(continuación)
«Durante la Guerra Mundial he sido el dibujante de la Casa Americana en Madrid, desde donde he ilustrado artículos para la prensa. En el año 1940 me llamaron para ilustrar la Revista literaria "Novelas y Cuentos", y he sido su dibujante portadista durante 17 años.
Y quedé como nos dejó Franco a todos los madrileños, porque el dinero de la Republica quedó sin valor. Guardando colas para recoger una lata de sardinas y mis hermanas en las colas de Auxilio Social para coger en una cacerola el rancho que nos daban, y así muchos días, por la mañana y por la tarde.
A los amigos que venían de zona Franquista, a esos había que huirles, no se sabía nunca como iban a reaccionar, y a los que les había cogido aquí pero se habían acomodado enseguida, te decían que te escondieras y que ya te avisarían cuando el pastel fuera repartido por si quedaban migajas o te metían en la cárcel.
Portadas de novelas y cuentos, que estaría realizando por espacio de 17 años.
Así y todo había que trabajar y buscar por donde fuera. Un día me avisaron de la Cámara de Comercio Alemana, que en aquellos días ya estallada la Segunda Guerra Mundial, victoriosas sus armas y amigos de Franco, era lo mas ambicionado por todos.
Y empezaron a darme trabajo. Cuando esto se supo, me pusieron una denuncia a la Embajada, con el deseo de que me hubieran detenido y haberse quedado con el trabajo, porque en la denuncia ya se ofrecían a cubrir mi puesto. Esto en aquellos días era muy peligroso. Pero esta denuncia cayó en manos de D. Juan Frank, alemán, Director de la Cámara, que me llamó y me dijo: --¡Ud. Tiene muchos enemigos! Pero nosotros no nos dirigimos a nadie sin antes tener todos los informes. Sabemos de Ud., tanto como Ud., y además sabemos que es Ud., honrado. Me preguntó que documentación tenía. Yo le enseñé la que teníamos todos en aquella fecha, un papel en el que constaba como que era prisionero de guerra, con la clave E, clave que nadie sabía el significado. Me dió un puro, creo como desagravio, y me mandó a su abogado. El abogado me dijo que estaba clasificado como indiferente, que volviera a mi trabajo que ellos se ocuparían de todo. Esto se supo y a partir de entonces me dejaron tranquilo. Luego supe que el que me puso la denuncia estaba en un Organismo Oficial y lo echaron a la calle.
Yo cobraba de los alemanes por trabajos hechos. No tenía sueldo de ninguna clase. ??Mediada la Guerra Mundial me ofrecieron una colocación con sueldo en la Embajada de los Estados Unidos y fui a comunicárselo a los alemanes. Ellos comprendieron que esto significaba una seguridad. Yo ya estaba casado y tenía una hija, y me autorizaron, agradeciéndome los servicios prestados. Aún después de terminada la Guerra, varios años he recibido por Navidad felicitaciones de D. Juan Frank. Y pasé a pertenecer a la Sección de Prensa de la "Casa Americana", desde donde he ilustrado artículos para toda la prensa con el seudónimo de "Tete". Cuando llego Truman a la Presidencia de los EEUU empezó reduciendo gastos, y el mío tenía que ser insoportable para el país americano y fui uno de los primeros despedidos. (En la imagen de la izquierda, cartel de la Feria de El Puerto del año 1953, realizado por Manolo Prieto).
Estuve dando tumbos hasta que me avisaron de "Publicidad Azor" en donde he sido Director Artístico y Jefe de Estudio durante 17 años, y allí hubiera seguido si otro americano no me hace la puñeta.
En 1954 Manolo Prieto crea en "Publicidad Azor", de donde es Director Artístico y Jefe de Estudio, la famosa valla publicitaria para la empresa Osborne, "El toro de las carreteras", valla que no es aceptada con mucho entusiasmo por el cliente, pero que acabará convirtiéndose en icono para la sociedad española llegando incluso a traspasar su fama las fronteras españolas.
Cuando llegó Kennedy, el Mundo entero padeció el sarampión de la juventud, y en España el sarampión y la tos ferina. Todo aquel que no fuera con el pecho sacado y no se subiera la escalera a la pata coja, había que echarlo a la cuneta. Llegó el dinamismo ¡No había tiempo que perder!.Se necesitaban en todas partes hombres "con 20 años" y mucha experiencia. A mí me cogió con 50, no había más remedio que sucumbir, y me echaron.

