Mientras los aliados desplegaban la mayor operación de invasión por mar de la historia en las costas de Normandía anunciando el más que próximo final de la Segunda Guerra Mundial, en la casa de sus abuelos maternos, en la calle San Juan núm. 30 actual nacía circunstancialmente el seis del seis de 1944 Francisco Teja García de Quirós; ese fue a la par, el día D de un porteño recordado y querido por sus paisanos. Curiosamente en la misma casa del Barrio Alto nació nueve años más tarde el torero portuense José Luis Galloso. El arte de Talía primero y más tarde el de Cúchares, revolucionaron la ciudad durante un periodo concreto de su tiempo rozando con sus tirsos mágicos a dos de sus hijos más queridos.
(En la imagen, Paco Teja, con 27 años, en 1971).
Primogénito del capataz del 501 Eduardo Teja Huerta gran aficionado a la caza y socio del Reñidero de la calle Santa Clara, junto a Miguel Ortega, el carnicero. Cuentan que les proporcionaban para las peleas pollos ingleses procedentes de Caracas, él los preparaba y entrenaba para las peleas. Paco era nieto de José Luis ‘el Pollo’.

Con sus padres, en 1947, con apenas 3 años de edad.
Su madre era la incansable luchadora Lolita Quirós, que divorciada en el año 1962 (todo un hito para la época) y para sacar adelante a su prole (Paco, Loli y Eduardo), lo mismo alquilaba habitaciones de su casa familiar, como vendía agua o impartía clases de labores y costura, criaba gallinas y vendía huevos, fabricaba jabón y los vendía a los Ultramarinos, lavaba y planchaba para la calle, incluso compró un televisor y las tardes de toros cobraba una entrada simbólica para que la vecindad disfrutara de la corrida. «--Yo sacaba un duro de una peseta», solía decir.
En la calle Zarza núm. 35, -donde naciera el dramaturgo portuense Pedro Muñoz Seca, y fuera lugar de encuentro más tarde en la taberna ‘El Níspero’ de personajes tan entrañables como ‘El Chumi’, los hermanos ‘Guarigua’, ‘La India’…- creció rodeado del cariño de los suyos, el director teatral Paco Teja.
SAFA, EL SEMINARIO Y 501.
A los cinco años comenzó sus estudios en los Jesuitas bajo el hálito protector del padre Martínez. Allí comenzaron también sus primeros escarceos con el mundo del teatro, participando en las adaptaciones teatrales exclusivas para varones muy propias de la época. Tras un breve paso por el seminario de Sanlúcar en donde comprendió que ese no era su camino, con 20 años entró como administrativo en las Bodegas de Carlos y Javier de Terry (501) junto a su padre y a su hermano pequeño, empleo que mantuvo hasta que a principios de los 80 un despido masivo de personal truncó su vida laboral en la bodega.Tras unos años de incertidumbre logró formar parte de la plantilla de la extinta Fundación Municipal de Cultura y Juventud, donde tomó el pulso a la vida cultural de la ciudad y pudo a la vez desarrollar su verdadera vocación teatral que compaginaba con su otras devociones: la lectura, la pesca, la caza y su familia. (Imagen del Libro de Escolaridad de Paco Teja).
AFICIONES.
Era socio de varios cotos de Chiclana, caza menor siempre, conejos y pajaritos que hacían pasar algún que otro disgustillo a su mujer y a sus niñas… Le gustaba ir a cazar con su padre, siempre. También pescaba y le encantaba todo lo relacionado con la Naturaleza (se veía una y otra vez la famosa serie “El hombre y la tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente). Amaba la lectura, pasaba horas y horas junto a montones de libros de novela y teatro. Para Paco, un libro y un cigarro, eran todo un placer.
LA FAMILIA.
Paco era un buen amigo de Pepe Valle, hijo de Rafalito, el Barbero del Callejón Espelete. En el año 70, Pepe invitó a Paco a visitar el pueblo de sus padres, Montecorto, por aquel entonces una pedanía de Ronda de unos 500 habitantes. Y allí conoció a Ana García Orellana, a quien visitaría en su Lambretta que vemos en la imagen de la izquierda, durante los dos años que duró el noviazgo. (La imagen de la pareja está tomada en Montecorto).
Se casarían en 1970 en Montecorto. Allí nuestro protagonista exprimía las horas que pasaba en contacto directo con esa naturaleza a la que tanto amaba. Fruto de su matrimonio nacieron Ana Belén y María José, en la calle Santa Clara, 23, junto a las carnicerías de ‘El Lengue’. Si viviera ahora a sus 66 años, sería abuelo de tres preciosas nietas: Ana, Natalia y Berta.
GRUPO DE TEATRO BELLAS ARTES.
Su relación con el teatro como ya hemos dicho se remonta a los primeros años de colegio, pero fue en 1964 cuando decide dar un paso al frente para convertirse en el director del Grupo de Teatro de Bellas Artes. Antes, en 1963, tendría la oportunidad de participar en el rodaje de ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez y algunos personajes populares de El Puerto, entre otros, el Chato Guarigua. Paco aparece en la entrada de los toreros en la Plaza Real.
El nombre de Paco Teja comienza a hacerse habitual por los corrillos culturales y de aficionados al teatro de la ciudad. Con un grupo de amigos, entre los que se encontraban sus dos hermanos, Eduardo y Lola, comienza a dirigir a un buen número de jóvenes actrices y actores aficionados portuenses bajo el nombre de “Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia”.
Entre todos conseguían llevar a escena trabajos realmente complicados para un grupo de esas características; las mujeres realizaban el vestuario mientras ellos ideaban unos decorados imposibles; hacían aportaciones económicas de sus propios bolsillos para las compras de última hora; desvalijaban sus casas y las de sus familias para disponer del atrezzo exacto que Paco necesitaba; trasladaban los enseres en sus propios coches de un lado para otro, y al final de todo actuaban para un público expectante que los esperaba un año detrás de otro.

