Francisco de Paula Plácido Xavier de Uriarte y Borja, nació en nuestra Ciudad en 1753, hijo de un vasco de Azpeitia y de una riojana. Fue marino, llegando a la mayor dignidad de su carrera, es decir Capitán General de la Real Armada Española en 1836. Asistió a la famosa batalla naval de Trafalgar, al mando del navío Trinidad, que fue el que puso fuera de combate al buque almirante inglés en el que Lord Nelson halló la muerte. Contrajo matrimonio en 1800 con su sobrina carnal Francisca Xaviera de Uriarte y Gálvez. En 1822 se retiró a nuestra Ciudad, donde falleció en noviembre de 1842, sin dejar descendencia. En 1983, sus restos mortales, como Capitán General, fueron trasladados desde el Cementerio de El Puerto hasta el Panteón de Marinos Ilustres de la vecina localidad de San Fernando, en una acto solemne y poco visto en los últimos años, organizado por el entonces concejal Luis Suárez Ávila, siendo alcalde el comunista Rafael Gómez Ojeda. El retrato de Francisco de Paula Plácido Xavier que encabeza esta nótula, se conserva en el Museo Naval de Madrid. Es un óleo sobre lienzo (96 x 84 cm), copia de un original desconocido, por Ramón de Salvatierra y Molero, realizada en 1853. Es un retrato de medio cuerpo, de pie; viste uniforme pequeño de Capitán General de la Real Armada, con las solapas abiertas a la moda de la época de Isabel II; una carta enrollada en la mano; bandas y placas de Carlos III y San Hermenegildo y la Cruz de Santiago.

Croquis inglés sobre la disposición de las flotas combinadas de Francia y España y la flota inglesa en la Batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805.
Francisco de Paula Plácido Xavier sentó plaza de guardiamarina en 1774. Se halló en las campañas de Argel (1775) y Santa Catalina (1776-1777). A las órdenes de Luis de Córdova y al mando del navío Firme concurrió al bloqueo de Gibraltar y combate del cabo Espartel (1782). Participó en la expedición científica al estrecho de Magallanes, a las órdenes de Antonio de Córdoba (1788-1789). Sirvió en la campaña de Rosellón (1739) y el año siguiente, mandando la fragata Lucía, realizó un viaje al Río de la Plata para traer caudales. Obtuvo sucesivamente los mandos de los navíos Terrible y Concepción de la escuadra de Mazarredo, con el que estuvo en Brest, el Príncipe de Asturias, el Guerrero, el Argonauta -con el que transportó a los Reyes de Etruria- y, finalmente el Santísima Trinidad, con el cual participó en el combate de Trafalgar, resultando herido y prisionero de guerra. En 1806, ascendido a jefe de escuadra, Uriarte fue nombrado mayor general de la escuadra estacionada en Cádiz y consejero de la Guerra. En Madrid se encontraba al ocurrir los sucesos de 1808, por lo que se presentó a la Junta de Sevilla y fue nombrado gobernador militar de la isla de León, donde asistió al sitio a que fue sometida la plaza por los franceses. En 1811 obtuvo el mando del arsenal de La Carraca y de allí pasó a Cartagena como gobernador político y militar. Ascendido a teniente general de la Real Armada, fue nombrado capitán general del departamento de Cartagena en 1816. En 1822 se retiró a nuestra Ciudad, donde falleció en noviembre de 1842
EL SABLE DE HONOR.
Este es el Sable de Honor de Francisco de Paula Plácido Xavier. El arma, de 98 cm de longitud, estilo imperio, construida por Nicolás Boutet en Versalles. Hoja curva de acero, empuñada de latón dorado, vaina de madera recubierta del mismo metal dorado. En el canto del recazo figura la leyenda KLINGENTHAL, y en el metal de la primera parte de la vaina M.F. TURÉ A VERSAILLES ENT. SE BOUTET. Fue regalado por Napoleón Bonaparte, Primer Cónsul de la República Francesa, nuestro Capitán de Navío, a la sazón, comandante del navío Príncipe de Asturias cuando se hallaba estacionado en Brest. Lo usó en el combate de Trafalgar, ell 21 de octubre de 1805, mandando el Santísima Trinidad. Hallándose herido y prisionero en Gibraltar de resultas de la acción en que su navío se hundió, conocedor el almirante Collingwood, sucesor de Nelson, de la gran estima en que Uriarte tenía este sable, mandó hacer una requisa en su escuadra y se lo devolvió como testimonio honroso de su comportamiento durante el combate.
Donado al Museo por Isidoro de Uriarte, sobrino del general. Fue restaurado en 1996.
EL SANTÍSIMA TRINIDAD
El “Santísima Trinidad” fue el más famoso y problemático de los buques que se construyeran en La Habana. Era el mayor navío de guerra a flote en ese momento en el mundo, poseía 136 cañones. Sus enormes dimensiones dificultaban su maniobra. Benito Pérez Galdós lo describió así: “El Santísima Trinidad era un navío de cuatro puentes. Los mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana con las más ricas maderas de Cuba en 1769, contaba con treinta y seis años de honrosos servicios (...) Las cámaras situadas a popa eran un pequeño palacio por dentro, y por fuera una especie de pequeño alcázar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de popa, semejantes a las linternas de un castillo, eran como grandes jaulas abiertas al mar (...) Nada más grandioso que la arboladura, aquellos mástiles gigantescos, lanzados hacia el cielo como un reto a la tempestad”.

