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pepebigote2_puertosantamariaOtro embajador porteño en Madrid. Pepe Jiménez Vázquez, “Bigote”, nació en pleno verano canicular,  probablemente en la calle Durango en El Puerto el 3 de agosto de 1922.  Su padre se llamaba Cristóbal y su madre Catalina, siendo el menor de cuatro hermanos: Alfonso 'el Nino', guardacampo, que era un cuerpo de vigilancia de los campos que estuvieron en activo en nuestra Ciudad, al menos hasta el final de la década de los sesenta del siglo pasado; Ana, que casó con un Sancho, estableciéndose en Sevilla tras el casorio; y Cristóbal, que murió durante la Guerra Incivil  en Madrid -a Bigote le cogería con 14 años-, adonde marchó con un Zamacola.

Fue una persona hábil desde muy joven pero que tuvo que salir de El Puerto y encontrar acomodo en Sevilla en casa de su hermana, tratando de buscar un trabajo que le permitiera buscarse la vida en aquellos tiempos tan difíciles. Como afirma Manolo de la Torre, «Bigote era un lector empedernido. Y su cara no aparentaba que estaba cultivado hasta extremos insospechados. Parecía más bien un campesino que acaba de dejar su pueblo y que se había instalado en Madrid porque una hija se le había casado con un cargo ministerial. Durante las cuchipandas parecía estar ausente. Sin embargo, sus ojos camaleónicos no perdían el menor detalle de cuanto acontecía a su alrededor.»

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Pepe Bigote, en el centro de la fotografía con, entre otros, El Beni de Cádiz, en Madrid.

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Pepe Bigote, en una reunión madrileña entre los que se encontraban Lola Flores y Antonio 'el Pescaílla'.

Estando en Sevilla conoció a los artistas Benito Rodríguez Rey, ‘Beni de Cádiz’ y a Ramón Vélez González cuando actuaban en el Teatro de San Fernando con la compañía de Manolo El Caracol y Lola Flores “La Faraona”. También con ellos intervenía, Rita Ortega, la sobrina de Manolo “El Caracol” a quién llego a conocer también Bigote. Era amigo del sevillano Vicente Pantoja, Picoco, de quien el escritor Antonio Burgos significó con motivo de su obituario: “Se puede hacer un arte del mangazo, y Picoco lo hacía”. Así titula el escritor sevillano de quien solía decir de si mismo lo siguiente: “Es que yo me veo por las mañanas en el espejo y me pido mil duros”. Meses después, a raíz de que el trabajo que realizaba no satisfacía ni daba los ingresos suficientes partió para Madrid. Corrían los años 1950 y el hambre campaba por España, cosa que en su caso se hizo patente en el momento que fue recibido por el Beni de Cádiz y Ramón Vélez. Cuenta Ramón Vélez, su amigo, que Bigote «era capaz de llevarse cinco días sin comer y no se lo decía nadie hasta extremo de comerse un pieza de caña de lomo a bocados y diez huevos fritos» que fue lo que ocurrió cuando llego por primera vez a Madrid.

AVA GADNER.

avagadner_puertosantamariaRamón Vélez que vive en la actualidad en la calle Molinete y tiene 82 años, cuenta que Bigote acompañaba al Beni y a él en las noches madrileñas ya que Pepe Bigote llevaba bastante bien el compás, incluso a veces se permitía dar sus pasitos de bailes y cantar. Eso le hizo estar durante un tiempo con el cantaor flamenco Rafael Farina.Refiere Ramón que «una noche los tres, Beni, Bigote y yo mismo, fuimos contratados para que actuaran para Ava Gardner. A la actriz, famosa por aquella época en las noches madrileñas ,desde un principio no le cayó nada bien a Bigote y llegó a decir que Bigote era un chico muy feo. A raíz del ‘incidente’ Bigote tuvo que abandonar la fiesta no sin antes tomarse un respiro y dar buena cuenta, a su manera, de la Diva… Al terminar la noche, Beni y nos dirigíamos a la pensión donde se encontraba Pepe y quisimos, como buenos amigos, compartir el dinero que habíamos recibido de la actriz norteamericana: unas quinientas pesetas de la época. En ese momento Bigote puso otras quinientas encima y quedamos los dos extrañados. Claro, después el cachondeo fue mayúsculo cuando Bigote nos dijo, que se había tomado el atrevimiento de coger del bolso de la actriz la cantidad que el consideraba que podía saldar la ofensa que le había hecho la actriz americana.» Ramón refiere que en una época de su vida ya estando Bigote ‘mejor situado” necesito de su colaboración pues un mal asunto le había llevado a una situación nada deseable y que le había dejado sin trabajo durante tres meses. Bigote, no solo le presto lo que necesitaba, sino que además le ofreció la cama de la pensión donde dormía.

CASA LUCIO  Y CASA ESTEBAN, EN MADRID.

lucioblazquez_puertosantamaria1Es a partir de 1963 cuando Bigote conoce a Lucio que lo convierte en relaciones Públicas del más afamado restaurante de Madrid, Casa Lucio en la Cava Baja Madrileña. Allí con su universidad labrada en la calle, talento innato descubre una nueva vida a la que jamás pudo haber soñado, Ministros, artistas, futbolistas, entrenadores, personalidades de cualquier rango y condición trataba con exquisita educación comentando que lo mejor de España era El Puerto. Años mas tarde, otro restaurador, Esteban que había sido compañero de Lucio, abre a escasos metros de Casa Lucio un restaurante, Casa Esteban, también afamado por los madrileños y Bigote comparte sus relaciones publicas en ambos lugares. (En la fotografía, Lucio Blázquez, de Restaurante Casa Lucio).

casaesteban_madrid_puertosantamariaPor otra parte cuando el sector pesquero porteño estaba en todo su apogeo, era Bigote quien atendía en Madrid a los exportadores y vendedores, caso de José Agarrado, Juan Crespo y un largo etcétera. Aquí cabe destacar a Pepe Romerijo pues la amistad con Pepe Bigote es la que posibilita en Madrid la presencia de Romerijo en numerosísimas ocasiones tanto en Casa Esteban como en Casa Lucio, al igual que le ocurrió a ‘El Cochino’. (En la fotografía, Esteban López Mariscal, del madrileño Restaurante Casa Esteban).

Las visitas a El Puerto de Pepe Bigote, llegada la época de verano, las hacía todos los años durante los meses de julio y agosto. Fueron veranos importantes en los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, y casi todos los veranos los repartía en la terraza de Romerijo, Restaurante Guadalete o Casa Flores. La casa donde residía Pepe en El Puerto era propiedad de Pepe Romerijo y quien la pagaba mensualmente las 1000 pesetas era su ‘banquero’, Manolito 'el Cochino', como mas adelante vamos a explicar.

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La Terraza de Romerijo en la década de los setenta del siglo pasado. (Foto Rafa. Colección JMM).

manolitocochino_elpuerto Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘El Cochino’ era el administrador de nuestro protagonista. Resulta que Bigote llegado a El Puerto, entregaba una importante cantidad de dinero a ‘El Cochino’ para que hiciera de Banco ya que se fiaba poco de los banqueros y así de esa manera además de ser su estancia más agradable siempre tenía a la mano la ayuda indispensable de su gran amigo y banquero particular Manolito ‘El Cochino’.  Tuvo una excelente vinculación con el Racing de aquellos años, con jugadores, directivos y entrenadores. (En la fotografía de la izquierda, Manolito 'el Cochino').

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Pepe Bigote, con bigote, a la izquierda, en el homenaje que le tributó el Racing Club Portuense en agosto de 1980, durante el Trofeo Ciudad de El Puerto, recibiendo la placa de manos del entrenador, Manolo de la Torre; podemos ver en el centro a los presidentes del Rácing C.P. y del Cádiz C.F., Paco Ferrer Palacios y Manuel de Irigoyen Roldán, respectivamente y a la derecha, conduciendo el acto, a Antonio Carbonell, directivo y relaciones públicas, a la sazón del primer equipo local; de espaldas José Luis Pellicer Salas, cuñado de Rafa el fotógrafo, que por aquel entonces comentaba para la SER los eventos deportivos. El acto, presidido por el alcalde de la Ciudad, Antonio Álvarez Herrera, que aparece en semipenumbra entre Pepe Bigote y Paco Ferrer, fue en el Bingo del Racing, en la zona de Crevillet.

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Pepe Bigote, a la derecha, junto a Camarón de la Isla y María Jiménez, en un local madrileño.

Bigote, enfermo, vivió sus últimos años convaleciente de una dura enfermedad, aunque el tránsito final fue en el Hospital Santa María, donde permanecería hasta su muerte… Durante su dolencia lo vieron en ocasiones en el Hotel Campomar, convaleciendo en silla de ruedas, donde se hospedaban los jugadores del Racing y vivía tambien Manolo de la Torre, su amigo, que fuera entrenador del R.C. Portuense en las temporadas 79/80, 80/81 y que en la actualidad vive en Ceuta y escribe artículos de opinión en El Pueblo de Ceuta. Otro gran amigo suyo, Paco Villaescusa, natural de Yecla (Murcía) que conoció en Madrid en Casa de Lucio, acudió al funeral de Bigote.. Villaescusa era representante de Muebles a nivel nacional con participación en la empresa. Paco se encontró con un filón de sabiduría, la de Bigote y no se separó de él hasta la hora de su fallecimiento.

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Pepe Bigote, con el torero Diego Puerta, entre otros, en la noche madrileña.

NO SOLO DE LAS FIESTAS VIVÍA BIGOTE.

Veamos como describe las habilidades de Bigote, el que fuera su amigo en vida,  Manolo de la Torre: «Bigote vivía de las fiestas y de algo más, de ser observador, intuitivo y licenciado en fisiognomía por la universidad de la calle. ¡Qué de veces vi yo a El Bigote advertir de las funestas consecuencias que podría acarrearle a Fulano si se metía en negocios con Mengano! Y de qué manera olía a distancia una traición. En ocasiones, y en vista de la amistad que nos unía, yo me oponía a sus predicciones. Y casi siempre terminaba por tener que darle la razón. Ya que acertaba en un porcentaje elevadísimo. El Bigote, además, incluso cuando se ponía frívolo, desprendía un halo de seriedad que respaldaba la insustancialidad de unas salidas de tono que no eran frecuentes en él. Y hasta me atrevería a asegurar que éstas salían de su boca, intencionadamente, para confundir al personal o acceder a ciertos conocimientos que le interesaban.»

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En la fotografía, Pepe Bigote agachado antes de presenciar un partido del Atlético de Madrid; arriba a la derecha, Lucio Blázquez.

EL PSICÓLOGO DE LA CALLE

«A mí me tocó vivir a la vera de Bigote situaciones donde él emitía su opinión, aparentemente descabellada, y que luego se cumplía tal y como había previsto quien fuera un hombre de confianza de Lucio Blázquez, propietario de Casa Lucio; restaurante famoso, situado en la popular Cava Baja madrileña. Tales eran sus aciertos en adelantar acontecimientos, que durante mucho tiempo fue reclamado por algunos hombres de negocios para que asistiera con ellos a reuniones donde iban a tratar de alianzas comerciales. Con el fin de asegurarse si los posibles socios eran de fiar para Bigote. Y en vista de que se había cundido por Madrid que éste acertaba mucho más que erraba en sus predicciones, nunca le faltó tarea.