En 1968, posando delante del cartelón que anunciaba la obra, en el Teatro Principal.
MUÑOZ SECA, IMPRESCINDIBLE.
El autor de cabecera del grupo –Muñoz Seca- alimentó el repertorio como director teatral durante toda su trayectoria, salvo alguna incursión con Arniches, Darío Fo y Mª Clara Machado que pusieron el contrapunto a su peculiar forma de dirigir. Quiso representar teatro de otros autores para acallar las bocas que le encasillaban con el dramaturgo portuense. Teja mantenía que «--Es Muñoz Seca el que se ha empeñado en que yo sea el que dirigiera sus obras para el pueblo que le vio nacer». Lo tenía claro.

En 1966, Paco en el Teatro Principal, durante la representación de La Plasmatoria.
Sus estrenos tuvieron lugar en el Teatro Principal hasta que el fuego lo hizo desaparecer, trasladándose con posterioridad al salón de actos de la Casa de la Cultura, lugares ambos que se habituaron a colgar el cartel de ‘agotadas las localidades’ cuando del grupo de Paco se trataba.

En 1984, durante la interpretación de 'La Mueca del Miedo' de Darío Fo, quien con el tiempo sería Premio Nobel. Fue censurada -curiosamente- por la administración comunista que regía entonces los destinos de El Puerto. El motivo, un programa de mano, que en su contracubierta llevaba estos versos de Meyerhold: “Puedes burlarte de un león.../puede que hasta te pague con una carcajada,/pero no ironices jamás sobre un político:/son como monos, que si están solos huyen,/pero si tienen a sus espaldas al león, protegiéndoles,/de un arañazo te sacan los ojos.”

En su despacho de la Fundación Municipal de Cutlura.
El paso del tiempo y las ocupaciones familiares de los componentes de Bellas Artes disuelve a esa gran familia de teatro, que posteriormente volvería a las tablas pero ya con la ausencia de su director. No obstante, su inquietud y amor por el arte dramático no le permite estar mucho tiempo ocioso y crea el Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA), germen de las actuales Escuelas Municipales de Teatro de las cuales han salido actores que llevan el nombre de El Puerto y el recuerdo de Paco Teja por los escenarios del mundo.

