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cmha_cadiz_puertosantamariaEl Ministerio de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizaron el proyecto de investigación, conservación, digitalización y difusión del Catálogo Monumental de España. El Instituto del Patrimonio Cultural de España restauró y digitalizó el centenar y medio de volúmenes en los que, a lo largo de la primera mitad del siglo XX (1900-1961), se inventariaron los monumentos artísticos y arqueológicos más significativos de gran parte de las provincias españolas. Aunque no llegó a completarse, este Catálogo está considerado como la empresa colectiva más importante realizada en la España contemporánea para estimular el conocimiento de su patrimonio cultural. /La portada del catálogo realizado por Enrique Romero de Torres, hermano del pintor Julio, conservador-director y posteriormente director del Museo de Bellas Artes de Córdoba hasta 1941.

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En 1908 estaban en pie las edificaciones altas del Castillo, derribadas, precisamente en 1934, año en el que ve la luz este catálogo. Eran unas estancias góticas de gran porte, con excelentes columnas helicoidales. Las piedras se aprovecharon y fueron al denominado 'Cortijo Nuevo' para construir una estancia para bueyes, hoy desaparecida. /Foto 206.

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El interior del castillo, en piedra y con derrumbes. /Fotos 208, 209

LA PROVINCIA DE CÁDIZ.
En el Catálogo digitalizado se incluyen ocho volúmenes de fotografías originales, con notas manuscritas, correspondientes al Catálogo Monumental la Provincia de Cádiz, faltando los tres volúmenes de los textos. El Catálogo gaditano se inició en 1907 y estuvo a cargo de Enrique Romero de Torres. Fue publicado en 1934 en Madrid por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en dos volúmenes, uno de texto y otro de fotografías. Desde entonces ha sido una fuente historiográfica fundamental para conocer el patrimonio cultural y artístico de la provincia de Cádiz.

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Posando delante de las fachadas principal y lateral del templo. Todavía era un espectáculo ver a un fotógrafo venido de fuera para inmortalizar monumentos o acontecimientos. /Fotos: 210, 211.

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Copón, cáliz y vinajeras del tesoro de la Prioral. /Fotos 214, 215.

EL PUERTO
De El Puerto de Santa María se recogen 19 fotografías que reproducen el Castillo de San Marcos como se encontraba en aquel principio de siglo, con una foto de la fachada y 3 de los interiores en piedra y con el mobiliario existente, 2 imágenes de las dos portadas de la Iglesia Mayor Prioral, una de interior, 2 de vasos de culto y una custodia, una imagen del Cristo del Amor, 3 del Monasterio de la Victoria con la fachada de la iglesia, el interior y una vista parcial del claustro, y luego unos documentos: Carta Puebla, Privilegios de Alfonso X y Sancho IV, Privilegio durante la minoridad de Don Juan II, Cartas de Felipe II y Real Ejecutoria del Siglo XVI, algunos de los cuales se conservan hoy en día en el Archivo Histórico Municipal.

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Real Ejecutoria del Siglo XVI. /Foto: 224.

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alejandrodumas_nadar_puertosantamaria«Alejandro Dumas fue un gastrónomo quen escribió novelas y un novelista que hizo incursiones notables en el mundo de la literatura culinaria. Por consiguiente es bastante lógico que no falten testimonios por su interés por las cosas del vino,  quien  incluyó, también, un amplio artículo ‘--Vino’-- en su Diccionario de Cocina, una obra compleja que fue su contribución fundamental a la literatura gastronómica». Pablo Lacoste y Frederic Duhart. /En la imagen de la izquierda, Dumas, fotografiado por Nadar.

Según parece, el famoso escritor francés Alejandro Dumas (1802-1870) no pasó por Jerez. Así es al menos lo que se puede concluir si se lee su libro de viajes por España, De Paris a Cádiz, escrito entre 1847 y 1848.

Aunque no llegó a pisar tierras jerezanas, las referencias a los vinos de la zona están presentes, no sólo en esta publicación de viajes sino en algunas de sus novelas más populares y conocidas.

De seguro que esta inspirada frase de Dumas, "Jerez, símbolo de la alegría y del espíritu español", pronunciada por él o puesta en boca de algún personaje de ficción nacidos de su imaginación recoge fielmente la percepción que tenían otros famosos paisanos suyos que disfrutaron de la magia de la Campiña y la Bahía de la provincia, como el pintor Gustave Doré y los escritores Theophile Gautier y Pierre Louys, entre otros.

En cambio, describe su paso por Sanlúcar y El Puerto de Santa María, otras dos de las poblaciones que conforman el actual Marco del Jerez, además de Cádiz, a donde le trae su itinerario desde Sevilla a través del Guadalquivir y el Guadalete. En los últimos capítulos del libro podemos leer:

legrandictionnaire_puertosantamaria"El vino de Jerez se extiende por el mundo gastronómico desde El Puerto de Santa María. Ya conoce el famoso jerez, el jerez de los caballeros que tanto le gusta encontrar a don César Bazán junto al rey de los patés. Por eso El Puerto de Santa María es un verdadero lugar de peregrinación para los ingleses. El barquito de vapor que cada hora hace el recorrido de Santa Maria a Cádiz lleva en cada viaje, si no un cargamento completo, sí por los menos una buena muestra de gentlemen viajeros que, tras haberse detenido en Sanlúcar, quieren comparar el pajarete con el jerez". /En la imagen de la izquierda, El Gran Diccionario de la Cocina.

Pero Dumas ya conocía y apreciaba el jerez antes de probarlo en su mismo origen. Al menos así nos lo hace saber por boca de algunos de los aristocráticos personajes de su novela, El conde de Montecristo (1844): "...votre vin d'Espagne est excellent" (vuestro vino de España es excelente). Igualmente, va a estar presente en otras tres de sus obras, en las que queda patente que el jerez era muy conocido en otros períodos de la historia de Francia. /Texto: José Luis Jiménez García.

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Sede del Museo Municipal, compartida con la Academia de Bellas Artes.

Esta Ciudad, que presume de Historia, Congresos y Turismo, tiene museos de “medio ganchete”, pero no hay campaña electoral en que este de aquí y el otro de allí, no haya prometido un museo de tal o cual cosa. La verdad que el único que medio cumplió fue  Antonio Muñoz Cuenca (ver nótula núm. 069 en Gente del Puerto) en cuyo mandato, como Concejal de Cultura  logró para El Puerto un Museo, con vistas a mantener aquí los valiosos materiales que afloraban en Doña Blanca.