El navío fue construido en La Habana por Mateo Mullan bajo la dirección de Juan de la Colina Rasines, botado en el 1769, inicialmente se construyó como navío de tres puentes y 118 cañones, terminando después de tres reformas (1778, 1797, 1803) como navío de cuatro baterías corridas y 130/140 cañones. (En la maqueta, se puede observar a babor las baterías de cañones desplegadas).

El “Escorial de los Mares” como solían llamarle en su tiempo, tuvo una historia azarosa. Doscientos años después de la batalla de Trafalgar, el navío español "Santísima Trinidad" ha sido rescatada. Se trata de una réplica del que fuera navío insignia de la flota naval española desde 1769 hasta 1805 en el que los ingleses tomaron el relevo de la hegemonía naval española y la Armada Invencible fue derrotada frente a las costas de Cádiz. (En la ilustración, óleo de autoría inglesa que muestra el momento en el que el barco se fue a pique).

Fué el barco mas grande de su tiempo y uno de los mas hermosos, con sus 2.163 toneladas era muy sólido pero también se mostraba lento al navegar y siempre dió problemas al respecto, terminó sus días en la batalla de Trafalgar, hundido por el temporal el 24 de Octubre de 1805, después de haber sido apresado por los ingleses. (En la fotografía la réplica del Santísima Trinidad, surta en el muelle de Algeciras. Foto: Xavier A. Rivera).
UN CERTICADO CON LA FIRMA DE URIARTE
Don Francisco Javier de Uriarte y Borja
Jefe de Escuadra de la Real Armada y Comandante que Fue del Navío Santísima Trinidad, en el Combate de la Escuadra Combinada de España y Francia contra la Inglesa en el día 21 de octubre de este año.
CERTIFICO: Que el primer contramaestre Tomas Tosso, ha servido con el cargo de tal en nuestro Buque bajo mis ordenes desde su armamento, hasta 24 del citado Octubre que de resultas de aquel combate se fue a pique; en cuyo tiempo ha manifestado la conducta recomendable y la Sobresaliente inteligencia que tiene acreditada en todos sus antiguos y honrados servicios, y que en el día del mencionado Combate, desempeñó todas sus obligaciones con valor e inteligencia mucho más allá de cuanto yo pueda decir en elogio de este honrado y benemérito oficial de Mar, a quien considero dignísimo de las gracias y piedad del Rey Don Carlos IV de España y Sajonia tenga a bien dispensarle y para que conste en donde convenga le doy la presente en el Puerto de Santa María a 20 de Noviembre de 1805.
Ndo en la Lista de oficial de mar de la Comandancia del arsenal al Fº 124.»
LARRA, LAS CARTAS DE FIGARO Y URIARTE. (Fragmento).
Segunda carta de Fígaro a su corresponsal en París, acerca de la disolución de las Cortes, y de otras varias cosas del día (de Mariano José de Larra).
«Es lo peor que en 16 de enero, ocho días después, no estábamos más adelantados en punto a estilo de reales órdenes, porque Su Majestad, por real decreto de dicho día, promueve a don Francisco Javier Uriarte y Borja a la dignidad de capitán general de la armada «sin aumento alguno de goce, a que generosamente renuncia Uriarte en atención a las presentes circunstancias». Convengo en que las presentes circunstancias no son para muchos goces, pero también es gran lástima que desde el 16 de enero no pueda gozar el señor Uriarte sino precisamente lo mismo que gozara hasta aquel día, y que haya de tener tan en el fiel la balanza de sus penas y placeres. Es decir, que si al día siguiente del real decreto le hubieran dado al señor Uriarte una buena noticia, como por ejemplo la disolución del Estamento, debería haberse mirado mucho en gozar de aquella satisfacción que debería naturalmente caberle, porque ése sería aumento de goce, supuesto que en su vida habrá tenido otro igual antes del 16 de enero.
¿No sería bueno que para mejorar la suerte del señor Uriarte, y aun la del director de Correos, se comenzasen a emplear en los ministerios gentes que supiesen ya leer por lo menos y escribir?» Fígaro. Mariano José de Larra.

