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Jesús Andrade y su esposa Rebeca Martín. /Foto: SiQuiero.

Jesús Andrades García es un portuense nacido en 1983, es un ‘activista cofrade’ muy vinculado con el mundo de las hermandades de penitencia y gloria y los ambientes de la Semana Santa. Y lo es, tanto desde los aspectos musical, costalero, organizando eventos en torno a la Semana de Pasión, su propia pertenencia a diferentes corporaciones, o con su última aventura: la hostelería en torno al ambiente de las hermandades: ‘El Rincón Cofrade’. Allí, vive de forma apasionada este acontecimiento de religiosidad popular --y cuantos los visitan-- durante los 365 días al año. Podríamos decir que es un bar temático, un punto de encuentro donde todo huele a incienso, la banda sonora es de cornetas y tambores alternándose con capillas musicales  y, a un golpe de vista, todo recuerda a la pasión barroca andaluza.

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Jesús, con miembros de la Banda de la Humildad y Paciencia. 

CURRÍCULUM COFRADIERO.
Jesús tiene un amplísimo y detallado currículum cofrade, que no nos resistimos a resumir aquí: ha pertenecido a las Bandas de Cornetas y Tambores de3 Ntra. Sra. de los Milagros y Stmo. Cristo del Amor, ambas de El Puerto y Fundación Alcalde Zoilo Ruiz Mateos, de Rota. Es hermano de la Oración en El Huerto, la Veracruz, Flagelación, la hermandad de la Virgen del Carmen, todas de El Puerto, así como de la sevillana Esperanza de Triana, con diferentes responsabilidades, desde niño: cirio, cruz, vara, cargador y costalero en hermandades de El Puerto y fuera del mismo, e incluso miembro del equipo de capataces y contraguías de paso. Miembro auxiliar y titular de Junta de Gobierno, mayordomo y participante acido en presentaciones y mesas redondas cofrades, así como uno de los organizadores del III Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías del Segundo Misterio Doloroso Celebrado en El Puerto en 2008. Un año antes participaba en el Encuentro Nacional de Hermandades y Cofradías, celebrado en Almería.

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Una vista del interior del Rincón Cofrade. 

ANTECEDENTES.
El Rincón Cofrade ‘el Submarino’ es un bar-museo de ambiente genuinamente cofrade ubicado en la calle Santa María 8. El local en sí arrastra una larga trayectoria, iniciada alló por los años 60 cuando fue la conocida discoteca Club 2000, que en los ochenta pasaría a llamarse Krhamer. Posteriormente fue redecorada por Joaquín García Romeu, conocido rociero, que reabrió las puertas de dicho local como Club Camino, y en el que, en un ambiente rociero, se pasaron muy buenos momentos hasta su jubilación en torno al año 2000. Sin cerrar sus puertas, comenzó otra nueva singladura con el conocido cantautor  portuense Riverita, que lo abrió con el nombre de La Luna, hasta que se reabrió nuevamente con el nombre de el Submarino, con que el recordado hermano de la Soledad Agustín Bello, conocía el local por tener esa característica escalera de bajada.

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La inauguración fue el 14 de Agosto de 2013 en la que se contó también con la A.M. Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia donde Manuel Sanchez Cerdá pronunció el discurso inaugural de esta nueva etapa. /Foto: SiQuiero.

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Las pinturas de la fachada son una colaboración desinteresada de Joaquín Cheda.

EL RINCÓN COFRADE..
En el año 2013 Jesus Andrades y su esposa Rebeca Martín, buenos cofrades, rebautizan el local como Rincón Cofrade el Submarino, con una decoración exclusivamente sumergida --valga la expresión-- en el ambiente cobradero, llena de recuerdos y de fotos cuyos propietarios  donan para su exhibición unido a  las marchas procesionales y videos,  son la única ambientación junto con el permanente olor a incienso. Destacables en el local son también las obras de Joaquín Cheda , quien, desinteresadamente decoró la fachada y realizo un exorno para la puerta que hacen del espacio un sitio inconfundible. Igual de agradecida es la ayuda que presta en todo momento la Agrupación Musical de La Humildad y Paciencia, quienes colaboran en eventos puntuales. En definitiva, un verdadero refugio para los cofrades, quienes durante todo el año pueden buscar cobijo en su ambiente cuando sientan añoranza. El establecimiento es sede de la ‘Tertulia Santa María’ y en el se desarrollan diferentes actuaciones musicales, así como otros actos de carácter social, cultural y cofrade.

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Acto de entrega de la corbata del pregonero, a David Calleja, quien pronunció el pregón de esta Semana Santa el pasado domingo. De izquierda a derecha el presidente del Consejo de HH y CC, el pregonero y Jesús Andrades.

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Francisco Navarro Mariscal, en el Bar Vicente.

| Texto y fotos: José María Morillo

Francisco Navarro Mariscal nació el 11 de junio de 1924, siendo el mayor de cinco hermanos del matrimonio formado por la portorrealeña María Mariscal y el portuense Francisco Navarro. Nació en Puerto Real para ser atendida la madre primípara por su familia, pero se trasladó pronto a El Puerto a la casa familiar en la calle Pozuelo, aunque otras serían las residencias de la familia: la calle del Correo hoy Ricado Alcón, Los Moros, San Sebastián, y Espelete, hasta que se casó en 1974 –ya mayorcito apurando al máximo su soltería—con Milagros Fernández con la que tiene dos hijos, marchando a vivir a la calle Melero y, posteriormente en la calle San Juan, donde reside en la actualidad. Dentro de unos meses cumple unos 90 años magníficamente llevados.

EL FLAMENCO Y LOS TOROS.
Siempre elegante y atildado, le gusta vestir a lo clásico, ajeno a las modas, y bien se puede decir de él que es todo un clásico –“desde que empecé a gallear”, afirma--, y todavía conserva el genio y figura, acaso influido por dos de sus principales aficiones, el mundo del flamenco y el del toro.

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Programa de mano de las Variedades presentadas por Manolo Carrillo. En el número 11, nuestro protagonista, Paco Navarro, interpretaba 'Madre Hermosa'. 

De Paco Navarro se puede decir que es un gran conocedor de los cantes flamencos, además figuró en carteles de la compañía de Variedades de Manolo Carrillo (ver nótula núm. 076 en GdP) allá por los años cincuenta del siglo pasado, con la canción española. Cantaba por Juanito Valderrama y en flamenco domina todos los palos –desde Cádiz hasta Murcia--, aunque él se especializó en los cantes que miran mas al Mediterráneo: cartageneras, mineras, malagueñas… Socio fundador de la Tertulia Flamenca ‘Tomás el Nitri’ aún se le puede escuchar cantiñear algún sábado en un espontáneo arranque en la Bodega Obregón.

Tenía como compañeros en los carteles a Luis Aranda, Luis ‘el de los Huevos’ (ver nótula núm. 203 en GdP), Maribel Suárez, su prima Carmen Mariscal, Miguel Leveque y su orquesta, Ángel Zamacola, o José Matiola ‘el Mono’, entre el amplio elenco de artistas.

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De joven le gustaba ir por los campos donde había vacas cruzadas con toros bravos y allá que se iba a Puerto Real a dar algunos capotazos. Tanto fue así que llegó a actuar en un festival organizado, también, por Manolo Carrillo en la Plaza de Toros, a beneficio de la juventud de Acción Católica. Formó parte de la cuadrilla de Juan Suárez ‘Gitanillo’ y ‘el Pileta’, como peones del espectáculo celebrado hace 64 años, en 1950.