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Interior del Museo Municipal 

En la Casa del Marqués de la Candia se pusieron los cimientos de un Museo con materiales arqueológicos de Doña Blanca. Luego, yo, en mi mandato como Concejal, los  pude ir ampliando con donaciones de particulares que tenían alguna pequeña colección antigua o con ánforas y ajuares que, de mi bolsillo, iba comprando a mariscadores y chamarileros. Excavaciones locales, rústicas y urbanas, proporcionaron un buen número de piezas, unas expuestas y otras no. En pintura se recurrió a donaciones y a una compra. El equipo de restauración ha hecho lo que ha podido –y muy bien-- siempre con escasísimos medios.

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Interior de la Sala Hospitalito.

Total, que hay un Museo modestísimo, y, desde que Juan Gómez Fernández y Enrique  Moresco García fueron Concejales de Cultura, se comenzaron las obras del Hospitalito para destinar todo el edificio a Museo, pero, la verdad, es que se ha quedado en una sala-sucursal y nada más. Ha sido buena cosa exponer”la pieza del mes” y darla explicada en folletos, lo que, desde que Javier Maldonado es director se viene haciendo. El grueso de los materiales de Doña Blanca se fueron al Museo de Cádiz.

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Palacio de Araníbar, sede de la Concejalía de Turismo. En su primera planta está previsto un Museo a Cargadores a Indias.

Se nos prometió hace cosa de más de seis años, un Museo de Cargadores a Indias, en el Palacio de Aranibar, pero ese Palacio se ha destinado a dependencias municipales de Turismo. En la hoy Bodega de San José, Javier Maldonado y su equipo de Patrimonio, en los 80, organizaron una magnífica Exposición del Vino, que bien tuvo el porte de un gran museo.

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Exposición taurina celebrada en el Instituto Santo Domingo en 1955, con motivo de las Bodas de Diamante de la Plaza de Toros.

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Exposición taurina de José Luis Galloso, que se puede contemplar en los salones de  El Cortijo.

En cada campaña se habla de un Museo Taurino, en los bodegones de la Real Plaza de Toros, y nada de eso se ha hecho. ¿Dónde estarán las seis monturas de picar del XVIII del guadarnés de la Plaza?. Las colecciones de carteles y objetos taurinos, valiosísimas, de Luis Prieto y de Manolo Almagro, desconozco dónde estén. Las de Antonio Ruiz Alcón y de su yerno, algún día las veremos aventadas por esos mundos de Dios. Existen colecciones taurinas muy  importantes en las bodegas de Osborne y de Caballero. En 1955, en el entonces Instituto Laboral, se organizó la Exposición Taurina  con motivo de las Bodas de Diamante de la Plaza de Toros, que causó pasmo y orgullo a El Puerto  (ver nótula núm. 832 en Gente del Puerto). En El Cortijo de Paco Custodio hay una pequeña exposición taurina dedicada a José Luis Galloso (ver nótula núm. 368 en Gente del Puerto). 

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 Museo de Ciencias Naturales en San Luis Gonzaga, en los inicios del siglo XX.

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El Museo, en la actualidad. A la izquierda el director del centro, Lorenzo Rus.

Con motivo del 150 aniversario de la fundación del Colegio de San Luis Gonzaga se habla de abrir a los escolares portuenses el impresionante Museo de Historia Natural (ver nótula 261 en GdP) con que cuenta, desde el siglo XIX, el edificio. Siempre he querido, sin conseguirlo, un acuerdo entre SEPRONA y el Colegio de San Luis para dejar en comodato los animales disecados que decomisa esa sección de la Guardia Civil y aumentar el Museo tan rico del Colegio.

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La denominada por el Prf. Ruiz Mata cueva cantera 'De la Luz Divina', en un lamentable estado de conservación.

Nos quedan, llenos de basura y abandonados, los espacios verdaderamente museables de las cuevas-cantera de la Sierra, envidiables por cualquier pueblo que los tuviera, sin que nadie les haga caso. Yacen, sin oficio ni beneficio, los legados  de Manolo Prieto y de Eulogio Varela y nadie les echa cuenta a tan importantes colecciones pictóricas que, incluso se están deteriorando con el paso del tiempo y sus inclemencias.

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Galería de retratos del poeta universal, en su casa de la calle Santo Domingo. 

Menos mal que se consiguió reunir y mantener el legado de Rafael Alberti en su Casa-Museo que no sabemos hasta cuándo durará. Pero, la verdad, yo no he visto una ciudad con mayores proyectos, nunca realizados, de museos de tal o cual cosa. Eso sí, en cada campaña de las municipales llueven promesas ampulosas de museos. Pero todo se queda en deseos “emíferos”,  que, como decía aquel, es más que efímeros. /Texto: Luis Suárez Ávila.

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«En la ciudad gaditana de El Puerto de Santa María, a la derecha de un camino,  bordeado de chumberas, que caminaba hasta salir al mar, llevando a cuestas el nombre de un viejo matador de toros -Mazzantini-, había un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas llamado La Arboleda Perdida.

Todo era allí como un recuerdo: los pájaros rondando alrededor de los árboles ya  idos, furiosos por cantar sobre ramas pretéritas; el viento trajinando de una retama a otra, pidiendo largamente copas verdes y altas que agitar para sentirse sonoro; las bocas, las manos y las frentes, buscando donde sombrearse de frescura, de amoroso descanso. Todo sonaba allí a pasado, a viejo bosque sucedido. Hasta la luz caía como una memoria de la luz, y nuestros juegos infantiles, durante las rabonas escolares, también sonaban a perdidos en aquella arboleda».

Rafael Alberti Merello. La Arboleda Perdida. Pág. 11. Primer y Segundo libros (1902 - 1931). Madrid, Alianza Editorial, 1998.

mordecaimanuelloach_puertosantamariaMordecai Manuel Loach, con tan singular nombre bíblico, si bien era de nacionalidad estadounidense, provenía de judíos portugueses, el cual llegó a plantear y fundar una comunidad hebrea ‘Ararat’, siendo precursor del moderno sionismo.