En 1988, tras la representación de 'Pluft el Fantasmita', Joaquín Perles, Paco Crespo y Manolo Morillo, entre otros.
HOMENAJE.
El verano de 1988, con motivo de sus 25 años de dedicación al Teatro, los actores del Grupo Bellas Artes y Teja se unieron para ofrecerle un homenaje, a un Paco que ya estaba enfermo, en el Salón Moderno. Interpretaron ‘El Diluvio’ de Muñoz Seca, que habían ensayado con el mayor de los secretos en atención a Paco. Su temprana desaparición con apenas 44 años, ese año de 1988, dejó un hueco difícil de llenar, pero cada vez que alguno de sus compañeros sale a escena rara es la vez que no tienen un recuerdo para su maestro y amigo.

En el madrileño Teatro de la Latina, en 1987, con los actores de 'Los Caciques. De izquierda a derecha, Paco Teja, Manolo Serrano, Antonio Garisa y el director de la obra.
En 1996 el actor y productor Joaquín Perles intervino como ponente en el ‘I Congreso de Historia y Crítica del Teatro’ celebrado en nuestra ciudad, dando título a un acertadísimo discurso: “Paco Teja y Pedro Muñoz Seca: 25 años de complicidad en el teatro portuense”. Diez años después de su muerte, el 13 de junio de 1998, la ciudad de El Puerto de Santa María reconoció su dedicación al teatro inaugurando una plazoleta con el nombre de Paco Teja, junto a la Asociación de Vecinos ‘La Gobernaora’. (Texto: Manolo Morillo).
En una próxima entrega, haremos una semblanza de los dos grupos que dirigió Paco Teja 'Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia” y el 'Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA)', con sus obras de teatro, así como las que se representarían después de su desaparición. Nuestro agradecimiento a su familia,: Mariajo y Ana Belén y a su hermana Loli por la documentación y el material gráfico facilitado para la confección de esta nótula.