Uno de los 90 toros existentes en las carreteras españolas.
Y otra vez a empezar, y era la tercera. Esta vez me costó mas trabajo, por mi edad el clima era contrario, y por lo que era, por mis éxitos y por el puesto que ocupaba en la profesión, puesto jerárquico, había muchas envidias solapadas. Este final que yo no esperaba me desmoralizó y baje la guardia y todos a una como manadas de lobos, se cebaron conmigo. En esta fecha, también terminó mi colaboración como dibujante de "Novelas y Cuentos", después de 17 años ininterrumpidos. (En la imagen de la izquierda, autorretrato de Manolo Prieto).
Reaccioné y gracias a mis hijas que me ayudaron a mantenerme a flote, mandé a todos a hacer puñetas y viré en redondo, empecé una nueva profesión, donde los principios no han sido fáciles porque los escultores me recibieron con recelo y se cerraron como almejas. Ellos también sabían que yo en cualquier especialidad en el Arte fuera lo que fuera, tenía lo importante, la materia prima, solamente necesitaba el oficio y eso era lo que me negaron, pero yo con constancia me lo he inventado, y aquí estoy. Hoy soy profesional de la medalla, con piezas en Museos y premios en Concursos Nacionales e Internacionales, y considerado como escultor de medallas de primera clase».
"En el Museo Municipal de El Puerto de Santa María encontramos una colección de monedas así como una selección de dibujos preparatorios. Esta obra es testigo de la madurez intelectual, la destreza técnica y la seguridad y determinación del artista por adentrarse en referencias universales que traspasan las de la propia Literatura. “Eva y la manzana”, “El campo”, “Casada infiel”, “Abelardo y Eloísa” y “El manantial de la doncella” son los títulos de estas medallas de la que vemos el anverso y el reverso. En esta última, la cual aparece en la fotografía, el artista va más allá de la referencia literaria acercándose al mito del amor. La escena encuadrada muy cuidadosamente en el paisaje presenta a los personajes por un lado de la medalla, por el otro el amor, el deseo, “El manantial de la Doncella”, lo tituló él" (Lola Caballero, Restauradora de Obras de Arte).
Manolo Prieto escribió esta autobiografía a los 66 años de edad. Una lástima que dejara 12 años de su vida sin relatar, pero quizás esta autobiografía sea la que más nos acerca a sus sentimientos y a su modo de ver la vida. Falleció el día 5 de mayo de 1991 a los 78 años de edad. Durante este tiempo siguió con su faceta de escultor de medallas, cosechando éxitos, tanto nacionales como internacionales, que le alzaron como uno de los más prestigiosos medallistas españoles del siglo XX, exponiéndose sus creaciones en las más importantes ferias internacionales de la FIDEM (Federación Internacional de la Medalla).

Calle Manuel Prieto, por el Paseo de los Enamorados.
En 1980 el Ayuntamiento de El Puerto le rinde homenaje poniendo su nombre a una calle En 1986 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’, lugar donde comenzaron sus primeros pasos como artista. Su discurso de ingreso, en 1987, versó sobre "El cartel, arte y ciencia y lo que sé de su historia", siendo contestado por el académico Juan Ignacio Varela Gilabert.
Al año siguiente, en 1988, se inaugura una Exposición antológica de Manolo Prieto bajo el nombre "50 años de bocetos de carteles y medallas" en el Palacio de Oneto de nuestra Ciudad, y para la que el artista portuense realiza un autorretrato como cartel anunciador de la Exposición. Manolo Prieto hace donación de las obras expuestas al Museo Municipal de la ciudad. Coincidiendo con la exposición se celebra un curso sobre realización de medallas impartido por Manolo Prieto. Esta es la última visita del artista a su ciudad natal.
Hasta días antes de su fallecimiento estuvo trabajando en la colección de medallas sobre las Comunidades Autónomas de España. Nunca aceptó que un artista se pudiera jubilar, ya que según su pensamiento, un artista siempre debe estar ideando y creando nuevas obras que ofrecer. (Textos: Fundación Manolo Prieto)


Fernando Mora Eliso nace el 17 de agosto de 1948, hijo del marinero Fernando, natural de Sanlúcar y de la porteña Antonia quienes tuvieron tres hijos: Salvador, Fernando y Pepita (cocinera en el Centro Inglés y, posteriormente del Colegio Guadalete donde ha trabajado, hasta su jubilación, 30 años).
LA CASA DE ZARZA.
ENCUENTRO CON SAFA.