Diplomático, periodista y fundador de varios periódicos en Nueva York, escritor y dramaturgo, miembro de la Sociedad Histórica de Nueva York, estuvo en El Puerto de Santa María en 1814, según relata en su libro ‘Viajes en Inglaterra, Francia, España, y los Estados de Berbería, en los años 1813-14 y 15’, publicado simultáneamente en Nueva York y Londres, en 1819.

En la página 138 de su libro, procedente de Cádiz, relata: «Al día siguiente pasé a Porta [sic] Santa Maria, para visitar Xerez, o como lo pronunciamos, Sherry, un lugar con el que América está en deuda por sus importaciones de excelentes vinos. El barco estaba abarrotado de pasajeros, principalmente de campesinos que regresaban del mercado, junto con algunos frailes, los compañeros que nunca fallan en los viajes, así como viajeros de la zona --unos pocos quartos nos fueron exigidos, como de costumbre, para las animas Benditas y nuestra donación fue de cinco riales [sic]. Hemos chocado en una fea barra cerca del puerto de la que nos desprendimos con dificultad.

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Páginas interiores del libro 'Travels in England, France, Spain and Barbary States in the years 1813-14 and 15’ (Año 1819).

Peurto [sic] de Santa María, se encuentra en un buen territorio, rodeado de cultivos, en una ciudad floreciente, principalmente utilizada como residencia de verano, y tiene varios edificios hermosos junto con una Alamada [sic] espaciosa y una Plaza del Toro [sic] capaz de albergar 10,000 espectadores. Me perdí por las orillas del Guadalete, que aquí desemboca en la bahía de Cádiz, y su superficie de plata  era imperturbable, excepto por los barcos que se deslizaban por la suave corriente, lo observé con interés, fue el legendario Lethe, y no podía dejar de probar las aguas del olvido. Busqué en vano aquella frase:  ‘Mala hierba que crece en los muelles del Lethe’. 

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El Puerto en 1800.

Una Calasa [sic], con los caballos decorados con cintas y campanas, me llevó a Xerez. El campo se veía hermoso, y yo estaba rodeado de viñedos y olivos, y aquí y allá campos de maíz, ondeando de rica exuberancia. Nos acercamos a la llanura, y vimos Xerez».

La presente nótula, que vamos a publicar por entregas,  vio la luz en 1999 en un trabajo para la revista de la Universidad Complutense de Madrid. Básicamente no han cambiado las tesis que mantiene su autor, el profesor y Dr. en Arqueología de la Universidad de Cádiz, Diego Ruiz Mata, que amablemente colabora con Gente del Puerto, independientemente de los hallazgos que se produjeron a principios de la década del 2000 en la capital gaditana.

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Dibujo idealizado de fenicios comerciando en un puerto mediterráneo.

LA FUNDACIÓN DE GADIR, EN EL PUERTO.
Se aborda uno de los temas más debatidos de la protohistoria de la Península Ibérica, la fundación de Gadir, su ubicación en época arcaica y cronología, contrastando los textos escritos y el registro arqueológico. Las investigaciones efectuadas desde 1979 a 1995 en el Castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María) cuestionan la ecuación Cádiz-Gadir y la dotación fundacional de 1101 a. C., según los cálculos de C. Veleyo Patérculo. En este trabajo se defiende que la fundación fenicia arcaica se estableció en el Castillo de Doña Blanca (CDB), donde se situó Gadir desde inicios del siglo VIII a.C., siendo la isla de Cádiz ocupado a partir defines del siglo VII y comienzos del Vía. C. con una finalidad productiva, comercial y religiosa, y se desmitifica un aspecto histórico vigente y aceptado por numerosos investigadores españoles y extranjeros durante más de dos mil años. Estos nuevos planteamientos abren una nueva posición teórica y perspectivas de investigación, ampliando el problema en un radio de acción mediterráneo y europeo, bajo el modelo de los ‘sistemas-mundo’.

INTRODUCCIÓN.
La Bahía gaditana y el Bajo Guadalquivir constituyeron el escenario de numerosos mitos, trasfondos de realidades históricas, que permanecen en el recuerdo como ecos de un tiempo pasado de gran esplendor. El mito y la historia siguen aún vivos. Cual- quiera que haya traspasado las antiguas puertas de Occidente, o Columnas de Heracles, navegado hasta la Bahía, por el Guadalquivir o recorrido la campiña, habrá sentido la sensación de que se halla inmerso en un paraje que la historia —el hombre en efecto— ha ido modelando y dotando de contenido.

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Vista aérea, en primer término a la derecha, del Yacimiento de Doña Blanca, a su derecha la carretera de El Puerto-El Portal, al fondo a la izquierda, El Puerto de Santa María.

Es una sensación de grandeza, de magnificencia de un tiempo pasado, y de cierta nostalgia que sobrevive en numerosos rasgos. El Estrecho de Gibraltar, jalonado por los montículos de Abila y Calpe, no ofrecen una orografía imponente, pero enseguida se percibe que es una puerta, cuyos goznes anclados en dos continentes invita a traspasaría, a adentrarse en otro mundo, viniendo de un mar abierto. Más allá, al otro lado, Gadir, Tartesos, el Guadalquivir lento y majestuoso, el Guadalete serpenteando, las monótonas y ricas campiñas hasta la sierra, las zonas mineras que atrajeron a navegantes de mundos lejanos, que aquí dejaron sus huellas y ahora son motivo de estudio. A esta región que en un tiempo se denominó Tartesos, perdura como una historia lejana y cercana, pues constituyó el comienzo de la conciencia de la existencia de Occidente. El significado cultural, político o económico de este finisterre originó la curiosidad de poetas, historiadores y geógrafos, la gestación de mitos y leyendas, de realidades históricas que el investigador se afana en desvelar, segregando lo que fue una creación poética o historia mítica de la objetividad que extrañan estos restos de este tiempo, la mayoría aún ocultos. No es tarea fácil, pocas veces posible, y la confusión ha permanecido y durará por tiempo. Quizás sea la razón de que se mantengan tan vivos los recuerdos.

