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Mercedes Fernández Sánchez

Es nieta de José Sánchez Aguilar. Hija de José Fernández y Encarnación Sánchez. Hermana de Pepe, Manolo, Rafael, Jesús e Ignacio. Su familia está vinculada a la hostelería desde 1916, cuando su abuelo materno abrió una tienda de vinos,  especializada en Manzanilla en la esquina de la calle Ganado con Melero. El establecimiento se llamó Verdún, en recuerdo de la batalla celebrada en dicha localidad francesa en la I Guerra Mundial. Tras la Guerra Incivil española, la tienda pasó a llamarse Casa Sánchez, Tabernón de Sánchez y Bodegón de Sánchez.

She’s the granddaughter of José Sánchez Aguilar; daughter of José Fernández and Encarnación Sánchez and sister to Pepe, Manolo, Rafael, Jesús and Ignacio. Her family has been linked to the catering trade since 1916, when her maternal grandfather opened a wine shop specialising in manzanilla (dry sherry) on the corner of calle GanadoMelero. The establishment was called Verdún, in memory of the battle fought in the French town during the World War I. After the Spanish Civil War, the shop changed its name to Casa Sánchez, Tabernón de Sánchez and Bodegón de Sánchez.

Pero la vinculación con la hostelería le viene también a Mercedes Fernández Sánchez por vía paterna. Su padre, gallego de nacimiento y portuense por necesidad, fundó hace más de 50 años el desaparecido “Bar Jamón” en la calle Capillera y hoy su hermano Pepe continúa la saga con el afamado Restaurante Bar Jamón, en la rotonda del Molino Platero en la variante a Rota, buque insignia Grupo de Empresas familiar. Sus otros hermanos continúan con la “Bodeguilla del Bar Jamón” y “El Patio de Mi Casa”, en la calle Misericordia; la confitería “La Merced” por otro nombre “Los Sanluqueños” y alguna aventura hostelera en la Feria o en Centros Comerciales han hecho que, también, el resto de los hermanos estuvieran mas o menos vinculados a la hostelería y los servicios turísticos en El Puerto, a través de la central del Grupo de Empresas JAMEFER, aunque cada uno dirige, de forma individual, su establecimiento. Pero de esta otra rama hostelera -su padre y sus hermanos- hablaremos en otro momento.

EL ABUELO MATERNO DE MERCEDES.
José Sánchez Aguilar, hijo único del Cabo Sánchez, (de pequeño le contaron a Vicente González que el dicho Cabo Sánchez se había casado nada mas y nada menos que siete veces), quien por aquellos tiempos tenía la llave que daba el paso del agua a la Ciudad de El Puerto, con un horario de suministro que recuerda los tiempos de las restricciones: de 7 a 24 horas. El abuelo de Merceces había nacido a finales del siglo XIX. Tuvo cinco hijos: Antonio, Francisco, Encarna, Juana,  y Concha. Su establecimiento fue muy reconocido en la época y trabajó los vinos de González Rico Hnos., especializándose en la manzanilla. En la foto de más abajo se pueden observar, en el mostrador, dos botellas: una de Brandy y otra de Jerez Quina, de dicha bodega proveedora; el Jerez Quina  tuvo que dejar de producirse por orden del Consejo Regulador, ya que no se podía considerar como producto de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlucar.

A la muerte de José Antonio Sánchez Aguilar, el 29 de marzo de 1958, sus hijos Antonio y Francisco Sánchez Ruiz se hicieron cargo del Tabernón de Sánchez, como ya hemos indicado más arriba. Antonio nació el 5 de abril de 1930 y murió el 21 de octubre de 1998; como diabético que era perdió la vista e incluso ingresó en la ONCE. Su hermano Francisco, que vive felizmente jubilado, nació el 28 de diciembre de 1931. La casa donde estuvo el Tabernón era propiedad de la familia; en la actualidad el inmueble pertenece a  la Inmobiliaria Hiniesta Peinado. Tenían un almacén de apoyo en la calle Cantarería, frente a donde estuvo la Cerrajería Velázquez. En el último tramo del siglo pasado se instaló en aquel local una tienda de congelados, regentada por su primo Antonio Sánchez Fariñas hoy desaparecida y en su lugar se encuentra en la actualidad una tienda de ropa. Mercedes ha sido vecina de la calle Ganado, donde siguen viviendo sus padres, de toda la vida. Enrique Pérez Fernández, en su libro tanta veces citado por nosotros “Tabernas y Bares con Solera” escribe que «en 1770 había una tienda de montañés, de Francisco Alonso, en 1804 llevada por los herederos de Santiago Bustamante, y al fin del siglo por Juan Rodríguez Caballero». Un poco más abajo, y hasta el año 2000, se encontraba la Cervecería Sánchez, llevada por sus tíos maternos, cerrándose a la jubilación de Francisco Sánchez.

Antonio Sánchez Ruíz con Manuel Nieto Molinero, Jefe de Oficina de RENFE en El Puerto, situada frente al Parque Calderón, junto al que fue Piano Bar. Era al decir de sus contemporános, un cachondo, en el mejor sentido de la palabra. Dos parroquianos asisten al encuentro. (Las fotografías antiguas pertenecen a la Colección de Vicente González Lechuga).

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Cristina Pasage

El apellido Pasage está muy vinculado a El Puerto y a su hostelería en el siglo XX. Aunque los ascendientes de Cristina Pasage proceden de Italia -empero el apellido es francés- y emigraron a Cádiz, el primer Pasage que vino a El Puerto lo hizo en 1742 y se casó en El Puerto con otra italiana.

The surname Pasage has strong links to El Puerto and its catering trade in the 20th century. Although Cristina Pasage’s descendants are from Italy, the surname is French and they emigrated to Cádiz. The first Pasage came to El Puerto in 1742 and married another Italian in the town.

El mundo del vino y la hostelería se entrecruza en el siglo pasado con los Pasage: la Bodega de la calle Misericordia, debajo de la casa familiar que está casi en la esquina con Luna (hoy existe un bar de Pintxos al estilo de las vascongadas); el Bar la Mezquita en la calle Jesús de los Milagros. Y un clásico, o mejor dos: los kioscos de su padre y su tío Fernando y Manuel Pasage Sánchez en el Parque Ruiz Calderón, entre los años 1914 y 1991. En abril de 1914 levantó un kiosko de madera para la venta de refrescos, vino y café. Y en julio de 1933 inauguró otro que había estado en Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929, y que a partir de los primeros años de 1970 albergaría, por cesión del padre de Cristina, el Club Taurino.
Lamentable fue que, en 1991, un alcalde de triste memoria, recién llegado al poder municipal, destruyera este segundo e histórico kiosco, aquel que tenía un zócalo de azulejos sevillanos y el cuerpo, con estructura de hierro fundido, acristalado. Que llevara ya unos años abandonado a su suerte, declinado por los taurinos su uso, foco de drogadictos, no fue justificación para su derribo ignominioso, el primero de tantos: (La trasera de la Casa de las Cadenas, el estribo del Puente de San Alejandro, entre otros). La historia guardará en su memoria las tropelías que, para con el patrimonio histórico, realizó semejante personaje.

Capilla Jesús de los Milagros
Capilla Jesús de los Milagros (Foto Coleción V.G.L.)

LA MEZQUITA.
El abuelo de Cristina, Fernando Pasage Blandino inauguró en 1905, en la calle Luna, esquina con la Plaza de las Galeras y con Jesús de los Milagros, la Mezquita, que así de amplio era entonces el establecimiento de los Pasaje. Hoy solo queda un espacio reducido a la mínima expresión, en Luna con Jesús de los Milagros. Enfrente en lo que fue  la Ermita de Jesús de los Milagros,  que da nombre a la calle, fue donde la familia Pasaje guardó durante años enseres de la Mezquita. Luego cuando se derribó en 1953 se construyó la vivienda de José González Bruzón, donde en la actualidad vive su viuda,  Matilde Gómez López. El padre de Cristina, Fernando Pasage Sánchez, en una entrevista concedida a Diario de Cádiz en mayo de 1976, con 78 años, confesaba: «En la Mezquita he consumido mi vida. Cuando chico, trabajaba en él con mi padre y mi hermano y después, yo solo. Entonces los negocios eran míseros, como la vida. Entonces si que había gente que se acostaba sin comer. Recuerdo que entre los freidores, en los que solo había pescado de la Bahía, se vendía una perra gorda de cabezas y todavía había gente que no tenía para comprarlas. Y esas colas de mujeres en el establecimiento de mi padre para recoger el asiento del café... Un café valía una perra chica en 1905; para vender un duro teníamos que servir cien cafés...».

Kiosko de Pasaje, mediada la década de los 50 del siglo pasado. (Archivo Municipal)
Kiosko de Pasaje, mediada la década de los 50 del siglo pasado. (Foto Archivo Municipal)

Cuenta Enrique Pérez Fernández en su libro de Tabernas y Bares con Solera que «se inauguró [el segundo kiosco] el 2 de julio de 1933, a las seis de la tarde, emplazado en el mismo espacio que ocupó la caseta del popular Martínez (1896-1909). El local fue adquirido por los hermanos Manuel y Fernando Pasage en Sevilla, en donde prestó la misma función de kiosco de bebidas durante la Exposición Iberoamericana de 1929, acontecimiento para el que se construyó»

Kiosco de Pasaje, delante la Fuente de la Canastilla o de la Ranita. Hoy se encuentra la Fuente de los dos Delfines (desaparecidos) que se encontraba en el patio del Instituto Santo Domingo.
Kiosco de Pasaje, delante la Fuente de la Canastilla o de la Ranita. Hoy está la Fuente de los dos Delfines (desaparecidos) anteriormente situados en el patio del Instituto de Santo Domingo.

«Aquello tuvo un éxito impresionante. Don Jesús Arbilla me decía que yo era el dueño del Parque. Ponía ciento cincuenta mesas y tenía doce camareros, más dos que sólo se dedicaban a servir café y dos chiquillos encargados de ir llenando de agua las cantarillas de barro que había en cada mesa. Siempre estaba lleno. Había familias que mandaban a las muchachas o a los niños para coger sitio hasta que llegaban todos. Entonces el café costaba quince céntimos. Fíjese como sería la cosa que tuvimos que hacer un sótano debajo del kiosco para guardar las gaseosas, que era lo que entonces se tomaba. tenía seis metros de largo por dos de alto; lo llenábamos hasta arriba y lo cubríamos de hielo y todos los días se vaciaba. En aquel kiosco instalé la primera gramola que hubo en El Puerto para que la oyera el público. Todavía conservo aquí su armazón, que es de caoba. La gramola era de manivela, claro. También la primera radio, que era de baterías. Allí también trabajé lo mío. Siempre ha sido así, porque he tenido mucho amor propio y una gran fe en todo lo que he hecho». Fernando Pasage Sánchez. (Diario de Cádiz, mayo 1976).

                                    Interior del Club Taurino. 29 de marzo de 1970.                                      (Foto Rafa. De la Colección Miguel Sánchez Lobato).

