
Antonio Muñoz Cuenca /Foto: 11500.
Tal vez porque nació en plena guerra civil y en la calle Santa Clara, esa delgada línea roja que, en cuesta arriba desde Cielos al cementerio, comunicaba El Puerto de los vivos con el de los muertos (morirse entonces era "irse pa Santa Clara"). Tal vez por eso, porque la parca era una vecina mayor más, enjuta y de lutos rigurosos, como tantas del barrio, el niño Antonio supo desde chico que la vida iba en serio. "En El Puerto había entonces cientos de muertos vivos… En La Placilla, en el mercado de abastos, la gente se arrastraba por el suelo pidiendo", tiene escrito en su libro Paisajes y Paisanajes.
Muñoli pertenece a una generación a la que no le cabía el hambre en la boca, hombres y mujeres que crecieron con el porvenir torcido y el estómago agilao. Asegura que se alimentaba de flores y que "consumía mucho paisaje", que es la forma poética que tiene de decir que pasaba más tiempo en la calle que los chinos pelúos. Aquellas tardes pardas y frías de la posguerra las consumió pegado a una farola, escuchando a los chavales más mayores contar historias populares de palacios encantados y arboledas perdidas en la bruma amarilla del tiempo. Confiesa que, pese a todo, fue un niño feliz.

Eduardo Albaladejo, editor de El Boletín, se dirige a los asistentes en el Centro Cívico durante la presentación el pasado octubre del libro de Muñoli, quien es flanqueado, también por Dora Nidia Quevedo, representante de la Federación Local de Asociaciones de Vecinos. /Foto: El Puerto Actualidad.
Tal vez por eso, y tal vez también porque los jesuitas le enseñaron que ser buen cristiano es no resignarse a que cuando uno muera el mundo siga como si uno no hubiera vivido, el caso es que este hombre no ha parado, como un sereno amable e ilustrado, de encender las luces de las farolas de la razón, la cultura y la buena vecindad. Muñoli ha dado letra y orgullo cívico a los de abajo, a aquellos que, como él, se ganan a diario su culpa o su inocencia con el sudor de su frente. Y lo ha hecho aquí, rescatando del olvido la intrahistoria más humilde y decente de esta vieja ciudad nuestra de marineros en tierra y arrumbadores sin botas. Antonio Muñoz Cuenca es El Puerto y El Puerto es Antonio Muñoz Cuenca.
El niño moreno de Santa Clara presentó el pasado mes de octubre un nuevo libro, Relatos Portuenses, un homenaje entrañable a sus hijos literarios más raros, anónimos y libres, nuestros clásicos populares de toda la vida de Dios y de Menesteo. Un autorretrato colectivo muy recomendable para conciencias adormiladas y memorias agilás. /Texto: Pepe Mendoza.
Las ilustraciones del libro son obra de Fran Mesa.
Del libro ha escrito el periodista Enrique Alcina: “El salto la patata, el Pelete, el Caraba, la biblia en verso imperfecto. Muñoli escribe entonces como se habla, emulando sin pretenderlo a Fernando Quiñones o Tom Wolfe, y firma un documental sentimental en primera persona del singular y del plural, del acabose y con los principios intactos. Antonio, concejal primero de calidad suprema, subraya la lucha del abolengo de sal y urgencias. Cuenta lo que nunca ocurrió, cuando El Puerto estuvo a punto de convertirse, o no, en antepuerto de Sevilla. Y navega por paisajes de supervivencia y juegos, escenas sencillas de la vida y muertes anunciadas. Muñoli rememora la época triunfal de El Correa, barquito de vapor muy anterior al ya recordado Adriano el vilipendiado. Llanto por la flota pesquera, rabia por las horas muertas de los marineros en tierra, gritos en el cielo y rentoys a cara de perro. El autor desmelena el viento caprichoso y deja “fiao” un apunte fino, un detalle con clase, un borbotón a golpe de sol. Narra amores civilizados, trinca el tren en marcha, como la máquina 3303 que tiraba del expreso Cádiz- Madrid y frena en seco a lo justo, con el tiempo justo para empezar de nuevo a escudriñar entre lo incierto y fijar posturas. Muñoli, concejal primero de cajitas de música, ministro de exteriores del orfeón portuense, Lennon sin Mc Cartney, Leibber sin Stoller, León sin Quiroga, valiente sin dudas.”
Ver más de Antonio Muñoz Cuenca en Gente del Puerto:
MUÑOLI. El portuensismo erudito y su amor a El Puerto.
MUÑOLIS GIRL’S. Las 3 hijas del profesor Muñoz Cuenca.
Cuaderno de Antonio Muñoz Cuenca.



