1.552. JUAN LUIS PERLES GINER. Agente y promotor inmobiliario.

12 11 2012

Juan Luis Perles Giner nació en El Puerto en el año 1942, por lo que tiene en la actualidad 70 años y después de  estudiar en el Colegio de las Carmelitas y hacer el bachiller en el Colegio de la Pescadería, se integró a trabajar en la empresa familiar propietaria de varios barcos de pesca.

AGENCIA COSTA DE LA LUZ.
En uno de los múltiples viajes que con su familia realizaba al municipio alicantino de Altea, donde habían comprado una finca rústica y de recreo en 1950. Altea se encuentra entre los pueblos mediterráneos de Benidorm y Calpe –de donde eran sus padres–. En los años sesenta del siglo pasado se vivió el auge turístico e inmobiliario de aquella franca de la costa española. «Se me ocurrió la idea de dar un giro en mi vida y conocedor de que El Puerto era poseedor de unas extraordinarias características naturales: magníficas playas, excelente clima, ubicación estratégica en la provincia y buenas comunicaciones, es por lo que en el año 1966 me fui a Madrid a examinarme y obtener el título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria y así me decidí a abrir la primera Agencia Inmobiliaria en el Puerto denominada ‘Costa de la Luz’».

De izquierda a derecha en la fila superior, Fernando Arjona González, Rafael Gómez Giménez, Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Gaspar Aranda y Antón, Antonio Arredondo del Río, José María Gutiérrez Colosía, Desconocido, Juan Luis Perles Giner, Juan Palomino; Segunda fila: Enrique Rodríguez, Javier Renedo Varela, Juan de Dios Sánchez González, José Luis Moresco Suarez,  Manuel Serrano García, Rafael de los Santos Márquez, Enrique García Máiquez, José Miguel Merchante Gutiérrez; Fila del suelo:  Antonio Ortega Rojas, Desconocido, Fernando León García, Adolfo Ortega García, Antonio Sánchez Pece Gutiérrez. Foto tomada en el Colegio de las Carmelitas, con motivo de una fiesta de disfraces; iban de betuneros. Instantánea del 29 de marzo de 1949, hace 63 años. (Foto Pantoja. Colección e identificación de Vicente González Lechuga).

De pie, de izquierda a derecha, Juan Luis Perles Giner, desconocido, Manuel Muñoz Aparicio y Pedro López. Agachados, Isidoro Nogués Ropero, José Joaquín Muñoz Manzanera, desconocido y Rafael Rivas Acal. En el desaparecido campo Eduardo Dato, 3 de marzo de 1957. (Foto Fariñas).

LA CONSTRUCTORA.
Simultáneamente constituyó con su amigo Sebastián González Martín, –Maestro de Obras al que había conocido jugando al fútbol en los equipos filiales: ‘El Portátil’, ‘San Javier’,y otros–  la Agencia y la Constructora en la vivienda de su familia ubicada en la Avda. de la Bajamar, finca que pasaría a su propiedad al fallecer su padre por compra a la familia y que, años mas tarde se convirtió una parte en el conocido pub ‘El Convento’, creado y regentado por su  hermano José Ramón con quien también había compartido  otro negocio innovador para la época: el Pub Milord, que luego pasaría a manos de sus trabajadores: Antonio Márquez, Antonio Villar Garay y Juan Franco del Valle, quien en la actualidad lo dirige en solitario en la calle Larga.

La inauguración de la inmobiliaria en Valdelagrana.

Al poco tiempo y después de haber cedido su parte de  la constructora a Sebastián González, abrió una nueva oficina de la Agencia Inmobiliaria ‘Costa de la Luz’, ubicada ésta en la Plaza Peral esquina con la calle Diego Niño, debajo de la Notaría y junto al Ayuntamiento antiguo, abriendo al poco tiempo también otra oficina en la Urbanización El Manantial, en Fuenterrabía.

Inauguración de la Oficina de Turismo de Valdelagrana y de la Inmobiliaria Costa de la Luz, en el mismo y actual edificio de Turismo en el Paseo Marítimo. De izquierda a derecha, Javier Merello, Fernando T. de Terry alcalde, Jua Luis Perles Giner, Nicomedes Santos Luis, comisario de policía, y Ramón González Montaño, párroco del Carmen y San Marcos. 19 de abril de 1973. /Foto: Rafa. Archivo Municipal.