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Pepe Bigote, con bigote, junto a Los del Río, en la Plaza de las Ventas de Madrid. Sentados, Sebastián Retamal  (natural de Morón) y señora, durante su etapa madrileña y que en la actualidad están afincados en El Puerto.

ANTONIO ARRIBAS, “EL CHORI”.

romerozarazaga5_puertosantamariaUn día, del verano de 1979, estábamos sentados en la terraza de Romerijo, cuando apareció de repente Antonio Arribas; conocido por ser uno de los “choris” más famoso de Marbella. Antonio y Pepe se fundieron en un abrazo. Y Arribas fue al grano: “Pepe, necesito medio millón de pesetas ya mismo”. Y Bigote se fue derecho a Pepe Romero, dueño del establecimiento... Media hora más tarde Arribas nos decía adiós con mucha prisa. Romero, que había adelantado la pasta, tenía sus dudas. Y Bigote le decía: Antonio Arribas no sólo volverá con el dinero en la fecha prevista sino que, además, repartirá ganancias. Y así fue. Hombres así, con ese don, son necesarios en muchos sitios. Al menos para evitar que siga habiendo timadores de cuello duro, y traidores por sistema.»   (En la fotografía Pepe Romero, quien auxilió a Antonio Arribas, el cual formó parte con Luis Ortiz, ex marido de Gunilla von Bismark, Rogelio Llagostera y Jorge Morán, el grupo Los Choris, animador de las fiestas de la jet marbellí.) Manolo de la Torre.

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Pepe Bigote, a la izquierda, con Peret y su hermano.

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Pepe Bigote, con un joven Paco de Lucía, en Madrid.

Nuestro agradecimiento a Antonio Carbonell y a Manuel Mengual, propietario este último de las fotografías

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candidalanegra_puertosantamariaCándida Jiménez Huelva, Cándida “la Negra” nacida esclava en Luanda (colonia portuguesa) el 2 de mayo de 1845 y muerta libre en El Puerto el 22 de enero de 1951, con 110 años de vida, es la última esclava que vivió en El Puerto, ya libre y a la  que todavía muchos recuerdan pues la conocieron de pequeños. Llegó a El Puerto por un naufragio algo mediado el siglo XIX, a la playa de Valdelagrana, viajando como mercancía presumiblemente para ser vendida en Ultramar, procedente de Huelva donde existía un mercado en el que se traficaba con esclavos. Vivió desde su llegada a El Puerto en la calle Lechería, número 5, actual Cervantes.

El investigador Manuel Pacheco Albalate ha estudiado en profundidad la historia de este personaje, y ha publicado un interesante trabajo, profusamente documentado en relación al fenómeno de la esclavitud y ha preguntado a quienes la conocieron e investigado en torno al personaje que nos ocupa, en el número 8 de Pliegos de la Academia de Bellas Artes: “Una cara de la esclavitud: la apasionante historia de Cándida La Negra”.

En la fotografia, Candida 'la Negra'  con Juan Durán, 'Juanito Malete', quien era encargado general de las subastas de frutas y verduras, en el Palenque de La Placilla,; es el padre del actual propietario de Electródomésticos 'La Placilla', según información que nos facilita el propio Pacheco. (Foto Colección C.P.A.)

ciudadmercantilxviii_puertosantamariaEn dicho trabajo afirma «Mi apreciado y buen amigo, profesor Juan José Iglesias, quien en su tesis doctoral Una ciudad mercantil en el siglo XVIII: El Puerto de Santa María, nos ofrece un estudio de los esclavos de El Puerto en dicho siglo, contándose sólo 80, y de ellos el reducido número de 11 en los últimos 50 años. Sin embargo, desde mediados del XIX y durante algo más de cien años, nos vamos a encontrar con un caso singular, con una esclava que nadie le dio la libertad, pero las contrariedades se la dieron, viviendo entre nosotros y siendo reconocido como un personaje singular y popular.» [...] de pequeño, «cada vez que me cruzaba con Cándida analizaba su figura palmo a palmo. Tenía para mi un encanto especial. Me quedaba ensimismado viéndola. Pensemos en El Puerto por aquellos años, finales de los cuarenta, podría tener unos veintitantos mil habitantes y Cándida era la única mujer de este color de piel.

carimba_puertosantamariaPacheco estudió los padrones municipales del Archivo Municipal de El Puerto y averiguó fechas y procedencias, así como su estado en la vivienda que ocupa -en Lechería, 5- desde que llega hasta su muerte: como “huesped”, casada, o incluso como único habitante del habitáculo que le servía de hogar. Continúa el autor del trabajo, «Cándida, por los años cincuenta del siglo XIX, siendo una esclava muleque, como se le llamaba en Cuba a los comprendidos entre los seis y los catorce años, viajaba como “mercancía” en un navío próximo a nuestras costas. Al estilo que solían hacer cuando se les conducía a los enclaves de trata, iba con sus manos y pies aprisonados por grilletes. Sus tiernas carnes no habían sido marcadas a fuego, ni con la “R” en la espalda de la mornarquía, signo de que era mercancía legal y no de contrabando, ni en el pecho con otra clase de carimba (*) que dijera quién era su propietario, o quien el asentista que la transportaba; sin embargo si portaba las marcas que dejaron los grilletes en sus muñecas y tobillos desde muy joven, huellas que ella escondió siempre celosamente, y que denostaban sus orígenes.» Refiere a continuación Pacheco como pudiera haber sido el naufragio frente a nuestras costas y como pudo haber sido la arribada a la playa de Valdelagrana donde la encontraron. «Recordaba como acertó a pasar por allí un hombre ya mayor, antiguo campesino, que recogía madera y retama para hacer el picón con que se ganaba el sustento en su madurez. Al piconero, por su parte, semejante hallazgo le conmocionó; no eran los restos de la madera que un naufragio los que arrojaba el mar, como otras veces, sino una linda y joven negrita. La tomó con delicadeza, se compadeció de ella, le dio el calor que pudo, compartieron sus escasas ropas, y lentamente caminaron hacia la calle Lechería donde él vivía. A pesar de sus pocas posibilidades económicas, la prohijó y, ya adolescente la tomó por compañera hasta su muerte». (*) En  la ilustación la Carimba de  la Compañía Gaditana de Negros, nombre de la sociedad mercantil española dedicada al tráfico de esclavos entre África y la América española en la segunda mitad del siglo XVIII. Estaba ubicada en Cádiz, sede de la Casa de Contratación.

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La calle de la Rosa próxima a la esquina con la calle Lechería, en el siglo pasado. (Foto: Archivo Municipal).

No cambiará de residencia, pues dentro del mismo inmueble vivía un gitano con el que se juntaría y se acabaría casando -legalizarían la situación casi al final de su vida, por mor de la moral jesuítica que se puso a ello- con un antiguo viticultor, ya mayor pero bastante más joven que ella, poseedor de una carbonería en la misma calle Lechería esquina y vuelta con la calle de la Rosa. Los apellidos Jiménez y Huelva los tomaría, probabemente, el primero del padrino del bautizo y el segundo, de la 'negrería' de procedencia cuando el naufragio, de Huelva, según apunta Pacheco Albalate.

En el ensayo "Jaleos, gilianas versus bulerías", Luis Suárez Ávila, premiado en Jerez en 2004, escribió sobre nuestra protagonista:  «De pequeño, conocí a una anciana de color, que se decía bisnieta de rvflam20esclavos, llamada Cándida La Negra,  Cándida Jiménez Huelva, vecina de “El Cohete”, un gitano fragüero de la calle de la Rosa, con quien convivirá o se casaría. Cándida daba sus vueltecitas por bulerías, mientras, sin ningún rubor, pero aceptándolo ella, le cantaban aquello de:

Al pasar por un barranco
dijo un negro con afán:
¡Dios mío, quién fuera blanco
aunque fuera catalán!
¡Vaya que voy,
y pataditas
en el culo te doy!»

La muerte de Cándida, una lenta agonía de 19 días, la documenta Pacheco Albalate a través de la publicación Cruzados, que el cinco de enero de 1951 informaba: «En el Hospital de San Juan de Dios fue asistida la anciana Cándida Huelva de 110 años, conocida como “la Negra” que cuando estaba en las faenas propias de la casa se le prendió fuego a las ropas, apreciándosele importantes quemaduras de ambas regiones glúteas y pierna derecha, quedando hospitalizada».  Pacheco incluso aventura que la muerte se hubiera producido por el monóxido de carbono producto de la combustión de un brasero o “copa”, que le hizo perder el conocimiento y caer inconsciente sobre las brasas. El libro cinco de defunciones de San Joaquín da fe de su sepultura eclesiástica el 22 de enero de 1951. Pero la historia y la leyenda de Cándida todavía se mantiene en la ls conversaciones de quienes la conocieron y ha pasado ya a formar parte del acervo de la tradición oral.

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juanjosebottaropalmer_puertosantamaria«Fue un pintoresco personaje que apareció, ya treintón, por los años veinte de este siglo pasado, en nuestra Ciudad. Llegó acompañado de su señora madre, de la que era hijo unigénito, nacido en Puerto Real y se decía que habido con un canónigo de la Catedral de Cádiz. Y es que, de toda la vida de Dios, a Puerto Real se le llamó "reffugium peccatorum". Las primeras noticias que tengo de él están en el libro "Recuerdos gaditanos" (Cádiz, 1897) del Canónigo Don José María León Domínguez: con motivo de las fiestas de la Beatificación de Fray Diego José, en abril de 1895, se organizó en el Seminario una Velada poética en la que recitó una poesía "con sin igual gracejo, cautivando a los oyentes, el niño Juan José Bottaro y Pálmer". Ilustración: Óleo de Frei Miguel Güedes de Sousa, Hermano Cartujo, portugués, que estuvo en las cartujas de Miraflores, Jerez y Évora, donde murió. Pintó de diversas maneras y técnicas a Bottaro, siendo ésta una imagen de la colección de tres. (Cedidas para Gente del Puerto por Juan Mayo Escudero).

canonigo_josemarialeonydominguez_puertosantamariaSu vida posterior transcurre entre Córdoba y Roma, ciudades donde estudia humanidades, ciencias exactas, dibujo, pintura, escultura y toda una serie de artes y oficios artísticos que lo hacen un imprescindible consultor y maestro. Su educación era exquisita, pero, a veces, era maniático e incluso mordaz.
Ya en El Puerto, en 1922, comienza a dar clases de dibujo y pintura en el Colegio de San Luis Gonzaga, el colegio grande de los Jesuitas. Imparte clases de pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia y aun da clases particulares de estas disciplinas. Sus alumnos predilectos llegan a formar el llamado "grupo de El Puerto": Juan Ávila Gutiérrez, el mejor, y, luego, Luis Suárez Rodríguez, Luis Rousselet, Manolo Rioja, Isabelita Perdigones... Mención aparte merecen sus discípulos Manolo Prieto, cartelista y medallista, Carlos García Gil, caricaturista, y el más pequeño de todos, en edad, Juan Lara Izquierdo, pintor, que se dedicaron profesionalmente --y con notable éxito-- al arte. En la fotografía el canónigo citado, dos veces,en este texto, José María León y Domínguez. (Foto Colección L.S.A.)

juanjosebottaropalmer_01_puertosantamariaEn el año 1928, Don Juan desapareció, de pronto, para irse, novicio cartujo, al Monasterio de Aula Dei, en Zaragoza, donde, por cierto, perseveró poco. De nuevo en El Puerto, la familia Terry lo acoge como preceptor y profesor de equitación, y, en las Bodegas de su propiedad, realiza obras de escultura, arquitectura, forja, pintura, mobiliario, tapices, etc. Fue, además, un magnífico fotógrafo y cámara de cine aficionado.

