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María Luisa Cárave García nació el 19 de octubre de 1940 en la calle Pozuelo, 47, donde vivió toda su vida. Segunda hija del matrimonio formado por Juan Cárave Carrasco --fundador de la desaparecida Droguería Cárave de la calle Ganado, junto a la Divina Pastora-- y María García Escazúa, ambos de El Puerto. Milagros, Juan y Mari son sus otros hermanos. A los 7 años se quedó huérfana de padre, quien fallecería en 1947, con apenas 35 años, no así su madre que nos dejó hace ahora tres años. Luisa fallecía el 26 de diciembre de 2010, hace hoy un año.

Estudió en el Colegio de las Esclavas. Pronto empezaría a trabajar, primero en la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) en la calle Larga, junto a Las Novedades y luego en Gráficas Andaluzas, primero en la calle Alquiladores y posteriormente en el número 27 de la calle Larga, a donde se trasladó la empresa, precisamente donde se alojara el Duque de Angulema, durante la ocupación francesa de 1823 al frente de los ‘Cien Mil Hijos de San Luis’; también en 1832 fue casa del prolongado veraneo del infante Francisco de Paula Antonio y su familia. Trabajaría, pues María Luisa, en una casa que había sido alojamiento de gente muy principal, vecinos de El Puerto por un tiempo.

María Luisa, tercera por la derecha, en la Feria de Primavera de 1968. /Foto: Rafa. Archivo Municipal.

Paseaba por todos los rincones de la Ciudad que recorría de punta a punta. Prueba de su interés por la vida y su tesón fue que, cumplidos ya los 65 años, asistía a la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’ para recibir clases de pinturas, llegando incluso a exponer sus creaciones, con gran éxito. Fue militante del Partido Popular, en cuyas listas electorales figuró no en puestos de salida aunque si testimoniaba con su presencia la pertenencia al mismo. Perteneció a la Archicofradía y Esclavitud de los Milagros y era, también, hermana de la cofradía del Resucitado.

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A la misteriosa desaparición de buena parte de su legado se une ahora la batalla legal por la residencia romana del poeta, que el viernes hubiera cumplido 109 años. Solía decir que escribía para dejar una estela. También ha dejado un oscuro laberinto. Lo contaba ayer, en su edición sabatina, el escritor Benjamín Prados, en el periódico de El País.

Trece de julio de 1990. Roma y El Puerto de Santa María. Mientras en la capital de Italia un camión atraviesa la ciudad lleno de cuadros, dibujos y serigrafías de Picasso, Miró o Tàpies y de cartas y libros firmados por Neruda o Pasolini, en el hermoso municipio de la bahía de Cádiz un coche nupcial empieza a rodar lentamente hacia los juzgados. El primero ha salido del número 88 de la Via Garibaldi, en el barrio del Trastevere, un antiguo convento de color naranja convertido en casa de vecinos, y el segundo de una casa llamada Ora Marítima, construida muy cerca del océano, en la urbanización Las Viñas. Las dos viviendas tienen en común al poeta Rafael Alberti y se diferencian en que una la compartió con quien fue su mujer durante casi 60 años, la escritora María Teresa León, y en la otra va a instalarse con la que está a punto de ser su nueva esposa, una profesora 44 años más joven que él, llamada María Asunción Mateo. Aunque, en realidad, hay otra diferencia importante: la casa junto al río Tíber donde pasó los últimos 14 años de su exilio, era suya y de León; pero la que está en su localidad natal pertenece al Ayuntamiento, que se la ha cedido para que pueda cerrar allí, tranquilamente, el formidable círculo de su vida.

Hoy, 21 años más tarde y a los 12 de haber fallecido Alberti, el chalet Ora Marítima sigue en manos de su viuda; la mayoría de las obras de arte y manuscritos que salieron de Roma para ser conservados y expuestos en una fundación que iba a abrirse en Cádiz se trasladó en medio de un enorme escándalo a El Puerto de Santa María y al final fue disuelta, por falta de fondos, en 2010, han desaparecido; y el piso de Via Garibaldi, donde continúa viviendo su novia de los años setenta, la bióloga catalana Beatriz Amposta, con la que inició una relación cuando María Teresa ya estaba enferma de alzheimer, arrastra una deuda de más de 60.000 euros que los administradores de la finca se disponen a cobrar exigiendo que los herederos se hagan cargo de ella o que la propiedad sea embargada y se subaste. /En la imagen, la primera mujer del poeta, María Teresa León.

LITIGIOS
Dos despachos de abogados de Madrid están a punto de emprender una batalla legal en la que se verán implicados la hija del poeta, Aitana Alberti León; los descendientes de sus dos hermanos por parte de madre, Gonzalo y Enrique de Sebastián; su viuda y su antigua compañera sentimental e inquilina del inmueble, Beatriz Amposta, a la que el autor de Roma, peligro para caminantes escribió un libro titulado Amor en vilo que, hasta el día de hoy, continúa inédito. Rafael Alberti solía repetir que él escribía para dejar una estela; pero como se ve, lo que ha dejado es un oscuro laberinto.

Fachada del número 88 de Via Garibaldi, en Roma, donde vivió el poeta. /Foto: J.M.M.

VIA GARIBALDI
La casa de Via Garibaldi era, efectivamente, el hogar donde Rafael Alberti y María Teresa León habían pasado gran parte de su destierro en Italia, un país al que llegaron después de vivir 24 años en Buenos Aires, tras el golpe de Estado de 1936; y era también una especie de santuario por lo civil al que peregrinaban escritores y políticos antifranquistas ansiosos de conocer a aquella pareja mítica que simbolizaba tantas cosas: la Generación del 27, la República, la Guerra Civil, el éxodo de los derrotados, el Partido Comunista… Por añadidura, no era raro que quienes franqueaban aquella puerta se encontrasen en el interior con Pasolini, Fellini, Vittorio Gassman o cualquiera de los españoles que se dejaban caer por esa ciudad a la que, según sostenía el mismo Alberti, sus compatriotas solo iban por dos motivos: a ver al Papa o a verlo a él.

En Italia, los Alberti habían vivido en Milán y en otra casa en Roma, pero cuando el poeta recibió el Premio Lenin de la Paz, en 1965, utilizaron el dinero del galardón para comprar el piso de Via Garibaldi, que todos los que conocieron definen como un auténtico museo: "Las habitaciones estaban repletas de cuadros de Picasso, Miró, Guinovart, Quatrucci…", contaba en 1976 el pintor y crítico Francisco Arniz Sanz en el libro Aproximación a Rafael Alberti y María Teresa León. Y no solo eso, porque también había muchísimas obras propias, como recuerda la sobrina del escritor, Teresa Sánchez Alberti, que fue la encargada, junto con el director del Patronato de Cultura de la Diputación de Cádiz, el vicepresidente de la Fundación Rafael Alberti y la abogada Cristina Almeida, de ir a retirar los materiales de la casa del Trastevere para que fueran llevados a Cádiz: "Había infinidad de cosas, por ejemplo, muchísimas litografías de mi tío, a veces tiradas enteras, que en algunos casos, al parecer, se vendieron más tarde a la propia Fundación al triple de lo que valían; y cosas inéditas por todas partes, apuntes, esbozos, cuadernos escritos de puño y letra por él y por María Teresa…".

Alberti con parte de las cajas de su legado, en la casa de la calle Santo Domingo. /Foto: Fito Carreto.

EL LEGADO: CAJAS DE PROBLEMAS.
Tras quince días de trabajo, el legado quedó embalado en 386 cajas de cartón. Y cuando el tesoro llegó a la capital andaluza y empezó a hacerse su inventario en un almacén de la calle del Rosario, se pudo comprobar que, sobre todo, esas cajas estaban llenas de problemas.

El lunes 16 de julio, tres días después de su boda con María Asunción, ese legado, que fue tasado por los especialistas en unos dos mil millones de pesetas, fue presentado por el autor de Marinero en tierra y su nueva mujer a la prensa. Fue la última vez que se les vio sonreír, porque a partir de ese instante todo fueron conflictos, malas noticias y sorpresas desagradables.

María Asunción Mateo y su marido, Rafael Alberti, en 1994, cinco años antes de la muerte del poeta. /Foto: Pablo Juliá.

LA SEGUNDA BODA.
Nada más casarse, Alberti se alejó de muchas de las personas a las que quería. Sus memorias, La arboleda perdida, fueron censuradas, como puede comprobarse comparando las primeras ediciones de su segundo tomo y las últimas, y desaparecieron de sus páginas sus amigos más cercanos y en ocasiones hasta su hija Aitana y su sobrina Teresa, que era quien lo había cuidado desde su retorno a España, quien se ocupaba de casi todos sus asuntos domésticos y en cuya casa vivió mientras se recuperaba del accidente de coche que tuvo en 1987. "La boda la organizaron mientras yo estaba en Italia ocupándome de su patrimonio", asegura Teresa. "Yo me enteré de que se había casado por los periódicos. Nada más regresar a mi casa, lo telefoneé y me dijo: 'No quiero que vengas'. Y al día siguiente, llamaron a mi puerta y cuando abrí era un notario que venía a exigirme que le devolviese los poderes que me había dado mi tío para que me ocupase de sus asuntos".

Interior de la que ha sido Fundación Alberti en El Puerto.

LA FUNDACIÓN, A EL PUERTO.
Alberti y su esposa, María Asunción Mateo, que no ha querido participar en este reportaje, empezaron a presentar una queja tras otra en la Diputación de Cádiz, un día porque las tareas de clasificación iban despacio; otro porque el almacén de la calle del Rosario no reunía las condiciones necesarias; o porque se habían mezclado obras de arte con objetos personales que no tenían por qué estar incluidos en la donación. El resultado fue que los políticos que gobernaban la institución accedieron a disolver la Fundación Rafael Alberti y poner en manos de la pareja todo aquello que había llegado a Cádiz por deseo del autor de Cal y canto y pagado con dinero público. El matrimonio anunció entonces que se abriría una nueva Fundación en El Puerto de Santa María, en una casa en la que el escritor vivió de niño, y que en ella, como aún puede leerse en su página web oficial, estarían "depositados no solo los recuerdos de la infancia del universal poeta, sino también la donación que junto a su primera esposa, María Teresa León, hizo en 1978 a su ciudad natal".

Eso nunca fue cierto, porque la gran mayoría de las obras que fueron sacadas de Via Garibaldi nunca han vuelto a salir a la luz y, desde luego, jamás han sido vistas en las salas de ese centro al que el escritor José Manuel Caballero Bonald, falseando una vocal, solía referirse como "la fundición." /En la imagen de la izquierda, Caballero Bonald.