Sobre impreso y con matasellos especial con motivo de la Exposición Filatélica organizada como Homenaje a Don Francisco Javier de Uriarte y Borja, entre los días 25 y 29 de noviembre de 1982, en nuestra Ciudad. El matasellos es un dibujo de la 'Santísima Trinidad'.

Decir en El Puerto ‘Muñoz’ trae a la mente de forma inmediata el gremio de los peluqueros. El gran patriarca Antonio Muñoz Riqué, desaparecido en el año 2000, ha sido el fundador de una saga familiar que lleva su nombre, desde que empezara en la década de los cincuenta con la barbería de la calle Vicario, número 9, a las modernas peluquerías unisex que regentan sus hijos y en la que ya están echando una mano sus nietas y nietos. Su hijo José regenta en la actualidad la peluquería de la calle Vicario, y Manolo y Antonio, sendos establecimientos por el entorno de la Avda. de la Constitución.
unía a una innata capacidad para las relaciones humanas, que sería una constante a lo largo de su vida.
El quehacer del Maestro Muñoz va unido a la leyenda de aquellos barberos que hacían de “practicantes”, poniendo inyecciones, practicando sangrías y actuando de “sacamuelas”, que de todo hizo nuestro barbero, ciñéndose al máximo a los cometidos de su oficio. Época hubo en la que, con la bicicleta como medio de transporte, iba por los campos y gañanías de El Puerto cortando el pelo –pelando- a sus moradores. Los honorarios, en el más puro estilo del trueque: una barquilla de brevas, unos sacos de hortalizas, huevos, gallinas... Había que sacar adelante a la familia. Y época hubo, también, en la que, tan bajos eran los precios de los ‘pelados’, que había que estar abiertos hasta las doce de la noche, sábados incluidos y hasta medio festivo, para sacar un digno jornal, a base de horas en “la accesoria”. Baste recordar que las barberías permanecían abiertas hasta después de las funciones de teatro o del cine, esperando para arreglar a los clientes salientes de los auditorios de la época. De porte bien parecido, con un sentido del humor propio de esta tierra, trabajador a destajo para sacar adelante una familia con seis hijos, valiente y echado para adelante –para él nunca existían los problemas-, desprendido, que trataba a los niños como si fueran personas mayores, que llegaba a todo el mundo, el Maestro Muñoz ha dejado una impronta personal y profesional que va a perdurar en la memoria de quienes le trataron . (En la fotografía, un joven Antonio trabajando con un sillón que no giraba por entonces...).


LA CALLE VICARIO EN LOS SESENTA
CLIENTES DISTINGUIDOS, DESTACADOS APRENDICES.

José Luis Poullet Martínez nació en nuestra Ciudad el 25 de febrero de 1897. Estudió en el Colegio San Luis Gonzaga, continuando sus estudios en la Escuela de Náutica de Cádiz, donde finalizó los de Marina Mercante. Posteriormente se licenció en Ciencias Exactas, para luego dedicarse a la enseñanza, fundando su propio Centro de Estudios, la Academia Poullet, el único Centro Reconocido de Enseñanza Media en su época, y en el que aprobaban la Reválida todos los alumnos presentados por dicho Centro. Estuvo impartiendo clases desde 1922 hasta el mismo día de su fallecimiento, en noviembre de 1956, con 59 años. El centro continuó abierto por sus hijos hasta su cierre definitivo.