En los años 60 se marcha, como laico acogido, a la Cartuja de Jerez, donde intervino, certera y cuidadosamente, en la restauración del monumento. En la Cartuja lo traté, en 1961, cuando yo estudiaba Preuniversitario en Jerez, y allí me enseñó a modelar en barro y en cera, a sacar de punto, a hacer escultura en madera y a repujar en metales. Allí murió, en 1968, y allí está enterrado. A sus exequias, con el rito cartujo, asistieron Javier Terry, José Ignacio Merello, Juan Lara y mi padre. En la fotografía, Bottaro a caballo, maestro de equitación, entre otras disciplinas  de las que fue bottaro_avila_puertosantamariapreceptor de los hermanos Terry Merello. (Hemos de lamentar que no exista una buena y nítida fotografía de Bottaro; al menos nosotros no la hemos conseguido. ¿Hará posible Gente del Puerto que podamos encontrarla? En la pequeña fotografía a caballo que pertenece a la Colección José Antonio Castro Cortegana, no se aprecia con nitidez las facciones de nuestro protagonista).

Don Juan sabía, sorprendentemente, de todo. Era enciclopédico, un hombre transportado de otra época, posiblemente del Renacimiento. Fue una caja de sorpresas. Así lo caricaturizó mi tío Juan Ávila, saliendo su cabeza, despedida por un muelle, de una caja abierta. Y yo conservo su recuerdo, sus enseñanzas y su caricatura». Luis Suárez Ávila.

juanbottaropalmer_f03_puertosantamaria«Don Juan tenía amplísimos conocimientos de la “cocina del artista” y se autoabastecía de pigmentos naturales pulverizaba y batía, bien con aceite de linaza para el óleo, bien con goma arábiga para hacer colores de acuarela o témperas. Se fabricaba, en una fragua que tenía en la Cartuja, los cinceles para tallar la piedra y algunas gubias complicadas que afilaba en una piedra de agua y asentaba con la piedra de aceite. Sabía “fórmulas magistrales” de toda clase de productos para restaurar, dorar, o pintar. Yo conservo muchas notas manuscritas de él con esas fórmulas que me daba. Lo mismo hacía hacía, con madera de boj, sus propios palillos para modelar el barro o la cera, que hacía el bastidor para un lienzo y lo montaba con su lino. Con muy pocos medios lo realizaba todo.
También le ayudé a reponer un brazo que faltaba al altorrelieve de Adan en el muro de entrecoros de la Cartuja. Le faltaba al dichoso Adán el brazo desde el hombro hasta la mano. Don Juan con piedra “crema Sevilla” pulverizada hacía una pasta con pegamento “Imedio” y poco a poco iba haciendo el volumen para después modelarlo e incluso cincelarlo, escofinarlo o lijarlo. Ahí está todavía Adán con su brazo imperceptiblemente arreglado.» (Ilustración: Bottaro visto por Frei Miguel Guëdes de Sousa). Puede leer el resto del comentario pulsando aquí.

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Virgen del Carmen en el Río Guadalete, obra de Bottaro. (Foto Paco Serrano)

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Caligrafía de Bottaro. Año 1963. Felicitación manuscrita a Ezequiel Cortines García, propietario del Bar la Lucha -donde a diario se tomaba nuestro personaje su copa de vino fino- con motivo de las fiestas navideñas. (Colección Vicente González Lechuga).

EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS.

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El viernes 7 de marzo se inaugura en el Centro Cultural Alfonxo X 'el Sabio',  organizada por el Centro Municipal de Patrimonio Histórico, una exposición sobre fotografías antiguas de Bottaro Pálmer, propiedad de José Antonio Castro Cortegana, a quien queremos agradecer las faciliades que nos prestó para acceder a diverso material que perteneció en vida a nuestro personaje y que fue abandonado por los Padres Cartujos al dejar la Casa de Jerez, hará ya unos años, siendo su actual propietario tras su reglamentaria adquisición, el citado Castro Cortegana. El San Bruno inacabado que mostramos en la fotografía fue utillizado por Botaro para dar clases de escultura, entre otros a Luis Suárez Ávila, en la propia Cartuja de la Defensión de Jerez.

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Obra de construcción del Monumento al Sagrado Corazón, en el interior de Bodegas Terry.

bottaro_corazondejesus_2_puertosantamariaEste monumento está ubicado en el patio de las Bodegas Fernando A. de Terry, y se comenzó a construir en 1952, esculpido por Juan José Bottaro Pálmer, ademas autor de la foto en Blanco y Negro. Los canteros, marmolistas, carpinteros y ayudantes, fueron: Manuel Mulero Baracho, Antonio Sánchez Cortés, José Santilario Álvarez, Francisco Martínez Selma, José Infante Tardío, Manuel Vidal, Manuel Ortega, Gonzalo Gambín García, José Ganaza, Rafael Moreno Carmona. En la actualidad sólo viven Manuel Mulero Baracho, propietario de la fotografía y actualmente lapidario y escultor, y Antonio Sánchez Cortés.  En Terry, construyó, ademas el arco de entrada y la sala de consejo o de degustación, que consta de obras en piedra, marquetería y paneles de azulejos y óleos con escenas vinícolas. (En la fotografía a color, el monumento ya terminado. Ambas fotografías pertenecen a la colección de V.G.L.)

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Bottaro tiene calle en El Puerto, a la espalda del Hospital Santa María del Puerto.

Otra faceta controvertida de la personalidad de nuestro protagonista es su ambiguedad sexual. Determinadas mujeres querían posar desnudas para el pintor para presumir de haber estado con él, empero  además, la leyenda urbana afirma que no le hacía ascos a congéneres de su propio género. Tuvo una vida tumultuosa y atormentada entre el mundo de las artes, el demonio de la buena vida, la carne y la vida contemplativa.

jjbottaropalmer_2_puertosantamaria"Destacó en seguida entre nosotros por su discrección, prudencia y austeridad de vida. No se metía en nada, salía muy poco, leía bastante y trabajaba mucho (pintaba, restauraba, esculpía..) a horas libres, pues naturalmente no se le exigía nada ni entró con ningún compromiso formal en este punto. También edificaba a todos por su recogimiento y devoción en el coro. Pero en nuestras recreaciones, a las que a veces le invitaba el P. Prior, (también a algún paseo prioral), se mostaba siempre muy comunicativo, ameno y chispeante; sabía y contaba muchísimas anécdotas e historietas, y se convertía así, sin pretenderlo (dada su natural modestia y humildad) en centro de atención, pues todos le apreciábamos mucho". (Ilustración: Bottaro visto por Frei Miguel Guëdes de Sousa).

cementeriocartujojerezEl texto pertenece a un "Vademecum" de personas que ingresaban o pasaban por la Casa. Ahí están reflejados todos los que estuvieron en la Cartuja de la Defensión desde que se reabrió en 1949. Suele ser el Padre Procurador (Administrador), u otro monje que le guste historiar, el que escribe en ese libro datos como: nombre civil y nombre eclesiástico, fechas de ingreso, datos personales, datos importantes de los monjes, hermanos o postulantes... y cuando mueren, también: datos de la muerte, lugar exacto donde está enterrado (pues en la cruz del cementerio no pone dato alguno), pequeña semblanza del fallecido...  Bottaro murió con 84 años el 15-09-1970 y está enterrado en el cementerio de la Cartuja, en la fosa del rincón derecho del fondo, según consta en el croquis de situación. (En la fotografía, Cementerio de la Cartuja de Jerez. A la sombra de la cruz, cruces de madera anuncian que se encuentran enterramientos, entre ellos el de Bottaro).

Nueva información sobre Juan José Bottaro y sus alumnos y discípulos, en Gente del Puerto, pulsando sobre estas líneas

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josemiguelvicentenavarro_03_puertosantamariaEl periodista porteño José Miguel Vicente Navarro nos dejaba silenciosamente, de noche, en la madrugada del miércoles 3 de febrero de 2009 -hace un mes-  en su domicilio, después de sufrir una recaída en la delicada enfermedad que lo aquejaba desde hacía ya tiempo. La última vez que le vi fue justo antes de las pasadas Navidades: --«Aquí estamos luchando contra la enfermedad, echándole valor». --»Venga, José Miguel, que tu puedes». Y él sonreía, siempre sonreía... José Miguel Vicente era un profesional al que querían en El Puerto y su último trabajo lo desempeñó en el periódico de Internet Espacio Digital Cádiz!, tras haber pasado por otros medios escritos, el desaparecido El Puerto Información y Diario de Cádiz, en cuya delegación porteña inició su carrera y en la que se curtió como periodista desde 1999 hasta el año 2001. (Foto EDC!)

The porteño journalist José Miguel Vicente Navarro left us silently, at dawn on Wednesday 3rd of February 2009, a month ago, at his home, after experiencing a relapse in the delicate illness which he had suffered from for some time. The last time I saw him was last Christmas, --“I’m fighting back against the illness, being brave.” “José Miguel, you know you can do it.” And he smiled, he was always smiling… José Miguel Vicente was a much loved professional El Puerto, his last job was for the on-line newspaper Espacio Digital Cádiz, after having worked in other written media entities, the no-longer existent El Puerto Información and Diario de Cádiz. He started his career in the latter’s El Puerto office and this is where he matured as a journalist from 1999 until 2001.

josemiguelvicentenavarro_30122000_puertosantamariaEsto escribía, al enterarse de la noticia, el Jefe de Televisión del Grupo Joly, Francisco Andrés Gallardo, en su blog “El Sofalícola": «Me desayuné ayer miércoles a primera hora con la noticia del fallecimiento de un buen compañero, José Miguel Vicente. Qué injusticia. Se nos ha ido con 29 años, después de un puñado de meses de fatigas, sin renunciar hasta el último momento ser el buen amigo, el buen hijo, que siempre fue y el excelente periodista que llevaba dentro.

Hoy he salido del plasma para recuperar los recuerdos al lado de este joven profesional. Con José Miguel tuve la suerte de compartir más de un año de trabajo en la delegación de El Puerto de Santa María en Diario de Cádiz.  Y con él tuve la suerte, la coincidencia, de compartir la jornada del 30 de diciembre de 2000, la última del siglo. La última que compartimos. Juntos le dimos al interruptor para marcharnos de vacaciones y en mi caso era para dirigirme días después a la redacción de Cádiz. Para el último periódico del siglo XX esta fue la columna firmada al alimón que publicamos. Hoy se me hace un nudo en la garganta al releerla…» (José Miguel, el 30 de diciembre de 2000. Foto J.M.M.)

