
Manuel Jarque Martínez, Chicharito, nació en la calle la Gatona. Casado con Encarnación Gala Bravo, una madrileña que vive en el domicilio familiar de la Plaza de la Tradición y con quien tuvo nueve hijos: Joaquín, María, Lolo, Encarnación, Luisa, Milagros, Charo, Pili y Antonio. Y diez nietos. Como ven el carné de familia numeroso se lo ganó holgadamente… El sobrenombre de Chicharito le viene porque, de pequeño, en lugar de jugar con bolindres o canicas, jugaba con chícharos o guisantes. Siempre fue su mayor satisfacción ver al Portuense en Segunda División. (Foto: Colección Carlos Pumar Algaba).

Chicharito, agachado a la izquierda, junto a Manuel Soriano Gómez y a continuación Trujillo, a mediados de los cincuenta del siglo pasado.
Pequeño de envergadura, con voz chillona, pero con un carácter excepcional y un corazón fuera de lo común. Entre el Ayuntamiento y el Racing transcurrió su vida, o por mejor decir, eran su vida, aunque también había colaborado con Manolo Carrillo, con su espectáculos de ‘Varietés’ finas. Su segundo padre fue Antonio Torres Santiago, fallecido junto a su esposa Mercedes, en aquel luctuoso accidente de trenes ocurrido a la altura de Lebrija el 21 de julio de 1972, en el que perdieron la vida 86 personas. Un duro golpe para Chicharito, posiblemente el peor de su vida. Nunca quiso hablar de ello. La identificación de los cadáveres la llevó a cabo, precisamente, Manolo de la Torre, que meses antes había salvado del descenso al Racing y que tras la trágica muerte de Torres, con quien tenía prácticamente todo solventado para seguir entrenando, le hizo cambiar de aires y entrenar a otro equipo.

Chicharito, de 'flecha' de la extinta Organización Juvenil Española (OJE), montando guardia, es el quinto por la izquierda. El primero por la izquierda pudiera ser Clavijo Armijo y con gafas, Francisco Pacheco Albalate. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

En la cantina del Campo Eduardo Dato, regentada por Juan Cressi. Aparece a la izquierda ‘Parrita’. El de la botella en la mano es Manonlín, tenía un taller de cerrajero en la calle Cadenas, y detrás de él, Pedrusco. En el centro de la imagen, con sombrero, Cayetano Gómez López 'Tani', que fue directivo muchos años.‘Chicharito a la derecha, junto a él, a su derecha, con copa, traje corbata y pañuelo, Antonio Torre Santiago, Secretario General del RC PORTUENSE. ‘Chicharito’ le decía que era su segundo padre. Se portó muy bien con su familia. Detrás de Torre, Laínez y a su derecha, Trujillo. ambos fueron jugadores del Racing. 23 de febrero de 1962.