Rafael Gálvez Pallares, tiene 78 años de edad. Este hombre del mar, aficionado a los pájaros, nació con la Guerra Civil, en 1936, en el que El Puerto conoció varios alcaldes. Ramón García Llano accedió a la alcaldía de forma accidental el 3 de enero, sustituyendo a José Luis Macías Caro. En las elecciones municipales celebradas a mediados de febrero resultó elegido Francisco Veneroni Arcos, al frente de la coalición electoral de izquierdas denominada Frente Popular. Al mes siguiente tomó posesión de la alcaldía, el 18 de marzo, José Blandino Mitjes y al mes siguiente el 24 de abril, Manuel Fernández Moro, que es desalojado de la alcaldía tras la sublevación militar del 18 de julio, desapareciendo, sin que hayan sido hallados sus restos mortales. El día de la rebelión ejerció en funciones de alcalde el teniente Fernando Ristori; luego el 27 de julio, el capitán Ramón Iribarren Jiménez ocupa el sillón de primer edil y será el 23 de diciembre cuando, subiendo el escalafón en la graduación militar se hará cargo de la vara de alcalde el coronel Ángel Guinea de León Garavito.
NAUFRAGIO DEL DUCAL.
Gabriel Argumosa Trueba es un médico traumatólogo residente en Cantabria, miembro de diferentes corporaciones enogastronómicas, y un gran amante de nuestra tierra, que visita con asiduidad. Mantiene un blog gastronómico ‘Con Sincio’ --frase cántabra que significa ‘con muchas ganas’--, de donde extraemos un interesante artículo, que amablemente nos autoriza a publicar en Gente del Puerto, dedicado a los montañeses, chicucos o jándalos. / En la imagen de la izquierda, el Dr. Argumosa.

Algo que los jándalos desarrollaron los siglos XIX y XX fue la conciencia de grupo, hasta el punto de convertirse en sus respectivas zonas en grupos de presión influyentes, incluso a nivel político. «Estaban bien organizados, en gremios o hermandades. Con la creación de los partidos políticos en el siglo XIX”, estos buscaron su apoyo, lo que se plasmó en que numerosos montañeses promocionasen al cargo de concejal o de alcalde. Llegaron incluso a tener mayorías y la reminiscencia de aquella situación es la alcaldesa de Cádiz desde 1995, Teófila Martínez. /En la imagen de la izquierda, Santiago Cobo y Teófila Martínez, en una de las pocas imágenes públicas de ambos.




BODEGAS OBREGÓN.



Primo Díaz Campos nació el 26 de diciembre de 1935 en El Puerto de Santa María. Su abuelo con el mismo nombre: Primo Díaz, dueño del restaurante El Resbaladero en 1929, fue asesinado por Francisco García Rico, Paco ‘el Sabonés’ en posesión de Real Patente de Navegación otorgada por Alfonso XIII, de cuyo suceso se hicieron eco la Revista Portuense y Diario de Cádiz, conocido como el ‘Crimén del Sabonés’ 

Nuestro protagonista seguía las noticias de nuestro país a través del periódico ‘España’ publicado en Tánger. Para el escritor Jesús María Serrano aquello suponía una gran paradoja: “Un periódico que se crea para enaltecer al ejército vencedor y al régimen franquista, se convierte en referente para los republicanos andaluces españoles”. En breve publicaremos una reseña sobre el citado periódico y sus seguidores en El Puerto, obra de Serrano.

NOVILLERO.