LOS ÚLTIMOS. VOY A APAGAR LA LUZ.
«Se derrama la última gota de tiempo, se evapora el presente y todo acabará en pasado, archivado en un tomo de historia, con las historias de cada cual. El almanaque no da más de sí y llegamos al balcón del futuro, con un vértigo de tantos años por llegar. Hemos alcanzado el finisterre del ayer. Nos queda un más allá en el tiempo. La Nochevieja no es sólo un columpio balanceado por burbujas de cava peleón, también se guarda una rebanada de existencialismo de andar por casa. A quienes firman esta columna nos correspondía ayer apagar la luz del siglo en esta delegación. Con la bajada del interruptor, amarillento de humo tabaquero, entre el color de la noche con pilotos de emergencia, se acomodaba el alma de este Diario de Cádiz en El Puerto paladeando recuerdos. Y las noticias trabajadas por Diego Mora, Agustín Merello, Tily, Antonio, Rafa, Bezares o Enrique se revolcaban entre los archivos jugando a los recuerdos, mientras los ordenadores se apostaban no sé qué sobre lo que nos espera contar. Se apaga la luz, para pensar mejor, para que aterricen en nuestras pieles la sana nostalgia de todo aquello que fue y de todo lo vivido.Nace un nuevo tiempo. Salud y un brindis para todos.» José Miguel Vicente/Francisco Andrés Gallardo. 30 diciembre 2000.

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José Miguel Vicente y Francisco Andrés Gallardo, apagando la luz tras realizar la edición de El Puerto, la última noche de trabajo del siglo XX en la Delegación de Diario de Cádiz, el 30 de diciembre de 2000. (Foto J.M.M.)

LA CONSTITUCIÓN DE 1812 Y LA LIBERTAD DE PRENSA. (I)

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Grabados originales de la época en una edición de 'La Pepa'.

«Es realmente interesante ver como la libertad de prensa, anteriormente llamada libertad de imprenta, ha ido evolucionando en las diferentes constituciones proclamadas a lo largo de la historia de España. Igualmente resulta relevante esa distinción entre imprenta y prensa; ya el mismo sustantivo indica que en un principio la libertad de prensa ni siquiera era tenida en cuenta, puesto que la preocupación de los poderes era, sobre todo, el papel impreso, independientemente del género que contuviera.
Ciertamente, los reyes en España han tenido siempre un interés muy acentuado en el control de la prensa y las imprentas, ya que incluso hace varios cientos de años era evidente que mediante los ‘papeles’ se podía dominar a una masa. Ese dominio fue creciendo conforme el número de personas analfabetas fue decreciendo, con lo que podemos ver en ese mismo parámetro la evolución desde los primeros libelos hasta los posteriores diarios o más bien revistas, como el Mercurio Histórico Político o la Gaceta de Madrid.
La proliferación de las gacetas desde el siglo XV hasta la Constitución de la que hablamos fue imparable. Con o sin la aquiescencia de los monarcas, el número de papeles aumentó sin freno, dejándose llevar por las tendencias políticas de cada momento, bien a favor, cuando contaban con subvenciones estatales, o bien en contra, que era casi siempre y que además era una actitud perseguida con gran fiereza por parte de los gobernantes y de sus armas en esta lucha, los censores.
A través de los años, la prensa en España se fue afrancesando, sobre todo en los años de la Ilustración, que acabaron desembocando en la ya sobradamente conocida Guerra de la Independencia de 1808. Realmente, cuando se declara la guerra a Francia, cualquier decreto represor de prensa queda directamente anulado, con lo cual entramos de lleno en lo que muchos autores y estudiosos de la historia del periodismo español han dado en llamar un siglo de libertad de prensa total. Finalmente en febrero de 1812 se empieza a preparar el camino de lo que será el artículo 371 de la futura Constitución. Esto se traduce en la creación de algunos decretos y censuras para evitar el descontrol en las publicaciones.
Aún así, el crecimiento fue veloz, aunque de baja calidad por supuesto, ya que surgen periódicos en zonas en las que incluso ni siquiera había habido antes un movimiento de pasquines o libelos ilegales. Pero de todo esto interesa principalmente la distinción de dos vertientes ideológicas que nacen: la prensa liberal y la prensa política absolutista. Al mismo tiempo, los investigadores, o al menos algunos de ellos, hablan igualmente de una Prensa Nacional, ya sea de una tendencia ideológica o de otra, que engloba todo lo existente en este siglo XIX. Este tipo de periodismo masivo aportó cosas buenas, como por ejemplo el nivel de compromiso de los participantes en estos ‘papeles’. La difusión de la literatura o de las innovaciones científicas también fue muy importante. Pero por otra parte, el mismo descontrol del nacimiento de más y más periódicos generó un periodismo de mala calidad, ya que los creadores, en muchos casos, fueron muy extremos en sus planteamientos, con lo que como redactores dejaban mucho que desear.
Todas estas evoluciones, producidas a toda velocidad a lo largo de este “siglo por excelencia del periodismo español” (Mª Cruz Seoane), han seguido elevando la importancia de la libertad de prensa en las diferentes constituciones, decretos y reformas, hasta el día de hoy, en el que, en la mayoría de los países del mundo, se goza de unas libertades casi totales, aunque, como en todo, siempre hay excepciones. En algunos casos cercanos, dolorosas excepciones, acompañando a la censura actos tan viles como la incautación de materiales, el secuestro de publicaciones o incluso agresiones físicas a los periodistas enviados a zonas en conflicto.
A pesar de estos puntos negros en algunos países, lo cierto es que el periodismo en la actualidad goza de unos privilegios que tienen su origen en las primeras revoluciones de la prensa del siglo XIX y, sobre todo, en las primeras proclamas de la Constitución de 1812, que si bien no fue excesivamente liberal, dado el poco acompañamiento que tuvo por parte de la España absolutista en general, sí que sentó el precedente para futuras revisiones y posteriores aboliciones de censuras y jueces de imprenta»
José Miguel Vicente. 08 Junio 2008. Espacio Digital Cádiz!

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In memoriam.

JM.

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escuelamarinera_01_puertosantamariaDesde los años 30 y sobre todo a partir de la década del 40 del siglo pasado las necesidades familiares obligaban  a los menores con edades comprendidas entre los 12 y 14 años a zarpar para faenar en alta mar y emprender una trayectoria que no abandonaban durante su vida. Sus conocimientos tan solo eran él haber permanecido en el cantil del muelle observando las descargas del pescado y el avituallamiento de los barcos, pero la voluntad y la vocación marinera que poseían eran suficientes para superar las múltiples dificultades que en los primeros viajes sucedían. La continuidad en el puesto consolidaba sus conocimientos pesqueros y permitía la especialización en faenas de neveros, engrasadores, cocineros, rederos, contramaestres y marineros, motivando a algunos de ellos que optaban por prepararse para obtener el título de patrón y motorista, volviendo posteriormente a la dirección de las embarcaciones. Dos enseñantes, dos capitanes de la Marina Mercante José Luis Poullet y Francisco Sánchez-Romate Sambruno fueron los preparadores de tantos y tantos hijos y padres de la mar. (En la ilustración Nombramiento de Jaime Devesa Maño de Patrón de Pesca para la comprensión de esta provincia marítima de Cádiz, Septiembre de 1935).

Ever since the 30’s and especially since the 40’s of last century family needs forced children between 12 and 14 years old to set sail to fish in high seas and embark on a career which they would never leave. Their qualifications that made them worthy of the job were only having observed from the edge of the quay the unloading of fish and provisioning of the boats, but their will and vocation was such that they were able to overcome the many difficulties which occurred on the first trips. Their fishing knowledge was consolidated through constant on-the-job exposure to the fishing world over many years and allowed them to specialise as ice watchers, oilers, cooks, net makers, boatswain and sailors, motivating jlpoullet_01_puertosantamariasome of them who opted to study to obtain the qualification of skipper and boat driver, subsequently returning to the management of vessels. Two teachers, two captains of the merchant navy José Luis Poullet and Francisco Sánchez-Romate Sambruno trained so many children and fathers of the sea. (En la fotografía, José Luis Poullet en 1950).

LAS ENSEÑANZAS DE JOSÉ LUIS POULLET.

Algunos hijos de estas familias marineras, especialmente las alicantinas, que desde finales de la década de los años 20 del siglo pasado se establecieron en El Puerto, acudían a la Academia de don José Luis Poullet, que no solamente daba clase de cultura general, sino que además enseñaba náutica a los futuros lobos de mar, siendo la Comandancia Militar de Marina de juanitocarrion_puertosantamCádiz la que examinaba y habilitaba para el cargo. Entre aquellos alumnos Juan Devesa Cabrera, Juanito ‘Carrión’, y José Roselló Castell.

Juan Devesa Cabrera, Juanito ‘Carrión’, años mas tarde sería armador y patrón del pesquero “Monte Gibalbín”. Cuando llegó a El Puerto con su familia, procedente de Denia, residió en una de las viviendas del edificio de la Casa de la Aduana, donde se encontraba el Bar ‘La Lucha’. A Juan, por sus conocimientos y competencia adquirida en la mar, le fue concedido el diploma que acreditaba su título de Mecánico Naval. (En la fotografía, Juan Devesa Cabrera, Juanito 'Carrión'. Foto propiedad de A.M.D.S.)

joselete_elchopa_puertosantamariaLa familia de José Roselló Castell, procedía de Calpe. Su prematuro fallecimiento que causó un hondo pensar en toda la marinería le impidió continuar gobernando los barcos de su familia, la de los Rosello Castell: José, Juan, Jaime y Guillermo, conocidos en la jerga marinera porteña como ‘los de la Perla’,  como derivación del segundo apellido de su padre, Perles, y fueron armadores de los pesqueros: “Dos Hermanos’’, “José Rosello”, “Juan y Jaime”, “Juan y Ángeles”, “Jaime y Angelita” y “Matilde Castell.

Paralelamente a estas enseñanzas para ejercer de patrón de la Bahía, así como de motorista de una embarcación pesquera de pequeño calado hubo un tiempo que la Comandancia Militar de Marina de Cádiz y de Sevilla preparaba y examinaba. De aquellas hornadas salieron Francisco García Ríos, ‘Chicuelo’, Eduardo Aguilocho Rodríguez, Vicente, Rafael y Manuel Sánchez Carbonell, Isidoro Jerez Artillo y José León Pérez, Joselete ‘El Chopa’  a quien Francisco García Ríos ‘Chicuelo’, en julio de 1947, salvó su vida cuando el naufragio del “Francisca Martínez”, conocido como el pesquero “La Blanca Paloma”. (En la fotografía, José León Pérez, Joselete ‘El Chopa’. Hizo el servicio militar en el Juan Sebastian Elcano, año 1954. Colección Antonio Leveque).