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«El primer viaje que hice en mi vida fue de siete kilómetros y duró más de un día. Yo tenía ocho años y, en realidad, ya había viajado antes. Mis padres me habían llevado, recién nacido, desde Sanlúcar a El Puerto de Santa María, porque mi padre, que era químico, había encontrado trabajo allí, en la fábrica de vidrio que se levantaba como un barco varado, con su altísima e incansable chimenea de ladrillo, junto a las dunas de La Puntilla. Pero de aquel viaje no me acuerdo, me lo contaron y no parecía que hubiese tenido nada de particular, salvo que lo hicimos en el viejo Hispano de mi abuelo, con el ceremonioso Eugenio, el chófer, al volante. En cambio, aquel otro viaje de sólo siete kilómetros, y de más de un día de duración, lo recuerdo todavía hoy como si lo hubiera hecho la semana pasada, como si fuera un viaje que va a durar toda mi vida.
Las maletas, los ordenadores portátiles y los bebés van de un lado para otro sin guardar en su memoria los placeres y sobresaltos del viaje, por ajetreado o apacible que sea. Es verdad que los bebés lloran una barbaridad, pero yo creo que, aunque nadie les oiga, las maletas y los ordenadores portátiles también lloran, y que también lo hacen como una reacción espontánea de sus engranajes más delicados y misteriosos ante las brusquedades, las tardanzas o los desatinos de algunos trayectos y algunos medios de transporte. Pero la primera vez que el recuerdo se apropia para siempre de los descubrimientos y las emociones de un viaje, uno empieza ya a adquirir una bendita incertidumbre sobre cuál es su verdadero punto de partida y su verdadero punto de llegada.
Mi padre se había comprado un viejo chevrolet con el que se movía por El Puerto con la risueña parsimonia de quien no tiene nada que temer, y a quien nadie tiene que temerle. Pero aquel día de marzo se empeñó en ir a La Rijerta, a llevar una caja de manzanilla a un amigo suyo, y yo me empeñé en ir con él. Mi padre decidió coger por los caminos del pago de La Jara, un laberinto de veredas arenosas por las que no se podía ir ni en bicicleta, pero por los que se cortaba un montón, según él. Entre las revueltas y la parsimonia, se nos hizo tardísimo y, de pronto, el chevrolet se atascó, por fuera y por dentro, y allí nos quedamos el coche, mi padre y yo, la noche entera, en medio de ninguna parte, sin poder avisar a nadie, sin que nadie pasara por aquellas angosturas ni por equivocación. Nunca lo olvidaré: la lentitud del tiempo, el resplandor de las sombras, el olor lejano del mar, los sonidos del campo, lo bien que se estaba acurrucado junto a mi padre dentro del coche, como en el mejor de los hoteles, hasta el amanecer. En cuanto se hizo de día nos echamos a andar, como en las excursiones optativas, y por fin dimos con una venta en la que desayunamos y desde la que pudimos avisar a mi madre, que ya había puesto en jaque a toda la guardia civil. Entre unas cosas y otras, no volvimos a casa, en un autobús de Los Amarillos, hasta la hora de la cena, y mi madre, en cuanto nos vio entrar, montó en un periquete todo un serial radiofónico de lágrimas y regañinas que ni los de Guillermo Sautier Casaseca.
Dicen que, ahora, la mayoría de la gente ya no viaja, que sólo va de un lado para otro, como las maletas y los ordenadores portátiles. Estoy seguro de que no es verdad. Al menos, seguro que no lo es para quien recuerde el primer viaje de su vida, el que le hizo descubrir el placer y la inquietud de salir, de alejarse, de aventurarse, de refugiarse, de regresar. Ese paraíso repentino en el que cometemos el viaje original.» El Viaje Original.

Eduardo Mendicutti es escritor y periodista, nacido en Sanlúcar, vivió su infancia en El Puerto, su juventud en Jerez y estudió la carrera universitaria en Madrid, donde reside. Cuando vuelve, lo hace a Sanlúcar y Jerez, donde viven sus contactos y su madre. Y a El Puerto a revivir sus primeras sensaciones, «esas que marcan para siempre a un ser humano».

Eduardo Mendicutti is a writer and a journalist born in Sanlúcar; he lived in El Puerto when he was small, in Jerez as a teenager and went to university in Madrid, where he still lives. When he returns, he visits Sanlúcar and Jerez, where his contacts and his mother live, and El Puerto to relive his first experiences and feelings, “those that stay with you forever”.

Todavía le quedan recuerdos de la chimenea de Vidrieras Palma (VIPA), la fábrica de botellas que tenía un horno que nunca se apagaba, ni de día ni de noche, situada donde hoy se encuentran las viviendas de las puertas azules, frente a la Casa de la Cultura. Entre su obra figuran títulos como “Los novios búlgaros” o “El Palomo Cojo”; ambas fueron llevadas al cine. Es uno de los más destacados escritores de la literatura gay en castellano. Pero lean ahora este texto, irreverente, una maldición en toda regla, de su novela “El Palomo Cojo”, en boca de uno de sus personajes, la Mary, al niño/hilo conductor de su novela/película:  «Chivato, cochambroso, malasangre, maricón. Así te zurzan el ojo del culo con una soga embadurnada en alquitrán. Y se te encaje en las tripas un retortijón que te las deje como el escobón de desatascar el váter. Que se te engoñipe hasta la saliva que tragues, que se te llene la boca de gargajos y la lengua de ronchas, que por los dientes se te meta moho y por el ombligo te salga pus. Y que por la leche que mamé, niño, picha-puerca, no encuentres en tu vida ni una sola gachí que te ponga duro el bienmesabe, que con las hembras se te quede lacio como una bicha en invierno, y que hasta con los hombres se te ponga chiquitujo, seco y pellejón, y si alguna vez, por los cuernos del demonio, se te pusiera en forma el alfajor, que te entre una bulla tan grandísima que te salga el gusto antes de catar, que tengas que aviarte haciéndoles gallordas a los barrenderos por una perra chica, y que te apedreen por cacorro, asqueroso y mamonazo.» Ahí queda eso.

"Mis padres me habían llevado, recién nacido, desde Sanlúcar a El Puerto de Santa María, porque mi padre, que era químico, había encontrado trabajo allí, en la fábrica de vidrio que se levantaba como un barco varado, con su altísima e incansable chimenea de ladrillo, junto a las dunas de La Puntilla." El Viaje Original. Eduardo Mendicutti. La fotografía muestra Vidrieras Palma (VIPA) en 1975. A la izquierda las unifamiliarres de la época para gente humilde y el río; a la derecha una esquina del campo de fútbol 'Eduardo Dato' y detrás, las viviendas, unifamiliares también, de los funcionarios municipales, esas que tenían una esclaera de madera para acceder a la planta alta, donde vivió el maestro Francisco Dueñas Piñero, entre otros. A continuación, se atisba uno de los bloques del conjunto Crevillet. (Autor de la Foto: Mata. Colección de V. González Lechuga).

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Javier Tosar Barrera (1943-2025 aprox.)

Javier Tosar Barrera (1943-2025 aproximadamente), pertenece a una de las afamadas familias portuenses 'Del Tuvo'. Hoy ya no tiene nada de aquello, pero les vamos a contar en esta misma nótula, en que consistía 'aquello'[*]. El apellido es de procedencia gallega, pero su familia lleva instalada en El Puerto más de 300 años.

Javier Tosar Barrera (1943-2025 approximately), belongs to the 'Del Tuvo' family, one of the well-known portuense families. These days the family is not what it used to be, but we shall let you in on what ‘it used to be’ refers to in this excerpt [*]. The surname has Galician origins, although his family has been living in El Puerto for more than 300 years.

Es una persona amante de todo lo que huela a cachondeo, de ahí que fuera fundador de la caseta de Feria  'Los Cachondos', que durante más de 20 años se instaló en la Feria de Crevillet y en la actual Recinto de Las Banderas.  Allí se cantaban estas letrillas con música de la sevillana de El Pali, 'En la Puerta Correo': "Que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ mi arma, que cachondeo". También fue cofundador de la agrupación carnavalesca 'La Compacorogota', y autor del palabro que da nombre a la misma, sobre la quel existe un artículo en esta página web. Igualmente organizó, con otros cachondos, durante dos años seguidos, un Concurso de Feos que tuvo un gran éxito y del que, en su momento daremos cumplida información aquí, en Gente y Habitantes de El Puerto, independientemente de las responsabilidades civiles y penales que puedan derivarse de su arte. Trabajó durante 14 años en la Compañía General de Carbones, S.A. (antigua Fábrica de Hielo) que era la suministradora de las imprescindibles barras de hielo a los barcos pesqueros. Posteriormente y durante 25 años, trabajó en la Banca. Actualmente y desde su jubilosa jubilación, ejerce de Ociólogo en todo el mundo y parte del extranjero.

FÁBRICA DE CERVEZAS Y GASEOSAS F. TOSAR Y CIA.
"El 15 de agosto de 1901 quedó inaugurada una magnífica fábrica de cervezas y gaseosas en la calle Cielo, del Puerto de Santa María. Pertenece a F.Tosar y Cía y la maquinaria es de construcción perfecta y procedente de Alemania donde existen estas clases de fábricas. Tiene capacidad para producir diariamente de ocho a nueve mil litros de cerveza. El motor de vapor ha sido realizado por la fábrica de bicicletas Anglada. Tras la bendición, los invitados al acto probaron la cerveza que fue elogiada por los médicos presentes". Diario de Cádiz. (16.08.1901).

Efectivamente, [*]'aquello' fué la Fábrica de Cervezas Tosar, fundada por el  abuelo de nuestro amigo Javier, quien se encuentra entre los sucesores de esta antigua familia portuense. La fábrica estaba ubicada en lo que hoy se conoce como las viviendas de los trabajadores de Terry, Larga, 10, con fachada a tres calles: la propia Larga, Espíritu Santo y Cielo. El director de la fábrica el ingeniero Mr. V. Esteban Roissard, había estado al frente, durante años de, una de las fábricas mas importantes de Londres. La sociedad fabricante de semejantes líquidos estaba formada por Francisco Javier Tosar Zurutuza, Juan Osborne Guezala y Manuel Tosar Zurutuza. La fábrica producía cuatro clases de cervezas: Munich, PIlsen, Pale-ale y Stout (cerveza negra para enfermos).

Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.
Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.

Asistieron a la inauguración de la fábrica ilustres invitados de Jerez, Cádiz y Sevilla. De El Puerto, según la crónica de Revista Portuense, se encontraban entre otros, los siguientes invitados: Ruíz de Cortázar, Varela y Campos, el alcalde, Sr. Puente, Pitman, Pazos y Ortega, Arvilla, Figueroa, Jiménez González, Barrios, Bela Nerini, Gaztelu, Martínez Colom, Pico y Lobo, Sancho, Vaca, Peñasco, Carbia, Mendiola, Ameneiro, Rodríguez Vázquez, Alberti, Paullada, Piury, Portilla, Romero Lora, Gutiérrez Zalazar, Fuentes Benzo, Lavaggie, Hano, Dosal, Pérez Leyras, Muñoz Seca, Rivero, Pastor, Barba González, López Ceballos, Hernández, Cárdenas Burgueto, Arjona y de la Cruz. Ortíz de Villate, Oneto y Verges, Canónica, Rioja, Fernández Paullada, Pinera, Barra, Máiquez, de la Prada, Álvarez Abarran, Reyes y Varela de la Tejera.

Publicidad de Cervezas Tosar

Representando a la prensa, en la inuaguración, estaban por el Diario de Cádiz, José Carrajal; por el Heraldo de Cádiz, Santiago Casanova, por la Revista Portuense y El Imparcial, Luis Pérez Gutiérrez; por El Progreso de Sevilla, Galván; por El Observador, Guillermo Alberti; por El Cocinero, Joaquín Figal; por El Porvenir, Biensoba y por El Noticiero Sevillano, Palomo. Escribe el cronista de la Revista Portuense: "Dos aspectos ofrece para nosotros la nueva industria que desde ayer funciona en El Puerto: El primero por lo que se refiere a esta significa un paso gigantesco dado en el camino de buscar nuevos horizontes al capital invertido en condiciones de alimentar una numerosa clase obrera que hay perece porque el único negocio que daba trabajo a centenares de brazos, desaparece y se hundo a los embates de la adversidad y la competencia: y es claro que es necesario felicitarse de que haya hombres que sustrayéndose a los halagos de la fortuna y las satisfacciones de un negocio ya creado, emprendan esta labor de titanes, con riesgo de su tranquilidad y capitales. El otro punto de mira, es la alegría que debe producir a todos, que un producto fabricado en nuestra ciudad lleve su nombre a todas partes, y se haga de un crédito y fama que sea solicitado con verdadero requerimiento".

Tres años despues, en 1904, los mismos socios de F.Tosar y Cía., crearon una nueva sociedad: 'La Cervecera Portuense', con un capital social de ¡¡un millon de pesetas de entonces!!: nos estamos refiriendo al 14 de junio de 1904, actuando como Secretario Gerente, Francisco Javier Tosar Zurutuza. El 27 de agosto de 1904, la Revista Portuense publica un artículo firmado por Justo Espinosa Ibáñez, donde relata un día de toros en El Puerto. Casi al final refiere: "Opíparas comidas en los cien restaurantes, tiendas y cafés al aire libre, rociadas con los exquisitos vinos de Gaztelu, Cuesta y Osborne y cerradas con el incomparable cognac de Terry, sin dejar de amenizarlas con su vencedora cerveza Tosar y coronarlas con el champagne Jiménez Varela. En una próxima ocasión hablaremos aquí sobre las 'cuevas portuenses' todavía existentes en la Finca El Caracol, en cuyo subsuelo se criaba el champagne portuense. Pero esa es otra historia.

