlúcar en donde comprendió que ese no era su camino, con 20 años entró como administrativo en las Bodegas de Carlos y Javier de Terry (501) junto a su padre y a su hermano pequeño, empleo que mantuvo hasta que a principios de los 80 un despido masivo de personal truncó su vida laboral en la bodega.Tras unos años de incertidumbre logró formar parte de la plantilla de la extinta Fundación Municipal de Cultura y Juventud, donde tomó el pulso a la vida cultural de la ciudad y pudo a la vez desarrollar su verdadera vocación teatral que compaginaba con su otras devociones: la lectura, la pesca, la caza y su familia. (Imagen del Libro de Escolaridad de Paco Teja).
AFICIONES.
Era socio de varios cotos de Chiclana, caza menor siempre, conejos y pajaritos que hacían pasar algún que otro disgustillo a su mujer y a sus niñas… Le gustaba ir a cazar con su padre, siempre. También pescaba y le encantaba todo lo relacionado con la Naturaleza (se veía una y otra vez la famosa serie “El hombre y la tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente). Amaba la lectura, pasaba horas y horas junto a montones de libros de novela y teatro. Para Paco, un libro y un cigarro, eran todo un placer.
LA FAMILIA.
Paco era un buen amigo de Pepe Valle, hijo de Rafalito, el Barbero del Callejón Espelete. En el año 70, Pepe invitó a Paco a visitar el pueblo de sus padres, Montecorto, por aquel entonces una pedanía de Ronda de unos 500 habitantes. Y allí conoció a Ana García Orellana, a quien visitaría en su Lambretta que vemos en la imagen de la izquierda, durante los dos años que duró el noviazgo. (La imagen de la pareja está tomada en Montecorto).
Se casarían en 1970 en Montecorto. Allí nuestro protagonista exprimía las horas que pasaba en contacto directo con esa naturaleza a la que tanto amaba. Fruto de su matrimonio nacieron Ana Belén y María José, en la calle Santa Clara, 23, junto a las carnicerías de ‘El Lengue’. Si viviera ahora a sus 66 años, sería abuelo de tres preciosas nietas: Ana, Natalia y Berta.
GRUPO DE TEATRO BELLAS ARTES.
Su relación con el teatro como ya hemos dicho se remonta a los primeros años de colegio, pero fue en 1964 cuando decide dar un paso al frente para convertirse en el director del Grupo de Teatro de Bellas Artes. Antes, en 1963, tendría la oportunidad de participar en el rodaje de ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez y algunos personajes populares de El Puerto, entre otros, el Chato Guarigua. Paco aparece en la entrada de los toreros en la Plaza Real.
El nombre de Paco Teja comienza a hacerse habitual por los corrillos culturales y de aficionados al teatro de la ciudad. Con un grupo de amigos, entre los que se encontraban sus dos hermanos, Eduardo y Lola, comienza a dirigir a un buen número de jóvenes actrices y actores aficionados portuenses bajo el nombre de “Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia”.
Entre todos conseguían llevar a escena trabajos realmente complicados para un grupo de esas características; las mujeres realizaban el vestuario mientras ellos ideaban unos decorados imposibles; hacían aportaciones económicas de sus propios bolsillos para las compras de última hora; desvalijaban sus casas y las de sus familias para disponer del atrezzo exacto que Paco necesitaba; trasladaban los enseres en sus propios coches de un lado para otro, y al final de todo actuaban para un público expectante que los esperaba un año detrás de otro.

En 1968, posando delante del cartelón que anunciaba la obra, en el Teatro Principal.
MUÑOZ SECA, IMPRESCINDIBLE.
El autor de cabecera del grupo –Muñoz Seca- alimentó el repertorio como director teatral durante toda su trayectoria, salvo alguna incursión con Arniches, Darío Fo y Mª Clara Machado que pusieron el contrapunto a su peculiar forma de dirigir. Quiso representar teatro de otros autores para acallar las bocas que le encasillaban con el dramaturgo portuense. Teja mantenía que «--Es Muñoz Seca el que se ha empeñado en que yo sea el que dirigiera sus obras para el pueblo que le vio nacer». Lo tenía claro.

En 1966, Paco en el Teatro Principal, durante la representación de La Plasmatoria.
Sus estrenos tuvieron lugar en el Teatro Principal hasta que el fuego lo hizo desaparecer, trasladándose con posterioridad al salón de actos de la Casa de la Cultura, lugares ambos que se habituaron a colgar el cartel de ‘agotadas las localidades’ cuando del grupo de Paco se trataba.