Hipólito Sancho Mayi Díez de Aux-Sopranis (Sancho de Sopranis) nació en el número 21 de la calle Palma de nuestra ciudad, el 2 de marzo de 1893falleciendo el 17 de agosto de 1964 en su casa del número 26 de la calle Luna. Combinando los apellidos de sus ascendientess utilizó con frecuencia seudónimos y criptónimos, por los que ha sido ampliamente reconocido, siendo el más habitual entre todos ellos el de Sancho de Sopranis, aunque usaría los de Rafael de Ayraldo, Sancho de Melgar, Sopranis, Senex, Pedro Hisam, Cibo de Sopranis, Cibo d'ria... Con unos y otros firmaría casi medio millar de trabajos de investigación entre libros, artículos, colaboraciones en revistas y periódicos, etc.
Ésta abarca amplios y variados temas, entre ellos los religiosos –él conocía como nadie la orden dominica y su historia-, las épocas medieval y moderna, la historia comarcal, sobre todo la de las ciudades de Jerez y El Puerto en las que acometió trabajos tan ingentes como la elaboración de una historia de las mismas; y también artísticos, aspectos este ultimo en el que destaca la organización de la muestra del museo de la catedral gaditana y su vinculación a la restauración del Castillo de San Marcos portuense, que él realizó junto a extensos estudios del edificio. También fue quién gestó y desarrolló las visitas a los monumentos jerezanos, tan populares y célebres por su contribución al acercamiento de la ciudad a sus habitantes y a los que otorgó un reconocido merito. (En la imagen de la izquierda, portada del libro de 'El Puerto de Santa María y el Descubrimiento de América, escrito con Rafael Barris y publicado en 1926. En la fotografía, facsímil publicado por la Academia de Bellas Artes 'Ssanta Cecilia' en 1992. Hubo que pedir un ejemplar a la Biblioteca Nacional de Madrid, al no existir ninguno en las de la zona. Fue un homenaje y la recuperación de un libro para los lectores de hogaño).
A lo largo de su trayectoria profesional recibió Hipólito diversos premios, nombramientos y condecoraciones. Entre otros, le fue concedida la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla y obtuvo el nombramiento de miembro de la Orden de Mehdauía en Marruecos, etc… Igualmente fue miembro de Academias como la Real Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz o la Real de Historia de las Bellas Artes de Sevilla, y tuvo una intensa y activa participación en la fundación y desarrollo del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, tarea esta en la que colaboró estrechamente con su fundador Tomás García Figueras. Con este investigador jerezano le unían también temas de investigación, como los trabajos realizados en el Archivo de Jerez, su etapa africana y la publicación de sus trabajos en revistas como África o Mauritania, etc… Se relacionó asimismo con otros estudiosos como Rafael Barris, Juan de la Lastra Terry o Fernando Monguió Betcher, colaborando en ocasiones con alguno de ellos. (En la imagen de la izquierda portada del libro 'Alfonso X el Sabio y El Puerto de Santa María', editado en 1984, que recoge artículos dispersos de Sancho y que fue presentado por el invetigador y hoy director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico, Javier Maldonado Rosso y la historiadora Mercedes García Pazos. Como afirmó Maldonado, 'A Hipólito Sancho le debemos el que sentase el conocimiento de este periodo de la historia de El Puerto sobre bases científicas).
Impartió clases entre otros centros, en la Academia Poullet en la calle Cruces, en el Instituto de Jerez y en el colegio los Marianistas de dicha ciudad; trabajó en el Archivo y Biblioteca Pública Municipal. Fue secretario General del alcalde de El Puerto, Antonio Rives Brest, en 1939. Cronista Oficial de El Puerto, por nombramiento de 13 de febrero de 1939, finalizando su vinculación con la instiución municiapl en enero de 1941. Fue el responsable de la imagen actual que presenta el Castillo de San Marcos y de su restauracion y hemos de señalar, además, que estuvo en los negocios de la vinatería, tan propios de El Puerto, en una aventura empresarial familiar, una de cuyas etiquetas mostramos en la imagen de la izquierda.


HISTORIA DEL PUERTO DE SANTA MARÍA. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una síntesis.
El libro IV, El Iluminismo, quizás el título menos afortunado tiene su inicio en la incorporación del Puerto a la Corona, coincidente con la estancia en la ciudad de la familia real de Felipe V, cuyos pormenores relata Sancho. No olvida Sancho en las páginas que dedica al siglo XVIII, efectuar un repaso a la vida religiosa de la ciudad. Parcas son en cambio las páginas dedicadas a la vida económica local, con las que remata la obra y que ofrecen un sumario testimonio de la roturación de alrededor de doscientas aranzadas de arenales para viñas, la ruina de las salinas y el desarrollo comercial. La síntesis de Hipólito Sancho se completa con unos nutridos apéndices dedicados a las magistraturas portuenses durante la Edad Moderna, que vienen acompañados de sendos índices onomástico y toponímico. (En la imagen, portada del libro, edición 2007).
Enrique Fernández de Bobadilla y Lassaletta es de los portuenses nacidos en Sevilla, el 9 de octubre de 1957. Es el cuarto de siete hermanos, tres por delante y tres por detrás, fruto del matrimonio celebrado entre Rafael Fernández de Bobadilla y González Abreu y la portuense Pilar Lassaletta Pemartín, apellidos que recuerdan claramente su vinculación con el mundo de las bodegas del Marco del Jerez-Xérès-Sherry.
Su infancia la vivió repartiendo su tiempo por estaciones: los otoños e inviernos en el Hotel Madrid donde su padre, abogado que nunca ejerció, --acaso de ahí vendría su vocación de director de hotel como lo ha sido en El Puerto-- y la primavera y los veranos en la sevillana Barriada de los Americanos --Santa Clara--, y pasaba temporadas en la casa de sus primos, en el Recreo de las Marías, en la carretera de Sanlúcar, donde hoy existe una Escuela de Hípica del mismo nombre. Estuvo hasta tercero de bachillerato en el Colegio Portacoeli de los Jesuitas, en la capital hispalense. En 1972 se traslada con la familia a Madrid, ya que su padre se hace cargo de la Restauración de los Hoteles Ritz y Palace (en la imagen de la izquierda, fotografía nocturna de la puerta principal de éste último), estudiando en el madrileño Colegio Velázquez hasta la finalización del bachillerato.


