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Mas de 70 años de vida tiene la bodega de Obregón que hoy regenta Manuel González Verano. La fundó su tío abuelo José Luis González Obregón en 1935. Ahora la cuarta generación está ya en el negocio, sus hijos Manuel, Jaime y Álvaro.  Con vinos premiados en Australia y Chicago, y una taberna, en la calle de la Zarza, que pasa por la más antigua abierta hoy en El Puerto, son almacenistas de bodegas Lustau, pertenecientes al Grupo de Bodegas Caballero. Además son criadores y expedidores, con sus cerca de 200 botas, con lo que no solo proveen de vino a los grandes sino que tienen su elaboración propia de lujo: amontillado, palo cortado, fino, cream, oloroso, pedro ximénez y VORS (Very Old Rare Sherry), sin olvidarnos del Cacao Obregón. Lamenta la falta de ayuda para el Vino Fino. El pasado 6 de enero el New York Time calificaba su bodega como ‘tesoro’, en una pieza redactada por el periodista Geoffrey Gray, tras su paso por El Puerto.

tarifa_obregon_puertosantamaria¿Al Vino Fino se le cría y se le cuida como a un niño chico? --Cuando se pasa del mosto al vino, cuando le quitamos ‘las lías o heces’ es como si le cambiáramos los pañales a nuestro vino. Aquí, entendemos por ‘fino’ a alguien de fuera que habla marcando las eses y se expresa en un correcto castellano. ¿El Fino es un vino que cae bien y se expresa mejor? --Por eso mismo es el tipo de vino más elegante que existe en el Marco del Jerez. Es como un tío finolis. A través de la marca Lustau, de la que Vd. es proveedor con los vinos que cría, sus caldos fueron premiados en Chicago, en Australia. ¿Qué le transmiten a Vd. sus vinos en la intimidad? --Emoción, placer. Es que es un vino que no está ni bien tratado, ni ayudado, ni subvencionado por las administraciones. Bodegas Obregón lleva 70 años almacenando vinos y brandies, con soleras que son ya abuelas y bisabuelas… --Y los hijos, nietos y biznietos de quienes venían por aquí lo siguen haciendo para trasegar a sus gaznates el Fino ‘en rama’ de El Puerto. El Cacao Obregón. ¿En que momento aconseja tomarlo, Manuel? --Es un licor ideal para los postres, que acompaña a los dulces y pestiños en Navidad. Cuando escaseaba el azúcar, se usaba para endulzar el café. ¿Cuál es su primer recuerdo de una bodega y de una copa de Vino Fino? --En Jiménez Varela, en la calle Alvareda, al probar el Fino Jardín: se me quedó impregnado el aroma que aún perdura en mi olfato.

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Aquí, en la taberna de la calle Zarza, se escuchan unos cantes los domingos… --Pero no son profesionales. Toman su copa y se animan y salen cantando por bulerías, seguirillas, …; hasta alguno canta un cuplé. En su casa se bebe el vino en rama, sacado directamente de la bota. ¿Cuántos clientes fijos tiene Vd. en la taberna de la  la calle Zarza, y cuanto vino se consume al año? --Más de cién amigos, desbordándose los sábados la asistencia, que se beberán en un año unos 6.000 litros de vino: sobre unas 400 arrobas. ¿Algunos útiles de bodega que todavía siguen en activo en su casa? --La cadena para lavar botas; la canoa para trasegar los vinos; el decalitro para medir el alcohol cuando se encabezan los vinos; el envasador para trasegar los vinos que están en las botas de ruedo; la jarra para medir el trasiego, … /Texto: José María Morillo. /Fotos: Valeska Idarraga.

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La panadería confiería ‘Los Sanluqueños’, hoy Ntra. Sra. de la Merced, situada en la calle Ganado, es propiedad de Manuel Fernández Sánchez (empresa del grupo Jamefer-Bar Jamón), se anunciaba así en la Revista Blanco y Negro en el año de 1934, como la primera panificadora mecánica de Andalucía.

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La Heladería Da Massimo saca una línea de helados con vinos de El Puerto de Santa María. Los ha realizado con fino, oloroso y Pedro Ximénez de las bodegas Osborne y unirá a la colección tres sabores más realizados con un vino italiano, un tinto y un blanco. Todos estarán disponible para los actos del Día Europeo del Enoturismo.

La colección estará al completo, con los seis sabores, durante los actos que se van a celebrar en El Puerto de Santa María con motivo Día Europeo del Enoturismo, que tendrán lugar entre el 7 al 10 de noviembre (ver aquí programa completo). En estas tres jornadas estarán disponibles los seis helados en la heladería que tiene Da Massimo en la calle Luna.

Asimismo los helados estarán en el Hotel Pinomar en una exposición sobre productos en los que interviene el vino del marco de Jerez que organiza la firma de turismo gastronómico Discovery Sherry y que se celebrará, con motivo también del Día Europeo de Enoturismo, del 8 al 10 de noviembre en este hotel de la calle Jade, en el Pago de la Alhaja.

Pero desde el pasado fin de semana la heladería ya tiene un adelanto de esta colección de helados en la que viene trabajando el maestro heladero Massimo Pozzi en el último mes. Así está disponible un helado realizado con fino Coquinero de las bodegas Osborne y al que se le agregan unas pipas de girasol. «--Los finos van muy bien con los frutos secos y por eso esta combinación me pareció acertada», señala el heladero.

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Uno de los helados realizados con vinos de El Puerto. En este caso se ha hecho con Fino Coquinero, de bodegas Osborne y pipas de girasol.

Se trata de helados con alcohol. De hecho no están disponibles para niños ya que en su composición el 15% del helado es vino. Otro de los helados que  también se disfrutan es el realizado con Pedro Ximénez, también de Osborne, y que se acompaña con chocolate puro. El de oloroso, que está ultimando en estos días, se combinará con nueces caramelizadas. Los helados se podrán adquirir en unos pequeños conos de galleta a un euro «--Para que se puedan probar varios sabores», señala Massimo, y también en las presentaciones habituales disponibles en la heladería como cucuruchos o tarrinas.

Pozzi está ultimando también otros tres helados más con vinos. El primero de ellos es un helado de vino ‘Chianti’ italiano, un guiño a su tierra natal. También está trabajando en un helado con vino tinto. «--Quiero hacerlo con un tinto de la Tierra de Cádiz pero aún estoy dándole vueltas, no tengo decidido cual utilizaré. El último será una especialidad con vino blanco». Massimo resalta que esta es la primera vez que realiza helados con Jereces. «--Mi intención es también hacerlos con vinos de otras bodegas. Por el momento la respuesta del público está siendo muy buena a las pruebas que voy realizando por lo que lo más probable es que incorpore algunos al catálogo habitual de la heladería». /Texto y Fotos: Pepe Monforte.