En 1984, durante la interpretación de 'La Mueca del Miedo' de Darío Fo, quien con el tiempo sería Premio Nobel. Fue censurada -curiosamente- por la administración comunista que regía entonces los destinos de El Puerto. El motivo, un programa de mano, que en su contracubierta llevaba estos versos de Meyerhold: “Puedes burlarte de un león.../puede que hasta te pague con una carcajada,/pero no ironices jamás sobre un político:/son como monos, que si están solos huyen,/pero si tienen a sus espaldas al león, protegiéndoles,/de un arañazo te sacan los ojos.”

En su despacho de la Fundación Municipal de Cutlura.
El paso del tiempo y las ocupaciones familiares de los componentes de Bellas Artes disuelve a esa gran familia de teatro, que posteriormente volvería a las tablas pero ya con la ausencia de su director. No obstante, su inquietud y amor por el arte dramático no le permite estar mucho tiempo ocioso y crea el Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA), germen de las actuales Escuelas Municipales de Teatro de las cuales han salido actores que llevan el nombre de El Puerto y el recuerdo de Paco Teja por los escenarios del mundo.

En 1988, tras la representación de 'Pluft el Fantasmita', Joaquín Perles, Paco Crespo y Manolo Morillo, entre otros.
HOMENAJE.
El verano de 1988, con motivo de sus 25 años de dedicación al Teatro, los actores del Grupo Bellas Artes y Teja se unieron para ofrecerle un homenaje, a un Paco que ya estaba enfermo, en el Salón Moderno. Interpretaron ‘El Diluvio’ de Muñoz Seca, que habían ensayado con el mayor de los secretos en atención a Paco. Su temprana desaparición con apenas 44 años, ese año de 1988, dejó un hueco difícil de llenar, pero cada vez que alguno de sus compañeros sale a escena rara es la vez que no tienen un recuerdo para su maestro y amigo.

En el madrileño Teatro de la Latina, en 1987, con los actores de 'Los Caciques. De izquierda a derecha, Paco Teja, Manolo Serrano, Antonio Garisa y el director de la obra.
En 1996 el actor y productor Joaquín Perles intervino como ponente en el ‘I Congreso de Historia y Crítica del Teatro’ celebrado en nuestra ciudad, dando título a un acertadísimo discurso: “Paco Teja y Pedro Muñoz Seca: 25 años de complicidad en el teatro portuense”. Diez años después de su muerte, el 13 de junio de 1998, la ciudad de El Puerto de Santa María reconoció su dedicación al teatro inaugurando una plazoleta con el nombre de Paco Teja, junto a la Asociación de Vecinos ‘La Gobernaora’. (Texto: Manolo Morillo).
En una próxima entrega, haremos una semblanza de los dos grupos que dirigió Paco Teja 'Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia” y el 'Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA)', con sus obras de teatro, así como las que se representarían después de su desaparición. Nuestro agradecimiento a su familia,: Mariajo y Ana Belén y a su hermana Loli por la documentación y el material gráfico facilitado para la confección de esta nótula.



Recogemos aquí algunas palabras y expresiones usadas por el pueblo llano, el pueblo soberano que, con su uso, ha personalizado el habla de El Puerto, la forma de comunicarnos. Muchas son utilizadas de forma habitual y son comunes en la zona de la Bahía de Cádiz y el interior, es decir, Jerez y su campiña. Otras por mor de la televisión son manejadas ya por el grueso de los españoles. Algunas más ya están en desuso o pertenecen a un vocabulario especializado, tales como la pesca, las bodegas, ... Un buen número de ellas aparecen en el DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). Aquellas son más modernas que estas otras... Todas, al fin, se usan o se han usado en El Puerto y, para no olvidar nuestro patrimonio lingüístico, para fijar y justificar o explicar por que hablamos así, hemos querido crear este Palabrario Porteño, que se irá enriqueciendo con otras que recopilemos y las aportaciones que nos hagan llegar los lectores de Gente del Puerto. 
Arcancía. Alcancía, hucha. Arcancía mojosa. Estar sin blanca. 'Tengo la arcancía mojosa: no puedo pagar la luz este més'. (Dibujo en la imagen de la izquierda).
Baracalofi (De). De balde, gratis.
Canoa. Embudo en forma de 'canoa' que se utilizaba en las bodegas cuando se trasegaba el vino a mano, o en pequeñas cantidades, de una vasija a otra.
Catarrona. Dícese a los escarabajos. Ya Fernán Caballero, escribió sobre ellas en su libro ‘Cuadro de Costumbres’: “En seguida las catarronas se ponían a remedar el ruido del trompo, con su tosco zumbido”.
Coquina. Molusco bivalvo que se encuentra en las márgenes de los ríos Guadalete y San Pedro y alguna playa. Se guisan al vapor o a la marinera. 