OCHO TESTAMENTOS.
A partir de entonces, Alberti no volvió a publicar más libros de poemas. Sí redactó, en cambio, varios testamentos: firmó uno el 9 de mayo de 1991; otro, 24 horas después; uno más al año siguiente, el 10 de octubre; otros dos el 11 de junio de 1993 y el 25 de mayo de 1995; y finalmente, tres más, el 27 de febrero, el 3 de abril y el 10 de diciembre de 1996. En el definitivo no le dejaba prácticamente nada a su hija Aitana, mientras que a su viuda le otorgaba "todo el contenido de las casas donde han residido" y "el ejercicio de los derechos de explotación de toda su obra, tanto literaria como pictórica, en toda la amplitud prevista por la Ley de Propiedad Intelectual"; y a los dos hijos de esta, los derechos de autor de sus libros más señalados, para él Marinero en tierra, Ora marítima, Baladas y canciones del Paraná y Los ocho nombres de Picasso y para ella La arboleda perdida, Sobre los ángeles, A la pintura y Retornos de lo vivo lejano. De la casa de Via Garibaldi no se decía nada, pero ese silencio tiene una explicación: Alberti no quería dejar desamparada a Beatriz Amposta, y aunque primero le ofreció, como recuerda Teresa Sánchez, vender ese inmueble y comprarle un apartamento, más tarde le mandó un documento en el que la autorizaba a vivir en la casa del Trastevere y la nombraba propietaria del libro que había escrito para ella, Amor en vilo. Todo ello parece combinar mal con las acusaciones a Amposta de tener ocupada su casa, no permitirle entrar en ella y haberle robado un cuadro de Motherwell y una cerámica de Picasso, que están publicadas en un dudoso tercer tomo de La arboleda perdida del que su editor, Mario Muchnik, afirma tener mil pruebas que demuestran, como mínimo, que Alberti no fue su único autor.

BEATRIZ AMPOSTA.
"Rafael y yo mantuvimos una amistad muy intensa tras romper nuestra relación sentimental, que acabó en 1981, tras regresar de un viaje a Nueva York en el que, por cierto, escribió un poema en el que vaticina el derrumbe de las Torres Gemelas", dice Beatriz Amposta; "él me telefoneaba prácticamente todos los días, hasta que hubo una última conversación en la que me dijo: 'No puedo llamarte más, me lo han prohibido'. Cuando se contó que había venido a Roma y que yo no le había dejado entrar en su casa, ¡resulta que estábamos juntos en el Hotel d'Inghilterra! Si yo dejé mi casa en piazza Santa María y me vine a vivir a Via Garibaldi fue porque él me lo pidió, me dijo que le estaban expoliando y me suplicó que me encargara de cuidar sus cosas. Así lo hice, hasta que él mandó a su sobrina Tere a buscarlas. Después, su viuda me llamó para amenazarme, para decirme que me iban a desahuciar y que me preparase, porque la apoyaban Felipe González y el Rey… He estado quince años luchando en los tribunales, que me han dado la razón uno tras otro, porque yo estoy aquí legalmente y tengo mis derechos. Y en cuanto a los famosos 60.000 euros, en Roma como en todas partes las derramas las tienen que pagar los propietarios, no los inquilinos. Si Rafael me hubiera pedido que me marchara, yo le habría dicho: dame tres meses para buscar otro lugar. Pero él no hizo nada de eso, sino todo lo contrario. Y finalmente, en cuanto a la comunidad de vecinos de esta casa, resumo quiénes son recordando que cuando yo le propuse al Ayuntamiento de Roma que se pusiera en la fachada una placa que recordase que aquí había vivido Rafael Alberti, se opusieron".

Aitana Alberti, la hija del poeta.

AITANA ALBERTI.
Aitana Alberti, que vive desde hace décadas en Cuba, cree que la situación no puede tardar en resolverse: "Han pasado 11 años desde su muerte, y es el momento de que se liquide de una vez por todas la sociedad de bienes gananciales que unía el patrimonio común de mis padres. Y esa casa tendrá que pasar a manos de sus herederos. A mí, en cualquier caso, lo que me gustaría es que en Via Garibaldi se abriera alguna clase de centro de estudios del exilio. Esa casa fue un punto de encuentro de todos los antifranquistas, una especie de isla a salvo de la dictadura terrible que había en España, y por ella pasaron los intelectuales más importantes del siglo XX. Creo que son dos razones de peso para ser conservada".

ESTUDIO LEGAL PÉREZ-ALHAMA.
Las palabras destino y sentido son la misma con las letras en un orden diferente. Ahora, dos bufetes de Madrid, Écija Abogados y el Estudio Legal Pérez-Alhama, tratan de volverlas a convertir en una sola para que la casa de Rafael Alberti y María Teresa León no llegue en ruinas al futuro. No será fácil. El abogado Juan José Pérez Calvo, del Estudio Legal Pérez-Alhama, a quien los administradores de Via Garibaldi han pedido que localice a los herederos del inmueble, del cual en el registro solo constan como propietarios el poeta y su esposa, fallecidos, respectivamente, en 1999 y 1988, y que les reclame la deuda, dice que esta se debe "a que no se ha pagado ninguna de las cuotas mensuales desde 1990, ni tampoco el tanto por ciento que le corresponde a ese piso por las reparaciones y restauraciones que se han llevado a cabo en estos años, muchas de ellas impuestas por el Ayuntamiento de Roma. Y si nadie paga, el embargo se pondrá en marcha".

Patio interior del edificio de Via Garibaldi, 88, en Roma. /Foto: J.M.M.

ÉCIJA ABOGADOS.
Otro despacho de Madrid, Écija Abogados, representa a Aitana Alberti y también trata de solucionar el asunto de la casa del Trastevere: "Nosotros pusimos una demanda en Cádiz, donde murió Alberti, y cuando la jueza que la tramitaba se inhibió de ella porque, según dijo, 'el caso le venía grande', pusimos otra en Majadahonda (Madrid), donde falleció María Teresa León, para solicitar que se haga un inventario de los bienes del matrimonio y que se liquide la sociedad de gananciales. En lo que respecta a Via Garibaldi, 88, al ser un bien tangible, las cuentas están muy claras: a Aitana Alberti le corresponde un 66% de la propiedad; a los descendientes de los otros dos hijos de su madre, que viven una en París y el otro en Burgos, un 12% a cada uno; y a la viuda de Alberti, un 10%. Eso es inamovible. En cuanto a Beatriz Amposta, reside allí porque Alberti la autorizó a ello". ¿Entonces? "Bueno, pues entonces habrá que llegar a un acuerdo económico entre las partes", dice Juan José Pérez Calvo, "y si no se alcanza, emprender un litigio. Y en cualquier caso, alguien va a tener que pagar la deuda, o al final la casa será subastada". El horizonte se está poniendo negro sobre la casa de color naranja, cuyo precio de mercado ronda el millón doscientos mil euros. En 1988, a Alberti le pagaron por sus obras completas poco más de seis mil.

Hay demasiadas manos tendidas y una sola llave. El poema sobre las Torres Gemelas al que se refería Beatriz Amposta se publicó en el libro Versos sueltos de cada día y dice, entre otras cosas: "Aquí no baja el viento, / se queda aquí en las torres, / en las largas alturas, / que un día caerán, / batidas, arrasadas de su propia ufanía". Ojalá que esos versos sean menos clarividentes que su autor, que este 16 de diciembre hubiera cumplido 109 años, y no adivinen hoy el futuro de su casa de Roma como él adivinó entonces el de los rascacielos de Nueva York.

LA OTRAS JOYAS DEL POETA.
El legado de Rafael Alberti incluía “obras de Picasso, Miró, Antonio Saura o Tàpies” y otros que citaba el inventario que se hizo de los bienes al llegar estos a Cádiz, donde se recogen obras de “Siqueiros, José Caballero, Hernández Mompó, Kokochinsky, Lucio Muñoz o Viola; dibujos de Vázquez Díaz; grabados de Manuel Ángeles Ortiz, Miró, Genovés o Guinovart; cuartillas con poemas, dedicatorias, cartas y telegramas…”, aparte de obras del propio Alberti y cartas y libros firmados por Pablo Neruda, Louis Aragon, Juan Ramón Jiménez, Paul Éluard, José Bergamín o Pier Paolo Pasolini.  (Texto: Benjamín Prados).

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Óleo sobre tela (3760x32o0 cms. obra de José María Rodríguez Losada. (Año 1852) situado arriba y delante de la capilla de la Patrona, en la Iglesia Mayor.  Representa una idealización de Alfonso X recibiendo del alguacil moro de Jerez las llaves de la aldea de Alcanate. Al fondo el Castillo de San Marcos y, sobre la torre del homenaje, aparición de la Virgen de los Milagros, escudo de la Ciudad. Fue restaurado, de forma altruista, por la Academia de Bellas Artes a finales de 2010.

Crónica periodística que realiza desde Sevilla, transportada en el tiempo 730 años, el periodista porteño Francisco Andrés Gallardo, quien relata en tiempo real para los lectores de Gente del Puerto, la fundación oficial de El Puerto de Santa María.

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< Sevilla. 16 de diciembre.
#El  monarca castellano concede para la  antigua aldea musulmana de Alcanate la concesión como ciudad del Grand Puerto  de Santa María. #El  repartimiento de tierras entre sus pobladores se había hecho en años anteriores. Con la  nueva carta se establecen privilegios e instituciones.

Este martes 16 de diciembre pasará a la historia  de la  Bahía de Cádiz como el  nacimiento de una localidad que será foco para el  fomento económico de la  comarca y que dio sus primeros pasos en 1268. El  Rey de Castilla don Alfonso ha firmado en la  ciudad de Sevilla la  concesión de la  Carta Puebla por la  que otorga privilegios a los  habitantes del Grand Puerto  de Santa María, a orillas del río Guadalete y donde se le  apareció la  Señora Madre de Dios al monarca. /En la imagen, Privilegio rodado concediendo carta puebala a nuestra ciudad. Traslado hecho en el siglo XVI. Archivo Municipal.

En un lugar ‘tan boo’, como llegó a definir el  rey el  emplazamiento, ya se erige una mezquita fortaleza y al menos unas cincuenta viviendas rodeadas por una muralla que contribuye a la  defensa de posibles amenazas de tropas benimerines, ocupando unas cinco hectáreas. Más de cuarenta testigos, nobles y obispos del reino,y ante los  notarios de Andalucía y León, han rubricado este documento por el  que podría producirse la  última fundación del rey, algo enfermo y que tras treinta años de conquistas hasta llegar al Estrecho de Gibraltar ha deseado reforzar los  territorios logrados en la  frontera del sur, con incentivos para su repoblación.

«Don Alfonso quiere que el  Grand Puerto  de Santa María sea una ciudad modelo, próspera y de atracción para comerciantes venidos de todas partes», explicaba Diego López de Uceda, adelantado de Guipúzcoa, firmante de la  carta fundacional, en un encuentro al finalizar el  acto protocolario. En el  privilegio, Alfonso X ha establecido para la  guarecida ciudad que se asentará frente a la  costa de Cádiz que sus habitantes estarán exentos de pagar los  impuestos de diezmo y de portazgo (transporte) cuando trasladen sus mercancías por el  resto del reino, lo  que supondrá evidentes beneficios para los  portuenses.  /En la imagen, vista interior del cordobán situado en la mezquita-fortaleza del Catillo de San Marcos.

Para judíos y moros residentes en la  ciudad se establecen concesiones menores, pero interesantes. El  rey también ha renunciado al cobro de la  quinta parte de las  mercancías que se obtengan en conquistas y saqueos en territorio enemigo, que es uno de los  ingresos más sustanciosos que percibe la  Corona en tiempos de guerra. Los  pescadores también están exentos de impuestos para su actividad mientras sus capturas sean vendidas en el  término del municipio, fomentando la  creación de una entidad que podría convertirse en cofradía del gremio.