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El periodista porteño de la cosecha de 1984, José Pablo García Baez (nótulas en GdP núm. 661 y 1523) y la también periodista sevillana María José Morón Gómez inician en una semana un ambicioso proyecto: ‘La Vuelta al Mundo Low Cost’, o lo que es lo mismo, viajar durante casi un año al menor coste posible conociendo mundo...   dándonos pistas de como hacerlo. Afirman estar hartos de la situación que viven los jóvenes en nuestro país. «Por eso, durante un año y a lo largo de cinco continente, hemos decidido hacer realidad un sueño y mandar todo a ‘tomar por mundo’. No se nos ocurría mejor manera de hacer que dejar lo cotidiano, colgarnos nuestras mochilas y descubrir nuevos países, culturas y ciudadano de nuestra misma Tierra».

Vídeo del proyecto la Vuelta al Mundo en Low Cost 

“Teníamos dos opciones: o quedarnos cruzados de brazos o echarle valor”, dicen casi al unísono. Sin prestación por desempleo, calcularon cuánto iban a gastarse si se quedaban en Sevilla el próximo año y se dieron cuenta en qué iban a gastarse el dinero que habían ahorrado con esfuerzo en los últimos años. Así que lo tuvieron claro: optaron por el plan B y el 11 de noviembre se van de España: “Hemos decidido hacer realidad un sueño y mandar todo a tomar por mundo”. José Pablo y María José van a darle la vuelta al planeta con un presupuesto low cost: 20 euros diarios. No hay miedo: “Estar diez meses dando la vuelta al mundo es más barato que vivir en España un año”. “Estamos seguros de que saldremos de esta, pero mientras salimos o no, la vida son dos días”, aseguran. En total se gastarán, cada uno, unos 7.000 euros en 250 días de viaje por una veintena de países.

En la web www.atomarpormundo.com irán contando sus pasos por los países que visiten y, sobre todo, añadirán información práctica que puede ser de gran utilidad para futuros viajeros por el mundo. Ponen en práctica el crowdfunding, o lo que es lo mismo: ‘Financiación Colectiva’, acto solidario de moda en los últimos años para financiar proyectos, esfuerzos o iniciativas de otras personas  u organizaciones con dinero u otros recursos. ‘A Tomar por Mundo’ necesita del apoyo de sus seguidores para continuar con la aventura, mostrar las diferentes culturas y su gente y ofrecer todo tipo de información práctica de como dar la Vuelta al Mundo en un año.

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En el mapa mundi, el recorrido previsto por estos intrépidos viajeros.

El 11 de noviembre empieza la ruta en Londres (Reino Unido), para seguir por Miami (EEUU), México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Los Ángeles (EEUU), Nueva Zelanda, Islas Fiji, Hong Kon y China continental, Vietnam, Laos, Camboya, Filipinas, Indonesia, Singapur, Malasia y vuelta a Londres. Y a su casa aquí en El Puerto, donde también les esperamos.

José Pablo y María José dormirán en albergues, en camas o sofás prestados -Couch Surfing- y viajarán eminentemente en autobús o incluso en caravana, que alquilarán sobre la marcha, porque su billeteRound the world tickets -Tarifa vuelta al mundo- , que les ha costado a cada uno unos 2.000 euros-, les llevará de un continente a otro: el resto es cuenta suya. 250 días. 20 euros de presupuesto diario. No hay más:“Está claro que arriesgamos, pero donde no haces nada es en el sofá de tu casa”.

 

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El nuevo menú degustación de Ángel León en 'Aponiente' se convierte en un recorrido por los clásicos gaditanos como las tortillitas de camarones, la caballa en adobo, los muergos y hasta un homenaje, con atún disfrazado de jarrete de ternera, al Campero de Barbate. La comida se acompaña con once vinos de la provincia, la mayoría jereces

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El Chef del Mar. /Foto: Pin it

El primer actor en salir a escena es un fino en rama de las bodegas Gutiérrez Colosía. Juan Ruiz Henestrosa, somelier de Aponiente, producto destacado de la Escuela de Hostelería de Cádiz, lo sirve en copa grande, así el color del vino parece brillar más. Es como si Ángel León, nada más empezar, quisiera marcar el camino: Estamos en El Puerto de Santa María y con algo de la casa te damos la bienvenida.

Aponiente está más luminoso. Las paredes ahora son de un verde pastel que te recuerda el color del mar. Del primitivo salón si sigue en la pared una escultura de una manada de peces. Los camareros van enchaquetados, en negro. Como detalle de modernidad unas corbatas muy finas. En la mesa no hay cubiertos, ni pan, ni picos, sólo unos rectángulos como de mármol beige que recuerdan, por su aspecto y textura, a las piedras ostioneras. El Chef de Mar, 35 años, una estrella Michelín, mejor Jefe de Cocina el Año,  premio al mérito turístico de la provincia, acude a cada mesa a explicar su obra, sus 19 guiños a Cádiz que constituyen el nuevo menú degustación que ha puesto en marcha el restaurante en octubre y que estará vigente hasta el 1 de diciembre cuando cierren por vacaciones para preparar la temporada de 2014.

"Dulce como la mar", uno de los platos de la carta. La originalidad es que el cartucho que envuelve a unas gambas marinadas en cítricos está hecho con un tipo de placton llamado Isocrisis que es dulce. 

En un papel parafinado, como en los almacenes antiguos, el camarero de corbata finita te trae una loncha de butifarra y otra de morcilla. No hay carne de cochino, están hechas con uno de esos pescados que todavía no han subido al estrellato, la lisa de estero. El cocinero aprovecha su alto contenido en grasa para hacer embutidos. Uno se queda con la duda de si en un estrella Michelín se come con las manos, pero como no hay cubiertos y en estos sitios los camareros no se equivocan allá voy.  En una mesa que tengo junto a mí, almuerza una joven pareja. El,  es cocinero profesional y a veces de la emoción con lo que come y bebe casi se levanta de la mesa, como en los partidos de furbo, cuando ves un recorte casi aflamencado del gran Iniesta. Observo que ellos tampoco usan el tenedor. Yo lo mismo…Meto mano también con los deos a un cartuchito con una especie de doritos. Son para mojar en una brandada de pescado (mezcla de patatas con pescado). El puré sostiene dos pequeños canutillos que son una de las joyas del almuerzo. Son dos delgadas láminas de patata frita que envuelven una mayonesa de placton. Al comerte la patata, que forma una especie de brick de pasta crujiente como los que te ponen en los bares, pero pequeño, tienes una explosión de sabor a mar en tu boca provocado por la mayonesa. Casi no hay tiempo para reaccionar. Otro amable señor de corbata finita se acerca con un cofrecito. Se abre y dentro hay otro modesto, es como una versión del cuento de la Cenicienta pero en sardina. El cofre tiene un pequeño lomo que ha sido asado sobre huesos de aceituna, otro de los descubrimientos de Ángel León, el de utilizar este desecho como alimentador del fuego en las barbacoas.