Tuvieron que nominarlos como primer premio de pareja infantil a la grupa, aunque no figuraban en la convocatoria, según me contaba Lalote. Son recuerdos que no se me borran. Acaso como José Luis Tejada iba despuntando como poeta, Martínez Montenegro, por agradar, en la tribuna de la Feria de Ganados, proclamando los premios dijo, en verso: «Tres gallinas y un gallo,/ Don Félix Tejada Mayo». Pero peor parados quedaron otros como cuando Martínez Montenegro decía: “Primer premio al conejo de doña…”, o “Primer premio, don…, un toro”. (En la imagen de la izquierda, Felix Tejada Mayo, en la fachada de la Granja).
En dos murales de cerámica Mensaque, había un letrero, en cada pilar:”Explotación Avícola/ San Javier”. Ese nombre se lo pusieron porque Javier Bermúdez Tejada estuvo muy malo de recién nacido y lo encomendaron al patrono de El Puerto, San Francisco Javier. Tan grave estuvo Javier, que el párroco de San Joaquín tuvo que ir a la Granja, al día siguiente de su nacimiento a bautizarlo de urgencia.

En la parte de la casa que habitaban Felisa y Antonia Tejada Peluffo vi y oí, por primera vez, tocar un piano. Felisa y Lalo Tejada habían cursado la carrera de piano y hacían alarde de sus cualidades. Tenían muebles, cuadros y objetos antiguos muy interesantes. En la casa de Mari Pepa, en una esquina, sobre un pedestal, estaba la famosa Inmaculada de talla, estofada, con los pendientes de oro y brillantes, del siglo XVII, que tanto nos admiraba a los niños. En la casa de Lalo recuerdo el reloj de pared en cuya esfera había un paisaje alemán pintado al óleo. En el paisaje, un edificio con una torre y, en la torre, un reloj. Pues bien, la verdadera esfera del reloj con sus manillas era el que estaba en la torre. (En la imagen, Luis Lapeña, Amparo Lapeña y Max ollado, delante de la puerta de acceso al edificio principal de la Granja).




(En la imagen de la izquierda, Antonio Vela Aragón, padre de 


Manuel del Pino, El Niño del Matadero, fue un artista polifacético. Aparte de un grandísimo torero, fue pintor y escultor. Según creo hay personas que todavía conservan algunas esculturas. La familia de Juan Barrero y, quizás, la de Jose Luis Osborne Vázquez, --según mis noticias--, podrían tener algunas. Es una lástima que no se conozca su obra. Quienes han tenido el privilegio de verlas, me cuentan el realismo con que plasmaba, la impresionante pelea de dos toros bravos.



Cuando no el barro, el papel; o el cartón; o las mismas paredes encaladas del Matadero; en uno de cuyos muros llegó a pintar a carboncillo un tren completo y bien trazado, que a la hora de dar nueva cal a las paredes, respetaron los brochistas aquella infantil obra de arte, que perduró hasta que el tiempo acabó con ellas. El dibujo y el modelado erean su verdaderas aficiones.
Nace en la clínica del Dr. Frontela el 22 de noviembre de 1978. Hijo de Miguel Sánchez Santos, agente tributario del Ayuntamiento y de Ángeles Ivars Rojas, quien lleva marcado a fuego los 40 días que el pequeño Miguel se llevó llorando durante 24 horas cuando nació. Es el mayor de tres hermanos, Oscar el ‘pequeño’ es policía nacional, destinado en Melilla y María, diseñadora gráfica de la marca ‘Si Quiero Bodas’.
En todos ellos, el que perdía o se iba, se llevaba el cosqui y la pringá, así que en alerta toda la tarde hasta que su madre le diese una voz por la ventana. A medida que se hacía adulto se daba cuenta de lo feliz que había sido de pequeño y a la mas mínima recalca “er Migué ….de Durango”, como homenaje a su reducto patrio y nostalgia de esa infancia.