OFICINA DE TURISMO DE VALDELAGRANA.
En los años setenta se iniciaba el desarrollo turístico inmobiliario de la Playa de Valdelagrana, siendo alcalde Fernando Terry Galarza (ver nótula núm. 749 en GdP), «–Le propuse al alcalde que el Ayuntamiento me diese una concesión gratuita de 50 años por un espacio de suelo ubicado entre el Paseo Marítimo y la Avda. de la Paz, ésta propuesta consistía en que yo me obligaba a construir a mi costa en ése espacio una Oficina Agencia donde además de ofrecer mis servicios  de Agencia, también ofrecería de forma gratuita para el Ayuntamiento los servicios de una Oficina Municipal de Información y Turismo, siendo entonces ambos servicios compatibles y a mi me daba la oportunidad comercial de que si una persona venía a solicitar información turística del Puerto, como por ejemplo donde había un Hotel, ésta persona podría ser un potencial cliente mío, ya que después de facilitarle la correspondiente información le ofrecía también mis servicios inmobiliarios en alquiler o compraventa y ello me dio unos magníficos resultados de captación de negocio, en ésta Agencia tuve trabajando de empleado a Gaspar Perea (hoy Agencia Bahía) y también a Ignacio Prieto (antes, Director del Club el Buzo y el Cangrejo Rojo)»

La Oficina de Turismo de verano, en Valdelagrana, al poco de su inauguración.

CENTRO DE INICIATIVAS DE TURISMO. (CIT).
Juan Luis fue cofundador del C.I.T. (Centro de Iniciativas de Turismo), siendo presidente honorario el alcalde, Fernando T. de Terry  y nuestro protagonista vicepresidente ejecutivo. Esta entidad estuvo auspiciada por el Ministerio de Información y Turismo y fueron precursores de los Patronatos de Turismo y Delegaciones Municipales, con participación del sector empresaria. Tuvieron bastante actividad promocionando El Puerto «–En  representación de nuestra Ciudad acudí a la Feria Inmobiliaria de Colonia en Alemania, para presentar el proyecto y maqueta del puerto deportivo Puerto Sherry.»

Oficina de Costa de la Luz en la plaza de Isaac Peral.

Oficina de Costa de la Luz en El Manantial, hoy se encuentra una peluquería.

Al poco tiempo, y dado que también fue un agente pionero en Valdelagrana, tuvo la oportunidad de formar parte de una sociedad promotora en la que se encontraba también Juan Galvez, adquiriendo una parcela de 20.000m2 en primera línea del Paseo Marítimo construyendo el Complejo Vigalpe 500 de ocio, comercial y de viviendas. El acrónimo VIGALPE se corresponde con las siglas de Viviendas, GAlvez y PErles.

VISTAHERMOSA: VERAMAR.
Juan Luis se sentía un arquitecto frustrado al que le gustaba mucho el diseño y la construcción, –tiene una hija Arquitecto en el Corte Inglés de Banús–. En los años setenta del siglo pasado conoce al aparejador  Ramón Sicre Buenaga, quien había venido a nuestra Ciudad para trabajar en el Ayuntamiento como Aparejador Municipal; pero pronto dejó lo público por lo privado y ambos formaron junto a un arquitecto de Jerez una nueva sociedad promotora que se dedicó de forma intensiva a la construcción de chalets y Conjuntos Residenciales de viviendas en Vista Hermosa que estaba en pleno auge y desarrollo inmobiliario, construyeron y promovieron 4 Conjuntos de Casas Adosadas VERAMAR, 1.2.3.4 y también unos 50 chalets unifamiliares de alto nivel, en la que los socios vivieron durante algún tiempo.

Las promociones Veramar, en Vistahermosa.

La actividad como socio promotor la desarrolló independientemente de la Agencia Inmobiliaria donde nunca tuvo socio alguno, habiendo llegado a tener abiertas tres Agencias simultáneamente:  Plaza de Isaac Peral, Valdelagrana y El Manantial.

NUEVA VIDA EN MARBELLA.
Tras esta primera etapa de 15 años de frenética actividad, «Hubo un momento en que mi inquieto carácter me equivocó creyendo que El Puerto ya me venía pequeño y necesitaba nuevas inquietudes en el Sector Inmobiliario, por lo que decidí,  en 1978 darme una vuelta por Marbella que era ‘otro mundo’ y me deslumbró la calidad y altísimo nivel de las Agencias Inmobiliarias que allí había». Decidió entonces abrir una Agencia en Marbella y durante dos años estuvo a caballo entre ambos lugares, hasta llegar a desprenderse de las agencias, propiedades  y negocios en El Puerto y definitivamente establecerse con su familia en Marbella donde lleva viviendo 34 años.

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1.526. JUAN F. CAAMAÑO. Pintor costumbrista Porteño

14 10 2012

Juan Antonio Fernández Caamaño nació en El Puerto de Sta. María, el 14 de junio de 1956  en pleno corazón del barrio alto. La Calle de la Zarza,  el entorno del Hospitalito, fue testigo mudo de los juegos de su infancia. Tercero de seis hermanos, la familia se sorprendería al ver que su madre, Mariquilla de la Colonia, dio a luz a un pepón de la época, casi cinco kilos de zagal dispuesto a luchar en la vida como así lo demostraba sus primeros llantos. Ser de familia portuense por ambas ramas le llevaría, desde niño, a tener su patria chica por bandera y al mar, a veces recio,otras, remanso de paz, como inspiración absoluta.

