El minúsculo enclave monegasco, uno de los países más antiguos de Europa, tan rico en ingresos como en historias extravagantes que lo rodean, tiene un vínculo concreto con El Puerto a través de un antepasado de los actuales miembros de la Casa Soberana. Isidoro de la Torre y Mier, descendiente de palestinos y nacido en El Puerto de Santa María a principios del siglo XIX, hizo fortuna en Méjico y su hija Susana de la Torre se desposó con un noble francés y que emparentarían con Luis II de Mónaco al casarse uno de sus hijos con la descendiente, ilegítima en principio, del príncipe. La conexión monegasca con El Puerto es una buena excusa para profundizar en las peculiaridades de Mónaco, la inminente boda mañana sábado entre el príncipe Alberto II (su nombre completo es Alberto Alejandro Luis Pedro Grimaldi Kelly, en posesión de los títulos de Príncipe de Mónaco, Marqués de Baux, Duque de Velentinois, Donde de Carladés y Baron de Saint-Ló) y su novia, la ex nadadora sudafricana Charlene Wittstock, con tres días de festejos, conciertos, bailes palaciegos y fiestas en las plazas y calles. Todo ello a través de la narración de Francisco Andrés Gallardo, Jefe de Sociedad y Televisión del Grupo Joly.
GRACE KELLY.
Cuando Grace Kelly aparece en 1956 es una maniobra más calculada que el cuento de hadas que aparentaba en esencia aquel acontecimiento. El matrimonio de la angelical actriz, hija de un millonario irlandés, además de ser un perfecto escaparate, un icono de la mejor campaña de imagen que puede soñar un país, la aparición de Grace trajo rostros de Hollywood, pero en especial capital norteamericano al servicio y para el beneficio de Rainiero Opereta. Matrimonio de conveniencia, muy rentable, aunque nadie está en su derecho de reprocharles que no hubiera amor, o fascinación entre los dos. Se supone que fue un periodista de Paris-Match el que tuvo la ocurrencia de llevar a Grace a hacerse unas fotos a Mónaco, donde conoció a Rainiero. Ahí surgió la chispa de la idea de buscar un rumbo al país.
ONASSIS.
El problema del príncipe era la presencia de Aristóteles Onassis que además de ser un poder paralelo en el rico enclave mediterráneo estaba protegido por la hermana de Rainiero, Antoniette. Rainiero mantuvo un constante enfrentamiento con su hermana. Ambos no se hablaban con sus padres y al final, como más o menos intuyen, el control de Mónaco quedó en manos del príncipe, tras quitar cualquier opción de derechos de sucesión a su hermana, y llevando al principado a uno de los grandes lugares del pelotazo urbanístico y bursátil del mundo.
MONACO NO ES CASA REAL SINO SOBERANA.
Mónaco, no casa real, sino Soberana. Desde hace seis años es príncipe Alberto II. Por las venas del príncipe corre lejana sangre portuense. Rastrear un poco la historia y a través de una anécdota, desde una investigación de pasatiempo, conocer algo más de Mónaco de lo que aparece en las revistas.

Partida de nacimiento de Isidoro de la Torre, ancestro de Alberto II de Mónaco, que se custodia en la Iglesia Mayor Prioral.
ANTECEDENTES PORTUENSES.
Por lo pronto les avanzo que el antepasado portuense de la familia soberana monegasca es Isidoro Fernando José Máximo de la Torre era hijo de Isidoro Francisco de la Torre y Teresa Gil, casados en El Puerto en 1808, en plena guerra de la independencia y este antepasado nació el 1 de julio de 1814. Y aquí tenemos su partida de bautismo, que puede consultarse en el archivo de la Iglesia Mayor, donde fue bautizado por el entonces párroco Rafael Delgado. Ahora desvelaremos cómo un portuense acaba por vericuetos de la vida a emparentar con los Grimaldi.

