La vieja taberna Los Maera --en la Plaza de las Galeras esquina con Luna-- fue durante muchos años, a partir de la última década de los 30 del siglo pasado, uno de los establecimientos propios de una tradicional saga de taberneros y fabricantes de anisados y licores: ‘los Giles’, de origen cántabro. Hoy es, en la calle Luna, [con otro nombre y reformada, La Garnacha], la única tienda de vinos que ha conservado parte de su estructura original y cierto sabor a taberna antigua. Tal vez su origen se remonte, al menos, al siglo XVIII, de ser ésta la taberna que documentos de 1771 sitúan frente a la hoy inexistente Capilla de las Galeras. (En la imagen, la antigua taberna de Los Maera, en la Plaza de las Galeras, por su fachada de la calle Luna, que hoy alberga a La Garnacha. Vemos el azulejo de 'Amontillado Tío Benito', con el antiguo logotipo de Bodegas Caballero, que permanece en la fachada remozada y repintada de color almagra).
Pero volviendo a Los Maera, allá por 1771 estaría dicha taberna explotada por Gaspar Sequillo; local que a la altura de 1804 se había convertido en un freidor de pescados (freidera o fritura lo llamaban entonces) de Antonio Fuentes. En 1894, convertido nuevamente el local en una taberna que regentaba el montañés Gabino Quijano, se llamaba La Zorra (nombre que en 1869 tenía un freidor situado en la Plaza de los Jazmines esquina a Larga, en 1896 también propio de Gabino Quijano). A fines de los 20 del siglo pasado el propietario del negocio era Francisco Matiola. Poco tiempo después ‘los Giles’, en concreto, la viuda e hijos de Antonio Gil Hidalgo, se hicieron cargo del establecimiento.

En Los Maera, de la Plaza de las Galeras esquina con Luna, de izquierda a derecha: Eduardo Lojo, con 14 años; Antonio Gil ‘el Gafa’, propietario del establecimiento; Alfonso Sánchez, primo del Antonio Gil y Antonio Rojas Ruiz, camarero de la antigua Tienda de Rueda. La foto está tomada a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado. (Foto: Colección María Lojo).
El nombre de Los Maera, aunque no nos atrevemos a asegurarlo, suponemos que se lo puso Matiola en homenaje a los toreros trianeros Maera (1896-1924) y Maera II (1907-1940), apodos de los hermanos Manuel y José García López.

En los Maeras Chicos, Eduardo Lojo detrás de la barra. De izquierda a derecha delante de la barra cuatro hermanos, los Pino Santana, conocidos como ‘Los Paqui’, hijos de un famoso capataz de pasos de Semana Santa; el alto a su derecha le llamaban’El Furia’. Agachados, a la izquierda con boina, Roberto ‘el Regaera’ y a su lado, Garrucho, conocido como 'Carrurra' quien murió en Valdelagrana en un accidente con un Seat 600. Año 1972. (Foto: Colección María Lojo).

Los Maeras Chicos --Los Maeras Nuevos--, en la actualidad. El negocio es explotado por Manolita y Antonia Gil de Reboleño Jiménez y su sobrina Lourdes Gil de Reboleño Paz. El camarero actual se llama Eduardo Vélez.
LOS MAERAS CHICOS Y LOS MAERAS NUEVOS.
En la calle Ganado, a la vuelta de la calle Cielos, en la acera derecha está Los Maeras Chicos, uno de los locales abiertos, mediados los años 50, por la viuda e hijos de Antonio Gil Hidalgo. Tras su barra ha despachado mas de 40 años Eduardo Lojo. Junto a este establecimiento estuvo ‘El Rebozo’. Le seguía en el inmueble lindero El Refugio (hoy Muebles Palomino), que lo llevó en sus últimos años Rafael, el antiguo capataz de José Velarde. Mucho tiempo atrás fue un café-cantante, del que no tenemos ninguna referencia.

Sostiene Eduardo Lojo, en la imagen, camamero que fue de Los Maera desde los 14 años hasta su reciente jubilación, que el nombre de 'Los Maera' procede de que el vino que se bebía era un vino 'con madera', un vino con cuerpo. (Foto: Colección María Lojo).
También tuvieron, donde está el Palacio de Valdivieso, hoy sede de la Concejalía de Urbanismo, el bar Los Maeras Nuevos, del que no tenemos más referencias, que se llamaba La Caballa hasta que fue adquirido por 'los Giles'.
En 1880 Eduardo, Germán y Antonio crearon la sociedad Gil Hermanos. En 1928 se fundó una sociedad llamada ‘Viuda de Antonio Gil (doña Encarnación García) e Hijos (Antonio, Victoriano, Manuel, padre de Antonio Gil de Reboleño --ver nótula 373 en Gente del Puerto, y Encarnación). Una ruptura al comienzo de los años 70 del siglo pasado vendría a desencadenar el comienzo del fin de la dinastía tabernera de ‘los Giles’.