Es descendiente directo de José Benjumeda y Gens, médico, nacido en Cádiz en Junio de 1787 y fallecido el 27 de Abril de 1870, (cuadro a color de la izquierda) y de José Antonio Benjumeda y Fernández, también médico, nacido y fallecido en Cádiz en 1817 y 1888, respectivamente. (Fotografía debajo del cuadro a color).
provincia y otros municipios de la Bahía contienen multitud de obras de este apreciado arquitecto, tanto de índole civil como religioso. El baldaquino del Altar Mayor de la Iglesia Mayor Prioral está firmado por él, al estilo del gaditano Oratorio de la Santa Cueva o la Catedral de Cádiz, obras igualmente suyas. En 1820 fuez responsabilizado, como Arquitecto Mayor, del derrumbe de la Plaza de Toros, permaneciendo inhbilitado durante cuatro años. Es el autor del edificio de la Cárcel Real y del diseño y ensanche de plazas gaditanas. Las inspiración arquitectónica de Benjumeda se corresponde a una línea italiana neoclasicista que que alcanzaría un gran enraizamiento en la España del cambio de siglo XVIII al XIX. (En la fotografía coloreada, el baldaquino del Altar Mayor de la Iglesia Mayor Prioral).
como de su Ciudad. Como hemos señalado, desde jovencito tenía una gran afición a toda clase de deportes. Tenía presente la máxima “Mente sana en cuerpo sano”.






Una vez obtenida la licenciatura en Farmacia abrió una Botica en la Plaza Juan de la Cosa, en un pequeño local que había justo a lo que hoy es la casa del dueño del Bar La Draga, frente donde vivió Luis Péculo, trasladándose posteriormente a la esquina de la Calle La Palma y Plaza de Juan de la Cosa -antes Plaza de Bizcocheros-, donde permaneció 50 años hasta su jubilación. Como se puede apreciar en las fotografías en blanco y negro, existía una valla con jardín, donde luego se construiría un edificio de dos plantas, que sería donde se ubicaría la Farmacia. Ésta en la actualiadad la farmacia se encuentra cerrada.
de Diario de Cádiz; Luis, farmacéutico; Pablo el cual, aunque sus padre se empeñaron en que estudiara una carrera optó por la navegación, dedicándose a Regatas de Alta Competición y en la actualidad está a cargo de una flota de yates en Palma de Mallorca; y Miguel Ángel, también farmacéutico.
Fue concejal de la última Corporación Municipal antes de la restauración de los ayuntamientos democráticos, ostentando el cargo de delegado de Sanidad. Fue mérito suyo que el Hospital de San Juan de Dios -hoy abandonado a su suerte- siguiera abierto atendiendo a los pacientes después que las Hermanas de San Vicente de Paul se marcharan atendiendo, igualmente a los enfermos de Beneficencia, facilitando médicos y medicinas para los necesitados. Nombra, a la sazón, como encargada de la organización del Hospital a Angeles Izquierdo, Vda. de Félix Pérez Peral, de quien guardaba una grata memoria por su ejecutoria profesional. En unas de las Comisiones Permanentes del Ayuntamiento, el equipo de gobierno propuso trasladar el cementerio a la carretera de Sanlucar --donde aun quedan restos de su construcción-- a lo que Antonio se opuso con rotundidad, dado que la capa de nivel freático se encontraba muy próxima a la superfice, no siendo un terreno apto para las inhumaciones. Pero ya el gasto, inútil, estaba hecho... (Foto: Ayuntamiento antiguo, 1979. Foto Rafa. Archivo Municipal).