Juan Ruiz Henestrosa se acerca de nuevo. Se exhibe manzanilla Pastrana de Sanlúcar. Lleva el apellido de pasada. Para los entendidos significa que ha estado más tiempo reposando en esa siesta que viven los vinos de Jerez en las bodegas…y así salen luego. Te colocan en la mesa un enigmático plato vacío. Vuelvo a mirar a la pareja de enfrente. ¿Que se hace en un restaurante de postín cuando te ponen un plato vacío? El propio León aparece por la puerta como en los grandes momentos, cuando en el circo salen los trapecistas.  Porta una bandeja de más de medio metro de largo y sobre ella hojas verdes. En medio, como la grandes estrellas, una rubia…una tortillita de camarones, la estrella más fina de Cádiz.

La tortillita de camarones de Aponiente.

Tras dos años de trabajo, de darle vueltas, Aponiente se ha atrevido a rendir homenaje al plato fetiche de la gastronomía gaditana. Han preferido el clasicismo, harinas de garbanzo y de trigo para la masa. La sacan finísima, casi transparente, casi no existe vista de perfil.  La fríen con muy poco aceite y la innovación de Aponiente consiste en que los camarones, crudos, se ponen en la tortillita cuando esta acaba de salir del fuego. Al plato vacío llega otro visitante. Es un minúsculo mollete. Está relleno de coñetas, un nombre que reciben en Cádiz, medio de cachondeo, los cangrejos que se esconden por las piedras de las playas. Otro pobre, que hasta ahora sólo había actuado en un canasto de mimbre frente al Bar Merodio, elevado al estrellato. Cuando le das el primer bocao tienes cierta sensación de estar comiéndote uno de esos divinos molletes con pringá de las ventas de Cádiz, pero en marinero. Una mezcla celestial entre desayuno de venta y plato de marisco en 'El Chirri', el sitio del Puerto donde mejor cuecen el marisco. Se lo comento al chef del mar. Sonríe. Le gusta que la gente le diga que sus platos le traen recuerdos. Sabe que su cocina es mucho de sensaciones.

Por fin uno de los camareros de corbata finita me trae una cuchara. Henestrosa aparece con el fino Antique de las bodegas Fernando de Castilla de Jerez. No puedo evitar cierta expectación. He leído el guión de la comida y he visto que sale a escena el adobo. Mi gran sueño hubiera sido nacer en el Freidor de Las Flores 2 en vez de en el hospital Puerta del Mar, pero mi madre prefirió tenerme allí… las cosas de las madres. Ángel León la presenta en escena: Caballa en adobo.

No se esperen fritura de esas gordas, como las del Bar Navarro de Sanlúcar que tanto le gustan al periodista Pepe Ferrer. Un trozo  de lomo de caballa aparece aparentemente cruda  y acompañada de un puré verde realizado con sus higaditos e interiores, lo que tiramos normalmente del pescado.  Al acercarte aquello huele a adobo y cuando te comes la caballa, tierna, ligeramente durita, no tienes la sensación de estar comiendo pescado crudo, el toque del vinagre de Jerez, el adobo, se te aparece como por milagro.

La caballa en adobo, versionada por Ángel León.

Empiezan los toques de cachondeo gaditano de León. El cocinero de al lado y la novia se ríen al ver llegar unos huevos “benedictine” (un plato de fama internacional que se toma en los hoteles de tronío). Pero  en verdad no son huevos benedictine. Los finos de todo esto le llaman a estas cosas “trampantojo”. Para mí esa palabra suena a marca de paños de cocina. Yo creo que lo hace Ángel León es Carnaval de Cádiz pero en cocina. Así disfraza a unos huevos de choco de huevos de gallina, cubiertos por una sutil crema de sabor redondo, de las que sabe a todo a la vez, su versión marinera de la salsa holandesa. Ha llegado el pan y no me resisto a rebañar… ¿Se podrá rebañar en un estrella Michelín?. Miro pa un lao, pa otro, y innn, rebañazo de notable alto.

Como está el pan de Aponiente, por cierto. Lo hacen ellos mismos, bajo el cuidado de Juan Luis Fernández, otro tesoro (apunta Junta de Andalucía) salido de la Escuela de Hostelería de Cádiz.  Te ponen tres cachitos. Uno de pan como de pueblo, con una corteza como las teleras de Alcalá, pero en sublime. Al lado, un pan de algas y para terminar una focaccia (unos panes con sabores típicos en Italia) de camarones…para comérselos a besitos…y luego a bocaítos.

La cosa sigue con unos langostinos en gabardina, sólo que la gabardina está hecha de algas y no hay fritura, y otro homenaje, ahora a las papas con choco. Para acompañar al summun de los guisos marineros en versión Aponiente me ponen un buchito de un amontillado de Lustau. La papa va en una laminita puesto sobre una especie de empanadilla rellena del choco. En el caldo, una obra de arte, es donde se te aparece, enterito, el guiso que te preparaba tu abuela en esos días en que el cielo estaba oscurito. Otro recuerdo, otro paseo por los sabores grabados en las cabezas infantiles.

Papas con chocos en Aponiente.

A la mesa llega el plato más carnavalesco de toda la comida, una ostra, una ostra que no existe. Su sabor ha sido calcado con plancton, un plancton de color oscuro, en el que Ángel León, con la colaboración de la Universidad de Cádiz y la empresa privada llevan años trabajando. El plancton disfrazado de ostra vale por si sólo la experiencia. Si existe el orgasmo gastronómico, aquí llegó, como la primera vez que probé la sopa tomate de Las Golondrinas de Puerto Real.

Consciente del momento, Juan Henestrosa propone en el menú  un lingotazo de Vodka para borrar de tu mente la ostra que no existe. Hay que olvidarla para poder sumergirse en nuevos sabores. Siguen los platos: la sopa yódica, un recuerdo al ajo blanco, el dulce como la mar otro juego científico de León en el que aparece un plancton de sabor dulce que han descubierto en aguas del Atlántico y una sopa que hace con mejillones de Conil en un caldo muy ligero al que añade picante para realzar los sabores. Otro momento estelar, en forma de muergo de Puerto Real. Es el hermano pobre de las navajas gallegas. Aquí, los muergos, los tenemos tan poco valorados que se les utiliza sobre todo como cebo para pescar, una lástima porque con ajito, perejil y un toquesito de vino fino enamoran.