EL ARRUMBADOR QUE LLEGÓ A ALCALDE.




















Fue en 1950, concretamente el martes 31 de octubre cuando el general Franco, a eso de las 18,30 de la tarde apareció por nuestra ciudad “en medio del entusiasmo de la muchedumbre que vitoreaba y aplaudía a tan ilustre huésped”, según recogía a doble página el bisemanario, acólito del Régimen, “Cruzados”. Recibido por el alcalde, varios ministros de su Gabinete, el Gobernador Civil y otras autoridades de la provincia, se trasladó hasta la residencia de los Terry a la que se incorporó más tarde su esposa Carmen Polo y los Marqueses de Villaverde. (En la imagen de la izquierda, el alcalde en 1950, Eduardo Ciria Pérez).
Doce años más tarde, siendo alcalde presidente Luís Portillo Ruiz, en el punto núm. 4 del Pleno del día 4 de julio de 1962 se acuerda «Ofrecer la primera Medalla de Oro de la Ciudad a S. E. el Jefe del Estado Generalísimo de los Ejércitos Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, como prueba de admiración y aprecio a sus relevantes méritos que es obvio numerar por estar en la mente de todos…». (En la imagen de la izquierda, el alcalde en 1962 Luis Portillo Ruiz).



LA PLANTILLA
EXPECTACIÓN EN LA PROVINCIA.


Juan Manuel Torres Ramírez --Manolo Torres-- natural de Dos Hermanas (Sevilla), pero afincado en El Puerto desde 1971, fue el tercer alcalde de la Democracia que tuvo El Puerto, tras la moción de censura que presentara el PSOE junto con Alianza Popular (AP) contra Rafael Gómez Ojeda (PCA-IU). En la actualidad está retirado de toda actividad política y cuando se le habla de aquel periodo de su vida guarda un mutismo elocuente. No asiste a ningún acto institucional en función del cargo que ocupó y mantiene un silencio absoluto ante los medios de comunicación.
Casado y con cuatro hijas, las dos mayores mellizas y con nietos, pasa largos periodos en la tierra de su mujer, Asturias, que alterna con su domicilio porteño en las cercanías de la Plaza de Toros. Ha sido internacional de voleibol, deporte que continuaba practicando en su etapa de político.
CONCEJAL SOCIALISTA EN 1983.
MOCIÓN DE CENSURA Y ALCALDÍA.