En la Feria de Ganado en El Palmar, jugadores, aficionados, directivo. Chicharito aparece en la última fila, en el centro de la imagen a la izquierda y justo a la derecha suya, Parrita, posiblemente el mejor aficionado del Racing a lo largo de toda la historia del Portuense. Llegó a formar parte de la Junta Directiva con José del Cuvillo y Bernardo Sancho. El sexto por la derecha de la úlitma fila, Agustín Vela Mariscal, Laínez y Bernardo (el del taller de coches d ela calle Diego Niño). El que está entre la niña de Amazona y la del traje de gitana, es Pedro Gil. Agachado, el tercero por la derecha, Lupo, con la cuchara en la mano delante del lebrillo, por aquello de 'cucharón y paso atrás' y detrás de él, Trujillo. El tercero por la izquierda es Baltasar y a su izquierda, alguien relacionado con los González Noval (almacén de Genaro).
CHICHARITO Y EL RÁCING.
En el Rácing hizo de todo él y su familia: utillero, masajista, lavaba las ropa, tejía las banderas, hombre de confianza de los presidentes; en definitiva, mascarón de proa del Racing Club Portuense. En 1940 ingresó como botones en el Club hasta el año 1944. A partir de entonces empezó en él su afición de cuidador, trabajo que realizó hasta el año 1949, sin interrupciones, hasta que se marcha al Servicio Militar, y aun así aprovechando permisos, etc., continuó trabajando para el Club. Naturalmente que se aprovechaban los cortos desplazamientos por los alrededores de Sevilla, e incluso lo recogían en el Cuartel. En 1950 fue licenciado, reanudando su trabajo en el equipo hasta el final de sus días. (En la fotografía, Chicharito el 20 de febrero de 1966. La Voz de la Bahía).
El penúltimo presidente del equipo, Manuel Lore, se portó muy bien con el matrimonio Jarque-Gala: mientras fue presidente le hizo llegar una paga a la viuda de Chicharito. Llegó a ser el racinguista más expulsado del campo de juego: cuando, a su juicio, algún árbitro lo hacía mal lesionando los intereses del Club, se saltaba al terreno de juego y, lógicamente, acababa siendo expulsado del mismo. Tenía química con ciertos personajes vinculados con el Racing: era amigo íntimo de Tonino (Antonio Rodríguez Bruqué); si alguien osaba meterse con Chicharito, Tonino saltaba como un resorte. También le quemaban la sangre a Tonino, cuando le decían en el campo: “Tonino a ti quien te entiende es el Lupo...».
EL BINGO DE RC PORTUENSE.
Chicharito fue una pieza clave en el Bingo del Racing durante las temporadas 1980/81 a 1982/83, siendo jefe de sala, Juan Forte Ruiz, con Eugenio Espinosa Palacios Nono, del restaurante Guadalete, como responsable del bar. Siempre dispuesto a colaborar, vivía el Racing desde que se levantaba. Era enlace entre el Jefe de Sala del Bingo y el responsable de la Junta Directiva del equipo. Era un buen relaciones públicas que atraía clientela y además, en las primeras horas, que eran las más flojas, siempre estaba presto a echar una mano, aunque fuera de señuelo. Todo le parecía poco para ayudar a su equipo.
El personal del bar y los empleados del Bingo lo respetaban porque ante cualquier incidencia que el viera, antes de dar cuenta a sus “superiores”, Chicharito actuaba, mediaba, orientaba y aconsejaba al personal descarrilado. (Chicharito hace 11 años, en 1999, a las puertas del Ayuntamiento, su otra casa. Fotografía Colección Carlos Pumar Algaba).
Dicen que la mejor universidad es la calle, claro pero para eso se necesita tener buenos centros, --como decimos los porteños--; este pequeño gran hombre era eternamente agradecido proque hacía gala de ser siempre bien nacido.
LA CASETA MI CHICHARITO.
En 1984 Chicharito regenta la Caseta de Feria. Pero no solo en la Feria sino durante y después, para dar servicio a los montadores y caseteros que instalan en el Recinto Ferial casetas y atracciones. 1985 fue uno de los años del esplendor de la Pesca en El Puerto y recuerda muy buenas reuniones de la gente del mar: exportadores, armadores, pescaderos, en su caseta ‘Mi Chicharito’, que hoy gestiona su hijo Juan Antonio y no su yerno Juan José Sánchez Rodríguez, “Capi”, como erróneamente creíamos. También regentó la Cantina del Racing, ya en el Estadio José del Cuvillo. (En la fotografía, Manuel Jarque, con el cartel de la caseta de feria, y a la entrada de la misma: 'Mi Chicharito'. Foto Colección Miguel Sánchez Lobato).
Chicharito no bebía, pero cuando lo hacía se quedaba dormido, aunque ‘lo procesaba’ rápido. Eso sí, tenía un mal despertar. Admitía cualquier clase de broma, menos que no lo dejaran tranquilo dando una cabezada. Y todavía más si se perdía el encuentro. En los desplazamientos con el equipo, a veces, los jugadores aprovechando su profundo sueño y ronquidos de categoría, “la liaban”. Claro, todo era más llevadero, cuando se ganaba, porque habían “primas” y su familia las necesitaban...