Ángel León lo viste con un plato largo de cerámica. Allá va el muergo. La gran sorpresa viene en cazuela, en un plato con aspecto de migas adornado con unos pequeños ñoquis de patata. Las presuntas migas son en verdad todo lo que tiramos de los muergos, lo negrito del muergo, por decirlo de alguna manera. El guiso impresiona. La primera sensación, cuando lo hueles y le das el primer bocao es que estas comiéndote uno de esos benditos guisos de higaditos de pollo, como los que todavía tiene Er Beti. Pero luego, en el segundo, en el tercer bocao, el mar se hace presente. Segundo rebañado de la noche. El plato es tan diferente que Juan Henestrosa pone dos vinos para vivirlo. Para el muergo, “Florpower”, aunque el nombre suene un poco rarito, es un vino espumoso elaborado bajo la dirección del Equipo Navazos, que son como los Leonardo Da Vinci de los vinos de Jerez, los que lo están colocando en la élite de los que buscan lo exquisito. Para elaborarlo se toma como base una manzanilla de Sanlúcar, y de ahí su alma gaditana. Para los interiores del muergo, la idea es tomarse un amontillado de larga crianza de Bodegas Tradición.

Va llegando el fin por la mesa aparece otro pobre de Cádiz, la raya o la temblaera. Un día vi el cielo cuando en Casa Perico me pusieron también los higaditos de la temblaera fritos. Aquí el equipo de León lleva a cabo un trabajo de filigrana ya que le quitan a la raya su principal obstáculo gastronómico los cartílagos duros que cruzan su cuerpo. Para convertir a la raya en reina por un día, León la sumerge en “meniere” la misma salsa que los franceses diseñaron para honrar el lenguado, el finos lomos de las mesas elegantes.

El plato de raya.

Pero el cocinero que pasea el nombre de Cádiz por todo el mundo quiere terminar con un guiño a uno de sus poetas del pescado preferidos, a Pepe Melero y el Campero de Barbate. En su honor Aponiente sirve otro pescado carnavalesco, otro pescado disfrazado, unos trozos de atún, guisados como un jarrete de ternera, una especie de carne en salsa pero sin carne, como aquellos garbanzos como conejo de Trebujena, pero con estrella Michelín. El plato emociona, el atún está en un punto milimétrico y la salsa sabe a mar y sabe a tierra, te recuerda a esas salsas sublimes de “carne en sarsa” de los bares de la Sierra de Cádiz pero a la vez te recuerda al rojo de Barbate. Juan Henestrosa le pone para salir a escena otro oloroso de El Puerto de Santa María, seleccionado por Lustau.

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El grupo porteño ’40 Promesas’ presenta en este videoclip un nuevo tema dedicado a su Ciudad: ‘El Puerto de Santa María’. Está rodado íntegramente en El Puerto y producido por ‘Engendros Estelares’ y ‘40 Promesas’, con licencia ‘Creative Commons’.

Integran ’40 Promesas’ Antonio Albert, Eloy Montero, Javier Pérez y Juan J. Fernández. La ficha de ‘Engendros Estelares’: Realizador/Jefe de Producción: Antonio Matiola; Dirección de Fotografía/Operador de Cámara: Alejandro Silva; Equipo de Producción: Daniel Hiniestas, Pastora López; Extras: Benito Toronjo, Alexanther Toronjo, Pastora López; Equipo de Realización: Daniel Hiniestas, Pastora López, Oscar Martí, F. Javier Montero y Luciano Martins.

‘Aculturación’ es el nombre que recibe un proceso que implica la recepción y asimilación de elementos culturales de un grupo humano por parte de otro. De tal manera que un pueblo  adquiere una filosofía tradicional diferente a la suya o incorpora determinados aspectos de la cultura adquirida descubierta, usualmente en detrimento de las propias bases culturales.

Bodalia Halloween 2013 from Antonio J. Garcia on Vimeo. El vídeo 'Bodalia Halloween' es una idea de: Miguel Sánchez, Cámaras: Eduardo Gutiérrez y Antonio J. García, Montaje: Antonio J. García.

La colonización, en este caso una neocolonización, suele ser la causa externa de aculturación más común, como es el caso de Halloween. Si bien Gente del Puerto se caracteriza por divulgar las costumbres locales, no es ajena a este fenómeno puesto que muchos porteños hacen suyo este fenómeno de Halloween, en detrimento de los ‘Tosantos’, Don Juan Tenorio, las nueces y castañas en su fecha y otros... La aculturación norteamericana y la televisión, pueden, y de que manera, con nuestras costumbres. Un ejemplo, el video de Bodalia. Esto afirman sus creadores: "Con motivo de Halloween en ‘Bodalia’ hemos realizado este vídeo. Si no los sabías, nos hemos unido varias empresas dedicadas al mundo de las bodas y compartimos un espacio local llamado . En este video hemos querido presentar a todas las marcas que estamos bajo el paraguas de ‘Bodalia’: Fotografía ‘Sí Quiero’, ‘Albeva’ coches clásicos, ‘Aysel’ alta costura, Video Reportajes Antonio J. García, ‘Catering María Antonia’, ‘Pilimiri’, diseño de tocados y complementos, ‘Tartaria’ tartas y dulces, ‘Anvimusic’ música y DJ y ‘Tu dulce día’, carritos y fuentes de chocolate".

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De izquierda a derecha, José Sanz Bustillo, Antonio Bravo Pérez de espaldas, Carlos --representante de máquinas de café-- y Felipe Pérez González, en los inicios de la década de los sesenta del siglo pasado. /Foto: Colección V.G.L.

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Enrique Pérez Fernández, en su libro ‘Taberna y Bares con Solera’ escribe: «Donde está hoy el Bar Manolo, frente a la plaza Peral y esquina a Javier de Burgos --la otra esquina donde está hoy Unicaja la ocupó el Hotel España, entre otros de la familia Simeón Rodríguez--, se encontraba en 1804 una tienda de montañés. [...]. En 1939, cuando era de Pedro Ayala, se llamó Bar La Manzanilla (como uno que existió en La Placilla), y al año siguiente, en manos de Juan Monreal y Francisco Salguero, Bar Nacional Express. A fines de 1941 lo adquirió Manuel Caballero Bazo, ‘el Mocho’, bautizándolo como Bar Manolo. Con los años lo vendió a Felipe Pérez González, siendo hoy los propietarios sus herederos». Con anterioridad, continúa Enrique Pérez «En 1910 era un ultramarinos del pontevedrés Antonio Dopeso, y en 1915 del portuense Francisco Custodio Rivas, lugar también de almacenaje y venta, como representante de la marca, de la manzanilla ‘La loca de la casa’. En julio de 1928 José Pérez Diáñez estableció al lado (donde tuvo la papelería Zorba su primer establecimiento), una fábrica de gaseosas y cervezas, ‘montada con todos los adelantos modernos’, y donde el ultramarinos, un despacho de vinos y, por supuesto, de sus cervezas y gaseosas».