Mónaco en 1890.
EL PEÑÓN DE MÓNACO.
Mónaco, procede del topónimo, monacal, monasterio. Peñón inaccesible, como el griego Monte Atos, ocupado por monjes. Gibraltar, el peñón de Mónaco.
En monegasco, el nombre de Mónaco es Monegu, de ahí el gentilicio monegasco.
Desde la invasión musulmana, reducto de piratas bereberes. A finales del siglo XII, por concesión del emperador Federico Barbarroja, los genoveses toman el promontorio como puerto clave en la costa provenzal y, por ejemplo, punto estratégico para las rutas a Tierra Santa. Pocos decenios después es cuando entra en acción el primer Grimaldi: Francisco o Fulco del Castello, que no es Grimaldi de apellido. Los Grimaldi, también de Génova, es un estirpe de marinos y comerciantes que durante varios siglos fueron de los más influyentes en este ámbito
Francisco, el fundador del actual principado era un noble genovés güelfo, defensor del Papa, y cuando Génova se decanta por la opción gibelina, debe exiliarse. Elige un lugar de futuro, Mónaco. Aprovecha el control de la armada de Aragón en la costa Provenzal, ante el vacío de control de Génova y Francia, aprovecha para crear su país. El 8 de enero de 1297, 16 años después de la fundación de El Puerto, entra en la sacra fortaleza vestido de monje y derrota a los genoveses. Francisco, concede tierras, exención de impuestos, y crea un reducto pequeño pero cosmopolita y fuerte, pero la aventura le dura poco, hasta 1301, en que llegan de nuevo los genoveses. /En el escudo de Mónaco figuran dos monjes, en recuerdo de estos orígenes.
LOS GRIMALDI. CARLOS I DE ESPAÑA.
En 1525 deja de ser un lugar de influencia de la Corona de Francia y Agustín I se pliega a Carlos I de España y V de Alemania pasa a ser de control español. Guarniciones españoles estuvieron durante casi siglo y medio. Con el declive de España, Mónaco fiel al estilo de vista comercial, pasa de nuevo a Francia, además con malas artes.

Cardenal Richelieu, al servicio de Luis XIII quien firmó el acuerdo de 1641.
EL PEOR MOMENTO, CON LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
Durante la Revolución Francesa se expolian las casas de los nobles y Mónaco pasa a llamarse Fuerte Hércules, perdiendo el hombre de origen religioso.Mónaco desaparece como principado en la historia y durante más de un siglo no será país independiente. En una primera decisión del Tratado de París en 1814, se acepta. Pero en una revisión pasa al reino de Cerdeña. Mónaco pierde su oportunidad de ser país el año en que nace el portuense Isidoro de la Torre.

El monarca español Carlos III.
CARLOS III DA NOMBRE AL PEÑÓN.
Carlos III de España, CARLOS III el que da nombre a Montecarlo, es el que se mueve para lograr la independencia. Precio muy caro, prácticamente se deshace de casi todo su territorio, que lo entregan a Francia. Se quedan con una quinta parte, 1,5 kilómetros.

En 1861 se materializa la unión aduanera con Francia y se logra la independencia. Todavía el turismo será algo muy remoto. Mónaco aspira a ser la atracción de la Riviera, de la Costa Azul, 1863 Se funda la Sociedad de Baños de Mar y se le concede a Francois Blanc, el casino

Imágenes antiguas de Montecarlo, con el Casino y el Museo Oceanográfico.
En 1881 creación de la bandera, y además va creándose un país de hadas. En 1881 muere el portuense Isidoro de la Torre. Vamos a conocer que fue de este vecino de El Puerto y cómo se vinculó a la familia de ese país.
EL ANCESTRO PORTUENSE.
Isidoro de la Torre Gil, nacido el 1 de julio de 1814. Años antes había nacido otro pariente gaditano de los Grimaldi, por la rama de Polignac. José Francisco Lenormand de Morand, en 1769. Isidoro Fernando José Máximo de la Torre era hijo de Isidoro Francisco de la Torre y Josefa Gil, casados en El Puerto en 1808.

El Puerto, en el siglo XIX, en esta litografía desde La Otra Banda.
El antepasado de Rainiero nació poco después de la guerra de la Independencia, un mal momento para El Puerto. Se pierde la oportunidad del puerto franco, no hay apenas riqueza y esta ciudad vive una situación agónica. La familia de la Torre emigra a México, con la ebullición de las independencia de Nueva España, y dejan poco rastro en El Puerto. Hicieron las maletas y en México a Isidoros padre e hijo les va bien en los negocios mercantiles, de comercios en los puertos mejicanos. Isidoro de la Torre se desposó en México, cuando ya era un rico comerciante y tenía casi 40 años, con una joven, Luisa de Mier.