Reunión en la caseta de 'Mi Chicharito'. De izquierda a derecha, el matrimonio de Ángel Lara, Manuel Montes Quirós, Sergio Grado Jordano y de pié con sombrero, Francisco Pérez Bernal 'el Kako', José Devesa Molina 'el Maño' y Antonio Grado Hidalgo 'Noni'.
RECUPERADOR FÍSICO.
Fue considerado como un gran recuperador físico, un gran masajista, que sin estudios de fisioterapeuta recuperaba a los jugadores que resultaban con problemas en el terreno de juego. La fórmula magistral, la fórmula mágica, la ‘Fórmula Chicharito’ constaba de dos componentes: Linimento Sloam y el propio Jarque, esa era la combinación perfecta que regeneraba a los integrantes del equipo.
PLANTEL DE COLABORADORES Y AYUDANTES.
- Chicharito tuvo de ayudantes a Luis Muñoz Cuenca, hermano de Muñoli; “el muíto”, y Pimpollo que fue su sustituto. También, El Tagarnina.
- Médicos: José Joaquín Muñoz Bela, Manuel Pérez-Blanco Muñoz.
- Practicantes: Felipe Lamadrid Muñoz, Manolo Toimil.
- Capellán: Anastasio Pérez de Andrés.
- Amigos y Directivos: Vicente Gutiérrez de la Rosa, Parrita, Paco Ferrer Palacios, Antonio Miranda García, Daniel Otero Rascón, José Marchena Rodríguez, Joaquín Rosso Morro, Bartolomé Domínguez, Victor Martínez Guerra, Antonio Carbonell López.
- Y su peña, la del Troncho.

Homenaje a 'Morrito' el 11 de mayo de 1962. Fernando, González Borrás, Bienvenido Soriano Gómez, José Marchena Rodríguez, desconocido (este ciudadano fue el que tuvo la fábrica de gaseosas “La Revoltosa”); Manuel Rojas Martínez, Julio “El Cordobés”, Luis Salmerón Aguirre, Manuel Jarque “Chicharito”, Martínez de Murga Terrada, Manuel, Ramón 'Suárez' Gil Sánchez, Cristo; Eugenio Espinosa Palacios. (Foto de Rafa)
Lo que mejor lo define: la honradez que siempre le caracterizó. Su saber estar, el respeto por los demás y también por los desfavorecidos. Un hombre cabal e íntegro. El Racing Portuense venció en la tarde del 14 de diciembre de 2005 al Chiclana CF. Antes de comenzar el partido se guardó un minuto por la reciente muerte de "Chicharito": los jugadores, con motivo del fallecimiento, llevaron brazaletes negros.





Aurelio Sánchez Martín, familia de los Balcon, de quién ‘Ojito', con el genio, el arte y la gracia que le caracterizaba decía: ‘La niña de don Camilo’, en clara alusión a Tere, la hija de un Coronel del Ejercito llamado don Camilo que vivía al final de la calle Larga, próximo al Paseo de la Victoria, muy apuesta y muy formal. Es que Aurelio, el mismo lo reconoce, para sus amigos, Domingo, ‘Ojito’, Enrique, Paquito Gallardo... era muy ‘formalito’. Por otrto lado, dicen que 'la ocasión la pintan calva'. Cuando así ocurría y no vamos a dar mas pistas, 'Ojito' le decía a su hermana Rosario en su casa de la calle de la Arena: "-Venga, date una vueltecita; tu a la calle que hoy me toca a mi…"


Domingo Rosado Ramírez, aventurero y buscavidas cantaba cuplés y se acoplaba a cualquier reunión gastando todo cuanta ganaba entre sus amistades. Era una persona generosa. Mimaba mucho a los jugadores del Racing Club Portuense, y tenía predilección por alguno de ellos a los que consideraba su protector, allá por los años sesenta. Falleció a la edad de 75 años, una mañana de diciembre de 2006, en la Plaza del Polvorista cerca de su casa, conocida como la Casa de los Naranjos en la calle Aurora, cuando se dirigía a su trabajo, en la Plaza de Abastos, Bar Vicente, donde tenia instalado su puesto. Durante algunos días, después de su fallecimiento, clientes y amigos depositaron flores en el lugar donde estaba ubicado el puesto de hortalizas y verduras. A la izquierda, podemos leer el epitafio recordatorio que se pudo contemplar a las puertas del Bar Vicente el 26 de diciembre de 2006. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).