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En la cata se analizaron distintos cortes de un jamón ibérico de bellota de Jamones Cárdeno de Extremadura con diferentes jereces de la bodega Lustau, perteneciente al Grupo Caballero y con  vinos almacenados en El Puerto.

Una cata conjunta de jamón ibérico de bellota y jereces celebrada en la Bodeguilla del Bar Jamón confirma que se llevan mejor que San José y la Virgen. Los japoneses, que son un poquito litris pa lo que es comé, dicen que han descubierto un quinto sabor, el umami. Ni siquiera los que más saben de comé lo definen exactamente. No es ni salado, ni dulce, ni amargo, ni ácido, sino una mezcla de todo, pero en sutil. Mi madre, que es muy de resumir, diría que es como “arrejuntarlo todo y ponerle un nombre pijo”.

Los japoneses ahora mandan mucho en gastronomía. Cogieron las pavias de merluza, le pusieron agua medio congelati a la harina y ahora todos los cocineros de diseño cuando te ponen merluza rebozá, que se inventó aquí hace una jartá de años, te dicen que es una tempura…y se indignan como tú diga…lo mismo que las pavias de Paco Ceballos, pero más chiquititas y al triple de precio. No se te ocurra, evidentemente, pedirle mayonesa para ponerle por encima, porque es que el cocinero  te manda  directamente al mismisimo  “Tiriyaki”.

Pero Cádiz no se podía quedar por debajo de los nipones. Siempre les hemos tenido mucho cariño. En verdad, el cazón en amarillo se inventó aquí como homenaje a Naruhito. Por eso si ellos inventaron el quinto sabor, nosotros acabamos de inventar el sexto, un sabor que es todavía mejor que el Umami:  el “Oh Mami”.

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El lugar del descubrimiento: La Bodeguilla del Bar Jamón en el Centro Comercial Bahíamar.

El “Oh mami” se descubrió en El Puerto de Santa María el miércoles el pasado verano en el bar que tiene la Bodeguilla del Bar Jamón en el centro comercial de Bahía Mar. Fue sobre las ocho y media, de la noche, para estas cosas no se madruga. Lo sé porque estuve presente en el momento de su nacimiento. El Blog de Tubal, que dirigen dos enamorados de la gastronomía como Pilar Acuaviva y Juan Antonio Mena, habían organizado, en unión de Borja Fernández Serrano de la bodeguilla, una sugerente cata en la que se combinaban varios cortes de jamón con diferentes jereces. El jamón lo ponía Jamones Cárdeno, una empresa de Extremadura dedicada exclusivamente al ibérico puro de bellota y que es la que suministra a la bodeguilla los perniles para su famosa tosta de jamón (otro caso de sabor Oh Mami). Los vinos los puso la bodega Lustau, una firma de Jerez, de esas con doscientos años, de las que habían nacido mucho antes de que los japoneses nos colaran lo que aquí siempre le hemos dao a los que están malitos, el arró en blanco, y que ellos llaman sushi.

El ponente era el catedrático de la Universidad de Cádiz Carmelo García Barroso y su teoría a demostrar era que había un matrimonio perfecto (vamos a ver si lo aprueba Rouco Varela) entre el ibérico puro de Bellota y lo que se llaman los vinos del Marco…que no quiere decir que estén metidos siempre dentro de un cuadro.

Carmelo García Barroso sabe de jamones y de vinos. Primero los estudió en plan científico, en su composición. en sus propiedades…y en esas cosas que hacen los científicos, pero puesto a ello Carmelo ha estudiado también estos productos en el modo “pues esto me gusta más”. Así ha diseñado una cata, que  ha realizado en diversas ocasiones, en la que se analiza la relación entre el jamón y el vino.

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El catedrático Carmelo García Barroso en plena intervención acompañado "al corte" por José Manuel Hidalgo. 

Carmelo enseñó en esta sesión catedralicia sobre el pata negra que existen varias zonas porcinas en esta especie de violin que se toca a cuchillo jamonero. Así un jamón no sabe igual si se come una lonchita de la maza, más atocinada, que la babilla, donde hay más carne. Lo más apreciado es la babilla, la parte más ancha, porque ahí, cuando están colgados, es donde va a parar todo el jugo. Luego está la contramaza, la punta y ya un bocado para iniciados que se conoce como jarrete y que son unos trozos, que normalmente se comen a taquitos, que están en la parte del hueso más cercana a la pezuña.

Las palabras del catedrático se acompañaban “al corte” (como cuando un flamenco se acompaña de guitarra) con el cortador de jamón José Manuel Hidalgo que iba cortando a lonchitas el jamón entero que se comieron la treintena de asistentes al evento.

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Todo preparado para la cata maridada.

El ejercicio consistía en meterse en la boca un pedacito de jamón y un buchito de vino, dejarlos que se entiendan y luego opinar y ahí surgió el “Oh Mami”, cuando un trozo de maza, bien tocinado, se arrejuntó con un amontillado Escuadrilla de Lustao o cuando un “Puerto Fino”, un vino fino formó pareja de baile con unas rajitas de babilla. Fueron en esos momentos cuando surgió el “Oh Mami”, el sexto sabor, el del jamón acompañado de los vinos de Jerez.

Hoy habrá que subirlo ya a la wikipedia: “Oh Mami”, sexto sabor humano. Descubierto en el siglo XXI al arrejuntar en El Puerto de Santa María una lonchita de jamón y un sorbito de vino de Jerez.” Para mi gustó sólo falto una cosa para llegar al nirvana. Soy muy de acompañar el jamón con pan de viena de corteza crujientita, pero quitándole lo que es el miajón…ya ahí se hubiera llegado casi al “nirvana jamonero”, un nirvana muchísimo mejor que el que consiguen los monjes budistas. Entre el público, alguien comenta…¿y te imagina si como postre hubiera habido docena y media de langostinos de Sanlúcar?…Entonces hubieramos descubierto el séptimo sabor: El “Oh Mami… blu”. /Texto: Pepe Monforte.

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joseantonioespanol_puertosantamariaJosé Antonio Español Caparros nació en Larache en 1924, cursó estudios de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en Madrid y, en 1955 inicia su carrera profesional como ingeniero en la térmica de Cádiz. A El Puerto llegó en 1962 como director de la Comisión Administrativa de Obras y Servicios y permaneció hasta 1982. Tres años después fue designado consejero del Consejo de Obras Públicas y Urbanismo, hasta su jubilación en 1989.

Destacó por su espíritu emprendedor y su dinamismo. Su fuerte carácter –algo que muchos recuerdan no siempre con una valoración positiva—y su capacidad de decisión que hizo que la fisonomía del muelle cambiara totalmente. Uno de sus principales logros consistió en aumentar el calado del puerto, ya que hasta ese momento, podían acceder muy pocos barcos, incluidos los de pesca. Para ello construyó el espigón de Levante y el de Poniente, y periódicamente se dragaba para evitar que se perdiera el calado.

