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Cristóbal Mosquera de Figueroa nació en Sevilla en el año 1547.  De condición hidalga,  estudió en Salamanca y en Osuna y fue discípulo de Juan de Mal Lara. Fue Corregidor y Capitán General en El Puerto de Santa María y Auditor de cuatro Galeras. Antes fue Corregidor de Utrera y posteriormetne de Écija, para luego pasar a ser Alcalde Mayor de Adelantamiento de Burgos, y trasladándose luego a Valladolid.  /En la imagen, retrato de Cristobal Mosquera, en un grabado propiedad de la Biblioteca Nacional de España.

¿Que es un Corregidor? Era un funcionario real, cargo equivalente al de alcalde, cuya misión era representar a la Corona en el ámbito municipal. Sus funciones: representar a la monarquía a nivel local, gestionar el desarrollo económico y administrativo de los municipios, presidir los ayuntamientos, dando validez a sus decisiones, ser juez en primera o segunda instancia, ... Desaparecieron en 1833 al instaurarse los Gobernadores políticos, en el ámbito administrativo, y remodelarse el sistema judicial.

Cristóbal Mosquera perteneció al grupo poético sevillano de la mitad del siglo XVI. Tuvo algunos amigos muy conocidos, como el poeta Alonso de Ercilla, Miguel de Cervantes, a quien le proporcionó trabajo como recaudador de la Armada Invencible, y de don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, que le protegió. Como poeta fue recreador s de la poesía del momento, le gustaban las construcciones trimembres, tomando como modelo a poetas como Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León. También de Fernando Herrera de  quien era amigo personal y publicó en sus “Anotaciones” algunas traducciones suyas.  Se retiró a Écija, donde pasó los últimos años de su vida. «cansado, pues, ya de tantas ocupaciones y trabajos, i desengañado de las cosas del mundo, se retiró a Écija, donde avía sido corregidor, i allí enfermó de la orina i de otras reumas o corrimientos a los ojos que le turbaron i oscurecieron la vista. Finalmente, vencida la naturaleza de los achaques i dolores, trocó esta vida por la eterna, año de 1610». (Francisco Pacheco). /En la imagen, portada del 'Comentario en breve compendio de disciplina militar...', propiedad de la Biblioteca Nacional de Portugal. Año 1596.

«Don Juan de la Cerda, recurrió a Cristóbal Mosquera para poner orden y paz en ciertos asuntos delicados de su Ciudad y Gran Puerto de Santa María. Para ello, le nombró juez para que abriese el juicio de residencia al doctor Espinosa, corregidor del Puerto y de sus tenientes y otros oficios. El mismo día que el duque hizo este nombramiento, le dio el título de Corregidor del Puerto, fechado en Medinaceli en noviembre de 1580 en el que se hacía constar ‘la habilidad y suficiencia y calidades que concurren en vos el licenciado Mosquera de Figueroa’.

A fines de noviembre se presentó el juez poeta en el Puerto de Santa María, y el último día del año ya actuaba en el desempeño de su cargo. Con todo celo desempeñó su oficio de Corregidor, que ejerció hasta 1582, siendo una de las cosas más notables que hizo la reforma de las Casas del Cabildo, en las que edificó varias piezas. /En la imagen, vista parcial de la vista de El Puerto dibujada por Anton van Wyngaerde en 1567 por encargo de Felipe II.

Mosquera, que en su juventud había sido marino, se hallaría a sus anchas en el Gran Puerto de Santa María, y tal vez recibiera aquí la visita de su antiguo general el marqués de Santa Cruz, a quien, años después, en 1586, le dedicó un extenso e inspirado elogio a su retrato.

Un grave negocio tuvo que resolver Mosquera en el Puerto de Santa María por la cualidad de las personas que en él intervinieron, ya que se trataba del licenciado Juan Rodríguez Herrera, vicario del Puerto. Este licenciado era hombre inquieto y muy aficionado a entrometerse en los asuntos de la jurisdicción civil ‘por lo que traía alborotada a la ciudad, y no acudir a las cosas del servicio de la Iglesia y administración de los sacramentos como debía’, así se lee en las actas capitulares.

El Cabildo portuense acordó que ‘convenía mucho que no fuese Vicario e que todos sus excesos fuesen castigados’. De esto se encargó con diligencia y pericia el Corregidor Mosquera y sin perder tiempo se trasladó a Sevilla, llevando para el provisor una carta del Cabildo, en la que se pidió la remoción del Vicario. La gestión de Mosquera dio el resultado apetecido. El provisor contestó al Cabildo del Puerto ofreciendo hacer justicia, y Mosquera consiguió que el Vicario fuese removido. Al poco tiempo, el poeta dejaba el corregimiento del Puerto para desempeñar otros oficios que Felipe II le encomendara, entre ellos ‘ciertas cosas del servicio a Dios y de Su Majestad’, en la ciudad de Livona, por lo que pidió al Cabildo del Puerto le hiciera merced de darle noventa días de ausencia para dichos asuntos. Acordó el Cabildo como lo pedía el Corregidor, ‘conforme a la ley del Reino y más allende, con que cumplido el dicho término, asista a dar residencia’. /En la imagen, el rey Felipe II.

Tengo para mí que Mosquera ya no volvió más al Puerto de Santa María, y que el juicio de residencia le fue en un todo favorable, siendo el licenciado Pedro de Alarcón el juez encargado de las actuaciones. Que la prudencia y los dotes de gobierno de que Mosquera estaba poseído se acreditaron mientras fue Corregidor, lo demeuestra que algún tiempo después desempeñó importantes oficios en Utrera y el puesto de Corregidor en Écija, donde pudo prestar a su amigo Miguel de Cervantes señalados favores». (Texto: Santiago Montoto). /En la imagen, Miguel de Cervantes, quien fuera proveedor de las Galeras Reales.

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Manuel Martínez Alfonso (Valencia 1924 – El Puerto de Santa María 2003)

Manuel Martínez Alfonso nace en Valencia el 14 de febrero en 1924, en una casa situada muy cerca de la emblemática y valenciana Torre del Miguelete, tercer hijo del matrimonio formado por Manuel Martínez y Rafaela Alfonso. Es el año en el que se estrena la película “Los Nibelungos” de Fritz Lang, se permite la apertura del sarcófago de Tutankhamon, nacen Marlon Brando o Truman Capote. Es el año del fallecimiento del escritor Frank Kafka o del compositor Giacomo Puccini (autor de Tosca, La Bohème o Madame Butterfly). /En la imagen, cuadro de Torres Brú que figura en la alcaldía. Precisamente fué Martínez Alfonso el que instituyó esta costumbre de colocar un cuadro de los ocupantes del sillón de primer edil, en la planta noble del Ayuntamiento, quizás a semejanza de los existentes en el Palacio Provincial, sede de la Diputación de Cádiz, a la que llegaría a pertenecer en 1976.

El niño Manuel, con un año de edad, en Valencia.

1924.
Ese mismo año nacen, en Sevilla, Luis Conradi y Toro, jesuita con nótula 959 en GdP; su amigo Juan Ignacio Varela Gilabert, escritor y poeta con nótula 1047 en GdP y, en la calle Larga, el escultor y medallista, Fernando Jesús López, con nótula 407 en GdP. Ese año fueron alcaldes de la Ciudad Sebastián Péndola y Soto, médico de profesión, quien en abril será sustituido por el bodeguero Alfonso Sancho y Mateo.

Manuel Martínez y Rafaela Alfonso, padres de nuestro protagonista.

Su familia se compone, además de sus padres, de dos hermanas, Amparo y Carmen, con las que le unirá una fuerte relación, a pesar de la distancia que separaba sus lugares de residencia, y que le prestaron apoyo de muy diversas formas, a él y a su familia, a lo largo de toda su vida.

ESTUDIOS EN VALENCIA

Hace sus primeros estudios en la Escuela Aneja a la Normal, después en el Colegio Nacional de la calle Juristas y más tarde en el Patronato de la Juventud Obrera. Continúan en el Colegio de los Padres Escolapios y aprueba el examen de ingreso en el Instituto Luis Vives (1935) La guerra civil española le sorprende en su domicilio de Valencia, lo que afecta al normal desarrollo de su formación académica, aunque continúa sus estudios bajo la dirección de su hermana mayor, Amparo. Finalizada la guerra, retoma la normalidad de los estudios, culminados con el examen de estado. /En la imagen de la izquierda, Manuel, en una instantánea tomada en 1932 en Valencia, durante la Primera Comunión.

En la fila del suelo, en el centro, marcado con una X, en el Colegio valenciano.

LITERATURA EN MADRID.
En 1943 comienza los estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia. Tras finalizar el ciclo de estudios comunes en dicha Facultas, atraído por la Literatura, que no puede cursarse en dicha capital, se desplaza a Madrid donde continúa sus estudios. Entre sus profesores se cuentan figuras del orden de Dámaso Alonso. En 1948 se licencia en Letras y regresa a Valencia. En 1949 vuelve a Madrid para iniciar los estudios de doctorado. En 1951 abandona definitivamente Madrid.

De izquierda a derecha y de arriba abajo:  Policarpo Deusto Canal, a continuación, el madrileño Ventura Lozano Moreno, profesor de Mecánica, José López Ruíz, Catedrático de Matemáticas, el portuense Luis Macías Rubio, el valenciano Manuel Martínez Alfonso, Catedrático de Lengua y Literatura Española, el malagueño Enrique Bartolomé López-Somoza, Catedrático de Geografía e Historia; debajo, el primero es David Almorza Salas, José Jacinto Cossi Mora al segundo; el tercero es Pepe Morillo León, locutor de Radio Puerto, Emisora del Instituto Laboral, Antonio Verdugo Chaves, y de portero, José María Quignón Selvático, gaditano, profesor de Formación del Espíritu Nacional (FEN) y de Gimnasia. No vemos por aquí al profesor de Física y Química, Joaquín Calero Muñoz. ni a José Luís Garratón Sánchez, profesor de Electricidad, ni a Tomás Quiles, profesor de Carpintería; tampoco veo entre el público a los subalternos Manolo, Tobío, o a los administrativos Pepe Vélez o Pando.

LLEGADA A EL PUERTO.
Tras conseguir por concurso la plaza de Profesor Titular del Ciclo de Lenguas en el Instituto Laboral, llega a El Puerto en octubre de 1952. Ya en el Puerto, inicia dos amistades que van a durar toda la vida: José Luis Tejada Pelufo y Eligio Pastor Nimo. Entonces reside en casa de doña Milagros Daniel, en la calle Pozuelo, 42. Allí hará buena amistad con otros huéspedes: Manuel Pérez Varela, Paco Viseras Alcolea, Manolo Tolón. Luego vendrían otros a incrementar la larga lista de amigos: Ventura y Teo, Antonio y Mariluz...

MATRIMONIO EN SAN JOAQUÍN.
En 5 de septiembre de 1956 contrae matrimonio con la portuense María de los Ángeles Pérez Sánchez --Mary--, en la iglesia parroquial de San Joaquín. Fruto del matrimonio nacen siete hijos: Alfonso, María Victoria, Alejandro, Alberto, Álvaro, Alfredo y Rodrigo. Y más tarde la familia se incrementa con cuatro nietos: Ana, Lucía, Santiago, Carlos y Jaime.

La familia al completo, padres, hijos, nietos, tías, nuevos miembros, en una instantánea tomada el 13 de octubre de 1996.

En El Puerto también traba una entrañable amistad con la familia de doña Pilar López, tan unida a la familia que los hijos de Manuel Martínez Alfonso la llaman ‘abuela’.

AGENCIA: ‘PUBLICIDAD A VOCES’.
En esa época, para complementar sus bajos ingresos como profesor de instituto, da clases particulares, crea una agencia publicitaria —“Publicidad a Voces”— por medio de la cual organiza una ‘Exposición del Hogar Moderno’, un periódico mural-cultural-publicitario —‘Color’— de periodicidad semanal, un concurso exposición de fotografías, conciertos musicales en el Parque Calderón, etc. Llega a adquirir una furgoneta “Gutrob” para explotarla comercialmente, pero el negocio resultará a la larga un fracaso y una sucesión de preocupaciones.

El 7 de junio de 1962 lee en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid su tesis doctoral “Contribución al estudio de la Geografía Literaria del Puerto de Santa María”, obteniendo la máxima calificación: ‘Sobresaliente cum Laude’.

Diputado provincial en 1976, jurando el cargo.

CONCEJAL Y CASA DE LA CULTURA.
En 1973 se presenta a las elecciones municipales por el tercio de representación familiar y es elegido concejal en la Corporación que preside Fernando T. de Terry Galarza. Se le confían las delegaciones de Censo Electoral, Padrón Municipal y Nomenclatura de Vías Urbanas, Festivales de España y la organización de las Ferias del Libro, así como la puesta en marcha de la Casa de la Cultura, que inicia sus actividades en 1975.

Recibiendo a S.M. el Rey el 1 de abril de 1976, en la Plaza de los Jazmines, frente al Paseo de la Victoria.

ALCALDE DE EL PUERTO.
El 1976 es elegido alcalde, por votación entre los miembros de la Corporación Municipal, y toma posesión ante el Gobernador Civil, Antolín de Santiago y Juárez. En febrero es designado Jefe Local del Movimiento, cargo que ocupa hasta su extinción en 1977, y elegido diputado provincial, incorporándose a la Corporación que preside Antonio Barbadillo y García de Velasco. Son años difíciles para la vida municipal, por la situación transitoria y la escasez de medios económicos. En su misión administrativa cuenta especialmente con la colaboración de sus dos primeros tenientes de alcalde, Enrique Pedregal Valenzuela y Javier Merello Gaztel, del Secretario de la Corporación, Jaime Fernández Criado, y de su secretario particular, Juan Martín Vélez. No olvidamos tampoco la compañía fiel en tantas jornadas viajeras de su conductor oficial Eusebio Íñiguez. Tras más de veinte meses al frente del Ayuntamiento, presenta su dimisión el 27 de octubre de 1977, reintegrándose a su puesto de concejal.

Pero su actividad principal no fue la política, sino que destacó en diferentes campos que le llevaron a tomar o participar en iniciativas culturales de diferente índole a lo largo de toda su vida y, en particular, en su larga estancia en El Puerto, todas ellas relacionadas con tres de sus pasiones: la Literatura, la Educación y los Viajes Culturales. Por alguna de ellas, o por todas, es recordado en El Puerto.

La revista infantil 'Yumbo'.

LA LITERATURA.
Las inquietudes literarias de Manuel Martínez Alfonso se remontan al período de la Guerra Civil. En alguno de sus escritos recuerda las lecturas de revistas infantiles, como Yumbo, Tim Tyler o el Aventurero. En esa época también comienza a escribir un diario personal. Ya en 1943 empieza a entregarse con interés a la lectura: Berceo, Nocalis, Chesterton, Rubén García Sanchiz… Escribe algunos cuentos y pronuncia su primera disertación pública (1944) en el salón parroquial de San Esteban (Valencia): “La figura del Consiliario y la Sinfonía Pastoral”.