Original propaganda de la época (1905), impresa en Tipografía L. Pérez, donde se afirma que 'Es la Cerveza de menos circulación en España'. En la misma propaganda se anunciaban: la Imprenta de José Leal García., servicio permanente. El Gabinete de Barbería de Francisco Blandino. Justino Castroverde, fotógrafo. el Colegio San Estanislao Kotska. El Taller de Sastrería de José Fernández. El Jardinero Vicente Atienza. El almacén de Ultramarinos de Antonio Terán y Rodríguez y los Calzados de Todas Clases de su hermano Manuel. El Colmado de Bonifacio González, entre la Plaza de la Herrería y El Parque. Y otra original publicidad: "No comprar en ninguna parte sin probar antes el legítimo vino de Valdepeñas de la renombrada casa de D. José Manuel Pérez".

'Sic transit gloria mundi' Así pasa la gloria del mundo. Donde estuvo la fábrica, luego, tras su cierre y en su solar, habitaron en chabolas existentes en su interior algunas familia indigentes de El Puerto, entre ellos Federico Aldana, en la foto. En 1954, la firma bodeguera Fernando A. de Terry, creó una promoción de viviendas para sus trabajadores, que todavía sigue en pié y de la que se guarda un grato recuerdo: la política social de las Bodegas Terry para con sus trabajadores, modélica en el marco del Jerez-Xérès-Sherry. (Esta última foto pertenece al Archivo Municipal de El Puerto de Santa María).

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Javier Tosar Barrera (1943-2025 aprox.)

Javier Tosar Barrera (1943-2025 aproximadamente), pertenece a una de las afamadas familias portuenses 'Del Tuvo'. Hoy ya no tiene nada de aquello, pero les vamos a contar en esta misma nótula, en que consistía 'aquello'[*]. Javier mantiene que su apellido es de procedencia gallega, aunque su familia lleva instalada en El Puerto más de 300 años.

Javier Tosar Barrera (1943-2025 approximately), belongs to the 'Del Tuvo' family, one of the well-known portuense families. These days the family is not what it used to be, but we shall let you in on what ‘it used to be’ refers to in this excerpt [*]. The surname has Galician origins, although his family has been living in El Puerto for more than 300 years.

Es una persona amante de todo lo que huela a cachondeo, de ahí que fuera fundador de la caseta de Feria  'Los Cachondos', que durante más de 20 años se instaló en la Feria de Crevillet y en la actual Recinto de Las Banderas.  Allí se cantaban estas letrillas con música de la sevillana de El Pali, 'En la Puerta Correo': "Que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ mi arma, que cachondeo". También fue cofundador de la agrupación carnavalesca 'La Compacorogota', y autor del palabro que da nombre a la misma, sobre la quel existe un artículo en esta página web. Igualmente organizó, con otros cachondos, durante dos años seguidos, un Concurso de Feos que tuvo un gran éxito y del que, en su momento daremos cumplida información aquí, en Gente y Habitantes de El Puerto, independientemente de las responsabilidades civiles y penales que puedan derivarse de su arte. Trabajó durante 14 años en la Compañía General de Carbones, S.A. (antigua Fábrica de Hielo) que era la suministradora de las imprescindibles barras de hielo a los barcos pesqueros. Posteriormente y durante 25 años, trabajó en la Banca. Actualmente y desde su jubilosa jubilación, ejerce de Ociólogo en todo el mundo y parte del extranjero.

FÁBRICA DE CERVEZAS Y GASEOSAS F. TOSAR Y CIA.
"El 15 de agosto de 1901 quedó inaugurada una magnífica fábrica de cervezas y gaseosas en la calle Cielo, del Puerto de Santa María. Pertenece a F.Tosar y Cía y la maquinaria es de construcción perfecta y procedente de Alemania donde existen estas clases de fábricas. Tiene capacidad para producir diariamente de ocho a nueve mil litros de cerveza. El motor de vapor ha sido realizado por la fábrica de bicicletas Anglada. Tras la bendición, los invitados al acto probaron la cerveza que fue elogiada por los médicos presentes". Diario de Cádiz. (16.08.1901).

Efectivamente, [*]'aquello' fué la Fábrica de Cervezas Tosar, fundada por el  abuelo de nuestro amigo Javier, quien se encuentra entre los sucesores de esta antigua familia portuense. La fábrica estaba ubicada en lo que hoy se conoce como las viviendas de los trabajadores de Terry, Larga, 10, con fachada a tres calles: la propia Larga, Espíritu Santo y Cielo. El director de la fábrica el ingeniero Mr. V. Esteban Roissard, había estado al frente, durante años de, una de las fábricas mas importantes de Londres. La sociedad fabricante de semejantes líquidos estaba formada por Francisco Javier Tosar Zurutuza, Juan Osborne Guezala y Manuel Tosar Zurutuza. La fábrica producía cuatro clases de cervezas: Munich, PIlsen, Pale-ale y Stout (cerveza negra para enfermos).

Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.
Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.

Asistieron a la inauguración de la fábrica ilustres invitados de Jerez, Cádiz y Sevilla. De El Puerto, según la crónica de Revista Portuense, se encontraban entre otros, los siguientes invitados: Ruíz de Cortázar, Varela y Campos, el alcalde, Sr. Puente, Pitman, Pazos y Ortega, Arvilla, Figueroa, Jiménez González, Barrios, Bela Nerini, Gaztelu, Martínez Colom, Pico y Lobo, Sancho, Vaca, Peñasco, Carbia, Mendiola, Ameneiro, Rodríguez Vázquez, Alberti, Paullada, Piury, Portilla, Romero Lora, Gutiérrez Zalazar, Fuentes Benzo, Lavaggie, Hano, Dosal, Pérez Leyras, Muñoz Seca, Rivero, Pastor, Barba González, López Ceballos, Hernández, Cárdenas Burgueto, Arjona y de la Cruz. Ortíz de Villate, Oneto y Verges, Canónica, Rioja, Fernández Paullada, Pinera, Barra, Máiquez, de la Prada, Álvarez Abarran, Reyes y Varela de la Tejera.

Publicidad de Cervezas Tosar

Representando a la prensa, en la inuaguración, estaban por el Diario de Cádiz, José Carrajal; por el Heraldo de Cádiz, Santiago Casanova, por la Revista Portuense y El Imparcial, Luis Pérez Gutiérrez; por El Progreso de Sevilla, Galván; por El Observador, Guillermo Alberti; por El Cocinero, Joaquín Figal; por El Porvenir, Biensoba y por El Noticiero Sevillano, Palomo. Escribe el cronista de la Revista Portuense: "Dos aspectos ofrece para nosotros la nueva industria que desde ayer funciona en El Puerto: El primero por lo que se refiere a esta significa un paso gigantesco dado en el camino de buscar nuevos horizontes al capital invertido en condiciones de alimentar una numerosa clase obrera que hay perece porque el único negocio que daba trabajo a centenares de brazos, desaparece y se hundo a los embates de la adversidad y la competencia: y es claro que es necesario felicitarse de que haya hombres que sustrayéndose a los halagos de la fortuna y las satisfacciones de un negocio ya creado, emprendan esta labor de titanes, con riesgo de su tranquilidad y capitales. El otro punto de mira, es la alegría que debe producir a todos, que un producto fabricado en nuestra ciudad lleve su nombre a todas partes, y se haga de un crédito y fama que sea solicitado con verdadero requerimiento".

Tres años despues, en 1904, los mismos socios de F.Tosar y Cía., crearon una nueva sociedad: 'La Cervecera Portuense', con un capital social de ¡¡un millon de pesetas de entonces!!: nos estamos refiriendo al 14 de junio de 1904, actuando como Secretario Gerente, Francisco Javier Tosar Zurutuza. El 27 de agosto de 1904, la Revista Portuense publica un artículo firmado por Justo Espinosa Ibáñez, donde relata un día de toros en El Puerto. Casi al final refiere: "Opíparas comidas en los cien restaurantes, tiendas y cafés al aire libre, rociadas con los exquisitos vinos de Gaztelu, Cuesta y Osborne y cerradas con el incomparable cognac de Terry, sin dejar de amenizarlas con su vencedora cerveza Tosar y coronarlas con el champagne Jiménez Varela. En una próxima ocasión hablaremos aquí sobre las 'cuevas portuenses' todavía existentes en la Finca El Caracol, en cuyo subsuelo se criaba el champagne portuense. Pero esa es otra historia.

Original propaganda de la época (1904), impresa en Tipografía L. Pérez, donde se afirma que 'Es la Cerveza de menos circulación en España'. En la misma propaganda se anunciaban: la Imprenta de José Leal García., servicio permanente. El Gabinete de Barbería de Francisco Blandino. Justino Castroverde, fotógrafo. el Colegio San Estanislao Kotska. El Taller de Sastrería de José Fernández. El Jardinero Vicente Atienza. El almacén de Ultramarinos de Antonio Terán y Rodríguez y los Calzados de Todas Clases de su hermano Manuel. El Colmado de Bonifacio González, entre la Plaza de la Herrería y El Parque. Y otra original publicidad: "No comprar en ninguna parte sin probar antes el legítimo vino de Valdepeñas de la renombrada casa de D. José Manuel Pérez".

'Sic transit gloria mundi' Así pasa la gloria del mundo. Donde estuvo la fábrica, luego, tras su cierre y en su solar, habitaron en chabolas existentes en su interior algunas familia indigentes de El Puerto, entre ellos Federico Aldana, en la foto. En 1954, la firma bodeguera Fernando A. de Terry, creó una promoción de viviendas para sus trabajadores, que todavía sigue en pié y de la que se guarda un grato recuerdo: la política social de las Bodegas Terry para con sus trabajadores, modélica en el marco del Jerez-Xérès-Sherry. (Esta última foto pertenece al Archivo Municipal de El Puerto de Santa María).

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Javier Tosar Barrera (1943-2025 aprox.)

Javier Tosar Barrera (1943-2025 aproximadamente), pertenece a una de las afamadas familias portuenses 'Del Tuvo'. Hoy ya no tiene nada de aquello, pero les vamos a contar en esta misma nótula, en que consistía 'aquello'[*]. El apellido es de procedencia gallega, pero su familia lleva instalada en El Puerto más de 300 años.

Javier Tosar Barrera (1943-2025 approximately), belongs to the 'Del Tuvo' family, one of the well-known portuense families. These days the family is not what it used to be, but we shall let you in on what ‘it used to be’ refers to in this excerpt [*]. The surname has Galician origins, although his family has been living in El Puerto for more than 300 years.

Es una persona amante de todo lo que huela a cachondeo, de ahí que fuera fundador de la caseta de Feria  'Los Cachondos', que durante más de 20 años se instaló en la Feria de Crevillet y en la actual Recinto de Las Banderas.  Allí se cantaban estas letrillas con música de la sevillana de El Pali, 'En la Puerta Correo': "Que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ que cachondeo,/ la Peña Los Cachondos,/ mi arma, que cachondeo". También fue cofundador de la agrupación carnavalesca 'La Compacorogota', y autor del palabro que da nombre a la misma, sobre la quel existe un artículo en esta página web. Igualmente organizó, con otros cachondos, durante dos años seguidos, un Concurso de Feos que tuvo un gran éxito y del que, en su momento daremos cumplida información aquí, en Gente y Habitantes de El Puerto, independientemente de las responsabilidades civiles y penales que puedan derivarse de su arte. Trabajó durante 14 años en la Compañía General de Carbones, S.A. (antigua Fábrica de Hielo) que era la suministradora de las imprescindibles barras de hielo a los barcos pesqueros. Posteriormente y durante 25 años, trabajó en la Banca. Actualmente y desde su jubilosa jubilación, ejerce de Ociólogo en todo el mundo y parte del extranjero.