«Para estimular el  tejido comercial de la  floreciente zona, Su Majestad ha contemplado la  creación de dos mercados semanales, uno los  miércoles y otro los  sábados, en sitios distintos», detalló el  infante don Manuel, hermano del Rey. Dichos mercados podrían ubicarse en la  plaza del Pozo Santo, donde se apareció la  milagrosa talla de la  Virgen María o en las  calles de la  ribera del río.

Según la  documentación a la  que ha tenido acceso este medio la  nueva población podrá contar asimismo con dos ferias anuales para el  encuentro de comerciantes de toda Castilla y de los  reinos vecinos, que contarán con la  protección de las  fuerzas del propio Rey. /En la imagen vista parcial perteneciente al retablo barroco del siglo XVII, de la escuela de Pedro Duque Cornejo en el que se representa, en la cúspide del mismo, la aparición de la Virgen al rey Sabio. Capilla de la Virgen de los Milagros. Iglesia Mayor Prioral.

Durante los  diez años anteriores el  Grand Puerto  de Santa María dependía de la  localidad gaditana, cuya repoblación ha sido por ahora un fracaso, convirtiéndose en ciudad independiente que además de su centro neurálgico cuenta con las  alquerías (aldeas) de Grañina, Finojera, Campix, Poblanina, Fontanina, Villarana, Bayna, Bollullos, Casarejos, Marchar Garsul y Marchar Tamarit, pobladas por campesinos en los  últimos lustros. /Portada del CD 'Cantigas de Santa María de El Puerto', versión de Eduardo Paniagua. Dentro de las cantigas, destacan estas  de Santa María del Puerto, reflejo de una de las devociones marianas más personales de Alfonso X. Las Cantigas nos han llegado en una serie de códices preciosos en los que los poemas se acompañan de su música y se ilustran con centenares de viñetas que constituyen todo un friso de la sociedad, de las costumbres y de la vida real de la España (entonces Castilla) de la segunda mitad del siglo XIII.

La  ciudad asume las  normas forales de Sevilla, como concejo con autogobierno, por lo  que sus vecinos podrán elegir los  alcaldes de tierra y del mar así como del juez que deba impartir las  leyes en el  nuevo término municipal, según la  concesión del rey. (Texto: Francisco Andrés Gallardo. Enviado especial a 1281).

Más información:
1.000. ALFONSO X. Rey de Castilla y León. (1252-1284). Fundador de El Gran Puerto de Santa María.

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«En el siglo XIX, los lugares que tradicionalmente acogieron el tranquilo deambular de los portuenses –aparte de algunas áreas de ocio, como las caminatas que solían hacerse por el Camino Viejo de Rota al molino Platero, o en 'la Otra Banda' al pinar del Coto de la Isleta– fueron, a partir del siglo XVIII, el paseo del Vergel del Conde, ampliado en 1895 con la creación del Parque Calderón, y el paseo de la Victoria, y desde 1889 la plaza Isaac Peral. Hasta principios de nuestro siglo, fueron tiempos en que río y ciudad, fundidos, conformaban un mismo paisaje, materializándose el hecho de ‘vivir cara al río’: A un lado la ciudad, al otro el Guadalete, y en medio el vergel del Conde y su prolongación del parque Calderón.


El Cantil del Muelle y el Parque Calderón en 1870, sin urbanizar, ‘un sitio intransitable e inmundo’.

EL PARQUE CALDERÓN.
La muralla de encauzamiento del río entre la plaza de la Herrería y el puente San Alejandro, comenzaba a levantar en 1873, no se culminaría hasta 1884. Pero a los diez años, en septiembre de 1894, ante el mal estado que presentaba la nueva muralla y la más antigua –de 1735- frontera al paseo del Vergel, el maestro de obras del municipio, Miguel Palacios, requirió al Ayuntamiento la necesidad de su inmediata reparación. El proyecto formado por Palacios incluyó la rehabilitación del terreno ganado al río en la década de los 70, «un sitio intransitable e inmundo», al decir de entonces. Buena ocasión se presentaba para que el aspecto de la ribera entre el Vergel y el puente ofreciera una imagen más digna para un lugar tan señalado y principal de la población.

El Cantil del Muelle y el Parque Calderón, delimitado por unas rejas, a principios del siglo XX. La actividad portuaria, separada de la zona de ocio.

La Corporación surgida tras las elecciones municipales de junio de 1895, presidida por el conservador Severiano Ruiz Calderón, sería la encargada de ejecutar las obras de la ampliación del paseo, iniciadas en julio y concluidas, en su mayor parte, en febrero de 1896, mientras la reforma del muelle se prolongó algunos años más.

ACTOS FESTIVOS.
Desde la fundación del Parque Ruiz Calderón, al igual que desde 1846 venía ocurriendo en el Vergel, el ayuntamiento organizó, entre el 24 de junio, festividad de San Juan, y el 14 de agosto, víspera de la Feria de la Victoria, numerosos actos festivos y lúdicos en ambos paseos con el principal fin de atraer la llegada de turistas. Por citar algunos de los mas señalados de una extensa lista, mencionaremos las veladas marítimas, los teatros y cines de verano, los conciertos de la Banda Municipal, las barracas de la feria, las tómbolas y rifas, las casetas de baile, las regatas y cucañas marítimas frente al Parque, los fuegos artificiales... Y con ello, los establecimientos de bebidas, que en su tiempo fueron toda una institución, como la Caseta de Martínez, la de Pedro Morro o la de Luis Bononato, los kioscos de Pasage, de “el Chico”, de Murga, el Puesto de Fernando, El Parque, El Recreo, y otros tantos que el paso del tiempo dejó en el olvido» (Texto: Enrique Pérez Fernández).


El fotógrafo Cuellar --que no se llamaba Cuellar- delante del Bar Santa María.

REMODELACIÓN.
En 1996 se conmemoraba el centenario de la inauguración del Parque de Ruiz Calderón, que se abría como espacio de esparcimiento de aquellos portuenses en febrero de 1896 ejecutado bajo el mandato de la corporación presidida por el conservador Severiano Ruiz Calderón. La Tertulia ‘Un alto en el Camino’ reunía en torno a su mesa a uno de los coautores técnicos que ejecutó la remodelación de dicho Parque descendiente, precisamente, de aquel alcalde, el arquitecto Ramón Pico Valimaña.

‘NO HAY DIRECTRICES POLÍTICAS EN LA REMODELACIÓN DEL PARQUE’.
El proyecto no dejaba indiferentes a ningún porteño y al mismo asistieron, además de los habituales contertulios, los también arquitectos Alfonso Rodríguez Serrano, Jorge Gutiérrez Colosía y Rafael de los Santos.

Tertulia de 'Un Alto en el Camino', en 1996. /Foto: Andrés Mora.

Pico Valimaña exponía aquel 1996 un resumen del proyecto, desglosando las actuaciones que se pensaban acometer en el Parque, Pozos Dulces y calles de la Ribera. Reiteraba que el Ayuntamiento le solicitó un diseño sencillo y práctico, retirando el epíteto faraónico. «--Se me ofreció la idea para desarrollarla sin cortapisas, sin directrices políticas alguna, un nuevo parque moderno, imaginativo, abierto a la Ciudad y al río», recogía en su crónica de Diario de Cádiz el periodista Francisco A. Gallardo, que incluso recibió el guiño de «que rozara lo utópico». Un proyecto englobado en la remodelación de la Ciudad y en toda la bajamar del Guadalete.

El Parque, ya con la remodelación, con el palmeral intacto. /Foto: Jorge Roa.

PROPUESTAS.
Los contertulios hicieron sus propuestas: se rechazó por falta de espacio, la ubicación de un anfiteatro, un recinto al aire libre para espectáculos. Sin embargo se insistió en la colocación de un templete de música, que inicialmente no se encontraba previsto, como otras mejoras en las que trabajaron los arquitectos redactores, como la habilitación de un espacio para contenedores o varios servicios públicos; la instalación de una carpa desmontable era rebatida por los hosteleros presentes y ninguna objeción al aparcamiento subterráneo de la plaza del Pescador.

Pico defendía la carretera que se ubicaría en el cantil del río porque confiaba en que, debido a los cambios viarios de la localidad y de los distintos aparcamientos, no crearían un tráfico denso, recordando que la acera inmediata al río sería ampliada a 12 metros, como el Paseo José Luis Tejada, durante la revisión del proyecto.

«El paisaje del Parque Calderón está cambiado; las palmeras se han transformado en un Parthenón de desmochadas columnas, cuyos capiteles han sido pasto de un invasor incontrolado que amenaza con convertirlo en un parque amputado» (Alberto Boutellier Caparrós). /Foto: Pepe Hidra.

LA REALIDAD.
La realidad ha sido otra, no es necesario comentarla, basta por pasear por este más que centenario lugar de encuentro de los porteños. Unido a ese presente que es hoy el Parque, el desastre en el palmeral por culpa del ya tristemente famoso picudo rojo, o la desaparición del Carrusel de los Caballitos --ojo podrían volver si encuentran algún tipo de ayuda para su restauración-- las cunitas y los tradicionales puestos, han conformado un espacio público que no es una de las mejores imágenes de la Ciudad, en pleno conjunto histórico.

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La historia de Isabel Oreni Mayi, fallecida ayer a la edad de 81 años, es representativa de tantas mujeres que apoyaron a sus maridos en la conquista de las libertades democráticas. Esa libertad de la que hoy gozamos y que nadie regaló. Isabel como otras mujeres de activistas políticos durante la dictadura se señaló ¡y como!, sufrió privaciones y una situación de miedo prolongada en el tiempo. Miedo por ellas mismas y por sus maridos, quienes, valientes, luchaban por una libertad a la que España le era ajena. La mujer del primer alcalde del actual periodo constitucional, Antonio Álvarez Herrera es figura principal en la vida de éste, matrimonio que supo inculcar una serie de altos valores en sus hijos, María Antonia, Fernando y Agustín. En 2006, poco antes del fallecimiento de Antonio Álvarez, tuve la oportunidad de asistir a la entrevista que le hizo para Diario de Cádiz Francisco Andrés Gallardo.

Cuando Antonio recordaba junto a su Isabel como aguantaban las torturas, los suplicios a los que eran sometidos en los calabozos de la prevención del antiguo Ayuntamiento que está siendo restaurado, hubo un momento que no se describir. Recordaban como se daban fuerzas, ya detenidos, cantando ‘La Internacional’. Antonio empezó a entonarla, con un nudo en la garganta, su mujer le siguió, rompiendo a llorar,… recordando. Se hizo el silencio. Y un trozo de la historia de El Puerto se vivió en aquellas cuatro paredes del partidito de la calle San Juán, de alquiler, donde el alcalde Álvarez percibió los últimos latidos de la Ciudad. Recordando. Como hoy recordamos a esa mujer valiente, representante de otras tantas que apoyaron a sus maridos en la lucha por la libertad.

Isabel Oreni en el Bar Vicente. En primer término, Antonio, informándose. (Foto: Colección Bar Vicente).