alfabeto_fenicio_puertosantamariaHIPÓTESIS Y PLANTEAMIENTOS.
La fundación de Gadir poco más allá de las Columnas de Heracles en el Atlántico, su origen, significado y consecuencias históricas han constituido durante dos mil años temas claves de estudio de la historia antigua peninsular y su incidencia en otros países distantes, en una concepción territorial amplia. Desde Homero y Hesíodo, y sobre todo desde época helenística, se consideré la fundación de Cádiz como uno de los hitos significativos de la historia universal, yen su entorno se crearon mitos y leyendas que permanecen y se analizan.Y durante el siglo XX Gadir ha sido objeto de innumerables estudios y elucubraciones. La razón es sencilla: los textos grecorromanos no siempre se ajustaban, o explicaban, los datos más sobrios y objetivos que dimanaban de la arqueología. /En la imagen de la izquierda, fragmento de cerámica con las primeras letras del alfabeto fenicio ‘bgd (álef, bet´, rímel, dálet), incisas, descubierto en el Yacimiento 'Castillo de Doña Blanca'.

titulodonablancaDurante más de dos mil años, en base a los textos grecorromanos referidos a Gadir y a Gades, se ha mantenido sin apenas controversias o dudas razonables que la ciudad fenicia arcaica se hallaba situada y soterrada en algún punto del casco antiguo de la ciudad de Cádiz, pese a la inexistencia de datos que sugiriesen esa posibilidad. El texto escrito ha tenido más fuerza que el dato arqueológico, explicándose su ausencia con hipótesis más o menos coherentes o ingeniosas que las justificasen.

La posición que mantengo contradice en gran parte a la mayoría de las opiniones expresadas y defendidas sin bases consistentes, enraizadas en la fidelidad al texto escrito. Ante los resultados arqueológicos en numerosas zonas de la ciudad y los que dimanan de la ciudad costera del Castillo de Doña Blanca (en adelante CDB), cabe plantearse otras explicaciones, que atañen a la fecha fundacional, al enclave de Gadir y a su significado histórico, como eje nuclear de una amplia periferia, que constituyó un Estado fenicio occidental en el extremo occidental del mundo conocido. Trataré de explicarlo sintéticamente con más coherencia empírica y con la duda aceptable de que no siempre los textos garantizan la veracidad histórica.

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Yacimiento de Doña Blanca, vista de muros de las excavaciones, junto a la Torre. /Foto: Blog de Ruta.

Abordar estos temas en toda su complejidad, bajo otros conceptos explicativos, comprenderá el lector que se requiere ahondar en muchas variables que no es posible desarrollar aquí, simplemente por razones de espacio. Elegiré aquellas que contribuyan a esclarecer en lo posible lo que tanto tiempo ha constituido una verdad inmutable. La responsabilidad que entraña es mucha, pero también es tiempo de enfocar el problema con otros datos y una mirada distinta. Siempre es saludable abordar viejos problemas con nuevas premisas. Las verdades infundadas, o dudosas, contribuyen a crear una cadena sustentada en un nódulo poco consistente, y así girando sucesivamente en una rueda sin fin. Es el problema de teorizar sin argumentos. Las posturas de muchos arquélogos-historiadores, entre los que me hallo, tiende a repensar y cuestionar antiguos, aceptados con dogmatismos, con enfoques teóricos y planteamientos nuevos. En este caso, se trata de contrastar antiguos documentos escritos con los datos arqueológicos existentes y proyectos de investigación nuevos, más completos en sus objetivos, contenidos y métodos, que han resucitado problemas viejos aún pendientes. Valga esta contribución para reavivar y proporcionar un nuevo enfoque a un tema de gran importancia de nivel histórico global. La obligación del investigador, pensando en términos históricos e ideológicos, es acercarse a la mayor verdad posible, pues cuestionar es un oficio intelectual, pese a la historia asumida y a la autoridad de opiniones valiosas, cimentadas más en el deseo que en la realidad.

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Dibujo idealizado de unos astilleros fenicios. /Navarro.

Adelantando las conclusiones, propongo que la primera fundación fenicia en la Bahía tuvo lugar al pié de la Sierra de San Cristóbal,en el CDB. Lo que requiere despojarse de los prejuicios y acercarse al tema desde otras lecturas y planteamientos que dimanan en gran parte de la contrastación entre los textos escritos —en sus visiones míticas, históricas y geográficas—, los datos arqueológicos y el medio geográfico, productivo y social.

FUENTES ESCRITAS Y REGISTRO ARQUEOLÓGICO. ANÁLISIS CRÍTICO.
La ecuación Cádiz-Gadir se basa en la lectura e interpretación de unos textos tardíos, dudosos por las interpolaciones o supresión de datos de los diferentes manuscritos, pertenecientes a un tiempo histórico no fenicio, escritos en gran parte por autores que desconocían el medio, su transformación y la historia interna, donde los conceptos son muchas veces vagos y poco explícitos, mezclando aún el mito y una realidad histórica inmersa en una perspectiva etnocéntrica grecorromana y no fenicia ni púnica. Con un bagaje poco esclarecedor, aunque se pretende la claridad, han trabajado muchos historiadores durante siglos.

En la introducción de García y Bellido de su traducción y comentarios del libro III de la Geografía de Estrabón,dedicado a la Península Ibérica, se queja de la escasa y endeble información (García y Bellido 1968). Interesa transcribir los criterios, por su autoridad, representatividad y autoridad en el conocimiento e interpretación de los textos. Como declaración de principios, señala que “estamos muy mal informados de todo lo referente al concepto que tanto griegos como púnicos —supongo que se refiere a los cartagineses— tuvieron en un principio de la Península Ibérica desde un punto de vista físico y también geográfico. El interés científico, si lo había, jugaba entonces un papel ciertamente secundario, siendo sobre todo los de orden económico los que estuvieron siempre en un primer plano” (1968: 10). Se refiere a una época más reciente de la protohistoria, desde los siglos V-IV a.C. a época romana, alejada de los inicios de la presencia fenicia en la Península.

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 /En la imagen de la izquierda, la Geografía de Estrabón.

También es consciente de la falta de información textual fenicia y púnica, cuando señala que “es de todos sabido que de fuente púnica no ha llegado a nosotros nada importante que nos ilustre sobre la Geografía antigua de la Península. Sería cometer un error histórico el juzgar por ello que los púnicos nos ignoraron en este doble aspecto geográfico y etnográfico. Entre los carthagineses hubo de haber una literatura geográfico comercial, en forma de roteros o periplos (similares a los griegos), destinada a facilitar la navegación por las tierras costeras de su imperio comercial y el trato de los pueblos de su próximo interior. Pero la fatalidad de los hechos ha dado lugar a que la herencia cultural de Occidente esté vinculada casi exclusivamente a transmisiones griegas y latinas, las cuales no recogen, salvo rarísimos casos, nada o casi nada del patrimonio científico, de orden práctico, acumulado durante siglos por los navegantes y comerciantes púnicos” (1968: 11-12).

más adelante,“hasta la conquista romana (fines del siglo III), los escritores griegos sólo sabían de la Península, en el mejor de los casos, sus accidentes costeros más importantes y aquellos escasos informes que sobre los pueblos del litoral podíanse recoger en los puertos de boca de los negociantes, marineros, viandantes o aventureros de toda clase” (1968: 13-14). Estos juicios acertados resumen el problema sustancial de la duda que entrañan los textos sobre los que se basan las hipótesis de Cádiz-Gadir. 