SEVILLA Y LA EXPO’92
En su última etapa en hoteles ha ejercido como director en el Hotel Los Jándalos de Vistahermosa, durante siete años, (2002-2009) hasta que, hace un par de años ha sido fichado por la nueva propiedad de Puerto Sherry, trabajando en el Area de Desarrollo de dicho complejo náutico, deportivo y turístico. Ahí ocupa su tiempo profesional actual, atareado en buscar nuevas actividades y oportunidades de negocio para crear y dotar de más vida el entorno del puerto deportivo más grande del atlántico sur de Europa.
SU FAMILIA.
El periodista y comunicador Joaquín Soler Serrano, moría anteayer en Barcelona a la edad de 91 años. Recogemos en esta nótula algunos fragmentos de la entrevista que le hizo a nuestro paisano Rafael Alberti, en su ‘Entrevista a Fondo’, realizada en Madrid, a su regreso del exilio en 1977, en la que habla de sus recuerdos en El Puerto.

EL AÑO 1959.
Carmelo tuvo sus primeros contactos con el equipo local en el último año de su categoría juvenil. Se formó en las divisiones inferiores del Racing Club Portuense, donde destacó por su gran solvencia defensiva y elegancia con el balón en los pies. Con 18 años daba el salto a Segunda B, jugando las temporadas 1977/78 y 1978/79.
BETIS Y RECREATIVO DE HUELVA.







VINAGRES DE AUTOR.








El pescado que llegaba a la fábrica se cocía; después, en unos patios que estaban detrás de la fábrica, se extendían al sol para secarlos, tarea quellevaba varios días. Después de seco se molía y salía la harina usada como base para hacer el pienso. Todo este proceso hacía que, cuando soplaba Levante El Puerto oliese, y no precisamente a agua de colonia concentrada Álvarez Gómez, sino a demonios, puñeta. Pero oye, a todo se acostumbra uno, llega un momento que las cosas que no te gustan se instalan a tú alrededor, que te llenas de paciencia y dices, que le voy a hacer.
Algunos veces, paso por alguna frutería y la fruta no huele a nada. Recuerdo la frutería de Félix Pérez Peral en calle Larga, donde hoy se encuentra Cajamar: olía desde diez metros antes de llegar. Como olían los montones de melones blancos y escritos, que en este tiempo se ponía en La Placilla; la fruta que traían los mayetos al mercado: ciruelas, peras, perillos de Palacio, brevas, tomates de Rota,… que sensaciones.
Había un establecimiento en la calle Ganado, junto al desaparecido almacén de los Verde, que fue antes una farmacia. Era el puesto del Mellado; vendía sardinas arenques, aceitunas y queso de cabra. Otra tienda, donde hoy está la charcutería de Ramón Insua Lavin, a la que le decían Casa del Tío Luis, vendía lo mismo que el Mellado. Me gustaban también estos sitios.


Nace ‘La Voz de la Bahía’, un nuevo medio de comunicación con vocación de Bahía; tuvo una vida efímera: apenas un año, al convertirse en un medio crítico con el poder de la época y ser vetado por los grandes anunciantes de la zona. Era alcalde de la ciudad Luis Portillo Ruiz.
Manuel Martínez Alfonso inicia una cruzada en ‘La Voz de la Bahía’ para evitar que se construyeran bloques de pisos en la Plaza del Polvorista, al igual que ocurriera en la Plaza de la Pescadería cinco años antes. Se crea el conjunto músico vocal ‘Los Simbronis’, que funcionará hasta 1967. Se crea el Grupo Scout Católico en la Parroquia del Carmen.