BODEGAS OSBORNE.
De pequeño estudió en una ‘amiga’ con Encarnación Cossi, en las calles Pozuelo y San Francisco y luego ya su formación sería autodidacta. Le gustan mucho las biografías y la historia y puede presumir en su casa de tener una buena biblioteca.

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 Embotellado de Bodega Osborne.

Pronto empezó a trabajar, con 15 años, en el embotellado de Bodegas Osborne, como aprendiz y haría de todo en la bodega, donde permaneció por espacio de 45 años llegando a ser el responsable del Embotellado y, posteriormente del Almacén de Exportación, hasta su jubilación, con 60 años, en 1984. Lleva pues, 30 años disfrutando de una merecida jubilación jubilosa, que reparte entre las tertulias con los amigos, su copa de Vino Fino diaria con cuyos compuestos antioxidantes alarga la vida, y pasear su elegante figura por las calles de El Puerto, donde conserva a muchos amigos.

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En la imagen, entre Prudente Arjona y Javier Ros, de la web hermana Gente de Rota, en una visita a Bodegas Obregón.

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La programación estable del Teatro del Títere La Tía Norica echa a andar hoy en Cádiz capital con una versión escénica de la obra de Fernando Quiñones Las mil noches de Hortensia Romero, y que parte del relato corto «La Legionaria» realizado por el autor en la primavera de 1978. En esta novela amplía y enriquece la historia de la protagonista y con ello sigue la tradición de la desapareciente narrativa popular española-andaluza de tradición oral anónima que son las ‘historias con gracioso o con valiente’ en palabras de Fernando Quiñones. La protagonista hoy es la actriz portuense Montse Torrent. (Ver nótula 154 en Gente del Puerto).

Bajo la dirección de Estrella Távora, Las mil noches de Hortensia Romero es la adaptación teatral de la novela del mismo título que escribió Fernando Quiñones (finalista del Premio Planeta de 1979). Esta adaptación teatral incluye parte de las vivencias de Hortensia --una prostituta de cincuenta años que relata sus experiencias eróticas-- hasta ahora desconocidas en un escenario; personajes, situaciones personales, ambientes, anécdotas con duende, las emociones de un personaje popular y sin pudor. Y al frente, la porteña Montse Torrent. La obra comenzará a las nueve de la noche.

MONTSE TORRRENT & HORTENSIA ROMERO.

Fernando Quiñones hace de La Legionaria un spin off tan magistral, tan académicamente andaluz y gaditano que consigue encumbrar a Hortensia Romero, la mujer que vivía de sus partes y de sus carnes al Olimpo literario del Planeta, siendo finalista del reconocido premio en el año 1979 con Las mil noches de Hortensia Romero. Legionaria, nombre de guerra de una puta que vivió entre las pensiones de la Alameda de Hércules de Sevilla y los prostíbulos de Cádiz nace como relato corto un año antes de salir a la luz trasfigurada en novela.

Estrella Távora, actriz y directora pujante dentro de la escena andaluza, consigue al alimón con Montse Torrent desmenuzar con una dramaturgia limpia de espinas trasversales el texto dicharachero y pegado a la cal de los callejones gaditanos, que Quiñones llevaba metido entre las venas y la sal de la Caleta pegada a su piel, desnudándolo y alejándolo a la vez de las miradas aviesas y entre visillos de las burguesas púdicas asomadas a los balcones abalaustrados de la Cádiz más cosmopolita.

El mundo de una hembra que nunca pudo ser niña es lo que nos enseña con desgarro y con la gracia y el desparpajo que se lleva por la baja Andalucía esta mujerona que tuvo que echarse a la vida antes de que la vida se la comiera por los pies.

lasmilnochesEs el retrato de una tragicomedia en estado puro. Es la soledad de Hortensia Romero,  que gira alrededor de una cama acoplada a lo largo de la representación a la propuesta escénica de la actriz portuense.

Las anécdotas y usanzas risibles y chocantes con sus clientes más habituales –el marino mercante, el de la risa, don Román Matute, el del calamar- consiguen las risotadas cómplices y a la vez descarnadas de un público que asiste entre incrédulo y fascinado a la sucesión de imágenes y de respuestas sin preguntas que ofrece una prostituta que se conforma con tener una casa y la ropa limpia a la hora de su retiro; que se conforma con el recuerdo de los baños en cuero en “la má” y con la luna.

La adaptación de la novela logra la conjunción entre la charla y el cante teatral con una interpretación medida y ajustada de una Hortensia muy diferente a la que estábamos acostumbrados a ver, en donde la actriz da muestras de su versatilidad y valentía siendo la primera mujer que se enfrenta a este personaje desde que saliera de la pluma del autor de Chiclanero.

Bien resuelto el comienzo de la obra con una proyección que prepara al espectador para el mar de sensaciones que viene después. Los quejíos en voz alta de Hortensia Romero, ese artificio carnal que traspasó la casapuerta de la calle de todos los días del maestro Quiñones, llegó con nitidez a los cinco sentidos del patio de butacas de un Muñoz Seca lleno hasta las trancas y que se rindió al magnífico trabajo actoral de Monserrat Torrent en su reencuentro con los escenarios andaluces. Larga vida a La Legionaria. /Texto: Manolo Morillo.

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En la imagen, rederos al final de la zona portuaria, en la que fue Avda. de Enrique Martínez hoy de la Bajamar, en una configuración actual bastante cambiada, en los años 70 del siglo pasado. /Foto: Rafa.

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La Bajamar, la Avenida de la Bajamar, fue buque insignia de la marinería pesquera portuense. La conocí, no hace muchos años, como Avda. de Enrique Martínez. El Sr. Enrique Martínez y Ruiz de Azúa, bajo la Presidencia Provincial de Puertos  de D. Julio Merello, fue, en los alrededores de 1899, el urbanizador de tan importante –social y económicamente- calle portuense. Ha sido olvidado, ejerciendo ingratitud no justificada.

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Vicente González Lechuga, en 1944, en un coche de caballos, con su madre, su abuela Milagros Bruzón, su tata Milagros y su hermano José Ignacio. /Foto Colección V.G.L.

LOS COCHES DE CABALLOS.
A la Bajamar la he conocido cuando su principal misión circulatoria estaba alrededor de los veraniegos coches de caballos que nos llevaban y traían de la playa de la Puntilla, única entonces en El Puerto, previos “purgantes”, para los preceptivos y rigurosos baños de 10 minutos, y quince días cada temporada. Los coches del Piriñaca, Mancera, Salmerón, Felipe, Ariza etc. han formado parte de la historia del verano portuense, que ya pocos tenemos edad de recordar, con sus breaks, jardineras, milords, etc. Es de mencionar el placer inigualable que a los adolecentes de aquella época nos proporcionaba el ir a la Puntilla en el pescante de uno de aquellos coches.  Luego, la Bajamar ha sido testigo de las idas y venidas del celeste autobús de Bootello, con mi buen amigo Gabriel en su estribo, organizando los viajes, dando fin (¿) a la entrada de viajeros, que apretadamente, nos acomodábamos felices –-qué tiempos-- en su interior.

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El Hospital San Juan de Dios, y la capilla de los Afligidos. /Foto: Hda. Afligidos.

HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS.
A la Bajamar daba su espalda –-todavía hoy cadavérico-- el Hospital de San Juan  de Dios, siendo su Director, D. Plácido Navas, padre de Carmen Navas, vecinos míos en el  Parque (claro que me refiero al Parque Calderón), en los bajos de la casa donde nací y viví muchos años. Carmela, soltera,  me dedicó especial cariño y me inició, junto con mi cuidadora Teresa, en mis primeros paseos por el Parque. A ambas, ya en feliz y eterno descanso, dedico emocionado recuerdo.