FÁBRICA DE CERVEZAS Y GASEOSAS F. TOSAR Y CIA.
"El 15 de agosto de 1901 quedó inaugurada una magnífica fábrica de cervezas y gaseosas en la calle Cielo, del Puerto de Santa María. Pertenece a F.Tosar y Cía y la maquinaria es de construcción perfecta y procedente de Alemania donde existen estas clases de fábricas. Tiene capacidad para producir diariamente de ocho a nueve mil litros de cerveza. El motor de vapor ha sido realizado por la fábrica de bicicletas Anglada. Tras la bendición, los invitados al acto probaron la cerveza que fue elogiada por los médicos presentes". Diario de Cádiz. (16.08.1901).

Efectivamente, [*]'aquello' fué la Fábrica de Cervezas Tosar, fundada por el  abuelo de nuestro amigo Javier, quien se encuentra entre los sucesores de esta antigua familia portuense. La fábrica estaba ubicada en lo que hoy se conoce como las viviendas de los trabajadores de Terry, Larga, 10, con fachada a tres calles: la propia Larga, Espíritu Santo y Cielo. El director de la fábrica el ingeniero Mr. V. Esteban Roissard, había estado al frente, durante años de, una de las fábricas mas importantes de Londres. La sociedad fabricante de semejantes líquidos estaba formada por Francisco Javier Tosar Zurutuza, Juan Osborne Guezala y Manuel Tosar Zurutuza. La fábrica producía cuatro clases de cervezas: Munich, PIlsen, Pale-ale y Stout (cerveza negra para enfermos).

Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.
Despacho y Exposición de productos de la firma Cervezas Tosar.

Asistieron a la inauguración de la fábrica ilustres invitados de Jerez, Cádiz y Sevilla. De El Puerto, según la crónica de Revista Portuense, se encontraban entre otros, los siguientes invitados: Ruíz de Cortázar, Varela y Campos, el alcalde, Sr. Puente, Pitman, Pazos y Ortega, Arvilla, Figueroa, Jiménez González, Barrios, Bela Nerini, Gaztelu, Martínez Colom, Pico y Lobo, Sancho, Vaca, Peñasco, Carbia, Mendiola, Ameneiro, Rodríguez Vázquez, Alberti, Paullada, Piury, Portilla, Romero Lora, Gutiérrez Zalazar, Fuentes Benzo, Lavaggie, Hano, Dosal, Pérez Leyras, Muñoz Seca, Rivero, Pastor, Barba González, López Ceballos, Hernández, Cárdenas Burgueto, Arjona y de la Cruz. Ortíz de Villate, Oneto y Verges, Canónica, Rioja, Fernández Paullada, Pinera, Barra, Máiquez, de la Prada, Álvarez Abarran, Reyes y Varela de la Tejera.

Publicidad de Cervezas Tosar

Representando a la prensa, en la inuaguración, estaban por el Diario de Cádiz, José Carrajal; por el Heraldo de Cádiz, Santiago Casanova, por la Revista Portuense y El Imparcial, Luis Pérez Gutiérrez; por El Progreso de Sevilla, Galván; por El Observador, Guillermo Alberti; por El Cocinero, Joaquín Figal; por El Porvenir, Biensoba y por El Noticiero Sevillano, Palomo. Escribe el cronista de la Revista Portuense: "Dos aspectos ofrece para nosotros la nueva industria que desde ayer funciona en El Puerto: El primero por lo que se refiere a esta significa un paso gigantesco dado en el camino de buscar nuevos horizontes al capital invertido en condiciones de alimentar una numerosa clase obrera que hay perece porque el único negocio que daba trabajo a centenares de brazos, desaparece y se hundo a los embates de la adversidad y la competencia: y es claro que es necesario felicitarse de que haya hombres que sustrayéndose a los halagos de la fortuna y las satisfacciones de un negocio ya creado, emprendan esta labor de titanes, con riesgo de su tranquilidad y capitales. El otro punto de mira, es la alegría que debe producir a todos, que un producto fabricado en nuestra ciudad lleve su nombre a todas partes, y se haga de un crédito y fama que sea solicitado con verdadero requerimiento".

Tres años despues, en 1904, los mismos socios de F.Tosar y Cía., crearon una nueva sociedad: 'La Cervecera Portuense', con un capital social de ¡¡un millon de pesetas de entonces!!: nos estamos refiriendo al 14 de junio de 1904, actuando como Secretario Gerente, Francisco Javier Tosar Zurutuza. El 27 de agosto de 1904, la Revista Portuense publica un artículo firmado por Justo Espinosa Ibáñez, donde relata un día de toros en El Puerto. Casi al final refiere: "Opíparas comidas en los cien restaurantes, tiendas y cafés al aire libre, rociadas con los exquisitos vinos de Gaztelu, Cuesta y Osborne y cerradas con el incomparable cognac de Terry, sin dejar de amenizarlas con su vencedora cerveza Tosar y coronarlas con el champagne Jiménez Varela. En una próxima ocasión hablaremos aquí sobre las 'cuevas portuenses' todavía existentes en la Finca El Caracol, en cuyo subsuelo se criaba el champagne portuense. Pero esa es otra historia.

Original propaganda de la época (1905), impresa en Tipografía L. Pérez, donde se afirma que 'Es la Cerveza de menos circulación en España'. En la misma propaganda se anunciaban: la Imprenta de José Leal García., servicio permanente. El Gabinete de Barbería de Francisco Blandino. Justino Castroverde, fotógrafo. el Colegio San Estanislao Kotska. El Taller de Sastrería de José Fernández. El Jardinero Vicente Atienza. El almacén de Ultramarinos de Antonio Terán y Rodríguez y los Calzados de Todas Clases de su hermano Manuel. El Colmado de Bonifacio González, entre la Plaza de la Herrería y El Parque. Y otra original publicidad: "No comprar en ninguna parte sin probar antes el legítimo vino de Valdepeñas de la renombrada casa de D. José Manuel Pérez".

'Sic transit gloria mundi' Así pasa la gloria del mundo. Donde estuvo la fábrica, luego, tras su cierre y en su solar, habitaron en chabolas existentes en su interior algunas familia indigentes de El Puerto, entre ellos Federico Aldana, en la foto. En 1954, la firma bodeguera Fernando A. de Terry, creó una promoción de viviendas para sus trabajadores, que todavía sigue en pié y de la que se guarda un grato recuerdo: la política social de las Bodegas Terry para con sus trabajadores, modélica en el marco del Jerez-Xérès-Sherry. (Esta última foto pertenece al Archivo Municipal de El Puerto de Santa María).

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Álvaro González Rodríguez, sobrino biznieto del fundador de Bodegas Obregón, es la tercera generación que se encuentra en el negocio de la Vinatería. Desde la Bodega de la Calle de la Zarza, el vino fino a granel, en rama y embotellado, las buenas reuniones que allí se dan, con degustaciones gastronómicas e incluso cante los sábados y domingos, hacen de las Bodegas Obregón una referencia obligada para conocer de verdad a El Puerto profundo y sus gentes.

Álvaro González Rodríguez, great-grandson of the founder of the Bodegas Obregón (winery), he’s part of the third generation involved in the wine making business. The Bodega on Calle de la Zarza, dry sherry by the litre, from the processing stage to bottling; the good times had there, with gastronomic tasting sessions and even flamenco singing on Saturdays and Sundays, make the Bodegas Obregón a visit not to be missed in order to really get to know El Puerto and its people in depth.

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Fue abierta en 1954 por su fundador, José Luis González Obregón, en lo que fue una antigua carbonería. Álvaro también ejerce como crítico taurino en la radio local y tiene una buena escritura que, seguro, veremos por aquí en algún artículo con referencia a El Puerto.

El experto en vinos de la zona, otro portuense, Javier Maldonado, escribe para el folleto que publicó la Concejalía de Turismo sobre esta bodega: "Desde sus inicios y durante muchos años la actividad de Bodegas Obregón  fue la de almacenista, esto es, la crianza y envejecimiento de sus vinos para su venta en bodegas exportadoras. Con el paso del tiempo, amplió la actividad de su empresa dedicándose al embotellado de sus propias marcas de vinos, brandies y licores, así como a la venta de vinos en rama en varios bodegones y tabernas de su propiedad. Actualmente Bodegas Obregón es una empresa que desarrolla todas las actividades vinícolas: cría vino con marca propia, envejece vinos para su venta a otras empresas bodegueras y mantiene abierta dos singulares bodegas en El Puerto: Taberna La Draga (Plaza de Bizcocheros) y el Bodegón de Obregón (en calle Zarza), la más antigua y una de las más peculiares tabernas de la ciudad. De la calidad de sus vinos dan cuenta los premios internacionales obtenidos en 1996 bajo marca Lustau Almacenista (Obregón). El Fino de El Puerto, de Lustau Almacenista (Obregón) fue galardonado como Vino del Año por el Financial Review, una de las más prestigiosas publicaciones de Australia. El Amontillado de El Puerto , de Lustau Almacenista (Obregón) consiguió medalla de plata en el World Wine Championship, celebrado en Chicago.

Bodegas Obregón es una pequeña empresa familiar que ha sabido hacerse un sitio en el sector vinícola gracias a diversificación de actividades y a la calidad de sus productos, que siempre han gozado del reconocimiento de los consumidores de la zona y que desde tiempo más reciente se han ganado también el aprecio de los expertos y el publico de otros continentes, donde han cosechado prestigiosos premios. Como valor añadido, la taberna con la que cuenta en la calle Zarza es la más antigua de cuantas funcionan en la ciudad. En pleno Barrio Alto se puede considerar el escenario donde aún se repiten algunas de las clásicas y tradicionales escenas de El Puerto. En este tipo de bodegas o bodegones confluyen la doble naturaleza de depósito y despacho de vinos, además del lugar de consumo del mismo siendo además espacio donde conviven diferentes aspectos del patrimonio portuense: el histórico, el cultural y el etnográfico. Tanto el lenguaje utilizado, las medidas, los útiles y herramientas aún se mantienen vivos y con pleno sentido en su entorno originario.

Uno de los ejemplos son los diferentes tipos de vasijas utilizadas como son los toneles (1500 litros), bocoys (40 arrobas que son 640 litros), botas (500 litros), medias botas (250 litros), cuartos de botas (125 litros) y octavos de botas (4 arrobas que son 64 litros) que podemos encontrarnos en su interior. Mediante la operación conocida como Trasiego, se vierte en ellos el vino procedente de las criaderas o bodegas madre. Una vez en su interior y mediante estudiadas mezclas entre ellos se adaptan al gusto y paladar del público consumidor. El resultado se denomina en el argot bodeguero Vino de Jarreo. Para su elaboración se lleva a cabo una de las operaciones más bellas de la labor vinatera: Peinado del vino, realizada por el capataz, consistente en precipitar los 12 litros de la tradicional jarra desde la altura de la cabeza sobre otra colocada a los pies del operario. Con esto se consigue romper el vino, es decir, airearlo facilitando así que el proceso de mezcla sea uniforme y homogéneo.

El capataz de Hijos de Jiménez Varela, José Luis González Obregón
José Luis González Obregón, en su época de capataz de Hijos de Jiménez Varela.

La empresa Bodegas Obregón, fue fundada en 1935 por D. José Luis González Obregón (El Puerto de Santa María, 1905-1995). Está inscrita desde entoces en el Consejo Regulador del Vino por lo que sus caldos gozan de la Denominación de Origen Jerez- Xérèz- Sherry. D. José Luis González Obregón fue uno de los grandes expertos en vinos y brandies del Marco de Jerez con el que afortunadamente ha contado la vinatería de la zona. Comenzó su actividad bodeguera muy joven, pasando por diferentes puestos y llegando a ser Capataz General de la empresa Hijos de Jiménez Varela S.A. cuyo prestigio por la calidad de sus caldos se debió en parte a sus buenos oficios y profundo conocimiento de la vitivinicultura. En 1935 , inició su actividad empresarial, montando una primera bodega en la calle Ricardo Alcón y poco después otra en la calle Zarza. Amplió el negocio con otras en las calles Arenas y santa Fé. En esta útima continúan actualmente las principales instalaciones de la empresa y la mayor parte de sus criaderas y soleras de vinos y brandies."