Su padre, Manuel Fernández Medina, conocido como ‘el Ponce’ que era el segundo apellido del abuelo, era un hombre de bien y trabajador nato. Pluriempleado, desempeñó su vida laboral entre las bodegas Terry –lo recuerda siempre impecablemente uniformado de ujier en la portería o de barman como relaciones públicas– y operador cinematográfico en la empresa portuense Nuchera que regentaba los locales de moda en la ciudad en los años cincuenta y sesenta, entre otros, el Teatro Principal, Central Cinema, Cinema España y el Cine Colón. Los escasos ratos libres, El Ponce, los dedicaba a relacionarse con sus amigos en la ya desaparecida Cervecería Casa Sánchez en la céntrica calle Ganado, famosa por sus tapas de ensaladilla rusa

Juan era un chiquillo sin apetito y malo de comer por lo que su padre le proporcionaba el revitalizante Nunca faltaba la Quina San Clemente. A falta de Quina, ‘el Ponce’, siempre y cuando le llevara el bocadillo a la bodega, le daba esa media copita de Pedro Ximénez, manjar de dioses, que le sabía a gloria y que le daba verdaderas ganas de comer. /Juan, con dos años, en el Estudio de Fotografía de Pantoja.

Su Madre María Luisa Caamaño Bernal. Era también porteña por los cuatro costados. De pequeña las amigas la apodaron  de la colonia por que los abuelos maternos, Vicente Caamaño y Encarnación Bernal, eran los porteros-cuidadores de la antigua casa de la Colonia Escolar Obrera Jerezana situada en la calle San Francisco esquina con Gatona. Instalaciones propiedad de los sindicatos a las que venían,  en época estival, expediciones de niños y niñas de la vecina localidad para darse los salubres baños de sol y agua salada recomendados por los médicos de entonces.

Es digno de resaltar su buena y especial relación con su abuela materna Encarnación Bernal Rube,  a la que recuerda como su segunda madre, debido a que le pusieron el mismo nombre en memoria de un hijo suyo que murió cuando aún era un bebé. Ella, con su cariño exclusivo hacia su nieto preferido y casi siempre a escondidas, le preparaba el menú que más le gustaba: las tostadas con aceite de oliva y las poleás de El Puerto: las gachas de la abuela.

Los padres de Juan, Manuel Fernández y María Caamaño.

EL JUAN NIÑO.
En su infancia recuerda la calle Zarza aún sin asfaltar. La calzada era de chinos ‘pelúos’  y las aceras de grandes losas de pizarra de Tarifa, sin apenas tráfico rodado. Después de la escuela, una legión de chavales invadía, con motivo de la merienda, la vía pública. Los bocadillos de pan con aceite y azúcar o chocolate eran engullidos por los infantes hambrientos entre partido y partido de fútbol, con las consiguientes molestias para el vecindario; al son del grito  «¡Que viene el guardia!», la calle quedaba desierta. También era un sitio estupendo para jugar a las canicas, entre chino y chino excavaban los hoyos. Las tardes lúdicas, Juan y sus amigos, las completaban con la realización de expediciones en busca cochinillas y bichitos de luz debajo de las piedras de las aceras o con juegos populares como ‘el salto de múa’.

Otro de los aspectos a estudiar en la vida más temprana de Caamaño, es la experiencia educativa. La primera que recuerda es la inscripción en la ‘miga de Paca’, situada en la calle Cruces, en la que en una habitación se reunía con un grupito de niños bajo las órdenes de la Señorita Paca. Una guardería precaria, como todas las de aquel tiempo, a la que tenía que llevar todos los días la pizarra, el pizarrín y el banquito de madera.

La fotografía del Colegio La Salle.

Luego vendría el centro educativo Luisa de Marillac con la hermana Sor Aguilar (ver nótula núm. 1.520 en GdP) que era el icono de aquel colegio. Juan se llevó en la memoria el olor intenso a aceite de oliva al pasar por el despacho que había en la calle Diego Niño caminito de los quehaceres académicos. Sus padres, preocupados por la nueva etapa escolar que se avecinaba lo apuntan, en el verano de 1962, en las clases particulares del Hospitalito de las que salió un alumno preparado que apuntaba maneras en las artes plásticas, Juan F. Caamaño, nuestro Juan, ya estaba preparado para ingresar en las Escuelas de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, La Salle Santa Natalia.

El primer curso como lasaliano fue 1962-63, año que coincide con la Primera Comunión. De esta etapa guarda muy gratos recuerdos de personas que le marcaron su vida como por ejemplo, los Hermanos, Ignacio, fundador de la obra, y Gonzalo, gran maestro de la vida. A este último lo rememora con la sotana arremangada en el centro de campo jugando al fútbol y organizando unas magníficas fiestas de fin de curso de las que hacía partícipes a todas las familias.

En dicho colegio de la calle la Rosa, cursó Primaria, Ingreso y Bachiller. Había una materia menor, dibujo, la asignatura que más le encantaba y que mejor se le daba. Don Antonio Izquierdo era el profesor titular y por mucho que Juan se esforzaba, nunca le puso el diez que tanto anhelaba. Izquierdo le condujo al estudio de las Bellas Artes pues, según le comunicó, a posteriori, jamás le puso la máxima calificación para que no se relajase. El profesor estimaba la valía de aquel niño pintor y el mejor servicio que le pudo hacer fue entrevistarse con sus padres y aconsejarles el ingreso en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, decana de la enseñanza de las artes plásticas en la Bahía de Cádiz y cuna de grandes pintores.