algunos interesantes productos que se salen de esa clase, como vamos a ver. Pero al Refino, se le ha quedado para los restos como 'el de los muertos'. (Fotografía: Enrique Rodríguez García).
telas que cubren los sofás). Cinta de algodón, al biés, de raso, de nylon, de falla, organdí, de saco, de piquillo, de galón dorado, de galón de marinero, de galón de lana. Cintas de cortinas: de fruncir, de velcro, de ojete, de riel. Cintas de lazo. Broches, corchetes, hebillas.
labores. Costureros. Espejos. Paraguas. Tijeras. Dedales de muchas calidades y materiales. Bastidores para bordados. Petit Point en Láminas. Revistas de Costura. Libros para labores: punto de cruz, ganchillo, bordado, de bebé. Tiras de Velcro. Cañamazo y esterillas para labores. Lanzaderas de Frivolité. Borlas, espumillas, abrazaderas, cordones, galones, llaveros y flecos...
EL VENERABLE FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE.
Jorge Thuillier Pérez, porteño nacido en la calle Santo Domingo 28, desciende de una familia bodeguera de origen inglés que se estableció en nuestra Ciudad en 1840, al socaire del negocio de la crianza y exportación de vinos. Jorge, profesor de Instituto, anda muy vinculado a Sevilla, donde vive e imparte clases en el Instituto trianero G.A.Becquer, donde en la actualidad es Jefe de Estudios y profesor de lengua castellana, literatura y taller de Teatro. Licenciado en Filología Moderna, no pudo acabar la carrera en la facultad de Cádiz, como había prometido la administración académica de la época y en Sevilla terminó los cursos 3º y 4º. Allí conoce a los socialistas Rodríguez Ibarra, Paco Fuentes y a un brillante Alfonso Guerra, quien con dos carreras a sus espaldas y regentando la Librería Machado, era el único que se atrevía a mostrar su desacuerdo en las aulas con el profesor de turno, e incluso proponer temas de debate durante las horas de clase. Su otro compañero porteño, en Cádiz, Emilio Flor, consiguió la licenciatura en la Universidad de Salamanca. Durante 18 años ha compatibilizado la docencia a los más jóvenes con la formación al profesorado. Su vinculación con El Puerto es de amor odio, pues entiende que la Ciudad que lo vio nacer, y a la que vuelve con frecuencia, prefiere olvidar su pasado y dejar que duerma el sueño del olvido, “quizás por el nombre que, no por casualidad, tiene nuestro río”, afirma. Está casado con Victoria Nieto, hija de Manolo Nieto, el Jefe del Despacho Central de Renfe de siempre: la oficina que había frente al Parque Calderón. Tiene dos hijos: Sergio y Raul, rompiendo la tradición de los Jorges en la familia desde que el primer George Thuillier Burrow llegara a nuestra Ciudad al filo de la mitad del siglo XIX. (En la fotografía, Jorge Thuillier Pérez, en el catamarán sobre el río Guadalete -río del Olvido-).

El Ateneo del Vino alegaba ante el Plan General de Ordenación Municipal que «En general todo parece promover la desaparición del rastro de la actividad bodeguera en la zona de Campo de Guía, con la consiguiente perdida de identidad y valores, para la ciudad y la cultura del vino. En orden a que esto no suceda, ya que sería una perdida irreparable para la identidad colectiva, el desarrollo turístico y el patrimonio edificado, solicitamos sean tenidas en consideración una serie de alegaciones que realizamos y se establezcan las determinaciones urbanísticas que permitan la pervivencia de los edificios de bodegas con su volumetría actual y usos acordes con su interés arquitectónico, sin olvidar apuntar la responsabilidad moral que recae en los gestores de la ciudad que decidan borrar una huella de tanta raigambre e importancia.» Pero Jorge no es muy optimista ante la desgana generalizada con el mundo del vino y su cultura. «En El Puerto solo quedan francotiradores de la cultura que, individualmente, luchan por la supervivencia de nuestras señas de identidad.
LOS THUILLIER EN EL PUERTO. GEORGE, EL FUNDADOR.
EDWARD THUILLIER BRADHAW.
establecimiento de la bodega: 1840 así como su vocación exportadora al mundo de habla inglesa. A los 29 años, ya casado, vivía en la calle Palacios, 59. Era una persona culta e instruida, que poseía una amplia biblioteca bilingüe, y que, además se dedicaba a la docencia: dirigía una Academia de Segunda Enseñanza, aficionado a la pintura y a pintar... era todo un humanista. A su muerte en 1903, deja en herencia los siguientes bienes: Vivienda y Casco de Bodega de 1320 metros en calle Zarza, 4. Hacienda, tierra y viñas en el Pago Rincones de Jerez de seis y tres cuartos de aranzada. Otra finca rústica de tierras y arboleda de nueve aranzadas en el Pago de La Laja y, nótese el apunte, el Palco
Núm. 6 del Teatro Principal.
sendos hijos suyos, primos hermanos entre sí. (Ilustraciones: Papel de Cartas de Edward Thuillir. Negativo en piedra para imprenta de etiqueta de Augusto Thuhillier. Etiqueta Generica. En la ilustración a color, Julia Thuillier Bradhaw).
JORGE THUILLIER SOLARES
JORGE THUILLIER PINA.
natural de Sevilla. Tras un largo noviazgo de 10 años se casó en 1951. Tuvieron cuatro hijos, tres de los cuales se dedican a la enseñanza -precisamente la profesión que no era la ilusión de su padre-, Jorge, que es Jefe de Estudios en el Instituto G.A.Becquer de Sevilla, Milagros, profesora en el Colegio Grazalema, Javier es especialista de la Armada en la reserva y Apoderado en Cádiz de Osuna, y Macarena, Directora del Colegio de Las Nieves. Hoy su
viuda, Rosario, tiene 80 años, y vive con su hija Milagros en la casa familiar de la calle Santo Domingo, a la que su marido, en vida, le hizo un remozado y resanado de fachada para deleite de los viandantes. Un hijo de Javier, de nombre Jorge, es el sexto Thuillier que lleva este a modo de gentilicio desde que el apellido inglés se instalara, por primera vez, en las calles, tierras y bodegas de El Puerto de Santa María. (En la fotografía, Jorge Thuillier y Rosario Pérez, a principio de la década de 1950 del siglo pasado).