--¿Es cierto que la sociedad que gestionaba el Vapor nunca quiso subvenciones de organismos públicos?
Francisco Romero Peña, 78 años, nacido en El Puerto de Santa María. Entró como fogonero en los trenes que hacían el trayecto Atocha-Madrid aunque pronto se trasladó a Sevilla integrándose en el servicio de la línea de Cádiz-Madrid en el trayecto entre la Bahía y Alcázar de San Juan, primero con máquina de vapor, después en el Expreso y en el Rápido. Eran tiempos en el que el viaje entre Sevilla y Cádiz se invertían cerca de tres horas y media. "En el viaje que realizábamos en el Expreso, teníamos que realizar una parada de 20 minutos a la espera de otra unidad, acoplándose dos composiciones que se reforzaban con cambios de máquinas lo que alargaba el tiempo de viaje. /A la izquierda, una imagen actual de Paco Romero.
MI VIEJO CANASTO.
Nada que ver con lo que pasaba hace 150 años, cuando comenzó a funcionar la primera línea ferroviaria entre Cádiz y Madrid, con las primitivas locomotoras a vapor y vagones (y asientos) de madera. Entonces, y nos situamos en 1867 (los intentos de unir ambas ciudades datan de 1852), este mismo trayecto consumía 25 horas de duración en cada sentido, ¡más de una jornada!, en un viaje que no parecía que fuera eterno... simplemente lo era y donde a las paradas en las ciudades con estación intermedias se unía las que se hacían para aprovisionarse del agua con la que funcionaba la máquina de tracción. /De joven, abajo a la derecha, haciendo el Servicio Militar en la Unidad de Ferrocarriles de Madrid-Atocha. Año 1955.
FUNDACIÓN DE FERROCARRILES.
En 1970, el viaje ya está por debajo de los 10 horas; 8 en 1980 y poco más de 7 horas en 1990. La Alta Velocidad nacida en 1992 fue ya en no va más, mostrando el contraste de un viaje rápido y cómodo entre Sevilla y Madrid, y el viaje lento y algo menos cómodo entre la capital hispalense y Cádiz, hasta ahora en la que las eternas obras de duplicación de la vía férrea están a punto de terminar el horizonte de bajar de las 4 horas lo que en el origen de los tiempos se hacía en 25 es una realidad al alcance de la mano, y del billete del pasajero. /En la imagen de la izquierda, Francisco Romero (agachado) junto a Ventura, fogonero militar, y Francisco en la Locomota 1.740.


Muere el Conde de Osborne, Tomás Osborne y Guezala, en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Su hijo, Ignacio Osborne Vázquez se hace cargo de la bodega hasta 1972. El 9 de enero de1935 fue enterrado en El Puerto de Santa María Tomás de Osborne y Guezala, Conde de Osborne. Se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas (sic) Vázquez, de cuyo matrimonio nacieron Elisa (casada en abril de 1917 con el Marqués de la Candía), Enriqueta, María (casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico), Ignacio (casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis (casado doña Ángeles Domecq, hija del marqués de Casa Domecq) y Antonio. /En la imagen de la izquierda, el barco 'Ramón y Esperanza' pintado por Lourdes Tur, donde estuvo embarcado 'El Cote'.

El 2 de abril de ese año es nombrado Hijo Adoptivo el benefactor local Elías Ahuja y Andria. Antonio Cruzón Moreno, patrón del Vapor ‘Cádiz’ se cayó al agua desde el cantil del del muelle a primeros de junio. Nacía en Cuba el banderillero Paco Cossío ‘el Mejicano’ o ‘el Escayolista’.






Antonio Suarez López, hoy en día lo recuerdan aficionados viejos de esta zona del Campo de Gibraltar, como un buen bailaor, la familia del Flecha, los Chaquetas y los Cortes, emparentado con Chiquetete. Actuó con muchos artistas del baile y el cante de estas fechas, como fueron: Antonio el Chaqueta, Adela la del Chaqueta, Chocolate, Jarrito de Jerez y los guitarrista, Félix de Utrera, el Niño de los Rizos y me dejo a muchos fuera del tiesto. En estas fechas Antonio estuvo ligado a una bailaora de nombre Dolores Cortés. /En la imagen, Manuel Suárez, acompañado a la guitarra por Joaquín Albaiceta.




