
Eduardo Macías del Olmo, nacido el 5 de agosto de 1943, es hijo del que fuera el famoso taxista ‘Cantarito, el Chofer’ es decir, Eduardo Macías Benítez y de Josefa del Olmo Benítez, siendo el segundo de tres hermanos: Pepi y Lucas. De pequeño estudió en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. En 1950 fallece su padre y nueve años mas tarde, en 1959, su madre, quedando huérfano con 15 años, una edad ciertamente difícil.
1943
En 1943 era alcalde de El Puerto Ignacio Osborne Vázquez. Se celebra una de las primeras Ferias de Ganado de El Puerto después de la Guerra Civil. Soldados españoles pertenecientes a la División Azul, son repatriados desde Rusia, entre ellos el porteño Ramón Sánchez Pina. (En la imagen de la izquierda, los padres de Eduardo).
El historiador Hipólito Sancho Mayi dirige las obras de reformas que se le van a hacer al Castillo de San Marcos tanto en su exterior como en interior, adoptando a grandes rasgos su aspecto actual. Se construye el Salón Bottaro en Bodegas Terry.
Miguel del Pino toma la
alternativa en la Plaza de Algeciras, el 14 de junio de 1943. Se publica ‘El Verdugo de Sevilla’ de Pedro Muñoz Seca.
El Padre Guerrero, S.J. profesa sus votos sacerdotales. El artesano Ángel Martínez García especializado en figuras de nacimiento, recibe la primera medalla de la Exposición de la Obra Sindical de artesanía de 1943. La hermandad de la Misericordia saca en procesión por primera vez la imagen de su titular, Ntra. Sra. De la Piedad. Antonio Castillo Lastruci esculpe la imagen de Ntra. Sra. De la Amargura en 1943. La imagen costó 1200 pesetas de 1943 y lleva la firma del imaginero sevillano en la espalda.
Nace ese año en Sevilla Manuel Delgado Villegas ‘el Arropiero’; el hombre de mundo Javier Tosar Barrera; el autor carnavalesco Diego Caraballo Blanco, el Doctor en Farmacia y en Ciencias Biológicas, Enrique García-Máiquez Rosado. (En la imagen de la izquierda, Eduardo de chico, a su derecha su hermana Pepi, su hermano Lucas, y en la fila superior su abuela y su madre).
FERNANDO T. DE TERRY GALARZA.
Al quedar huérfano Eduardo de padre y madre y por mediación de las hermanas Arvilla, que vivían en la calle Misericordia, éstas hablan con Fernando T. de Terry Galarza, con nótula núm. 749 en GdP, quien se preocupa por la situación del menor y actuando como su tutor, lo coloca de aprendiz en la empresa Metalúrgica Portuense, que era de su propiedad junto con Miguel Castro. Allí Eduardo aprende el oficio de tornero junto a su buen amigo Bernabé ‘el Gori’ –que fuera jugador del Jerez--. Fernando T. se preocupa de Eduardo y su situación, y no tiene sino palabras de del mejor agradecimiento, cuando evoca cuanto hizo por él.

En una imagen junto a su tío Sebatián Macías Benítez, con el taxi que tenía la parada en la Plaza de Isaac Peral.
Con 17 años Fernando T. lo envía a Madrid, y por mediación de su tío, Valentín Galarza, que fue ministro de Gobernación y tiene nótula núm. 760 en GdP, le consigue una plaza en un colegio militar. Aun recuerda Eduardo cuando se presentó en casa de Galarza y como estudiaría en la Escuela Central de Automovilismo de Getafe, donde estudia durante dos años, obteniendo destino en Rosas (Gerona). Allí fija su residencia y de allí ya no se moverá, salvo para hacer escapadas a El Puerto. Cursa los estudios para sargento y con 23 años es un joven suboficial del Ejército Español.
Eduardo conoce a la catalana que será la mujer de su vida: Antonia Palacios, con quien se casa a la edad de 26 años y con quien tendrá cuatro hijos; además es abuelo reciente pues el pasado agosto ha tenido a su primera nieta. Dos años más tarde, en 1971, deja la carrera militar y se marcha a trabajar en una empresa de distribución del aperitivo francés Ricard, llegando a ser el Delegado para las provincias de Gerona y Lérida.
En ese tiempo fue concejal de Rosas, apenas 20 días, por Alianza Popular: a su empresa no le gustaba que sus directivos estuvieran implicados en la actividad política de cargos, siendo por eso así de efímero su mandato. En Ricard permanecerá por espacio 18 años y en 1989 se establece por su cuenta y monta una tienda de vinos, destilados y licores, aventura empresarial en la que permecerá durante tres años.