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Francisco García Ríos, ‘Chicuelo’, izquierda de la fotografía  y José Molina Benítez, en el centro,  pescador que iba enrolado de cocinero en los barcos pesqueros. Personaje también muy querido por la marinería por sus buenos guisos. Vivía en la calle Santa Fe en el Barrio Alto. Cantaor flamenco de categoría. Uno de sus hijos regenta en la actualidad el Bar “La Mezquita”. A la derecha el autor del reportaje. La fotografía es de 1985, excursión de los pensionistas del mar como Acción de Gracias por los supervivientes del pesquero “Pascual Baldó” con nótula propia en Gente del Puerto. (Foto de Rafa.  Colección de A.C.L.)

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Fiestas del Carmen. Año 1978. En la fotografía podemos ver, de izquierda a derecha al corresponsal de Diario de Cádiz de la época, a la sazón  Antonio Femenia Maiquez, Antonio Carbonell López, Joaquín Bellido Vélez, patrón de primera clase de pesca de litoral y patrón mayor de la Cofradía de pescadores, mandato 1991-1995; Alberto Alcaraz Roca, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores 1976-1984: Vicente Sánchez Carbonell, practico de pesca y mecánico naval; José Manuel Vélez Cortes, redero; José García Malvido, patrón de pesca y José Luis Ayala Naviero, redero. (La foto es de Rafa. Colección de A.C.L.)

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La casa de la calle Larga, esquina y vuelta con Luja. (Foto Colección J.M.M.)

franciscosanchezromatesambruno_puertosantamariaLAS ENSEÑANZAS DE SÁNCHEZ-ROMATE.
Tras el fallecimiento de José Luis Poullet, en noviembre de 1956, toma el relevo en las enseñanzas marítimas el Capitán de la Marina Mercante, don Francisco Sánchez-Romate Sambruno que tenía una amplia experiencia y que al igual que sus hermanos Manuel y Juan fueron alumnos de la Academia de don José Luis Poullet. En su casa, situada entre la Luja y Larga, continuó la labor, formando y preparando a pescadores que debido a la exigencia de la propia normativa ante la envergadura de las nuevas embarcaciones tenían que ampliar los conocimientos para poder ingresar  y permanecer durante dos años en la Escuela Media de Pesca de Cádiz, situada en la calle Beato Diego, que como Escuela oficial examinaba y concedía los títulos de Patrón de Altura y Mecánico Naval de Primera Clase. (En la Fotografía, Francisco Sánchez-Romate, en 1937. Foto Colección Manuel Sánchez-Romate García).

andresdevesamolina_puertosantamariaA esta Escuela, en la que impartían clases, entre otros profesores, don Mario Vallejo Guerrero y don José María Carrascosa, acudían becarios y pescadores de El Puerto que al realizar el servicio militar en  el Instituto Hidrográfico de la Marina de Cádiz contaba con licencia para asistir a clases y alcanzar la titulación de Patrón de Altura. De aquellos cursos, entre otros marineros, consiguieron el título Juan de Dios Pérez Álvarez, Andrés Devesa Molina, Simeón Mollá Llorca, Bartolomé Sendra Palma, Manuel Grado Hidalgo, ‘Cagalo’; Cristóbal Guzmán Martí, José Tur Tur, Antonio Crespo Blanquer, ‘Toni pala’; Manuel Manga García, Francisco y José Perles Bordes. Andrés Devesa Molina, durante el servicio militar en el  Instituto Hidrográfico de la Marina. Cádiz, año 1956. (Fotografía Colección de José Devesa Molina)

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Pesquero “Ballena Blanca”, quien gobernara, entre otros patrones, Simeón Mollá Llorca y José Devesa Molina, siendo sus armadores Juan Antonio García Sánchez, ‘Antoñito ‘el de la Comandancia’ y Rafael Sánchez Carbonell, Fue construido en los Astilleros de Vicente Belliure de Calpe (Alicante), en el año 1971 y desguazado en 1994, como la practica totalidad de la flota porteña debido, entre otras razones, a la problemática pesquera de la Unión Europea con el reino de Marruecos. (Fotografía Colección J.D.M.)

LA NUEVA NORMATIVA PESQUERA

Estamos en el año 1965: una nueva normativa sobre pesca sustituye el nombramiento de Patrón de Altura de aquel entonces por el de Patrón de Primera Clase de Pesca de Litoral, que tenía menor TRB (Toneladas de registro bruto) y mayor cobertura geográfica que los anteriores  nombramientos. Obtienen el título con esta nueva denominación, Miguel Oviedo Pérez, José Cabrera Ordines y José Galán Venegas, nieto de ‘Patesca’ con nótula propia en Gente del Puerto 129. En el curso 1967/68, la Escuela Náutico Pesquera de Cádiz viene a sustituir a la Escuela Medía de Pesca de Cádiz, siendo los primeros pescadores en lograr en esta Escuela el nuevo título Francisco Crespo Llorca, Juan Luis Rueda Alonso, Basilio Lloret Llinares y José Llinares Más,  Pepe ‘Vilero’. En 1975, José Devesa Molina, hermano de Andrés, obtiene el título de Patrón de Primera Clase de Pesca de Litoral y de Cabotaje. Su padre, Jaime Devesa Mañó, llegaría a El Puerto procedente de Calpe en el año 1931 junto a José Poquet Cabrera, ‘Tío Pe’.

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A la izquierda de la fotografía, José Devesa Molina con Antonio Pomares Manzano, Práctico de Pesca del pesquero Bahía de la Fustera y personaje entrañable para la marinería de El Puerto, en la actualidad ambos están jubilados. (Fotografía Colección J.D.M.)

De lo que no cabe la menor duda es que los conocimientos docentes y náuticos  de don José Luis Poullet, en una época difícil, sirvieron de base para que los pescadores pudieran dirigir sus embarcaciones pesqueras.  Posteriormente, de la misma manera, también valieron los de don Francisco Sánchez-Romate Sambruno que durante dos décadas ayudó y colaboró en la formación de los patrones porteños. Por cierto, los hermanos de don Francisco Sánchez-Romate Sambruno, Manuel y Juan también estuvieron ligados a la mar aunque con distinta suerte. Manuel fue bastantes años Comandante Militar de Marina en la localidad de Barbate y Juan, aunque estudió náutica. tuvo que abandonar la carrera ejerciendo otra profesión

libreta_juanmanuel_s_r_s_puertosantamaria1Libreta de inscripción martítima de Juan Sanchez-Romate Sambruno, igual a la de marinería, la libreta de los pescadores de aquella época. Año 1928. (Foto Colección M. S-R.G.)

LA ESCUELA DE ORIENTACIÓN MARÍTIMO PESQUERA.
Mención especial merece también la Escuela de Orientación Marítimo Pesquera, situada en la avenida de la Bajamar, en el edificio de la desaparecida Cofradía de Pescadores, que bajo la dirección de don Antonio Márquez Toledo dio comienzo, iniciados los años 60, una nueva etapa de formación para los hijos de marineros que con el correspondiente certificado de escolaridad facilitaba el camino para acceder posteriormente a la Escuela Náutico Pesquera y gobernar un barco de pesca sin complicaciones.

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En la fotografía, la Cofradía de Pescadores, en cuyo edificio estuvo la Escuela de Orientación Marítimo Pesquera, sobre principios de la década de los sesenta del siglo pasado. (Fotografía Mata. Año 2000).

En la actualidad el poco atractivo que ofrece la pesca para las nuevas generaciones, no sólo está creando en el sector una situación alarmante, sino que además origina serias dificultades para completar sus tripulaciones ya que ningún padre permite que sus hijos embarquen porque la bonanza que se vive en otros sectores productivos, a pesar de la crisis reinante, atrae infinitamente más que el trabajo en la mar. Desgraciadamente, del mismo modo, es uno de los motivos principales de la ausencia de hijos de marineros en las Escuelas Náuticas Pesqueras.   Antonio Carbonell López.

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¿Que estaba Vd. haciendo el día que Tejero nos quiso sojuzgar con la intentona golpista? ¿Que hacían nuestros representantes políticos en el Ayuntamiento? ¿Como lo vivió la gente de a pie?. Aquella tarde de lunes se convulsionó el país, mientras no toda la ciudadanía era consciente de la que se nos podía venir encima. Así, unos siguieron sus actividades con normalidad, otros evocaron tiempos del pasado y se preparaban para lo peor. Unos dieron la cara hasta el final como el alcalde Antonio Álvarez y otros, inconscientes, se pasaban por delante del Cuartel de la Guardia Civil a intentar vislumbrar que pasaba; desde dentro del Cuartel algún número estaba mas asustado que los que andábamos por fuera. Unos cuantos concejales estaban preparados para irse a Portugal. Otros pasaron la noche en un barco en la Bahía. Un falangista amigo se ofreció a esconder en su casa al sindicalista Pepe Marroquín, pero al final no fue necesario. Un excomisario de policía que vivía en la calle Santa Lucía se frotaba las manos. Alguien de la trama golpista -un hotelero local ya desaparecido- contactó con el Jefe Provincial de la Falange por si éstos se sumaban al desafuero, obteniendo un no rotundo por respuesta «--Era una locura participar en aquello; yo estaba seguro que el rey no iba formar parte de la intentona». Un policía municipal se fue para el Cuartel del Instituto Armado a ponerse a las órdenes del comandante de puesto; nuestro informante afirma desconocer de que parte estaba. Los radioaficionados que esa noche se encontraban en vela, recibían esta expedita orden: «--Pasen a banda comercial». Estas son algunas de las historias que se vivieron aquella noche, hace 28 años, del aciago 23 de febrero de 1981.

antonioalvarez_23f_puertosantamariaAntonio Álvarez Herrera, el primer alcalde del actual periodo democrático le tocó lidiar con la situación. No se movió de su despacho hasta que el discurso del Rey lo tranquilizó como al resto de españoles. Allí estaba con algunos concejales que iban y venían, y a los que aconsejó que se fueran a su casa, cosa que hicieron, pero el permaneció en su despacho. Curiosamente el comandante de la Policía Local, Manuel López Romero (acompañado por el guardia Manuel García de Quirós Domínguez), estuvo con el alcalde hasta el final: «--La suerte que Vd. corra, la correremos los demás». Y es que en el pasado predemocrático Manuel López y Antonio Álvarez vivieron una situación difícil cuando el primero apresó al segundo; pero esa es otra historia que un día contaremos en Gente del Puerto. Mario Peluffo Rojas, Teniente de Alcalde de la Policía estuvo durante una buena parte de la tarde a la puerta del Ayuntamiento, controlando los accesos a la Casa Consistorial, vigilante de cuanto pudiera acontecer en las afueras del primer edificio público.