Allí permaneció durante dos años, con catorce, su padre la trajo a vivir con él a la calle Espelete y empezó a trabajar interna ganando cinco duros al mes, en 1944. Entró a servir en la casa de Ernesto Piury, en la calle Pozuelo. «Eran un matrimonio sin hijos, muy especiales. Aquello era como un convento. No nos podíamos reír, hablar fuerte, ... Estábamos tres mujeres trabajando en la casa: una cocinera, una para cuerpo de casa y yo que ayudaba a la segunda y en hacer recados. El dueño de la casa me llegó a decir que tenía que tratarlo de señor, a lo que yo le respondía que “--El Señor está en el Cielo, o en la iglesia de madera o de escayola, pero que a él, de señor, nada”. En cierta ocasión, el dueño de la casa nos sorprendió riendo y nos reprimió: “--A reirse se van ustedes a la calle”, a lo que yo con mucho desparpajo “--No señor, a la calle se van los perros, y yo me voy a mi casa”. Y me fui, aunque, al día siguiente mi padre me llevó de nuevo. Había que ganar un jornal y aunque me decía que era muy pequeña para administrar cinco duros yo pensaba para mis adentros que ¿como no lo era para ganármelos trabajando?» Allí estuvo hasta los 18 años. Genio y figura. (En la fotografía, Felisa, en El Cortijo, del Paseo de la Victoria).
La explosión de los polvorines de Cádiz le cogió trabajando en aquella casa de la calle Pozuelo. A las diez menos cuarto de la noche del 18 de agosto de 1947, una deflagración, provocada por unas 200 toneladas de trinitrotolueno, tiñó el cielo de un rojo intenso sobre la bahía de Cádiz, escuchándose una ensordecedora explosión La magnitud de la explosión fue tal que el fogonazo pudo verse desde el acuartelamiento militar español ubicado en Monte Hacho (Ceuta). Se formó una nube de hongo visible desde toda la Bahía de Cádiz, Huelva y algunos pueblos de Sevilla. El ruido de la explosión fue oído hasta en la propia capital hispalense. Muchos porteños aquella noche la pasaron en La Belleza, por la carretera de Sanlúcar, asustados, pensando que una segunda explosión podía llegar a El Puerto. Esto cuenta el maestro Antonio Burgos de aquellos momentos: «Y comiéndome las últimas uvas del racimo estaba cuando se oyó una fuerte explosión y vi como todo el cielo se puso completamente rojo. Era como si hubieran teñido con fuchina colorada el papel azul del cielo del Nacimiento. Salí corriendo, todos salimos corriendo, nos echamos a la calle. Nadie sabía nada, nos llevaron a la plaza de la Plancha, "no, a la playa, a la playa, que en Cádiz ha habido una explosión". Y otra voz, con otros nervios: "No, a la playa no, que puede llegar la onda, debajo de las escaleras". Recuerdos de nervios, de gritos, de la palabra "Cádiz" corriendo de boca en boca. Aquel cielo rojo que yo había visto con el racimo de uva moscatel, sentado en el balcón, era el cielo de muerte de Cádiz, el de la dorada cúpula de la Catedral en lejanía cuando estábamos bañándonos, agarrándonos a la maroma hasta donde se hacía pie.»
Luego estuvo trabajando en la Notaría que hubo en la calle Santo Domingo, en el edificio que perteneció a Bellas Artes, mas tarde Bienestar Social y por último ocupó el Centro de Drogodependencia. Primero con Don Francisco, luego sería Don Casto Montoto. Allí estuvo entre 1948 y 1950. (En la fotografía, Felisa posando en el Parque Calderón).
UNA NIETA ALEMANA Y FLAMENCA.

Además, Felisa pinta sobre lienzos, telas y maderas; confecciona ropa para muñecas con diversas técnicas y materiales reciclables (servilletas de papel, bolsas de plástico, retales de ropa, punto); hace broches para trajes de novia o de calle; pequeños trabajos manuales de todo tipo que son imposibles de ver un día de visita a su casa: flores elaboradas con medias, con plásticos, con telas, con ganchillo; sombreros casquetes elaborados con bolsas de basura negra, muebles o barcos en miniaturas hechos con pinzas de la ropa o cerillas, y así... Y por si fuera poco, también tiene tiempo para las reuniones de la Asociación de Vecinos del Barrio Alto, donde tuvimos oportunidad de hablar con ella, además de en su casa. (En la fotografía de la izquierda, una versión muy personal de Felisa, de un jarrón con girasoles).
LA POESÍA EN SU VIDA.

En octubre de 1896 llegan ecos del éxito de un invento que causa sensación en Cádiz. El cinematógrafo de los hermanos Lumière impresionaba «a quienes acudían al coliseo de la calle de la Novena», como menciona la Revista Portuense en su número del 13 de octubre.