Eduardo, concejal efímero en Rosas (Gerona) al principio de los ayuntamientos democráticos, continúa como militante del Partido Popular. En la imagen con el presidente del PP, Mariano Rajoy, durante la celebración de un congreso nacional.

En la imagen, recibiendo una distinción de manos de Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid.
Eduardo cambia otra vez de registro profesional y en esta ocasión es fichado por la empresa de suministros hosteleros García de Pou, como director comercial para España, montando delegaciones por todo el país. Por cierto que en El Puerto eran provedores de UNIC, empresa de Miguel Merino.

Una marina, creación de Eduardo Macías del Olmo.
Eduardo se prejubila y, desde entoncres su tiempo lo dedica, además de conocer sitios nuevos y regresar a El Puerto a su gran afición: la pintura, especializándose en paisajes y marinas.
Como ya se ha dicho, Eduardo visita El Puerto, a veces hasta en 10 ocasiones en el año, lamentando que le hayan quitado el tren hotel que venía desde Barcelona, y del que era usuario habitual. El Puerto sigue siendo su referencia, donde permanecen amigos y familia, entre ellos Rafael Rodríguez Macías, director propietario del Hotel Playa de Valdelagrana, con quien comparte sus días de estancia en nuestra Ciudad. Sin temor a equivocarnos, ejerce de ministro plenipotenciario de El Puerto –de embajador de nuestras excelencias—en la Cataluña que le ha visto crecer y que le posibilitó crear una gran familia. (En la imagen, el hotel Playa de Valdelagrana).

Enrique Fernández de Bobadilla y Lassaletta es de los portuenses nacidos en Sevilla, el 9 de octubre de 1957. Es el cuarto de siete hermanos, tres por delante y tres por detrás, fruto del matrimonio celebrado entre Rafael Fernández de Bobadilla y González Abreu y la portuense Pilar Lassaletta Pemartín, apellidos que recuerdan claramente su vinculación con el mundo de las bodegas del Marco del Jerez-Xérès-Sherry.
Su infancia la vivió repartiendo su tiempo por estaciones: los otoños e inviernos en el Hotel Madrid donde su padre, abogado que nunca ejerció, --acaso de ahí vendría su vocación de director de hotel como lo ha sido en El Puerto-- y la primavera y los veranos en la sevillana Barriada de los Americanos --Santa Clara--, y pasaba temporadas en la casa de sus primos, en el Recreo de las Marías, en la carretera de Sanlúcar, donde hoy existe una Escuela de Hípica del mismo nombre. Estuvo hasta tercero de bachillerato en el Colegio Portacoeli de los Jesuitas, en la capital hispalense. En 1972 se traslada con la familia a Madrid, ya que su padre se hace cargo de la Restauración de los Hoteles Ritz y Palace (en la imagen de la izquierda, fotografía nocturna de la puerta principal de éste último), estudiando en el madrileño Colegio Velázquez hasta la finalización del bachillerato.


SEVILLA Y LA EXPO’92
En su última etapa en hoteles ha ejercido como director en el Hotel Los Jándalos de Vistahermosa, durante siete años, (2002-2009) hasta que, hace un par de años ha sido fichado por la nueva propiedad de Puerto Sherry, trabajando en el Area de Desarrollo de dicho complejo náutico, deportivo y turístico. Ahí ocupa su tiempo profesional actual, atareado en buscar nuevas actividades y oportunidades de negocio para crear y dotar de más vida el entorno del puerto deportivo más grande del atlántico sur de Europa.
SU FAMILIA.



1970.
LA AVENTURA DE LA VIDA.



En Mexico, en Texcoco, recibió el apoyo de otro portuense, Antonio Ariza Cañadilla, (en la iamgen de la izquierda) ‘un avaro de la amistad’ como se definía a sí mismo este importante empresario portuense afincado en Méjico, que falleció en 2005 con 84 años y que ya ayudara al pintor Juan Lara en su estancia en el país azteca. Allí residió.
LA PLAZA DE EL PUERTO.