LUISA DE MIER.
Esta mujer nacida hacia 1830 e hija de un matrimonio procedente de la localidad palentina de Santa María de Redondo. Isidoro y Luisa tuvieron varios hijos. A Ignacio lo casaron con Amanda Díaz, hija del presidente Porfirio Díaz, y a Susana, en 1867, con el conde francés Majencio de Polignac. que había acudido a hacer negocios a México aprovechando sus influencias en el gobierno del emperador Maximiliano de Austria.
Poco después se trasladaron a Francia y Susana se llevó a sus padres poco después. El portuense Isidoro de la Torre falleció en Cherburgo en agosto de 1881 y en el cementerio de esta ciudad reposan sus restos. Isidoro no vería cómo se emparentaba con Mónaco. /En la imagen de la izquierda, antigua litografía de Cherburgo.
LA HIJA DE LA LAVANDERA.
El hijo de Susana de la Torre, Pierre, es el que enlaza con los monagescos, con la que ha pasado a la historia con el sobrenombre de la Hija de la Lavandera, ese era el sobrenombre de la madre de Rainiero.
El conde Pierre Polignac De la Torre se casó en 1920 con Charlotte de Valentinois, primogénita, y en principio hija ilegítima, del príncipe Luis II. El entonces heredero, que da nombre al estadio del principado, servía en Argelia al ejército francés como teniente del Tercer Regimiento de Cazadores de África. En Constantina se enamoró de la mujer que se encargaba de cuidar de los uniformes de los oficiales (de lavar los calzoncillos de los capitanes). María Julieta Louvet. De este amor detergente nació Charlotte en 1898. /En la imagen de la izquierda, el conde Pierre María de Polignac de la Torre
La niña, Carlota, Charlote, fue reconocida por Luis II en 1905, convirtiéndose en heredera del trono, pero abdicó en su hijo Rainiero en 1944, quien sucedió al abuelo en su muerte en 1949. Luis II había llegado al trono en 1922 y en 1923 nació Rainiero. De las mayores sombras del periodo de Luis II se encuentra la ocupación nazi. Una actitud complaciente, de pura supervivencia, pero Mónaco además fue refugio de la evasión de capitales. /En la imagen de familia, Rainiero de Mónaco, el pequeño de la izquierda junto a su hermana Antonieta.
Pierre de Polignac, el descendiente de Isidoro, tenía pinta de ser un impresentable y tuvo un corto y tumultuoso matrimonio con la heredera monegasca, de la que se divorció en 1933. Fue denunciado por la hermana de Rainero, por Antoniette, Antonieta, por abusos sexuales. Pierre, el nieto de Isidoro, falleció en el más absoluto de los olvidos en 1964.
Es un cruce de vivencias de culebrón folletinesco, que marcó la infancia y juventud de Rainiero. Su madre, lo abandonó, Charlotte, Carlota, se enamoró de un individuo traficante de joyas, René Gigier. Falleció en 1977 con apenas vínculos con el hijo, como ocurrió con la hija, con Antoniette, que además de denunciar a su padre por abusos, le hizo la vida imposible al hermano. /En la imagen de la izquierda, un joven Rainiero de Mónaco.
DISPUTA POR MÓNACO.
Volvemos al principio, los bisnietos del portuense Isidoro de la Torre se disputaban Mónaco. El príncipe buscaba refugio en los norteamericanos, mientras que la hermana era la protegida y la protectora de Onassis, el gran rival de Rainiero.
Pese a que Mónaco se regía por una monarquía constitucional en 1911, Rainiero se vio obligado a imponer casi un golpe de estado, para quitarse de en medio a la hermana y a Aristóteles Onassis. En 1965 Suprimió el Consejo Nacional (el parlamento del Principado donde había mayoría de partidarios de la hermana para atajar las influencias de su hermana) de esa forma neutralizó, con el apoyo del capital americano, el control inmobiliario de Onassis, que salió despedido.

Montegrimaldi.
NACIMIENTO DE ALBERTO.
Importante fue, con el nacimiento de Alberto, aquel 14 de marzo de 1958, que se aseguraba la sucesión. Sin heredero masculino, Mónaco podía volver a Francia. Cosa que ya no ocurrirá, pero en aquellos años 60 era importante.

Panorámica actual de Móncao y el puerto deportivo.