Esta destilería fue fundada por Manuel Pico en 1824, llamándose entonces el licor 'Crema de Cacao Manuel Pico' (En la imagen de la izquierda podemos ver una botella del primer cacao que se produjo en la Destilería).


En el año 2004, Cacao Pico obtuvo en el Salón Saveurs de París el Premio al Mejor Licor, adjudicado por un jurado compuesto por periodistas especializados, sumilleres y especialistas en el mundo de la grastronomía gourmet, tras una exhaustiva cata a ciegas. . Este salón francés está especializado en productos de gourmet y delicatessen. Representa una de las más importantes citas feriales de bebidas y alimentación de Francia. Cacao Pico se introdujo de la mejor manera en el merdado francés


EL LICOR QUE SE BEBE... Y SE COME.

Otra opcion: aquí había muchos y aún hay algunos licores en las bodegas, concretamente el cacao, delicioso. Se bebe pausadamente, dura largo por goloso y hace una buena sobremesa y digestión. Búsquenlo en El Puerto también, que no se ha de arrepentir". (Plantilla de antigua etiqueta de Cacao Pico).
El chocolate y el cacao, lejos de alterar el peso, puede ser beneficioso para la salud, siempre sin abusar, como afirman los expertos: produce una sensacion de felicidad, saciedad, oxigena la mente produciendo una mayor actividad mental, sus antioxidantes naturales protegen ante enfermedades cardíacas y ayudan a proteger en las degenerativas, además de tener efectos diuréticos, estimula el sistema central. ¡Habrá que preguntarle al médico! (Etiqueta de Crema de Cacao Pico).
El año que nace José Manuel, 1928, se crea el Racing Football Club de El Puerto el 10 de febrero. Mariano López fue uno de los promotores y fundadores y Genaro González Noval, su primer presidente. Su primer partido, entre los infantiles del Racing y otro equipo local, la Balompédica, se salda con la victoria del recién nacido Racing. El segundo partido se celebra en la Plaza del Polvorista, el 4 de marzo, entre el Racing Football Club y el Español F.C. de Jerez de la Frontera, con resultado de empate.
El 3 de marzo de ese año, es nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad el benefactor local Elías Ahuja y Andría, que aparece en la imagen de la izquierda. Se presentaron 4.890 firmas avalando la petición José Almansa Huete refuerza su Agencia de publicidad, ubicada en la calle Larga, 24. Se produce un incendio en la Finca de Ntra. Sra. del Consuelo, propiedad de Rafael Osborne. Muñoz Seca estrena las siguientes obras: “La orgía dorada”. “El teniente alcalde de Zalamea". “El rajáh de Cochin”. “¡Un millón!”. “La cura”. “Alí-Guí”. “El clamor”. “La Lola”. Rafael Alberti publica 'Domecq 1730-1928' y entre 1927-1928 publica 'Sobre los Ángeles'.
Era mas amigo de hacer novillos que de ir a clase, cuando se escapaba del colegio Poullet, salía el coche de caballos con Juanito Buhigas al pescante y su hermano Fernando a la caza del niño, habitualmente lo devolvían a casa, con castigo incluído. El día que el niño José Manuel estrenó sus primeros pantalones largos, se fue con sus primos Fernando Terry Merello y Javier Gaztelu Terry, al recreo que tenían los padres de este último, y lo único que se le ocurrió fue subirse a un árbol, y se rompió los pantalones. Eloísa Terry, que por lo visto no era una gran costurera, le remendó los pantalones con esparadrapo, para que no se notase la rotura. Se pasó unos cuantos días castigado. Como vemos, una infancia de lo más traviesa, prólogo del espíritu emprendedor en el mundo del trabajo. (En la imagen, publicidad del brandy --entonces coñac-- 501, etiqueta amarilla).