Los Maeras Chicos. 1985. Entre la clientela de frente, 'el Telediario' o Juan 'el Largo', por los dos motes era conocido. En el cartel de la corrida de toros, a la izquierda de la imagen, se anuncian José Luis Galloso, Juan Antonio Ruiz 'Espartaco' y Emilio Oliva. La corrida, con toros de Salvador Domecq, se celebró el 19 de mayo de 1985. (Foto: Colección María Lojo).

En los Maeras Chicos, de izquierda a derecha 'el Santa Pola', llamado así por ser esa su procedencia, y el popular Romualdo. (Foto: Colección María Lojo).
Durante mas de un siglo de ejercicio comercial, fueron propietarios, que nos conste, de estas 19 tabernas y bares: El Alba, Las Campanas, La Caridad, Las Delicias, Milindres, El Bar Las Flores, La Sacristía, Los Maeras, Los Maeras Chicos y los Maeras Nuevos, El Resbaladero, El Imperial, La Solera, Triana, el Bar Moderno, el Bar Pontevedra, La Caballa, El Ermitaño y la Tienda de Rueda o Antigua de Rueda --ver nótula 308 en Gente del Puerto--. (Texto: Enrique Pérez Fernández).


Continuamos con Ernesto, casado con María Teresa Otero Sanchez-Bustamante. Igual que el anterior, en la 3ª generación se perdió el apellido; Eduardo, corresponsal de banca, que casó con Ramona Docavo Alberti, de cuya unión tuvieron tres hijos varones, los cuales entroncaron con diversas y conocidas familias portuenses: los Gaztelu, Govantes, Jiménez o Cuvillo, entre otras. Finalmente, Agustín Merello Alberti, fue el más buscavida de sus hermanos, posiblemente obligado por su carga familiar. Sus actividades profesionales eran varias. Entre ellas, la más productiva y rentable, quizás, la de contratista de obras. Un ejemplo de esta actividad lo hemos encontrado en los Protocolos Notariales de El Puerto de 1879. Se trata de un documento de cesión de derechos, en realidad una subcontrata, de las obras nuevas de la carretera de Benaocaz a Utrera que se había adjudicado en casi medio millón de pesetas “de las de entonces” para realizar dicha obra en un periodo de 5 años, adjudicación que, mediante este documento notarial que citamos, traspasa a José de la Cuesta Gómez. (En la imagen, Anís La Sota de Bastos, de Merello Hermanos, 'marca registrada con el núm. 1 de la provinica de Cádiz).
Todos los hermanos, sus esposas e hijos vivían en la misma casa, formando una comunidad familiar alrededor de los padres, compartiendo cocina, comedor, salón y otras dependencias de la finca, situada en la calle Fernán Caballero. En el documento notarial de partición de bienes de Ernesto Merello Alberti, fallecido en 1890, se indica: “… no se determinan los muebles porque el finado, junto con sus cuatro hermanos restantes, esposa e hijos, todos vivían en una sola casa reunidos, constituyendo una sola familia.” (Etiqueta de 'Jerez Selecto, especial para enfermos', de Merello Hermanos. Proveedores de SS MM los Reyes de España, Suecia y Noruega, según reza en la etiqueta).
A continuación de la especie de comuna familiar, donde se encuentra actualmente un convento de religiosas, haciendo esquina con la calle Jesús Nazareno existía una finca propiedad de doña María Catalina Alberti que heredaron los hermanos Merello, nombre comercial que utilizaban para comercializar sus productos, cuyas bodegas se encontraban en esa misma calle, a continuación de la casa antes citada, aunque con entrada por la calle paralela de Los Moros. El negocio de extracción de vinos, sin ser de los más importantes en su época, más o menos podemos ubicarlo entre los treinta principales criadores y exportadores de la localidad, contando con viñedos propios en el término de Jerez en los pagos denominados “Santo Domingo”, “Tablajete” y “Balcargado”, utilizando en anuncios publicitarios y en las etiquetas de sus productos la leyenda: “Proveedores de S.M. el Rey de Suecia.” (Etiqueta de Amontillado N.P.U. de Vicente Alberti, padre de Rafael Alberti. Debajo, firma del padre del poeta, Vicente Alberti Sánchez-Bustamante)
Agustín Merello Alberti, falleció el 12 de abril de 1893, contando 51 años de edad. Su numerosa prole, de 10 u 11 hijos, serían los progenitores de la práctica totalidad de los portuenses contemporáneos de este apellido –Merello Alvarez, Merello López de Meneses, Merello Cuvillo, Merello Govantes, Merello Pastor, Merello Díez, Merello Reynolds, Terry Merello y Castro Merello- y también herederos del 1/5 de participación en los negocios familiares mencionados que correspondía al padre. Por otra parte, la de su otro hermano Julio, Merello Alberti (en la imagen de la izquierda) existió una desvinculación física, al estudiar ingeniería y cambiar su residencia por motivos profesionales, contribuyendo todos estos motivos apuntados a que, en los primeros años del siglo XX ya no existiese el pequeño imperio comercial forjado por Vicente Merello medio siglo antes.
Citamos a los
03.-CARMEN MERELLO GOMEZ (MONJA)