A partir de ese momento, pudieron entrar barcos de algo más de cincuenta toneladas y toda la flota pesquera. Además, las labores de carga y descarga se intensificaron y El Puerto se independizó del muelle de Cádiz, creciendo económicamente. En la época de Fernando T. de Terry de alcalde (ver nótula núm. 749 en GdP) durante los años 1971 a 1976 colaboró con el Ayuntamiento de forma desinteresada, en varios proyectos importantes.

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La playa de La Puntilla, sin espigón, solo con escollera que definía los límites del Guadalete.

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La playa de La Puntilla, con el espigón de su nombre. Enfrente los terrenos ganados al río, procedentes del dragado, que conformaron los nuevos terrenos de la Autoridad Portuaria, entonces Junta de Obras de Puerto.

Fue muy amigo del sacerdote Ramón González Motaño, párroco del Carmen y San Marcos, con quien trabajó en muchos proyectos. El cura Ramón no entendió la postura de Español Caparrós, cuando se opuso al encierro de los pescadores, en enero de 1977 en la parroquia de la que éste era titular. Sii bien, mas tarde González Montaño conocería en profundidad todos los detalles: eran tiempos difíciles --la Transición democrática-- y todo el poder de la provincia, bajo la dirección del Gobernador Civil, puso sus miras en aquel encierro, apoyado no solo por Español Caparrós, sino por otros en el poder local. Además, fue presidente honorífico del Real Club Náutico (ver nótula núm. 1.132 en GdP).

Estaba casado con María Cruz Echániz Echeevarría. En El Puerto nacieron dos de sus seis hijos, que estudiaron en el Colegio de La Salle. Algunos ex alumnos de los años sesenta todavía recuerdan su figura en el Colegio, de cuya Asociación de Padres  formó parte.

homenaje_espanolcaparros_puertosantamariaEn 1998 recibió un homenaje conjunto de la Demarcación de Andalucía Occidental del Colegio de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, descubriéndose una placa conmemorativa del acto, situada en un pequeño monumento realizado para el mismo, consistente en un cangilón de una draga, sobre una piedra de escollera: nada mas representativo. Como recordaron en el homenaje, «cuando llegó a El Puerto en 1962, se podía cruzar andando la desembocadura del río Guadalete de una margen a otra, siendo un grave obstáculo para la flota pesquera. Gracias al trabajo profesional que desarrolló durante los años que estuvo al frente del puerto se trasladó el mismo a la margen izquierda, liberando los terrenos donde estaba el muelle, para la Ciudad. Se obtuvieron terrenos nuevos parra el puerto con los productos del dragado que se colocaban en unos recintos y se trasladó la lonja pesquera a la margen izquierda».  /En la imagen, el que fuera presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael Barra Sanz, haciéndole entrega de un recuerdo en el homenaje recibido.

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El monumento homenaje a Español Caparrós que contiene la placa homenaje: un cangilón de la draga, sobre una piedra de escollera, situado delante del edificio de la Autoridad Portuaria.

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Personal de la Autoridad Portuaria asistente, entre otros muchos, al homenaje ofrecido a José Antonio Español, delante del monumento que le dedicaron. De pié y de izquierda a derecha: Ramón Sánchez Mendoza José Ramon Bravo Garcés, Ricardo Mena (Consignatario),  Rafael Catalán Alonso, Rafael Barra Sanz (Presidente de la APBC), Cristina Guerrero, Ignacio Höhr Gómez, Juan Garcia Ragel, Luis Peral García, Manuel Albert Gálvez, Santigo Acuña Camacho, Luis Pablo Duque, Antonio Magariño Rivas; agachados de izquierda a derecha, José Luis Sánchez Pacheco, Jose Maria Romero Peña, Juan Luis Sánchez Leveque, Francisco Manuel Rodriguez, Lorenzo Chacón, Armengol Viñas (fallecido y Director de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cädiz entonces) y Juan José Rosano. Año 1998.

Fallecido el 26 de abril de 2004, hubiera cumplido 80 años. Las banderas del Ayuntamiento ondearon a media asta por la muerte de Español Caparrós, único homenaje que le realizó la Ciudad en su conjunto a quien, a pesar de su controvertido carácter, tanto hizo por el desarrollo de la misma desde los terrenos portuarios y colaborando en otras iniciativas de corte social.

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En el salón de plenos del Ayuntamiento de Isaac Peral, mediados los sesenta del siglo pasado,durante la presentación de unos proyectos inmobiliarios al que asintió Español Caparrós. De izquierda a derecha, primera fila, Juan Melgarejo Osborne, Fernando Arjona Cía, José Puente García, Francisco de Bernardo Fernández, Manuel Rebollo Laínez, desconocido y Francisco Rábago de Celis. En la segunda fila, Maximino Sordo Díaz, José Antonio Español Caparrós y Francisco Díaz Vance, interventor municipal. En la tercera fila, José Caveda Arias, Juan Martín Vélez, desconocido y fotógrafo desconocido.

espanolcaparros_caricatura_puertosantamariaEL INGENIERO.
Reproducimos a continuación, actualizado, un artículo del experto en temas marítimos y pesqueros, Antonio Carbonell López, publicado en Diario de Cádiz en noviembre de 2003. /Ilutración: caricatura de Vicente Morató.

Durante años, con el profesor y amigo Paco Piniella, mantuve una sección en Diario de Cádiz sobre el mundo del mar, bajo el nombre genérico de ‘La Meridiana’. Comentaba la importancia de los diálogos que había mantenido con mi hermano Rafael, pescador jubilado ya fallecido; gran parte de los datos que había reflejando en ‘La Meridiana’ se debían a sus conocimientos como lobo del mar.  En una de esas ocasiones me refería la labor tan extraordinaria que había realizado el Ingeniero con los pescadores. También Manolo Roldán, estupenda persona, a quién admiro y aprecio, que trabaja desde la década de los sesenta como técnico --ya jubilado-- en lo que hoy conocemos como Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, me había referido en muchas ocasiones el buen hacer del Ingeniero en El Puerto. Y tengo la seguridad que los pescadores onubenses y gaditanos admiraban al Ingeniero.

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De izquierda a derecha, Manuel Martínez Alfonso, José Alvarez Sevilla 'Gavina', Manuel Pérez Pichaco (Montero), Antonio Cólogan Osborne, desconocido, Comandante Jefe del Puesto de la Guardia Civil, José Nowel del Río segundo comandante de la Ayudantía de Marina de El Puerto, el Administrador de Aduanas, José Antonio Español Caparrós y Manuel Sañé, Comandante de Ayudantía de Marina. Misa celebrada en la Lonja del Pescado con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen. Año 1974.