[En 1690, en el escudo municipal en el que aparece la patrona, en los sellos de cera que se conservan se puede ver la leyenda: 'In gremio matris resident sapientia patris'. Con el ataque anglo holandés de 1702 fueron saqueadas muchas posesiones municipales y eclesiásticas. En 1746 con la coronación de Fernando VI se describe el escudo de la Ciudad, se manda hacer el Pendón y los actuales pecheros de los maceros municipales en Plata de Ley, desaparecidos como se ha dicho por el ataque de la piratería de estado en 1702.
Con posterioridad en 1769 podemos observar el escudo de la ciudad con la Virgen, simultaneado con el de la torre y la estrella, a ambos lados, como se puede observar en una ordenanza de Mesones, promulgada por el Cabildo Municipal en dicho año. En 1775 y 1772 el escudo oficial que se conserva es de una torre con estrella para, en 1783 volver a la Virgen sobre el torreón.
En 1823 en el escudo la Virgen ha sido sustituida por una estrella de cinco puntas, que representa a la diosa pagana Venus. Nada extraño si nos referimos a Venus como diosa pagana, ya que nuestras vecinas localidades de Chipiona y Sanlúcar, también ostentan en su escudo heráldico un castillo coronado también por una estrella, pero claro eso tiene una explicación lógica, ya que en aquella zona existió un templo dedicado a esta divinidad, al parecer de gran importancia, y al que acudían numerosos fieles de toda la comarca. (Escudos heráldicos de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda).
En nuestro caso habría que ir más lejos y no solamente atribuírselo a la cercanía con dicho templo, sino que por la situación geográfica que disfrutamos y la posición en que se encuentra el Castillo de San Marcos, si nos colocamos en determinada época del año, al atardecer de un día despejado, al principio de dicha plaza dándole la espalda al Levante y mirando hacia el Oeste, o sea, hacia la torre principal del castillo, veremos un lucero brillantísimo que cae justo encima de dicha torre. Ese lucero no es otro que el planeta Venus, visible solamente poco antes de la salida del Sol [el bíblico lucero de la mañana] o inmediatamente después de la puesta de éste, según la posición que ocupa en su órbita respecto a la tierra.
Entonces nos surge la duda, de si la estrella que vemos en el escudo, representa a Venus como plantea o como diosa pagana siguiendo la misma teoría que Sanlúcar y Chipiona, si bien nos inclinamos por la primera, o sea como planeta, ya que sería demasiada casualidad que fuera como homenaje a la diosa pagana y más tarde tratáramos de alinear castillo y estrella.
(En la imagen, en la fila superior, a la izquierda, escudo de la Ciudad con el escudo de los Casa Real en el interior del mismo. A su lado, placa pechera de macero municipal de plata de ley de 1746. Debajo, original escudo --no oficial-- con motivos marítimos de Juan Avila. A su lado, escudo municipal aprobado por la Corporacion Municipal el 23 de noviembre de 1936, original de Juan Bottaro).
Parece que esta última teoría gana argumentos y que la sustitución de la Virgen por la estrella, fue circunstancial, y se dio entre otros momentos bajo la influencia del Enciclopedismo, o en momentos muy puntuales como la I República. Pero, una vez que la pasó la fiebre enciclopedista y cambiaron las circunstancias políticas del momento [1936], volvió la Virgen a coronar el castillo tal como ha llegado a nuestros días y se representa en los documentos oficiales. 
Pepe Valiente Moreno es un huérfano de la guerra. Hijo del tonelero Rafael Valiente y de Josefa Moreno, es el tercero de cinco hermanos, nacido en Sanlúcar de Barrameda, el 23 de abril de 1923, aunque muy pronto se vinieron a vivir a El Puerto, primero en la calle Bolos 3 y luego en Cruces 73, durante ocho años. (En la imagen, Pepe Valiente, con una fotografía detrás, de su padre, asesinado en los primeros días de la Guerra Civil).


LO CONTADO POR UN NIÑO DE LA GUERRA.
"Aquí, en nuestro Puerto, nunca se ha comentado, ni referido. Ni mucho menos se ha publicado una crónica de lo acaecido durante los primeros momentos del fracasado Golpe de Estado, convertido luego en Guerra Civil, llamado al final 'Movimiento de Liberación de España' o algo así. En resumen: la Rebelión Fascista protagonizada por militares de la que hoy todos son desertores y a la que nadie apoyó al parecer. En otros muchos lugares han salido a la luz los sucesos acaecidos en aquellos momentos, siquiera sea con el propósito de comparar los tantos de culpas de ambos bandos: vencedores y vencidos; y de esta forma tratat y hasta conseguir con su manipulación por parte de quienes impunemente pudieron hacerlo, justificar sus atrocidades. No es mi intención hacerlo desde mi orilla, por innecesario y por intempestivo". De su libro 'Lo contado por un niño de la guerra'. (En la imagen, cartel del Ministerio de Propaganda del gobierno de la República).
EL MUNDO LABORAL.





El periodista Dionisio Pérez, hijo del maestro Rafael Pérez Cruces, natural de Campillos (Málaga) y de Francisca Gutiérrez Álvarez, natural de Grazalema, donde nació en 1871, pasaría a vivir desde muy temprano en nuestra Ciudad: El Puerto de Santa María, hasta el punto que el propio Dionisio se consideraba hijo de El Puerto, donde residió con sus padres y hermanos. Fallecereía repentinamente en Madrid en 1935, llevándose una frustración este escritor y político, fue diputado a Cortes: no conseguiría ingresar en la Real Academia de la Lengua Española. Obtuvo el Primer Premio de Periodismo 'Mariano de Cavia' insituido por ABC en 1929.