Otra panorámica con el Gran Premio de Automovilismo.
Grace Kelly era la imagen amable de esa operación, de la cual más bien conocemos las portadas del Hola más que de sus auténticos escondrijos de inversiones, blanqueos y operaciones bursátiles de un país que hace poco más de 40 años sólo tenía 159 calles. Ahora sólo tiene algunas más. Con la defenestración de los partidarios de su hermana, el bisnieto del portuense Isidoro fortaleció su posición, fue ganando hectáreas del minúsculo país añadiendo diques a la costa en el lugar donde el metro cuadrado.

Sepelio de Grace Kelly
Cuando en un estúpido accidente fallece Gracia de Mónaco en 1982, pasa a la historia. La historia rosa ya ustedes la conocen mejor, los tres hijos le dieron tormento a su padre, entre divorcios o todo lo contrario, una persistente soltería en el caso de Alberto hasta mañana sábado, la muerte de Stefano Casighari, que le había dado la estabilidad a Carolina o el continuo pendoneo de Estefanía. Detrás de las anécdotas hay mucha más historia de lo que parece.

El origen portuense de la actual familia soberana nos ha permitido conocer un poco más de esta curiosidad de la historia y geográfica que es Mónaco. /En la imagen Alberto II y su novia, la ex nadadora sudafricana Charlene Wittstock, con quien si, como está previsto, contraerá matrimonio mañana sábado. (Texto: Francisco Andrés Gallardo).







Ditero: Persona que cobra la dita (|| pago a plazos). Dita: Deuda. Pago a plazos, en pequeñas cantidades, fijadas por el comerciante o por el cliente. Etimológicamente la palabra ‘dita’ procede del italiano antiguo: ‘ditta’ ‘detta’, que significa: cosas dichas, debidas.
Brindis por un torero portuense, próximo al 32 aniversario de la tragedia que marcará para siempre su vida.

LOS SEIS ASES.
LA RESURRECCIÓN DEL TOREO DE CAPA.

DESPUÉS DE AQUELLO...
BRINDIS AL TORERO.
En el cartel anunciador se veían a artistas de la talla de Gente del Pueblo, Victor Manuel, Ricardo Cantalapiedra, Manuel Gerena, Patricio Castillo, Taburiente, Ovidi Montllor, Rafael Cañizares, Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Isabel Parra, Tita Parra, Teddy Bautista --antes de crear el denostado entramado recaudador de la Sociedad General de Autores--, Coz, Quintin Cabrera y Ana Belén. /Teddy Bautista, en una imagen de aquella época.
Era un época donde casi nadie quería ser capitán, todos querían ser soldados, eso sí, soldados pero en la primera línea de salida para cuando llegara tiempos mejores, y llegaron esos tiempos, y dándose codazos se situaron en el escalafón. Pero la historia es implacable y a cada uno lo coloca en su lugar y en este y en otros casos la historia sale con fuerza y le reconoce a Pepito, Carmelo, Joaquin, etc., como los organizadores del evento. Pero sabemos, o deberíamos saber, que nadie por si solo, está en condiciones de organizar nada si no cuenta con una organización política con el empuje que tenia el PC. esto fue posible al conjunto de los 448 camaradas trabajaran para que todo saliera bien; Servicio de bar, taquilleros, porteros, servicio de seguridad; decían los izquierdistas: «¡¡Para que queremos policías si ya tenemos al PC!!». Hombres y mujeres trabajando desinteresadamente para la libertad, la cultura para el pueblo. /En la imagen, José Gutiérrez Ponce, en la actualidad.
No fue fácil montar el acto, costó sacrificio, tiempo y también incomprensiones, pero como todas las cosas de la vida, los triunfos tienen muchos padres, pero lo importante es, que los que lo hacen saben cuantos padres tiene estos actos. Ya he comentado en otras ocasiones que, Pepito Alberti ha sido el iniciador de todos y cuantos actos culturales importantes se han celebrado en El Puerto, ha sido la cabeza pensante de todos ellos, pero sin el concurso de los casi quinientos militantes hubiese sido imposible celebrarlos. /En la imagen, Carmelo Ciria Pino en la actualidad. 

Ángel Medinilla Medinilla, segundo hijo del matrimonio formado por Ángel Medinilla Ducrós y Milagros Medinilla Martínez-Santizo, nació el 24 de diciembre de 1916, en la calle San Sebastián. Fueron ilustres antepasados suyos Manuel Medinilla Zamorano (1820-1870), médico; Joaquín Medinilla Bela (1839-1926), médico; y Ángel Medinilla Bela, Juez de Primera Instancia, los tres investigaron y dejaron escritos sobre diferentes temas portuenses, algo que acaso influiría desde muy joven en nuestro protagonista, inoculándole su interés y afición por las cosas de El Puerto. /En la imagen, Ángel Medinilla en 1988, un año antes de su fallecimiento.