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El Parque visto desde las azoteas. /Foto F. Pérez.

El Hospital de San Juan de Dios vivía bajo escasísimos recursos del patrocinio municipal, acogiendo a los que ya entonces, desprovistos de la menor ayuda social, estaban a merced de la llamada Beneficencia. Se sostenía por el nunca bien ponderado sacrifico de las Hermanas de la Caridad, que aún en aquello tiempos de absoluta indigencia, sostenían con alegría y esperanza, la pesada carga de sus impolutas tocas. Benditas sean. El Hospital aparecía engalanado y alegre, con repiqueteo de la campana de su Capilla, cada 8 de marzo, festividad de su Patrono, San Juan de Dios. Como otros tantos sonidos portuenses, ya adormecidos, yo todavía tengo presente el alborozo de dicho campanario. Seguro que las Srtas.  Bish,  Antonio Ruiz de Cortázar,  los Riva y los Salmerón, también.

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Febril actividad en el cantil del muelle: cajas, porteadores y estibadores, hielo, ...

LA PESCADERÍA.
En la Bajamar estaba nada menos que la Pescadería, en los tres asentamientos que creo recordar en la banda portuense del Rio, por iniciativa de D. Juan Machimbarrena, D. Manuel Álvarez y D. Juan Villar. La Pescadería fue fuente inagotable --parecía serlo-- de riqueza portuense, aunque para algunos marineros, significó un esfuerzo inasumible hoy. De allí salían los camiones cargados de cajas de madera, acondicionadas (¿) con hielo para la subasta madrileña de las primeras horas de la mañana; a toda mecha para llegar a tiempo. Debe hacerse constar las precarias condiciones que tenían que sortear dichos camiones  --todavía no se sabe cóm-o- para soportar la durísima carretera hasta Madrid, pasando por el tremendo Despeñaperros. Loor a aquellos temerarios y abnegados conductores, de cuyo esfuerzo fue beneficiaria la lonja portuense.

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Tras la barra del Restaurante ‘El Resbaladero’, propiedad de Maximino Sordo en 1960, podemos ver, de izquierda a derecha a Pepe Ríos, Elías a la sazón encargado del Restaurante, oriundo de la Montaña, el maestro repostero Pepe Mesa González, el niño es Guillermo Salas que hoy trabaja en APEMSA y Florencio. Al fondo, el cocinero José, ‘de toda la vida en el ‘Resbalón’.

Los armadores de entonces, señores de la Pescadería, era gente importante, tales como José Agarrado, Juan Hernández, los Tripa, la Abuelita, etc. Yo recuerdo, anecdotariamente, los “zafes” después de la subasta de lo pescado. Por ejemplo, presencié muchas en aquel pequeño local que tenía el armador conocido como la Abuelita, en el Resbaladero, esquina a Pozuelo. Allí, mi abuelo Paché, por supuesto que sin calculadora y antes de haberse inventado el bolígrafo, con lápiz de mina en mano, ajustaba las “partes” que de la subasta del pescado,  correspondía al armador, al patrón, a los marineros, etc. Éstos, tomada la suya, se iban indefectiblemente a la taberna más de su agrado. Y allí era ella. Quiero decir que “ella”, la esposa del marinero, con débitos de todo el mes en Serafín, en Los Caballos, en Suárez, en Casimiro, etc, veían impotentes cómo sus maridos se resarcían, a su modo, de las angustias pasadas en la mar. Porque a las mujeres les estaba vetada la entrada en los “tabernones”. Y con muy poco ya, a casa, y vuelta a empezar. Tremendo, pero así fue.

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La desaparecida casa-palacio que hoy ocupa el edificio de Romerijo.

CASAS DE PESCADORES.
La Bajamar era residencia modesta de los pescadores y marineros. Sus hogares llegaban, con el salto de Buenavista y el Parque, hasta la Plaza de la Herrería, incluido aquella especie de gueto que constituyó lo que hoy es bloque de viviendas en donde está Romerijo. Por la Bajamar, sus casas llegaban hasta la Fábrica de Productos Químicos y Enológicos de D. Augusto Haupold. Yo recuerdo, a este respecto, desde mi cierro del Parque, que en las tardes de bonanza, como un rito, después de la jornada laboral en la Fábrica de Haupold, presenciaba que caminando por la Bajamar hasta sus hogares, regresaba ceremoniosamente el trío formado por D. Antonio Haupold, que vivía en el comienzo de Micaela Aramburu, D. Antonio Pérez, contable de la empresa, que vivía en la plaza de la Iglesia, y D. Emiliano Cristóbal, madrileño, director técnico de fabricación de dicha empresa,  que era vecino mío en el Parque, como muy bien recuerda su hija Milagritos.

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Actividad comercial en la Otra Banda y, en esta, pesqueros abarloados. /Foto: Rafa.

FUNCIONES Y SONIDOS.
La Bajamar, marinera y salina, siempre ha sido importante brazo aledaño del Puerto de Santa María. Ha sido soporte del puente, asidero del Parque, aculadero del Vapor –-nada de Vaporcito--, sostén de la flota pesquera, aspirante a puerto comercial, reposo del Ario que transportaba la sal,  posibilitación del Club joselopezruiz_Gente-del-Puerto_puertosantamariaNáutico, cuna de la Puntilla y fin urbano de la Ciudad. En la conciencia más soñadora y extrema del Puerto siempre se tendrá presente su Bajamar, anclada en el río salino que es el Guadalete del Puerto, y se oirán los pitidos del Vapor, el bullicio de la Pescadería y sus barcos, la campanadas del Hospital anunciando ingresos, el sordo rumor de las vagonetas del embarcadero de la sal, etc. Sus ecos pasaron a la Historia pero su recuerdo nada puede borrarlo. /Texto: José López Ruiz

cmha_cadiz_puertosantamariaEl Ministerio de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizaron el proyecto de investigación, conservación, digitalización y difusión del Catálogo Monumental de España. El Instituto del Patrimonio Cultural de España restauró y digitalizó el centenar y medio de volúmenes en los que, a lo largo de la primera mitad del siglo XX (1900-1961), se inventariaron los monumentos artísticos y arqueológicos más significativos de gran parte de las provincias españolas. Aunque no llegó a completarse, este Catálogo está considerado como la empresa colectiva más importante realizada en la España contemporánea para estimular el conocimiento de su patrimonio cultural. /La portada del catálogo realizado por Enrique Romero de Torres, hermano del pintor Julio, conservador-director y posteriormente director del Museo de Bellas Artes de Córdoba hasta 1941.

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En 1908 estaban en pie las edificaciones altas del Castillo, derribadas, precisamente en 1934, año en el que ve la luz este catálogo. Eran unas estancias góticas de gran porte, con excelentes columnas helicoidales. Las piedras se aprovecharon y fueron al denominado 'Cortijo Nuevo' para construir una estancia para bueyes, hoy desaparecida. /Foto 206.

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El interior del castillo, en piedra y con derrumbes. /Fotos 208, 209

LA PROVINCIA DE CÁDIZ.
En el Catálogo digitalizado se incluyen ocho volúmenes de fotografías originales, con notas manuscritas, correspondientes al Catálogo Monumental la Provincia de Cádiz, faltando los tres volúmenes de los textos. El Catálogo gaditano se inició en 1907 y estuvo a cargo de Enrique Romero de Torres. Fue publicado en 1934 en Madrid por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en dos volúmenes, uno de texto y otro de fotografías. Desde entonces ha sido una fuente historiográfica fundamental para conocer el patrimonio cultural y artístico de la provincia de Cádiz.