estebancaamano_23f_puertosantamariaEsteban Caamaño Bernal. Diputado en Cortes. Era, además de concejal socialista, diputado a Cortes Constituyentes en Madrid y la asonada le cogió en la votación en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Estos comentarios nos hacía en marzo de 2005, evocando aquel día: «Yo me río mucho de eso. ¿Cómo era posible que, cuando estábamos saliendo de la dictadura, camino de Europa, nos quisieran llevar otra vez atrás?. Gracias a que el Rey lo cortó de momento… Sentí vergüenza de ser de mi país, y del espectáculo que estábamos dando. Recuerdo que la única vez que me levanté de mi escaño, camino de los servicios, Fraga le estaba diciendo con voz aturrullada y alta a Tejero que dudaba que Milans estuviera metido en aquello. Tejero lo mandó a su sitio con cajas destempladas. Y yo quise ir a comprar tabaco a la calle, ver el ambiente y volver, pero me mandaron para el escaño, junto al diputado Vargas Machuca. El sabe que no pasé miedo. No acepté ni agua, ni tabaco: no quería nada de esa gente.»

pacolara_23f_puertosantamariaFrancisco Lara Fernández, era el portavoz del PSOE y socio en el gobierno local. Estaba en casa escuchando la radio por si había algún cambio en el sentido de la votación que se estaba celebrando en el Congreso. Al ver que no hay cambios salió a hacer un recado y a su regreso se encontró con su mujer que bajaba las escaleras muy alterada diciendo que: «--Han habido tiros en el Congreso». Al comprobar por la radio lo que pasaba empezó a llamar a compañeros para contrastar la información. Recibió una llamada de su padre: un amigo suyo, representante de una marca de cava le ofrecía cruzar la frontera con Portugal a través de una finca de su propiedad que poseía en Badajoz, algo que Paco agradeció pero declinó. Se fue para el Ayuntamiento y allí permaneció junto a Antonio Álvarez y otros concejales que no recuerda hasta después de las ocho de la tarde, aunque permanecieron en contacto telefónico a lo largo de la noche Los ficheros del Partido Socialista los escondió Rafael Valera Rey. Y en Madrid, según supo Paco por su amigo Lito, secretario de Luis Fajardo, los ficheros del PSOE a nivel nacional pasaron la noche en el depóstio de la grúa municipal, pues en el coche del primero se encontraban escondidos cuando la grua lo retiró por mal aparcamiento. Estaban en un lugar seguro.

munozcuenca_23f_puertosantamariaAntonio Muñoz Cuenca, era portavoz del Partido Andalucista, el tercer socio de gobierno del pacto de las izquierdas. Muñoli estaba llevando a su hijo Daniel al médico, concretamente a Manuel Pérez Blanco a la consulta de la calle Cielos. Se enteró de lo sucedido por el médico y se fue para su casa con su hijo donde estuvo escuchando la radio. Luego al Ayuntamiento y allí se encuentra con Antonio Álvarez quien le conmina para que se vaya para su casa, a lo que le preguntó: «--¿Te vas a quedar solo? y desoyéndolo estuvo acompañando al alcalde junto con otras personas que no recuerda, algo más de una hora. Como era lunes, el jesuita Diego Casares, no entendiendo la gravedad de la situación, prosiguió con los ensayos del Orfeón Portuense, del que era su director. Antonio no ensayó. De vuelta para su casa estuvo hablando por teléfono con José María Simón y con Carmelo Ciria, en aquella época en el PA, quienes le tranquilizaron tras el discurso del rey. Se acostó a las tres de la mañana. Al día siguiente, en el colegio, unos adolescentes pertenecientes a Fuerza Nueva le increparon junto a los profesores José María Simón y Manolo Sierra, respondiédoles éstos con unos significativos cortes de manga.

enriquemiranda_23f_puertosantamariaEnrique Miranda García, concejal de Unión de Centro Democrático. El más joven, quizás por eso “el más inconsciente” según sus propias palabras. A la hora de los tiros en el Congreso estaba en un consultorio médico protagonizando pacientemente una operación de cirugía menor. Cuando se enteró se quedó tan pancho «¡que inconsciencia la mía!» se reitera. No supo calibrar la importancia y gravedad del momento. En la sede del partido a la que acudió había gente con miedo y gente que estaba contenta por lo que estaba sucediendo. Algunos se quitaron de en medio. Él se fue para su casa. Según sus propias palabras lo quisieron expedientar en UCD dos veces por “confraternizar con el enemigo” y es que Chelique se llevaba bien con todo el mundo, independientemente de sus ideas, independientemente de su militancia.

manuelmoreno_23f_puertosantamariaManuel Moreno Romero, portavoz y único concejal de Coalición Democrática, de la “minoría absoluta”, como a él le gustaba autodenominarse. Estaba en su casa regando el jardín cuando se produce el asalto al Palacio de la Carrera de San Jerónimo. Al principio no sabía si se trataba de un bulo o era la realidad lo que le estaban contando. Cuando confirma la asonada, llamó al alcalde, Antonio Álvarez, con el que le unía un cordial relación de amistad y le ofreció su casa para que se escondiera por si fuera necesario, a lo que éste le respondió que «--yo me quedo en el Ayuntamiento; no me marcho de la Alcaldía». Otros concejales si saldrían de El Puerto. Según Moreno, aquella intentona no tenía porvenir. El portavoz de la derecha, único concejal de esta tendencia política en el ayuntamiento presume de su buen trato con el alcalde Álvarez y, como prueba de ello, recuerda que fue el primer concejal que representó al Ayuntamiento fuera de El Puerto, en el primer viaje oficial que se realizó en el actual periodo una vez restaurados los ayuntamientos democráticos.

manuellopezromero_23f_puertosantamariaAl día siguiente, con la radio y los medios de comunicación anunciando en grandes titulares el fracaso del golpe, se reunieron en la alcaldía desde muy temprano políticos, sindicalistas y otras representaciones que abarrotaban la alcaldía: mas de cincuenta personas. Todos se felicitaban y tomaron el propósito de estar vigilantes ante una democracia tan frágil. Felicitaban a Álvarez por su valentía y recordaban los momentos pasados. Mas tarde se celebró un Pleno Extraordinario para reafirmarse en la vocación democrática de este país, en el que acordaron defender la democracia y -que ilusión la de entonces- ser mas leales entre los partidos y no llegar a confrontaciones que pusieran en peligro la democracia. En la fotografía de la izquierda, el Comandante de la Policía Local, Manuel López Romero, excaballero legionario, tenía la Medalla Militar individual y una Cruz Laureada de San Fernando colectiva (obtenida durante la Guerra Incivil; al ser la máxima condecoración militar concedida, empleos militares de mayor graduación se cuadraban en su presencia. Siempre la llevaba puesta ). El militar retirado y jefe de los guardias tuvo un papel destacado aquella noche, defendiendo con su presencia la soberanía popular en la persona del alcalde Antonio Álvarez, con quien permaneció hasta el final. Su frase «--La suerte que Vd. corra, la correremos los demás» ya no la olvidaría nunca.

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elarropiero_2_puertosantamariaManuel Delgado Villegas, “el Arropiero” debía su apodo a que su padre vendía arropías o arrope, un dulce elaborado con higos,  a la puerta de los colegios, concretamente a la puerta del Colegio de La Salle donde tuve la oportunidad de verle de pequeño. Las arropías tenían tres colores: frecuentemente rosa, pero también traía en el canasto de mimbre las de color amarillo y verde claro. El pregón que lanzaba el padre era: «¡Arropía de Turquía! / ¡Las llevo largas y retorcías! / ¡Que ricas y que buenas, / llevo mis arropías!». Y en función del público oyente, agregaba nuevos versos: «¡Largas, largas, / como las malas lenguas!». O este otro: «¡Qué larrrrrrrga la tengooooooooooo!». La colaboración de dos policías locales, uno de ellos vecino de la novia del hijo del arropiero, Juan Barrios Quirós y su compañero Manuel García de Quirós, fue decisiva para la detención del personaje a manos del Cuerpo Superior de Policía.

«Primero fue "el hijo del arropiero" y luego se quedó con el mote. Manuel Delgado Villegas nació en Sevilla el 25 de enero de 1943. Su madre, que contaba entonces 24 años, murió al dar a luz, por lo que él y su única hermana, Joaquina, fueron criados por su abuela. Fue detenido el 18 de enero de 1971 en el Puerto, por la muerte de Antonia Rodríguez Relinque, con la que mantenía relaciones sentimentales.

El Arropiero presentaba entonces un aspecto muy singular: corpulento y atlético, caracterizaba su rostro con un inconfundible bigote a lo "Cantinflas", en homenaje al que era su personaje más admirado. Salía con Antonia Rodríguez, una mujer subnormal, soltera, de 38 años, mucho mayor que él, a la infligía malos tratos. El día del crimen la llevó en moto a un lugar del campo, solitario, en Galvecito, donde mantuvieron relaciones sexuales. Movido por el impulso irrefrenable que le hizo cometer tantos crímenes, rodeó el cuello de Antonia con los leotardos que le había quitado y la estranguló mientras hacían el amor. Fue detenido tras haber vuelto tres noches seguidas a poseer el cuerpo, ya cadáver, de Toñi en el mismo lugar donde la había asesinado.» (F.P.A.)

elarropiero_4_puertosantamaria«En septiembre de 1970 decidió trasladarse a vivir al puerto de Santa María con su padre, para ayudarle en la fabricación de arropías y vender golosinas en un carrito por las calles. Pronto hizo amistad con un homosexual, con el que mantuvo secretas relaciones. "Fuimos a dar un paseo en moto y cuando íbamos a salir a la carretera general, me acarició. Le dije que se estuviera quieto, pero no me hizo caso. Enfadado, paré y le di un golpe en el cuello, despacio, pero era tan flojo que se cayó y se rompió las gafas. No respiraba bien y me dijo que lo llevara al fresco, junto al río. Allí intentó otra vez tocarme y, sin pensarlo, le solté un golpe más fuerte y cayó al fango, boca abajo e inmóvil". El cadáver fue localizado flotando a 12 kilómetros del lugar del crimen...» Margarita Bernal.

EL CROMOSOMA LOMBROSO.
Este es el relato que hace Pedro Ingelmo de nuestro personaje: "El Arropiero se llevaba con él su arma homicida, un arma genética conocida como el cromosoma Lombroso en honor al positivista que afirmaba que el asesino es incorregible, que su impulso de matar está en el código genético. El criminal nace, no se hace, defendía Cesare Lombroso a finales del siglo XIX. Los asesinos y violadores en serie no son XX ni XY en el cromosoma que define la sexualidad humana. Son XYY. El Arropiero tenía esa anomalía genética. El Arropiero era violador y asesino, violento en toda circunstancia, no tenía una sexualidad definida. El Arropiero parecía haber sido puesto en el mundo por Cesare Lombroso en persona.

elarropiero_5_puertosantamariaCuando fue detenido, confesó 47 crímenes más además del de Paqui, entre ellos el de Francisco Marín, un vecino suyo de El Puerto que apareció ahogado en el Guadalete, una hippie francesa ciega de LSD en Ibiza, un millonario barcelonés que había solicitado sus servicios de chapero, un publicista al que dejó seco de un golpe de karate... De 1964 a 1971, El Arropiero regaba muerte en su vagabundeo. La policía pudo comprobar ocho de esos crímenes, dio verosimilitud a otros 22 y no siguió investigando los demás. Cuando iba en el coche policial, escucharon por la radio el caso de un mexicano al que se le atribuían 49 crímenes. "Este te gana", bromeó el policía. "Señor inspector" -contestó El Arropiero- "déjeme libre tres días más. No deje que ese mexicano me gane".