Tras una estancia en Jaca, comienza a escribir unos poemas en prosa sobre el Pirineo y una adaptación para radio del tema de Los Nibelungos. En 1945 recibe sus primeras retribuciones, modestas, por sus trabajos literarios: Radio Nacional, Revista del Ejército… Escribe también un guión cinematográfico, que empieza a buscar fortuna.

RADIO NACIONAL DE ESPAÑA.
En 1948 comienza a colaborar con la revista “La Hora”, del Sindicato Español Universitario (SEU) de Madrid, como corresponsal desde Valencia. En 1950 consigue una colaboración fija en Radio Nacional, en la sección de Intercambios de programas. Tras su estancia en Madrid para iniciar los cursos de doctorado, estudia los clásicos e inicia la redacción de un tratado de Historia de la Literatura Española.

PRIMER LIBRO: ‘CAMINOS Y SENDAS’.
Ya en Valencia, en 1951 colabora como crítico de cine en la revista universitaria Claustro, que edita su primer libro “Caminos y Sendas”, crónicas de su viaje a Santiago, prologado por Walter Starkie (escritor, músico, viajero, cervantista e hispanista irlandés). También comienza a escribir “Sala de Banderas”, una colección de cuentos de ambiente militar, que no consigue publicar. /En la imagen de la izquierda, 'Caminos y Sendas, su primer libro prologado por el hispanista irlandés Walter Fitzwilliam Starkie.

CREACIÓN DE SENDAS REVISTAS.
La actividad literaria continúa una vez que toma posesión de su puesto de trabajo en el Instituto Laboral del Puerto de Santa María, en 1952, cuando publica algunos artículos en “Ateneo” y “La Actualidad Española”. Crea y dirige la revista “Guad-el-Leteo”, portavoz del Instituto. En 1955 publica la revista “Santa María”, de temas marianos y portuenses, que se prolongará durante algunos años. Editado por el Instituto, aparece un ensayo literario, “La figura del soldado en la Novela Picaresca”.

HISPANIDAD Y CRUZADOS.
En 1956 queda finalista en el Premio Valencia de Teatro, de la Diputación levantina, con su obra “Un funcionario llamado Sánchez”. Es designado miembro de la Comisión Ejecutiva de las Fiestas de la Hispanidad que, organizadas por el Ayuntamiento desde 1958, se prolongarán hasta 1967. Una de sus misiones específicas es la dirección de “Hispanidad”, una hoja informativa que publicará cinco número en cada conmemoración anual. Publica en “Cruzados”, periodiquillo local, una serie de críticas de estrenos cinematográficos durante los años 1959 y 1960.

FUNDACIÓN DE MEDUSA.
A primeros de 1961 interviene en la fundación de “Medusa”, Agrupación Cultural Portuense, de la que ostentará la presidencia. Compartirá trabajo e ilusiones con José Luis Tejada, Antonio García Amador, Carlos Zaccagnini, Rafael Tardío Alonso, Rafael Esteban Poullet, Paco Muñoz, Luz García, Antonio Pérez, Rafael Caballero Bonald, los jesuitas Padres Montero y Pascual… y tantos otros, en una tarea generosa y eficaz  que se prolongará por más de una década…

SEGUNDO LIBRO: ‘EL PUERTO EN LA LITERATURA’.
En 1962 con el nombre de “El Puerto de Santa María en la Literatura Española. Ensayo de una geografía literaria”, presentado por “Medusa”, se publica su tesis doctoral. Las colaboraciones en prensa local, provincial, en Radio Juventud de Cádiz, conferencias, etc. continúan produciéndose en estos años. Prosigue sus actividades en “Medusa”, Protección Civil y Fiestas de la Hispanidad, e inicia otras nuevas en la Junta Local de Turismo y Educación Popular y en la Asociación de Cabezas de Familia.  /Página interior del libro 'El Puerto de Santa María en la Literatura Española. Ensayo de una geografía literaria, editado por la Asociación Cultural 'Medusa', de la que llegaría a ser su presidente.

LA VOZ DE LA BAHÍA, PERIÓDICO LOCAL.
En 1965 se lanza con Fernando Portillo a la aventura de crear un periódico para el Puerto, que se llamará “La Voz de la Bahía” y que aguantará un año de supervivencia.

El 25 de noviembre de 1969, en el Club Taurino, en la entrega de un reconocimiento a 'Joselete'.

TERCER LIBRO: ‘PLAZA REAL’.
En septiembre de 1968 se publica “Plaza Real”, una extensa y documentada historia de la fiesta de los toros en El Puerto de Santa María. El 12 de diciembre del año siguiente presenta el libro en el Ateneo de Madrid, en acto en el que participan el académico José María de Cossío, Antonio Bienvenida, Díaz Cañabate, Carlos Murciano y Ramón Solís. /En la imagen de la izquierda  cubierta del libro 'Plaza Real'.

CUARTO LIBRO: ‘EL PUERTO CRECE’ EN ‘TEMAS PORTUENSES’.
Ese mismo año, al constituirse el Instituto de Estudios Gaditanos, de la Diputación Provincial de Cádiz, es designado Miembro Titular de dicho organismo, que dirige José Mª Pemán y preside el de la Diputación, Fernando Portillo. El 28 de marzo de 1971 pregona la Semana Santa del Puerto de Santa María.

Miembro titular del Instituto de Estudios Gaditanos. En la fotografía, con José María Pemán, Director del Instituto. A l a izquierda, el titular de la Diputacion Provincial, Fernando Portillo. Año 1969

'El Puerto crece', publicado en 1976.

En 1976 se publica “El Puerto crece”, una guía de los nuevos núcleos urbanos, y a través de la Casa de la Cultura edita, desde 1975 hasta 1979, una serie de  hasta siete publicaciones de distintos autores sobre temas portuenses. El 15 de diciembre de 1977 pronuncia el pregón de Navidad con Amor.

QUINTO LIBRO. ‘EL PUERTO CIUDAD DE HISTORIA Y TURISMO’.
En 1978 aparece su libro “Puerto de Santa María, Ciudad de Historia y Turismo”, publicado por la editorial Everest en su colección “Ibérica”. Entre 1978 y 1981 desarrolla una intensa actividad cultural: presentación del libro del Dr. Orozco Acquaviva “La gaditana Francisca Larrea, primera romántica española”, en la Casa de la Cultura de Cádiz; charla taurina en la Peña El Cordobés de Jerez; y Pregón de la Hispanidad del Puerto (1978). Pregón de la Semana Santa de Puerto Real (1979). Pregón de las fiestas de la Virgen de los Milagros en el Puerto; y presentación del film “Toros en el Puerto” en la Semana Cultural Taurina, con motivo del Primer Centenario de la Plaza de Toros (1980). Presentación de la película “Aire y Herencia de Portugal” en la Fundación Municipal de Cultura de El Puerto (1981). /En la imagen de la izquierda, 'Puerto de Santa María (Ciudad de Historia y Turismo', publicado por Editorial Everest en 1978.

ACADÉMICO DE BELLAS ARTES.
En 1984, la casi centenaria Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, constituye, bajo la presidencia de D. José Argemí, su Cuerpo de Académicos, del que, entre otros, es designado por la Junta Directiva, académico electo. Interviene como Secretario eventual de la corporación desde los primeros momentos y, sucesivamente, pronunciará el discurso de contestación en la recepción como Académicos de Número de Juan Ignacio Varela Gialbert Fernando Muñoz (1985); de Fernando Jesús López y José Luis Tejada (1986). Él mismo accede como tal el 25 de febrero de 1988, con la lectura de su discurso “El realismo geográfico en la literatura española”, siendo contestado por Juan Ignacio Varela. Las colaboraciones en los Pliegos de la Academia (primera época) se suceden, con numerosos trabajos publicados en la revista trimestral, de la que se publicaron 25 números desde octubre de 1991 hasta julio-octubre de 1997.

En 1965, en la Academia de Bellas Artes, flanqueando junto a su amigo Eligio Pastor Nimo a Antonio de la Torre.

INTENSA ACTIVIDAD ORATORIA.
Su actividad cultural y oratoria no cesa: “La literatura de viajes”, charla coloquio en la I Semana Cultural del Colegio Guadalete, y Pregón del I Centenario de la llegada de las Hermanitas de los Pobres al Puerto (1983), Pregón de la Feria del Vino (1985), “Fortuna próspera y adversa de un padre de familia numerosa”, en la Semana de la Familia, en San Fernando (1986), presentación del libero “Plural Amor”, de Augusto Haupold (1987), “Contribución del Puerto de Santa María al descubrimiento de América”, en las Jornadas de Convivencia y Cultura de ACIT, y “Viajar, un importante factor educacional”, conferencia organizada por GADEAC en el Club ‘El Buzo’ de Vistahermosa (1988), “Itinerario sentimental para un callejeo portuense”, en el Aula de Cultura de Vista Hermosa, y Pregón de las Fiestas de la Virgen de los Milagros (1989).

SEXTO LIBRO: 'DEL GUADALETE AL BIDASOA'.
En 1989 aparece publicado “Camping en España: del Guadalete al Bidasoa”, impreso en talleres La Voz, de San Fernando, que lleva una expresiva dedicatoria: “A Mary”, compañera de caminos. Esposa, madre, cocinera, chacha, portamapas, copiloto… Compañera de Camino”. En este libro se narra un viaje del autor que, con toda su familia, sale de El Puerto de Santa María y recorre España hasta llegar a San Sebastián. /En la imagen de la izquierda, portada del volúmen 'Del Puerto a Bidasoa'.

TRES NUEVOS LIBROS.
Ya jubilado de su actividad docente, sigue trabajando en sus escritos y libros: “De Tarifa a Finisterre” (1995); editados por el Ayuntamiento de El Puerto, se publican “El Puerto y yo” (Biblioteca de Temas Portuenses, 1998), recopilación de obras que «he ido escribiendo a lo largo del tiempo, que he ido publicando en periódicos y revistas del entorno…», con las que pretendía sentirse satisfecho «si, al terminar de leerlas, has ahondado un poco en el espíritu del Puerto, has hecho amistad con él»,  y “Tierras, Hombres, Pueblos” (2000), obra en la que intenta destacar, sobre todo, la importancia del factor ambiental en la vida de un hombre.

PROFESOR.
‘Don Manuel’ es el profesor de varias generaciones de portuenses y de personas de las poblaciones del entorno, de la Sierra, de la provincia de Cádiz. En muchas ocasiones, en los lugares y momentos más insospechados, alguien se acerca a don Manuel para saludarle y recordar sus tiempos en el laboral (Zahara de la Sierra, Villaluenga del Rosario…). /En la imagen de la izquierda, su penúltimo libro 'El Puerto y yo', publicado en 1998.

MONCADA: 1943.
Su primera experiencia docente la tiene en Moncada, en el año 1943, sustituyendo a un amigo maestro, lo que supone sus primeros ingresos económicos: diez pesetas diarias. Aunque el desplazamiento le obliga a dedicarle al trabajo bastante tiempo, aún le queda suficiente para preparar un examen pendiente o asistir a clases nocturnas de inglés.

Tras licenciarse en Letras da clases en Valencia, en una academia. A comienzo del curso 1950/1951 es contratado como educador en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. En 1951 trabaja como profesor ayudante “interino y gratuito” de la Cátedra de Literatura del Dr. Sánchez Castañer de la Universidad de Valencia.

HORIZONTE: EL PUERTO.
Es en este año (1951) cuando en el horizonte de su historia aparece, por vez primera, su relación con El Puerto de Santa María, ya que consigue ganar el concurso para la plaza de Profesor Titular del Ciclo de Lenguas en el recién creado Instituto Laboral. A mediados de octubre de 1952 llega al Puerto y es designado  director interino del Instituto. Con sus compañeros Joaquín Calero Muñoz, Enrique Bartolomé López-Somoza, Jesús Peña, José Mª Quignón Selvático, Pepe López Ruiz, y Pepe Vélez en la Secretaría, empieza la tarea de poner en marcha un nuevo centro docente.

Excursión con los alumnos del Instituto. Iglesia de los Templarios. Aracena. 1966.

CURSOS DE VERANO.
En mayo de 1961 realizará en Madrid las oposiciones para numerario, que ganará con el número 3 del grupo de profesores de lengua y el 6 de la lista general. En 1963 se inician en El Puerto los Cursos de Verano de Estudios Sociales que dirige el Catedrático de Universidad de Sevilla Francisco Sánchez-Apellániz y que seguirán celebrándose durante unos quince años en el Instituto. A ellos prestará apoyo y colaboración.

Primer Curso de Delineante de la Construcción del PPO, organizado en el Instituto de Santa Domingo. A la clausura se hicieron la “foto de familia” el 28 de junio de 1971, en las escaleras de acceso al piso superior, donde estaban el Aula de Dibujo y la Emisora de Radio. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Zunzunegui, Saborido, interno desconocido, José María Ruibal, Martínez portorrealeño. Siguiente fila: Rafael Castro, Fernando Sánchez Matabuena, Antonio Dueñas Redondo, Camilo González Selma, desconocido: fila siguiente: Juan Aguirre Lanzarote, Manuel Martínez Alfonso, a la sazón director del Centro, Juan Millán Jarillo, alumno interno de Zahara, que hoy vive en Barcelona y trabaja en la ONCE, José Cepero Peralta, Morro, policía nacional, fabricante de cocinas y en el Curso profesor de matemáticas y Humberto Jiménez Ruiz; fila inferior: Francisco Javier Camacho Barba, con el tiempo sería concejal de Deportes, Pepín Zaragoza Roselló

DEL PPO AL BACHILLERATO.
En esta época participa en los Cursos Formación en Inserción Profesional (FIP), organizados por el Instituto varios años, con este nombre o con el de Programas de Promoción Obrera (PPO). que les sucede.  En 1967 se autoriza al Instituto a impartir las enseñanzas del nuevo plan de Bachillerato general, que se comparten con las del Laboral, en situación de extinción, y se reconoce a los profesores la titulación de Catedráticos. Al año siguiente es nombrado Jefe de Estudios del Centro.

Segundo Curso de Delineante de la Construcción del PPO, organizado en el Instituto de Santa Domingo. La foto, realizada seis meses después,  el 14 de diciembre de 1971, está tomada en las escaleras del patio de acceso a la primera planta. Se aprecian las “trenkas” de moda en aquellas fechas. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Camilo González Selma, Manuel Martínez Alfonso, que ya luce perilla (en la foto anterior solo bigote), Roberto Muñoz Ávila, Miguel Moya Pinel; en la siguiente fila: Morro, José Cepero Peralta, Pepe Vélez Rodríguez, un alumno de Puerto Real, un alumno desconocido que pudiera ser Espino o Espinosa; siguiente fila, Juan Aguirre Lanzarote; siguiente fila, Antonio Dueñas Redondo, José Rodríguez Paloma quien falleció en un accidente deportivo con un catamarán en aguas de la Bahía de Cádiz junto con nuestro amigo José Antonio Gómez Benítez al que le dedicamos un cariñoso recuerdo; el día 6 de este mes hizo 26 años; Antonio Holgado, José Luis Garratón, profesor de electricidad y Rafael Castro.