Esteban Caamaño y su mujer, Lola, tíos de nuestro pintor.

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1.511. PAQUIRRI Y ‘EL FEÍTO’. El portuense que acompañó al torero en su última corrida.

29 09 2012

De aquel fatídico 26 de septiembre de 1984, hace tres días se cumplieron 28 años de la trageria. De amanecida y procedente de Logroño, Francisco Rivera Pérez “Paquírri” aunque por separado de su cuadrilla, llegó a Pozo Blanco.

Paquirri (Antonio Velázquez) entra a la plaza de toros de Pozoblanco en una escena de la tv movie ‘Paquirri’ de Telecinco.

Después de un par de horas de descanso, a la hora prevista, su cuadrilla se dirigió al sorteo. Nada hacia presagiar la tragedia que se encadenaría horas más tarde. Se hicieron los lotes, y se procedió al sorteo. El Toro Avispado, había sido rechazado en nuestra Plaza Real, poca gente sabe, que la camada entera de la Ganadería de Sayalero y Bandrés fue tentada a vara. No digo que esto fuera el desencadenante de la tragedia pero pudo influir? Antes de la Corrida, el ambiente, dentro de lo que cabe, era de alguna manera distendido. Paco de manera inhabitual, jugo unas partidas a las cartas y se congratuló, de haberles ganado alguna que otra partida Camino de la plaza, comentó, con alguna que otra sonrisa.. “–.¡Señores, que serios estáis!” ‘El Feíto’ –Gregorio Cruz Vélez– sin poder contenerse le espetó: “–Claro, como te lo has llevado todo!” La carcajada fue sonora, y es que efectivamente, se había llevado la nada desdeñable recaudación de doscientas pesetas. Y es que era como un niño grande, travieso y simpático.

Monumento a Paquirri delante de la Plaza de Toros de El Puerto.

Como ya he dicho todo parecía buenos presagios. La corrida, cerraba el ciclo en España, y podía parecer de –mero trámite-, pero… sobrevino la tragedia. Con la perspectiva de los años, todo parece un cúmulo de despropósitos y muy mala suerte. Ya casi todo esta dicho, pero… tras el telón, quien sabe si quedan muchas preguntas, que desafortunadamente, nadie responderá. Lo que no es justo es el cruce de acusaciones, de por qué a nadie se le ocurrió el traslado en helicóptero. Y yo me pregunto: ¿quien tenia la facultad de decir la gravedad existente? Acaso, esa persona no debería haber evitado el traslado, dada la gravedad? En fin ya no tiene sentido.

Cómo cada tarde de corrida, buscaba ocupación, pues llegada la hora me tendría centrada y dejaría de pensar en los escalofriantes sonidos de los clarines. Esa tarde, elegí el planchado de la ropa, al siempre temido sonido del teléfono, el corazón me dio un vuelco; la plancha cayo de bruces al suelo y casi me lesiono el pie.

La noticia de la cornada me dejó temblando, y solo pude articular: es muy fuerte? “–Y… ¿que ha sido con el capote?” No podía creerlo, mi nerviosismo fue en aumento, busque la emisora de Radio Nacional, pero no dieron nada, hasta que…… otra llamada me heló la sangre. Esta vez, fue Mili mi cuñada, había visto el Telediario, y me preguntaba si me había enterado. Ilusa de mí le dije: “–Sí, ya Gregorio me ha dicho que Paco ha tenido una cornada”. La otra me decía: “–Pero ¿ha muerto?” “–Qué dices, no!, ha sido grave, pero…. muerto?” Si me hubieran pinchado, ni lo habría sentido. Efectivamente la Televisión, inmisericorde, daba la noticia del fallecimiento, del diestro. ¡Cómo era posible! Paquirri por su preparación, y por su profesionalidad, era un coloso, y un toro no iba a poder con él. Eso a todas luces era imposible!

Gregorio herrando, junto a Isabel Pantoja y Paquirri, metido a ganadero.

En décimas de segundo, recordé, todos los gratos momentos, vividos en mis visitas a Cantora. Tanto Paco como Isabel, fueron encantadores, y realmente, me siento honrada, de haber asistido a su enlace con Isabel Pantoja, y al bautizo de su hijo Francisco-Kiko-.Siempre le agradeceré, -precisamente en el bautizo-, como rodeándome por los hombros, me dijo: señora, perdóname, que te quite a tu marido tantas veces, pero… es que me hace falta. Esta pareja, tenía arte, a raudales y demostraban, lo grandes que eran con sencillez y sinceridad. Durante días, Gregorio y yo nos sentábamos, sin hablar contemplando su foto, nuestro pesar era hondo, y grande nuestro respeto, admiración y sobre todo agradecimiento. ¡Hasta siempre Maestro! (Texto: María Jesús Vela Durán).