Pero al Arropiero no se le juzgó por ninguno de esos crímenes. El Arropiero dio con sus huesos en el manicomio sin más, escondiéndolo del sistema, eliminándolo en su celda de psicópata. Y así el bigotillo se transformó en una larga barba. En la Navidad de 1997 un esqueleto de larga barba, sin sombra de parecido con Papá Noel, se refugiaba en las esquinas de Mataró escupiendo sangre. Tenía 58 años, pero aparentaba mil. No quería pisar albergue alguno, no quería volver a estar entre cuatro paredes. Había tenido bastantes paredes de psiquiátrico en psiquiátrico, de Carabanchel a Fontcalent, de Fontcalent a Santa Coloma, el Robinson de los loqueros, como le llamaban los demás locos. Loco, loco... Estaba libre porque iba a morir. Ya no era un asesino peligroso, sino un mendigo moribundo. Y moriría días después, en febrero. En las calles reventarían sus pulmones podridos de nicotina. Acababa de morir el mayor serial killer de la historia de este país. Tendido en el suelo de una calle de Mataró, El Arropiero parecía poca cosa. Un muerto poco vistoso para una biografía con tantos muertos a las espaldas.

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En la fotografía, el Hospital Psiquiátrico de Miraflores (Sevilla) donde estuvo 'el Arropiero' antes de su traslado a los psiquiátricos catalanes.

Investigadores publicaron en la revista American Journal of Medical Genetics un estudio en el que encontraron el 'cromosoma criminal' en el 1,8 por ciento de los agresores sexuales que examinaron. Pero el autor de la investigación, Peer Briken, del Instituto de Investigación Sexual y Psiquiatría Forense de la Universidad de Hamburgo, matiza que "los factores genéticos sólo son importantes cuando concurren con otros de tipo ambiental. Realmente, la presencia de XYY es rara y no debería preocuparnos como un gran comportamiento antisocial, pero hay que estar atentos a su presencia en los agresores sexuales".

Los individuos con un cromosoma Y duplicado suelen presentar una serie de patrones comunes. Según el instituto de Investigación en Enfermedades Raras del Instituto de Salud Carlos III, los afectados suelen ser altos y delgados, la mayoría presenta un acné severo en la adolescencia y el espermiograma revela generalmente falta o ausencia de espermatozoides. Todo ello coincide con El Arropiero, el mayor criminal de la historia de España, un bruto, un Robinson de los psiquiátricos, un hombre solo, un vagabundo sin infancia, un salvaje que, como el monstruo de Frankenstein, acariciaba con cariño el cadáver de la mujer que había asesinado. Un esqueleto del invierno de Mataró.»  Pedro Ingelmo.

elarropiero_amigo_puertosantamariaBERNARDO SÁNCHEZ.
A raíz del reportaje que VISTA PÚBLICA emitió acerca de este peligroso y peculiar personaje, un espectador de El Puerto, residiendo en el Asilo de Anciano se puso en contacto con el  programa para contarles  su personal y peculiar experiencia con  Manuel Delgado Villegas, asesino confeso de 48 personas, la Policía le atribuyó 22. Bernardo Sánchez, que lógicamente desconocía la faceta criminal de éste, describe cómo el azar lo salvó de morir, en dos ocasiones, a manos del mayor asesino en serie de la historia de España.

elarropiero_peliculaARROPIERO, EL VAGABUNDO DE LA MUERTE.
Título original: “Arropiero, el vagabundo de la muerte”.
Productor: Carles Balagué.
Productora: Diafragma P.C.., S.L.
Directora de Producción: Susana Batalla.
Coproducción: Producción Ejecutiva TVC: Jordi Ambrós. Producción Delegada TVC: Rosa Bosch.
Guión y Dirección: Carles Balagué.
Duración: 80 min.
Versión original: Castellano y catalán.
País: España.
Año: 2008.
Montaje: Carmen M. Guzmán.
Director de fotografía: Josep Gusi (AEC).

Carles Balagué:
Ensayista y crítico de cine, ha escrito seis libros, el último de ellos, “Las mejores películas del cine negro”. Desde hace 12 años programa las Salas Meliès de Barcelona, dedicadas a la recuperación del cine clásico y a la difusión del cine europeo, y galardonadas con el Premio Sant Jordi en 1996.

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Los alumnos de la Academia de Bellas Artes en 1951, cuando se encontraba situada en el antiguo Convento de Santo Domingo, hoy Institiuto de Bachillerato. Podemos observar las palmeras existentes, donde hoy hay naranjos y la fuente original que en la actualidad  está situada –mutilada- en el Parque Calderón. Atrás en alto, Antonio Poullet y José Antonio Sánchez. Fila siguiente de izquierda a derecha:  Ramón Querol Llerandi, Ramóncito Zarco, dos desconocidos, Francisco González Delgado, Manuel Monge, Manuel Girón Ceballos, Joaquín Lojo Rodríguez, Luis Ortega García, Antonio Pérez Ruiz. Fila siguiente, de izquierda a derecha, José Marchena Rodríguez, Manuel Guerrero, desconocido, José González Padilla, desconocido, Rafael Rivas Acal, Eduardo Cáravae, Antonio Gandulla López, Miguel Ángel Pantoja del Puerto, Pedro Vidal. Fila siguiente, agachados de izquierda a derecha, Luis Poullet, Francisco Dueñas Redondo, Quique, Antonio de la Torre González, Eloy Fernández Lobo, Javier Renedo Varela, Esteban Matute, Juan Luis Rodríguez, Abadía e Ignacio Sordo. (Foto colección Eloy Fernández Lobo).

logobellasartes2_puertosantamaria«Más de 20.000 alumnos han pasado a lo largo de siglo y pico de existencia de la Academia por sus aulas. La exposición de los trabajos realizados, la entrega de diplomas y las visitas de personalidades a las clases han sido tónica permanente de todos los tiempos. Muchos alumnos encontraron en las enseñanzas de la Academia la orientación hacia su futuro profesional como arquitectos, pintores, músicos y oficios artesanos.» (Del catálogo de la exposición: Un siglo de Actividad e Historia).

23

juanitocuvillo_1_puertosantamariaJuan de Mata, Expedito, Genaro del Cuvillo y Sancho (El Puerto 08.04.1898, Sevilla 16.09.1974) fue el primer vástago del matrimonio compuesto por los primos hermanos Don Carlos del Cuvillo y Sancho y Doña Dolores Sancho, hijos de dos rancias familias bodegueras. Por no se sabe qué razón, o si por enfermedad en edad menor, Juan de Mata perdió la cordura y terminó sus días en una casa de templanza en Sevilla, luego de haber sido un educado ciudadano y un tranquilo, curioso y simpático especímen. Ocurrió que, en edad nubil, conoció a una señora de Cádiz, con la que quiso contraer matrimonio, en contra de toda su familia. Diariamente, Juanito Cuvillo, como se le conocía, se acercaba a la Iglesia de San Francisco, donde, al fondo, estaba el confesionario del Padre Lambertini, S.J., al que le contaba sus cuitas amorosas y los pormenores de la oposición familiar. Día a día, como una gotera. Tan harto estaba el P. Lambertini, que un mal día, al acercarse al confesionario Juanito, le espetó: «--Juan, retírese o llamo a la Guardia Civil». Y acto seguido el jesuita le señaló una línea de losas de la iglesia que nunca debería traspasar. Detrás de esa línea estaba el confesionario. Y a la línea le puso Juanito "el Paralelo 38". (En la fotografía, Juanito Cuvillo, cuarentón. La fotografía pertenece a la colección de José Joaquín Sánchez Sena).

capillasanluisgonzaga_puertosantamariaPero su más íntima frustración era no haber sido Gobernador Civil de Cádiz. Le habían dicho que el nombramiento estaba al caer y que dependía tan sólo de una firma. Y Juanito preparó su discurso de toma de posesión que leía en alto, bien entonado, en todas las casas portuenses, donde tenía acceso y era muy querido, subido en una silla. En ese trance, Juan se transfiguraba, como aquel Loco del Pumarejo, o aquel Loco Amaro que pasaron por la vida dando sermones de pega y de cuyas historias han quedado escritos cronicones famosos.

Juanito tenía, aunque privado de razón, una cabeza bien grande. Sucedió que estaba Juanito sentado tras la cristalera del "Casino Portuense", como solía, leyendo el periódico, cuando acertó a pasar por allí una gitana que golpeó el cristal para pedirle una limosna. Juanito abrió el postigo de cristal para ver qué quería y la gitana, asustada, se apartó diciendo: --»¡Joé, gachó, que creí que el cristal era de aumento!» (En la fotografía, el altar mayor de la Parroquia de sAn Francisco, en los tiempos del P. Lamberini, S.J.)

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Calle Larga, engalanada para las fiestas a principios del siglo XX. A la derecha tienda de limpieza de  calzado, donde mas tarde se instalaría la zapatería de Roque y hoy hay una pequeña tienda de ropa;  en frente, donde hoy está el 'Café di Roma',  el Casino Portuense. (Foto Centro Municipal Patrimonio Histórico).

Por lo demás, la vida de Juan transcurrió sencilla y placidamente. En Sevilla yo me lo encontraba, a veces, de paseo, acompañado por dos cuidadores. Y yo lo saludaba y él me correspondía el saludo, afectuosa y educadamente, porque, en el fondo --y en las formas--, Don Juan de Mata, Expedito, Genaro del Cuvillo y Sancho era un señor. Luis Suárez Avila

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Arriba, de izda a dcha. María Cuvillo Sancho, Juanito Cuvillo, María Sancho, Pepe Cuvillo, Rosario Cuvillo; sentados, Luis, María Pepa (Tiape) Carlos, Carlitos: sentados abajo, Lourdes (Tialu), Dolores, Carmen (Tiaca). La fotografía está tomada en el patio Santa Lucía, 35,  casa desaparecida donde, en la actualidad se ubica Mercadona. La finca daba a tres calles: Santa Lucía, San Francisco y Pagador. (Foto Vanderman. Sociedad Fotográfica. Director: Luis Saus. Madrid. Cliché 2925. Colección de Rafael Merello del Cuvillo.)

11

Al final me enteré por qué mi padre, en broma, saludaba a Francisco Dueñas Piñero (Ubrique,1905-El Puerto 1986) con aquel "Venerable Fray Francisco de la Menor Observancia". Y yo pensaba que era porque Dueñas tenía gafas y no veía bien. Pero no. Dueñas, el más polifacético de todos los personajes que he conocido, comenzó de pastor, de curtidor de pieles, y, en 1921, ingresó como hermano lego en el convento de Capuchinos de la Menor Observancia de Sevilla. Como fraile estuvo de misionero en la República Dominicana, donde aprendió música y, en 1930, volvió a España para cumplir su servicio militar. (La fotografía de la izquierda pertenece a la colección de Vicente García Díaz. Es de Rafa y está tomada el 8 de mayo de 1980.).