Precisamente su hija María del Carmen organizó dicho material fotográfico que, en el año 2004, formó parte de una exposición auspiciada por el Centro Municipal de Patrimonio Histórico en la que la propia María del Carmen ejerció de Comisaria de la Muestra, con la coordinación de


En el libro 'El Puerto de Santa María, a través de sus gentes, sus calles, sus tierras, sus playas, ...' de Juan Leiva Sánchez, dice que la calle Cruces, además de este nombre es nombrada en otros tiempos por Monasterio, Monasterio Viejo, Horno Nuevo, Cruces Reales , Cruces Públicas y Cruz Real.
Esta calle, según el estudioso portuense Hipólito Sancho, (en la imagen de la izquierda) ya es nombrada en el año mil seiscientos como “núcleo central” de lo que entonces podía ser El Puerto; era una entrada natural por la avenida de Sanlúcar, igualmente por las calles de San Sebastián y San Francisco, donde entraba el campesinado de Sanlúcar, Fuenterrabía y Rota a traer frutas y hortaliza al mercado que existían en las instalaciones que hoy tiene Telefónica, tiene esta calle forma de ángulo obtuso, empieza en la calle Santa Clara, hace vértice en la esquina con Espelete y termina en la plaza del Ave María. Quizás sea la calle del barrio alto más importante, calle como todas las calles del casco antiguo ‘trazadas a cordel’, la calle Cruces representaba una expresión risueña y campesina de otros tiempos, su luminosidad y colorido, --¡no sé que tendrá la luz de mediodía y el azul del cielo en esta ciudad !--, donde el blanco de la cal, las jambas y dinteles de piedra de San Cristóbal se llevan bien. Casas-patio de campesinos, donde todo el mundo se conocía, relacionaba y se saludaba, hoy conocemos en cualquier viaje o simplemente por Internet a cualquier persona y nos hacemos amigos para siempre, sin embargo tenemos a vecinos al lado nuestro que no saludamos. En fin la vida..





ENTRE ARENAS Y SAN JUAN.












En cualquiera de los casos, deidades femeninas antiguas de la fertilidad, como Isis, diosa-madre a la que invocaban las mujeres estériles; culto que derivó en ceremonias en honor de Cibeles, Deméter o Ceres, y que también se hallaban en la América precolombina, e incluso, en el África más profunda. A este grupo se le designa genéricamente con el término de 'negras' y nada tienen que ver con el color de su piel; sino que vienen a significar “lo negro”, la ausencia absoluta de luz, lo primero que el ser humano graba en su memoria y que recuerda al útero materno, inicio nuestro de un viaje iniciático que es la vida terrena. Estas vírgenes negras, cristianización de las vírgenes paganas, recogerán la fuerza y poder de sus antecesoras . De ahí que la pregunta del título nos lleve a esta otra: ¿Por qué la Virgen de los Milagros no pertenece a este grupo, aún siendo morena? /En la ilustración superior, imagen egipcia de Isis. En la inferior, imagen de la Isis-Ceres romana.
LAS VÍRGENES NEGRAS Y LOS BENEDICTINOS. 

En el 999, desafortunada inversión del número 666, el número de la Bestia, la cristiandad se preparaba para el cataclismo definitivo: El fin de la Humanidad y los sucesos caóticos del Apocalipsis, incluyendo un Juicio Final con lluvia de fuego y azufre, llanto y desesperación. Los acontecimientos que se vivían no podían ser más nefastos: Terribles hambrunas desolaban la Tierra, mortales epidemias diezmaban a la población y el poder de los reyes y los papas sucumbían ante la expansión del Islam que ya ocupaba Tierra Santa, norte de África, Europa oriental y el sur de la Península Ibérica, amenazando con invadir el resto del Imperio Romano. ¿No era así como se produciría el Fin del Mundo? /En la imagen de la izquierda, detalle de la alegoría del Fin del Mundo, del tríptico de El Bosco 'El Jardín de las Delicias'