Hipólito Sancho Mayi Díez de Aux-Sopranis (Sancho de Sopranis) nació en el número 21 de la calle Palma de nuestra ciudad, el 2 de marzo de 1893falleciendo el 17 de agosto de 1964 en su casa del número 26 de la calle Luna. Combinando los apellidos de sus ascendientess utilizó con frecuencia seudónimos y criptónimos, por los que ha sido ampliamente reconocido, siendo el más habitual entre todos ellos el de Sancho de Sopranis, aunque usaría los de Rafael de Ayraldo, Sancho de Melgar, Sopranis, Senex, Pedro Hisam, Cibo de Sopranis, Cibo d'ria... Con unos y otros firmaría casi medio millar de trabajos de investigación entre libros, artículos, colaboraciones en revistas y periódicos, etc.
Ésta abarca amplios y variados temas, entre ellos los religiosos –él conocía como nadie la orden dominica y su historia-, las épocas medieval y moderna, la historia comarcal, sobre todo la de las ciudades de Jerez y El Puerto en las que acometió trabajos tan ingentes como la elaboración de una historia de las mismas; y también artísticos, aspectos este ultimo en el que destaca la organización de la muestra del museo de la catedral gaditana y su vinculación a la restauración del Castillo de San Marcos portuense, que él realizó junto a extensos estudios del edificio. También fue quién gestó y desarrolló las visitas a los monumentos jerezanos, tan populares y célebres por su contribución al acercamiento de la ciudad a sus habitantes y a los que otorgó un reconocido merito. (En la imagen de la izquierda, portada del libro de 'El Puerto de Santa María y el Descubrimiento de América, escrito con Rafael Barris y publicado en 1926. En la fotografía, facsímil publicado por la Academia de Bellas Artes 'Ssanta Cecilia' en 1992. Hubo que pedir un ejemplar a la Biblioteca Nacional de Madrid, al no existir ninguno en las de la zona. Fue un homenaje y la recuperación de un libro para los lectores de hogaño).
A lo largo de su trayectoria profesional recibió Hipólito diversos premios, nombramientos y condecoraciones. Entre otros, le fue concedida la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla y obtuvo el nombramiento de miembro de la Orden de Mehdauía en Marruecos, etc… Igualmente fue miembro de Academias como la Real Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz o la Real de Historia de las Bellas Artes de Sevilla, y tuvo una intensa y activa participación en la fundación y desarrollo del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, tarea esta en la que colaboró estrechamente con su fundador Tomás García Figueras. Con este investigador jerezano le unían también temas de investigación, como los trabajos realizados en el Archivo de Jerez, su etapa africana y la publicación de sus trabajos en revistas como África o Mauritania, etc… Se relacionó asimismo con otros estudiosos como Rafael Barris, Juan de la Lastra Terry o Fernando Monguió Betcher, colaborando en ocasiones con alguno de ellos. (En la imagen de la izquierda portada del libro 'Alfonso X el Sabio y El Puerto de Santa María', editado en 1984, que recoge artículos dispersos de Sancho y que fue presentado por el invetigador y hoy director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico, Javier Maldonado Rosso y la historiadora Mercedes García Pazos. Como afirmó Maldonado, 'A Hipólito Sancho le debemos el que sentase el conocimiento de este periodo de la historia de El Puerto sobre bases científicas).
Impartió clases entre otros centros, en la Academia Poullet en la calle Cruces, en el Instituto de Jerez y en el colegio los Marianistas de dicha ciudad; trabajó en el Archivo y Biblioteca Pública Municipal. Fue secretario General del alcalde de El Puerto, Antonio Rives Brest, en 1939. Cronista Oficial de El Puerto, por nombramiento de 13 de febrero de 1939, finalizando su vinculación con la instiución municiapl en enero de 1941. Fue el responsable de la imagen actual que presenta el Castillo de San Marcos y de su restauracion y hemos de señalar, además, que estuvo en los negocios de la vinatería, tan propios de El Puerto, en una aventura empresarial familiar, una de cuyas etiquetas mostramos en la imagen de la izquierda.


