Ahora que afortunadamente, los clarines del miedo han dejado de sonar, para mi torero favorito, me conmueve el sufrimiento callado, y el llanto de la mujer de un torero. Afortunadamente, mi torero, no ha tenido ningún percance de importancia, alguien podría pensar: «Así habrá sido de malo!». No. No os equivoquéis, mi torero se la jugaba todos los días, que hacía el paseíllo y, aunque el brillo de su vestido no era dorado, su plata ha brillado con destellos de torería, entrega, pundonor. Y maestría. En estos difíciles momentos, para la familia de Juan José Padilla, no solo me conmuevo con el sufrimiento, del torero, si no con el de padre, por la inquietante zozobra, del incierto futuro, que le espera Seguro que con esa casta de hombre y torero valiente, solventa todas las dificultades, y vuelve a sonreír, con la íntima satisfacción, de descartar por fin, esos negros nubarrones, en esos puntuales momentos de decaimiento.
Estoy segura que volverá a ver en las caritas de sus preciosos niños, la alegría al comprobar que su padre vuelve a ser ese hombre, lleno de esperanzas e ilusiones toreras. Ojalá Dios obre el milagro! Un torero a pasar del miedo, los años, o el infortunio, solo es feliz viviendo y sintiendo en torero. No puedo ponerme en la piel de su esposa, pues afortunadamente, no he pasado por esa dolorosa experiencia, pero estoy segura de que es la fuerza, la valentía, la estabilidad y el equilibrio emocional que su marido y sus niños necesitan.
Gregorio Cruz Vélez con Emilio Muñoz.
Las mujeres de los toreros, siempre estamos en la sombra, no somos nosotras sino ellos, los protagonistas, de esa lucha diaria, del toro del asfalto, y del ruedo; pero si somos esa voz de ánimo, y discreta cercanía en los momentos bajos. En esos momentos en los que las cosas no ruedan, como uno quisiera, y se está decidido en tirar la toalla, y olvidar esta bendita locura del toro .¿Qué decir en esos momento? Pues hay que revestirse de gratitud, y generosidad, olvidando tus íntimos deseos, y hacerle ver que solo viviendo en torero lograra ser plenamente feliz. Qué las dificultades son un reto, por vencer, y que nosotras sus mujeres confiamos más que ellos mismo en sus posibilidades. No! No somos heroínas, somos simplemente consecuentes, y conocedoras de que no podemos competir, con el veneno del toro, pero-….. aprendemos a convivir con ello y, a verlo, no como a nuestro enemigo, sino como una parte intrínseca de nuestro” otro yo”. Me viene a la memoria, la “liturgia” de preparar la maleta torera, esa maleta del miedo, de la responsabilidad, de las oraciones y de la lejanía.
Con el diestro Paco Ojeda camino de la corrida goyesca en Ronda de 1987. /Foto: Arjona.
Los días previos a las corridas de Madrid y Sevilla, eran días “raros” de muchos nervios y preocupaciones. Bien sabía, lo que todos se jugaban en estas plazas. Sevilla es la cuna del arte, y la majestuosidad. Esta es una plaza exigente, pero respetuosa con los toreros. Torear en Sevilla es como un “quejío hondo y doliente” que hace que se pare el tiempo, cuando el torero, se olvida hasta de su cuerpo y es uno en armonía con el burel. Madrid, es la que da categoría y pone ricos a los toreros Personalmente, mucho le debe mi torero a esta plaza. Ha sido con mucho la más generosa, en cuanto a reconocimiento, y respeto. Feita todo preparado? Si, aquí tienes: las camisas, el corbatín, las medias, los tirantes, las zapatillas esta todo? Que trajes te vas a llevar? Durante años, ésta ha sido nuestra rutina los vemos salir con esa pesada maleta, con los capotes de brega y con la ilusión de que el matador forme un” lio muy gordo” y él pueda lucirse.
Distinción de la Real Maestranza de Sevilla, en 1998.
Y ahora qué? Pues ahora queda la angustia, de la carretera, por Dios, que el chofer no se quede dormido, que llame cuando llegue. Por fin llega la hora. No siempre son las cinco de la tarde, pero desde esa hora, estoy arisca, todo me choca, no quiero ver a nadie, prefiero vivir mi miedo a mi manera, sola sin que nada ni nadie me perturbe. Dios mío, que no le pase nada! Perdón señor, a ningún torero, no solo al mío. Ya deben haber hecho el paseíllo, la plaza debe estar a rebosar. Sí, es bonito el colorido, el ambiente, pero nada de eso me importa. Les tocara ahora a ellos? Sí, estoy segura! El sonido de los clarines, resuenan en mi cabeza y me erizan el vello. Nada, no dan nada en la radio, habrá que esperar! Veinte minutos, de angustiosa espera, no suena el teléfono, bien eso está bien! La cosa marcha sin problemas afortunadamente. Los vente minutos se hace eternos, pero…. por fin, el informativo horario, su torero a
formado un lío muy gordo y él ha puesto unos pares de banderillas de poder a poder, que ha crujío la plaza. Lo han obligado a desmonterarse, ni se había enterado, de que ha sonado la música, en su honor, por esos soberbios pares. Uffffff gracias Dios mío. (Texto: María Jesús Vela Durán).
Más información de Gregorio Cruz Vélez en GdP. Nótula 720.



