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José Puente García tomó posesión en Febrero de 1.967 como Segundo Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, errar concejal desde el 2 de febrero de 1964. En Abril del mismo año asumió la Jefatura de la Junta Municipal de Educación que dejara vacante el maestro nacional José Luis Gómez Colomer, de grato recuerdo. En paralelo llevaba, varios otros Servicios Municipales de destacada responsabilidad.

Anterior a su mandato se había hecho la sustitución (1.962) de la escuela graduada Ntra. Sra. Del Carmen, en ruinas en la calle San Juan, compuesta por seis maestras nacionales por la Agrupación Escolar San Agustín. Ya en su ejercicio en la Junta Municipal de Educación, se efectuaron las sustituciones de edificios ruinosos como: las Escuelas del Polvorista, las microescuelas Juan de la Cosa, las microescuelas de Cristóbal Colón, las adaptación provisional de las escuelas del Mercado (Mayoristas de Frutas y Verduras) y de las escuelas del Hospitalito. /A la izquierda, José Puente García con la toga de Graduado Social.

Preparó las donaciones de suelos y parcelas al Ministerio de Educación para las ubicaciones de Colegios Públicos sustitutos de las escuelas nacionales ruinosas, así como para atender las necesidades escolares en las nuevas y populosas barriadas que circundaban el casco histórico.

A las nuevas viviendas promovidas por el inolvidable Patronato Municipal de la Vivienda --recordamos a Manuel Rebollo Laínez, nótula núm. 027 en GdP-- y las promovidas por Cooperativas: Taxis, Ntra. Sra. Milagros, Gades, Hermandad de Labradores, Obra Sindical del Hogar, San Ginés, y otras; y las promociones privadas: Rufino Naves, Modroño, Zafer, y otras, se les dotó de Colegios Públicos próximos. /A la izquierda, el ministro José Luis Villar Palasí.

LEY VILLAR PALASÍ.
Al coincidir, ya en 1.970, con la nueva Ley promovida por el ministro  Villar Palasí los colegios públicos llevaban el diseño arquitectónico adecuado a la nueva Ley que instauraba la Educación General Básica. Fue la verdadera promoción de la educación buscando niveles mínimos, como cotas de educación e instrucción, promoviendo al maestro nacional con estudios ampliatorios para hacerlos profesores de EGB. Dignificando al profesor en lo profesional, en lo técnico, en lo didáctico y en lo económico.

Fiesta infantil en el Colegio de San Agustín el 24 de agosto de 1962.

PATROCINIO PRIVADO.
Si nos remontamos a 1.963 cuando se iniciaron en El Puerto de Santa María seis unidades de profesores para las clases nocturnas de alfabetización y promoción cultural de adultos, el ansia cultural hizo que se ampliara con cargo a la Bodega Terry, Hermandad de Labradores y Ganaderos y Cofradía de Pescadores otras seis unidades escolares las cuales se ubicaron en su mayoría en el Colegio Público San Agustín. Estos colectivos de adultos, ya en 1.967, empezaron a reclamar la construcción de nuevos Colegios Públicos en número y calidad para cubrir la escolarización total de niños.

Módulo escolar en el Cristóbal Colón. 27 de juio de 1967.

INSTITUTO MUÑOZ SECA.
Ante la inexistencia de puestos escolares en la Enseñanza Media pública, los concejales José Puente García y Joaquín Gaztelu Díaz, iniciaron las gestiones para donar al Ministerio de Educación el solar donde hoy se ubica el Instituto Muñoz Seca. Mitigó en parte las necesidades de enseñanzas medias que posteriormente que se cubrió con más Institutos.

Y previo a la creación del Instituto Muñoz Seca, rigiendo la Delegación Provincial de Educación Pedro Valdecantos, asignó seis unidades escolares sin cobertura municipal, dentro del Programa Extensión Escolar del Ministerio de Educación, al Colegio Público San Agustín donde se impartieron enseñanzas medias, bajo la modalidad delegada de otros instituto, en Aulas de Audición del Bachillerato Radiofónico. Posteriormente se pasaron estas aulas al edificio de Falange de la calle Larga --hoy Centro Alfonso X ‘el Sabio’-- donde el mismo José Puente fue profesor de esta modalidad de enseñanza.

Inauguracion de un centro escolar en 1968, el 29 de julio. De izquierda a derecha, el presidente de la Diputación, Portillo, el gobernador civil Luis Nozal, el alcalde Luis Portillo, los sacerdotes Carlos Román Ruiloba y Manuel Salido Gutiérrez y a la derecha, en escorzo José Puente.

CASA DE LA CULTURA.
En esta época se promovió la creación de la Casa de la Cultura que inaugurara el profesor de Literatura Manuel M. Alfonso --ver nótula núm. 1.051 en GdP--. Se inició en la concejalía de José Puente. Su importante Biblioteca fue dirigida por Pilar Alcina del Cuvillo. Edificio que tiene Salón para Teatro, Concierto, Conferencias, aulas del Conservatorio, Centro de Profesores, Editorial de libros portuenses y un sinfín de actividades culturales.

Inauguración Casa de la Cultura por las autoridades de la época. 6 de abril de 1975.

En el período de los concejales José Luis Gómez Colomer y José Puente García, las relaciones del Magisterio Nacional en el Puerto y la Corporación eran muy cordiales y de colaboración como se reflejaba en las celebraciones conjuntas del Día del Maestro, Día de la Hispanidad, Navidad con Amor,  Centros de Colaboración Pedagógicas y otros actos. (Texto: Cipriano Pérez Barroso). (Fotos: Archivo Municipal).

Más información de José Puente en GdP.

En el último trimestre de 1965 la Hermandad Gastronómica de ‘Le Matoufé’ de la región belga de Marche-en-Famenne se estaban dando un homenaje por España saboreando los platos de nuestra gastronomía y los vinos de las diferentes denominaciones de origen del país.

En El Puerto fueron recibido el 2 de octubre en el salón de sesiones del ayuntamiento de la Ciudad, entonces en la Plaza de Isaac Peral, convertido provisionalmente en un salón recepciones, por los tenientes de alcalde Casado y Melgarejo quienes aparecen a la derecha de la imagen, entre los integrantes de la Hermandad. Allí se pusieron de grana y oro como se puede apreciar en la magnifica mesa con viandas y vinos de El Puerto. /Archivo Municipal. Foto: Rasero.

Lo cierto es que entonces nuestra Ciudad se estaba promocionando en el país integrado en el Benelux, donde reinaba la española Fabiola de Mora y Aragón, reina consorte de Bélgica. El Puerto recibía numerosos turistas de este país en el Cangrejo Rojo (luego Club Meditérráneo), donde se alojaron, gracias al impulso que diversos prescriptores turísticos realizaban entonces de la zona y que luego ya no se pudo recuperar. El director de este establecimiento hotelero, Mr Parmier, presentó al Grand Maitre, Mr. Albert de Haan, y otros integrantes del grupo, dirigiéndoles unas palabras en francés por el primer teniente de alcalde, Juan Melgarejo, siendo respondido por el Grand Maitre, intercambiándose regalos entre ambos. /Logotipo de la Hermandad de Matoufe o Confrerie du Matoufe. (Marche-enFamenne. Bélgica).

El grupo estaba compuesto por treinta integrantes propietarios de hoteles y establecimientos de restauración belgas. La visita causó expectación dado los vistoso de su atuendo: sombrero de copa gris Epson, blusón de fiesta azulón, camisa plisada con chalina o lazo rojo, pantalón gris de rayas y una gran placa insignia dorada al pecho con los ingredientes del plato que daba nombre a la cofradía gastronómica: Le Matoufé, una especie de tortilla a base de tocino de cerdo, harina de trigo, huevos, leche y la cuchara emulsionadora. /Placa de pecho de la Cofradía, con los ingredientes del plato.

LA RECETA.
Ingredientes de le matoufé para cuatro personas: 200 g. de tocino saldado, 4 cucharadas soperas de harina, 1/4 de leche + 1/4 de agua, 8 huevos, sal y pimienta. Preparación: Se corta el tocino en pequeños trozos y se ponen a freír en la sarten; mientras tantos, añade la harina en la mezcla de leche y agua y agregar los huevos, sazonando con sal y pimienta. Añadir la mezcla a la sartén cociéndolo todo a fuego medio sin remover hasta que los huevos se cuajen. Servir caliente con trozos de pan artesano.

Recorte del periódico 'La Voz de la Bahía'. 16 de octubre de 1965. El titular de 'folklórico' una peculiaridad mas de la época.


 

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Aurelio Sánchez Ramos nace el 31 de diciembre de 1944 en Alcazarquivir (que significa ‘gran palacio’ o ‘gran alcázar’), en el norte de Marruecos adscrito a la provincia de Larache e integrado en la región de Tetuán-Tanger, a 178 kilómetros de Ceuta. Entre 1911 y hasta la independencia perteneció al Protectorado español de Marruecos, donde su padre, Aurelio Sánchez Rodríguez, estuvo destinado como voluntario en la base militar de Regulares. Casado con Salud Ramos Hueto, ambos naturales de Cartaya (Huelva) allí --en Kasar-Kebir-- tuvieron a Aurelio, el primer hijo de los ocho habidos en el matrimonio: Salud, María Eugenia, Antonio, Margarita, Consolación, Rosario y José Luis. Pero nuestro protagonista estuvo poco tiempo en el Protectorado Español, pues a los ocho meses su padre continuaba en el ejército, ingresando en la Academia Militar de Toledo, mientras el pequeño Aurelio, con su madre, le esperaban en Huelva.

1944.

El año de su nacimiento, 1944, era alcalde de El Puerto Ignacio Osborne Vázquez. El torero Miguel del Pino confirmaba alternativa, mientras ese mismo año, anteriormente sufre su primera cogida importante en una corrida en Cádiz el 8 de junio, festividad del Corpus.

El campamento de flechas instalado en las Dunas de San Antón ‘Batalla del Salado’ acogía a jóvenes de Alcolea del Río, Aznalcollar, Bollullos de la Mitación, Bormujos, Brenes, Gerena, Morón de la Frontera, Peñaflor, Puebla de los Infantes, La Rinconada, La Roda de Andalucía, El Saucejo, Salteras, Sanlúcar la Mayor, San Juan de Aznalfarache y Viso del Alcor, durante varios turnos en verano.

Rafael Alberti publicaba ‘El Adefesio’ y ‘Pleamar’. Nacían Juan José Palacios Orihuela ‘el Tele’, batería y percusión del grupo de rock andaluz ‘Triana’; el abogado y experto en tradición oral Luis Suárez Ávila; el abogado y escritor Luis Alba Medinilla y el actor aficionado Federico Arjona Aca. /En la imagen de la izquierda, el padre de nuestro protagonista, Aurelio Sánchez Rodríguez.

CON CINCO AÑOS: JEREZ.

Así, los distintos destinos profesionales de su padre le hicieron vivir, después de en Huelva en Toledo y con cinco años, llegan a Jerez, donde vivirá primero en la barriada España frente a Bodegas Misa y luego en la Plaza de Santiago. Estudió en La Salle ‘Buen Pastor’ y en La Salle 'Alameda Cristina’, allí conoció a su primer amor con 14 años y ya, Aurelio, se preguntaba como sería su vida, que haría de mayor, con quien se casaría… Ya se planteaba un objetivo: vivir en una ciudad que tuviera puerto de mar. Pero la vida seguía su curso...