-jugador del Rácing- dejó dispuesto antes de su fallecimiento que cada hermano se haría cargo de uno de los negocios instalado en los bajos de lo que fue, primero, el edificio de la Real Fábrica de Aguardientes y Licores, y luego Casa de la Aduana. Manolín no supo continuar con el Bar La Lucha y ahí está el espacio vacío y desaparecido su interior (dos intentos de manos extrañas no han conseguido reflotarlo como negocio de hostelería). En la fotografía, Carmen Barrera Tejada.




Pero con el mismo sabor añejo permanece en la calle Pintor Veneroni (Pescadería, Plaza del Carmen) número 2, en el marco de la casa de la Aduana, el bar “La Lucha.
Una desnuda bombilla sigue iluminando la cocina que, aunque hace décadas que no sirve tapas, siempre estuvo presta para freír el pescado que algunos traían para compartir con los amigos. En sus tiempos, se ofrecían suculentos guisos.
Las partidas de cartas siguen celebrándose desde muy temparao, al mus, la brisca o la ronda. Abarquilladas barajas de don Heraclio, con propaganda de Osborne, que pueden contar mil veladas ociosas de jubilados o marineros a la espera de zarpar.
Pocas mujeres han entrado, y mucho menos tomarse un vino. Forma parte del estilo masculino y machista que dominaba la hostelería en un tiempo. Perder este carácter sería deshacer el aire original. Todavía hoy, algunas esposas llaman desde la puerta o entran tímidadmente, franqueando una “sala prohibida”.
En Calpe, nuestros hermanos de la mar lo llaman “contar”. Es de cualquiera de las maneras, el Régimen Económico por el que se rigen o Sistema a la Parte en los demás puertos, incluidos los de EE.UU, Canadá y los de América del Sur. En los puertos según las modalidades de pesca, sean de arrastre, cerco o palangre existen algunas diferencias en el sistema de reparto de las tripulaciones. Esas diferencias estriban en el pago de las partes técnicas que incluyen las partes del redero de tierra, de los motoristas y de los patrones, tanto de pesca como de costa. En algunos puertos, las partes técnicas salen de la mitad del armador, es decir de su parte de beneficio, en otros de la tripulación y en otros del monte mayor. Todo de acuerdo con los usos y costumbres de cada puerto.
El fotógrafo Francisco Sánchez Pérez, nació en nuestra Ciudad el dos de abril de 1879. Hijo de Francisco y Ana, era más conocido por Quico. Trabajó en las oficinas de las Bodegas José de la Cuesta (hoy Bodegas Caballero), en la Aserradora Pastor y fue marchante de productos alimenticios. Murió con 64 años en abril de 1943. Aunque la fotografía nunca fue su profesión, si fue una afición que le ocupó bastante tiempo y además dejó sobrada constancia de su oficio en fiestas, bautizos, bodas, acontecimientos civiles, militares y eclesiásticos y fotografías de corte comercial e industrial. Fue radioaficionado -de los que se construían los artilugios- afición que heredaron su hijo Luis Pérez Sánchez y su nieto, José Luis Sánchez Pacheco. Un bisnieto de nuestro personaje, de nombre artístico Kiko Sánchez, (hijo de Sánchez Matabuena y Mercedes Toronjo) es el que ha mantenido la afición fotográfica de la familia, a la que se dedica profesionalmente y del que escribiremos un artículo en su momento.