‘Mejón que Manolete’ decían las crónicas que estuvo la Feria de El Puerto el primer año de su celebración con el actual diseño como Feria de Primavera 1945’. Este año cumpleN 37 años que desembocó en Las Banderas desde su lugar de origen la Victoria pasando por Crevillet. Tuvo como antecedentes dos feria de ganado en el coto Valdelagrana celebradas en septiembre, mes también de las anteriores ferias de la Victoria, inmemoriales ya en el siglo XVIII, aunque la memoria nos puede llevar al Rey Alfonso X, que en 1.281 concedió a la Ciudad la celebración de dos ferias anuales.
Una semana después el mismo cronista confesaba “Yo, la verdad, no creía que la feria de la Victoria iba a resultar tan bien. Ayer oía a un hombre de esos que llevan un sombrero de ala ancha y bastón muy gordo, el cual le iba dando más vuelta que los caballitos, que le decía a otro, que estaba un poco ajumado: la feria ha estado “Mejón que Manolete”. Y es que lo flamenco comparan todas las cosas con los toreros. /En la imagen, Manolete, dibujado por S. Guzman.



Almudena Sainz de la Maza Ybarra vive en Morón, (Sevilla), aunque estos últimos años reside en El Puerto de Santa María, por su oficio: ha trabajado hasta la semana pasada como Relaciones Públicas e Institucionales en Bodegas Caballero. Hija de Leopoldo Sanz de la Maza y Falcó, Conde de la Maza y primer alcalde democrático con UCD, y de Victoria Ybarra, también alcaldesa de Morón por Alianza Popular quien lo sucedió en el cargo, es la cuarta de siete hermanos de ese matrimonio tan singular, del que falta su padre, fallecido en 2002: Leopoldo, Cristina, Victoria, Almudena, Ignacio, Silvia y Micaela. Es prima hermana de la concejal popular Patricia Ybarra Lalor.

DE LA EXPO’92 A EMBAJADORA EN IRÁN.





O el que relata la muerte, en El Puerto, de José Cándido, el 24 de junio de 1771, primer torero de a pie que sucumbió de una cornada. O la canción “Toros en El Puerto” de Don Luis González Bravo, estrenada en 1841 y, desde entonces, la canción más repetida y famosa de todo el siglo XIX... /En la imagen, anuncio de la zarzuela de ambiente portuense 'El Tío Caniyitas'.



De pequeño estuvo en la 'amiga' de Conchita Romero, un piso de una casa aneja a la bodega de José de la Cuesta en la calle San Bartolomé, con entrada por la calle Palacios, donde fue condiscípulo del polifacético artista local, Manuel Bejarano Armario. Después "fui al colegio de la Aurora, cuando ya, naturalmente, no pertenecía a ningún Patronato Parroquial o de otro tipo. Era Escuela Nacional, y tuve como maestro a don Remigio Peñalver, persona de extraordinaria bondad, de cariño a sus discípulos, muy paciente quien estimuló mucho para que me aplicase en el dibujo. Del Colegio de la Aurora me quedan muchos y buenos amigos y aunque no fue una etapa muy larga, sí muy feliz, por don Remigio, por sus auxiliares don Eduardo Ciria y don Juan Díaz, y mis compañeros los Sucino, Buhigas, Enrique Pérez, Manolín y otros, que siento mucho no recordar sus nombres". /En la imagen de la izquierda, la sede de las Escuelas Pías de la Aurora, luego Colegio Nacional, obra pictórica de Lara.