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Posando delante de las fachadas principal y lateral del templo. Todavía era un espectáculo ver a un fotógrafo venido de fuera para inmortalizar monumentos o acontecimientos. /Fotos: 210, 211.

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Copón, cáliz y vinajeras del tesoro de la Prioral. /Fotos 214, 215.

EL PUERTO
De El Puerto de Santa María se recogen 19 fotografías que reproducen el Castillo de San Marcos como se encontraba en aquel principio de siglo, con una foto de la fachada y 3 de los interiores en piedra y con el mobiliario existente, 2 imágenes de las dos portadas de la Iglesia Mayor Prioral, una de interior, 2 de vasos de culto y una custodia, una imagen del Cristo del Amor, 3 del Monasterio de la Victoria con la fachada de la iglesia, el interior y una vista parcial del claustro, y luego unos documentos: Carta Puebla, Privilegios de Alfonso X y Sancho IV, Privilegio durante la minoridad de Don Juan II, Cartas de Felipe II y Real Ejecutoria del Siglo XVI, algunos de los cuales se conservan hoy en día en el Archivo Histórico Municipal.

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Real Ejecutoria del Siglo XVI. /Foto: 224.

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alejandrodumas_nadar_puertosantamaria«Alejandro Dumas fue un gastrónomo quen escribió novelas y un novelista que hizo incursiones notables en el mundo de la literatura culinaria. Por consiguiente es bastante lógico que no falten testimonios por su interés por las cosas del vino,  quien  incluyó, también, un amplio artículo ‘--Vino’-- en su Diccionario de Cocina, una obra compleja que fue su contribución fundamental a la literatura gastronómica». Pablo Lacoste y Frederic Duhart. /En la imagen de la izquierda, Dumas, fotografiado por Nadar.

Según parece, el famoso escritor francés Alejandro Dumas (1802-1870) no pasó por Jerez. Así es al menos lo que se puede concluir si se lee su libro de viajes por España, De Paris a Cádiz, escrito entre 1847 y 1848.

Aunque no llegó a pisar tierras jerezanas, las referencias a los vinos de la zona están presentes, no sólo en esta publicación de viajes sino en algunas de sus novelas más populares y conocidas.

De seguro que esta inspirada frase de Dumas, "Jerez, símbolo de la alegría y del espíritu español", pronunciada por él o puesta en boca de algún personaje de ficción nacidos de su imaginación recoge fielmente la percepción que tenían otros famosos paisanos suyos que disfrutaron de la magia de la Campiña y la Bahía de la provincia, como el pintor Gustave Doré y los escritores Theophile Gautier y Pierre Louys, entre otros.

En cambio, describe su paso por Sanlúcar y El Puerto de Santa María, otras dos de las poblaciones que conforman el actual Marco del Jerez, además de Cádiz, a donde le trae su itinerario desde Sevilla a través del Guadalquivir y el Guadalete. En los últimos capítulos del libro podemos leer:

legrandictionnaire_puertosantamaria"El vino de Jerez se extiende por el mundo gastronómico desde El Puerto de Santa María. Ya conoce el famoso jerez, el jerez de los caballeros que tanto le gusta encontrar a don César Bazán junto al rey de los patés. Por eso El Puerto de Santa María es un verdadero lugar de peregrinación para los ingleses. El barquito de vapor que cada hora hace el recorrido de Santa Maria a Cádiz lleva en cada viaje, si no un cargamento completo, sí por los menos una buena muestra de gentlemen viajeros que, tras haberse detenido en Sanlúcar, quieren comparar el pajarete con el jerez". /En la imagen de la izquierda, El Gran Diccionario de la Cocina.

Pero Dumas ya conocía y apreciaba el jerez antes de probarlo en su mismo origen. Al menos así nos lo hace saber por boca de algunos de los aristocráticos personajes de su novela, El conde de Montecristo (1844): "...votre vin d'Espagne est excellent" (vuestro vino de España es excelente). Igualmente, va a estar presente en otras tres de sus obras, en las que queda patente que el jerez era muy conocido en otros períodos de la historia de Francia. /Texto: José Luis Jiménez García.

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Sede del Museo Municipal, compartida con la Academia de Bellas Artes.

Esta Ciudad, que presume de Historia, Congresos y Turismo, tiene museos de “medio ganchete”, pero no hay campaña electoral en que este de aquí y el otro de allí, no haya prometido un museo de tal o cual cosa. La verdad que el único que medio cumplió fue  Antonio Muñoz Cuenca (ver nótula núm. 069 en Gente del Puerto) en cuyo mandato, como Concejal de Cultura  logró para El Puerto un Museo, con vistas a mantener aquí los valiosos materiales que afloraban en Doña Blanca.

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Interior del Museo Municipal 

En la Casa del Marqués de la Candia se pusieron los cimientos de un Museo con materiales arqueológicos de Doña Blanca. Luego, yo, en mi mandato como Concejal, los  pude ir ampliando con donaciones de particulares que tenían alguna pequeña colección antigua o con ánforas y ajuares que, de mi bolsillo, iba comprando a mariscadores y chamarileros. Excavaciones locales, rústicas y urbanas, proporcionaron un buen número de piezas, unas expuestas y otras no. En pintura se recurrió a donaciones y a una compra. El equipo de restauración ha hecho lo que ha podido –y muy bien-- siempre con escasísimos medios.

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Interior de la Sala Hospitalito.

Total, que hay un Museo modestísimo, y, desde que Juan Gómez Fernández y Enrique  Moresco García fueron Concejales de Cultura, se comenzaron las obras del Hospitalito para destinar todo el edificio a Museo, pero, la verdad, es que se ha quedado en una sala-sucursal y nada más. Ha sido buena cosa exponer”la pieza del mes” y darla explicada en folletos, lo que, desde que Javier Maldonado es director se viene haciendo. El grueso de los materiales de Doña Blanca se fueron al Museo de Cádiz.

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Palacio de Araníbar, sede de la Concejalía de Turismo. En su primera planta está previsto un Museo a Cargadores a Indias.

Se nos prometió hace cosa de más de seis años, un Museo de Cargadores a Indias, en el Palacio de Aranibar, pero ese Palacio se ha destinado a dependencias municipales de Turismo. En la hoy Bodega de San José, Javier Maldonado y su equipo de Patrimonio, en los 80, organizaron una magnífica Exposición del Vino, que bien tuvo el porte de un gran museo.

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Exposición taurina celebrada en el Instituto Santo Domingo en 1955, con motivo de las Bodas de Diamante de la Plaza de Toros.

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Exposición taurina de José Luis Galloso, que se puede contemplar en los salones de  El Cortijo.

En cada campaña se habla de un Museo Taurino, en los bodegones de la Real Plaza de Toros, y nada de eso se ha hecho. ¿Dónde estarán las seis monturas de picar del XVIII del guadarnés de la Plaza?. Las colecciones de carteles y objetos taurinos, valiosísimas, de Luis Prieto y de Manolo Almagro, desconozco dónde estén. Las de Antonio Ruiz Alcón y de su yerno, algún día las veremos aventadas por esos mundos de Dios. Existen colecciones taurinas muy  importantes en las bodegas de Osborne y de Caballero. En 1955, en el entonces Instituto Laboral, se organizó la Exposición Taurina  con motivo de las Bodas de Diamante de la Plaza de Toros, que causó pasmo y orgullo a El Puerto  (ver nótula núm. 832 en Gente del Puerto). En El Cortijo de Paco Custodio hay una pequeña exposición taurina dedicada a José Luis Galloso (ver nótula núm. 368 en Gente del Puerto). 