08.-ELISA MERELLO GOMEZ (MONJA)

Entre los bienes que conocemos poseía se encontraban tres suertes de tierra en el pago de “Balbaina la Baja” que, juntos, sumaban casi treinta aranzadas sembradas de viñas, con casa de piedra en la que realizaban las faenas de vendimia. El edificio de bodega constaba de cinco naves y un patio que servía de trabajadero de tonelería, con pozo, en el valle de San Francisco –creemos se trata del ensanche del Campo de Guía-. A espaldas de las naves de bodegas tenía una huerta, nombrada “Santa Susana” compuesta de 8 aranzadas de tierra calma, con casa de piedra, pozo y alberca. Este fue el último inquilino, hacendado y bodeguero, que tuvo la casa.





El Puerto resucitó gracias al buen hacer de Ignacio Osborne, conde de Osborne, y de Fernando C. de Ferry y del Cuvillo, a quienes se sumó el tesón y la capacidad de trabajo de Luis Caballero Noguera, el impulsor de la urbanización de Valdelagrana. (En la imagen de la izquierda, obra de Torres Brú).


Ramón J. Bayo Valdés nos dejaba en su domicilio de la calle San Francisco, en la madrugada del martes 24 de julio de 2007. Casi nonanegario desaparecía con él una parte de memoria de los vinos de El Puerto. Tras el desinterés municipal por recibir gratuitamente la colección de botellas, botellines, etiquetas y otros objetos relacionados con el vino de nuestra tierra, la familia donaba su legado, apenas dos años después, a un particular gaditano que lo tiene expuesto la capital, mientras otra parte de su colección es actualmente subastada en internet. (Foto: Fito Carreto).
Además inició una colección de autógrafos de toreros, con la particularidad de estar realizados sobre etiquetas de un desaparecido vino de Osborne: Fino Ducal. Cerca de 5000 etiquetas de Ducal componían esta colección de autógrafos, con las firmas de la mayoría de toreros, novilleros y rejoneadores contemporáneos de Ramón, mucho de ellos ya desaparecidos. (En la imagen de la izquierda, etiqueta firmada por Curro Romero).
La tradición taurina porteña hizo que Ramón poseyera en su museo de la calle San Francisco, en su casa que siempre tenía abierta a todos los que se acercaban a saludarlo, o visitantes VIP procedentes de Osborne, una colección de recuerdos, carteles, trofeos, banderillas, rejones, muletas, entradas y otros objetos relacionados con la fiesta, muchos de ellos pertenecientes a célebres toreros. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo posa ante una bota firmada por él, con la leyenda de 'Museo Ramón J. Bayo').
EL MUSEO SE FUE DE EL PUERTO.
MUSEO TAURINO Y DEL VINO.
Cuentan los que tuvieron la suerte de tratarle que, en su domicilio de la calle San Francisco, se hallaba el código genético de nuestro pasado más decente: fotos de un Puerto con las fachás encalás, calles de chinos peluos, etiquetas de botellas de vino que aún conservan el esplendor de una ciudad que vivía las vendimias como una epifanía. Aquella casa era un reverbero humilde que iluminaba, tenaz y orgulloso, la entrada en un porvenir por el que era imposible extraviarse. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo junto al entonces eurodiputado Esteban Caamaño, en la Sala de Degustación de la Bodega de Mora).
Alfonso Carreto está jubilado desde hace doce años, y desde entonces las ferias las vive más tranquilas, pero siempre son intensas.














(Para las hermanas Montse y Laura Fabra).