HISTORIA DEL PUERTO DE SANTA MARÍA. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una síntesis.
El libro IV, El Iluminismo, quizás el título menos afortunado tiene su inicio en la incorporación del Puerto a la Corona, coincidente con la estancia en la ciudad de la familia real de Felipe V, cuyos pormenores relata Sancho. No olvida Sancho en las páginas que dedica al siglo XVIII, efectuar un repaso a la vida religiosa de la ciudad. Parcas son en cambio las páginas dedicadas a la vida económica local, con las que remata la obra y que ofrecen un sumario testimonio de la roturación de alrededor de doscientas aranzadas de arenales para viñas, la ruina de las salinas y el desarrollo comercial. La síntesis de Hipólito Sancho se completa con unos nutridos apéndices dedicados a las magistraturas portuenses durante la Edad Moderna, que vienen acompañados de sendos índices onomástico y toponímico. (En la imagen, portada del libro, edición 2007).

Su padre, funcionario de Patrimonio Nacional, había sido detenido en su domicilio de San Lorenzo del Escorial por milicianos republicanos, y trasladado a Madrid. A partir de ese momento su madre, que también se traslada a la capital, no tendrá ya más noticias ciertas de su marido. (En la imagen, Antonio Alonso Sotillo, su padre).
PICOLO: INFANCIA EN EL PUERTO.
Javier (en la imagen de la izquierda, vestido para la Primera Comunión) estudiará en El Puerto, hizo la primera comunión en las Carmelitas y en el Colegio de San José y San Estanislao, donde tendrá como condiscípulos a Crespo, Rascón, Gonzalo Benjumeda, Borja Osborne Vázquez, … ; luego vendría el Colegio de El Palo (Málaga), donde cursa el bachiller para mas adelante trasladarse a Madrid a hacer lo que siempre quiso hacer, periodismo. “Siempre me gustó escribir”. Así obtiene el título de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.
En septiembre de 1985 es contratado como subdirector por la Revista ¡Hola!, al año de fallecer su fundador, el rondeño Antonio Sánchez Gómez, donde ya lleva 25 años y, desde hace dos en las funciones de Director Adjunto. Recientemente, el 14 de julio pasado, ha fallecido Eduardo Sánchez Junco, hijo del fundador de la revista y, en la actualidad, continuando la saga familiar, el medio es dirigido, con gran éxito por su nieto Eduardo Sánchez Pérez, con la colaboración de sus hermanas Mamen y Mercedes, quienes tienen casa en El Puerto.




‘A MI MARIDO LO ASESINARON EN PARACUELLOS’.

EL CORTEJO O LOS PALOMOS RATEROS.
PALOMAS AUTÓCTONAS. 

En nuestra ciudad existen tres clubes de aficionados a este palomo: Los Bravos, La Portuense y el Club deportivo Los Bravos que acumulan decenas de aficionados, amen de las personas que practican esta modalidad sin estar incluidos en asociación alguna y que se cuentan por cientos. (Cartel Certamen año 2009).
1943
Miguel del Pino toma la
FERNANDO T. DE TERRY GALARZA.
Eduardo conoce a la catalana que será la mujer de su vida: Antonia Palacios, con quien se casa a la edad de 26 años y con quien tendrá cuatro hijos; además es abuelo reciente pues el pasado agosto ha tenido a su primera nieta. Dos años más tarde, en 1971, deja la carrera militar y se marcha a trabajar en una empresa de distribución del aperitivo francés Ricard, llegando a ser el Delegado para las provincias de Gerona y Lérida.


Como ya se ha dicho, Eduardo visita El Puerto, a veces hasta en 10 ocasiones en el año, lamentando que le hayan quitado el tren hotel que venía desde Barcelona, y del que era usuario habitual. El Puerto sigue siendo su referencia, donde permanecen amigos y familia, entre ellos Rafael Rodríguez Macías, director propietario del Hotel Playa de Valdelagrana, con quien comparte sus días de estancia en nuestra Ciudad. Sin temor a equivocarnos, ejerce de ministro plenipotenciario de El Puerto –de embajador de nuestras excelencias—en la Cataluña que le ha visto crecer y que le posibilitó crear una gran familia. (En la imagen, el hotel Playa de Valdelagrana).
Cuando los redactores del proyecto arquitectónico de la plaza nos presentaron la idea nos pareció estupendo, y sin dudarlo estuvimos de acuerdo. Nuestra ciudad y el mar es una unión natural salpicada por la intervención humana, de las que estos grabados forman parte de su Historia, pues ellos mismos son parte del Castillo o Fortaleza de Santa Catalina, conocido por la Gente del Puerto como Las Murallas.




PARTIDA DE JUAN DE LA COSA.





INSCRIPCIONES.
MARCAS Y SIGNOS.