Esta última fotografía está tomada en el Patio de las Bodegas de Hijos de Jiménez Varela que se dedicaba a la tonelería (donde hoy se encuentra el Hotel Bodega Real, en la calle Alvareda). En ella, con corbata, José Luis González Obregón (casado con Isabel Lobo Morillo). A la derecha de Obregón está Rafael Valiente Moreno (hermano del que fuera concejal de urbanismo en la primera legislatura democrática de 1979) y a su izquierda Manuel Fernández Galloso (tío del matador de toros “Galloso” y que tenía dos apodos un era “El Churrete” y otro ” El Perla”, que es como cariñosamente lo conocía sus familiares y amigos), el que está trabajando la bota es Luis Amenedo Sánchez y el muchachito que está con la duela en la mano es un Raposo Rasuelo (ya confirmaremos el nombre pues es pariente de los que tienen la confitería en Las Nieves). Datos facilitados por Rafael Valiente a petición de nuestro imprescindible colaborador Vicente González Lechuga, a cuya colección pertenece esta fotografía.

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Boina y bastón. Antonio Rodríguez Bruqué, Tonino (1925-1993), nació en Utrera (Sevilla) pero ejerció su profesión de vendedor de los números “de los ciegos” (ONCE) en El Puerto, entre 1956 y 1990, año en el que se jubiló.

Beret and walking stick. Antonio Rodríguez Bruqué, Tonino (1925-1993), was born in Utrera (Seville) but he worked in El Puerto selling ONCE (Spanish National Association for the Blind) lottery tickets between 1956 and 1990, when he retired.

Tenía un hermano que vivió, creció y murió en Francia y con el que no tuvo relaciones ya de mayor. Aquí vivía su abuela Consuelo, que tenía un almacén en la calle Santo Domingo, esquina y vuelta con San Bartolomé, donde hoy se encuentra la tienda de Bricopinturas. Estuvo acogido en el antiguo Hospital de San Juan de Dios. A su cierre, Ángeles Pérez Peral, su administradora, le buscó alojamiento y quien le atendiera; fue con su cuidadora, la mujer que le había asisitido en su casa con quien luego contraería matrimonio, en mayo de 1993, falleciendo el 22 de agosto de ese mismo año en la casa en la que vivían ambos, en la calle Larga, junto al Bar Manolo. La ceguera le vino de chico, en su Utrera natal: jugando con una granada mientras cuidaba vacas que, al explosionar, le amputó parte de un brazo y le afectó a un ojo dejándolo tuerto. Ya en El Puerto así ‘veía’ el fútbol en el anterior campo del Rácing, denominado Eduardo Dato (donde hoy están los  pisos verdes frente a la actual Comisaría de Policía); se situaba junto a la entrada de los vestuarios y a los árbitros los ponía a parir de insultos.

Como tenía defectuosa la visión, hasta perderla definitivamente,  algunos pícaros jóvenes y no tanto de aquella época le relataban los errores -o supuestos errores- del árbitro y aquello no era boca; algunas veces era mentira y solo lo hacían por “escucharlo”. Esa era una constante de un Tonino bastante primario, al que los niños y jóvenes picaban para hacerlo oir: insultos, bastonazos contra coche si estaba mal aparcado dificultando el paso por la acera, incluso  dando bastonazos a quien se le pusiera de por medio, exabruptos,… Tonino era temible si se le insultaba o jaleaba de forma equívoca y él se daba cuenta. Pero también “pedía guerra”,  pues no estaba contento como no se metieran con él: cuando pasaba por delante del Bar Central, en la confluencia de las calles Luna y Larga, era él el que se dirigía a la pandilla de cachondos que allí se reunían, y que lo solían fustigar a su paso, preguntando: “pero… ¿hoy no me vais a decir ná?”.

Otro paradero de Tonino era el Bar La Perdiz, entre Larga y Ganado, donde era acogido por los contertulios que allí departían. Aunque para tertulias como aquellas, mejor que no se hubiese dejado querer: eran crueles con nuestro personaje, llegando incluso a quemarlo con colillas y otras vejaciones e indignidades. Por eso, quien lo buscaba, lo encontraba. Existe una leyenda urbana de nuestro personaje que no es cierta y que aquí desmentimos: cuentan que  había sido fusilado en el bando republicano, cayendo al foso y encima de él unos cuantos mas, dándose le por muerto; cuando pasó un rato y al no oír voces salió de la fosa. Su viuda, la mujer que le cuidó hasta el final de sus días, afirma que mientras su cuerpo haga sombra, no permitirá que se ofenda la memoria de Tonino. (La fotografía  a color es de 1987 y pertenece a la colección de Vicente González Lechuga. La fotografía en B/N pertenece a la Colección de Miguel Sánchez Lobato).

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La Compacorogota, en el Carnaval de 1985
La Compacorogota, en el Carnaval de 1985

La fotografía está tomada en la calle Luna abajo, durante el Carnaval de 1985 desde la puerta de los desaparecidos Estudios de Fotografías Garpre, el día 8 de Marzo; detrás se observa la Farmacia del Carmen, antes de la reforma.

This photograph was taken looking down calle Luna from the door of the former Garpre Photography Studios, on the 8th of March, during Carnaval in 1985; behind you can see the chemist’s ‘Farmacia del Carmen’, before it was renovated.

La Compacorogota, en esta ocasión y foto, representa a los personajes del Quijote de Cervantes. La integran, de izquierda a derecha y de abajo arriba, en primer término, Javier Tosar Barrera, como villano; a su lado Vicente González Lechuga, que iba caracterizado de cura de época y tocaba el bombo, su mujer, Carlota (Loti) Benjumeda;  a continuación y cortado a la mitad, Fernando Pasaje, que era el letrista de la agrupación. En la siguiente fila, con bigote blanco y gafas, un infiltrado: Jaime Gutiérrez Perea, quien en 1991 sería concejal de Fiestas durante dos mandatos y pico; a continuación el guitarrista y director musical, Eduardo Ramos Romero (a la sazón Director del Banco Atlántico), a su lado Carmen Polo Páez y caracterizado como Cervantes, Fosco Valimaña Lechuga, que tocaba la caja. Siguiente fila, con sombrero de paja: Felipe Viete Sotelo, a su lado María Ángeles  (Lale) Muñoz Benítez, seguida de Concepción Serrano Saceta; como Sancho Panza, con barba pelirroja, Manuel Albert Alonso y con sayón rojo, la desaparecida Elena Almagro Buhígas. En la última fila Carmen Muñoz Benítez; otro infiltrado, Fernando Domínguez de los Reyes y coronando la instantánea, D. Quijote, magistralmente representado por Antonio Almagro Buhigas. Faltan en la foto, Dulcinea: María Isabel Domínguez de los Reyes, Consuelo López Nicolás.
El nombre de Compacorogota, original a mas no poder, es la contracción de las palabras: Comparsa, Coro y Chirigota, y al no pertenecer nuestros amigos a ninguna de las tres modalidades más conocidas del Carnaval, se inventaron el palabro, el concepto y la agrupación. Los ensayos los realizaban en el Taller de Cerrajería que tenía Antonio Almagro junto al Hotel Los Cántaros, hoy pub el Burladero. Por boca de algunos de los miembros de la Compacorogota: «yo no se si se ensayaba, pero lo cierto es que nos dábamos un lote de comer pescaíto frito y las célebres papas y chocos aliñados de Mª Carmen Muñoz Benítez». Una anécdota que también recuerdan es que «durante lo ensayos, cuando más serios estábamos, salía Javier Tosar cantando “Islas Canarias”, con el correspondiente cabreo de Fernando Pasaje y algún que otro componente “de la agrupación”.
Cada año fabricaban un artilugio que les servía para llevar a la tropa y el correspondiente suministro alcohólico que nutría al grupo durante las salidas callejeras de la Compacorogota. Se fabricaba en el mismo taller de Almagro durante los fines de semanas anteriores al de Carnaval. El año 1985 hicieron un gran caballo de madera donde D. Quijote iba montado a horcajadas, y los demás -como sufridores- tenían que empujar. También, días antes del Carnaval, se desplazaban a Jerez, a la calle Caballero, a casa de una modista que se dedicaba a alquilar trajes y que, adaptaba a las medidas de nuestros carnavaleros. El viernes inmediatamente anterior a la Fiesta, se reunían con sus amistades en el Taller La Rinconada, en Puerto Escondido, y allí se hacía el ensayo general, debidamente regado con el desaparecido Fino Maruja, de Bodegas Terry, acompañado de bebidas y manjares, para todos.
En el Carnaval de 1987, “la única compacorogota del mundo” organizó el Primer Concurso de Feos de El Puerto de Santa María. Pero, esa, es otra historia...

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Miguel Sánchez Lobato, cuarta generación al frente de Las Novedades.
Miguel Sánchez Lobato, cuarta generación al frente de Las Novedades.

Posiblemente sea la tienda de venta al público más antigua que continúa abierta en El Puerto. Por su mostrador han pasado  muchas generaciones de porteños buscando esa novedad caprichosa con la que darse un regusto, aquel regalo impactante con el que sorprender, o el producto de cierta necesidad que solo se podía encontrar en este establecimiento de 128 años de existencia.

It’s possibly the oldest shop still open in El Puerto. Their counter has seen many generations of porteños looking for that particular novelty which will bring them joy, that impressive present to surprise a friend, or that product that you need and can only find in this shop with 128 years of history.

El mes de junio de 1880 tuvo que ser un mes de muchas sinergias. En ese mes y año se inauguraba la que fue en su momento la Plaza de Toros mejor iluminada del mundo, entre otros records de la época. Pues bien, el 28 de junio de 1880 abrió sus puertas Las Novedades, Quincallería y Perfumería, situada en la confluencia de las calles Larga y Correo (hoy Ricardo Alcón donde, de niños, mirábamos en el escaparate/ventana los juguetes que le pediríamos a SS. MM. los Reyes Magos). En ese mismo año nacía Manuel Azaña, político, escritor y presidente de la II República Española. Es también el año en el que Menendez y Pelayo publica 'Historia de los Heterodoxos Españoles'. Algo muy de El Puerto.

Pepe Sánchez Perez.

Fue su fundador Luís Pérez Conde, al que siguió como propietario su hijo, Francisco Pérez Gil. Luego se hizo cargo de la tienda el nieto del primero: Luis Pérez Grant y más tarde su viuda, Rosalía Tinajero Iñigo. A partir de este momento pasa a dirigir la tienda Pepe Sánchez Pérez, bisnieto del fundador y sobrino de Luis Pérez Grant, teniendo como compañero a Federico Herrera Síñigo, bisnieto del prestigioso orfebre D. Manuel Síñigo, que esculpiera el templete de la Patrona; había hasta un vendedor de décimos de lotería -Fermín- que hacía guardia en la puerta, como hoy la  hace Kako, quien es asiduo visitante de Las Novedades.  Por cierto que Pepe Sánchez Pérez (en la fotografía a la izquierda de este párrafo), está próximo a cumplir los 90 años: nació el 25 de septiembre de 1918. El negocio lo regenta hogaño su hijo Miguel Sánchez Lobato (en la fotografía principal que ilustra este artículo), desde 1986. ¿Quien no se acuerda de otros dependientes como Alejandro Güelfo o Pepe Crespo?

El 12 de diciembre 1999 la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Cádiz, fundada en 1886 (seis años después que Las Novedades), otorgó en la I Edición de los "Premios Tradición y Modernidad en el Comercio" a nuestro establecimiento, por su antigüedad superior a 100 años, el Premio de Categoría de Oro. No ha sido el único reconocimiento recibido, pues en el año 2003 recibe del Centro Municipal de Patrimonio Histórico un Diploma, original de Faelo Esteban Poullet, en el que reza textualmente: "A las Novedades, Mercería, Bazar, Juguetería y Tienda de Recuerdos, como reconocimiento a la perseverancia del Patrimonio Etnográfico Local y al mantenimiento de un ambiente tradicional durante años. Concedido después de más de un siglo con motivo del Día Local de Patrimonio Histórico. 4.XII.2003. Ahí es ná.