En su despacho del Instituto Santo Domingo.

DIRECTOR DE INSTITUTO.
El 1 de septiembre de 1970 toma posesión de su cargo de Director del Instituto Santo Domingo, antiguo Instituto Laboral. En el desempeño del cargo tratará de mejorar las instalaciones, ordenar las actividades docentes, reorganizar el internado y fomentar los actos culturales, así como la realización de una serie de viajes de estudios con acampadas, y que son, en años sucesivos, los siguientes: Galicia y Portugal (1971), Madrid y ciudades de su entorno (1972), Granada y Valencia (1973), Extremadura (1974), y Valencia y Mallorca (1975).

La instantánea está tomada hace 36 años en los caminos concéntricos de los jardines de la Real Cartuja de Valldemosa (Mallorca), rodeados de cipreses y otros árboles, el 5 de marzo de 1975. El viaje de fin de estudios del Instituto Santo Domingo, partió desde El Puerto, visitando Valencia y en barco hasta Mallorca. Allí se recorrieron las islas. Al frente de la expedición el Director del Centro, Manuel Martínez Alfonso (acompañado por su esposa), el profesor de Dibujo, José Cepero Peralta y su esposa, y Ventura Lozano Moreno, profesor de tecnología e Ignacio Pérez Blanquer, profesor de Física y Química.

DE MUÑOZ SECA A SANTO DOMINGO, Y VICEVERSA.
Clausurado el Instituto de la calle Santo Domingo, se incorpora con sus compañeros de docencia al “Pedro Muñoz Seca” a partir del curso 1976-1977. Para el curso siguiente es nombrado director en comisión de servicios en el recién creado Instituto de Formación Profesional, que se instala en el edificio de la calle Santo Domingo, donde estuviera el desaparecido Instituto Laboral. Una vez finalizada su comisión de servicios, se reincorpora a su cátedra de Lengua y Literatura en el ”Pedro Muñoz Seca”, en julio de 1981. A partir del 1 de octubre de 1986 se incorporará, con algunos otros compañeros del “Muñoz Seca”, al viejo solar de la calle Santo Domingo, que ya no abandonará hasta su jubilación. En este último período de actividad docente escogerá las clases nocturnas.

Claustro del antiguo Convento de Santo Domingo, hoy Instituto de Enseñanza Secundaria, en una imagen en blanco y negro, iluminada.

El 30 de septiembre de 1989 pasa a ser oficialmente funcionario en situación de jubilado. En junio, al terminar las clases, los compañeros le ofrecieron una cena de despedida y amistad.

VIAJERO.
Otra de las aficiones más conocidas de Manuel Martínez Alfonso era la de viajar. Muchos recuerdan su casa en la rotonda de la Puntilla, con la caravana en el jardín, su actividad campista, sus viajes, todos ellos con un innegable componente cultural: museos, monumentos, calles, plazas… nada escapaba a su curiosidad y a su afán de conocer y aprender en esos viajes. Ese espíritu viajero se remonta a mucho tiempo atrás.

A caballo, durante el Servicio Militar, en 1949

ESCUELA DE PERIODISMO.
Su primera salida de la región levantina la lleva a cabo en el año 1943, año en el que se desplaza a Madrid para intentar, sin éxito, su ingreso por oposición en la Escuela Oficial de Periodismo, recientemente fundada.

CAMINO DE SANTIAGO.
Tras licenciarse en la Facultad de Letras de Madrid, pretende caminar con un amigo desde Santander hasta Santiago de Compostela, representando en el camino “El retablo de Maese Pedro”, pero falla el amigo. No obstante, emprende solo el camino, aunque en Comillas le llegan noticias graves de su casa que frustran la continuación del viaje: su padre ha fallecido. Su intento resultó fallido, pero no abandona la idea y lo volverá a intentar. En julio de 1950 parte desde Valencia en peregrinación a Santiago, solo, a pie y sin dinero. Hace 1234 kilómetros en 31 días. Será una suma de riquísimas experiencias, expresadas en su obra “Caminos y Sendas”, a la que se ha hecho mención.

Con su esposa Mary y sus amigos Antonio García Amador y Mari Luz Iglesias, practicando una de sus aficiones: el campismo.

EL CAMPISMO.
Ya en El Puerto, casado, con hijos, inicia una actividad que aún no había alcanzado el desarrollo que  se le acabaría conociendo: el campismo. En 1966 adquiere su primer coche, un modesto R-4, y un equipo de acampada, con los que iniciarán en veranos consecutivos una larga serie de viajes familiares, que continuarán tras la mejora de su equipo campista con la adquisición en 1971 de una caravana “Caraveler” modelo “Sevilla” y un más potente vehículo, un Seat 124, sustituidos en 1979 por una roulotte de la misma marca, modelo “Maradona” y un Renault 12 .

PERIPLOS.
A lo largo de los años, los viajes se van sucediendo:  doble recorrido campista a lo largo del Mediterráneo (1969 y 1970); Cornisa Cantábrica (1972), Valencia en Fallas (1973), Galicia (1975); Pirineos (1978); Asturias (1979); Portugal (1980); Aranjuez (1981), Almería (1982), Pirineo occidental (1983), País Vasco-Navarro (1984), Reino de Valencia (1985), Portugal Centro (1986) y Reino de León (1987). Sólo la edad consiguió frenar su afán viajero. /En la imagen de la izquierda, la portada de su último libro, “Tierras, Hombres, Pueblos” (2000), obra en la que intenta destacar la importancia del factor ambiental en la vida de un hombre.

Escritor, conferenciante, profesor, maestro, viajero, amigo, esposo, padre, abuelo, valenciano, portuense… Manuel Martínez Alfonso falleció en El Puerto de Santa María el día 2 de julio de 2003. (Textos: Carlos Salido).

29 de mayo de 1999. Inauguración de la calle Instituto Laboral, con otros profesores de dicho Instituto, tras el homenaje al Centro. De pie: Manuel Martínez Alfonso, José López Ruiz, Paco Viseras Alcolea, Tomás Quiles, José Cepero Peralta, Luis Gutiérrez, Joaquín Calero Muñoz, Ventura Lozano Moreno. Agachados: Ramón González Montaño, Ángel Angulo Fernández, Leonardo Romero Maure, Ignacio Pérez Blanquer.

Como muestra de su amor por todas las cosas del Puerto y sus devociones, publicaremos en septiembre la Salve que Manuel Martínez Alfonso dedicó a la Virgen de los Milagros, texto muy apreciado por su esposa ya fallecida, Mary.

3

Juan Ignacio Varela Gilabert, nació en El Puerto de Santa María el 10 de Agosto de 1924 y falleció en Cádiz el 16 de Enero de 1997. Fue concejal del ayuntamiento de El Puerto en la década de los sesenta del siglo pasado y, a finales de la misma, en junio de 1969, fue nombrado Jefe Local del Movimiento, representando al anterior régimen político en la Ciudad.

1924.
El año de su nacimiento, se cierra el Colegio de los Jesuitas por diversas causas: disminución de jesuitas, disminución de alumnos y sobre todo la necesidad de utilizar el edificio como Noviciado de la nueva Provincia Jesuítica de Andalucía. Muñoz Seca estrena “Los sabios”,  “La raya negra”, “La muerte del dragón”, “La mujer de nieve”, “Los chatos” y “La buena suerte”.  Ese año era alcalde de la Ciudad Sebastián Péndola y Soto, médico de profesión, pero en abril será sustituido por el bodeguero Alfonso Sancho y Mateo. En la Iglesia Mayor Prioral se instalará un arco luminoso en la Puerta del Sol, formado por tiras de madera y bombillas eléctricas. La iniciativa partió del Dr. Francisco Muñoz Seca, para dar mayor realce a las salidas procesionales. La Banda de Música del Maestro Rocafull volvería a ofrecer sus conciertos. Nacen también ese año, en la calle Larga el escultor Fernando Jesús y en Sevilla, el sacerdote jesuita considerado portuense Luis Conradi Toro.

De Juanín Varela o de Juan Ig. como a él le gustaba escribir se refería así en 1962 Manuel Martínez Alfonso: “No podía haber nacido más que en El Puerto. Y en efecto, así ocurrió el hehco un día del año 24. Aquí estudió por libre el bachillerato, con exámenes en Jerez de la Frontera. Su actividad literaria ha sido más para sí mismo que para los demás; un desahogo poético, sin afán ninguno de notoriedad. […] Ha publicado algunas cosas en la revita ‘Cauce’ por los años 44 y 45. Charlas –eso que tan bien sabe hacer—ha dado sobre poesía popular andaluza en RNE en Madrid. Y recitales poéticos de su propia obra en esta misma emisora, en el Aula Manuel Machado, donde fue presentado por Josita Hernán”. /En la imagen, Manuel Martínez Alfonso en 1962.

Publicista, conferenciante, pregonero y poeta fue nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia de El Puerto de Santa María en Mayo de 1985. Académico de número de la de Ciencias, Artes y Letras de San Dionisio, de Jerez de la Frontera, miembro de número del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz.

En la imagen de la izquierda, el poeta arcense Julio Mariscal de Montes, con quien colaboró en varias ocasiones.

Académico de número de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, así como miembro del Instituto de España y de la Asamblea Literaria – fundada por Jorge Juan de Cádiz, en 1777 y nuevamente reestructurada – y del Instituto Español Sanmartiniano – filial de Cádiz. Escribió en alguna que otra ocasión con el poeta arcense Julio Mariscal de Montes, de cuyo libro de poemas, inédito, ‘El mar, la caracola y más siglo XIX’ (1947), extraemos el siguiente poema:

LEVANTE
Hay un viento marinero
Que cuando sopla de tierra
Le pone espuelas al viento.
Levante por estribor,
Y un puerto blanco y lejano
Rondándome el corazón.
¡Ay su galope salado
en mi frente sin confines
llena de sombras y barcos!

Juan Ignacio Varela, a la izquierda de la imagen, atendiendo a una visita en Bodegas Terry de cuyo departamento de publicidad y RRPP llegaría a ser responsable.

VIDA LABORAL.
Trabajó en Bodegas Fernando A. de Terry S.A. donde fue responsable del Departamento de Publicidad y RRPP, a donde llegó de la mano del ex alcalde Miguel Castro Merello procedente de la compañía de seguros L'Assicuratrice Italiana en la que fué Inspector Regional de Ventas.    También  en la Caja de Ahorros de Cádiz, hoy incorporada en Unicaja, en El Puerto; en Ubrique fue delegado de la misma,   jubilándose en el departamento de la Obra Social y Cultura de dicha entidad bancaria.

Ha pronunciado numerosos pregones, charlas y conferencias, así como recitales de su obra poética y cuenta en su haber con varios premios literarios. Pregonero de las Semanas Santas de Cádiz, San Fernando, Alcalá de Guadaira (Sevilla), Rota, El Puerto de Santa María (su tierra natal, tres veces), Barbate (dos veces) y de Cádiz en la Casa de Cádiz en Barcelona.

Juan Ignacio Varela Gilabert pregonando la Semana Santa en El Puerto en el año 1970. Instituto Santo Domingo. (Pregonó en tres ocasiones: 1964, 1970 y 1976).

Mantenedor de los VI Juegos Florales de la Serranía Gaditana (Ubrique, donde trabajó en la antes mencionada Caja de Ahorros), y del 1º de las Peñas Gaditanas (Ubrique); del Carmen y la Sal (San Fernando); Fiestas Típicas de Bornos (dos veces) y Fiestas de Chiclana de la Frontera. Premio a la poesía de tema libre por su poema “Sonetos del Buen Amor” en los Juegos Florales de las Fiestas de la Hispanidad del año 1960.

Escenario del Teatro Principal durante los Juegos Florales de las Fiestas de la Hispanidad en 1962. /Foto: Rasero.

Primer Accesit sobre “Décimas del Río Guadalete”, bajo el lema “Guad” en los Juegos Florales de las Fiestas de la Hispanidad de El Puerto  del año 1962. Pregonero en Rota de San Isidro y el Rosario; Primer pregón del Carmen en Prado del Rey; en El Puerto de Santa María dio los primeros pregones del Carmen, Navidad con Amos, del Vino; el 2º del Carnaval. Pregones del Rocío en su Ciudad natal, Puerto Real y Sanlucar de Barrameda, así como del Rosario, en la Casa de Cádiz en Barcelona.

En la caseta del Olivo, recibiendo una distinción en presencia de Luis Ortega, Enrique Pedregal, Luis Suárez Ávila, Manuel Martínez Alfonso, Venancio González y Paco del Castillo.

Ha pronunciado numerosas conferencias sobre los más variados temas y recitales de su obra poética en distintos municipios andaluces, Madrid y Sevilla.

Durante su etapa municipal --fue concejal y Jefe Local del Movimiento-- acompañando al Gobernador Civil Julio Rico de Sanz que aparece en el centro de la imagen con pañuelo blanco en la chaqueta; a su izquierda el concejal Fernando Arjona y a la izquierda de éste, el Comisario de Policía. Al fondo de la imagen distinguimos al clero local, Anastasio Pérez de Andrés, capellán de la Ciudad, Manuel Salido Gutiérrez, Párroco de la Prioral y Arcipreste, Carlos Román Ruiloba, coadjutor, un poco mas abajo su hermano, el también sacerdote, Manuel Román Ruiloba. En el centro de la imagen, con chaqueta blanca, Juan Ignacio Varela, detrás el alcalde de Cádiz y Jefe Provincial del Movimiento, Jerónimo Almagro Montes de Oca.  A la derecha, en primer término Juan Martín Vélez y detrás Péculo. El comandante de la Policía Municipal, Manuel López, aparece de uniforme blanco. 15 de julio de 1969.

PREMIOS LITERARIOS.
Entre los premios literarios, además de los antes citados, figuran los de Nacional de Poesía “Rodríguez de Valcárcel”; Nacional de Poesía “Jerez” en la Fiesta de la Vendimia del Sherry; Flores Naturales  de Alcalá de Guadaira (Sevilla) y La Palma del  Condado  (Huelva) en las Juntas Literarias celebradas en esas Ciudades. Premios de Poesía “Madrigal” de Puerto Real; “Virgen del Rosario” de Rota; “Alfajoa de Oro” de Cádiz; y “Exaltación del Guadalquivir” de Sanlucar de Barrameda; entre otros premios de charlas, pregones, conferencias, etc.

PUBLICACIONES.
Fue colaborador de varias publicaciones, como en ABC de Sevilla, Diario de Cádiz y Confederación Española de Cajas de Ahorro, así como de emisoras de radio.  Posee el Nacional de Artículos Periodísticos “Jerez”, por una colección de artículos sobre el Vino de Jerez,  publicados en ABC de Sevilla; el de artículos sobre la Coronación de Nuestra Señora de los Milagros, de El Puerto de Santa María; “Medusa”, de cuentos, y primero y segundo, también de cuentos, del Concurso Comarcal de la Sierra Gaditana.