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 Museo de Ciencias Naturales en San Luis Gonzaga, en los inicios del siglo XX.

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El Museo, en la actualidad. A la izquierda el director del centro, Lorenzo Rus.

Con motivo del 150 aniversario de la fundación del Colegio de San Luis Gonzaga se habla de abrir a los escolares portuenses el impresionante Museo de Historia Natural (ver nótula 261 en GdP) con que cuenta, desde el siglo XIX, el edificio. Siempre he querido, sin conseguirlo, un acuerdo entre SEPRONA y el Colegio de San Luis para dejar en comodato los animales disecados que decomisa esa sección de la Guardia Civil y aumentar el Museo tan rico del Colegio.

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La denominada por el Prf. Ruiz Mata cueva cantera 'De la Luz Divina', en un lamentable estado de conservación.

Nos quedan, llenos de basura y abandonados, los espacios verdaderamente museables de las cuevas-cantera de la Sierra, envidiables por cualquier pueblo que los tuviera, sin que nadie les haga caso. Yacen, sin oficio ni beneficio, los legados  de Manolo Prieto y de Eulogio Varela y nadie les echa cuenta a tan importantes colecciones pictóricas que, incluso se están deteriorando con el paso del tiempo y sus inclemencias.

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Galería de retratos del poeta universal, en su casa de la calle Santo Domingo. 

Menos mal que se consiguió reunir y mantener el legado de Rafael Alberti en su Casa-Museo que no sabemos hasta cuándo durará. Pero, la verdad, yo no he visto una ciudad con mayores proyectos, nunca realizados, de museos de tal o cual cosa. Eso sí, en cada campaña de las municipales llueven promesas ampulosas de museos. Pero todo se queda en deseos “emíferos”,  que, como decía aquel, es más que efímeros. /Texto: Luis Suárez Ávila.

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«En la ciudad gaditana de El Puerto de Santa María, a la derecha de un camino,  bordeado de chumberas, que caminaba hasta salir al mar, llevando a cuestas el nombre de un viejo matador de toros -Mazzantini-, había un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas llamado La Arboleda Perdida.

Todo era allí como un recuerdo: los pájaros rondando alrededor de los árboles ya  idos, furiosos por cantar sobre ramas pretéritas; el viento trajinando de una retama a otra, pidiendo largamente copas verdes y altas que agitar para sentirse sonoro; las bocas, las manos y las frentes, buscando donde sombrearse de frescura, de amoroso descanso. Todo sonaba allí a pasado, a viejo bosque sucedido. Hasta la luz caía como una memoria de la luz, y nuestros juegos infantiles, durante las rabonas escolares, también sonaban a perdidos en aquella arboleda».

Rafael Alberti Merello. La Arboleda Perdida. Pág. 11. Primer y Segundo libros (1902 - 1931). Madrid, Alianza Editorial, 1998.

mordecaimanuelloach_puertosantamariaMordecai Manuel Loach, con tan singular nombre bíblico, si bien era de nacionalidad estadounidense, provenía de judíos portugueses, el cual llegó a plantear y fundar una comunidad hebrea ‘Ararat’, siendo precursor del moderno sionismo.

Diplomático, periodista y fundador de varios periódicos en Nueva York, escritor y dramaturgo, miembro de la Sociedad Histórica de Nueva York, estuvo en El Puerto de Santa María en 1814, según relata en su libro ‘Viajes en Inglaterra, Francia, España, y los Estados de Berbería, en los años 1813-14 y 15’, publicado simultáneamente en Nueva York y Londres, en 1819.

En la página 138 de su libro, procedente de Cádiz, relata: «Al día siguiente pasé a Porta [sic] Santa Maria, para visitar Xerez, o como lo pronunciamos, Sherry, un lugar con el que América está en deuda por sus importaciones de excelentes vinos. El barco estaba abarrotado de pasajeros, principalmente de campesinos que regresaban del mercado, junto con algunos frailes, los compañeros que nunca fallan en los viajes, así como viajeros de la zona --unos pocos quartos nos fueron exigidos, como de costumbre, para las animas Benditas y nuestra donación fue de cinco riales [sic]. Hemos chocado en una fea barra cerca del puerto de la que nos desprendimos con dificultad.

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Páginas interiores del libro 'Travels in England, France, Spain and Barbary States in the years 1813-14 and 15’ (Año 1819).

Peurto [sic] de Santa María, se encuentra en un buen territorio, rodeado de cultivos, en una ciudad floreciente, principalmente utilizada como residencia de verano, y tiene varios edificios hermosos junto con una Alamada [sic] espaciosa y una Plaza del Toro [sic] capaz de albergar 10,000 espectadores. Me perdí por las orillas del Guadalete, que aquí desemboca en la bahía de Cádiz, y su superficie de plata  era imperturbable, excepto por los barcos que se deslizaban por la suave corriente, lo observé con interés, fue el legendario Lethe, y no podía dejar de probar las aguas del olvido. Busqué en vano aquella frase:  ‘Mala hierba que crece en los muelles del Lethe’. 

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El Puerto en 1800.

Una Calasa [sic], con los caballos decorados con cintas y campanas, me llevó a Xerez. El campo se veía hermoso, y yo estaba rodeado de viñedos y olivos, y aquí y allá campos de maíz, ondeando de rica exuberancia. Nos acercamos a la llanura, y vimos Xerez».

La presente nótula, que vamos a publicar por entregas,  vio la luz en 1999 en un trabajo para la revista de la Universidad Complutense de Madrid. Básicamente no han cambiado las tesis que mantiene su autor, el profesor y Dr. en Arqueología de la Universidad de Cádiz, Diego Ruiz Mata, que amablemente colabora con Gente del Puerto, independientemente de los hallazgos que se produjeron a principios de la década del 2000 en la capital gaditana.

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Dibujo idealizado de fenicios comerciando en un puerto mediterráneo.

LA FUNDACIÓN DE GADIR, EN EL PUERTO.
Se aborda uno de los temas más debatidos de la protohistoria de la Península Ibérica, la fundación de Gadir, su ubicación en época arcaica y cronología, contrastando los textos escritos y el registro arqueológico. Las investigaciones efectuadas desde 1979 a 1995 en el Castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María) cuestionan la ecuación Cádiz-Gadir y la dotación fundacional de 1101 a. C., según los cálculos de C. Veleyo Patérculo. En este trabajo se defiende que la fundación fenicia arcaica se estableció en el Castillo de Doña Blanca (CDB), donde se situó Gadir desde inicios del siglo VIII a.C., siendo la isla de Cádiz ocupado a partir defines del siglo VII y comienzos del Vía. C. con una finalidad productiva, comercial y religiosa, y se desmitifica un aspecto histórico vigente y aceptado por numerosos investigadores españoles y extranjeros durante más de dos mil años. Estos nuevos planteamientos abren una nueva posición teórica y perspectivas de investigación, ampliando el problema en un radio de acción mediterráneo y europeo, bajo el modelo de los ‘sistemas-mundo’.

INTRODUCCIÓN.
La Bahía gaditana y el Bajo Guadalquivir constituyeron el escenario de numerosos mitos, trasfondos de realidades históricas, que permanecen en el recuerdo como ecos de un tiempo pasado de gran esplendor. El mito y la historia siguen aún vivos. Cual- quiera que haya traspasado las antiguas puertas de Occidente, o Columnas de Heracles, navegado hasta la Bahía, por el Guadalquivir o recorrido la campiña, habrá sentido la sensación de que se halla inmerso en un paraje que la historia —el hombre en efecto— ha ido modelando y dotando de contenido.