En un anuncio de época, detallan las especialidades de Las Novedades: "Mercería. Quincalla. Perfumería. Juguetes. Productos fotográficos "kodack" y "Agfa". Ampliaciones "Kodack". Cines "Pathé Baby". Películas y Accesorios. Artículos para regalos. Loza y Cristal, etc. Artículos para bares y cafés. Gramófonos y discos. Óptica, cristales y armaduras de todas clases; se despachan las recetas de los señores oculistas. Especialidad en Novedades". Hoy otros productos vienen a completar o sustituir la oferta de la tienda: Modelismo. Juegos de Mesa. Mercería. Artículos religiosos. Bisutería. El Fraile del Tiempo. Abanicos pintados a mano que dan aire distinguido...

Y Recuerdos de El Puerto únicos e irrepetibles. Reproducciones de fotografías antiguas. Hasta carga tarjetas de teléfono... Pero no se les ocurra pedir bigoteras, rabillos de boína, pechuguitas de almanaques, sopladores, cadenas de WC, cable de antena, o sacudidores y plumeros. Esas ya ni son novedades ni se han vendido en la tienda nunca. Al menos, que nosotros sepamos.

Las Novedades en 1917. El reloj sigue existiendo en la actualidad.
Las Novedades en 1917. El reloj sigue existiendo en la actualidad. (Foto Colección M.S.L.)

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Merche Macaria

Desde hace muchos, todos los años por la Patrona, en la Función Principal de Estatutos de la Cofradía de la Esclavitud de la Virgen de los Milagros, la portuense María Mercedes Valimaña Lechuga, canta durante el Ofertorio, el 'Ave María' original de otro portuense, el compositor Javier Caballero.

For many years, María Mercedes Valimaña Lechuga, from El Puerto, has been singing 'Ave María', written by another  portuense, the composer  Javier Caballero, every year on the Patron Saint’s day during the Esclavitud de la Virgen de los Milagros Brotherhood’s Main Performance of Statutes.

Esta foto está tomada después de dicha interpretación en la esquina de la Plaza de la Iglesia con la calle Santa Lucía. Merche es profesora de canto (la que distribuye las voces en una coral) y profesora de piano: Merche Valimaña, o Merche Macaria -su nombre artístico- con el que publicó un disco, o simplemente y para los portuenses La Macaria, apodo que le fue adjudicado por ser la hija del que fuera propietario del Cine Macario, espacio urbano donde hoy se ubica la discoteca Mucho Teatro. Ha superado un cáncer bastante delicado --la verdad es que no lo aparenta--, y su hijo es su gran referente hoy en la vida. A la Macaria todos la recuerdan cuando en 1968 acompañó a Massiel en los coros durante el festival de Eurovisión, donde España resultó ganadora. Hace 40 años. "Yo soy la fea del Trío La,La,La", afirma entre carcajadas. Cuestión de gustos, pues su belleza picasiana rivaliza con su simpatía.  A partir de la experiencia eurovisiva, Merche, junto a María Jesús Aguirre y María Dolores Arenas -las componentes del famoso trío- alcanzaron una enorme popularidad, repitiendo como coros cuatro años más: 1970 (con Julio Iglesias), 1971 (con Karina), 1975 (Sergio y Estíbaliz) y 1978 (José Velez) . Luego acompañarían en sus giras a Julio Iglesias tras ganar este el festival de Benidorm y haría muchos coros en la televisión de entonces: Televisión Española.

Portada disco 'single'
Portada disco 'single'

Algo que muy pocos portuenses conocen que Merche fue novicia en un convento. O que en su juventud actuaba en un grupo de teatro de aficionados en El Puerto. Aunque si existe en la memoria colectiva el single que publicara hace más de 35 años con dos canciones y que permaneció expuesto durante meses en el escaparate de Disco Film --en la calle Vicario-- con dos canciones, en la Cara A: Romance de María Pueblo, Cara B: Verano Indio.Una faceta desconocida de nuestra paisana es la de dobladora de películas musicales, poniendo la voz a algunos de sus protagonistas. En concreto de Walt Disney: La Cenicienta, Pocahontas 2, La Dama y el Vagabundo, y con Phil Collins interpretó para la Banda Sonora en Español de Tarzán: "En mi corazón estarás" (puede escucharlo pulsando sobre el título de la canción). Como tampoco saben muchos de sus paisanos es que la banda sonora de la serie de dibujos animados de La Abeja Maya la cantó ella, igual que la de Barrio Sésamo. Para la película de José Nieto "Jó, papá" (1975) interpretó fragmentos de ópera. Y en el trabajo de Aguaviva, "Cosmonautas" (1971) actuó como soprano en los coros junto con la Orquesta de la Sociedad Española de Radiodifusión (SER). Y tantas y tantas cosas más...

La faceta de actriz aficionada de Macaria, se pone de manifiesto en esta obra de Teatro: "Un Drama de Calderón" de Pedro Muñoz Seca, representada en el desaparecido Teatro Principal a finales de la década de los 50 del siglo pasado. De izquierda a derecha: Fernando Gago, Merche Valimaña, Antonio Altamirano, Amalia Rosso, José Lucas Morillo, Domingo Roa, Angelines Ayuso.

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10 Años de Ayuntamientos Democráticos. Concejales electos: 1979-1989

La fotografía tiene 19 años: abril de 1989. Es el X aniversario de los Ayuntamientos Democráticos. El alcalde de la Ciudad, es el socialista Juan Manuel Torres Ramírez. El acto fue organizado en el Castillo de San Marcos.

This photograph is 19 years old, from April 1989. It’s the tenth anniversary of the Democratic Town Councils. The Puerto’s Mayor is the socialist Juan Manuel Torres Ramírez. The event was held in San Marcos Castle.

La foto tiene la siguiente composición: Primera fila, de izquierda a derecha: Carlos Campoy López (UCD); Manuel Rodríguez, (PCA, PSOE); Antonio Ariza (UCD); Manuel Espinar Galán (PCA, PSOE); José Valiente Moreno, (PSOE) José Antonio de Castro Cortegana (IU); Francisco Arníz Sanz (AP-PP, Mixto). Segunda fila: Antonio Nogués Ropero (UCD, AP-PP); Aniceto Cumbreras (PSA) María Ángeles Fernández Cortabarría (PSOE), José María Simón Castilla (PSA); Francisco Corbacho (PSOE); Juan Vicente Sucino Rico (PSOE). Tercera fila: Pedro Alamillos Ortega (PSOE, IP, PSA): Luis Suárez Avila (AP-PP); Aurelio Sánchez Ramos (AP-PP); Manuel Moreno Romero (AP-PP); Teófila Martínez Sáiz (AP-PP); Manuel Pérez Blanco (AP-PP); Ana María Alonso Lorente (PCA, Mixto); Ana Perea España (PCA, Mixto);   José Luis Romero Pacheco (PSOE) Enrique Bartolomé López (UCD, CDS, PSA); Tercera fila: Hernán Díaz Cortés (AP-PP-IP); José Luis Poullet (UCD); Manuel Pacheco Albalate (UCD); Enrique Miranda (UCD); Carlos de la Flor Morales (PSOE); Rafael Contreras de Oliveras (PSOE); Miguel Cirera (PSOE);  Rosario Sánchez (PSOE); Ana María Fernández (PSOE) Antonio Sánchez González (PSOE). Última fila y apelotonados: José Luis Albert Alonso (UCD); Juan Vaca Ramos (PP, Mixto); Manuel García Campos (CDS); Mario Peluffo Rojas (PCA); Pedro López Fernández (PCA); Rafael Gómez Ojeda, alcalde que fue comunista, casi oculto (PCA-IU); José Serrano (PCA); José Antonio Hernández (PP, Mixto); Vda. de Blandino, (concejal que fue del PSA); Ramiro Cerezo Magán (AP-PP); Juan Manuel Torres Ramírez (PSOE); a continuación la hija del último alcalde republicano que tuvo El Puerto y que fue pasado por un pelotón de fusilamiento; Indalecio Rábago Vega (PP); Antonio Álvarez Herrera, primer alcalde del actual periodo constitucinal, merced al pacto de las izquierdas (PCA-GI-PSOE); Miguel Marroquín Travieso (PCA-PSOE); Francisco Sánchez Gatica (PSOE); Antonio Muñoz Cuenca (PSA); detrás Rafael Varela Rey (PSOE); Miguel de Santiago, casi oculto (PCA); delante de éste, Rafael Solo de Zaldívar y Ducasse (PSOE) y Victor de Unzueta Gabiola (UCD).
No se conocía lo que era el Grupo de No Adscritos, entonces era el mixto, y la figura del tránsfuga no existía, ni jurídica ni políticamente, de forma oficial. Se puede observar la evolución de alguno de los munícipes que pasan de un partido a otro (igual que en la actualidad): alguno hace hasta tres cambios; o como algunos partidos han cambiado de denominación.

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«Esquina de Palacios con Nevería continúa abierto el Bar Apolo, establecimiento que ya en 1826, cuando era de Juan Ladrón, se llamaba Café de Apolo (como el gaditano que existió en la Plaza de San Antonio, célebre durante los años de las Cortes). En 1874 lo llevaba Ceferino González, en 1889 José Molleda Colosía, en 1894 Severiano Díaz Dosal..., hasta que en junio de 1907, tras reformar el local, lo reabrió el montañés, de Polanco, Antonio Ortega Cuesta, entonces dueño, en la Plaza de la Pescadería, de La Lucha.

Siguió al frente del negocio hasta el 15 de julio de 1934, cuando lo traspasó -Antigua de Apolo lo llamaban entonces- a Cándido García Vila. Este especializó el local en tapas variadas, marisco fresco del día, menudo a la andaluza y, sobre todo, pescado frito, para lo que abrió al lado una freiduría, que hoy sigue abierta; de las pocas -parece mentira- que existen en El Puerto.

A Cándido le sucedió en la dirección del Apolo, en 1939, Tomás Helvant. Mediada la década de 1940 pasó a manos de Ramiro Gómez Bernáldez, al tiempo que José Leira se hizo cargo del freidor. El 20 de junio de 1959, Ramiro inauguró enfrente, también esquina Palacios con Nevería, en el solar que hasta comienzo de los 40 ocupó la Capilla de la Sangre, una cervecería bar, La Mina, cerrada a finales de los 70.» Todo esto nos lo cuenta Enrique Pérez Fernández, en su libro “Tabernas y Bares con Solera.
En La Mina trabajó desde 1968  Juan Rodríguez Verano, quien a partir de 1981 se hizo cargo del Bar Apolo, que continúa regentando, en la actualidad,  con su hijo Juan Diego Benítez Maestro, los cuales aparecen en la foto a color. Es popularísima su "tortilla a la gallega", que preparan desde siempre y  para la que tienen encargos de muchas familias y reuniones de El Puerto. Y de gente muy principal.

Juan Rodríguez Verano worked in La Mina from 1968, and from 1981 took over Bar Apolo, which he still runs with his son Juan Diego Benítez Maestro (both in the colour photo). His ‘Galician Omelette’, which has been on the menu right from the start, is very popular and they have orders from many families and important people for numerous celebrations in El Puerto.

La Tienda de Apolo hacia 1920, en tiempos de Antonio Ortega. Al fondo la cocina, el espacio que hoy ocupa el no menos popular Freidor Apolo, regentado por el gallego aportuensado, José Luis. (La foto pertenece a la colección de J.J. López Amador).

Esta foto, está fechada en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el Bar Apolo pertenecía a Ramiro Gómez Bernáldez, posiblemente en la fotografía, con traje de calle. Después de este aspecto, el Bar Cervecería Apolo ha sufrido diversas reformas, algunas de la mano de su actual propietario Juan Benítez Verano. (Foto Colección V. González Lechuga).

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Los amigos de Casa Lucas en el homenaje a José Poquet

La Peña Casa Lucas, que toma el nombre de un bar existente en la calle Larga desde finales del siglo XIX  hasta la década de 1970, justo donde hoy está ubicada la Copistería HIVA, organizó un homenaje en el Restaurante “El Resbaladero” a José Poquet, conocido armador al que llamaban “Tio Pé”.