In the end I found out why my father, as a joke, used to greet Francisco Dueñas Piñero (Ubrique,1905-El Puerto 1986) as “Venerable Brother Francisco de la Menor Observancia (Francisco of the Lesser Observance)”. And I thought it was because Dueñas wore glasses and couldn’t see very well. But this was not the case. Dueñas, the most versatile of all the characters I have known, started out as a shepherd, a tanner, and, in 1921, he entered the Capuchinos de la Menor Observancia convent in Seville as a lay brother. As a monk he was a missionary in the Dominican Republic, where he learnt to play music and, in 1930, he returned to Spain to carry out his military service. (The photograph on the left belongs to the partners of the Santa Cecilia Fine Arts Academy).

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Francisco Dueñas, vestido de músico, recibiendo una distinción en la Caseta Municipal en la Feria de Crevillet. De izquierda a derecha, el concejal Rafael Sevilla López, el concejal Juan Ponce, el oficial mayor Federico Aguirre Fernández, el Jefe del Negociado de Fiestas Antonio Romero Castro, el homenajeado y Pepe Valiente, jefe de conserjes del Ayuntamiento. Estamos a principios de la década de los setenta del siglo pasado. (Foto Archivo Municipal. Rafa).

Colgó los hábitos y se colocó de enfermero en un hospital de Córdoba y el año 1937 recaló por el Puerto donde fue empleado de beneficencia municipal. Trabajó, luego, en la Electra Peral Portuense y, más luego, en el Ayuntamiento como capataz de obras y servicios, lo que hizo con esmero y dedicación ejemplares hasta que se jubiló. Formó una gran coral, cuando heredó el puesto de organista de la Prioral que había dejado Don Manuel de la Rubiera, un gran melómano aquejado de elefantiasis.

Con la Banda de Música, dirigiendo una actuación en el desaparecido estadio de Eduardo Dato. (Foto: Colección Vicente García Díaz).

Dueñas lo mismo estaba al pie de una obra, que en la organización de una cabalgata, de una feria, de un tinglado efímero, que  montando un Nacimiento... Pero, a la vez, era Director de la Banda de Música, que heredó de Rocafull, y lo mismo se hallaba en el kiosko del Parque, que en una procesión, en un acto benéfico, en una diana floreada, que en una corrida de toros. Porque de toda la vida de Dios se ha dicho que no ha habido Banda más torera que la de Dueñas tocando pasodobles.

Del mismo modo se le podría encontrar tocando el órgano en un bautizo, en una primera comunión, en una boda, de sochantre y organista en un funeral, o cantando los "gori, gori" en un entierro. Como músico, compuso muchas piezas notables, pero que yo recuerde, entre las de música sacra, tuvieron un gran predicamento una "Ave Maris Stella" y los Gozos de Nuestro Padre Jesús Nazareno que cantaba y acompañaba durante los famosos quinarios. No hubo nadie con mayores merecimientos para tener sobre su pecho la Medalla del Mérito del Trabajo que se le concedió con motivo de su jubilación en 1975, ni nadie más indicado para tener una plaza de la ciudad con su nombre, como la tiene. La Banda Municipal, hoy, se llama "Maestro Dueñas" en su recuerdo. Y, la verdad, es que la gente no se explicaba si había muchos Dueñas clónicos, o si era uno sólo. Porque, como Dios, estaba en todas partes, se multiplicaba, se transmutaba: en una hora lo veías de particular, por la calle con su "Mobilette", vigilando las obras, tocando el órgano en una boda en el coro, con el uniforme de la Banda en un acto, con sotana y roquete en un entierro y, de pronto, otra vez de paisano... Y todo sin perder la compostura, sencillamente".  (Texto:  Luis Suárez Avila). (Foto: Academia de Bellas Artes).

En la fotografía, la Agrupación Musical Portuense durante una actuación en la Feria, vestidos para la ocasión de blanco. En 1950 la Banda Municipal de Música de El Puerto, heredera de la de Rocafull, se reestructuró bajo el nombre de “Agrupación Musical Portuense” ofreciendo su primer concierto el 15 de agosto en el Parque Calderón. El maestro Dueñas estuvo al frente de Agrupación durante 30 años, entre 1952 y 1982. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

José Ignacio Buhigas escribe en el suplemento de Feria de Diario de Cádiz, en 1994, el siguiente artículo: «En la Feria del El Puerto pocas personas habrán gozado de tanto cariño popular como el que tuvo el maestro Dueñas, cuya dedicación le hizo acreedor de la Medalla del Mérito del Trabajo, al cumplirse, en 1975, sus bodas de plata al servicio del Ayuntamiento. Director de la Banda de Música, organista de la Iglesia Mayor Prioral, encargado de obras y servicios municipales, por todos era conocida la sencillez, la modestia, la amabilidad y también la constancia y capacidad de Francisco Dueñas Piñero, bajo cuya dirección cada año iban levantándose mástiles, gallardetes, cercados para el ganado, casetas y el “tablao” de la música -donde se entregaban los premios- en cada una de las ubicaciones de la Feria en El Palmar, la Victoria o Crevillet. [...]"

Ensayando en los bajos de la Casa de la Cultura con la Agrupación. (Foto: Rafa. Colección Vicente García Díaz).

"A nuestra ciudad llegó en 1937, trabajando por recomendación de las monjas de San Vicente de Paúl en la sección benéfica del Ayuntamiento conocida como “el plato único” y entonces, también le fue concedido el puesto de organista de la Prioral, desde donde organizó una gran masa coral que participaba en las solemninades religiosas y en la que recibieron formación musical gran número de portuenses.»

mercedesvalimana_disco_puertosantamariaEnrique Pérez Fernández hace referencia en un librito homenaje sobre los 150 Años de Música en El Puerto, auspiciado por la Banda de Música Maestro Dueñas «que la “masa coral” apuntada en artículo de Buhigas era la Capilla Musical, que desarrolló su labor al amparo de Acción Católica una de las voces solistas fue la de la popular Mercedes Valimaña, (con nótula propia en Gente del Puerto). Cuentan que la interpretación más celebrada de la Capilla -por repetida durante muchos años- fue el Ave María Stella, compuesta por el Maestro Dueñas en 1948.»

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El jueves 12 de marzo de 1987, la única Compacorogota del mundo, con nótula propia en Gente del Puerto, organizaba con motivo del Carnaval 1987 el I Concurso de Feos de El Puerto de Santa María, en la discoteca Studio 4, con el patrocinio de las bodegas Fernando A. de Terry. En este primera fotografía podemos ver, entre los concursantes, a Peligro (4), Tonino (13) y el Tagarnina o Chaparro, (1), posiblemente Manolito Orillo (21), Camacho (7), Juanito (9), Luis (2)así como a asistentes e integrantes de la compacorogota organizadora: arriba de la fotografía a la derecha a Antonio Carbonell López, Vicente González Lechuga o Eduardo Ramos Romero. Abajo a la izquierda a Fosco Valimaña, Arturo Palomino o Antonio Almagro y, a la derecha de la foto a Manuel Albert Alonso.

On Thursday 12th of March 1987, the only Compacorogota (a mixture of three of the typical carnival songs: Comparsa which is a song about local events, Coro, singing about the town and Chirigota, a humorous song) in the world, with its own entry in Gente del Puerto, organized the I Competition of Ugly People in El Puerto de Santa María for Carnival 1987, in the club Studio 4, sponsored by the Fernando A. de Terry bodegas. In this first photograph we can see, amongst the competitors, Tonino and Tagarnina and Chaparro, as well as those attending or participating in the compacorogota behind the competition: at the top right of the photograph Antonio Carbonell López,  Vicente González Lechuga and Eduardo Ramos Romero. On the bottom left Fosco Valimaña, Arturo Palomino and Antonio Almagro and, on the right Manuel Albert Alonso.

Ganó el número seis, Manuel Martín Corbacho, descendiente de una familia de marineros proveniente de Huelva... según información que nos facilita el miembro del jurado Antonio Carbonell.

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Esta fotografía corresponde a la segunda y última edición del Concurso, celebrada en 1988.  Luis (1) fue el ganador que repitió al igual que Juanito (2) y Camacho (5); Joquín (7) el hijo de Adelina se quería llevar los  'duritos' de una tacada si hubiese resultado ganador. Y es que al ser la mayoría de feos concursantes repetidores y no experimentarse aumento alguno en el censo local de estos portentos de la naturaleza, con esa fealdad... tan especial, se agotaba la materia prima, la razón de ser concursal. Presentaba el acto el responsable de RRPP de Bodegas Terry, patrocinadora del Concurso, a la sazón, Fernando Gago. Las Bases del Primer Concurso de Feos, a la porteña, no tienen desperdicio ninguno:

  • Ser mayor de 18 años. (DNI).
  • Natural y/o residente en El Puerto de Santa María.
  • Imprescindible ser FEO NATURAL.
  • Uso obligatorio de corbata.
  • Acceso a la final por previa eliminatoria.
  • La organización se reserva el derecho de limitar el número de inscripciones.
  • El jurado estará formado por señores y señoritas de El Puerto.
  • El fallo del jurado será inapelable.
  • Ya veremos.

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En la fotografía podemos observar a los participantes en el evento, Tagarnina (11), Coco (5) entre otros y con ellos se encontraba uno de los organizadores del Concurso, Javier Tosar Barrera, con nótula propia en Gente del Puerto. Como podemos comprobar, cualquiera de los participantes podría haber impugnado el concurso, dado que muchos de ellos no llevaban una prenda imprescindible: la corbata.  Otros se la pusieron por primera vez en su vida. Los premios que se otorgaron en la primera convocatoria eran sustanciosos. El metálico era entregado en calderilla, preparados en sacas bancarias al efecto, de las que se tenían que hacer cargo los “agraciados”.

  1. 50.000 pesetas y Trofeo Studio 4.
  2. 25.000 pesetas y Trofeo Studio 4.
  3. 15.000 pesetas y Trofeo Studio 4.
  4. Un mes gratis en Cine Macario.
  5. Un abono al R.C. Portuense para la temporada 1987/88.
  6. Tres invitaciones para una pareja en Studio 4 durante Marzo 1987.
  7. Docena de calzoncillos donada por Top Shop.

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| Texto: José María Morillo.

El 14 de febrero de 1963, hace hoy 46 años, se celebraba el sepelio por las victimas del trágico suceso que acabó con la vida de seis personas en El Puerto de Santa María. Un camión procedente de la carretera de Sanlúcar, se quedó sin frenos mientras arrollaba a seis ciudadanos produciéndoles la muerte. En su trágica carrera por la calle San Juan cuesta abajo, chocó con otro camión, causó daños en varios cierros y ventanas, entre otras la casa del Párroco de la Prioral que estuvo años sin restaurarse, una motocicleta que conducía uno de los fallecidos resultó dañada también, estrellándose al final contra una casa al inicio de la Plaza de Juan Gavala, en concreto frente a la Lechería de Paco Buhigas. El conductor, ileso, se presentaba luego en la Comisaría. Regresaban de vació hacia Málaga, lugar donde tenían su parada. | La foto, perteneciente al Archivo Municipal, es de Rasero.

...continúa leyendo "El accidente de la calle San Juan #0195"

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