Tiene publicados el discurso de los VI Juegos Florales de la Sierra (Publicaciones de la Caja de Ahorros de Cádiz; “Navidad con Amor” y “Muñoz Seca a través de una amistad familiar” por la Fundación Municipal de Cultura de El Puerto de Santa María y varias de sus poesías en publicaciones del Ministerio de Cultura y otros.

Joaquín Camacho Graván, delante de un cartel promocional de su úlitmo libro. /Foto: Ruedo Abierto.

Joaquín Camacho Graván nació el 20 de julio de 1947, en la Huerta de Raimunda, también conocida como Huerta de Malacara, situada donde hoy está la barriada del mismo nombre, donde se crió junto a sus cuatro hermanos. Allí vivió entre lechugas, coles, rábanos tomates y todo tipo de verduras de una huerta, además del ordeño y mando, que realizó muchas veces, a las vacas que se criaban allí.

1947.
El año en el que nació Joaquín fueron alcaldes Ignacio Osborne Vázquez y, a partir del 14 de julio, Joaquín Calero Cuenca. Apenas con un mes de vida, el 18 de agosto de 1947, sobre las 9:45 de la noche una explosión en Cádiz producida por unas 200 toneladas de trinitrotolueno, carga de alrededor de 1600 bombas pertenecientes a la II Guerra Mundial y a la Guerra Civil, integradas cabezas de torpedo, minas antisubmarinas y mayoritariamente cargas de profundidad, arrasando la onda expansiva edificaciones, viviendas y cuarteles produciendo cuantiosas víctimas mortales. La población de El Puerto, donde se produjeron numerosas roturas de cristales por la onda expansiva, abandonó el casco antiguo en previsión de una nueva explosión, refugiándose en descampados de la carretera de Sanlúcar y Jerez./En la imagen, reproducción de la portada de Diario de Cádiz del día después de aquella fatídica jornada de 1947.

El Vapor Adriano desplazó a los muelles gaditanos un contingente de soldados zapadores. Instalaciones militares hoy en desuso, cuevas en la Sierra de San Cristóbal, fue el lugar escogido con posterioridad para albergar el resto de material bélico que no había estallado.

CUVILLO.
Joaquín empezará a trabajar con 17 años en la Bodega de Cuvillo, donde estuvo durante 18 años de servicios auxiliares, es decir «echaba mano a lo que le mandaran que había que hacer». Además, durante su vida laboral, regentó una confitería en la calle Pagador, esquina con Palma: ‘La Moderna’. /En la imagen, soporte publicitario de 'Fino Basilio' de Bodegas Cuvillo.

EN LA PLAZA DE TOROS.
Cuatro generaciones de la familia Camacho han prestado sus servicios en la Plaza de Toros de El Puerto. El primero sería su bisabuelo, Francisco Camacho Herrera quien desde la fecha de la fundación --1880-- hasta 1910, trabajó desempeñando diferentes funciones en nuestro coliseo taurino. Le tomó el relevo su abuelo, como clarinero, entre 1910 y 1922, año en el que pasará a ser Maestro de Chiqueros, donde estuvo hasta que se jubiló en 1960. Aquí le dio el relevo al padre de Joaquín quien, entre otras funciones fabricaba las banderillas que se usaban para arponear a los toros mientras, simultáneamente, su tío ejercía de Alguacilillo.

Confeccionando banderillas en la Plaza de Toros a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado. Del libro 'Plaza Real' de Manuel Martínez Alfonso. /Foto: Mesa.

En 1971 Joaquín se incorpora formalmente a la Plaza como conserje de la misma. Desde muy pequeño se movía por los ambientes taurinos de la Plaza de Toros, acompañando a su padre y a su abuelo, en las distintas labores que realizaban en el coso taurino. Desde entonces y hasta 1982, compatibilizaba su trabajo en la Plaza con el que tenía en Bodegas Cuvillo.  Joaquín continuó prestando sus servicios en la Plaza de Toros hasta el año 1999, realizando diferentes funciones: desde chófer de la empresa concesionaria, hasta torilero, pasando por la entrega de banderillas a los toreros, o pintando el ruedo. Compartió algunas laboraes con su hermano Francisco quien, hoy día, es Maestro de Chiqueros de la Plaza. Ambos hermanos conformaron las cuatro generaciones trabajando para el más que centenario coso taurino porteño.

La pareja recién casada, a hombros por la Plaza de Toros.

BODA EN LA PLAZA.
El 10 de abril de 1972 se produjo un hecho insólito hasta entonces en la Plaza Real. Siendo alcalde de El Puerto Fernando T. de Terry Galarza, contrae matrimonio en la capilla del recinto, con Carmen Ruiz, actuando como padrinos el padre de la novia, Antonio Ruiz y la hermana de nuestro protagonista, Teresa Camacho, siendo unas de las pocas personas --además vinculada al mundo taurino-- que ha tenido la oportunidad de realizar su enlace matrimonial en un marco tan peculiar. Años más tarde, el concejal de IU en funciones, José Manuel Vela Cordones, celebró el banquete de su boda con Begoña Serrano Romero, en el ruedo de la Plaza, siendo alcalde Rafael Gómez Ojeda.

EL INÉDITO MUNDO DEL TORO.
Su pasión por el mundo del toro y a cuanto rodea a la Fiesta, le anima a publicar un libro, en el año 2008: ‘El Inédito Mundo del Toro’, un interesante albúm en blanco y negro de medio millar de fotografías, más que inéditas, insólitas, --se ve en una instantánea a S.M. el rey Don Juan Carlos torear una vaquilla--. Como se afirma en la promoción del volúmen, «El editor, ha sabido recopilar, conservar y difundir, con el único propósito de mostrar a los aficionados al mundo del toro, las variopintas situaciones trágicas, cómicas, tiernas, románticas, singulares, sorprendentes y únicas que se dan en él. Es un libro que por su dinamismo, mantiene vivas las imágenes, y transporta al aficionado hasta el mismo ruedo, sintiendo el estremecimiento, que un animal como el toro, transmite al tenerlo de frente, desplazándose con buen tranco y con el poderío que de él se deduce. Por tanto, El inédito mundo del toro, es un libro para aficionados, porque en él se recoge parte de la historia gráfica de un mundo tan infinitamente inmenso y lleno de contenidos, que al buen aficionado hace rememorar, imaginar, sentir y disfrutar de la fiesta del toro. También es un libro para no aficionados, porque las curiosas imágenes, describen una época de nuestra historia, donde el toro y torero dibujaban, en una sociedad un tanto oscurecida, la plasticidad artística, el futuro triunfante y el desafío de unos hombres que saliendo de la nada, tan sólo con su coraje, entrega y afición, se enfrentaban a lo más poderoso del momento, el toro»

Durante la presentación del libro, en el restaurante Bar Jamón. De izquierda a derecha, Joaquín Camacho, Guillermo Boto, Fernando Gago y Pepe Fernández.

LLENAZO EN EL BAR JAMÓN.
La crónica de ese 7 de febrero, la hacía el crítico taurino Curro Orgambides, para Diario de Cádiz: «Llenazo en el Restaurante Bar Jamón, de la portuense ronda de Molino Platero, para la presentación del libro "El inédito mundo del toro. La presentación corrió a cargo de Guillermo Boto que destacó las raíces taurinas del autor del libro, cuya familia ha estado vinculada a la Plaza Real desde la inauguración del coso. El anfitrión, el restaurador Pepe Fernández, mostró tanto su agrado por acoger a la familia taurina portuense como su disposición para acoger cuantos actos de esta naturaleza se celebren. No hay que olvidar que Restaurante Bar Jamón patrocina unos premios con el marchamo de la calidad en la Plaza Real. Por su parte el edil Fernando Gago, celebró el nacimiento de esta nueva publicación taurina de minerva portuense y aportó interesantes y novedosos datos sobre la tradición taurina de El Puerto, remontándose a 1607 para citar los parajes donde se han corrido toros en la ciudad del Guadalete: Plaza de la Iglesia, Plazuela del Castillo, Campo o Egido de San Francisco, Plaza del Polvorista y Muelle y surtidero de Galeras».

TOROS EN CÁDIZ (1929-1967).
Al año siguiente, y tras diez años de trabajo de investigación y recopilatorio, un nuevo libro ve la luz de la mano de Joaquín. «Toros en Cádiz. 1923 a 1967», prologado diez años antes por el catedrático de Lengua y Literatura y ex alcalde El Puerto, Manuel Martínez Alfonso, autor del libro «Plaza Real», a quien está dedicado el volmen, que versa sobre la historia de la Plaza de Toros de Cádiz, haciendo un recorrido por la historia: II República, Guerra Civil, la Dictadura, su clausura y derribo. 400 páginas ilustran más de 600 espectáculos.

Esto escribía el periodista Modesto Barragán, director del programa de Canal Sur ‘Andalucía Directo’, en marzo de 2009 en Diario de Cádiz, quien actuó como presentador del segundo libro de Joaquín.

UNA PLAZA DE TOROS.
«Queden  tranquilos de antemano plataformas a favor o en contra de la llamada fiesta nacional, que lo que sigue no es defensa ni reivindicación alguna en uno u otro sentido. Hoy me refiero a lo que fue esa plaza de toros de Cádiz, de lo que da cuenta con detallada recopilación realizada y publicada estos días el persistente aficionado Joaquín Camacho. Más allá de la visión inevitablemente afectiva con la que los muchos aficionados abrirán este libro, parte de la reciente historia de la Bahía pasa delante de nuestros ojos en las páginas ocres de la vieja cartelería. Espectáculos taurinos, musicales o boxísticos se dan la mano de forma ordenada y perseverante a lo largo de las temporadas que van de 1929 a 1967. Es un hueco para la nostalgia a la que tan exageradamente entregados vivimos muchas veces en la trimilenaria, y un espacio también para buscar el motivo de cuplé, la broma socarrona y el comentario irónico que siempre nos da la historia a poco que la relea uno de Cádiz.

Invitación al acto de presentación de su segundo libro: 'Toros en Cádiz'.

Hablamos de una plaza de toros viva aún en el callejero popular por mucho que ahora tenga nombre de un antiguo general cartaginés que también toreó lo suyo por aquí, por mucho que ahora el ambiente de las 11.000 localidades del viejo coso tenga poco que ver con el que nos ofrece el de las gestiones de tesorería, tráfico... Hoy les animo a que pasen y vean cómo en éste, al igual que en tantos huecos que le quedan por desempolvar al viejo Cádiz, hay motivos para la sorpresa, la risa y la emoción más alegre y más triste a la vez.

En el Casino Gaditano capitalina, durante la presentación de 'Toros en Cádiz', a cargo del periodista Modesto Barragán a quien vemos a la izquierda, en el centro nuestro protagonista y a la derecha, el Teniente de Alcalde Delegado de Turismo del ayuntamiento gadinato, Bruno García.

Porque funesto es también que banderillas negras de la historia escogieran esta zona de fiesta para intentar cercenar la libertad inherente a esta tierra acabando con la vida de tanto inocente. La plaza cayó y calló y la Historia hizo lo demás. El trabajo de hoy, al que ha dado su vida el autor, enseña tal cual lo que tantos vieron y disfrutaron según fue marcando el tiempo que inexorable todavía no ha devuelto lo que aquellas autoridades de finales de los 60 también prometieron. Y hablando de toros, vaya mi reconocimiento a la flamante premio Meridiana entregado por el presidente Chaves el pasado jueves, la emprendedora Ana Alonso, afincada en El Puerto desde tantos años y precursora femenina en la difícil tarea de presidir festejos taurinos».

Entrada de una corrida de toros celebrada el 29 de junio de 1947, año del nacimiento de nuestro protagonista, quien posee una importante colección de entradas y carteles taurinos.

Ambos libros se pueden encontrar en cualquier librería de la provincia e incluso en las de otras provincias españolas. Ahora se encuentra inmerso en la recopilación de datos del que sera su tercer libro. Además, entre sus aficiones se encuentra la del coleccionista, especialmente, como no de carteles y entradas taurinas.

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Pehr Löfling o Pedro Loefling, nació en 31 de enero de 1729 en Valbo Gastrikeland (Suecia), hijo de Erik Löfling y Bárbara Standman. Estudia con un profesor privado hasta que, con 16 años se matricula en la Universidad de Upsala, en un principio para estudiar Teología empero, influido por el profesor Carlos Linneo se apasiona por la Botánica y acaba cursando estudios de Medicina. Tutor del hijo de Linneo y ayudante de sus profesor, presenta tu tesis escrita sobre ‘Yemas y Retoños de los Árboles’ e ingrea en la Real Academia de Ciencias Sueca. /A la izquierda, silueta del científico.

ESPAÑA Y VENEZUELA.
Con 21 años viajará a España recomendado por su mentor, a instancias del rey Fernando VI, donde permanecerá entre 1751 y 1754, realizando una serie de colecciones de zoología, --especialmente ictiología-- y botánica, que enviará a Carlos Linneo a Suecia, entre las que se encontraban especies nuevas. Publicará sus estudios en la Gaceta de Madrid en 1752 y, a título póstumo, su mentor dará a conocer su único artículo científico Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758), pues falleció, prematuramente con 27 años, en la actual Venezuela, a orillas del río Caroní, en la Misión de San Antonio de Caroní (Bolívar, Venezuela), siendo enterrado al pié de un naranjo junto a la iglesia, en la Misión de Santa Eulalia de Merecuri.

Quizás fue este El Puerto que, 30 años antes, conoció Pedro Loefling, visto desde el Matadero Viejo, detrás de la actual estación de Ferrocarril. “Vista del Puerto de Santa María”, óleo sobre lienzo, 70 x 95 cm, 1781-1785 (propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid) [P1151]. Autor: Sánchez, Mariano Ramón (Valencia, 1740-1822).

1753. EL PUERTO.
Pedro Loefling permaneció por espacio de algo mas de tres meses en nuestra Ciudad, en 1753, mientras esperaba partir en la expedición que le llevaría a los límites del Sur de América o del Orinoco (en el viaje  realizó descripciones de peces, moluscos, crustáceos y medusas, y ya en Venezuela realizaría una interesante descripción de flora y fauna) y elaboró durante aquel periodo de tiempo, con la ayuda de los pescadores de El Puerto, el Primer Tratado Español de Descripción de Peces.

La sueca Solveig Nordin recoge en un estudio sobre su compatriota que «En Iter Hispanicum se puede leer sobre los peces que Loefling preparaba para la Reina de Suecia y probablemente algunos todavía están en Estocolmo, Suecia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Naturhistoriska Riksmuséet). [algo que la autora no tiene aún contrastado durante la redacción de este texto]

Se reproducen las páginas 93 y 94 del Iter Hispánicum En la segunda página, hace referencia a los 50-60 peces de El Puerto de Santa María que fueron enviados a la Reina de Suecia.