Es natural que cualquier historiador que analice los problemas de la protohistoria peninsular, sea del tema que se trata en este trabajo acerca de Tartesos u otros de igual relevancia, en base a la información textual grecorromana, se pregunte sobre los medios de información que poseían los autores, su mentalidad, ideología, captación y explicación de los datos. Así comienza J. de Hoz su magnífico articulo sobre las fuentes de Tartesos (1989: 25 ss.). Extraemos de él los aspectos de índole informativos y de transmisión. En el caso griego —fuente de los autores romanos—, la ubicación y fundación de Gadir proviene de noticias de viajeros o de contactos ocasionales, donde las generalidades, errores, magnificación de las pequeñeces, errores y mitos se entrelazan para reconstruir una historia o concepto, sin validez objetiva.

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Los restos de una habitación en Doña Blanca, con mampuestos bien escuadrados. /Foto: Blog de Ruta.

La mayor parte de la información procede de grupos minoritarios, de mercaderes o navegantes, puesto que del mar y del comercio tratamos, más interesados en informaciones especializadas en sus propias actividades prácticas que en las históricas. La información en este caso podía ser muy precisa en cuanto a sus quehaceres, pero vagas y desorganizadas en otros aspectos, pues los objetivos no eran la verdad histórica, sino la anécdota o las curiosidades míticas, que algunos ante el respeto a la información escrita han aceptado como verdades absolutas. De otra parte, el conocimiento erudito y curiosidades de los intelectuales sobre las ciencias humanas en general, antes del helenismo, eran muy diferentes a las nuestras (Momiglia- no1984).Este conocimiento “científico” “se nutría de los otros dos bloques mencionados, a la vez que en cierta medida repercutía sobre ellos, y en ciertos casos provocaba investigaciones de primera mano sobre el terreno, pero tampoco estaba exento de fábulas, de perjuicios, de polémicas condicionadas por motivos personales o de escuela, y su valor varía mucho de unas fuentes a otras. Está por lo tanto necesitado de análisis crítico como los datos que nos han llegado de las otras dos canteras, aunque es sin duda el que más y mejor información nos proporciona” (De Hoz 1989: 26).

La opinión de ambos autores resumen los problemas que las fuentes plantean para elaboraciones de análisis históricos. Para tratar de la fundación de Gadir, en todos sus aspectos, es imprescindible acudir a los datos procedentes de la investigación arqueológica, como fuente ineludible de conocimiento. Lo que en este trabajo planteo es sólo aprovechar los aspectos aprovechables que se pueden extraer de las fuentes, los desvíos que también han ocasionado, mediante su contraste con el material arqueológico. Y no abordaré otro tema que no sea el de la ubicación de la primera instalación fenicia y la funcionalidad del ámbito geográfico que se denomina Bahía gaditana. (continuará) /Texto: Diego Ruiz Mata.

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Ojeando el libro de Roció Plaza Orellana, ‘El Flamenco y Los Románticos’, me llevé una gran sorpresa, encontrándome con cuatro artistas del El Puerto de Santa María, actuando en los teatros sevillanos, comprendido entre  los años mil ochocientos al mil ochocientos once.

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Estos fueron: Juliana, Leonarda y Juan Mexías o Mejías, los tres hermanos como es obvio y María Huertas, bailarinas y bailarín de la escuela bolera. Fueron los cómicos registrados más antiguos que hayan  salido de nuestra tierra. Me hubiera gustado investigar el segundo apellido de estos insignes paisanos, asunto que dejo para otros estudiosos que lo lleven a cabo y con más tiempo que yo.

petracamara_puertosantamariaVamos a citar un ramillete de artistas de nuestra ciudad, que también bailaron esta modalidad artística. Entre ellos se encuentra, Josefa Gallardo Rueda “La Coquinera”, (El Puerto 1871 - Madrid 1935). (ver nótula núm. 1.042 en GdP) El maestro de baile Jose Otero, en la página 155 de su libro titulado, ‘Tratado de Baile’, nos informa: Pepa Gallardo actuaba en la compañía del afamado maestro de baile y coreógrafo, Eduardo Vázquez, este había llevado en su compañía artistas de la talla de Rosa Espero, Dolores Grande y Natalia Jiménez y Petra Cámara, quien vivió gran parte de su vida en Cadiz, en los años 1860. Fue una de las grandes boleras de su tiempo, sevillana de nacimiento en el año 1825. /En la imagen de la izquierda, Petra Cámara.

Jose S. Rodríguez, nombre artístico de Jose Luis Sánchez Rodríguez, (El Puerto 1917-Cadiz 1994) (ver nótula 100 en Gente del Puerto). Alumno de el Estampío, en el flamenco y de Carito, en la escuela bolera. Paseó su arte por todo el mundo junto a su esposa Pepita Sarazena (Colwyn Bay, Norte de Gales, Gran Bretaña, 07.05.1919 – Sevilla, 23.12.2000), (ver nótula 121 en Gente del Puerto). Este portuense fue unos de los grandes del bolero de este país y no se le ha hecho justicia. En los años sesenta llevaban en su elenco artistas de la talla de Enrique Morente, por mencionar algunos, y diré más: fue un extraordinario bailaor flamenco, con el sello del baile de El Puerto, por bulerías, que no es poco.

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Pepita Sarazena y José S. Rodríguez. /Dibujos LSA.

Josefa Gallardo, apodada la Gallardo, (El Puerto, 1860 - Cadiz, 192?), bailaora y bolera, esta mujer vivía en Cadiz, en 1875, en la calle Solano nº 20. Creo que  también fue actriz y hermana del actor portuense Francisco Gallardo, igualmente domiciliado en la capital gaditana. Aunque de esta mujer tengo mis dudas, espero aclarar datos muy pronto.