Al mismo tiempo realizaba una brillante obra puramente literaria, entre la que figuran libros de valor tan estimable como la novela La Juncalera, con personajes y ambiente porteño. (En la imagen reproducción de la portada de "La Juncalera". Edición facsímil de la obra editada en Barcelona en 1902. Colección Biblioteca de novelistas del siglo XX. Estudio crítico de Manuel Pacheco. Academia de BB. AA. Santa Cecilia. Imprenta Bollullo. El Puerto de Santa María, 2006).
PRESIDENTE DE LOS COCINEROS CATALANES.
GUÍA DEL BUEN COMER ESPAÑOL.
Desde primeras horas de la madrugada hasta las dos de la tarde el veterano periodista trabaja. Escribe con una letra clara y en tinta roja cuartillas y cuartillas. Su secretario nos dice. —Venía a escribir todos los días de cincuenta a sesenta cuartillas. Artículos para los periódicos de provincias; sus famosas «Informaciones comentadas», donde un espíritu eternamente joven se desbordaba en generosidades y exaltaciones de hombre que busca el bien de su patria.


En ella colaboraron importantes firmas como el propio Dionisio Pérez, José Navarrete, Pedro Muñoz Seca, Mariano López Muñoz, Rafael Alberti, Francisco Hohenleiter, Luis Suárez Rodríguez, Augusto Haupold, Hipólito Sancho Mayi, Blas Infante, Francisco y Luis Pérez Pastor, Luis de Lassaletta, etc.
En 1912, se anunció en la Plaza de Toros de El Puerto una corrida regia que presidiría S.M. Don Alfonso XIII, a la que no asistió. Mandó a los Presidentes del Congreso y del Senado que, después de haber estado comiendo y bebiendo en una bodega de Jerez, llegaron al cuarto toro.

«Como Fernando Zamacola, hemos de ser en todo, los camaradas de la Falange. Ni vacilación ni desesperanza. Acción, Acción, Acción. Nada de pausas ni de rodeos con esa santa intransigencia de la verdad; adelante y arriba; elevación y progreso, no el progreso demócrata a que apestaban las promesas políticas, no el progreso material y grosero, solamente, sino el avance en espiritualidad, en poesía, en inmaterialidad; cualidades que tienen los gestos de los hombres de la Falange». Ramón Grosso. ‘Aguilas’ diario gaditano en su número extraordinario de 19 de julio de 1937.
Él mismo reconocía haberse afiliado a la CNT en 1932; decía que tuvo que hacerlo para poder trabajar y ayudar a su padre en la empresa de transporte, pero que rompió el carné “en vista de las canalladas y atropellos que cometía dicha organización”. Según la policía del Puerto, se afilió a Falange al ver que los obreros “abusaban de su padre como patrono”. La consecuencia de abandonar la CNT fue el boicot por parte del sindicato para impedirle trabajar y –según sus propias palabras– “por defender el partido Nacional Sindicalista llegaron hasta a condenarlo sin pruebas e inicuamente a veintiocho meses y veintiún días por supuesta tenencia de armas”.
El Puerto cayó en manos de los sublevados. Una sección de Regulares mandada por el teniente Pérez Calvo desembarcó el 19 de julio en un remolcador procedente de Cádiz e inmediatamente ocupó el Ayuntamiento. Detuvieron a los miembros de la corporación municipal, requisaron armas y luego se dirigieron a la Prisión Central para liberar a los detenidos de derechas. El capitán que mandaba las fuerzas de infantería que custodiaban la cárcel no opuso resistencia y rápidamente salieron Fernando, Domingo Zamacola, Luis Benvenuty y otros falangistas que estaban detenidos. Uno de los que salió con ellos y se convirtió en estrecho colaborador de Fernando en la organización de la centuria falangista era el cartero Manuel Almendro López; había sido expedientado varias veces en el trabajo, se le acusaba de apropiarse de fondos de la asociación benéfica Conferencias de San Vicente de Paúl y antes de afiliarse a Falange había pertenecido al partido monárquico Renovación Española; cuando salió del penal el 19 de julio iba como jefe de escuadra al mando del primer contingente de falangistas portuenses armados.(En la imagen, moros del ejército de Franco).
Durante aquel encarcelamiento en vísperas de la sublevación, Fernando Zamacola conoció en el penal a Rafael Antequera Martínez, un sevillano que había pertenecido a la CNT y que estaba detenido por hacer sin billete la travesía de Tánger a Cádiz; gestionó su liberación, se afilió a Falange y terminó convirtiéndose en uno de sus hombres de confianza. En torno a estos individuos y otros como Ramiro Blanco, antiguo ex militante de la CNT que según los informes policiales había robado fondos del sindicato en Badalona, los de un sindicato de marineros en Barbate y también los de la “Sociedad Filarmónica” portuense, se fue formando la Centuria de los Leones de Rota. En ella se mezclaron gente “de orden”, arribistas, matones y ex militantes de organizaciones de izquierdas que voluntariamente se pusieron el salvavidas azul o que fueron obligados a alistarse, como tantos otros casos de lealtad geográfica. Marcharon al frente y en los pueblos de la sierra por donde pasaron todavía se recuerdan los excesos que cometieron, dejando a su paso un rastro de sangre y muerte. (En la imagen, interior de la Prisión Central de El Puerto, en la que estuvieron presos Zamacola y otros falangistas portuenses, que sería luego una de las más mortírferas prisiones del franquismo).
En el expediente de la Laureada no constan las razones por las que el comandante Gallo informó negativamente, pero pudo interferir una denuncia que dio pie a la apertura de otro expediente informativo –esta vez de carácter judicial militar– que afectaba a Fernando Zamacola. Había llegado directamente al Cuartel del Generalísimo y en ella se exponía la irregular situación en la que se encontraba la Falange del Puerto de Santa María, controlada por los Zamacola y su camarilla que, con actitudes propias de una banda de matones, se habían hecho dueños de la ciudad. También salpicó, entre otros, al jefe local y al que había sido comandante militar de la plaza en 1936. Entre los nueve investigados, podemos conocer el delicado informe sobre Fernando Zamacola.