Aurelio Sánchez, en el centro, vestido de Papa y su corte de compañeros cardenales, en una ceremonia representación religiosa.

SEVILLA.

Su padre será destinado en 1959 a la Base de Parque y Talleres de Automóviles en Sevilla, llegando a ser director de la Escuela de Automovilismo, a donde irá a vivir la familia a la calle Canalejas. Tenía como vecina, en los bloques de enfrente a la hija de otro militar con la que con el tiempo coincidiría en el Congreso de los Diputados: Carmen Romero, la ex exposa de Felipe González. Allí, Aurelio estudiará en el Instituto ‘San Isidoro’.

Los ocho hermanos Sánchez Ramos, a la derecha Aurelio.

ACADEMIA DE ZARAGOZA.

Aurelio siempre tuvo muy claro que quería ser militar y se prepara, al finalizar el bachillerato en una Academia el examen de ingreso para la Academia Militar de Zaragoza, pero allí suspenden a todo el grupo sevillano --18 aspirantes-- en la asignatura de francés en 1960, por lo que se prepara interno en la Academia de Huérfanos del Ejército en Carabanchel (Madrid) donde coincidiría con Pedro Pitarch, que llegaría a ser Teniente General y con Guillermo Reinlein, unos de los fundadores de la Unión Militar Democrática. Pero un reconocimiento médico, en el que hasta tres facultativos distintos del ejército le diagnosticaron un ‘soplo’ al corazón dificultan su carrera. No satisfechos con el diagnóstico y tras pedir sus padres una nueva opinión facultativa en la que no encuentran nada anormal, pasa un tiempo con sus tíos en Cartaya,  donde se encuentra bien, juega al fútbol, … el médico privado certifica que está sano y, aunque ha perdido prácticamente todo el segundo trimestre preparatorio, se presenta a las pruebas no consiguiendo superarlas.

Academia General Militar de Zaragoza.

EL DILEMA.

Aurelio, el mayor de 8 hermanos como se ha dicho, se plantea que tiene que ayudar en casa, elegir una carrera corta… Y recuerda de su estancia en Jerez que su padre era amigo de un capataz de Sandeman que le había inculcado el interés por el mundo del vino… Además, su padre, le presenta a diferentes militares que cursaban las Milicias Universitarias (IMEC, antes IPS) de diferentes carreras que le orientaron sobre las contenidos y posibilidades de las mismas.

A la derecha en la jura de bandera como alférez de complemento.

PERITO AGRÍCOLA.

Un perito agrícola lo acabó convenciendo y se decidió por esa carrera, con la especialidad en Viticultura y Enología, a cuya primera promoción perteneció, estudiando en Sevilla y el último año en Barcelona. Simultáneamente hizo las milicias universitarias en Montejaque (Ronda) en el actual cuartel de la Legión, donde su padre era profesor y así ‘se sacó la espina’ de no haber podido ser militar de carrera. Durante la carrera hizo el servicio militar como Alferez de Complemento en un regimiento de Huelva, donde hizo las prácticas, le tocó dirigir y acompañar la custodia de los pasos de la Semana Santa en las procesiones.

Hizo varios cursos que enriquecieron la carrera, como el de poda en Antequera «a cinco grados bajo cero», recuerda. Y preparó oposiciones para el Estado en el Servicio de Extensión Agraria que aprobó. Pero, podía ser destinado a cualquier municipio de España lo que le hizo plantearse buscar otra alternativa distinta a la de ser funcionario público.

Aurelio, a la derecha junto al cantante Peret, en una recepción tras el programa que grabó Valerio Lazarov en el Castillo de San Marcos.

LLEGADA A EL PUERTO: CABALLERO.

Por mediación de un amigo de la familia tuvo conocimiento de una plaza existente en Bodegas Caballero y se vino de Sevilla a El Puerto en 1968, donde acabaría llevando la Inmobiliaria siendo además Jefe de Producción de dichas bodegas. Aquí estuvo viviendo en la calle Misericordia en casa de Victoria González Nandín Lapuente, Vda. de Jiménez, con apenas 24 años y coincidió laboralmente con Manuel Fernández de la Trinidad, Antonio Álvarez Herrera, Pepe Rosso, Paco Parra, Py, Orellana, … En Caballero permanecería por espacio de cuatro años.

En la playa de La Puntilla, con su hija Margarita.

BODEGAS FERNANDO A. DE TERRY.

En 1971 son solicitados sus servicios profesionales por las Bodegas Terry, donde entrará primero bajo la dirección técnica de Fernando Terry Merello, llegando a ser responsable de la bodega San Fernando y Alameda, y luego Jefe de Producción de Vinos, mas adelante de Brandy y luego también de la nueva bodega de San José del Pino que se estaba empezando a construir a su ingreso. San José del Pino llegaría a ser en su momento la bodega más moderna de Europa que puso en práctica la fermentación controlada, el trasiego de vinos por ordenador y el uso de la robótica en bodegas. Allí coincidió con Fermín del Riego, Manolo y Fernando Gago García, Antonio Ortega, Antonio Leal, Rafael Cabeza… Durante su etapa en Terry, la firma pasó por diversos propietarios, desde la Rumasa ‘C’, Harvey, Domecq (Allied Lyon), Beam Global, llegándose a concentrar los staffs directivos y técnicos de varias bodegas pertenecientes a dicho grupo y no siendo necesario tanto personal, finalizando su relación con la firma en 1992, tras 21 años en Terry y 4 en Caballero. 25 años en total dedicado a la industria de los vinos y brandies de las bodegas de El Puerto de Santa María.

Vemos a Aurelio Sánchez, tercero por la izquierda en la fila superior, y los dos últimos por la derecha, Antonio Ortega y Juan Quiñonero Anguiano. Abajo, a la derecha, Antonio Leal Jiménez integrantes del equipo de Terry que participaba en un Campeonato de Bodegas del Marco del Jerez.  Como curiosidad, en el equipo contrario de Palomino & Vergara jugaba Bertín Osborne «cosa que hemos recordado más de una vez en el Ave a Madrid».

DEPORTISTA.

«En fútbol comencé a jugar en Sevilla con Quino, Gallego y  Antonio Vega, de Jerez con el que me unía una gran amistad. Otra faceta deportiva fue con el Balonvolea donde jugué en la final de la Copa del Generalísimo en Primera División y fui entrenador del equipo femenino de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla».

Vista aérea de la playa de Valdelagrana en la década de los setenta del siglo pasado.

VALDELAGRANA.

Aurelio es padre de cuatro hijos: Margarita, Miguel Ángel, Aurelio y Beltrán. Vivirá en Crevillet y mas tarde en Valdelgrana donde Aurelio será conocido como ‘el alcalde de Valdelagrana’, dada la labor efectuada a lo largo de los años por esta barriada, durante muchos años, ‘la gran olvidada’. Pero eso sí, Aurelio nunca estuvo a favor de su segregación de dicha urbanización de El Puerto, algo a lo que se opuso en diversas ocasiones. Formó parte de varias directivas presididas por Nicolás Lamparero o Federico Banaclocha, alcanzando la máxima responsabilidad como su presidente. Recuerda la reunión que tuvo con el Gobernador Civil de la época al que ‘exigían’ --algo que molestó mucho al político predemocrático-- un semáforo de acceso a la entonces colapsada y peligrosa Nacional IV a su paso por Valdelagrana. Luego vendrían la consecución de otros logros, bien desde su faceta de dirigente vecinal o com político: se integraron en la FLAVE, consiguieron colegio e instituto, una estafeta de correos, línea de autobús, parada de taxi, un puesto de salud, un puesto de la Policía Local, arreglo de calles, e incluso se entrevistaron con el Obispo de Cádiz --a cuya diócesis pertenece la barriada-- para pedir un cura más dinámico para la parroquia. Cenas de convivencia, campeonatos deportivos con mas de 1000 participantes  y hasta Feria llegaron a organizar.

Aurelio conduciendo el coche en una caravana electoral en mayo de 1983. /Foto Rafa.

LA POLÍTICA.

Por mediación de Loti Benjumeda, Luis Suárez Ávila, a la sazón presidente local de la entonces Alianza Popular en abrll de 1983 se puso en contacto con nuestro protagonista: «--¿Eres de izquierdas?», le preguntó. «--No» a lo que siguió una afirmación de Suárez: «--Pues entonces tienes que venir en la lista de Alianza Popular para el Ayuntamiento». Y ‘no’ fue de nuevo la respuesta de nuestro protagonista. Mas adelante aceptaría con dos condiciones: ir de independiente y en puesto de salida.

Curiosamente la bodega Terry fue una cantera para la política y en sindicalismo en El Puerto: Esteban Caamaño Bernal, concejal, diputado, senador y eurodiputado PSA-PSP y PSOE; Fernando Gago García, alcalde IP; Manuel Espinar Galán, concejal PCE. En bodegas Caballero, Antonio Álvarez Herrera, alcalde PCE.

En su primera toma de posesión como concejal del ayuntamiento de El Puerto en junio de 1983. Aparecen en la imagen Rafael Gómez Ojeda, el secretario Federico Aguirre y el Oficial de Actas, Jesús Nogués.

CONCEJAL EN 1983.

Así, Aurelio fue elegido en los comicios municipales de 1983, tras Manuel Moreno Romero, Luis Suárez Ávila, Ramiro Cerezo Magán, Teófila Martínez Saiz, Antonio Nogués Ropero y seguido por Manuel Pérez-Blanco Muñoz. Fueron 3 años de oposición y 9 meses de gobierno, como Teniente de Alcalde de Medio Ambiente, tras la moción de censura que socialistas y populares le hicieron al alcalde de IU Rafael Gómez Ojeda el 13 de octubre de 1986. «Fue muy duro», recuerda «ya que aunque éramos adversarios políticos existía una buena relación personal, incluso habíamos protagonizado algún encierro juntos con los comunistas reclamando que no se cerrara la clínica de El Puerto».

Fila superior, de izquierda a derecha, Ramiro Cerezo, Manuel Pérez-Blanco, Antonio Nogués, Luis Suárez; fila inferior, Teófila Martínez, Manuel Moreno y Aurelio Sánchez, el grupo municipal popular en 1983.

SECRETARIO GENERAL DEL PP EN CÁDIZ.

Aurelio se aparta de la vida política de cargos y durante los años siguientes (1987-1991) se dedicará a su trabajo como Jefe de Producción en Bodegas Terry, finalizando su vinculación con la bodega en 1992, lo que le da mas tiempo para dedicarse a la actividad política, orgánica primero y de cargos. En 1990 sería elegido miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y Secretario General del PP en la provincia de Cádiz entre 1990 y 1991 y de nuevo entre 1993 y 1994. Además, ha sido presidente del PP de El Puerto de Santa María en varias ocasiones, habiéndole pasado el relevo, como nuevo presidente, a Alfonso Candón Adán. Pertenece a la Junta Directiva Nacional del Partido Popular.

Con Mariano Rajoy y el alcalde de El Puerto, Enrique Moresco y Alfonso Candón, su sucesor en el 'escaño popular portuense' en el Congreso de los Diputados.

PARLAMENTARIO ANDALUZ.