COQUINERA_CUENCA_2PUERTOSANTAMARIAManuel Fernández Cabrado, (Puerto Real, 1860-El Puerto, 192?) Maestro de baile y bailaor, dominó el flamenco y la escuela bolera, en el padrón de El Puerto de Santa María, de 1910, estaba domiciliado en la calle Espelete , 25, de profesión artista del baile, se trasladó muy joven a nuestro pueblo, por motivos personales; en boca de aficionados mayores, fue uno de los grandes bailaores de esta zona gaditana, según Jose Brea, Breita. (ver nótula núm. 1.183 en Gente del Puerto)  /En la imagen de la izquierda, Antonia ‘la Coquinera y ‘la Cuenca’.

Bernardo Neto Domínguez, (El Puerto, 1862-192?), profesor de baile, tenía la academia en la esquina de la calle Larga con Santo Domingo, en el año  1888. Antonio Neto Domínguez, (El Puerto, 1854-191?), artista pintor, bailarín y bailaor, hermano de Bernardo, de los dos fue el que más  sobresalió en el baile.

Según Luis Suarez Ávila, (ver nótula núm. 128 en Gente del Puerto) conocedor de algunas de las  pinturas  de este artista, nos dijo: «fue un pintor adocenado». La academia de baile, de los Hermanos Neto, colaboraban con el Ayuntamiento, en las fiestas locales. Parte de estos datos hay que agradecerlo a Jose Ignacio Buhigas y Tily Santiago, de su libro Carnaval: Un siglo de Historias del Puerto.

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La Macaca y su hermano Vicente.

La Macaca, nombre artístico de Josefa Martin-Bejarano (Lanzarote, 1920, El Puerto-Paris, 1980), fue una gran bolera, actuó en los viejos cabaret de Paris, de los años mil novecientos treinta y cuarenta. Sus primeras clases de baile fueron de mano de un refugiado político español, de nombre Esteban. (ver nótula núm. 1.455 en GP).

Vicente Martin-Bejarano (Lanzarote, 1925-El Puerto- Madrid, 1978), artista portuense, se inició con que su hermana Pepa, como pareja de baile en Francia. Hay fotos de los dos hermanos, con el atuendo bolero, como se puede demostrar. En la compañía de Juan Valderrama, Vicente, bailó en muchas ocasiones sevillanas boleras y jotas aragonesas.

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El bailarín y bailaor Miguel Villar Guerrero.

Miguel Villar Guerrero, bailarín y bailaor, (El Puerto. 1952), en sus tiempo s jóvenes se le conocía como Miguelito Puerto. Estupendo artista, marchó de su tierra en una edad muy tierna, recorriendo toda la geografía de la península ibérica, y países europeos.  Conocedor de la escuela bolera, clásico español y el flamenco. Tenía cualidades  para poder llegar a cotas altas en el baile, su imagen dejaba el aura que dejan los buenos artistas cuando salen a escena.

¡Que buenos ratos que hemos echado en esa calle Lechería [hoy Cervantes] de los años sesenta!, de fiesta con los Villar, por mencionar algunas sus primas Milagros Caraballo Villar, Charo Villar, --que bien baila mi comadre--, sin olvidarnos de su hermano Antonio Villar Guerrero,  dedicado a la enseñanza de la guitarra, y un excelente  guitarrista flamenco. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

cubiertamanuscritoreparto_puertosantamariaSe ha aceptado tradicionalmente que el término cortijo puede derivar del "curticulum" latino y que los árabes usaban la voz "maysar" para referirse a estas propiedades rústicas. Este vocablo ha dado origen, entre otras, a las formas "machar" o "majar" que encontramos presentes en muchos de los nombres de antiguas aldeas y caseríos diseminadas por nuestras campiñas, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Como señala el profesor V. Martínez Enamorado, "distintos autores han interpretado el machar como un tipo de explotación agraria que no es suficientemente amplia para confundirla como un núcleo de población o también como una unidad agraria elemental". A diferencia de la alquería ("qarya"), para la que se propone una cierta entidad de población y una unidad de propiedad, el cortijo árabe ("maysar") es un núcleo de orden inferior, dependiente de una ciudad o alquería, destinado básicamente a la producción agropecuaria./ Copia del  "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit. 

El profesor E. Martín Gutiérrez, en un pormenorizado estudio titulado "Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media", da cuenta de buena parte de estos topónimos que pudieran estar relacionados con la existencia de antiguas alquerías o maysar de origen andalusí, mencionados ya en las fuentes documentales desde los siglos XIII y XIV, algunos de los cuales aún perviven, alterados en sus formas originales y castellanizados, pero conservando indicios de su primitivo significado.

Los Tercios - Hato de la Carne

Hato de la Carne o Marisma de los Tercios.

Uno de los más conocidos es el de Macharnudo, que da nombre a un pago de viñas situado junto a la carretera de Trebujena, así como a la torre o "castillo" del mismo nombre que se alza en la viña El Majuelo, desde el que se domina un amplio sector de la campiña jerezana. Su nombre alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar "pelado" o "desnudo", desprovisto de vegetación, aunque hoy día cubran sus laderas extensos viñedos.

Los Tercios

Los Tercios.

En la campiña portuense encontramos la pista de otras aldeas de origen andalusí mencionadas en el "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit.

Laguna de Los Tercios

Laguna de Los Tercios.

Aunque no ha sido posible determinar con exactitud el emplazamiento exacto de ambos enclaves, puede afirmarse que se ubicaban en el entorno del paraje conocido como marisma de Los Tercios, una amplia cubeta natural, rodeada de lomas de suave pendiente, que se encharca en épocas de lluvia. Este rincón de la campiña, también denominado como Hato de la Carne por ser en tiempos pasados el lugar donde pastaba el ganado, se encuentra en el sector oriental del actual término municipal portuense, lindando ya con tierras de Jerez.

La Bodegonera

La Bodegonera.