1.489. PUNTOS DE ENCUENTRO.

31 08 2012

Hubo un tiempo en El Puerto que las relaciones humanas se practicaban más fuera de las casas que en las mismas, desde los niños en edad de jugar a los adultos,  había necesidad de estar cerca unos de otros, puede ser que la amistad nos produzca deleite y relacionarnos con los demás nos dá seguridad y  calor humano;  tal vez porque la cultura del momento fuese esa, o porque los medios de comunicación no estaban aún tan difundidos, me refiero concretamente al fenómeno de  la televisión. /A la izquierda el desaparecido Teatro Principal, punto importante de reunión dentro del entorno de calle Luna, en la esquina con San Bartolomé terminaba el paseo por calle Luna. (Foto: Rasero. Colección de Vicente González Lechuga)

Existían lugares más o menos emblemáticos o conocidos, podían ser un casino, una plaza, la calle, la playa, una asociación, un bar, un cine, un teatro,  etc.; estos lugares los podíamos definir como puntos de encuentro. El Punto de encuentro, podía ser algún sitio donde la gente se reunía por cualquier causa, podía ser que hubiera  mucha o  poca gente, dependía de nuestro momento anímico de estar más o menos acompañado;  gente para saludar, platicar, discutir de fútbol, política, ensalzar o criticar al que fuese, hablar de la próxima corrida de toros o el partido de fútbol del Portuense. Había necesidad de verse con los demás, casi nos rozábamos unos con otros en determinados momentos, el punto de encuentro podía ser considerado  un lugar en el que te sentías protegido, un sitio para descansar, vernos rodeado de gentes nos hacía sentirnos seguro, reconfortado, casi feliz; no hay cosa más desagradable que la soledad no deseada.


Antiguo depósito de agua de la Plaza de las Galeras, Punto de Encuentro, lugar que los vecinos del barrio alto denominaban “Allá abajo”. (Fotografía Colección de Vicente González Lechuga)

Me hacía mucha gracia, escuchar en el barrio alto, allá por los años cincuenta del siglo pasado a los muchachotes de más o menos veinte años decir: «–¿Dónde vas?», «–Voy allá abajo». “Allá abajo”, era considerado en el barrio alto en ir desde donde estuvo el Cine Macario hacia el río, más o menos por la plaza de las Galeras, en ese lugar estuvo instalado un depósito de aguas en forma de copa, este depósito tenía en su base una serie de escalones que hacían de él un lugar para el descanso y la contemplación del paisaje de algunos ciudadanos de entonces. Probablemente por los motivos que desconozco, o tal vez por la reordenación del lugar, el Ayuntamiento estimó necesario demoler aquel emblemático Punto de Encuentro. Tal fue el desencanto de muchos portuenses, que la comparsa ‘Los Cuasimodos’ en 1961, dirigidas por el inolvidable Manuel Camacho Francés “El Chusco”, compuso un cuplé lleno de ironía y gracia para denunciar el enfado que produjo en parte de los ciudadanos la demolición del depósito de agua de las Galeras, Punto de Encuentro en aquellos años; espero acertar en la letra, decía así: «Catorce taladradoras/ y setecientas espiochas/ gastaron los albañiles/ en tirar del Parque/ la famosa copa./ Debían de haberla dejado/ en honor a su memoria/ o jugarla en un partido/ entre el Racing y el Vitoria/ lo que más gracia me hizo/ eran dos que había al lado/ que con lágrimas en los ojos/ decían desconsolados/ ¡ Ay mi copa del Parque!/ porque te habrán tirado/ cuando todos los veranos/ le dabas sombra a los parados”.

Calle Larga lugar que paseábamos los portuenses, a la derecha se ve la plaza de Isaac Peral, ahí terminaba el paseo por esta calle.  (Fotografía Colección de Vicente González Lechuga)

Había también un Punto de Encuentro, que era el paseo que los portuenses en aquellas fechas utilizábamos a partir de la festividad de la Virgen de los Milagros, que era el tramo en calle Luna desde San Bartolomé a Larga y calle Larga desde el tramo de Palacios a Plaza de Isaac Peral. Era curioso nuestro comportamiento cuando paseábamos, no había costumbre de pasar de los límites establecidos, es decir que llegabas a aquel entorno buscando a tus amigos o amigas y los encontraba seguro. Era raro ver circulación de vehículos por estas calles en estas horas, si pasaba  decíamos que era alguien de fuera de El Puerto que se había despistado. Este paseo que se utilizaba a partir de la festividad de la Patrona hasta más o menos el Corpus estaba bastante concurrido desde las siete de la tarde hasta las diez y media ó once de la noche, el reloj de Joyería Díaz estaba de guardián permanente para recordarnos la hora de recogida;  había bastantes bares, comercios, pastelerías y sobre todo el aliciente del Teatro Principal. Habría que destacar como lugares de encuentro dentro de este entorno, el Bar Central, Casa Lucas y el Puerto Bar entre otros. Recuerdo el eslogan del Bar Cádiz: “Menudo a la andaluza todos los días en el trece de Nevería“. Había un trozo de la calle Ganado, subiendo desde Larga, que también podía ser considerando paseo, hasta la esquina con Nevería, en ese lugar se encontraba el Restaurante Antigua de Cabo, El Hotel Loreto, la tienda de fotografía de Pantoja que estaba abierta los domingos por la tarde el Bar La Solera, la secretaría del Racing Club Portuense que casi siempre estaba abierta, el Bar Pontevedra y el freidor de pescado de la Familia Villar.