Era aficionado a la cocina, al bricolaje y tenía, algo de inventor. Siendo sus hijos pequeños, se le ocurrió la idea de construir un hidropedal con las vainas de plástico de la munición americana, suponemos que serían cohetes u obuses,; estuvo en el garaje de su casa dos semanas construyendo aquel 'invento'. Cuando fueron a botarlo a la playa conocida como de 'Los Curas' por la proximidad de la Casa de Ejercicios de los Jesuitas 'La Inmaculada', la bajada por la finca 'El Retamar' duró más que la botadura: esta última poco menos de tres minutos, el tiempo suficiente para que hiciera agua, pues no pudo impermeabilizar bien el artefacto. (A la izquierda, etiqueta de Oloroso 'Tercios', de Carlos y Javier de Terry, S.L.).


Su infancia transcurre en la calle Pozuelo, jugando en unas calles aún no tan transitadas. Estudió en el Colegio de las Carmelitas, --se acuerda de la Hermana Natividad--, en la calle Luna, con la señorita Paca y con 9 años ingresó en el Colegio de la Pescadería, con Miguel Cea Quiroga como director y los profesores Ciro Morata y Antonio de la Torre, entre otros. Luego estaría interno varios años en el Colegio de Nuestra Señora de los Reyes, en Bonzanza (Sanlúcar), dirigido por los hermanos Maristas. Rebelde, decide escaparse del colegio con 14 años, en desacuerdo con los métodos disciplinarios del centro, al terminar el 4º de bachillerato, con lo que se inscribe una nota negra en el libro escolar, lo que le impide acceder a otro centro. Ahí terminan sus estudios reglados --que no su ansia de formarse y conocer, algo que hace de forma autodidacta-- y empieza a trabajar en el que ha sido y es su mundo: la bodega. (En la imagen, José Gutiérrez Dosal).
Estamos en 1960. Así, empieza de obrero en la bodega, donde aprendió e hizo de todo. Su maestro: su padre. Allí empujaba botas, trasegaba el vino a jarra, lo rociaba, venenciaba, arrumbaba a mano... En 1966 muere su padre y con 20 años se ve con la responsabilidad de sacar adelante el negocio vinatero. (En la imagen, José Gutiérrez Sánchez de Cos).
Y con ese empeño, esa nueva experiencia. Salir a la exportación. Instalan un sistema de embotellado, con nuevas tecnologías lo que supuso grandes inversiones en un momento en el que el mercado de nuestros vinos estaba en recesión. (En la etiqueta que aparece a la izquierda, Amontillado Marqués de Comillas, fundado en 1837. Al segundo marqués compró Gutiérrez Dosal la bodega de la actual firma Gutiérrez Colosía).
Juan Carlos empieza a viajar. Para su sorpresa, cuando en el marco de Jerez muchos pensaban que el vino se vendía solo, había que hacer grandes esfuerzos para colocarlo en un mercado cada vez más competitivo y difícil. En Holanda recibe al principio el rechazo de los importadores. En Alemania, dadas las políticas efectuados por algunos exportadores que habían dejado en muy mal lugar los vinos del marco, desconfiaban. (En la etiqueta ide la izquierda, Fino Toneles, de su abuelo, José Gutiérrez Dosal).
Pero Juan Carlos no se desanima, creía en lo que hacía y en la bondad de sus productos y vuelve a la Feria de Dusseldorf, a los 'show rooms' de Holanda... a fuerza de voluntad no había quien le ganase. Años más tarde, en Vinoble (Jerez) tendría que luchar contra competidores de la zona, que no le admiten, pero sus productos se acaban posicionando en los mercados de exportación. (A la izquierda, botella de Pedro Ximénez de Gutiérrez Colosía).
En 1998 unos exportadores ingleses prueban sus vinos en las bodegas y empiezan a venirle los primeros contratos para el extranjero. Se diseñan nuevas etiquetas de vinos e incluso cambia el tipo de botella. Los productos embotellados por Gutiérrez Colosía, además del vino en rama y el vinagre a granel, tienen una estrecha relación, por su nomenclatura, con El Puerto:
LOS VINOS