En 1994 resultará elegido parlamentario andaluz por la provincia de Cádiz siendo Vicepresidente de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca en la IV Legislatura de la Comunidad Autónoma. En aquella etapa propuso conseguir una potabilizadora de agua para la Bahía de Cádiz, antes del trasvase de pantanos; solicitó una estación de autobuses para El Puerto; solicitó la reversión del complejo de ‘El Madrugador’ como equipamiento docente y de ocio; evidenció la situación de los juzgados portuenses; pidió mas ayudas para el Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca; solicitó y consiguió la consolidación de las cubiertas de la Iglesia Mayor Prioral; inició la campaña del indulto al Toro de Osborne; solicitó incluir a los rederos en las subvenciones por paradas biológicas y fue muy crítico con la recepción de la depuradora de El Puerto, entre otras iniciativas parlamentarias.

Aurelio Sánchez, señalado en rojo, en la portada de ABC de Sevilla con Aznar y Arenas.

DIPUTADO NACIONAL.

Diputado del Reino de España durante la VI, VII, VIII y IX legislatura, ha representado a la provincia de Cádiz desde 1996, es decir durante 16 años en el Palacio de las Cortes de la madrileña Carrera de San Jerónimo. Muchos kilómetros de AVE, Talgo o avión durante este tiempo y cientos de iniciativas parlamentarias. En 2000 lideró la candidatura del PP al Congreso siendo hasta ayer, la única vez que el PP había ganado al PSOE en la provincia de Cádiz, en aquella ocasión, en número de votos. Estas elecciones no las ha visto como candidato. Su puesto lo ocupará el presidente local del PP y para algunos su heredero político, Alfonso Candón Adán que ha conseguido la 5ª acta para el PP en la provincia de Cádiz en los comicios celebrados ayer, día 20N.

Diputados de Cádiz en el parlamento español, con la entonces presidenta Fernández-Rudí. De izquierda a derecha Salvador de la Encina, Mamen Sánchez ambos del PSOE, y Aurelio Romero, la presidenta, Jesús Mancha, José Ignacio Landaluce y Aurelio Sánchez.

«Mi actividad estuvo centrada en temas de pesca, agricultura, medio ambiente, seguridad ciudadana y lucha contra la droga. En pesca he sido Portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario por el PP donde me he centrado en la defensa de la pesca artesanal y las almadrabas. En Agricultura fui ponente de la nueva Ley del Vino y apoyo al vino y brandy de Jerez.  También miembro de la Comisión de Interior y de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio de las Drogas. Para mi ha sido un honor que la Coordinadora Antidrogas Alternativas reconociera públicamente mi labor. En seguridad ciudadana he sido muy exigente en el incremento de medios humanos y logísticos para la Policía Nacional, la Guardia Civil y Servicio de Vigilancia Aduanera, además de la construcción de nuevas comisarías. También muy exigente con la culminación del SIVE en nuestras costas (cámaras que vigilan el litoral para control del narcotráfico y la inmigración en pateras)».

Fue muy crítico con el salario social y con la situación sanitaria en El Puerto. Trabajó para el rescate de el puente Carranza y es que los 900 millones de pesetas de la época no llegaban a El Puerto; trabajó para la consecución del 4º juzgado para nuestra Ciudad, entre otras actuaciones.

Aurelio Sánchez con Jesús Cardenal, a la sazón Fiscal General del Estado, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados.

EL JUEZ LÓPEZ MARCHENA.

Hizo comparecer en el Congreso de los Diputados, por primera vez en democracia y exponiéndose en su partido cuando éste gobernaba, al Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, dada la situación que se vivía en la provincia con el Fiscal Jefe de Cádiz, Isidoro Hidalgo que desprestigiaba públicamente al hoy Juez Decano de El Puerto, Miguel Ángel López Marchena. Éste había iniciado una lucha contra el narcotráfico en la provincia con las sonadas operaciones ‘Semilla’, ‘Manzanilla’ y ‘Estela’ --también el Juez se jugó el tipo y llegó a tener escolta al estar amenazado de muerte-- que no solo no fueron apoyadas sino torpedeadas por el ex fiscal con sus declaraciones públicas, algo que desconcertaba a la ciudadanía y que Aurelio Sánchez luchó por reconducir. Su labor fue reconocida, como se ha dicho, por la Coordinadora Antidrogas ‘Alternativa’.

Durante la campaña a las municipales de 1999, 'Un rumbo para El Puerto'.

Aurelio Sánchez se presentó como candidato de su partido en dos ocasiones para la alcaldía de El Puerto, en 1999 y en 2003, en esta última ocasión con un atractivo programa, bajo el lema «El Puerto, un río de vida», permaneciendo en la oposición durante sendos mandatos con Hernán Díaz Cortés, ex AP, como alcalde. Antes había sido concejal popular también, en el mandato 1995-1999, y sumados al mandato 1983-1987 hacen un total de 16 años como concejal del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María.

DOS MOMENTOS.

Recuerda Aurelio Sánchez dos momentos que le impactaron especialmente durante estos años de actividad política: en julio de 1997 cuando, en su calidad del presidente local del Partido Popular, se dirigió a una abarrotada plaza del Polvorista para hablarle a los portuenses que se concentraban tras el asesinato del concejal popular vasco Miguel Ángel Blanco. La emoción le embargaba.

Con S.M. el rey Don Juan Carlos, en una recepción reciente.

Otro momento, difícil, fue cuando la sede del partido popular para las elecciones municipales en abril del año 2003, situada en el antiguo Cine Macario --hoy Sala Mucho Teatro-- fue asaltada por un grupo de incontrolados que se manifestaron contra la Guerra de Irak que apoyaba el gobierno del entonces presidente José María Aznar. Tras dicha acción fueron juzgados y multados algunos cargos públicos locales que participaron en la manifestación que se concentró delante de la sede en la esquina de la calle Luna con Misericordia.

Aurelio Sánchez Ramos se considera de El Puerto, ciudad en la que mas tiempo ha vivido, «una ciudad, siempre, con mas potencialidades que realidades» --tras su paso por Alcazarquivir, Cartaya, Jerez, Madrid, Sevilla y Barcelona--, de donde se siente y donde lleva mas de la mitad de su vida, además, representando a los portuenses y a la provincia: 16 años como concejal, 2 años como parlamentario andaluz y 16 años como diputado del Reino de España siendo el anterior, su último mandato que compatibilizó, en alguna ocasión con la concejalía portuense.

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María Vera, portorrealeña con ascendencia porteña afincada en nuestra Ciudad es la mujer de quien fuera Secretario General del PCE en El Puerto (1974-1981) y concejal del PSOE (1987-1991), Miguel Marroquín Travieso. Su historia es representativa de muchas mujeres que apoyaron a sus maridos en la conquista de la libertad que hoy gozamos, sufriendo privaciones, sintiéndose señaladas y en una situación de miedo permanente ya que desconocían en que circunstancias se encontraban sus maridos cuando eran detenidos por sus ideas políticas, o cuando sería la próxima vez. María Vera nos cuenta su historia.

«--Mi padre era de izquierdas. Mi madre en cambio, nunca se interesó por la política. Supe que a mi padre le interesaba la política y que era de izquierdas cuando conocí a Miguel: mi padre y él no paraban de hablar siempre de política. En mi casa nunca se escuchó ningún tema referente a la política, de manera que yo, tampoco me interesé por ella hasta que conozco a Miguel.  Entonces tenía yo 15 años. Miguel comenzó a llevarme a reuniones y, cuando cumplí 17 años también yo ingresé en el Partido. Mi padre lo asumió bien, en cambio mi madre no; cuando cayó Miguel preso, me decía: ‘Mujer, tan joven y lo que ya estás sufriendo, lo que estás pasando…’ Y era cierto, pero yo lo quería mucho y deseaba estar  a su lado».

¿Perteneció Vd. a la Sección Femenina? [rama femenina de la Falange Española, constituida en 1934 y disuelta en 1977]. María nos contesta rápidamente: «--No, yo solo pertenecí al Partido Comunista». ¿Como conoció a Miguel?. «--Mi madre era de Puerto Real, pero mis abuelos vivían aquí, en El Puerto de Santa María. Yo pasaba mucho tiempo con mis abuelos y me hice amiga de la hermana de Miguel. Yo tenía 15 años y él 17». /Publicidad de la Sección Femenina.

«Me fui enterando poco a poco que Miguel estaba metido en política. Al principio me decía: ‘Me voy a una reunión’ (antes no se podía ni nombrar al PC). Yo me preguntaba que para que iba a una reunión, una reunión de que… Hasta que me dijo que pertenecía al PC, y como estaba enamorada de él no me importó. Empezamos a trabajar los dos. Me uní con las mujeres que también estaban en el Partido y asistía a movilizaciones.

LA CAIDA DE LOS SETENTA.
Recuerdo la caída de los setenta, cuando muchos amigos y compañeros cayeron presos. Y por supuesto, mi marido. Hubieron muchas concentraciones para intentar sacarlos de la cárcel. Nos metimos en la Iglesia Mayor tres días. La policía intentaba entrar pero no podía. Hubo muchos palos… No conseguimos nada, a Miguel se lo llevaron a Cádiz, donde estuvo tres meses. Después lo trasladaron a Madrid para el juicio y le condenaron durante tres años, luego volvió a caer a los seis meses y cumplió una condena de 18 meses en Palencia. Estuvo en muchos sitios, en Jaén, Madrid, Palencia, en El Puerto, en Cádiz. En el Penal solo estuvo cuatro noches, pero según él fue el mas horrible… /Logotipo realizado en hierro del Partido Comunista.

No me quedaba tranquila cuando mi marido salía por las noches a tirar octavillas o a reuniones, pero… ¡Que iba a hacer! Siempre estaba muy asustada y, cuando tuve a mi hija peor, aunque realmente el miedo y la angustia siempre fue la misma. Era horrible escuchar en la tele o en la radio cualquier cosa y de repente pensaba… ¡Seguro que van a venir a por él! Hemos sufrido muchísimo, solo de pensarlo… si tuviera que volver a vivirlo preferiría morirme antes.

DETENCIÓN Y BODA.
La primera detención de Miguel fue en el setenta, yo era su novia, nos íbamos a casar. Estaba metiendo los muebles en mi casa cuando me dijeron que se lo habían llevado. Me dijeron: ‘A tu novio se lo han llevado, pero solamente le van a hacer unas preguntitas y sale enseguida, ahora mismo viene para acá’. Me llamaron y me dijeron que estaba preso, salió a los tres meses, entonces fue cuando nos casamos, en julio. Nos casamos por la iglesia, pero lo hicimos, sobre todo, por mi madre. Cuando detuvieron a Miguel, que cogieron a tantísima gente, mi padre se fue al campo --había estado en la Guerra Civil--, hizo un agujero y enterró todos los libros que mi marido le había dejado. /Una imagen del joven Marroquín.

Por supuesto, por parte del Estado no teníamos ningún tipo de ayuda. Provenían de los trabajadores, las empresas, … Pero realmente la ayuda que teníamos en aquellos momentos tan difíciles errar de la gente del Partido. Aquella cuota que pagábamos se utilizaba para estas cosas, para momentos de urgente necesidad. Pero aún así, si por cualquier razón no hubiera suficiente dinero de las cuotas para alimentar a una familia donde el padre estuviera preso [político], las demás familias se encargaban de que no les faltara casi de nada, o al menos no se quedaran sin comer. Allí todos éramos como una familia.