Calle Larga, detrás del coche se vé el restaurante La Fuentecilla (hoy Bankia) paseo de los portuenses en los años cincuenta del siglo pasado. (Fotografía Colección de Vicente González Lechuga)

En  el verano, el paseo se trasladaba al Parque Calderón, este sitio se consideraba el Punto de Encuentro en el verano. El Parque como lo denominábamos era distinto a como está ahora, entonces  el paseo era más amplio y diáfano pero no por que tuviera más superficie sino porque ahora parece más agobiado que antes, prácticamente estaban  los mismos bares y quizás algún quiosco más, menos atracciones de tiovivos, había un lugar para la banda de música que amenizaba las noches  con pasodobles y romanzas de zarzuela, los bancos de mampostería con hierro forjado y las fuente de la ranita y jardines: el paseo del Parque llegaba hasta el comienzo del puente de San Alejandro.


Parque Calderón, Punto de Encuentro en el verano, comprueben ustedes que parece más claro y diáfano. (Fotografía Colección de Vicente González Lechuga)

Poco a poco, los medios de comunicación se hicieron dueños de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, se popularizó le televisión y la gente que sábados y domingos empleaba la calle como un gran salón social, empezó a poco a poco dejar las calles semidesiertas,  se instalaron  cómodamente en sus casas para ver programas y programas dirigidos exclusivamente para  que el ciudadano, viva para consumir y hacernos sedentarios.

¿Qué les parece a ustedes esta esquina para para iniciar un nuevo Punto de Encuentro? Fijénse en esos paisanos como buscan apoyo para descansar sus piernas de la artrosis que le han ocasionado algún kilo de más. (Fotografía de Vicente González Lechuga)

El Punto de Encuentro, actualmente se ha fabricado para que las gentes vayan a él, están ubicados generalmente en los centros comerciales, no nombraré ninguno. El centro comercial está pensado como un gran edificio funcional, que  la tienda principal es un hipermercado y a su alrededor calles que se puede pasear por ellas, con cantidad de tiendas de artículos de consumo, además incluyen lugares de ocio, esparcimiento y diversión, como cines, bares y restaurantes. Estos Puntos de Encuentros son lugares que tienen exclusivamente un fin comercial y económico. Pero los Puntos de Encuentro situados dentro del casco antiguo de nuestra ciudad en otros tiempos, también tenían una actividad comercial lógica; pero además poseían  una connotación sociológica, pues era un espacio de intercambio  de opiniones y pareceres, que además cumplían ampliamente con los mismos requisitos de las antiguas plazas del pueblo, Punto de Encuentro, lugar de manifestación de intereses de los ciudadanos entre sí. /Texto: Francisco Bollullo Estepa.



1.407. EL PUERTO SE INCORPORA A LA CORONA DE CASTILLA.

10 06 2012

Hoy se cumplen 283 años del comienzo formal de los autos de incorporación de El Puerto de Santa María a la Corona de Castilla. Si bien el Decreto de incorporación es del 31 de mayo de 1929, no será hasta el 10 de junio de ese año cuando el juez comisionado por S.M. el rey Don Felipe V, Francisco de Escobar y Bazán –llegado a El Puerto un día antes– cuando empiece a actuar: sustituyendo los cargos y oficiales ducales por toros de carácter interino, ordenando también picar los escudos del Duque de Medinaceli de las oficinas públicas y pintar, en su lugar, las armas reales, … /En la imagen, S.M. el Rey Don Felipe V.

MÁS DE 400 AÑOS DE SEÑORÍO.
El Puerto de Santa María se incorporó a la Corona de Castilla en 1264 y tras una breve dependencia de la Orden Militar de Santa María de España — entre 1272 y 1280– nuestra Ciudad pasaría a ser un señorío jurisdiccional a finales del siglo XIII, al ser cedido por la Corona castellana al primer señor de El Puerto, el almirante genovés Micer Benedetto Zaccaria como contraprestación por de la guarda y defensa del Estrecho de Gibraltar así como de las desembocaduras de los ríos Guadalete y Guadalquivir, con doce galeras. Mas adelante, el señorío jurisdiccional pasó a manos de la familia de la Cerda, descendientes directos de quien fuera otro señor de El Puerto, Alonso Pérez de Guzmán ‘el Bueno’, pasando en el siglo XIV a los Medinaceli.

En la imagen de la izquierda, Nicolás Fernández de Córdoba y de la Cerda,  X Duque de Medinaceli y último Señor que fue de El Puerto de Santa María. 1729. Cuadro de Valerio Iriarte.