The ‘Casa Lucas’ Club, who took their name from a bar in calle Larga that was open from the end of the 19th century until the 1970s, right where the Stationers HIVA is located, organised a tribute to José Poquet, a well-known ship-owner who was known as "Tio Pé", in the restaurant "El Resbaladero"

José Poquet Cabrera, natural de Calpe, era Presidente del Pósito de Pescadores en los años 1934-1941, lo que hoy sería la Cofradía de Pescadores, concejal del Ayuntamiento de El Puerto desde el 3 de febrero de 1952 al 21 de mayo de 1958 y Diputado en Cortes en la legislatura 1943-1946 por el grupo de Representación Sindical. La foto está fechada el 27 de diciembre de 1956, con motivo del 25 aniversario de la vecindad. de Tio Pé en El Puerto. Vicente González, amante de la fotografía y poseedor de una gran colección de imágenes de El Puerto, identifica así la fotografía, con algunas correcciones que hemos efectuado:

Fachada Casa Lucas (Foto Colección V.G.L.)

En la fotograía primera, la de arriba: de izquierda a derecha: Eduardo Cossi Aboza, Juan Puyana (natural de Rota y mancebo de la farmacia de José A. Fernández Prada), Jacinto Cossi, detrás de pié Rafael Vélez (Falu), Antonio Gálvez Torres (tenía una tonelería en la calle Pagador), a su lado semiescondido, Antonio de la Torre (maestro nacional con un centro escolar que lleva su nombre), Matías Ayuso (Practicante), Francisco García Máiquez (bancario y muy aficionado a la pesca), Antoñito Castilla (empleado de la Imprenta Pérez Pastor), detrás Francisco Lara Izquierdo (empleado de Aguas), Francisco Rascón, sentado Paco Máiquez, José Lucas Morillo León (Delegado de Sucursal de la Caja de Ahorros de Cádiz y actor de teatro aficionado), Manuel Lojo Espinosa (Director de la Agencia del Instituto Nacional de Previsión y concejal del ayuntamiento portuense a finales de los sesenta y principio de los setenta del siglo pasado), de pié Javier Fernández Prada, (agente de seguros) el homenajeado José Poquet Cabrera, detrás un poco escondido el pintor Juan Lara Izquierdo, a la sazón funcionario de la Ayudantía de Marina, no sabemos quien pasa la mano a “Tio Pé”, pero si que a su lado, en el centro de un grupito está el funcionario municipal Manuel García Sánchez, padre del que fuera concejal Manuel García Campos, Federico Jiménez, Daniel Rascón, José Muñoz Carrera, Manuel Nieto (empleado de Ferrocarriles Epañoles), Manuel Camacho Cala (capataz de Osborne), a la derecha, al fondo, Juanito Salas Martínez, Ignacio Pérez Garcés, Cayetano Vélez, Fernando Torrent (empresario fabricante de tapones) sentado en el vértice de la mesa, entre otros que no se reconocen, uno de ellos es José Brión.

El desaparecido recientemente Manolo Lojo, secretario emérito y perpetuo de la Peña, publicó en 2002 un volúmen con el título de “Casa Lucas”, donde cuenta anécdotas, relaciona actividades y detalla correrías de los tertulianos de aquella bendita y todavía añorada institución de la ingesta vínica:
«En pleno centro de esta maravilloso Puerto, muy cerca del cruce de la calle Larga y Luna, conocido por «Las Cuatro Esquinas», donde se desarrollaba la vida activa de la ciudad, tanto comercial como administrativa, festiva o sentimental, era además lugar de paseo nocturno especialmente en festivos y domingo, en la finca señalada con el número ciento diez, en su planta baja, estuvo situada la tienda conocida por «Casa Lucas» [...] «Ocupaban todo el frente de este clásico despacho un envejecido mostrador y tras el mismo, sobre un llamado caballete cinco hermosas medias botas de roble americano y un barrilito de dos arrobas para el vino dulce. Las medias contenían el vino de El Puerto. Siempre de las bodegas Osborne y Cª y en un principio fueron el “Amontillado X”, conocido por el “Nº 10”, luego el llamado “El Caballo” y últimamente el “Fino Menesteo”. Los vasitos en los que se servía el vino, de los llamados “chica” y “chico”, se llenaban directamente del barril, estando cada uno provisto de su correspondiente canilla.»

Antes de la foto de Grupo, ya se estaban preparando ante el objetivo...

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La fotografía tiene 101 años. En ella aparece la redacción de la Revista Portuense, sentados de izquierda a derecha: Mariano López Muñoz, andalucista y socio fundador de Racing Club Portuense; Luís Pérez Gutiérrez, propietario de la publicación; Manolo Soto, Javier Caballero, Antonio Peñasco y de pie junto a éste, el comediógrafo Pedro Muñoz Seca. (La foto es del año 1907 y pertenece a la Colección Pérez Pastor).

La Revista Portuense fue fundada en la última década del siglo XIX, por un joven Dionisio Pérez Gutiérrez, que se publicó ininterrumpidamente entre 1890 hasta 1938, salvo un periodo del gobierno republicano, recayendo la dirección en los hermanos y sobrinos del fundador. Muy próxima al Partido Conservador durante la Restauración, muestra una postura muy cercana a la C.E.D.A. durante toda la Segunda República. Estaba dirigido por Luís Pérez Gutiérrez. Su difusión era exclusivamente de ámbito local. Era una publicación diaria y familiar para los habitantes de El Puerto, que tenía su taller de impresión y redacción en la calle Larga, nº 116, donde estuvo hasta bien entrado 1970 la Papelería Imprenta Pérez Pastor.
En febrero de 1928, la Revista Portuense hacía referencia a los primeros encuentros futbolísticos de cierta entidad que tuvieron lugar, en concreto el 7 de febrero de 1928 deja constancia de un “match” en la Plaza del Polvorista entre el C.D.Europa de Jerez y la Agrupación Deportiva de El Puerto, un conjunto que destacaría en numerosos amistosos de aquel año, con resultado de empate a un gol. Esto ocurría en una Ciudad donde por entonces se podía beber “Coñac Terry” o “Manzanilla Maruja” e incluso “Fino Jardín”; el Teatro Principal no cesaba en ofrecer actuaciones y obras como “La mujer sospechosa”, sonetos de Villaespesa, las obras de Jacinto Benavente a 2,50 pesetas y las exitosas creaciones de Muñoz Seca; los vapores hacia Cádiz partían a las 12.00 horas y a las 16:00 horas, a la vez que en las tertulias de los cafés, en la calle Larga, sólo se hablaba del dragado del Guadalete y de las visitas aisladas de Miguel Primo de Rivera, que gobernaba el país tras un golpe de estado. Faltaban solo 9 años para que la publicación cesara en su actividad.

«Una edición original de la Revista Portuense, de 1891 a 1938, se conserva en el Archivo Histórico Municipal, inicialmente bajo el título figuraba la leyenda ‘Periódico Independiente y de Intereses Materiales y Especiales’ para, en 1897 cambiar a ‘Diario de la mañana. Extensa información telegráfica’. Al inicio del siglo XX, en 1908, la leyenda del encabezamiento definía a la Revista Portuense como ‘Periódico Político y Literario’, cambiando en 1911 a ‘Periódico Literario y de Intereses Generales’ para, definitivamente, adoptar el escueto ‘Periódico de la mañana’. A partir de la década de los años veinte del siglo pasado». (A.G.R.).

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Autoridades comunistas de la década de 1980 y dos técnicos de la Real Plaza.

La foto, en un burladero del callejón de la Plaza Real, está tomada por Espinosa, fotógrafo taurino de Diario de Cádiz, a principios de la década de 1980, es decir hace, aproximadamente 25 años. De izquierda a derecha y nunca mejor dicho: Mario Peluffo Rojas, Teniente de Alcalde de Policía Local; José Luis Sánchez Alonso (Selu), concejal de Vías y Obras; Manuel Espinar Galán, Teniente de Alcalde de Fiestas; Rafael Gómez Ojeda, segundo alcalde constitucional del nuevo periodo democrático; hasta aquí los comunistas. Con barbas, el gaditano ya desaparecido, Álvaro Portillo, perito del Ayuntamiento y Antonio González Sabio, peón de confianza de José Luis Galloso y en la actualidad, asesor de los presidentes de la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María.

Las dos primeras estrofas de este canto lírico y descriptivo de un poeta local, Augusto Haupold Gay, que fue publicada en la revista «Cruzados» el 30 de agosto de 1947, puede ser lo suficientemente descriptiva de lo que suponía ¿y suponen? los «Toros en El Puerto», que es como se llama esta especie de himno luminoso.

Cuando Andalucía,
la dueña y señora de toda alegría,
se dice altanera:
«Ahí van mis tesoros
de gracia, de arte y simparía»,
sale una cualquiera
corrida de toros.
Sale una cualquiera...
Pero en el concierto
de tanta corrida famosa
la única, la grande, la hermosa,
la encierra esta frase:
«¡Toros en El Puerto!»

Augusto Haupold Gay

«Todo el proceso de la fiesta portuense -afirma Manuel Martínez Alfonso en la pg. 415 de su libro “El Puerto de Santa María en la literatura española»- aparece recogido en estos versos, si no muy recargados, sí perfectamente descriptivos, en esta semblanza tan llena de vida y animación».
(Foto: Colección V.G.L.)

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Escribe el investigador y escritor Antonio Gutiérrrez Ruiz, especializado en porteños del siglo XIX: «Tengo tan solo unos remotos recuerdos infantiles en los que la veo, tal como la retratas, impoluta, vestida de blanco, con un primoroso roete encanecido y un mantoncillo rojo-haciendo juego con el color de las bocas del canasto en el que portaba toda su mercancia- cruzado sobre el escuálido y anciano pecho. Era renegra como el Piyayo, curtido el rostro de venerables arrugas y, desgraciadamente, con poca o ninguna voz para pregonar, en una época en la que los viajeros foráneos de los trenes se asomaban curiosos y admirados a las ventanillas cuando paraba en la estación de El Puerto a ver y oir el pregón de los vendedores ambulantes...» (Foto superior: Colección V.G.L. Foto inferior: Colección J.M.M.)

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La desaparecida Catalina Santos, «La Guachi» tiene una avenida en Valdelagrana, --antes esa vía se denominaba Maria Ana Mateo, Vda. de Terry-- bautizada así en el periodo del gobierno comunista a primeros de la década de 1980 y, también da nombre al restaurante cervecería que Romerijo tiene en el centro, donde se puede ver una fotografía a color de la exótica vendedora de mariscos. El fundador del Grupo Romerijo, José Antonio Romero Zarazaga le profesaba gran cariño, dándole  nombre a esa primera cervecería que abrió en 1975. También en la imagen que servimos a continuación, en una publicidad de Osborne de Fino 'Coquinero', aparece en un cristal pintado a mano que se encuentra en el Bar-Café 'La Moderna' de Jerez. Curiosamente no hemos encontrado ninguno en El Puerto.

"Simpática y pintoresca Sra. que vendía marisco por las playas y calles del Puerto allá por los años cuarenta y cincuenta. Se ayudaba con una cesta de mimbre y grandes dotes de persuasión e ingenio, que le permitía vender cualquier marisco que se propusiera a las personas y clientes que ella sabía que podían permitirse ese lujo.  Solía acompañarse para ayudarse en la venta de una cancioncilla pegadiza y alegre que en aquellos tiempos era típico de los vendedores callejeros, pregonando a los cuatro vientos las excelencias de sus productos. Vestía siempre ropa blanca impecable sobre la que destacaba un mantoncillo rojo con flecos que se dejaba caer sobre los hombros y ataba a la cintura como muestra la estatuilla. (En Nuestras instalaciones) Por su gracia, simpatía y eficacia en tan difícil labor a su avanzada edad consiguió gran popularidad en El Puerto convirtiéndose en un personaje entrañable y ya hoy legendario". Nono Romero Sánchez.

CATALINA “LA GUACHI”

Grito de cartel premiado;
salpicón de sangre y sal;
ejército de coral
sobre nieve desplegado.
De salitre va cuajado
el eco de su pregón;
y, a juego con su mantón
-siempre enhiesto cual bandera-
se enciende la cabellera
con un clavel reventón.

Manuel Sánchez 'Zutanito'.

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Bar de Vicente Sordo, 2º por la izquierda.
Bar de Vicente Sordo, segundo por la izquierda.