Pues resulta que antes de construirse los espigones de Poniente y Levante en la desembocadura del Guadalete, obras que finalizaron en 1970, la entrada de arenas que arrastraban las corrientes litorales y formaban la barra en la boca del río, impedían, al existir peligro de accidente, que los barcos pudieran pasar por el Guadalete a media marea o bajamar escorada. Precisamente sobre uno de los puntos considerado fatídico por la marinería debido a los naufragios que ocasionó porque había un bajo de piedras, el Ingeniero construyó el espigón de Levante. Desde entonces, y han transcurrido 43 años, ninguna embarcación se ha perdido y tampoco se ha ahogado ningún trabajador del mar.

Me han dicho que el día que se hundió la última embarcación en la entrada del río, la recordada ‘Santa Teresa’, había buen tiempo con un poco de mar de leva, incluso el entrañable Pepe ‘el del Vapor’ a bordo del Adriano preguntó a los pescadores si necesitaban ayuda, continuando su recorrido hacia el muelle al no recibir ninguna señal de socorro. Pero en un santiamén el barco se destrozó en el mismo momento que la marea comenzaba a subir y siete pescadores murieron ahogados. El caso es que también los hundimientos en el mismo lugar de los barcos ‘Santa Ines’, ‘Josefa Caturla,’ y el conocido por el apodo de ‘Ojos Verdes’, son referencias de la importancia que hoy tienen las obras que acometió y dirigió el Ingeniero que ejerció la profesión en la Bahía de Cádiz durante 23 años.

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De izquierda a derecha, Antonio Carbonell, Juan Manuel Pedreño, presentador del acto, su esposa Susi Weber, Lourdes Zuriaga y Basilio Rogado, de Televisión Española y la Cadena Ser respectivamente. En el Restaurante El Resbaladero durante Homenaje del sector pesquero  a José Antonio Español Caparros, ‘el ingeniero’;  al exportador de pescados y mariscos José Gutiérrez, ‘Pepe el Chófer’ y al pescador Manuel Bernal Genaro. 14 de julio de 1985. /Foto Garpre. Colección ACL.

Por aquel entonces, una vez construidos los espigones, el Ingeniero mantenía el calado del río al contar con un tren de dragado continuo donde la inolvidable draga de cangilones, la ‘Cinta’, velaba por la seguridad de los trabajadores del mar porque sin ningún peligro los barcos pesqueros y mercantes navegaban por el río. Por eso , recordaba en 2003, hace 10 años, cuando la Iglesia celebraba el Día del Hombre del Mar y se rendía homenaje a pescadores y colaboradores del sector, como al bueno de Pedro Herrera Vaca, patrón y marinero de la Bahía, que había fallecido hacía escasas fechas, también me acordaba de la trayectoria del muy particular y controvertido, pero eficaz y trabajador don José Antonio Español Caparrós, Ingeniero Director de la Junta de Obras de Puerto en El Puerto de Santa María, que todavía nombramos, sin más, como el Ingeniero. /Texto: Antonio Carbonell López.

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José Manuel García Gómez nació el 15 de enero de 1942 en Roiz, capital del municipio cántabro de Valdáliga, siendo el mayor de tres hermanos del matrimonio formado por Calixto y Pepita, comerciantes y labradores de Roiz. De su pueblo era natural, Juan de Herrera, ilustre arquitecto del Monasterio del Escorial, creador de un estilo arquitectónico. Su hermano Calixto ha sido alcalde de Valdáliga durante cuatro mandatos y Diputado de Cantabria, actualmente jubilado y uno de los mejores jugadores de bolos palma que se conocen. Su otro hermano, Rafael, es comerciante y trabaja para el Ayuntamiento de Valdáliga.

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Roiz, capital del municipio de Valdáliga, lugar de nacimiento de José Manuel.

1942

Era alcalde de El Puerto Fernando C. de Terry y del Cuvillo, conocido por el apodo de ‘el Levante’, dado su fuerte temperamento. Antonio Gutiérrez Morillo sostiene que la primera Feria de Primavera de El Puerto, en su actual periodo se corresponde con dicho año a instancias del referido alcalde. Precisamente aquel año, Bodegas Terry presentaba un Stand en Reus, en la I Feria de Muestras de Tarragona. El ministro portuense de Gobernación, visitaba El Puerto y era nombrado alcalde honorario y perpetuo de la Ciudad. En 1942 era procesados y condenados a inhabilitación absoluta y perpetua, por su pertenencia a una logia masónica,  los arrumbadores de bodega Manuel Benítez Pérez y José Rodríguez Hipólito; el empleado de banca Pedro Juliá Valverde y el fotógrafo Miguel Marchante Quians. Los titulares de la Hermandad de la Veracruz, son trasladados desde su sede en la Capilla de la Sangre (situada en la calle Nevería, frente al Bar Apolo, hoy desaparecida) a la Iglesia Mayor Prioral y al año siguiente, a San Joaquín. Ese año era presidente de la Academia de BBAA Santa Cecilia, Agustín Siloniz Villaverde.

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Con Antonio Morales, quien estuvo empleado en 'Los Caballos', hoy propietario de Repuestos Morales, en el polígono industrial.

VIDA PROFESIONAL.

Volviendo a nuestro protagonista, éste llega a El Puerto procedente de su Roiz natal, con 15 años, donde como buen montañés vino para trabajar y donde ha desarrollado toda su vida laboral, primero como aprendiz, luego como dependiente y por último como propietario, encontrándose actualmente jubilado. Vino a El Puerto a visitar a sus abuelos y tíos Nicanor y Amparo Gómez Recalde; empezó como aprendiz de dependiente con Nicanor y también su tía Marina, de quienes aprende lo necesario en el Almacén ‘Los Caballos’. José Manuel volvería a la Montaña para hacer el Servicio Militar, que le toca en suerte hacerlo en El Ferrol, luego en la Base de Rota, finalizándolo en El Puerto y luego, vuelta a su vida profesional.

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De izquierda a derecha, con un grupo de siquiatras, cuando el Centro de Andaluz de Salud Mental se encontraba en el antiguo Hospital Municipal. De izquierda a derecha, Leonardo Casais, Chus Ezkurra, José Manuel y Julián Elorza, en la trastienda de 'Los Caballos'.

Mas adelante se establece por  por su cuenta  primero en la Venta Ritaña en la carretera de Jerez, luego en la Avda. Eduardo Dato, para terminar en el almacén ‘Los Caballos’ antes regentado por su tío Nicanor y que coge al fallecimiento de éste, y en el que finaliza su vida profesional, de donde guarda muy buenos recuerdos de clientes y amigos.