Nicolás Fernández de Córdoba y de la Cerda, marqués de Priego y Cogolludo, duque de Feria, Medinaceli y Alcalá, décimo conde del Gran Puerto de Santa María, de los Molares y otros títulos: Adelantado Mayor de Andalucía, de la insigne Orden del Toisón, Caballero Mayor de la Reina doña Isabel de Farnesio, tuvo hasta 1729  los derechos sobre el señorío jurisdiccional de El Puerto de Santa María.

Los portuenses, mediante este acto administrativo, adquirirán un nuevo status en su pertenencia a El Puerto: dejarán de ser vasallos del señorío de Medinaceli para convertirse en súbditos de S.M. el Rey Don Felipe V.

REAL DECRETO DE INCORPORACIÓN.
S.M. el Rey Don Felipe V promulgaba el Real Decreto de incorporación el 31 de mayo de 1729, en el que se incluía, también la incorporación a la Corona, de San Fernando –entonces Isla de León– en posesión por el Duque de Arcos: “Conviniendo a mi Real Servicio y a la Corona incorporar a ella El Puerto de Santa María que hoy goza la Casa y estado del duque de Medinaceli, (y la Isla de León que posee la del duque de Arcos), he resuelto incorporar y mando se incorporen en la Corona con la jurisdicción, señorío y vasallaje, oficios, rentas y derechos jurisdiccionales de estos dos pueblos y que hoy gozan sus poseedores, cuya incorporación se ejecute y en su virtud se tome la posesión de ellos, y de todo lo referido a mi Real Nombre, a cuyo fin se expidan luego por el Consejo las órdenes convenientes y de haberse ejecutado me dará cuenta. /En la imagen superior izquierda, escudo de España durante el reinado de S.M. el rey Don Felipe V.

Y aviso a la Cámara para que proceda en adelante a lo que le toca en inteligencia, que igualmente he mandado al de Hacienda expida las convenientes para la incorporación y posesión de las alcábalas y demás derechos y rentas que por cualquier título o merced hoy gozan las dos referidas Casas en los dos expresados pueblos, y así tomada y en vista de los títulos y privilegios que en él presenten sus poseedores arregle después el correspondiente equivalente que así mismo he resuelto se les de, el cual haya de correr y corra desde el día de la referida posesión, se tendrá así entendido en el Consejo para su cumplimiento en la parte que le toca”. /En la imagen superior izquierda, escudo de los Duques de Medinaceli, en muy mal estado, conservado en los claustros del antiguo Monasterio de la Victoria.

“Vista del Puerto de Santa María”, óleo sobre lienzo, 70 x 95 cm, 1781-1785. Autor: Sánchez, Mariano Ramón (Valencia, 1740-1822). Pintor y miniaturista español. El cuadro es propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid. [P1151]

LAS RAZONES DEL CAMBIO.
Para el historiador Jesús González Beltrán, quien ha investigado este periodo para su tesis de licenciatura en 1994 y posteriormente, se trata de:  «Una orden que no deja traslucir ninguna motivación concreta para llevar a efecto la incorporación, tan sólo se señala un vago “conviniendo a mi Real Servicio y a la Corona”. Detrás de esta conveniencia creemos que actúan ciertas “razones de Estado” relacionadas con la política exterior de defensa y el desa- rrollo de la Marina Real. […]

La Bahía de Cádiz en 1700. /Paris Chez Basset.

Años atrás, el desembarco angloholandés de 1702, con los saqueos de Rota, El Puerto y Puerto Real, había dejado al descubierto las deficiencias de las plazas de señorío: escasa preocupación por las fortificaciones y el artillado de las mismas, nulidad de las milicias, problemas de coordinación con sus autoridades, etc., por tanto, no era coherente centralizar en la Bahía de Cádiz el futuro militar, naval y comercial español y dejar que permanecieran bajo jurisdicción señorial áreas estratégicas de la zona como El Puerto de Santa María, que dominaba todo un flanco de la bahía y la desembocadura del Guadalete, o la Isla de León, defensa natural de Cádiz, paso obligado hacia la Carraca y nudo de comunicaciones con el caño de Sancti-Petri y el puente Suazo. Pero creemos que una decisión tan excepcional, ya que muy raramente se aplicó durante el Antiguo Régimen, tuvo que tener como trasfondo unos fundamentos de gran peso, tal como comentábamos al principio unas poderosas “razones de Estado”»