Tenía mi hija cuando a mi marido se lo llevaron preso [Eva Marroquín Vera nació en 1971] cuarenta días. Le tuve que quitar el pecho. Estuvo un año y pico. No tuve mas remedio que irme con mi suegra, no tenía a mi gente aquí, y estaba completamente sola. Estuve así hasta que me fui para Palencia, a cuya cárcel trasladaron a Miguel.

LA CÁRCEL.
Cuando estuve en Jaén llevé a mi hija para que viera a su padre.  Ella era muy chica, tenía siete u ocho meses. No paraba de llorar, no quería estar con su padre, no lo conocía. Se llevaron a su padre cuando ella tenía cuarenta días, era normal que no se acordara… Ella no paraba de llorar cuando Miguel la cogió en brazos. Aquello le dolió muchísimo, es muy duro que, sin haber hecho nada, te quiten la libertad, pero peor es aún que te priven de los primeros pasos de tu hija… él lo lamenta muchísimo. Cuando estuvo preso en Cádiz no la llevé. Ni siquiera me dejaban entrar a mí, me tenía que hacer pasar por la mujer de otro para que me dejaran entrar.

Antigua Cárcel de Palencia, donde su marido estuvo preso.

PALENCIA.
A los dos o tres meses de estar en Jaén lo trasladan a Palencia. Me fui para allá, llevándome, por supuesto, a mi hija que era aún muy pequeñita, tenía entonces 18 meses. Nos tuvimos que ir a una pensión. Allí pasé lo mío, mi hija y yo, tuvimos que, incluso, dormir en el suelo… después Miguel conoció a un señor en la cárcel. La mujer de aquel hombre estaba en la misma situación que yo, de manera que, alquilamos una casa juntas y nos apoyamos mutuamente mientras que nuestros maridos estaban presos. Así estuve un mes y pico. En Palencia Miguel tenía un régimen abierto, el cual consistía en lo siguiente, trabajaba fuera de la cárcel, en una imprenta, comía en mi casa con nosotros --entonces fue cuando mi hija comenzó a conocer a su padre--, y tenía que dormir en la cárcel.

María Vera en el centro de la imagen y su marido Miguel el Día del Trabajo de 1979. Entre los manifestantes, se puede ver a José Marroquín “Alicate” y a la derecha de la fotografía, al padre de Isabel Oreni Mayi, suegro de Antonio Álvarez Herrera, Fernando Oreni. La fotografía está tomada en la calle Luna, a la altura del antiguo Banco Hispano Americano, esquina con la calle Larga.

A mi hija nos la llevábamos  todos sitios, venía a manifestaciones, por las tardes al Partido, donde tenía sus amiguitas. Donde no nos la llevábamos era a las concentraciones grandes, porque allí lo único que había era muchos palos.

TORTURAS.
Cuando fui a verlo al Juzgado, la primera vez, le habían dado una paliza que no sé ni como no me lo mataron… tenía el oído reventado, la boca reventada, … estaba totalmente desfigurado. La nariz se la dejaron hecha polvo… No quiero ni acordarme, yo no sé ni como me pude mantener en pie cuando lo vi en aquella habitación. Y le hacían todo aquello sin que ellos se dignaran a hablar, si hubieran hablado… ni quiero ni pensar lo que le podían haber hecho. Aquella no fue ni la primera ni la última vez que le hacían eso.

Las banderas preconstitucionales de España, FE de las JONS (Falange Española de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalista), la de España con el escudo del águila y la bandera tradicional Carlista, ondeando en el balcón principal del antiguo ayuntamiento en 1970 cuando aún estaban las centenarias araucarias.

LA ENFERMEDAD.
Cuando él salió de la cárcel me entró una pancreatitis y estuve al filo de la muerte. Aquella enfermedad fue a causa de tantos disgustos un día tras otro… Cuando salí del Hospital él me preguntó si quería que dejara la política. Yo le dije que no, que siguiera trabajando, que no se preocupara, que no hacía falta… Me siento muy orgullosa de él, de mi y de mi hija [tienen otro hijo, Miguel, mas pequeño], de todo lo que hemos pasado, de lo fuertes que hemos sido y de que nunca nos hemos echado para detrás, que es difícil no hacerlo…

EL ENTORNO.
Nunca tuve apoyo por parte de los vecinos. Ellos lo sabían pero no querían saber nada. Nadie quería saber nada, todo el mundo tenía mucho miedo, no los culpo, todos estábamos aterrorizados. Una vez entraron en casa de mi vecina --a ella le habían fusilado a toda la familia, solo quedó ella- ¡Pobre muchacha! Ella sabía que Miguel estaba en la cárcel, pero no se atrevía ni a preguntar. ¡Que lástima de mujer!

Todos pasamos mucho. Recuerdo que cuando Miguel tuvo uno de los juicios, no recuerdo exactamente cual fue, entre condena y condena se le juntaron 20 años de cárcel. ¡Yo me quería morir! Tenía a mi hija muy pequeñita y pensaba: ‘¿Que hago yo con mi marido 20 años en la cárcel? ¿Mi hija no va a conocer a su padre hasta que cumpla veinte años?’ Me fui a casa de mi suegra, porque tenía a la niña muy chica. Me metí en una habitación y no salía para nada, hasta que, menos mal, que Miguel salió a los seis meses y se lo llevaron para Palencia, entonces nos fuimos con él. ¡Aquello fue horrible!».

HABLA LA HIJA.
Rememora su hija Eva: «--Recuerdo perfectamente un día que vinieron a llevarse a papá. Ya yo era más grandecita y lo recuerdo con mucha claridad. Fue en 1976, después de que Franco muriera. Yo fui la que abrió la puerta, era muy tarde, por la noche, y aparecieron delante de mi dos hombres muy bien vestidos y demasiado altos. Así es exactamente como lo recuerdo. De repente vi que mis padres se iban corriendo hacia su habitación. Yo me preguntaba que pasaba… mi padre empezó a vestirse. Yo me decía a mi misma: ‘¿Donde va mi padre con lo tarde que es?’. Mi padre desapareció con aquellos hombres tan altos y tan bien vestidos, y mi madre empezó a vestirme y nos fuimos a la calle a buscar a mi tío, que era abogado, para ver si podía hacer algo para que mi padre volviera a casa, con su familia, que ya había sufrido bastante».  (Texto: Leticia Sánchez Moy y María Mercedes Aguza Carrascal).


 

8

Manuel Perez-Blanco Muñoz nació el 2 de Agosto del 1937 en Benalup-Casas Viejas en plena Guerra Civil, cuatro años después de los tristemente famosos sucesos de Casas Viejas: la insurrección anarquista que acabó en tragedia. Sus padres se llamaban Alfonso y Ana Maria, los dos nacidos y residentes en Benalup. Manuel es el segundo de seis hermanos, tres varones y tres hembras.

1937.
El año de su nacimiento, 1937 fueron alcaldes de El Puerto, Francisco Quijano Rosende y Antonio Rives Brest. Rafael Alberti publica ‘De un momento a otro’. Llega a El Puerto el músico Francisco Dueñas Piñero, que entra a prestar sus servicios en el Ayuntamiento. El General Modesto mandaba la 4ª División del Cuerpo del Ejército de Madrid. El 14 de enero fallecía en El Puerto, José A. Ruiz de Cortázar y Sanginés, Interventor de Fondos del Ayuntamiento, casado con Luisa Tosar y Zurututza.

Como consecuencia de la contienda civil, fueron fusilados en el término de El Puerto, la madrugada del 4 de enero, Luis García Sahagún, maestro nacional y ex-primer teniente de alcalde del último ayuntamiento republicano de Sanlúcar, junto a él, el hijo el ‘Quincallero’ de la Plaza de San Roque, ‘el Manga’, secretario que fue de los viticultores y ‘el Chato de la Dehesa’ padre, todos ellos de Sanlúcar. Al mes siguiente, en febrero, el General Franco le concedía la Medalla Militar individual al falangista Fernando Zamacola. El alcalde socialista de Torre Alháquime Pedro Pérez Álvarez fue condenado a muerte y fusilado en El Puerto el 2 de julio de ese año.

Entrada de las Tropas de Asalto en Benalup-Casas Viejas, el 8 de enero de 1933.

El primero por la izquierda, con bata blanca, es Alfonso Pérez-Blanco, médico y padre de nuestro protagonista, observando las víctimas de la revuelta anarquista, en presencia de la Guardia de Asalto.

La infancia de nuestro protagonista transcurrió entre Benalup y en el colegio de los Salesianos de Utrera (Sevilla). En el pueblo estudió en la Escuela Pública y en los Salesianos de Utrera hizo el bachillerato pasando, seguidamente, a la Facultad de Medicina de Cádiz en donde se licenció en Medicina y Cirugía en el año 1964.

Su carrera profesional la comenzó ejerciendo en Alcalá de los Gazules, para pasar a continuación a Puerto Real y terminando definitivamente en El Puerto de Santa María  a donde llegó junto con sus compañeros médicos, ya fallecidos, Jose Gallego Puerto y Lino Corrales. En aquel año de 1968 compatibilizaba el ejercicio médico entre la Casa de Socorro y las urgencias de la Seguridad Social. También estuvo muy relacionado con el sector pesquero, atendiendo a sus afiliados en la Casa del Mar; entonces se fraguó su amistad con Antonio Regordán, celador de aquella institución, amistad que hoy continúa.

Manolo fue directivo del Racing Club Portuense. Aquí le vemos en 1978 con los regidores del club que presidía Francisco Ferrer Palacios con el alcalde aquel año, Francisco Javier Merello Gaztelu en la fila superior con chaqueta blanca entre Ferrer y Toimil. Entre otros vemos  Alfonso Carreto, Adolfo Ortega, Manolo Toimil, Bartolomé Domínguez Sánchez , Paco Díaz Trillo, Daniel Otero Rascón, Antonio Miranda, José Luis García León, Enero, Gandulla, ... /Foto: Rafa.

EL RACING CLUB PORTUENSE.
Manuel Perez-Blanco Muñoz, fue mucho más médico que directivo del Racing Club Portuense, sin percibir una sola peseta. Todo lo contrario. Le costo dinero como a otros directivos... Su etapa estuvo  íntimamente ligada a la presidencia de Paco Ferrer Palacios, a finales de los años 70 y principios de los 80. Además viajaba también acompañando al delegado de equipo en los desplazamientos del Racing a otras provincias, cuando su profesión de lo permitía.

 Ya en tiempos del presidente Bernardo Sancho, por la amistad que unía al doctor con Ferrer Palacios, que ya era directivo por aquel entonces con Sancho atendía a los jugadores en su consulta. Después de salir la directiva de Ferrer Palacios colaboró de la misma manera, durante bastante tiempo, con los jugadores del Racing, atendiéndolos en su consulta y, como siempre, gratuitamente.

Manuel Pérez-Blanco con el ex jugador del Racing José Trujillo, entregándole un reconocimiento el 1 de agosto de 1978. /Foto: Rafa.