Traducción libre del texto, escrito por Loefling el 18 de diciembre de 1753, del Iter Hispanicum. «El 20 de Octubre, la misma fecha de llegar a Madrid hace 2 años, resultó ser mi primer día de viaje en mi Viaje Americana, y el 2 de noviembre llegué aquí al Puerto de Santa María y el 5 de noviembre a Cádiz, donde me quedé un poco mas de 2 semanas antes de regresar de nuevo junto con mi compañía al Puerto de Santa María, como aquí se presentan más posibilidades de realizar estudios de la Naturaleza, mejor que en Cádiz que está cerrada. Por fin me he dedicado a los peces, y me he entrenado en la Ictiología, además de haber preparado entre 50 y 60 Especies de Peces en “Spiritu Vino” para Su Real Majestad La Reina, los cuales serán mandados con el primer barco a Suecia por el Sr. Cónsul BELLMAN (en Cádiz).» /Portada de Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758)

Loefling partió de la Bahía de Cádiz  la madrugada el 15 de febrero de 1754 en dirección a la que sería la actual Venezuela. Ya no volvería, quedando allí para siempre.

PISCES GADITANA. OBSERVATA GADIBUS ET AD PORTUS Sª MARÍA. 1753. Mens. Nov. et Decemb.
La abreviatura Loefl. se utiliza en los géneros creados ó especies descritas por Pedro Loefling. Algunos de los nombres vernáculos y nombres científicos dados por Löfling a la fauna marina de la Bahía de Cádiz, durante su estancia en El Puerto de Santa María en el Primer Tratado Español de Descripción de Peces:

anchova: Clupea encrasicholus; anguilla: Muraena anguilla; araña: Trachinus draco; armado: Trigla coccyx; azedia: Pleuronectes; borracha: Trigla; borriquete: Perca marina; breja: Sparus; burel: Scomber trachurus; cadella: Galeus Glaucus; cazon: Squalus Galeus; chucho: Raya; dorada: Sparus aurata; faneca: Gadus; galera: Cancer; herrera: Sparus oblongus; lenguado: Pleuronectes; lisa: Mugil; morena: Muraena; perrillo: Gobius niger; pescada: Gadus; pintarroja: Squalus Canicula; rape: Lophius; robalo: Perca labrax; rubio: Trigla cuculus; sabalo: Clupea; safio: Muraena; sardina: Clupea sardina; tapaculo: Pleuronectes; vaca: Raya maxima; xibia: Sepia.

Placa situada en la esquina de la calle Guadalete esquina Avda. de la Bajamar, en agosto de 2010.

PLACA DE RECONOCIMIENTO.
En la calle Guadalete, en una esquina del antiguo Hospital Municipal, con la vista puesta al río, se descubrió el pasado 11 de agosto de 201o una placa en reconocimiento del científico sueco que vivió durante unos meses en nuestra Ciudad y del trabajo realizado. El alcalde de la Ciudad Enrique Moresco, el presidente de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, Manuel Pico Ruiz Calderón y el presidente de la Asociación de Amigos de la Cultura Científica, Francisco González de Posada uno de los impulsores de la iniciativa, presidieron el acto. La Asociación Ecologista, en palabras de su Coordinador Local, Juan Clavero Salvador, valoraron positivamente esta distinción. También, en el Real Jardín Botánico de Madrid, se encuentra una placa a la memoria del joven sueco desaparecido prematuramente a causa de unas fiebres en la expedición a los Límites del Orinoco.

SOLVEIG NORDIN.
Solveig Nordin Zamano, compatriota sueca de Pedro Loefling (idealizado en el grabado de la izquierda) hizo en mayo del 2008 un recorrido por España, utilizando como guía de su periplo, el Diario de Viaje escrito por nuestro protagonista, en su viaje desde Madrid el 20 de octubre de 1753  hasta llegar a Cadiz el 5 de noviembre, que refleja en algunas entradas y comentarios en su blog: http://rutahistoria.blogspot.com/ (Texto: José María Morillo).

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Con el título ‘El Buen Samaritano. Elías Ahuja (Cádiz-1863 - Nueva York 1951), acaba de publicar su cuarto libro el escritor y museólogo porteño Manuel Martínez Cordero, a quien dedicamos la nótula núm. 911 en Gente del Puerto.

Portada y contraportada del libro.

SINOPSIS.
Elías Ahuja y Andría nació en Cádiz el 8 de enero de 1863. En 1880 su padre decidió enviarlo a Boston (Estados Unidos) para ampliar sus estudios.En 1903 se traslada a Nueva York y conoce al empresario Pierre S. du Pont, quien le ofrece un puesto en la Compañía DuPont como Apoderado Comercial de la “DuPont Nitrate Company” en Valparaíso, Chile. Su plena dedicadión al trabajo y sus inversiones en la Bolsa de Nueva York lo conviertieron años más tarde un hombre muy rico. A los sesenta años y quizás con la añoranza de su Cádiz natal, regresa a España en 1922, encontrándose una situación dramática en la que la pobreza inundaba los pueblos de la provincia. Crea en España la “Beneficiencia Particular Elías Ahuja” y en Estados Unidos la Fundación Good Samaritan, e invierte parte de su fortuna en obras benéficas. Durante la Guerra Civil, sus enemigos y detractores, que codiciaban los bienes que poseía, intentaron destruir su reputación y fueron cercándolo. Informado por un alto mando de la Guardia Civil, institución a la que tanto había favorecido, de lo peligroso de su situación, el 31 de mayo de 1937, parte hacia el exilio en un viaje triste y desesperanzado nuevamente hacia Estados Unidos. En el verano de 1951 se supo en Cádiz que Elías Ahuja y Andría había fallecido el 20 de julio de ese año en la soledad de su apartamento del Hotel Carlton House de Nueva York.

A medida que se va avanzando a través de las páginas de este libro se puede vislumbrar la enigmática biografía de Elías Ahuja y Andría, “El buen samaritano”, un personaje tan interesante como desconocido, que dedicó su vida a los más necesitados.

COMPRA ONLINE.
www.eliasahujaandria.es
Edición limitada de 500 ejemplares.

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Manuel Ruiz-Cetrino Pérez de la Campa es un matemático y maestro que, aunque nacido en Córdoba en el año 1935, estuvo relacionado con nuestra Ciudad donde impartió clases entre 1955 y 1960, apenas con 20 años hasta los 25. Sus padres, Emiliano y Josefina, solo tuvieron ese hijo, al principio de la Guerra Civil, cuyo matrimonio se vio truncado por la contienda, lo que daría como consecuencia una infancia dura. Su inclinación por las matemáticas se manifestó a los 7 años de edad, ocupando en la escuela siempre el primer puesto en dicha materia, derivando su vocación por la enseñanza, en la cordobesa Escuela Normal de Magisterio, al no poder continuar estudios de licenciatura, aunque las matemáticas serían siempre su devoción.

Manuel tiene escrita una novela costumbrista cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, así como ensayos de matemáticas y un nuevo método para las reglas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir. Es miembro de la Real Sociedad Matemática Española. Jubilado, vive en la actualidad en Peñafiel (Valladolid).

El año del nacimiento de nuestro protagonista, 1935, fue enterrado en El Puerto Tomás  Osborne y Guezala, Conde de Osborne quien se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas [sic] Vázquez, de cuyo matrimonio fueron sus hijos, Elisa, casada en abril de 1917 con el  Marqués de la Candia;  Enriqueta, María, casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico, Ignacio casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis, casado con Ángeles Domecq, hija de la Marquesa viuda de Casa Domecq  y Antonio.

Manuel Ruiz Cetrino, a la derecha, durante una interpretacion de 'El Divino Impaciente'

UNA NOVELA DE EL PUERTO.
El año de su nacimiento moría uno de los propietarios de Bodegas Osborne y quizás, casualidades de la vida, fue lo que le inspiró a escribir una novela cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, en el entorno del marco de producción de los vinos del Jerez-Xérès-Sherry.

LA VENDIMIA DE LA NAVAJA.
La trama de «La Vendimia de la Navaja» era de época, en la que podemos reconocer calles y paisajes de El Puerto. Una prostituta había sido brutalmente asesinada y sus restos abandonados. El maestro Tomás Alameda se interesará por este sobrecogedor caso que estremece a la población y que viene a unirse a la desaparición en extrañas circunstancias de un padre de familia al que se le imputa un importante robo. Con la España rural y las relaciones en una bodega al fondo, esta inédita novela escrita en 1960 por  Manuel Ruiz-Cetrino transcurre en El Puerto de Santa María, ejemplo de una ciudad española que se despierta al desarrollismo con todos los fantasmas del pasado como guardianes. Ruiz-Cetrino era una joven promesa literaria a finales de los 50 pero su osadía creativa en unos tiempos muy complicados ahogaron su producción.

HISTORIA DE AMOR.
Además de en El Puerto, impartió clases en Málaga, Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Lugo y Peñafiel (Valladolid), donde reside ya jubilado. En nuestra Ciudad vivió una relación de amor imposible, que todavía recuerda, --permanece soltero-- y que le hizo abandonar El Puerto al que ha viajado, muchos años, después en varias ocasiones. Además estuvo un tiempo apartado de la docencia oficial, impartiendo clases particulares en su vivienda, en la calle Diego Niño. De aquel amor, prefiere que, aunque su otra protagonista ya no vive, la apasionada historia que vivieron permanezca en el anonimato.

AMIGO DE MIGUEL DELIBES.
Amigo del  vallisoletano, Miguel Delibes, director del periódico El Norte de Castilla, con el que coincidió y con quien se carteaba, leyó un fragmento de ese manuscrito y le recomendó entonces que retocara algunos párrafos, demasiados duros para la época. Otro amigo censor, madrileño, que se guarda en el anonimato, incluso le aconsejó que ni siquiera se atreviera a hacerlo público. «La vendimia de la navaja» era una novela demasiado arriesgada para 1960, porque habla de la corrupción del régimen y su vinculación con las empresas más poderosas de cada comarca.  Una pena, porque la vocación literaria de Ruiz Cetrino desapareció ante la frustración vivida entonces. Eso sí, Ruiz Cetrino colaboró con su nombre y con seudónimo en El Norte de Castilla y La Voz del Sur.

Faena de estiba de botas a un camión.

FRAGMENTO  DE LA NOVELA.
«--Maestro ¿hace un chica?-- le espetó Pastrana, despertándole de sus pensamientos por la plaza de España.
Pastrana, el guardia municipal, iba de paisano y le llamaba desde la puerta de la Taberna Buhigas, en la calle Pagador.

--Ahora mismo se me hace tarde-, se disculpaba Tomás.
--Todavía tiene noche para meterse en su casa. Todo no va a ser leer y escuchar el parte, hombre-- invitaba el agente, con la mano en el ademán de pedirle que se acercara.
--Venga esa copa--, aceptó el maestro, aún aturdido por la narración del abogado desatado.
El sol se estaba emborronando por los perfiles de la Iglesia Prioral y una cigüeña planeaba por el cielo rojizo. Una primavera radiante se apoderaba del Puerto de Santa María, un vaho de los dioses africanos que churruscaba la piel de la ciudad. Una perezosa melancolía se acomodaba en el atardecer. La estampa de aquel cadáver en el melonar se agigantaba en los recuerdos del maestro cuando franqueaba la puerta del local de Buhigas».
/A la izquierda un joven Manuel, en su etapa porteña.

Para leer más de 'La Vendimia de la Navaja' pulsar aquí.

Esta obra narrativa, inédita hasta enero pasado, ha visto la luz en una tirada corta. Y es que Manuel, a sus 76 años, no ha querido que aquellos recuerdos novelados, pasaran al olvido.

4

| José García Girón.

EN EL HOMENAJE A
JOSÉ GARCÍA GIRÓN.

Cometistes el error
de marcharte jubilado
en tiempo de Navidad.
Y ha venido un inspector,
diciendo, muy enfadado,
que no has cumplido la edad,
y, lo que es mucho peor,
que tampoco has cotizado
ni siquiera la mitad
de lo que está legislado.

Después de gran discusión
y de una larga refriega,
se vió que el citado error
era del tal inspector
que, por equivocación
entendió García “Noriega”,
en vez de García Girón.

Así que ya está aclarado;
pero me queda la pena
de saber que en Nochebuena
te marchastes jubilado.
Y por muchas perrerías
que te hicieran los clientes,
porque fuiste buena gente,
buen amigo y servicial,
besucón y cordial,
compartiendo tu alegría,
en el Bar de la Herrería,
en su entorno y en su ambiente
estarás siempre presente
¡Noriega del alma mía!

31 Diciembre 1999

De la Draga a la Herrería pasando por la Herradura

| Francis Gómez Real

BAR ‘LA HERRERÍA’.

De 'puticlub' parece que ha tomado
hechuras esta casa laboriosa,
formal, trabajadora y obsequiosa,
donde  la plebe inmunda se ha colado.

De verdad que me siento desplazado
ante el cambio sufrido. Y es la cosa
que a esa gente vulgar y churretosa
es difícil tenerla a nuestro lado.

No diré sea el culpable Francisquito,
siendo un sol, un tesoro y un bendito
que aguanta tantos carros y carretas;

pero al orden llamar, creo que debiera
al necio ineducado y a la hortera,
y mandarlos, sin más, a hacer puñetas.

23 de julio de 2003.

Paco del Castillo.


Esta calle San Juan --donde Vd. tiene su casa--, se convirtió en un hervidero de gente la tarde en que José María Cano --el del grupo Mecano--, pisó, en carne mortal, los umbrales del número 17, donde vivo. Se recurrió a un bloc cuadriculado para satisfacer la enardecida demanda de autógrafos; niñas hubo casi en trance de privarse de la emoción; fueron momentos de paranoia colectiva, aunque, al cabo de algún tiempo, se fue despejando mi casa-morada de la horda febril que la había invadido.

Nacho y José María Cano, en el Restaurante Casa Flores.

La cuestión es que José María Cano había quedado conmigo para trabajar en la preparación del argumento de lo que iba a ser su ópera 'Luna', o 'Hijo de la Luna'. Acordamos que la acción se iba a desarrollar en El Puerto, en pleno siglo XVIII, concretamente la noche del 30 de julio de 1749, con motivo de la prisión general de los gitanos ordenada por Fernando VI.

La obertura debía estar presidida por la explosión de júbilo de la alboreá, en una boda cuyos contrayentes, ajenos a la prisión de todos los gitanos, se habían retirado a un sobrado, donde tenían instalado su tálamo. Al despertarse, nadie les llevó la taza de caldo, ni la ‘mañana de aguardiente’. Todos habían sido apresados, menos ellos.  Libres, engendraron a un gitano albino --única exigencia de José María--, hijo de la luna, con toda la simbología que la luna tiene para los esa raza. La liberación de todos los gitanos de sus prisiones en cárceles, arsenales y minas y el nacimiento de una nueva era, con el hijo de la luna, marcaban un final apoteósico. En medio, había una hermosa historia de amor.