Puede que la Corona tuviera otros argumentos que expliquen el traspaso de jurisdicción de señorío a realengo de El Puerto, incluso algunos investigadores han llegado a señalarlos: castigar a la casa ducal de Medinaceli por su supuesta actitud ambigua durante la Guerra de Sucesión Española, sin apoyar abiertamente a Felipe V; atender las peticiones de determinadas familias portuenses contrarias o insatisfechas con el dominio ducal; recuperar las sustanciosas, y en crecimiento, rentas y derechos fiscales de la localidad; o, simplemente, poner bajo la protección real una ciudad que había agradado sobremanera al rey durante su estancia en ella en el mes de abril de 1729, un mes antes de tomar la importante resolución. […] / Acuarela de la Casa Palacio de Vizarrón, conocida como “Casa de las Cadenas”  30×43 cms. Autor: Ángel Pantoja del Puerto. El escudo sobre la puerta está sujetado por dos tenantes (*) con forma de sirena; en la esquina inferior izquierda dos cadenas que recuerdan el sobrenombre del edificio. Existe una lápida en el patio con el texto “En esta casa habitó SS.MM. D. Felipe y Dña. Isabel de Farnesio en los años 1.729 y 1.730?. Inexplicablemente este edificio permanece cerrado en peligroso estado de ruina. ¿Se acabará cayendo como tantos otros? (*) tenante (Del fr. tenant, que sostiene). 1. m. Heráldica. Cada una de las figuras de ángeles u hombres que sostienen el escudo.

El Castillo de Santa Catalina, sobre la playa del mismo nombre. /Foto: Javier de Lucas.

LA REALIDAD.
La incorporación de El Puerto de Santa María en 1729, favoreció, en primer lugar, a la Corona, que recuperó para su administración directa una ciudad rica y en auge, con una ubicación privilegiada en la comercial Bahía de Cádiz. Por supuesto, benefició a las familias dirigentes de la localidad, que, a su excepcional posición social y económica podían añadir, ahora, con la anuencia de los organismos estatales, el control político del municipio. Mientras que la mayoría de la población permanecería ajena al proceso, disfrutaría de los tres días de luminarias decretados por el cabildo y seguiría con su complicada vida, aumento de impuestos incluido, con independencia de ser gobernados por un señor jurisdiccional o por una emergente oligarquía local defensora de sus exclusivos intereses». (Texto: Jesús González Beltrán).



1.388. ANTONIO ANDRADES ARANA. ‘Carambito’.

22 05 2012

Antonio Andrades Arana nació el 28 de Enero de 1962, en el barrio alto de El Puerto de Santa Maria, concretamente en la calle Espelete 17, actualmente número 25. Hijo de José Andrades Gordillo, viticultor y Carmen Arana Buzón, ama de casa ambos naturales de Sanlucar de Barramela, aunque criados y formados en esta Ciudad.

1962.
En 1962 era alcalde de la Ciudad Luis Portillo Ruiz. Manuel Martínez Alfonso publica su libro «El Puerto de Santa María en la Literatura Española». Se rueda en El Puerto la película ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez; la Plaza de Toros y el Vapor, espacios inmortalizados. Rafael Alberti publica ‘Poemas Escénicos’ primera serie.Se inauguraba el Hotel Meliá ‘El Caballo Blanco’. El ayuntamiento concede la Medalla de Oro de la Ciudad al dictador y Jefe del Estado, Francisco Franco. Se inauguraban las viviendas de La Pescadería, reciente y parcialmente derrumbadas para recuperar la Plaza del Carmen. Empieza a realizar su labor docente el Colegio La Salle que, en septiembre, inaugura el Curso 1962/63. Nacen ese año, también, el investigador Bernardo Rodriguez Caparrini, el compositor carnavalesco Luis Galán, la actriz Montse Torrent, el navegante Epi Unzueta Melgarejo y ell fotógrafo Manuel Bernabé Gatica y ell comerciante Miguel Ángel Mena Rodríguez.

En su primera comunión, en foto estudio Pantoja.

LOS ESTUDIOS.
Antonio, es el segundo hijo del matrimonio formado por José y Carmen, de tres hermanos; su niñez la vivió entre el callejón Espelete y el campo, en el Pago de la Arrejaná, finca ‘lo de Heredia’, estudiando en el colegio de ‘La Marrufa’, centro educativo que se encontraba exactamente donde hoy esta situado el centro de cumplimiento penitenciario Puerto III. Luego vendría el colegio del Hospitalito y por último inauguraría el centro escolar ‘José Luis Poullet’, donde terminaría sus estudios.

Durante su etapa como miembro de una banda de música, en la fila del centro es el segundo.

EL MUNDO DEL TRABAJO.
Pronto empezará a trabajar, a la edad de 13 años en el campo, haciendo diversas faenas tanto en la vid como en la agricultura en general; mas adelante probaría suerte con la jardinería en la cual estuvo durante ocho años para luego dedicarse al transporte ligero, trabajo que desarrolla actualmente junto a uno de sus hermanos y su hijo el mayor.

La flotilla y el personal de Transportes Carambito.

TRANSPORTES CARAMBITO.
‘Carambito’ es el apodo heredado de la familia, pues ya a su tatarabuelo le llamaban por este nombre, no se sabe con certeza por que, pero si podemos atestiguar que este hombre, amigo de sus amigos, contesta antes al sobrenombre de ‘Carambito’ que al suyo propio. Y, además, la agencia de transportes que regenta se llama ‘Transporte Hermanos Carambito e Hijos’.

Durante una corrida de toros, Carambito está con los mulilleros a la derecha de la imagen. 17 de agosto de 2003. / Foto: Bellido.

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