De las fuentes documentales se deduce que el término de Machar Grasul, en el momento de su reparto, lindaba al Norte con Xerez y con la aldea de Grañina, al Oeste con las aldeas portuenses de Finojera y Bollullos y al Sur con al-Qanatir (la actual ciudad de El Puerto de Santa María) y con Sidonia (o Sidueña), ubicada en el enclave del actual Castillo de Doña Blanca, con la que lindaba también por el Este. Un posible emplazamiento de este "maysar" pudiera ser el pequeño Cerro de la Caldera donde han aparecido materiales de la época. El cerro se encuentra en el borde occidental de la marisma de Los Tercios, un paisaje en cuyos alrededores aún se conservan antiguas casas de viña como Los Chavicos, El Agostado o La Bodogonera. En cuanto al posible significado de este topónimo, algunos autores apuntan -considerándolo en la forma Machargazul- que bien pudiera referirse a un "mayšar de los Yazula", una de las tribus bereberes establecidas en la zona y que dan también nombre a la población de Alcalá de los Gazules.

Laderas de Pozo Lozano

Laderas de Pozo Lozano

Las tierras de la aldea de Machar Tamarit quedarían más próximas a la Sierra de San Cristóbal, lindando al Norte con Xerez y Machar Grasul y al Sur y el Este con el término de Sidonia. Las laderas del antiguo cortijo de Pozo Lozano entre Las Beatillas y la autovía de Jerez-El Puerto son los parajes donde tal vez pudo asentarse esta alquería. El topónimo (tamarit o tamarite), presente también en otras provincias, podría estar relacionado con la existencia en sus alrededores de tarajes. Estos arbustos son frecuentes en la vegetación que acompaña a los arroyos de la zona y, especialmente, en el cinturón perilagunar de Los Tercios. /Texto y fotos de la campiña: José y Agustín García Lázaro.

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 20 años después de ser escrita y estrenada,  se presenta una nueva edición de "Celeste Flora" en la capital de la provincia,  en Cádiz. El libro ha sido resucitado por la madrileña "Ediciones Irreverentes"  y el acto está organizado por el Centro Andaluz de las Letras, dentro del ciclo de "Letras Capitales" . Será el próximo miércoles 19 de marzo, a las 19:00 horas, en el salón de actos de la Biblioteca Pública Provincial de Cádiz (Avenida Ramón de Carranza, 16). En la mesa estarán con García Larrondo, Pepe Bablé, director del FIT de Cádiz y de la Cía de títeres La Tía Norica, y la  actriz Charo Sabio. Ambos son, además de amigos del celebrado autor portuense, miembros de la compañía gaditana de teatro Albanta. Para ellos y por ellos escribió García Larrondo esta obra, «así que necesitaba que estuvieran conmigo en este "reencuentro" que anuncia ya la inmediata llegada de la primavera. Algo más que celebrar y que también me encantaría que compartiésemos todos juntos».

celesteflora_neo_puertosantamariaTraducida también a otros idiomas, la obra narra la historia de una mujer madura que ha dedicado la mayor parte de su vida al estudio de las plantas. Apenas reconocida a niveles científicos, la protagonista pasa los últimos años consagrada a la investigación botánica y a las clases que imparte en una pequeña academia hasta que, inducida por unas “razones” que se irán desvelando a lo largo del drama, acaba por asesinar a varias de sus alumnas, lo que la lleva a ser recluida y condenada a muerte en una prisión de mujeres. En contra de la opinión pública, un tribunal psiquiátrico liderado por una eminente doctora francesa, someterá a la presa a un estudio para determinar su estado y averiguar las razones que le llevaron a cometer los asesinatos. Si al final este tribunal consigue demostrar que Flora es una enferma mental, esta verá conmutada su condena.

gcialarrondo_19_03_2014peqLa tarea no será fácil. Pronto, entre ambas protagonistas, de perfiles complejos e inaccesibles, se producirá un enfrentamiento y, a la vez, un intercambio: la razón y la pasión serán puestas a prueba. Flora siempre negará su locura y justificará sus crímenes a través del profundo amor que sostiene hacia las flores y hacia la resurrección de la naturaleza. Narcisse, la psiquiatra que ha llegado desde Francia para estudiar su mente, cumplirá con ahínco su trabajo pero, a cambio, sufrirá la mayor metamorfosis de su vida. Un enfrentamiento entre vida y muerte y entre moral y libertad que dejará absolutamente desconcertada a la ciencia y que significará, en cualquier caso, el definitivo triunfo de la vida, del ser humano y del amor.

“Celeste Flora” (2º Premio de Teatro Kutxa Ciudad de San Sebastián 1994) es una de las piezas teatrales más conocidas de Larrondo. Ha sido representada con gran éxito por la compañía gaditana Albanta por toda España y en algunos de los más prestigiosos festivales internacionales de otros países como Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Chile, Puerto Rico, Colombia, Perú, Argentina y Venezuela.

En la imagen, los dos componentes de Furia: Goli Supersummer –colaborador en grabaciones o directos de Paco Loco Trio, Neuman y Cassettes-,  y Nur Wong, ex miembro de Perro Peligro, actualmente miembros de Cassettes y colaboradora ocasional en trabajos de bandas como Delafé y Las Flores Azules o The Handicaps.

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Afincados en El Puerto, Furia remite con su sonido al desierto más árido de la frontera de Texas con México, a la atmósfera propia de los films de Quentin Tarantino, a los alacranes y serpientes de cascabel, ceremonias y rituales oscuros y chamanes rondando por el escenario y el estudio de grabación. Pero si bien impregnados de todos esos aromas, la modernidad y contundencia de su sonido se debe a un poderoso pasado rock bebido por su frontman, Goli Supersummer,  y a una depurada y equilibrada técnica de la guitarrista Nur Wong que proviene de un pasado de formación clásica.

En corto espacio de tiempo, justo ahora seis meses, han ido captando cada vez más atención, y lo que es más interesante, mucha expectación y seguimiento entre los aficionados de un amplio abanico de géneros musicales, Rock, folk, Surf, Country, Pop...etc,  lo que hace que tengan un público muy heterogéneo.

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Nur Wong y Goli Supersummer, sobre posando sobre el puente de madera del río San Pedro

La verdadera fuerza de Furia se revela en sus directos. En menos de cinco meses Furia ha ofrecido una veintena de  conciertos y, a día de hoy, tienen cerrados una decena mas para el mes de Marzo. Han abierto para Guadalupe Plata, han compartido escenario con Pelomono, Paco Loco, Al Berkowitz, Salvaje Montoya, Los Twangs, B The Fake, Inra, Gatsman y otros. Fueron revelación del cartel del Freek Fest 2013 y Festival Monkey Week 2013, en el que son programados con dos actuaciones, con las que se alzan como grupo revelación del festival y terminan ganando  el concurso de bandas. Tocaron en Inocente Rock Fest 2013, quedaron segundos en el concurso del Festival Jamon Pop 2013, en el que participaban más de doscientas bandas a nivel nacional, y hace unas semanas en el Festival El Día de la Marmota, celebrado en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, en el que la revista Wego! les concede la Marmota de Oro, a la mejor actuación en directo y a la gran revelación del evento.