El yerno de Luís Sánchez Pérez, el poeta Jesús María Serrano afirmaba, «Espero que con esta donación, se adhiera a ella otros con más documentos, y aprovecho para decir que la obra del abuelo de mi señora, Francisco Sánchez, ha contribuido al conocimiento de una realidad que ahora se nos escapa de las manos y, que 

El hijo de Quico Sánchez, Luis Sánchez Pérez (1921-1995), autor material de la donación, también fue fotógrafo influenciado por su padre. Trabajó para lo que hoy es la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, antigua Junta de Obras del Puerto, haciendo fotografías de la evolución de los dragados y rellenos de los puertos pesquero y comercial, -sus hijos le recuerdan trabajando en el cuarto oscuro- jubilándose en la década de los ochenta del siglo pasado. Luis, además, trabajaba en el mundo de la radio. Era un autodidacta que construyó una de las primeras radios super heterodina a válvulas. Trabajó en Quicar, de Antonio Salvatierra Blanco, después Salvatierra Radio, distribuidor de la Casa Philips, instalando antenas y arreglando la incipiente televisión de la década de los
sesenta del siglo pasado, ayudado por su hijo José Luis. Radioaficionado, colaboró junto con Joaquín Calero en la construcción de la emisora de radio del Instituto Laboral. Trabajó en Hispano Radio, y arreglaba las radios de los barcos pesqueros. Murió con 74 años. Se casó -gracias a los ahorros conseguidos construyendo radios de tres válvulas- con Amalia Pacheco Tejada con la que tuvo cuatro hijos, Inmaculada, José Luis, María Teresa y Fran, gran actor de teatro que da clases en Murcia. (En la fotografía, Luis Sánchez Pérez, poco antes de su fallecimiento. En la otra foto, en blanco y negro, Luis con su mujer, Amalia Pacheco Tejada, de recién casados).

El nieto de Quico Sánchez, e hijo de Luis, José Luis Sánchez Pacheco ha ido asumiendo parte de las aficiones y trabajos de sus ancestros. Aficionado a la electrónica, igualmente de forma autodidacta, ha llegado no solo a construir radios sino también televisión de aficionado, consiguiendo comunicarse vía televisión con diversos lugares de la geografía utilizando las más altas frecuencias. Antiguo radioaficionado, con el indicativo EA7WJ, ha participado y colaborado en muchas actuaciones humanitarias en la que los radioaficionados ocuparon, en su momento un papel primordial. Como su padre, trabaja en la Autoridad Portuaria en el Departamento de Explotación de Servicios Portuarios. José Luis recuerda que vivieron en la casa familiar de la calle Cielos, casi esquina con Cervantes, tres familias: los Sánchez Pacheco, los Sánchez Matabuena y la familia del repostero local, Pepe Mesa (otro personaje local que merece artículo propio). (En la fotografía, José Luis Sánchez Pacheco).