Describamos la foto: El primero por la izquierda con la camisa blanca es Vicente Sordo (Hermano de Maximino) y que le da el nombre actual al establecimiento, a su lado está Antonio Valimaña Lavilla; el más pequeño de todos es Manolo García Gómez, Manolín, que trabajaba allí desde los 12 años y se acaba de jubilar; desconocemos quienes son los otros integrantes de la foto que están en el centro (animamos a los lectores a ayudarnos a identificarlos así como la fecha en que fue tomada la instantánea). A la derecha, al otro lado de la barra, se encuentra Manuel Osborne Vázquez y por último, Campuzano, el camarero que está tras la barra a la derecha. (Foto: Colección V.G.L.).

barvicente_6_puertosantamariaEste Campuzano, llegaba al mostrador dando gritos guturales con la comanda de los clientes. Existe una anécdota entre Campuzano y dos viejas señoras que no tiene desperdicio: éstas salieron un día de la misa sabatina de las 8 de la mañana en la Prioral, ante la Virgen de los Milagros. Hacía mucho frío y acordaron ir a «Los Pepes» y tomarse unas copitas de anís. Llamaron con mucho sigilo a Campuzano y, con gran misterio, en voz muy baja para que nadie las oyera, encargaron las dos copitas. Campuzano llegó al mostrador y dijo con su gran torrente de voz: «¡¡Dos copas de Periquito para las viejas que están en el rincón».

Veamos que nos cuenta Enrique Pérez Fernández, en su libro de «Tabernas y Bares con Solera»: «Vicente es miembro de una familia tradicionalmente dedicada al mundo de la hostelería, de origen montañés, cómo no. Su padre, Francisco Sordo Rubín, trabajó y llevó en Jerez El Colmado, entre las calles Hondas y Arcos, en donde estuvo también su abuelo Mateo, y en la calle Lancería, junto a la plaza del Arenal, la Tienda del Parque. (Acuarela de Vicente Vega).

Natural de Camijanes, llegó a El Puerto de Santa María en septiembre de 1937, cuando tenía 15 años, para trabajar con su hermano Maximino, que días antes de estallar la Guerra Civil se había hecho cargo de El Resbaladero. Continuaron juntos en La Fuentecilla, y tras permanecer algún tiempo en el Bar Pavoni, se independizó y en marzo de 1950 comenzó a dirigir a Los dos Pepes, al que rebautizo como Bar Vicente. Retomaba así el local de la familia Sordo, pues José Ruiz Sordo, “el Rubio”, era primo de su padre, quien en 1926 abriría un establecimiento de vinos, café y licores con el nombre de Las Mellizas. En 1945 se lo traspasó al portuense José Sánchez Sousa, que lo llamó Los Dos Pepes (él y su hijo) y, en 1950 como hemos dicho, lo tomó Vicente Sordo.

Durante todos estos años, por el Bar Vicente han pasado y se han formado numerosos profesionales del gremio, abriendo muchos de ellos con el paso del tiempo sus propios negocios. El local mantiene el sabor de siempre, apenas modificado desde los años 20. En los veranos era habitual instalar veladores en el exterior, hacia la Plaza, como lo hacían los demás establecimientos de la calle Sierpes." La pintura que ilustra este texto es de Clara Borges).

"En nuestros días (1999), junto a Vicente trabaja su hijo, también Vicente, todo un experto en el difícil arte de “saber estar” detrás de un mostrador, Pedro Barba, Antonio Cairón, Inmaculada González (buena cocinera), Manuel Robles y Antonio Selma.» La foto está tomada desde la tienda de frutas y verduras de Genaro.

Detrás del mostrador, hay de todo, como en botica.

El Bar Vicente, en la actualidad: los anaqueles, cuadros y reclamos publicitarios de detrás del mostrador. Un cartel de Toros con el Niño del Matadero, otro con Paquirri; fotos de José de los Reyes, 'El Negro' y 'Carrurra', un especjo de 'Coñac' Decano, de Caballero; botellas antiguas de vinos de Osborne, un escudo del Cádiz, una foto de Curro Romero, jarras singulares, un cuadro de la vecina Casa de los Leones,...

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Clientes del Bar Vicente en un día cualquiera: Vicente Sordo hijo, tras la barra; Luis Suárez Ávila, Salvador Cortés Jiménez, Francisco Navarro Mariscal, Antonio Fernández Galloso, sentado, desconocemos el nombre del señor de la derecha. Foto tomada el 14 de noviembre de 2008. (Colección J.M.M.).

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EL PAPI, GENUINA NATURALIDAD. F. Pérez Monguió. EL PAÍS. 15.07.1998 Foto BN: Colección de V.G.L. Foto Color: Carlos Pumar Algaba.

Entre 12 y 14 kilómetros diarios a pie para vender 400 bolsas de patatas fritas. Calor y arena son los factores que se dejan sentir en el sudor de su cara y en sus curtidos pies. El vestuario -pantalón y camisa de blanco inmaculado- contrasta con su tez morena por el efecto prolongado del sol y casi lo confunden a lo lejos con un personaje de la jet marbellí o un turista de Miami, de no ser por su gorrito y su fiel aliado, el canasto, que paulatinamente va despojándose del peso inicial de 15 kilogramos que suman los más de 250 paquetes de patatas. Así hasta que, vacío, si las fuerzas acompañan y la demanda lo requiere, recoge un nuevo canasto y comienza de nuevo. "Es lo que mejor sé hacer", asegura Rafael Pérez Sánchez, de 51 años, conocido como El Papi -del Puerto, para los más chovinistas- después de 40 años desde que por la década de los 60 comenzase a desfilar por el litoral portuense para ganar 6 reales por paquete. Ahora cobra 100 pesetas y llega a recaudar más de 30.000 diarias; limpias, se quedan en menos de la mitad. Sin embargo, el dinero que antes fue materia de subsistencia, ahora no parece ser objeto de su preocupación, sobre todo después de que a su madre le bendijese el año pasado la diosa fortuna con más de 300 millones sus muchas horas de trabajo para sacar adelante a ocho hijos. Una cantidad de dinero de la que El Papi reconoce ser partícipe. Así las cosas, todos los indicios situaban a este hombre en una vida más placentera y ociosa, que él mismo ha descartado porque asegura que prefiere la relación diaria con la gente de este club a la que considera su "segunda familia", y porque "yo sin mi Buzo, me muero".

elpapi_y_laspapas_puertosantamaria1Su territorio transcurre por La Calita, el puerto deportivo de Puerto Sherry para terminar en Vistahermosa, donde se levanta el Club El Buzo. Una zona de contrastes donde todavía a finales del siglo XX se sigue defendiendo el elitismo y las diferencias sociales, y en la que este personaje llano, ha sabido hacerse un hueco en el paisaje de una playa que durante muchos años fue propiedad privada de la familia Osborne. En su playa, el Papi mantiene el espíritu de sus orígenes con un grito de guerra popular que sacó para suscitar la atención del comprador a raíz de la aparición de algunos imitadores. "El Papi, el auténtico, el genuino, el único", aunque demuestra, por otra parte, un culto a la educación y a las buenas maneras: "Lo que usted disponga, cuando usted lo quiera". Sólo abandona este espíritu servicial cuando trata con los más pequeños que en ocasiones parecen ser amigos de pandilla . Decenas de niños se le acercan y lo primero que le piden es un beso que corresponde de inmediato con una cara que hipnotiza. Pero no sólo los pibes le quieren. Los mayores le respetan y le han dado la exclusividad al comprarle únicamente a él las crujientes patatas fritas de Jerez. Tanta es la admiración que despierta que incluso hace unos años se extendió un bulo por la playa y el club de que el Papi había muerto y en tan solo dos horas se recaudó dinero para hacerle un busto de bronce. "Aquí me quieren mucho y me tratan muy bien", asegura después de que un socio le haya invitado a una cerveza. No oculta que cada año le cuesta más cumplir con su sufrida labor. Con todo, se confiesa fiel a sus principios y asegura que no dejará de hacerlo: "Sueño con morirme en la playa con mi canasto y con la gente pidiéndome patatas".

«Que alegría de verano, que todo el verde lo seca». "El Papi" por Antonio Burgos.

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"Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste,
porque más triste que la sonrisa triste,
es la tristeza de no saber sonreír."

A Sonia, camarera del Cafetín, vestida de faena y de calle.

Sonia Barba Cuevas, es hija de José Antonio Barba Garcés, que regenta el Bar 'Aquí te Espero', en la calle Valdés, casi enfrente de la Plaza de Toros, y sobrina de Pedro, camarero de toda la vida del Bar Vicente. La profesión de Sonia no le ha venido por casualidad...

"Esquina a la calle Santa María continúa abierto El Cafetín, también conocido desde hace muchos años como el Café Moderno. En 1895 era una taberna de los hermanos Sinforiano y José Molleda Colosía, llegados a nuestra cuidad desde el valle cántabro de Herrerías en 1874, cuando eran niños. Antes, un pariente de éstos, Eladio Díaz Colosía, tuvo aquí instalada, en la década de los 70 y 80, una fábrica de fideos; industria que ya se había establecido como tal, en una primera etapa, 1800. Acaso a ella pertenecieron las grandes vasijas que en los años 50 se descubrieron en el subsuelo, donde siguen. En 1913 en negocio, ya con el nombre de Café Moderno, estaba en manos del portuense Juan Carvajal Vázquez, quien lo mantuvo hasta fines de los 30. En 1913 y 1914, asociado con Luis Bononato, estableció una sucursal en el Parque Calderón; y otra, a solas, entre 1925 y 1927.

Como decimos, fue en los últimos años 30 cuando tomó el local José López Herrera, aunque por poco tiempo, pues en 1941 pasó a ser de Ángel Sordo Díaz, de sólida tradición familiar en el gremio, como tuvimos ocasión de mencionar en el anterior capítulo. Quienes tengan edad para ello, ¿recuerdan sus seis barriles? Cuatro a un lado: de amontillado El Caballo (Osborne), de fino Menesteo (Osborne), de fino C (Cuvillo) y de moscatel de la bodega de Manuel Rodríguez Garrido, el de Los Caracoles; al otro lado los de la manzanilla Argüeso y fino Tambor de la taberna La Burra. Muy solicitado fue también un estupendo tinto, de un tal Nicanor, de Cádiz, establecido en la calle Sacramento, que traía “el Tragelia” en el vapor. Y aquellas botellas, alargadas, de casi un litro, de la cerveza Cruz Blanca (cuyo depositario en El Puerto era Ezequiel Cortínez, quien llevó, en la plaza de la Pescadería, la taberna La Lucha), envasadas en cajas pesadísimas. Desde 1968, cuando murió Ángel, continúa llevando el establecimiento su hijo Maximino. Se reformó en 1965, cuando perdió el cuarto reservado que tenía junto a la casapuerta de Santa María, por donde entraban las mujeres –sólo las mujeres- tras tocar un timbre, objeto de deseo de algunos puñeteros chavales, que sabían que el dependiente, para abrir la puerta, tenía que dar un rodeo cruzando el salón interior y la cocina. En 1975 adquirió el aspecto actual, ampliado hace tres años con un servicio de confitería." Enrique Pérez Fernández Tabernas y bares con Solera. Una historia de la hostelería en El Puerto de Santa María. Año 1999

El Cafetín en 1958. Tras el mostrador, Maximino y Ángel Sordo; delante, de izquierda a derecha, "Aguilocho". Juan, "el Pirata", Antonio Guerra, "Juan Villarreal", "el Rubio". Rafael "el de las Aguas" y Antonio "el Gallo". (Foto Colección Manuel Guerra)

Caricaturas de Ruiz Cuevas, realizada el 30 de diciembre de 1985. En ellas aparecen, de camareros de sala, a la izquierda Rafael Troncoso y Julio Barcia; en la Barra, de verde oscuro, hablando con éstos, el propietario  Maximino Sordo Alonso. En la cocina/churrería Juan Pauyata; y detrás del mostrador, a la derecha, Eduardo Mora y Juan Angulo, de verde claro. No estaba Sonia, pero si preguntan dicen que es la que está a la izquierda de la foto, sentada en la estantería. Era muy pequeña entonces...

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