Este secreto es un conocimiento esotérico e iniciático. Como Platón (en la ilustración de la izquierda) afirmaba hace veintitrés siglos, la vida terrena es caída y castigo, y el alma habita la sepultura del cuerpo. De ahí que, antes de recibir la disciplina educativa de la encarnación, el elemento espiritual –o noético– duerme. La semilla-alma debe pudrirse en el cuerpo-tierra para germinar y dar frutos. Esta sabiduría está presente también en filósofos orientales, como Vyasa, Jaimini, Kapila, Vrihaspati y Sumantu, porque «más allá de las existencias finitas y causas secundarias de las leyes, ideas y principios, hay una Inteligencia o Mente (el Espíritu o Nous), Principio de los principios; Idea Suprema en que se apoyan las demás ideas; Monarca y legislador del Universo; Substancia primordial de la que proceden todas las cosas y a la que deben su existencia; Causa primera y eficiente de todo orden, armonía, belleza, excelencia y bondad, a la que llamamos el Supremo Bien o Dios.» (Blavatsky, H. P.: “La Doctrina Secreta”, t.4, p.211)
Aunque el aspecto real de su rostro sigue siendo una incógnita, existen leyendas piadosas que explican la manera milagrosa en que se llegó a conocer. Un de estas leyendas aseguraba que su imagen quedó impresa sobre una columna de Lida, Palestina, en la que se apoyó. Otra, la que narra Nicéforo, en el s. IX, que la virgen María tendría talla media, rostro alargado, cabellos rubios y dedos finos; que, posteriormente, confirmó san Anselmo de Canterbury, en el s. XI. Sin embargo, la que parece más veraz es la difundida por el dominico Jacobo de la Vorágine, que aseguraba que fue el evangelista san Lucas, dotado para la escritura y la pintura, quien confeccionó el único retrato de la Virgen. Para ello, siguió el modelo de sus numerosas apariciones. Este retrato estuvo en poder de la emperatriz Eudoxia, esposa de Teodosio II (405-450 d.C.), quien habría realizado copias. Una de ellas la envió a su cuñada Pulqueria que mandó edificar la iglesia de Hodigitria sólo para rendirle culto. Con la conquista y ocupación de Constantinopla por los turcos, en el 1453, el retrato en poder de la emperatriz desapareció; aunque siguieron circulando sus numerosas copias. Una de ellas (del siglo XI d.C.) se conservó en la iglesia de Santa María de Aracoeli, en Roma. No obstante, su deterioro y oscuridad es tal que no permite reconocer imagen alguna /En la ilustración, 'San Lucas pintando la Virgen', detalle del cuadro del periodo cretense. Tempera y oro sobre panel, 61,4 x 45 cm. Ermoupolis (Syros. Grecia).
CARACTERÍSTICAS DE LAS VÍRGENES NEGRAS.
En la mayoría de los casos, carece de policromía, la madera pulida y barnizada; cuando se plicroma se utiliza blanco, rojo y azul, a veces negro o verde. Las más populares se han dorado recientemente. Finalmente, sus dimensiones, que han de son constantes y responden a un escala proporcional 7:3. En su etapa inicial fueron de 70 x 30 x 30; en época tardía, la medida mayor es de un metro. /Virgen Negra de la Catedral de Le Puy en Valey (Alto Loira. Francia).
LA VIRGEN DE LOS MILAGROS.


RESTAURACIÓN DEL PROFESOR ARQUILLO.


Si como todo indica, Nuestra Señora de los Milagros era una Virgen sedente, en hiératica majestad, la amputación del cuerpo principal de la talla nos privó de conocer si los rasgos de la Virgen estaban más acusados que los del niño que, probablemente, llevaría sentado en la rodilla derecha; si el color del vestuario original era blanco, rojo y azul, o negro y verde. Si su copia es la que se designa como Nuestra Señora de Sidueña, no parece que responda a esta singular clasificación. Además, sus dimensiones, si medimos “su presunta copia”, es de “una vara castellana” (83’59 cm); para Juan de Ledesma, que la vio en 1633 (o sea, antes de la amputación) con telas y brocados, da la medida de 7,15 cm para la peana. Es decir, no es negra; morena y, me atrevería a decir, muy hermosa.(Textos: Álvaro Rendón Gómez. Lcdo. en Bellas Artes).


EL INSTITUTO.
LA CLANDESTINIDAD.
REGRESO A EL PUERTO.
OTRA DIMENSIÓN.
LA CAMPAÑA: SOLE IBAÑEZ, LIBERTAD.