Durante casi un año --sabático para José María--, a las once de la noche, todos los días, me llamaba, desde Londres donde se había recluido, para contarme cómo iba la cosa. Tuve que írsela descargando de tópicos típicos. Le mandé textos y documentos y resultó un gran retablo mítico-racial. Hasta que, de pronto, supe que lo tenía terminado.

La obra era bien distinta, desconocida más bien. La tuvo que amañar, según él, para hacerla asequible al gran público. Pero que nadie se la estrenaba; se le cerró el Teatro Real; tuvo que vender su colección de pintura de vanguardia y, al final, de su bolsillo, la estrenó en Valencia. El resultado fue una insípida ‘suite’, por decirlo de algún modo, que se remedió con la edición de unos CD's que, con el título de ‘Luna’, se vendieron como rosquillas.

Ni El Puerto, ni el argumento pactado tuvieron acomodo en ‘Luna’. Desde 1992 no sé de José María Cano. Ahora, ni tan siquiera hay niñas que lo conozcan y lo aclamen. Una pena. (Texto: Luis Suárez Ávila).

La ópera 'Luna fue tan sólo representada una vez, en versión concierto, en 1997 en el Palau de la Música de Valencia. Esta es la lista de canciones del disco compacto:

01. Te Quiero, Morena 02. Llevame niño pal’ cura (Acto 2°, escena 3°). Lola no quiere “bodas de Sangre”. 03. Pasodoble de la Luna (Acto 2°, escena 2°). Antonio pide a Lola que se case con él. 04. Bajo el cielo de Sevilla. Mercedes intenta parar la boda. 05. Jaleo. El sargento Miguel dispara sobre el Mudo. 06. Y nos vamos pa’ Belén (Acto 3°, escena 2°). En navidad Antonio continúa en la cárcel. 07. Arrorro, arrorro (Acto 3°, escena 2°). Lola canta a su hijo recién nacido. 08. Un gitano sin su honor (Acto 3°, escena 4°). La ley de los gitanos: “lava con sangre…” 09. Epílogo. La Luna recoje a su hijo en el río.

6

Alfonso X el Sabio (n. 1221) fue, sin lugar a dudas, el monarca más universal y brillante que produjo la Edad Media hispánica; el más universal, por la amplitud de sus conexiones, y el más brillante, por la amplitud de su cultura, por el hálito renovador de sus leyes y por la generosidad y ambición de sus empresas artísticas y culturales. También fue un rey controvertido, en vida y en muerte. Su triste final ha llevado a los historiadores a efectuar de su reinado un balance excesivamente negativo, y a distinguir, de manera errónea, entre su fracaso como político y gobernante y sus logros en el campo de la cultura. Esta valoración ha dominado en la consideración que la Historia ha hecho del gran rey castellano desde que en el siglo XVI el padre Juan de Mariana sentenciara aquello de que “mientras estudia el cielo y observa los astros, perdió la tierra”. Tiene, sin duda, algunos fundamentos ciertos. Pero, veremos, es falsa en términos generales.

ACCESO AL TRONO.
El 1º de junio de 1252, a la muerte de su padre Fernando III, Alfonso accedía a un trono prestigioso. Llegaba al poder con fama de hombre refinado y culto, protector de artistas y poetas, y dotado de una curiosidad insaciable por acceder a todos los saberes. /En la imagen inferior, su padre, Fernando III, 'el Santo'.

No era, desde luego, un joven inexperto ya que tenía 30 años cumplidos. Pero de su larga etapa formativa, de la que emerge hacia 1240, a punto de cumplir los 20 años, ignoramos muchos aspectos fundamentales. Sabemos, sí, que tenía una más que aceptable experiencia política y militar. Había llevado a efecto, entre 1243 y 1246, la conquista del reino de Murcia; había participado en la conquista de Jaén y Sevilla; había negociado con Aragón el tratado fronterizo de Almizra (1244), y se había visto envuelto, al lado del rey portugués Sancho II Capelo, en la guerra civil que enfrentó a éste contra su hermano el conde de Bolonia, el futuro Alfonso III de Portugal. Pero ignoramos casi todo acerca de su formación intelectual: qué maestros tuvo, qué libros estudió, quiénes formaban el círculo intelectual de sus más allegados. Así, pues, cuando accede al trono de Castilla, en junio de 1252, Alfonso X era un personaje maduro y perfectamente conocido en el mundo político europeo.

INICIOS DE SU REINADO.
Los inicios de su reinado fueron, ciertamente, prometedores. En ellos pudo esbozar cuáles iban a ser sus principales líneas de actuación. Algunas prolongaban iniciativas ya en marcha en tiempo de su padre Fernando III, como la Cruzada contra el norte de África o, como se decía en la época, el fecho de allende, que el Rey Santo proyectaba llevar a cabo. La construcción de la atarazanas de Sevilla y la creación del cargo de almirante mayor de la mar, junto con otras iniciativas, prueban que este proyecto ocupó a Alfonso X por lo menos hasta las Cortes de Sevilla de 1261. /En la imagen de la izquierda, Alfonso X, con el manto de castillos y leones.

ATRAER POBLADORES: SEVILLA.

Las primeras medidas de gobierno de Alfonso tuvieron, como no podía ser menos, un claro carácter coyuntural. Había que afrontar una serie de problemas cuya solución se había ido aplazando debido a la larga enfermedad de su padre y a otras circunstancias. Este era el caso, por ejemplo, del repartimiento de Sevilla, que su padre no pudo ultimar y que Alfonso X retoma con energía y concluye a 1º de mayo de 1253. Retengamos un dato: el repartimiento de Sevilla estuvo presidido por el principio de atraer el mayor número de pobladores a Sevilla, y entre ellos se repartió el 88 por ciento de las tierras disponibles. Quiere ello decir que la nobleza debió contentarse con una mínima parte de la tierra repartida. Era el primer indicio de un enfrentamiento larvado entre el rey y sus nobles. En la misma línea habría que entender la recuperación para el realengo del enorme señorío otorgado por su padre al infante don Enrique, centrado en torno a Jerez, y de algunas de las villas dadas a su segunda esposa, doña Juana de Ponthieu o de Pontis, como Carmona.

MODERNIZACIÓN Y REFORMA ADMINISTRATIVA.
Pero Alfonso X hizo algo más que afrontar problemas heredados. Para empezar renovó, con algún que otro problema, los principales cargos de la corte, dando entrada a hombres nuevos, de su propia generación, al tiempo que emprendía una reforma administrativa tendente a dotar de mayores competencias a los responsables de la administración de las grandes circunscripciones territoriales del reino, los antiguos merinos que, a partir de 1253, comienzan a ser sustituidos por los adelantados. La corte misma, en cuanto centro de la administración, debió reformarse en el sentido que se expresa en las Partidas, dando entrada en ella a un numeroso y especializado cuerpo de funcionarios, entre los que destacaban los alcaldes reales.

REFORMA LEGISLATIVA.
Otro problema de urgente resolución era la reforma legislativa, acorde con las nuevas corrientes jurídicas, y a tono con lo que el propio rey pensaba acerca de sus propias competencias. Y entre ellas estaba, en un primerísimo plano, la de crear derecho o fazer leyes y administrar justicia. Como ha señalado el Prof. Aquilino Iglesia, Alfonso X reivindicaba para sí de manera exclusiva el "monopolio legislativo". Pero al mismo tiempo pretendía "la renovación jurídica" incorporando lo mejor del derecho común y la "unificación jurídica de sus reinos".

De esta forma, sucesivamente, Alfonso X promulgó el Fuero Real (1254-55), que se difundió preferentemente por Castilla la Vieja; el Espéculo (1255), promulgado antes de su definitiva redacción que quedó interrumpida al iniciarse en 1256 la elaboración de las Partidas, concluidas, al parecer, en 1265.

Al hablar de la obra jurídica de Alfonso X estamos hablando del principal monumento de la ciencia jurídica, peninsular y europea, de la Edad Media y de uno de los logros más destacados de su reinado, no importa el fracaso relativo del rey a la hora de hacer efectivas sus leyes. /En la imagen de la izquierda, Alfonso X ‘el Sabio’ uno de los legisladores retratados en el edificio del Capitolio, en la galería de visitantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde existen 23 relieves con retratos de legisladores cuya obra se considera que ha servido de base para la legislación americana.  Fue seleccionado por su autoría del Código Real, recopilación de legislación local de uso general que establecía las normas sobre las relaciones jurídico-políticas entre los reyes y sus vasallos, y por redactar el Código de las Siete Partidas, considerado por los estudiosos como el legado de más relevancia aportado por España a la Historia del Derecho. A cada lado de la sala hay 11 retratos. Todos están mirando al del centro, que pertenece a Moisés.

PROFUNDA REFORMA FISCAL.
Cimientos de la Hacienda Pública moderna.
Estas reformas exigían un amplio soporte financiero que sólo podía ser el resultado de una profunda reforma fiscal. Hasta entonces la hacienda real se había nutrido de algunos impuestos tradicionales (moneda forera, martiniega, fonsadera), ingresos por vía de multas y confiscaciones, además de los recursos obtenidos de la explotación de su propio patrimonio territorial o realengos, algunos impuestos heredados del mundo islámico (los almojarifazgos de Toledo, Murcia y Andalucía) y algún que otro impuesto extraordinario./En la imagen moneda alfonsí: vellon  (Dinero Blanco de la guerra)- En la leyenda de la moneda se lee: ALFONSVS REX CASTELLE ET LEGIONIS. Cayon 1144.

Tras duras negociaciones con la Iglesia, Alfonso X se hizo con el control de una parte del diezmo eclesiástico (las llamadas tercias reales), que sumadas a las parias o tributos que pagaban los reinos musulmanes vasallos de Granada, Murcia, Niebla y Jerez, además de los ingresos fiscales pactados con los mudéjares andaluces que habían permanecido en la región tras la conquista, daban a la corona una amplia capacidad de maniobra. A estos ingresos hay que añadir, en años posteriores, servicios aprobados en Cortes, los impuestos aduaneros o diezmos de la mar y los que aportaban los ganados trashumantes de la Mesta, institución creada por el rey, a la que dio privilegios y controló de forma muy eficaz. Estas medidas permiten afirmar sin género de dudas que Alfonso X puso los cimientos de la Hacienda pública moderna. /En la imagen, óbolo alfonsí.

ACTIVIDAD REPOBLADORA.
Igualmente notable fue su actividad repobladora, tan brillantemente iniciada con el repartimiento de Sevilla. En efecto, la obra repobladora de Alfonso X se centró especialmente en Andalucía y en Murcia, es decir, en los territorios conquistados por su padre y por él mismo. En este sentido, a Alfonso cupo la gloria de repoblar y organizar Sevilla, Carmona, Niebla, Jerez, Écija, Cádiz y El Puerto de Santa María, la última de sus actividades repobladoras, por citar las principales villas y ciudades del reino de Sevilla, además de Murcia, Lorca, Orihuela, Alicante y otras más en el reino de Murcia. Pero su actividad repobladora no se redujo al sur. Por el contrario, se extendió, de forma más o menos intensa, por todo el reino, desde Villa Real (hoy Ciudad Real) hasta Villafranca de Ordicia, en Guipúzcoa; desde Galicia a la Rioja. Especialmente intensa fue la fundación de “polas” o pueblas nuevas en Asturias  y las villas nuevas de Álava y Guipúzcoa. /En la imagen, vista interior del Catillo de San Marcos.

EL ‘FECHO DEL IMPERIO’.
El fecho del Imperio es, probablemente, uno de los aspectos de la política de Alfonso X sobre el que más ríos de tinta se ha vertido, y no siempre de forma acertada. Frecuentemente la cuestión se considera como si se tratase de algo que se cruzó en la vida del rey, desviándole del camino que se había trazado al comienzo de su reinado. Otras veces se piensa que se trató de un empeño personal del rey en el que se obcecó hasta el punto de perder todo sentido de la perspectiva y hasta de la realidad. Creo que se trata de puntos de vista que no tienen en consideración la globalidad del problema y, por supuesto, desconocen lo que de verdad pretendía Alfonso con su obsesiva reclamación del título imperial.

Libro de Juegos.

A comienzos de 1256, estando en Soria, Alfonso X recibió una embajada de la república de Pisa que venía a ofrecerle, en nombre de las ciudades gibelinas de Italia, el Imperio al que por su linaje tenía todo el derecho.

Este ofrecimiento no debió de coger por sorpresa al monarca castellano ya que, desde el fallecimiento de Conrado IV, dejando como heredero a un niño de corta edad, entraba dentro de lo posible que, en su condición de cabeza del linaje de los Staufer, su nombre se viese implicado en cualquiera de las previsiones sucesorias relacionadas con la casa imperial: el ducado de Suabia, el reino de Sicilia y el mismo Imperio. Una vez propuesto para el título imperial y efectuada, en 1257, aunque de forma irregular, la elección preceptiva, contando incluso con el apoyo inicial del papado, el Imperio parecía algo al alcance de su mano. Renunciar a ello era renunciar a algo que le correspondía por derecho y que redundaba tanto en honor suyo como en el de su reino. Pero, además, ser emperador era algo que reforzaría sus proyectos políticos sobre el papel de Castilla dentro del contexto político peninsular.

PROYECTO DE FERNANDO III
En efecto, desde el comienzo de su reino Alfonso X se propuso hacer efectivo un antiguo proyecto de su padre: ser "emperador de España". No se trataba simplemente de resucitar la vieja idea imperial leonesa, cuyas bases ideológicas correspondían a un pasado marcado por el ideal neo-goticista o por un feudalismo trasnochado. Se trataba más bien de reforzar, a partir del título de emperador, la preeminencia efectiva de Castilla sobre los restantes reinos peninsulares. /En la imagen de la izquierda, libro sobre Fernando III 'el Santo', de Manuel González Jiménez, Premio Antonio Domínguez Ortíz de Biografía 2006.

A la luz de este proyecto se entienden muy bien algunos hechos que, por sí solos, no se explican de manera suficiente: como la cesión temporal a Navarra de los puertos de San Sebastián y Fuenterrabía; la renuncia de Alfonso X al Algarbe portugués y hasta el mantenimiento, a trancas y barrancas, del fecho de allende o Cruzada a Africa. En una palabra, detrás de la obsesión por el Imperio había algo más que orgullo dinástico y afán de notoriedad. Por tanto, la idea no era en modo alguno, como  algunos piensan, una muestra más de su falta absoluta de olfato político.

“Aparición de la Virgen a Alfonso X” Cuadro de grandes dimensiones que se exhibe en el Auditorio Municipal San Miguel. Anteriormente se encontraba situado en la escalera del antiguo Ayuntamiento de Plaza de Peral, para donde fue originalmente concebido. Ha sido restaurado por los técnicos de Museo Municipal, Javier de Lucas y Juan José López  Amador. /Foto Servicio Municipal de Restauración del Excmo. Ayuntamiento).