En una anterior 

Todos los citados fueron más bien discípulos de Don Juan. Además tuvo como discípulo en escultura a José Ovando Merino, imaginero y tallador nacido en nuestra Ciudad, aunque su vida y obras se desarrollaron en Cádiz, donde falleció el 18 de marzo de 2001, a los 89 años de edad, sumido en un injusto olvido por el mundo cofrade de la provincia. El llamado "Grupo de El Puerto" está ya estudiado en el libro de Luis Quesada, "La pintura enla vida cotidiana andaluza", interesantísimo volumen que recoge costumbres y personajes populares de Andalucía, exquisitamente editado en Sevilla por la 
Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘el Cochino’, sin duda alguna uno de los mejores pescaderos (para muchos el mejor) que ha dado El Puerto. En el mundo del pescado sus facultades innatas y, sobre todo, su generosidad han hecho posible que como porteño sea muy querido y conocido allende nuestras fronteras. El apodo le viene por su bisabuelo, pescadero también como su abuelo y Gabriel, su padre. Su bisabuelo enfermo de viruela quedó con las secuelas de la misma dejandole unas marcas características sobre la superficie de la piel. Los pescaderos se sorprendieron y, claro, el cachondeíto de la tierra: “--Está más feo que un cochino.” Nació en la Calle Pozuelo, frente a la desaparecida Sala Pozuelo y se crió con su madre y sus hermanos, a quienes ayudó todo cuanto pudo, circunstancias adversas, ocurre en las mejores familias, hicieron que la figura de su tío Manolo, hermano de su padre, fuera determinante en el devenir de Manolito ‘el Cochino’. La generosidad de la que siempre ha hecho gala es fruto del trato y el cariño de su tío que fuera quién le abriera las puertas al negocio del pescado. (En la fotografía, Manolito ‘el Cochino’ cuando comenzó en el puesto de pescados en la Plaza de Abastos. Puesto que compraría a su tío Manolo y al padre de Pepe Romerijo a finales de los años 50 del siglo pasado).




La afinidad y amistad que compartía con Pepe Romero Zarazaga, Pepe Romerijo, con nótula propia en Gente del Puerto 13, sería el aldabonazo para contribuir en la década de los años 70 y 80 a que la sinergia de ambos sectores, el extractivo pesquero y el comercial, fuera, sin ningún género de duda, el de mayor esplendor y, como consecuencia, uno de los pilares básicos de la economía porteña. Cabe recordar a Pepito Roselló, Pepe ‘El Chofer’, padre de Jaime Gutiérrez Perea, concejal que fuera de IP; Juan Crespo Rodríguez, ‘Mosco’, Ángel Alonso Alejo, José Agarrado Macias, Juan Hernández Navarro, Miguel Roselló Bertomeu, José González García, la familia Soriano Gómez, ‘Abuja’, Quini Roselló, José Manuel Moy, Miguel Moy, Joselin y además Luis Fernández Chulian, Fali Alonso Gómez, Manolo Ariza, Miguel Payares, José ‘Plaza, ’Fermín Romero Díaz, ‘Abuelita… y toda la marinería, sin excepción de ningún tipo. Merece capitulo aparte la figura de José Antonio Español Caparrós, Ingeniero Director de la Junta de Obras de Puerto, muy particular y controvertido personaje, con el que se entendió a las mil maravillas. (En la fotografia con Pepe Romero Zarazaga).




Entre los alumnos podemos ver en la fila superior a Miguel Palacios, Melchor Ramos Ortega, el paisano de El Gastor, Juan Sánchez Torreño, un interno de la sierra desconocido, le sigue Joaquín, del Bar Juanito, Millán, José Domingo García Rodríguez (doctor en medicina), Ángel Ortolá Máiquez, desconocido, Cristóbal Moya Garrido (empresario de tiendas de regalo), Andrés Jaén Bautista (brigada del Ejército de Tierra) y José Ignacio Delgado Ibáñez.


Ha sido el premio a su trayectoria en esta competición, donde ha tenido actuaciones muy destacables, caso del partido de semis ante el Mallorca, donde se erigió en protagonista al detener un penalty que habría forzado la prórroga. Anoche, desde El Puerto, lo vitoreamos en su triunfo con el Barcelona ¿Le llamó anoche el presidente Zapatero, aficionado culé?


Precisamente es esta segunda la mejor de sus virtudes: tiene la capacidad de parar o de rechazar cualquier remate, aunque se haya producido a pocos metros de distancia. Además, se trata de un guardameta solvente en el resto de acciones de juego.