Lati luce en su cabeza una gorra de la Fragata clase F-100 'Blas de Lezo' ilustre almirante que vivió durante dos etapas de su vida en nuestra Ciudad. Su memoria es honrada por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista un barco de la Armada bautizado con su nombre. El último, la 
Genaro, que ha hecho de todo en la vida, lleva cincuenta años en el negocio de la fruta (pero en medio ha sido, además, camarero, embotellador de Bodegas Terry, e incluso conductor de los autobuses urbanos; fue uno de los diez chóferes que inauguraron la primera flota de autobuses públicos de El Puerto). En la fotografía, Genaro González Sala, Mariano Ganaza y su hermana Milagros en el puesto que estuvo ubicado durante mucho tiempo junto a la frutería de Agustín Vela. En la actualidad, el puesto familiar se encuentra ubicado, desde 1980, en la calle Abastos, número 5.
Genaro tiene cinco hijos, José Manuel, Ramón, Antonio, Rosa que está con él en el negocio de la fruta, y Francisco Javier. La familia de Genaro es muy popular, no solo en el Mercado, sino también en la Feria. El año que viene cumplen 26 años instalando caseta en el Real de las Banderas, la conocida como “Genaro y Familia”, algo que salió por casualidad en una conversación informal en el Bar Rábago entre el padre de “el Lati” y Julio Barcia, prejubilado camarero de El Cafetín. Y a raíz de aquella conversación, llevan así veinticinco años dándonos de comer en la Feria. ¿Ustedes creen que en esa caseta faltarán los pimientos frito? En la fotografía, el puesto de El Lati, con la exposición de productos a la vista en plena calle Placilla o San Bartolomé. (Foto: Fernando Galán).
Alguien muy popular en la Plaza era el desaparecido recientemente Manuel González Sala, “el Listones”, tío de José Manuel. El sobrenombre, el “nickname” le viene por el abuelo de José Manuel. Resulta que su abuelo José jugaba al billar con unos listones de madera -nada de palos de billar- y ganaba siempre con lo que le acuñaron el mote de “el Listones” que luego heredaría su hijo Manuel. En la fotografía realizada durante un encuentro en el campo del Racing Portuense, podemos observar, a la izquierda a Manuel González “el Listones”, acompañado por Francisco Galán Sánchez, “Paquiqui”, frutero también, quien con 76 años sigue en activo y mantiene un puesto en la parte alta del Mercado de la Concepción. Como de sentido del humor van sobrados, estén atentos a los juegos de palabras y a la agilidad mental que se maneja entre tendero, clientes y amigos, en cualquier transacción o trato. Y no se le ocurra preguntar si las naranjas que venden son de zumo; pueden obtener como respuesta que «no, estas naranjas dan coca-cola».

Otra vez un apellido de procedencia extranjera -inglés- en nuestra Ciudad vinculado al suceso de las luchas napoleónicas. Lord Wellintong se vino con su ayudante de campo del mismo apellido, antepasado de nuestro paisano. Dicho apellido también nos suena por otros no menos célebres sobrinos de Ricardo Summers Ysern: el desaparecido Manolo Summers, director de Cine; Tomás, productor de cine y televisión; y Guillermo, presentador de programas televisivos, escritor y pintor, ambos en activo.(Fotografía: Guillermo Summers).
Su nieta Begoña, en su tesis doctoral: «Estudio Global de la Obra de Serny (1908-1995), dibujo, pintura, diseño y grabado», afirma del pintor, afirma del padre: «Si algo le caracterizó fue dar a cada una de sus creaciones una personalidad muy acusada; tomó la realidad de manera subjetiva y la vertió en una obra inmensa que alcanzó numerosos campos del arte: dibujo, ilustración, cartel, retrato, pintura, pintura mural y grabado. En su trayectoria obtuvo una gran consideración hacia su obra y aprecio por su persona, por parte de escritores, artistas y críticos de arte: José Francés, César González-Ruano, Daniel Vázquez Díaz, Eugenio d’Ors, José Hierro, Rafael de Penagos, Federico Carlos Sainz de Robles, Manuel Pombo Angulo, entre otros, que vieron en él a un maestro y en su recorrido artístico la esencia de una de las vertientes de la pintura contemporánea, como ha quedado constancia en multitud de comentarios que constituyen una parte fundamental para acercarnos a Serny a través de importantes figuras de su tiempo. Esta tesis ha querido ser, por encima de todo, recopilación razonada y debidamente ordenada de lo más significativo de la extensa obra de Serny, con el fin de que la misma quede inscrita convenientemente en el contexto artístico que le corresponde.» (Grabado de Serny: 'De Carnaval'. Firmado a lápiz y numerado: 85/100. Enmarcado en paspartú granate).
REVISTA GENTE MENUDA.
REVISTA BAZAR. 