EL ‘FECHO DE ALLENDE’ DESDE ALCANATE.
La idea de proseguir la conquista del norte de África la había concebido el rey Fernando III. Alfonso retomó la cruzada, o como solía él mismo llamarla, el fecho de allende. La cantiga de Santa María 328 refiere como el rey Alfonso preparó personalmente en 1260 la expedición a Salé, residiendo una larga temporada en Santa María del Puerto desde donde pudo seguir los preparativos de la expedición. El lugar, llamado entonces Alcanate fue escogido, sobre todo, por su riqueza agrícola y ganadera. La cantiga 328 refiere, en efecto, que

“Este lugar está en una tierra
muy buena y abundante
en pan, en vino, en carne
y en fruta muy sabrosa;
y en pescado y caza;
por lo que es tan deliciosa
que muy raro sería
en un largo día poder contarlo”


Óleo sobre tela (3760x32o0 cms. obra de José María Rodríguez Losada. (Año 1852).  El cuadro, antes de su restauración y anterior a la desaparición de los lampareros, rrepresenta una idealización de Alfonso X recibiendo del alguacil moro de Jerez las llaves de la aldea de Alcanate. Al fondo el Castillo de San Marcos y, sobre la torre del homenaje, aparición de la Virgen de los Milagros, escudo de la Ciudad. / Foto: Colección LSA.

Fue restaurado, a instancias de la Academia de Bellas Artes de forma altruista, a finales de 2010 por parte de su equipo técnico, formado por José Sánchez González, José Zamorano Franco, Fernando Sánchez García, Salvador Rodríguez Sánchez y Rosario Navarro Giner, bajo la dirección del Lcdo. en Bellas Artes José Ramón Villar Juan. | Foto: Academia de Bellas Artes.

El cuadro está situado arriba y delante de la Capilla de la Patrona, en la Iglesia Mayor Prioral. Fue entregado por Bellas Artes el 22 de noviembre de 2010. Podemos comprobar que ya no se pusieron los lampareros. /Foto: Vicente González Lechuga.

Pues bien, el interés estratégico de El Puerto de Santa María llevó a Alfonso X a solicitar su entrega por parte del alguacil [moro] de Jerez, a cuya jurisdicción pertenecía la zona. El objetivo de esta nueva repoblación finalizada en 1268 era evidente: disponer de un puerto excelente para la empresa del fecho de allende.

FUNDACIÓN DE EL PUERTO.
Los hitos principales, hasta 1281, fecha de la concesión de la carta puebla a El Puerto de Santa María son: 1268: Conclusión del repartimiento de Cádiz-Puerto de Santa María. 1272: El Puerto de Santa María es segregado de la jurisdicción de Cádiz, pasando a depender de la recién creada Orden de Santa María de España. 1275 - 1277: Incursión de los benimerines por el territorio de la Bahía de Cádiz. 1277: Saqueo y destrucción de El Puerto de Santa María por los benimerines. 1279: La Orden de Santa María de España traslada su convento mayor a Medina Sidonia que había sido concedida a dicha Orden, junto con Alcalá de los Gazules y, probablemente, Vejer de la Frontera. 1280: Extinción de la Orden de Santa María de España e integración de sus freires y propiedades en la Orden de Santiago. 1281: Alfonso X otorga a Santa María del Puerto la condición de concejo autónomo de realengo mediante la carta puebla --la última que otorga antes de morir-- del 16 de diciembre. Le concede también el título de ciudad y manda que en adelante fuese llamada El Gran Puerto de Santa María. /En la imagen vista parcial perteneciente al retablo barroco del siglo XVII, de la escuela de Pedro Duque Cornejo en el que se representa, en la cúspide del mismo, la aparición de la Virgen al rey Sabio. Capilla de la Virgen de los Milagros. Iglesia Mayor Prioral.

LA CARTA PUEBLA.
Las concesiones y privilegios que otorga Alfonso, abarcan diferentes aspectos: Se dota a El Gran Puerto de Santa María de término municipal. Se otorga la norma foral (el Fuero de Sevilla). Los habitantes podrán elegir alcalde de la villa, del mar y un juez. Los extranjeros podrán tener sus ‘rúas’ apartadas y tener cónsules. Se le eximirá de impuestos como el portazgo y el diezmo. El Rey renuncia al “quinto de cavalgadas” a favor de los vecinos. Se favorece la pesca sin impuestos por captura y pesca. Se establecen mercados --miércoles y sábados-- y dos ferias, una al principio de la cuaresma y otra en octubre. /En la imagen, Privilegio rodado concediendo carta puebala a nuestra ciudad. Traslado hecho en el siglo XVI. Archivo Municipal.

Dejemos aquí la historia de la fundación de El Puerto, de la que se cumplen en diciembre 730 años y volvamos con la de Castilla y León y nuestro personaje.

1264. SUBLEVACIÓN MUDÉJAR EN ANDALUCÍA Y MURCIA.
Hasta la sublevación de los mudéjares andaluces y murcianos, en 1264, la estrella política de Alfonso X brilló sin discusión dentro y fuera de España. A partir de entonces, los problemas se acumularon. Pretender tan siquiera enumerarlos es algo que desborda mis pretensiones. Voy, por ello, a referirme tan sólo a los asuntos que considero fundamentales.

1272. SUBLEVACIÓN NOBILIARIA.
Dejando de lado la cuestión con el reino musulmán de Granada, cuyas relaciones con Castilla no volverían a ser las mismas que antes de la ruptura de 1264, y el interminable fecho del Imperio al que acabamos de referirnos, Alfonso X hubo de afrontar en los últimos años de su reinado dos graves problemas: la sublevación nobiliaria de 1272 y la cuestión sucesoria, planteada en 1275 a raíz de la muerte imprevista del heredero don Fernando de la Cerda. /En la imagen de la izquierda, sello de cera alfonsí. En la imagen inferior, Alfonxo X a caballo, en la tumba del Apóstol Santiago.

No voy a detenerme mucho en el primero de los problemas. Lo traigo simplemente a colación por ser una manifestación muy significativa de la resistencia que la nobleza, en cuanto grupo, ofreció a las innovaciones y reformas legislativas del Rey Sabio.

A través de sus leyes y de otras disposiciones concretas Alfonso X había recortado el poder de la nobleza y, sobre todo, su ámbito de actuación, especialmente en las villas y ciudades. En efecto, la política del rey de fundar pueblas nuevas en las propiedades reales, o realengos, dispersas por todo el reino y, especialmente, por Galicia, Asturias y León, había substraído estas tierras al beneficio de los ricoshombres e hidalgos locales. Por otra parte, las nuevas pueblas reales se estaban convirtiendo en focos de atracción del campesinado de la zona que abandonaba sistemáticamente a sus señores para acogerse al seguro del rey y a los beneficios de un régimen jurídico más beneficioso y menos arbitrario. Fue el primero de los enfrentamientos de un largo conflicto que, con altibajos, se prolongaría hasta el reinado de los Reyes Católicos.

Escultura de Alfonso X en la escalinata de acceso a la Biblioteca Nacional (Madrid). Obra de José Alcoverro y Amorós. Año 1892

EL PROBLEMA SUCESORIO.
El problema sucesorio tuvo mayor repercusión y complejidad. A mediados del siglo XIII la sucesión al trono se regía por una norma tradicional que primaba la primogenitura por línea masculina y, en defecto del primogénito, al mayor de los hijos supervivientes. A falta de hijos varones, podían acceder al trono las mujeres. Estos fueron los principios que rigieron la sucesión al trono durante los siglos XI, XII y XIII, desde la muerte sin sucesión directa de Sancho II (1072) hasta el accidente que puso fin a la corta vida de Enrique I, el tío de Fernando III, en 1217. Y así hubiera seguido siendo de no haber sido por la recepción en Castilla del derecho romano, de mano de la obra legislativa de Alfonso X el Sabio. Muy lejos estaba el Rey Sabio de pensar que esta intrusión en el derecho público de un principio de derecho privado romano (ius representationis) iba a provocar no sólo la división del reino y de su propia familia, sino una guerra civil que sólo interrumpiría su fallecimiento en abril de 1284.

Escultura de Felix Tejada, situada en uno de los laterales exteriores del Castillo de San Marcos.

En efecto, el problema de la sucesión no era una simple cuestión de optar por una u otra solución: por la práctica tradicional o por las Partidas. La cuestión no era tan simple, ya que Alfonso X estaba cogido entre dos fuegos: por las leyes que él mismo había creado y por los compromisos contraídos con Francia cuando Fernando de la Cerda casó con Blanca, hija de San Luis IX.

NOMBRAMIENTO DE HEREDERO: SANCHO.
Tras largas vacilaciones, en abril de 1278 Alfonso X reconoció a su segundo hijo, el infante don Sancho, como hijo mayor heredero. Y fue entonces cuando el problema se exacerbó. La reina doña Violante se refugió en Aragón acompañada de los hijos y de la viuda de don Fernando de la Cerda, y Felipe III de Francia, tío de los “infantes de la Cerda”, exigió el cumplimiento de  los compromisos firmados con ocasión de la boda de don Fernando. La tensión entre ambos reinos estuvo a punto de provocar la invasión de Castilla. La intervención del papa y del rey de Inglaterra consiguió conjurar de momento el peligro. Para satisfacer al francés, Alfonso X se mostró dispuesto a ceder a su nieto Alfonso de la Cerda el reino de Jaén. Pero esta solución no satisfizo a Francia ni menos aún al infante don Sancho.

SUBLEVACIÓN, GUERRA CIVIL, SUSPENSIÓN Y DESHEREDO.
Sintiéndose amenazado en sus derechos y temiendo que Alfonso X cambiase sus disposiciones sucesorias, don Sancho rompió con su padre e inició, en 1282, contando con el apoyo de la mayor parte del reino, una sublevación que culminaría con la sentencia de la suspensión de Alfonso X en sus funciones de rey, pronunciada en Valladolid el 20 de abril de dicho año, 282 por el infante don Manuel, hermano del Rey Sabio.

Ante este acto de rebeldía, la reacción de Alfonso X no pudo ser otra que la de maldecir y desheredar a don Sancho. Y esta maldición parece que le acompañó hasta la tumba, a pesar de que poco antes de morir el rey su padre manifestase la intención de perdonarle. Pero nunca lo hizo, al menos formalmente, aunque otra cosa se diga en la Crónica del rey escrita sesenta años después de su muerte.

Arqueta que contiene las entrañas del rey Sabio. Catedral de Murcia. El sepulcro con el resto de el cuerpo se encuentra en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

La muerte de Alfonso X el 4 de abril de 1284 puso fin a la crisis sucesoria, al menos dentro del reino. El infante don Juan y todos los ricos hombres castellanos que habían regresado a la fidelidad del rey difunto reconocieron como rey a don Sancho. En 1304 se produciría, en un contexto político muy diferente, la renuncia de don Alfonso de la Cerda a sus derechos al trono castellano, reinando entonces su primo Fernando IV.

LEGADO CULTURAL: UNA CORTE DE SABIOS.
Puede discutirse la capacidad política de Alfonso X, aunque, como hemos visto, la valoración que hoy podemos hacer de su actuación como gobernante no es tan negativa como tradicionalmente se ha dicho. Pero lo que, sin duda, está fuera de toda discusión es su legado cultural, que le mereciera, justamente, el título de “el Sabio”.

Heredero de una tradición cultural riquísima, en la que se entremezclaban influencias de todo tipo, tanto orientales y clásicas, vía al-Andalus, como occidentales, Alfonso fue un hombre que amó por encima de todo la sabiduría, las artes y la literatura. Dotado de una especial sensibilidad para apreciar la belleza de las obras de arte y de una curiosidad universal, puso a disposición de estas aficiones toda su capacidad de organización y de mecenazgo. Y lo hizo en extraordinaria medida, como señalara hace años Evelyn Procter en un extraordinario libro titulado “Alfonso X de Castilla, patrón de las letras y del saber”. Como resultado de estas aficiones, su corte se convirtió en punto de atracción de poetas, sabios, juristas, astrónomos y astrólogos, traductores y compiladores, músicos e iluminadores de todas partes y de toda condición: judíos y cristianos, portugueses, provenzales, italianos, castellanos y leoneses.

Libro de Ajedrez, Dados y Tablas.

POETA DE LO SAGRADO Y LO PROFANO.
Alfonso X fue, además de mecenas e impulsor de traducciones, un buen poeta en la lengua entonces de moda en la corte de Castilla, el gallego-portugués. De su obra poética de tema profano nos ha llegado un conjunto de cantigas de tema amoroso, burlesco o crítico, que los especialistas consideran como de las mejores de su época. Pero su gran obra es de carácter religioso, las Cantigas de Santa María: una extraordinaria colección de más de 400 milagros y loores a Nuestra Señora, originales unos, tomados de otras colecciones otros, muchos de ellos referidos al rey, a personajes de su familia y corte, y a acontecimientos de su propio reinado, en los que está presente la mano del rey trovador, unas veces como autor y otras, las más, como inspirador.

Libro de Cantigas de Santa María.

CANTIGAS DE SANTA MARÍA DEL PUERTO.
Del cancionero mariano destaca, sin duda, el ciclo de cantigas de Santa María del Puerto, reflejo de una de las devociones marianas más personales de Alfonso X. Las Cantigas nos han llegado en una serie de códices preciosos en los que los poemas se acompañan de su música y se ilustran con centenares de viñetas que constituyen todo un friso de la sociedad, de las costumbres y de la vida real de la Castilla de la segunda mitad del siglo XIII.

Cantiga 375, del Cancionero de Santa María de El Puerto 'En todo nos faz mercee'. "De como Santa María del Puerto sanó un caballo moribundo que pertenecía a un escribano del Rey". Eduardo Paniagua, de su serie Música Antigua, tiene editados sendos trabajos discográficos (Santa María del Puerto I y Cantigas de Jerez), que contienen un número de cantigas que forman parte del Cancionero de Santa María del Puerto.

TRADUCCIONES: ASTRONOMÍA, ASTROLOGÍA O ASTROMAGIA.
Menos sello personal tienen las muchas traducciones hechas directamente del árabe de obras de astronomía y de astrología o astromagia, aunque muchas de ellas se encabezan con prólogos redactados personalmente por el monarca. Los traductores fueron, por lo general judíos, oriundos muchos de ellos de Toledo, pero también pudieron intervenir en esta tarea mozárabes toledanos. En cualquier caso, a pesar de su probable vinculación a la famosa “escuela” de traductores de Toledo, los traductores que trabajaron para Alfonso X lo hicieron en la corte o en algún centro cultural secundario, como Murcia.

Libro del Saber de Astronomía.

Y dado que la corte de Alfonso X residió durante buena parte de su reinado en Sevilla –donde, además, el rey creó un Estudio General del “latino y del arábigo”–, es muy probable que en esta ciudad trabajasen de manera asidua muchos de estos traductores y otros muchos colaboradores en las empresas literarias del monarca Sabio. De esta tarea “científica” fueron resultado, entre otras obras, los Libros del saber de astronomía, las llamadas Tablas alfonsíes, hechas en Toledo y que estuvieron vigentes hasta Kepler y Copérnico, y el Lapidario, sobre las virtudes y efectos mágicos de determinadas piedras.