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Con unos amigos en la Feria: de izquierda a derecha: Ignacio Sordo de El Resbaladereo, su hermano quien fuera alcalde de Roiz Calixto García, Ignacio Rodríguez del Bar Casa Paco Ceballos y un letrado de la Audiencia de Santander cuyo nombre desconocemos.

LA PESCA.

José Manuel fue proveedor de los barcos de pesca. Entre sus clientes tenía políticos, bodegueros, pescaderos, armadores de barcos «En aquellos tiempos los hombres del mar eran el fuerte de mi negocio, por estar situado tan estratégicamente, así como en verano los barcos de la caballa, que todas las tardes se avituallaban en su tienda. Había jornadas que las finalizaba a la una de la mañana, y otras en las que  no cerraba a mediodía, atendiendo a su clientela en la trastienda de ‘Los Caballos’, que empezaba a funcionar a las doce y por donde pasaban médicos, funcionarios, y todo clase de profesionales de la zona. Jornadas interminables de 12 y hasta 16 horas.

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En la Bolera de La Isleta. De izquierda a derecha Eladio Gutiérrez, Carlos Gutiérrez, José Manuel, Paco, Luis Domínguez y Domingo Marco. Agachados Sergio Gutiérrez, Curro Gómez Recalde y su hijo Alejandro García Pérez.

LOS BOLOS PALMA.

José Manuel nació cerca de la bolera de su pueblo y, en la década de los cuarenta y cincuenta pocas distracciones existían. A su llegada a El Puerto continuó la afición en la bolera del desaparecido Mesón del Montañés, por el Pago La Valenciana, propiedad de otro de sus tíos: Isidro Gómez Recalde, así como la que había en el Reñidero de Miguel Ortega, cerca del Cementerio Campal de la Santa Cruz, donde tuvo inolvidables compañeros: Diego Ortega ‘el Loco’, Rafael Macías ‘el Mojón’, Isidro Mariano Sacaluga y otros con los que, además, jugaban en Cádiz en el Centro Cátabro, pues estaban de moda los bolos.

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En el Mesón del Montañés, José Manuel, su mujer Carmen Pérez, directivo desconocido del Banco de Santander, Isidro Gómez Recalde y Agustín Fernández 'Felipón'. Años ochenta del siglo pasado.

Ha sido Campeón de España de 2ª, precisamente en la inauguración de la Bolera de Roiz y dos veces ha quedado 3º y en 1ª Categoría ha quedado varias veces entre los ocho mejores de España. En la actualidad juega en la categoría de Veteranos, donde no está satisfecha con las clasificaciones que está consiguiendo.

En la actualidad existe en El Puerto una bolera en el Camino Viejo de Rota, propiedad de Eladio Gutiérrez, uno de los propietarios del antiguo Eco del Puerto (ver nótula núm. 751 en GdP). Otra se encuentra en el Coto de la Isleta, cedida por el Ayuntamiento, donde tiene su sede la Peña Bolística Portuense; el equipamiento fue cedido por el gobierno de Cantabria, viniendo el entonces Consejero de Turismo y Deportes de dicha comunidad a inagurarla

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Con Javier Caballero, camarero que fue del Mesón del Monañés, hoy en Maquinas Recreativas Ayala.

José Manuel está casado con la porteña Carmen Perez Tinoco y tienen dos hijos, Alejandro y Patricio. El primero, policía local, hizo el Servicio Militar en la Legión, participando en las misiones de paz en Bosnia.

 

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De izquierda a derecha, Luis Otero Sánchez, Adrián León Manito, Juan Jesús Franco Núñez (Mejor empresario 2005, hoy en Zaragoza dirigiendo una consultoría empresarial así como negocios inmobiliarios) y, en primer término, Manuel Quintero 'El Chumi' (ver nótula núm. 1.110 en GdP), quien da nombre a una conocida Peña Flamenca de la Ciudad. En el Bar 'La Marea', conocido popularmente como 'Los Cristalitos'. /Foto: Colección V.G.L.

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En la fotografía aparecen dos hosteleros muy vinculados al sector pesquero, por la proximidad del Bar 'La Marea' conocido por 'Los Cristalitos', a las desaparecidas Lonja Pesquera, Cofradía de Pescadores y el barrio, eminentemente marinero.

Adrián León Manito era propietario del Bar 'El Castillito-Casa Adrián', en la plaza del Castillo, en la esquina con la Bajada, justo en la estancia donde hoy se encuentra la Oficina de Turismo y donde estuviera --cuando era sede de los Juzgados-- el despacho del titular del núm. 3, el conocido magistrado, Miguel Ángel López Marchena (ver nótula núm. 039 en GdP). En esa casa vivía Luis Otero quien, de pequeño, empezó a trabajar en el bar de Adrián, como aprendiz.

Ya en 1962, León Manito traslada el bar al Grupo de Viviendas de 'La Pescadería, también en esquina y vuelta de la calle Compositor Javier Caballero y Micalea Aramburu, mas cerca del río. Allí Luis Otero llegaría a ser el encargado tras caer enfermo su propietario; al fallecimiento de éste, Otero llega a un acuerdo económico con la viuda al la que finaliza comprándole el negocio en el que permanecerá Luis, hasta su jubilación hace unos años, estando cerrado en la actualidad.

El paisaje de aquellos bajos comerciales de los bloques de 'La Pescadería' frente al 'Resbaladero' permanece en la memoria de muchos aún hoy día. El Bar 'Los Cristalitos' lugar de copas de Vino Fino previas a las comidas comerciales de armadores, minoristas, exportadores, patrones y pescadores que se celebraban en 'El Resbaladero'. 'La Marea' era el epicentro de la activad comercial: las transacciones económicas en torno al mundo del sector extractivo y comercial de la pescadería. El Bar 'La Marea' tenía, a su derecha la vendeduría de Miguel Roselló, mas tarde socio con Juan Avargues; a su izquierda en el actual Bar 'Ben & Jerry' la vendeduría de José Agarrado Macías, mas tarde de José Cuevas Mateos, quien fue presidente del Racing Club de Futbol. Y en la esquina con la calle Maestro Veneroni, el almacén de Nicanor Gómez Recalde, 'Los Caballos' más tarde de José Manuel García Gómez, su sobrino; y en la misma calle el Bar y Estanco de 'La Lucha' (ver nótula núm. 145 en GdP), donde el armador y vendedor José Agarrado tenía antes sus oficinas; frente al muelle, la vendeduría de Juan Hernández Navarro; también frente por frente, cruzando la calle, además de la Bajada del Castillo, tenía a la derecha el Colegio de 'La Pescadería' y el bar de 'Antonio Sucino' y la peluquería Reyes; el bar sobrevivió  el traslado de la Lonja a la Otra Banda, a finales de los setenta del siglo pasado.

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