En 1875 también compartieron la casa dos vecinos. En el piso principal o alto vivía un viudo de edad madura, natural de Guatemala, llamado Felipe De la Riva y Yela y media docena de sus hijos, con edades comprendidas entre 8 y 16 años. En realidad era viudo por partida doble. De su primera esposa, Ángeles Ruiz, tenía dos hijos que habían quedado en Guatemala con la familia materna. Los seis hijos que le acompañaban era el fruto del segundo enlace con Victorina Nicolau, hija mayor de un prestigioso abogado local, Francisco Nicolau , que tenía su bufete en calle San Juan, en la misma casa en la que lo tiene actualmente Luis Suarez Ávila, un asiduo y magnífico colaborador de este blog. (En la imagen de la izquierda, óleo del patio de la casa de Luis Suárez Ávila, pintado por él mismo, en el actual número 17 de la calle San Juán).
Varios lustros después, en 1890, ocupaba la casa nada menos que el fundador de una de las pocas firmas vinateras supervivientes en el naufragio bodeguero local: Edmundo Grant Falcone. Londinense de nacimiento, había emigrado desde la capital del Reino Unido a esta pequeña pero floreciente ciudad del sur de Andalucía con solo 17 años, con el apoyo y protección de un pariente, (desconozco el grado) llamado Alejandro Grant, instalado en ésta, dedicado al comercio en pequeña escala que le buscó un empleo en el negocio de exportación de su compatriota Guillermo Oldhan, cuyas bodegas estaban en la actual calle Albareda. En la fecha que hemos citado era un anciano de 76 años y era su hijo Edmundo Grant López el continuador de los negocios familiares. Anteriormente había vivido con su familia en la misma calle, en la casa número 22, reedificada hace varias décadas por el doctor Fernández Prada, un lugar muy cercano a la empresa donde se inició en las tareas vinícolas. Es bastante probable que falleciera en esa casa, dos años después. (En la imagen de la izquierda, etiqueta de uno d elos productos de la Fábrica de Arguardientes y Licores de Edmundo Grant).
Fernando Terry Merello (1935-2009), era el mayor de diez hermanos del matrimonio formado por Fernando C. de Terry del Cuvillo, oriundo de Irlanda y de Isabel Merello Álvarez-Campana, oriunda de Italia. La familia residió en la llamada Quinta de los Ruiz Golluri, en la calle Cielos, núm. 2, finca que en la actualidad ocupa el Hotel Duques de Medinaceli. El cabeza de familia fichó para trabajar con la familia, en concreto para dar clases de equitación y luego de bellas artes, a Juan José Botaro Palmer, con nótula xxx en Gente del Puerto, quien les instruyó en diversas disciplinas, dada la afición ecuestre de su progenitor. Su tatarabuelo, Santiago Terry, fue diputado de las Cortes de Cádiz y redactor de la Constitución de 1812.
El padre de nuestro protagonista era una persona muy emprendedora, con un fuerte carácter, pero también muy buena gente, que ayudó tanto personalmente, como desde la bodega a muchas familias. Ese carácter le valió el sobrenombre de 'el Levante'. (En la imagen de la izquierda, Fernando C. de Terry y del Cuvillo. Dibujo a carboncilla de Torres Brú).
En la actualidad, la Bodega Fernando A. de Terry, S.A. pertenece a Beam Global España S,A., filial de Beam Global Spirits & Wine Inc., el cuarto mayor grupo mundial en la elaboración y comercialización de bebidas espirituosas, que a su vez es la división de vinos y licores de Fortune Brands. Esta bodega fue comprada a Pernord Ricard, propietaria de los antiguos negocios de Allied Domecq España, empresa que había comprado la Bodega Pedro Domecq, S.A. y que a su vez adquiriera al entramado de empresas de Rumasa por la que tenía una opción de compra, las bodega que fundara la familia Terry. (En la imagen, Carlos de Terry y del Cuvillo).




SU MADRE, ISABEL MERELLO.
AGRICULTOR Y GANADERO.
Eusebio Pérez Fernández, nace el 8 de febrero de 1967 en Cádiz, aunque a los tres días ya estaba en su casa de la calle Federico Rubio. Se consideera portuense hasta la médula si bien reside en Sevilla desde 1996 por cuestiones profesionales, aunque reconoce que Sevilla le ha conquistado pues su profesión le ha permitido vivir una ciudad a la que ama de la misma manera que El Puerto. "Amo las dos ciudades a las que considero compatibles, disfruto con sus gentes, sus calles, sus plazas, sus monumentos... aunque también sufro cuando se las maltrata, en más ocasiones de las deseables".