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Vista aérea, en primer término a la derecha, del Yacimiento de Doña Blanca, a su derecha la carretera de El Puerto-El Portal, al fondo a la izquierda, El Puerto de Santa María.

Es una sensación de grandeza, de magnificencia de un tiempo pasado, y de cierta nostalgia que sobrevive en numerosos rasgos. El Estrecho de Gibraltar, jalonado por los montículos de Abila y Calpe, no ofrecen una orografía imponente, pero enseguida se percibe que es una puerta, cuyos goznes anclados en dos continentes invita a traspasaría, a adentrarse en otro mundo, viniendo de un mar abierto. Más allá, al otro lado, Gadir, Tartesos, el Guadalquivir lento y majestuoso, el Guadalete serpenteando, las monótonas y ricas campiñas hasta la sierra, las zonas mineras que atrajeron a navegantes de mundos lejanos, que aquí dejaron sus huellas y ahora son motivo de estudio. A esta región que en un tiempo se denominó Tartesos, perdura como una historia lejana y cercana, pues constituyó el comienzo de la conciencia de la existencia de Occidente. El significado cultural, político o económico de este finisterre originó la curiosidad de poetas, historiadores y geógrafos, la gestación de mitos y leyendas, de realidades históricas que el investigador se afana en desvelar, segregando lo que fue una creación poética o historia mítica de la objetividad que extrañan estos restos de este tiempo, la mayoría aún ocultos. No es tarea fácil, pocas veces posible, y la confusión ha permanecido y durará por tiempo. Quizás sea la razón de que se mantengan tan vivos los recuerdos.

alfabeto_fenicio_puertosantamariaHIPÓTESIS Y PLANTEAMIENTOS.
La fundación de Gadir poco más allá de las Columnas de Heracles en el Atlántico, su origen, significado y consecuencias históricas han constituido durante dos mil años temas claves de estudio de la historia antigua peninsular y su incidencia en otros países distantes, en una concepción territorial amplia. Desde Homero y Hesíodo, y sobre todo desde época helenística, se consideré la fundación de Cádiz como uno de los hitos significativos de la historia universal, yen su entorno se crearon mitos y leyendas que permanecen y se analizan.Y durante el siglo XX Gadir ha sido objeto de innumerables estudios y elucubraciones. La razón es sencilla: los textos grecorromanos no siempre se ajustaban, o explicaban, los datos más sobrios y objetivos que dimanaban de la arqueología. /En la imagen de la izquierda, fragmento de cerámica con las primeras letras del alfabeto fenicio ‘bgd (álef, bet´, rímel, dálet), incisas, descubierto en el Yacimiento 'Castillo de Doña Blanca'.

titulodonablancaDurante más de dos mil años, en base a los textos grecorromanos referidos a Gadir y a Gades, se ha mantenido sin apenas controversias o dudas razonables que la ciudad fenicia arcaica se hallaba situada y soterrada en algún punto del casco antiguo de la ciudad de Cádiz, pese a la inexistencia de datos que sugiriesen esa posibilidad. El texto escrito ha tenido más fuerza que el dato arqueológico, explicándose su ausencia con hipótesis más o menos coherentes o ingeniosas que las justificasen.

La posición que mantengo contradice en gran parte a la mayoría de las opiniones expresadas y defendidas sin bases consistentes, enraizadas en la fidelidad al texto escrito. Ante los resultados arqueológicos en numerosas zonas de la ciudad y los que dimanan de la ciudad costera del Castillo de Doña Blanca (en adelante CDB), cabe plantearse otras explicaciones, que atañen a la fecha fundacional, al enclave de Gadir y a su significado histórico, como eje nuclear de una amplia periferia, que constituyó un Estado fenicio occidental en el extremo occidental del mundo conocido. Trataré de explicarlo sintéticamente con más coherencia empírica y con la duda aceptable de que no siempre los textos garantizan la veracidad histórica.

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Yacimiento de Doña Blanca, vista de muros de las excavaciones, junto a la Torre. /Foto: Blog de Ruta.

Abordar estos temas en toda su complejidad, bajo otros conceptos explicativos, comprenderá el lector que se requiere ahondar en muchas variables que no es posible desarrollar aquí, simplemente por razones de espacio. Elegiré aquellas que contribuyan a esclarecer en lo posible lo que tanto tiempo ha constituido una verdad inmutable. La responsabilidad que entraña es mucha, pero también es tiempo de enfocar el problema con otros datos y una mirada distinta. Siempre es saludable abordar viejos problemas con nuevas premisas. Las verdades infundadas, o dudosas, contribuyen a crear una cadena sustentada en un nódulo poco consistente, y así girando sucesivamente en una rueda sin fin. Es el problema de teorizar sin argumentos. Las posturas de muchos arquélogos-historiadores, entre los que me hallo, tiende a repensar y cuestionar antiguos, aceptados con dogmatismos, con enfoques teóricos y planteamientos nuevos. En este caso, se trata de contrastar antiguos documentos escritos con los datos arqueológicos existentes y proyectos de investigación nuevos, más completos en sus objetivos, contenidos y métodos, que han resucitado problemas viejos aún pendientes. Valga esta contribución para reavivar y proporcionar un nuevo enfoque a un tema de gran importancia de nivel histórico global. La obligación del investigador, pensando en términos históricos e ideológicos, es acercarse a la mayor verdad posible, pues cuestionar es un oficio intelectual, pese a la historia asumida y a la autoridad de opiniones valiosas, cimentadas más en el deseo que en la realidad.

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Dibujo idealizado de unos astilleros fenicios. /Navarro.

Adelantando las conclusiones, propongo que la primera fundación fenicia en la Bahía tuvo lugar al pié de la Sierra de San Cristóbal,en el CDB. Lo que requiere despojarse de los prejuicios y acercarse al tema desde otras lecturas y planteamientos que dimanan en gran parte de la contrastación entre los textos escritos —en sus visiones míticas, históricas y geográficas—, los datos arqueológicos y el medio geográfico, productivo y social.

FUENTES ESCRITAS Y REGISTRO ARQUEOLÓGICO. ANÁLISIS CRÍTICO.
La ecuación Cádiz-Gadir se basa en la lectura e interpretación de unos textos tardíos, dudosos por las interpolaciones o supresión de datos de los diferentes manuscritos, pertenecientes a un tiempo histórico no fenicio, escritos en gran parte por autores que desconocían el medio, su transformación y la historia interna, donde los conceptos son muchas veces vagos y poco explícitos, mezclando aún el mito y una realidad histórica inmersa en una perspectiva etnocéntrica grecorromana y no fenicia ni púnica. Con un bagaje poco esclarecedor, aunque se pretende la claridad, han trabajado muchos historiadores durante siglos.

En la introducción de García y Bellido de su traducción y comentarios del libro III de la Geografía de Estrabón,dedicado a la Península Ibérica, se queja de la escasa y endeble información (García y Bellido 1968). Interesa transcribir los criterios, por su autoridad, representatividad y autoridad en el conocimiento e interpretación de los textos. Como declaración de principios, señala que “estamos muy mal informados de todo lo referente al concepto que tanto griegos como púnicos —supongo que se refiere a los cartagineses— tuvieron en un principio de la Península Ibérica desde un punto de vista físico y también geográfico. El interés científico, si lo había, jugaba entonces un papel ciertamente secundario, siendo sobre todo los de orden económico los que estuvieron siempre en un primer plano” (1968: 10). Se refiere a una época más reciente de la protohistoria, desde los siglos V-IV a.C. a época romana, alejada de los inicios de la presencia fenicia en la Península.