Pero estoy convencido de que el instructor no se empleó a fondo para aclarar las acusaciones más graves que pesaban sobre él. No tiene sentido que le preguntase a él directamente si en los pueblos por los que pasó su centuria oyó decir que preferían a los rojos antes que a ellos, si había permitido el ingreso de pistoleros en su organización, si tuvo algún altercado con el comandante militar de la plaza, si se había manifestado contrario a la unificación o si hubo deserciones en su centuria, a todo lo cual respondió negativamente, cuando lo que tendría que haber hecho es solicitar informes sobre todo ello a las autoridades locales del Puerto, de los pueblos en los que actuó la centuria, a los mandos militares y al jefe provincial de Falange.
“En cuanto a su actuación, [Domingo] era el Jefe Local de Falange en el momento de iniciarse el Movimiento, aunque estaba en la cárcel de donde fue liberado al llegar las fuerzas del Ejército. Es del dominio público que hallándose en los pueblos de la sierra, al principio del Movimiento, cometió muchas inmoralidades por ser juerguista y gastador. (Daniel Ortega Martínez en la imagen de la izquierda):
El Juez Instructor que llevaba a cabo la investigación la paralizó durante tres años, tras los cuales, el Auditor decide darle carpetazo al asunto, aduciendo que los cargos no estaban suficientemente probados. Así no se aireaban los trapos sucios. No es frecuente encontrar pruebas documentales de la violencia y excesos cometidos por las fuerzas sublevadas y las bandas de falangistas. Cuando los autores de los crímenes eran los rojos, la Justicia Militar se empleaba a fondo para castigar a los culpables, pero en el caso contrario se miraba para otro lado. Sin embargo hay excepciones, y una de ellas es el expediente abierto en 1940 contra el que había sido comandante de Puesto de la Guardia Civil de Benamahoma en 1936. A los falangistas no volvieron a molestarlos. Al fin y al cabo no habían hecho más que cumplir con su deber: obedecer las órdenes de sus jefes y fusilar a quienes les mandaron. Algunos todavía hablaban abiertamente de todo aquello, pero otros preferían olvidar y echar tierra sobre lo que vieron y lo que hicieron. (A la izquierda, bandera de la Falange Española).
Zamacola”) y Fernando Bruner Prieto (“Elogio de Fernando Zamacola”), ilustrado con ocho grabados en boj de Julio Pérez Palacios, como el que aparece en la imagen de la izquierda. El jefe de los Leones de Rota continuó siendo “el heroico falangista Fernando Zamacola”, a pesar de todo, para los vencedores.
Fernando Romero Romero es miembro del Grupo de Investigación Patrimonio Documental y Bibliográfico de Andalucía y América, así como de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía y del equipo técnico del proyecto 'Todos los Nombres'.