El periodista y comunicador Joaquín Soler Serrano, moría anteayer en Barcelona a la edad de 91 años. Recogemos en esta nótula algunos fragmentos de la entrevista que le hizo a nuestro paisano Rafael Alberti, en su ‘Entrevista a Fondo’, realizada en Madrid, a su regreso del exilio en 1977, en la que habla de sus recuerdos en El Puerto.
Valentín Galarza Morante fue uno de los ocho hijos del matrimonio portuense formado por Nicolás Galarza Sancho, jefe de oficina de las bodegas que regentaba José Pemartín en Jerez y de María Josefa Morante Seytre. Nació en El Puerto de Santa María el 28 de abril de 1882 y murió en Madrid en 1951. Era el mayor de los varones y, siguiendo los pasos de sus tíos maternos Lorenzo y Antonio Morante Seytre, emprendió la carrera militar, profesión en la que, pasando el tiempo, alcanzará los máximos entorchados profesionales, --sus propios compañeros de armas le apodaban ‘el técnico’--, ocupando igualmente, importantes cargos políticos tras la Guerra Civil, entre otros la cartera ministerial de Gobernación.
En 1906 ingresó como alumno en la Escuela Superior de Guerra, de donde salió en 1911 con el grado de Capitán de Estado Mayor. En este periodo de formación como alto oficial del ejército también realizó una breve visita a su familia en El Puerto, aprovechando un desplazamiento realizado a Cádiz y San Fernando para prácticas especiales, en la primavera de 1908.
POCO AFECTO A LA REPÚBLICA.





IMPUTADO POR CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.
Nicolás, el mayor, murió en los tenebrosos hechos de Paracuellos del Jarama, dejando un hijo de nombre José Antonio Galarza, desconociendo su segundo apellido y la identidad de su esposa; Valentín Galarza Remón, también fallecido como los restantes hermanos, excepto uno, estuvo casado con Carmen Pardo Belmonte y Morante, posiblemente prima suya y tuvieron una sola hija; Carmen y María, sin descendencia. La primera profesó como religiosa en una comunidad denomininada ‘Servicio Doméstico’ y la segunda, de estado soltera. Una tercera hembra, de nombre Milagros, casó con Antonio Morata, de la que es viuda y con el que tuvo seis hijos; Manuel, militar como el padre, estuvo casado con María Teresa Aspe y tuvo cuatro hijos, los mismos que su hermano José, el benjamín familiar, casado con María Quiroga. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía.)



Pablo Benjumeda Arrobas nació en 1966. Hijo de los farmacéuticos 

















Hemos tenido la suerte de tener dos grandes maestros. Jose Luis de Ugarte, un marino que ha participado dos veces el la 

En mi retina están miles de amaneceres y puestas de sol. Hemos parado en sitios paradisíacos, islas desiertas, lugares olvidados por la civilización. Hemos convividos con una población de unos 70 cormoranes, a bordo. Que se dejaban coger con nuestras manos al no conocer la maldad de los humanos.
LA SINGLADURA.
Hoy 7 de agosto, se cumplen 69 años de la muerte de Daniel Ortega Martínez, médico muy querido en El Puerto, donde ejerció su profesión en los años previos a la Guerra Civil. Jugó un destacado papel en las organizaciones políticas y sindicales de la izquierda, --fue diputado por Cádiz-- y luego, como militar, en el sostenimiento del gobierno de la II República.
Daniel Ortega impulsó desde El Puerto la organización del Partido Comunista de España, de los sindicatos CGTU (Confederación General del Trabajo Unitaria), primero, y de la UGT (Unión General de Trabajadores) a partir de la integración de aquél en éste en 1935, y también del Socorro Rojo Internacional en la provincia de Cádiz. En El Puerto de Santa María, Ortega Martínez constituyó una primera célula del Partido Comunista de España con Ramón Mila, Alfonso Manzaneque y Juan Gandulla, a la que en 1930 se incorporó Juan Guilloto León, conocido posteriormente como general Modesto
En marzo de 1932 pasó a formar parte del comité central del Partido Comunista de España. Anteriormente había sido candidato por este partido a las elecciones constituyentes de junio de 1931 –por la provincia de Córdoba-, y lo fue también en las elecciones legislativas de noviembre de 1933 y de febrero de 1936, por la provincia de Cádiz. En éstas últimas resultó elegido diputado por el Frente Popular. Fue el primer diputado comunista por la provincia de Cádiz. (En la imagen de la izquierda, La Voz declara la victoria de las izquierdas en 1936)