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 /En la imagen de la izquierda, la Geografía de Estrabón.

También es consciente de la falta de información textual fenicia y púnica, cuando señala que “es de todos sabido que de fuente púnica no ha llegado a nosotros nada importante que nos ilustre sobre la Geografía antigua de la Península. Sería cometer un error histórico el juzgar por ello que los púnicos nos ignoraron en este doble aspecto geográfico y etnográfico. Entre los carthagineses hubo de haber una literatura geográfico comercial, en forma de roteros o periplos (similares a los griegos), destinada a facilitar la navegación por las tierras costeras de su imperio comercial y el trato de los pueblos de su próximo interior. Pero la fatalidad de los hechos ha dado lugar a que la herencia cultural de Occidente esté vinculada casi exclusivamente a transmisiones griegas y latinas, las cuales no recogen, salvo rarísimos casos, nada o casi nada del patrimonio científico, de orden práctico, acumulado durante siglos por los navegantes y comerciantes púnicos” (1968: 11-12).

más adelante,“hasta la conquista romana (fines del siglo III), los escritores griegos sólo sabían de la Península, en el mejor de los casos, sus accidentes costeros más importantes y aquellos escasos informes que sobre los pueblos del litoral podíanse recoger en los puertos de boca de los negociantes, marineros, viandantes o aventureros de toda clase” (1968: 13-14). Estos juicios acertados resumen el problema sustancial de la duda que entrañan los textos sobre los que se basan las hipótesis de Cádiz-Gadir. 

Es natural que cualquier historiador que analice los problemas de la protohistoria peninsular, sea del tema que se trata en este trabajo acerca de Tartesos u otros de igual relevancia, en base a la información textual grecorromana, se pregunte sobre los medios de información que poseían los autores, su mentalidad, ideología, captación y explicación de los datos. Así comienza J. de Hoz su magnífico articulo sobre las fuentes de Tartesos (1989: 25 ss.). Extraemos de él los aspectos de índole informativos y de transmisión. En el caso griego —fuente de los autores romanos—, la ubicación y fundación de Gadir proviene de noticias de viajeros o de contactos ocasionales, donde las generalidades, errores, magnificación de las pequeñeces, errores y mitos se entrelazan para reconstruir una historia o concepto, sin validez objetiva.

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Los restos de una habitación en Doña Blanca, con mampuestos bien escuadrados. /Foto: Blog de Ruta.

La mayor parte de la información procede de grupos minoritarios, de mercaderes o navegantes, puesto que del mar y del comercio tratamos, más interesados en informaciones especializadas en sus propias actividades prácticas que en las históricas. La información en este caso podía ser muy precisa en cuanto a sus quehaceres, pero vagas y desorganizadas en otros aspectos, pues los objetivos no eran la verdad histórica, sino la anécdota o las curiosidades míticas, que algunos ante el respeto a la información escrita han aceptado como verdades absolutas. De otra parte, el conocimiento erudito y curiosidades de los intelectuales sobre las ciencias humanas en general, antes del helenismo, eran muy diferentes a las nuestras (Momiglia- no1984).Este conocimiento “científico” “se nutría de los otros dos bloques mencionados, a la vez que en cierta medida repercutía sobre ellos, y en ciertos casos provocaba investigaciones de primera mano sobre el terreno, pero tampoco estaba exento de fábulas, de perjuicios, de polémicas condicionadas por motivos personales o de escuela, y su valor varía mucho de unas fuentes a otras. Está por lo tanto necesitado de análisis crítico como los datos que nos han llegado de las otras dos canteras, aunque es sin duda el que más y mejor información nos proporciona” (De Hoz 1989: 26).

La opinión de ambos autores resumen los problemas que las fuentes plantean para elaboraciones de análisis históricos. Para tratar de la fundación de Gadir, en todos sus aspectos, es imprescindible acudir a los datos procedentes de la investigación arqueológica, como fuente ineludible de conocimiento. Lo que en este trabajo planteo es sólo aprovechar los aspectos aprovechables que se pueden extraer de las fuentes, los desvíos que también han ocasionado, mediante su contraste con el material arqueológico. Y no abordaré otro tema que no sea el de la ubicación de la primera instalación fenicia y la funcionalidad del ámbito geográfico que se denomina Bahía gaditana. (continuará) /Texto: Diego Ruiz Mata.

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Ojeando el libro de Roció Plaza Orellana, ‘El Flamenco y Los Románticos’, me llevé una gran sorpresa, encontrándome con cuatro artistas del El Puerto de Santa María, actuando en los teatros sevillanos, comprendido entre  los años mil ochocientos al mil ochocientos once.

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Estos fueron: Juliana, Leonarda y Juan Mexías o Mejías, los tres hermanos como es obvio y María Huertas, bailarinas y bailarín de la escuela bolera. Fueron los cómicos registrados más antiguos que hayan  salido de nuestra tierra. Me hubiera gustado investigar el segundo apellido de estos insignes paisanos, asunto que dejo para otros estudiosos que lo lleven a cabo y con más tiempo que yo.

petracamara_puertosantamariaVamos a citar un ramillete de artistas de nuestra ciudad, que también bailaron esta modalidad artística. Entre ellos se encuentra, Josefa Gallardo Rueda “La Coquinera”, (El Puerto 1871 - Madrid 1935). (ver nótula núm. 1.042 en GdP) El maestro de baile Jose Otero, en la página 155 de su libro titulado, ‘Tratado de Baile’, nos informa: Pepa Gallardo actuaba en la compañía del afamado maestro de baile y coreógrafo, Eduardo Vázquez, este había llevado en su compañía artistas de la talla de Rosa Espero, Dolores Grande y Natalia Jiménez y Petra Cámara, quien vivió gran parte de su vida en Cadiz, en los años 1860. Fue una de las grandes boleras de su tiempo, sevillana de nacimiento en el año 1825. /En la imagen de la izquierda, Petra Cámara.

Jose S. Rodríguez, nombre artístico de Jose Luis Sánchez Rodríguez, (El Puerto 1917-Cadiz 1994) (ver nótula 100 en Gente del Puerto). Alumno de el Estampío, en el flamenco y de Carito, en la escuela bolera. Paseó su arte por todo el mundo junto a su esposa Pepita Sarazena (Colwyn Bay, Norte de Gales, Gran Bretaña, 07.05.1919 – Sevilla, 23.12.2000), (ver nótula 121 en Gente del Puerto). Este portuense fue unos de los grandes del bolero de este país y no se le ha hecho justicia. En los años sesenta llevaban en su elenco artistas de la talla de Enrique Morente, por mencionar algunos, y diré más: fue un extraordinario bailaor flamenco, con el sello del baile de El Puerto, por bulerías, que no es poco.

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Pepita Sarazena y José S. Rodríguez. /Dibujos LSA.

Josefa Gallardo, apodada la Gallardo, (El Puerto, 1860 - Cadiz, 192?), bailaora y bolera, esta mujer vivía en Cadiz, en 1875, en la calle Solano nº 20. Creo que  también fue actriz y hermana del actor portuense Francisco Gallardo, igualmente domiciliado en la capital gaditana. Aunque de esta mujer tengo mis dudas, espero aclarar datos muy pronto.