Precisamente, el gran "Chicharito", Manuel Jarque Martínez, era quien presentaba en consulta a los jugadores y también a través del añorado Manolo Toimil. Con Pepe Basteiro, Domiciano Rodríguez Hernández, Alfonso Carreto, Paco Ferrer Palacios, Victor Martinez Guerra y Antonio Carbonell se daban cita, finalizada la jornada de mañana en la Cerveceria Skol, actualmente denominada Cervecería El Puerto, todos atendidos por Miguel Ferrer que también se unía a la tertulia, hablando siempre del Cádiz y del Racing y de las anécdotas del día.

LA POLÍTICA DE PARTIDO.
A final de la década de los años setenta del siglo pasado ingresó en el Partido Popular (PP) que por aquellas fechas se llamaba Alianza Popular (AP). Manolo irá en la candidatura a las elecciones municipales de 1983 que presentó dicho partido, resultando elegido concejal para el mandato 1983-1987, junto a Manuel Moreno Romero, Teófila Martínez Saíz, Aurelio Sánchez Ramos, Antonio Nogues Ropero --que procedía de Unión de Centro Democrático (UCD)--, Luis Suárez Ávila y Ramiro Cerezo Magán.

Fila superior, de izquierda a derecha, Ramiro Cerezo, Armario (alcalde de Arcos), Álvarez Cascos a la sazón Secretario General de Alianza Popular, Indalecio Rábago y Manuel Pérez Blanco; fila inferior Teófila Martínez y Hernán Díaz Cortés.

Durante la mayor parte del mandato formó parte de la oposición al gobierno formado primero por comunistas y socialistas, presidido por Rafael Gómez Ojeda y tras la ruptura del pacto de los partidos de izquierda, socialistas y populares le dieron la alcaldía a Juan Manuel Torres Ramírez, al presentarle una moción de censura el 13 de octubre de 1986 (una sesión bochornosa donde simpatizantes comunistas agredieron verbalmente a los votantes de la citada moción), formalizando un pacto de gobierno. Manuel llegaría a ocupar la concejalía de Parques y Jardines, dado que el ejercicio profesional de la medicina le absorbía de tal manera, y esa era una parcela municipal que requería poca atención política.

3

Hace 95 años, con motivo de las fiestas de la Coronación de la patrona de la Ciudad,  que lo sería al día siguiente por el Cardenal Almaraz, se celebraba el 7 de septiembre la inauguración del Hospital San Juan de Dios, cuya fábrica y equipamiento fue sufragada por Micaela Aramburu Vda. de Moreno de Mora, en la calle del nombre de la primera.

Publicidad de la Revista Portuense el día 7 de septiembre de 1916.

El Ayuntamiento, asistió con el alcalde al frente, Ramón Varela Campos y los concejales Ernesto S. Piury Dagnino, Emeterio Martínez, José Ramírez. Los ex alcaldes Manuel García de Valdeavellano y Joaquín Ruiz López. Los diputados provinciales Javier Jiménez y José Luis de la Cuesta Aldaz. El Vicecónsul de Inglaterra, Roberto Pitman, el ingeniero municipal Juan Gavala y los médicos Francisco Muñoz Seca y Plácido Navas, éste último director del centro hospitalario, entre múltiples representaciones civiles y religiosas.

Poco después de las 3 de la tarde llegaba el Ayuntamiento bajo mazas procedente de la Casa Consistorial, que descansaron en la iglesia, donde descansan restos de hijos ilustres de El Puerto o asentados en él, tal y como figuran en las lápidas que se encuentran en el templo de San Juan de Dios: Juan Vizarrón Aranibar (+1691), Juan Bautista Whintuhisen Gallo (+1751), Ignacio Vizarrón Valdivieso (+1779), Francisco Buadila Arribaja (+1785), entre otras lápidas de yacentes. La campana de la iglesia se llama ‘San Mateo’ y la que hay en el patio principal del edificio, ‘Ntra. Sra. de los Dolores’, siendo la primera construida en la Carraca el año 1771.  /En la imagen de la izquierda, el Cardenal Almaraz.

El edificio y sus modernas instalaciones para la época, estaba repleto de visitantes que ese día conocían de primera mano el centro asistencial. A las 4 de la tarde llegaban al edificio el Cardenal Enrique Almaraz Santos, arzobispo de Sevilla (durante un tiempo la calle de la Zarza llevó su nombre) y el Obispo de Fessea (Marruecos) Monseñor Ferrera, organizándose la comitiva para la bendición del establecimiento. Después se descubrió la lápida conmemorativa en la fachada principal con la siguiente inscripción, que aún permanece:

«La inagotable caridad de la ilustre bienhechora gaditana Excma. señora doña Micaela Aramburu, de Moreno de Mora, le inspiró la sublime idea de reconstruir a sus expensas este Hospital. El Excmo. Ayuntamiento de 1916 mandó grabar esta lápida como recuerdo de la gratitud que esta Ciudad debe a tan eminente dama».

El alcalde, Ramón Varela, flanqueado por los maceros municipales, descubriendo la placa conmemorativa.

El alcalde, Ramón Varela Campos (que ejerció este cargo entre enero de 1916 y junio de 1917) puso de manifiesto la grandiosidad de la obra y el agradecimiento que El Puerto sentía por la ilustre dama, terminando con un ¡Viva! a la caritativa bienhechora gaditana, que fue contestado con el entusiasmo de los presentes.

A la inauguración del acto asistieron, procedentes de Cádiz, María Luisa Gómez Aramburu viuda de Picardo, Aurora Gómez Aramburu, de Abarzuza, Elena Gómez Aramburu Martínez del Cerro y Mercedes Santaolalla, de Gómez de Aramburu.

Nuestro agradecimiento a José Ignacio Buhigas y Vicente González Lechuga.

3

«El Puerto es el pueblo más bonito de España», asegura este nieto de Felipe Fuentes, un comerciante que era representante de automóviles y que probó suerte por Barcelona allá por los 50, para buscar las oportunidades que por El Puerto no encontraba. Ese Puerto al que tantas veces ha visitado el periodista y presentador, Manel Fuentes, El Puerto que le hace brillar los recuerdos junto a la sonrisa. El nieto de Felipe es la voz matinal de la radio pública catalana, ‘El matí de Catalunya Radio’, encargo que recibió en 2009 y que de ser la tercera opción entre los oyentes catalanes se ha impuesto como liderazgo.

Manel, licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, fue conocido por el gran público por la faceta del entretenimiento, a raíz de sus imitaciones en ‘Crónicas marcianas’, formando parte de la primera tripulación del comandante Javier Sardá. El público lo descubrió como el alter ego del Rey, de Jordi Pujol o de Luis María Anson, entonces director de ABC. Se presentaba como El Hombre sin Personalidad. Precisamente, él, que le sobra personalidad y una voz de cantante de postín heredada de sus antepasados del Sur.  Alumno aventajado, aquel colaborador de Sardá tuvo su programa propio de entrevistas y humor en  TV3 y en Telecinco, La noche con Fuentes y Cía, que comenzó en 2001 y se extendió durante cuatro temporadas en las  nocturnidades del domingo, consiguiendo un premio Ondas. Manel ya contaba con otros dos caballos alados por su trayectoria radiofónica. Uno de ellos por ‘Problemes domèstics’, también en Catalunya Radio. En la televisión, en Telecinco, llegó a comandar un clásico como ‘Caiga quien caiga’. /En la imagen, ‘Los Encantes Viejos’, mercadillo de Barcelona. /Foto: Eugenio Forcano.

Barcelona en la década de los cincuenta del siglo pasado: Comedia, Avenida Palace y Coliseo.

Es barcelonés de segunda generación, pero su simpatía por El Puerto salta a la primera frase cuando se encuentra con un andaluz.  Su abuelo Felipe  --del que guarda un recuerdo muy especial ya que fue la primera muerte dura que recuerda, con tan solo 10 años-- después de los coches se dedicó a la representación de productos textiles, «y siempre se acordaba de su ciudad natal», como evoca con todo su cariño. Enarbola con orgullo el apellido «Fuentes, de los Fuentes venidos desde El Puerto». Manel tiene el día ocupado con sus mañanas radiofónicas, pero como le sobra algún ratillo, también presenta desde hace dos semanas el programa de imitadores-imitados ‘Tu cara me suena’, en las noches de los miércoles de Antena 3, siendo la pasada edición el programa más visto a nivel nacional.

La calle Larga de El Puerto en la década de los cincuenta del siglo pasado.

Su voz de imitaciones también se puede oír en el cine, lo pueden encontrar como Nígel, uno d elos pelícanos de 'Buscando a Nemo'; como el pingüino  Skipper en 'Madagascar' y aparece como camarero en 'Torrente 2'. He aquí la otra biografía del nieto de Felipe Fuentes, de Manel, cuando representaba en el teatro los monólogos de ‘El Club de la Comedia’…

«…Soy hijo de quien dicen ser mis padres, personas respetables cuyas profesiones nada tienen que ver con la actividad remunerada que realiza un servidor. Sigue siendo un misterio cómo he llegado a dedicarme a esto, y sobre todo, que alguien me pague por ello. Desde la infancia arrastro problemas de identidad. Hasta los 7 años no descubrí que no me llamaba 'Estátequieto', hasta los 10 que los Reyes no eran mis padres (...sino los de Felipe, Elena y Cristina) y hasta los 17 que iba a suspender matemáticas. Eran tantos los problemas de identidad, que en el carné la foto salió borrosa. Fui a la Universidad y estudié Periodismo, y claro, la cosa empeoró. Me refugié de mi inseguridad imitando las voces de otros, pero en vez de ayudarme, a mi costa iban medrando hasta convertirse en cantantes de éxito, futbolistas, alcaldes, presidentes ¡y hasta a Rey, ha llegado alguno! Ninguno me lo agradeció nunca y además, el orden protocolario hacía que para expresarme con mi propia voz tuviera que pasar, por lo menos, media hora.??

Manel Fuentes, con el equipo primigenio de Crónicas Marcianas.

Fue entonces cuando decidí cambiar mi vida. Sacar a la luz mi verdadero yo y relacionarme con todo el mundo. No me costó mucho. Debajo de casa hay un bar con espejos por cristales y con un timbre rojo en la entrada, que está lleno de señoritas muy simpáticas y comunicativas. De todos modos, sale caro.??

Manel en La Noche de Fuentes y Cía, con Santi Rodríguez y Ana Rosa Quintana.

Con el tiempo, he aprendido a negociar, y ahora por ejemplo, para contarles a ustedes mi historia en el teatro, he conseguido incluso ¡no tener que pagar! Eso sí, a cambio de limpiar el patio de butacas al final de cada función. En la actualidad subvenciono gimnasios, en donde no aparezco, me peleo con una guitarra eléctrica que no consigo dominar y comparto piso con el Banco Hipotecario, cosa que voy a seguir haciendo durante los próximos veinte años, porque el Banco ha demostrado tener interés muy alto conmigo, y a los amigos hay que cuidarlos, que tampoco hay tantos. De ustedes ¿Qué puedo decir? Que me fascina que tengan el tiempo libre suficiente para perderlo junto a mí. Quiero que me quieran y que me ayuden a dejar atrás mi timidez. Yo, sólo por escucharme ya les quiero a ustedes. ¡Muchas gracias amigos!». (Texto: Francisco Andrés Gallardo).