En este festival formaban parte del cartel bandas de reconocido prestigio y éxito como Pájaro, The News, Miraflores, Las muñecas de la calle feria y Bikini Red. En el mes de enero autoeditaron un Ep debut, con cinco canciones, si bien ya subieron a su bandcamp directamente ocho, para que puedan ser escuchadas y descargadas por el público gratuitamente.

En constante actividad compositiva, en el mes de febrero entraron en estudio para grabar media docena de  nuevos temas, que verán la luz en breve. Tienen en mente embarcarse, el próximo verano,  en una gira por España y el Sur de Francia y en Octubre nada menos que por México. En la inminente temporada estival,  tienen prevista la participación en varios festivales como el Anfi-Rock de Isla Cristina junto a León Benavente y Pony Bravo. /Texto: Nico Salas.

La Burra, el señero establecimiento de bebidas de la calle Cielos, 104 --todavía permanece en pié cerrado al tiempo y a los parroquianos-- ha vuelto a revivir tras su cierre en 1990 por su último regente, Ramón Sordo de la Borbolla, al frente del negocio durante sus últimas cinco décadas. Casi 25 años después,  de la mano y los pinceles del pintor Adrián Ferreras León, inspirado en una fotografía de Fito Carreto, el establecimiento ha vuelto a ver la luz.

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El cuadro de Adrián Ferreras León.

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La fotografía de Fito Carreto.

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Una imagen de la fachada del núm. 104 de la calle Cielos, en 2009.

Más información, nótula núm. 489 en Gente del Puerto

 

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Da cosa cerrar el paréntesis de arriba, porque es triste dar por cerrada la última página de la historia de la saga de los Adriano. Así lo es al día de hoy al encontrarse el Adriano III, después de dos años y medio de hundirse, abandonado a su suerte en el abandonado varadero del abandonado río del Olvido (al que El Puerto de Santa María le debe su propia existencia, su antiguo esplendor y que hoy es la viva imagen y el espejo de su decadencia).

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El Adriano III en el astillero de San Adrián de Cobres, en 1955. Posando, su propietaria, Socorro Sanjuán Dopico y su hijo Antonio Somorrostro, quien fuera el último Administrador, desde 2003, de Motonaves Adriano S.L. / Foto, colección Andrés Fernández Valimaña, último Gestor del vapor.

El Tercero de los Adriano fue el único que no se construyó en el astillero que Antonio Fernández ‘el Adriano’ (fallecido en 1946) tenía en la ferrolana playa de Maniños, sino al interior de otra ría gallega, la de Vigo, en el astillero (1919-1998) que los Sucesores de Francisco González García mantenían en la parroquia de San Adrián de Cobres, en el municipio pontevedrés de Vilaboa. Se construyó en 1955 a iniciativa de los hermanos José, Juan y Eduardo Fernández Sanjuán, sobrinos de ‘el Adriano’, y de inmediato llegó al Guadalete, en aquella primera travesía al mando del mecánico Francisco Artola, para sustituir en las travesías al Adriano II, que entonces se varó después de un cuarto de siglo cubriendo las travesías entre El Puerto y Cádiz.

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Una instantánea histórica: la botadura del Adriano III en San Adrián de Cobres.

LAS TRIPAS 
El Adriano III se compuso ‘a la antigua’, con madera de roble para el armazón, tablones de pino gallego de 8 cm de espesor para el casco y acacia brava de 6 cm para las cubiertas y los camarotes. Sus dimensiones, 25’25 metros de eslora, 5’76 m de manga y 2’80 m de puntal. Su peso, 117 toneladas. El costo, 2 millones de pesetas y capacidad para 200 pasajeros: 65 en la cubierta del puente y 135 en la principal (26 en popa, 44 en los bancos de popa y 65 en los de proa). En esta cubierta se instalaron dos sanitarios, dos cisternas de agua dulce y un compartimento con el guardacalor de protección del motor (220 caballos) situado debajo, en la cámara de máquinas de la cubierta baja, que se dividió en dos pañoles de popa y otro de proa, cargados con 40 toneladas de adoquines como lastre.

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Siendo los mas conocidos Pepe y Juan, su hermano Eduardo Fernández Sanjuán (1911-1987), a la derecha de la imagen, trabajó 55 años en los Adriano como marinero de proa, cobrador y durante más de 30 al frente de la empresa familiar. 

Y en la cubierta del puente, el sanctasanctórum donde Pepe ‘el del Vapor’ gobernó el nuevo barco de la saga con sus hermanos Juan y Eduardo y los demás trabajadores que con los años se fueron sucediendo.

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El Adriano III abarloado a cuatro pesqueros.

El viejo motor fue remplazado en 1991 por un diésel ‘Guascor’ de 360 caballos, que alcanzaba una velocidad punta de ocho nudos y medio. La travesía entre El Puerto y Cádiz se hacía, en condiciones climáticas normales y a la velocidad establecida a la entrada y salida de los puertos, en 35-40 minutos (cuando el motor se puso a prueba la distancia se cubrió en 20’). El arranque se efectuaba por aire comprimido, con motor auxiliar. El timón contaba con ayuda mecánica, moviéndose el engranaje mediante cadenas y varillas de acero. Los medios de seguridad de la navegación, los reglamentarios: radar de superficie, compás, emisora de radio y luces de situación.

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El vapor, reluciente, en el varadero Guadalete durante una de sus revisiones anuales. / Foto, col. Andrés Fdez. Valimaña.

Los años en que los Adriano II y III compartieron tiempo y travesías (1955-1982), lo acostumbrado  era que el III cargase con  los viajes diarios y el II se dedicara  a dar paseos turísticos a Cádiz y por la bahía, a veces con paradas en Puerto Real, Matagorda, La Carraca y la Zona Franca. En diciembre y enero, cuando el Adriano III varaba para su limpieza y mantenimiento, el II lo sustituía en las travesías diarias, en el día a día que los Adriano mantuvieron desde 1930.

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El vapor pasando por La Puntilla, aún sin espigón. / Foto, Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

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