Fueron años duros, pudo conocer de cerca las consecuencias de la actividad terrorista y cómo afectaban aquellos asesinatos sin sentido a sus compañeros y a él mismo, aunque también guarda muy gratos recuerdos que hablan de la bonhomía de los guardias y su espiritu de sacrificio. Tras la experiencia, que siempre marca, en la Guardia Civil, decidió recuperar los estudios de Periodismo mientras compaginaba los libros trabajando en verano como socorrista de Protección Civil en las playas portuenses y, de noche, de pinchadiscos en diferentes locales de moda como los desaparecidos “ El Convento” o el pub “ A tope”. (En la imagen, Eusebio, en la Academia de la Guardia Civil, en Baeza).






Procura ir todo lo posible a El Puerto, de vacaciones, fines de semana y en Semana Santa, donde hasta el año pasado ha cargado el palio de La Piedad (en la imagen de la izquierda), bajo la maestría de su capataz Juan Luis Gutierrez y de Gabriel Heredia, apoyado por su hermano, Ignacio Pérez, veterano patero del palio. «Tengo la espinita clavada de la Feria, soy feriante de los “jartibles” de los que llega a las diez de la mañana, aunque me suelo marchar en cuanto cae la noche, pero no consigo que en los últimos años me cuadren las fechas. Necesito El Puerto. Mi esposa dice que me cambia la cara cuando veo el Parque Acuático y es bastante posible que sea así. No me pierdo, los sábados, pasear temprano por los puestos de pescado de la plaza, ir al muelle del vapor a escuchar los pitidos del Adriano III, tomarme mi café en El Liba y reunirme con mi suegro y con mi hermano Ignacio , en un lugar al que le tengo verdadera devoción como es la Taberna Obregón, donde departo con veteranos portuenses con los que se me cae la baba escuchando anécdotas de El Puerto de hace décadas». A eso, le llaman calidad de vida.

Margit Sylvia Kocsis Kerkhoven, segunda hija del matrimonio formado por el húngaro Janos Kocsis y la holandesa-alemana Carmen Mercedes Kerkhoven, nació el 23 de enero de 1941 en la Isla de Java (Indonesia) territorio que había sido colonia de los Países Bajos (Indias Orientales Holandesas), en la que habían heredado de los abuelos maternos una plantación de caucho y té, donde vivió junto a sus padres y cinco hermanos.


EL ANUNCIO DEL CABALLO DE TERRY
El anuncio de los 60 tenía un "pero" de tinte sexista: un hombre de pobladas patillas bebía y la chica era una especie de ensoñación suya. Pero fue su estética la que quedó en la retina. (En la imagen, Margit, sobre 1960. Foto: Casper Lourens).
MODELO PUBLICITARIO Y DE FOTONOVELAS.
"Género desacreditado donde los haya, la fotonovela en España floreció y murió en un espacio de unos diez años. Para quienes tuvimos la suerte de hacerla, fue un instrumento que nos sirvió para practicar la secuencia, la continuidad, los encuadres y muchas otras cosas que luego nos fueron muy útiles en el momento de plantearnos una ilustración o una pintura. También nos abrió paso a la fotografía, y estuve durante bastante tiempo realizando trabajos fotográficos para las portadas de las series Corín Tellado, Gótica y Hit. Corín Tellado era la ñoña, la Gótica la de “qualité” y Hit la rompedora: el primer Hit se rodó en Londres, en al ambiente Carnaby y del swinging London, porque Hit contenía una fotonovela, pero también era una revista musical ultramoderna, con su hit-parade (de ahí el título), sus biografías de cantantes y todo lo más fashion del momento, que coincidió en el tiempo con el estallido en Barcelona de Tuset Street, copia (o eco…) a nivel local del fenómeno londinense. En Hit aceptaron aparecer cantantes como Georgie Dann, Tony Ronald, Raphael, Massiel, Salomé, Joan Manuel Serrat… En Corín Tellado y Gótica, nombres como la artista y pintora Margit Kocsis (la legendaria presencia rubia montada a pelo sobre el caballo “Nevado”, en el anuncio del coñac Terry que hizo soñar despiertos a millones de adolescentes). Dos grandes actrices, Silvia Tortosa y Mercè Bruquetas. Encarnita Pacheco…" (Lluis Ribas).

EXPOSICIONES DE PINTURA.


(En la imagen de la izquierda, la familia de Francisco Quijano Rosende, mujer e hijos. La hija Concha, es abuela de nuestro protagonista, Javier).
LAS BODEGAS DE QUIJANO.
ATANASIO QUIJANO CIEZA.
MOSCATEL ‘LAS CINCO PERLAS’.


MASTER EN MADRID.