EL BRANDY EL CANO
Es un producto del que sólo se embotellan 1500 botellas al año con el objeto de que siga manteniendo la calidad que le dan las soleras de cerca de un siglo.
En 2009 la 







Juan Carlos Gutiérrez Colosía, amante de El Puerto, sus cosas y su historia; enamorado de la hoy y siempre difícil profesión de bodeguero, ilusionado por posicionar sus productos en el mundo (en estos días salen para el estado de Virginia (EE.UU.) unas botas de las bodegas Colosía), emprendedor, sigue buscando mercados, ofreciendo catas en origen y destino. En breve estarán en Barcelona; en agosto en Dinamarca, haciendo una degustación con el importador a almacenistas, restauradores y sommeliers; en octubre en Bélgica, y en invierno continuarán asistiendo a ferias y catas abriendo y consolidando mercados internacionales, ayudado por la nueva generación, los Gutiérrez Pou (Carmen y Carlota, en la imagen de la izquierda) y por su incansable esposa y compañera, Carmen Pou Riutort.
El otro día por ejemplo, agarré y cogí la calle Ganado, viniendo de Cielo y recordé que antes en la carnicería de Manolo Ortega, hubo una frutería, que en la taberna "Los Maeras Chico", tuve la oportunidad de conocer a Manolo del Pino "El Niño del Matadero", (a la izquierda de la imagen) me lo presentó mi padre, me gustaba salir con él; que en la Sastrería de Vera, hubo una tienda que se llamaba "Sempere, Mercería, Calzados", este inmueble igual que la Taberna "El Refugio", pertenecen a Muebles Palomino, y ahí me detuve en hacer la inspección de la calle y de forma consciente empecé a recordar lo que fue este establecimiento.
La taberna estaba dirigida por Rafael Gómez Cordero, Rafael era hijo del cabo de guardias de campo Ceferino Gómez, tristemente fallecido el el cortijo Pozolozano. Rafael tenía que yo sepa tres hermanos más Ceferino (padre del que fue alcalde de El Puerto Rafael Gómez Ojeda, a la izquierda de la imagen) víctima de la guerra incivil, no entiendo, como un hombre tiene que matar a otros hombre, cuando el hombre se muere sólo sin necesidad que nadie le mate; Pepe capataz de la bodega de Velarde y Luis que no conocía, conozco a su viuda Luisita Morales Augusto, mujer con un humor y una vitalidad envidiable.
Luis Ballesteros Hidalgo, íntimo amigo de mi padre, agente Judicial del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción, socio del Real Madrid, se carteaba con Don Santiago Benabeu, gran aficionado a las óperas de Pucinim, Rosini y Verdi. Antonio Carmona, oficial del Juzgado Municipal. José Gómez de Requena, propietario de varias panaderías. Me contaba mi padre, que este señor cuando tenía que limpiar los hornos de leña por dentro, esperaba unos días que se enfriaran algo y después se forraba el cuerpo con sacos de arpillera vacíos y se metía dentro del horno a limpiarlos, ¡que valor! José Gómez Cordero, capataz de bodegas Velarde. Cecilio González, casado con Dª Pura la matrona. El maestro Suano, relojero empleado de Relojería Díaz, persona seria y formal, educado que cuando se encontraba a gusto, le daba por cantar por malagueñas y recitar a Don Ramón de Campoamor. Suano casi siempre iba acompañado de su hijo, relojero también. La familia Loliti, grandes aficionados al flamenco con su padre al frente. Los hermanos Flor Pedregal, empleados de Telefónica. Bancalero, empleado de Renfe
El billarín que como les dije anteriormente, estaba en el salón, era una de las mesas más difíciles de jugar, por lo estrecha que era; pero bueno cuanto más cargado de vino estuviera el personal, mejor se jugaba. (A la izquierda de la imagen, contador de billar).