COQUINERA_CUENCA_2PUERTOSANTAMARIAManuel Fernández Cabrado, (Puerto Real, 1860-El Puerto, 192?) Maestro de baile y bailaor, dominó el flamenco y la escuela bolera, en el padrón de El Puerto de Santa María, de 1910, estaba domiciliado en la calle Espelete , 25, de profesión artista del baile, se trasladó muy joven a nuestro pueblo, por motivos personales; en boca de aficionados mayores, fue uno de los grandes bailaores de esta zona gaditana, según Jose Brea, Breita. (ver nótula núm. 1.183 en Gente del Puerto)  /En la imagen de la izquierda, Antonia ‘la Coquinera y ‘la Cuenca’.

Bernardo Neto Domínguez, (El Puerto, 1862-192?), profesor de baile, tenía la academia en la esquina de la calle Larga con Santo Domingo, en el año  1888. Antonio Neto Domínguez, (El Puerto, 1854-191?), artista pintor, bailarín y bailaor, hermano de Bernardo, de los dos fue el que más  sobresalió en el baile.

Según Luis Suarez Ávila, (ver nótula núm. 128 en Gente del Puerto) conocedor de algunas de las  pinturas  de este artista, nos dijo: «fue un pintor adocenado». La academia de baile, de los Hermanos Neto, colaboraban con el Ayuntamiento, en las fiestas locales. Parte de estos datos hay que agradecerlo a Jose Ignacio Buhigas y Tily Santiago, de su libro Carnaval: Un siglo de Historias del Puerto.

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La Macaca y su hermano Vicente.

La Macaca, nombre artístico de Josefa Martin-Bejarano (Lanzarote, 1920, El Puerto-Paris, 1980), fue una gran bolera, actuó en los viejos cabaret de Paris, de los años mil novecientos treinta y cuarenta. Sus primeras clases de baile fueron de mano de un refugiado político español, de nombre Esteban. (ver nótula núm. 1.455 en GP).

Vicente Martin-Bejarano (Lanzarote, 1925-El Puerto- Madrid, 1978), artista portuense, se inició con que su hermana Pepa, como pareja de baile en Francia. Hay fotos de los dos hermanos, con el atuendo bolero, como se puede demostrar. En la compañía de Juan Valderrama, Vicente, bailó en muchas ocasiones sevillanas boleras y jotas aragonesas.

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El bailarín y bailaor Miguel Villar Guerrero.

Miguel Villar Guerrero, bailarín y bailaor, (El Puerto. 1952), en sus tiempo s jóvenes se le conocía como Miguelito Puerto. Estupendo artista, marchó de su tierra en una edad muy tierna, recorriendo toda la geografía de la península ibérica, y países europeos.  Conocedor de la escuela bolera, clásico español y el flamenco. Tenía cualidades  para poder llegar a cotas altas en el baile, su imagen dejaba el aura que dejan los buenos artistas cuando salen a escena.

¡Que buenos ratos que hemos echado en esa calle Lechería [hoy Cervantes] de los años sesenta!, de fiesta con los Villar, por mencionar algunas sus primas Milagros Caraballo Villar, Charo Villar, --que bien baila mi comadre--, sin olvidarnos de su hermano Antonio Villar Guerrero,  dedicado a la enseñanza de la guitarra, y un excelente  guitarrista flamenco. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

cubiertamanuscritoreparto_puertosantamariaSe ha aceptado tradicionalmente que el término cortijo puede derivar del "curticulum" latino y que los árabes usaban la voz "maysar" para referirse a estas propiedades rústicas. Este vocablo ha dado origen, entre otras, a las formas "machar" o "majar" que encontramos presentes en muchos de los nombres de antiguas aldeas y caseríos diseminadas por nuestras campiñas, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Como señala el profesor V. Martínez Enamorado, "distintos autores han interpretado el machar como un tipo de explotación agraria que no es suficientemente amplia para confundirla como un núcleo de población o también como una unidad agraria elemental". A diferencia de la alquería ("qarya"), para la que se propone una cierta entidad de población y una unidad de propiedad, el cortijo árabe ("maysar") es un núcleo de orden inferior, dependiente de una ciudad o alquería, destinado básicamente a la producción agropecuaria./ Copia del  "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit. 

El profesor E. Martín Gutiérrez, en un pormenorizado estudio titulado "Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media", da cuenta de buena parte de estos topónimos que pudieran estar relacionados con la existencia de antiguas alquerías o maysar de origen andalusí, mencionados ya en las fuentes documentales desde los siglos XIII y XIV, algunos de los cuales aún perviven, alterados en sus formas originales y castellanizados, pero conservando indicios de su primitivo significado.

Los Tercios - Hato de la Carne

Hato de la Carne o Marisma de los Tercios.

Uno de los más conocidos es el de Macharnudo, que da nombre a un pago de viñas situado junto a la carretera de Trebujena, así como a la torre o "castillo" del mismo nombre que se alza en la viña El Majuelo, desde el que se domina un amplio sector de la campiña jerezana. Su nombre alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar "pelado" o "desnudo", desprovisto de vegetación, aunque hoy día cubran sus laderas extensos viñedos.

Los Tercios

Los Tercios.

En la campiña portuense encontramos la pista de otras aldeas de origen andalusí mencionadas en el "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit.

Laguna de Los Tercios

Laguna de Los Tercios.

Aunque no ha sido posible determinar con exactitud el emplazamiento exacto de ambos enclaves, puede afirmarse que se ubicaban en el entorno del paraje conocido como marisma de Los Tercios, una amplia cubeta natural, rodeada de lomas de suave pendiente, que se encharca en épocas de lluvia. Este rincón de la campiña, también denominado como Hato de la Carne por ser en tiempos pasados el lugar donde pastaba el ganado, se encuentra en el sector oriental del actual término municipal portuense, lindando ya con tierras de Jerez.

La Bodegonera

La Bodegonera.

De las fuentes documentales se deduce que el término de Machar Grasul, en el momento de su reparto, lindaba al Norte con Xerez y con la aldea de Grañina, al Oeste con las aldeas portuenses de Finojera y Bollullos y al Sur con al-Qanatir (la actual ciudad de El Puerto de Santa María) y con Sidonia (o Sidueña), ubicada en el enclave del actual Castillo de Doña Blanca, con la que lindaba también por el Este. Un posible emplazamiento de este "maysar" pudiera ser el pequeño Cerro de la Caldera donde han aparecido materiales de la época. El cerro se encuentra en el borde occidental de la marisma de Los Tercios, un paisaje en cuyos alrededores aún se conservan antiguas casas de viña como Los Chavicos, El Agostado o La Bodogonera. En cuanto al posible significado de este topónimo, algunos autores apuntan -considerándolo en la forma Machargazul- que bien pudiera referirse a un "mayšar de los Yazula", una de las tribus bereberes establecidas en la zona y que dan también nombre a la población de Alcalá de los Gazules.

Laderas de Pozo Lozano

Laderas de Pozo Lozano

Las tierras de la aldea de Machar Tamarit quedarían más próximas a la Sierra de San Cristóbal, lindando al Norte con Xerez y Machar Grasul y al Sur y el Este con el término de Sidonia. Las laderas del antiguo cortijo de Pozo Lozano entre Las Beatillas y la autovía de Jerez-El Puerto son los parajes donde tal vez pudo asentarse esta alquería. El topónimo (tamarit o tamarite), presente también en otras provincias, podría estar relacionado con la existencia en sus alrededores de tarajes. Estos arbustos son frecuentes en la vegetación que acompaña a los arroyos de la zona y, especialmente, en el cinturón perilagunar de Los Tercios. /Texto y fotos de la campiña: José y Agustín García Lázaro.