COMPILACIONES: PRIMERA CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA.
Ya hemos hablado de sus compilaciones jurídicas. Notabilísima es también la aportación de Alfonso X a la historiografía. Él fue el creador de las primeras historias escritas en castellano, inaugurando el género de las Crónicas Generales de España con su Estoria de España, conocida también, desde don Ramón Menéndez Pidal, su editor, la Primera Crónica General de España. Se trata de una gran compilación, que nunca llegó a ser revisada del todo, que abarca desde los orígenes míticos de España hasta la muerte de Fernando III (1252), hecha a partir de materiales de muy diversa procedencia, históricos los más y, también de cantares de gesta, hoy desaparecidos, que los compiladores de la Estoria prosificaron para incorporarlos al relato. También mandó hacer una monumental e inconclusa historia universal, desde la creación del mundo, titulada la General Estoria.

CREADORES DE LA LENGUA CASTELLANA.
Este magno esfuerzo de traducciones y de poner en castellano “derecho” materias y conceptos que hasta entonces se habían expresado solamente en latín o en árabe produjo unos resultados realmente sorprendentes.

La lengua que,  según Gonzalo de Berceo, empleaba todo el mundo para “fablar con su vecino” se convirtió, gracias a Alfonso X, en instrumento de transmisión de conocimientos, científicos, jurídicos o literarios. En este sentido es de justicia reconocer que el Rey Sabio y sus colaboradores fueron los creadores de la prosa castellana, situando el viejo romance nacido en aquel “pequeño rincón” donde surgió Castilla a la misma o superior altura que las otras lenguas románicas. /Ilustración de Gonzalo de Berceo.

LA SENDA DEL ESTADO MODERNO.
En conclusión, puede afirmarse que Alfonso X vivió en una época histórica esplendorosa, pero también plagada de dificultades. Su tiempo fue un tiempo de grandes cambios, y el monarca, sin duda, fue el impulsor en su reino de alguna de estas profundas transformaciones. En este sentido, Alfonso X introdujo de forma decidida a Castilla en la senda de eso que llamamos el Estado Moderno. Y lo hizo de forma consciente, aunque muchos de sus proyectos y directrices se vieron, aparentemente, abocados al fracaso.

Alfonso X fue, sin duda, un gran intelectual. Pero también fue un gran político. La opinión del historiador Juan de Mariana no solo es injusta, sino simplista y superficial. Porque, como ha escrito el prof. O´Callaghan, "los más de treinta años del reinado de Alfonso X estuvieron marcados por extraordinarios triunfos y por logros definitivos eimportantes", que hicieron de su reinado todo un hito en la historia de Castilla y de España. (Texto: Manuel González Jiménez. Catedrático Emérito de Historia Medieval. Universidad de Sevilla).

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“¿Qué se encierra debajo aquesa losa?
un cuerpo que abrigaba un alma inquieta;
él era un genio ayer, era un poeta
¡hoy es polvo no más!”

Ángel María Dacarrete.

Ángel María Dacarrete Hernández nace en El Puerto de Santa María el 14 de noviembre de 1827. Su padre, José Luis Dacarrete Ramírez, era natural de Cádiz y su madre, María Regla Hernández Samaniego, era natural de El Puerto. Marcha a Cádiz para estudiar en el Colegio San Felipe Neri. Después fija su residencia en Sevilla y hacia la mitad del siglo se instala en Madrid. Al igual que Espronceda, Patricio de la Escosura y Ventura de la Vega, Dacarrete fue discípulo del poeta sevillano Alberto Lista. Conoció a Bécquer en Sevilla y es, al decir, de José Pedro Díaz, “el más importante precursor de Bécquer”. Si se atiende a la fusión que en su poesía se descubre del alemán y el español, de la balada y el cantar, del “lied” y la “soleá”, tan patente luego en las Rimas del poeta sevillano.

El aislamiento de Bécquer es menos absoluto de lo que a primera vista parece. Como todos los artistas, y por muy individual que sea, Bécquer está ligado a su tiempo y tiene en él, si no justificación, por lo menos una ambientación suficiente. Por lo pronto, Bécquer encontró no diremos una escuela formada, pero sí un clima, un ambiente propicio a la germinación de su obra. De cualquier modo, ya no se puede hablar de Bécquer como de un fenómeno aislado; y siempre al iniciar su estudio, debiera aludirse al grupo de precursores, entre los que destaca Ángel María Dacarrate. /En la imagen de la izquierda, G.A. Bécquer.

Dacarrete tradujo, como Eulogio Florentino Sanz y Augusto Ferrán, a Heine, a quien admiró tanto como a Uhland. José Pedro Díaz significa que “el poeta de la época que más se acerca al tono de Bécquer antes que éste haya publicado ninguna de sus rimas más características, y que debe ser considerado su precursor más inmediato, es Angel María Dacarrete”. Fue, quizá junto a Pongilioni , en su momento el poeta más destacado del ambiente literario de Sevilla; pese a ello la mayoría de las antologías románticas lo tienen en olvido. Todos estos poetas, pues, cultivan un nuevo tipo de poesía y crean el clima que ha de hacer posible la inverosímil aparición de un poeta de las características del gran lírico sevillano.

Dacarrete colaboró, como Bécquer, en La España Musical y Literaria, y en muchas otras publicaciones. Dacarrete, colaboró asiduamente en La América, revista de Madrid, que empezó a publicarse en 1857 y en la que también escribían Emilio Castelar, la Avellaneda, Carolina Coronado, Eulogio Florentino Sanz, Ruiz Aguilera y Campoamor, aparte de otros ingenios menos conocidos, entre ellos el íntimo amigo de Bécquer Luis García Luna. La América, cuya publicación se prolongó bastante años, concedía singular atención a la poesía inglesa, y mayor aún a la alemana, insertando frecuentes imitaciones y traducciones de Goethe, Schiller y, sobre todo de Heine. Uno de los más afortunados imitadores de éste fue Dacarrete. Sólo en el número del 8 de agosto de 1858 se insertan hasta ocho poemas suyos, todos los cuales, tanto por el tema y la manera de tratarlo como por el lenguaje y hasta la estructura métrica, delatan evidente parentesco con la poesía posterior del autor de las Rimas.

Dacarrete estrenó su primera obra dramática titulada Magdalena en 1855, a la que siguieron la zarzuela Mentir a tiempo, con música de Fernández Caballero, la comedia Poderoso caballero con dinero y el drama Una historia del día. Entre sus cargos políticos hay que destacar los de gobernador civil de Valladolid y Burgos. Diputado a Cortes, Director general mucho tiempo de Hacienda y de Gracia y Justicia del Ministerio de Ultramar, Dacarrete sirvió también durante veinticuatro años en el Consejo de Estado, perteneciendo al Tribunal Contencioso y presidiendo la Sección de Hacienda hasta que quedó cesante por reforma en Mayo de 1904.

Estaba en posesión de la Gran Cruz de Alfonso XII. Propuesto para ocupar el sillón “R” de la Real Academia Española de la Lengua el 2 de diciembre de 1900 no llegó a ocuparlo ya que cuando estaba justamente preparando el discurso de entrada, el 13 de octubre de 1904, a las dos de la tarde, le llegó la muerte a causa de una úlcera venal en su domicilio madrileño de la Plaza del Cordón, núm. 2.

Abunda en nuestro poeta la estrofa que luego se llamó becqueriana, compuesta de tres endecasílabos seguidos y de un heptasílabo, que con frecuencia se sustituye por un pentasílabo. En Ensueño, una composición publicada en La América en 1858, aunque se sabe que estaba escrita un año antes, leemos: “Inmóviles los dos y silenciosos, / apoyada la mano sobre el seno, / sonreímos ... ¡Yo estaba al despertarme / en lágrimas deshecho!”. La semejanza de estos versos con alguna rima de Bécquer son tan evidentes que no hay que señalarlas. Lo mismo se podría decir de otras composiciones de Dacarrete: Vigilia, A..., Dime, ¿por qué?, El amanecer. Escribió asimismo Cantares, cuyos contactos con ciertas Rimas becquerianas son casi seguros. Y como dijo el poeta portuense : “¡Ay! ¡Mil ojos se fijan en mis ojos / pero los suyos no! / ¿Por qué extrañar que ante el bullicio aislado / enmudezca mi voz?”. (Texto: Francisco Arias Solís).

OBRAS.
“En nuestra biblioteca Pública, prologada por José Luis Tejada y Francisco M. Arniz Sanz, editada en 1986, permanece a salvo del olvido una buena parte de su obra entre las 88 páginas que componen El Libro del Amor, antología de nuestro poeta y Académico. ” Manolo Martínez Cordero.

Magdalena (1855)
Mentir a tiempo (zarzuela)
Poderoso caballero con dinero
Una historia del día
Julieta y Romeo: drama tragico en cuatro actos y en verso (1858)
Las dulzuras del poder: comedia en tres actos y un prólogo original y en prosa (1859)
La España del siglo XIX (1886)
Martínez de la Rosa. El triunfo de las instituciones representativas
El Duque de Tetuán. La revolución de 1854. La transacción de los partidos
La Unión Liberal y D. Antonio de los Ríos y Rosas
Las guerras de África y de América
Los antecedentes de la revolución de 1868.
Poesías (publicación póstuma, 1906).

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María Josefa García Granados nació en El Puerto el 10 de julio de 1796 y falleció en Guatemala el 28 de julio de 1848. Desde su juventud llegó a tierras guatemaltecas alrededor de 1810-1811. Mejor conocida por sus amigos y conocidos como Pepita, casada con Ramón Saborío, de Nicaragua. Literata y poeta guatemalteca es una de los exponentes intelectuales de la independencia de Guatemala, primer referente de la poesía feminista de aquel país.

María Josefa era madre de seis hijos y se le conocía por su fuerte carácter y autoridad. Debido a dicho carácter, creó una amistad con los hombres más influyentes de su época, aun antes de 1821 (año de la independencia de Guatemala), ella concurría a las famosas tertulias efectuadas en casa del canónigo José Maria Castilla nacido en Madrid. [Interesante el ‘Sermón’, dedicado a este personaje y escrito junto a su gran amigo y poeta José Batres Montúfar, el mayor exponente de la literatura romántica guatemalteca. Este ‘Sermón’, es una apología del sexo sin remordimiento con la cual los poetas lanzan un reto frontal y una crítica descarnada a una sociedad que se esconde tras una infinidad de apariencias y una falsa moral].

Ciertamente el ingenio y cultura de esta ilustre dama le valió ser reconocida como una de los referentes de la literatura guatemalteca en su época. Fue amiga personal de Pedro Molina, José Cecilio del Valle, Mariano Gálvez, José Milla y de Rafael Carrera. Se dice que su mejor amigo fue José Batres Montúfar, de quien ella fue maestra de canto y guitarra. /Imagen de la izquierda, José Batres Montúfar.

Según Máximo Soto Hall, Pepita era atrevida y valiente. En los tiempos en que los hombres no salían a la calle de noche, ella visitaba a sus amigos sin atender la hora. Según las memorias de Miguel García Granados se sabe que doña María Josefa padecía de histeria, posible razón de su tendencia crítica y satírica, aunque no por ello menos valiosa. Por muchos años publicó el Boletín del Cólera, debido en que aquella época Guatemala estaba siendo atacada por el "cólera morbus"; con este entretenía a la población con sus boletines satíricos.

Como aficionada a la lectura, María Josefa García Granados se cultivó en la poesía, no solamente escribió sátira sino también cantaba poéticamente. Además de "A la ceiba de Amatitlán" otras de sus composiciones son: "Himno a la Luna" (1830), "La Resolución"; "A una hermosa joven -desgraciadamente enlazada con un achacoso viejo-"; "A una abeja"; "Plegaria"; "Despedida". Además tradujo algunos versos de Byron. También cultivó la oda histórica.

En el siglo XIX la mujer se dedicaba de ordinario a las labores de su casa. La sociedad de la época no admitía que el sexo femenino interviniera en asuntos políticos, mucho menos que pudiera exteriorizar sus ideas públicamente. Pero María Josefa García Granados se lanzó a actividades prohibidas rompió esquemas en su época; con el seudónimo de ‘Juan de las Viñas’ para no ser reconocida como mujer. Es sin duda, la primer referente de la poesía feminista en Guatemala. (Texto: Sonia Marroquín).

García Granados, María Josefa. Su poesía. (Poesía). Guatemala: Tipografía Nacional, febrero 2010, 1ra. edición. 184 págs. 12.2 X 18.2 cms. ISBN: 978-9929-8005-0-2. Rústica.

De la contraportada: “En su calidad de mujer se puede perfectamente definirla como el antecedente del feminismo. Su lenguaje desenfadado, desmitificante y procaz todavía escandaliza. Quizás por estas razones el conocimiento de su obra ha quedado restringido a una elite intelectual y a un reducido núcleo familiar. Este libro ofrece una visión distinta de la obra producida por María Josefa García Granados, porque, finalmente, es posible tener reunida y ordenada su obra poética (junto a la de algunos de sus amigos y enemigos), representativa de esos días álgidos de la historia guatemalteca del siglo XIX. También se incluyen escritos narrativos, documentos y testimonios de personas que tuvieron relación con ella”.

EL SERMÓN.
Para Aída Toledo, “Una de las piezas literarias que pasa a ser una lectura no recomendable en las escuelas privadas y públicas de Guatemala -de ayer y hoy- la constituye el recordado "Sermón", escrito en verso y dedicado al canónigo Castilla, y que constituye una pieza cruda y mordaz, y no pornográfica, como se encuentra clasificada. [obra de nuestra Pepita y de su amigo el también poeta José Batres]

La pieza aparece en el contexto de la política post-independencia de Guatemala; es un texto que ataca duramente los excesos del clero y la iglesia católica y que obviamente proviene de las ideas antirreligiosas de la primera mitad del siglo XIX en Centroamérica. Recordemos además que, en el "Sermón", Josefa García Granados transgrede también la normativa de la época, dado que ese tipo de discursos estaba en el campo de lo masculino. El sermón como forma literaria era abordado únicamente por hombres; de esa cuenta el texto, además de atacar fieramente las costumbres y los vicios de la iglesia de aquel momento, puede leerse también como el inicio de una línea imaginaria de tradición subversiva, en donde las apropiaciones del lenguaje masculino están en consonancia con aspectos de tipo formal e ideológico.

El texto en sí mantiene un tono contestatario, a la manera de las invectivas romanas, y se advierte un tono epigramático y sentencioso con el cual se emplaza a ese ‘otro’, masculino y conservador, a quien se dirige. La pieza remeda los sermones ofrecidos por los religiosos en los oficios de la misa, en donde Josefa García también participa de la parodia festiva que va a producir durante el siglo XX -durante el periodo de las vanguardias latinoamericanas de principio de siglo- una literatura mucho más popular en los temas, pero en donde también se advierten las tonalidades cultas de su educación”.

Sermón para el canónigo José María Castilla
(fragmentos)

"O joder o morir, ¡oh almo coño!
que un bello, tierno y virginal retoño,
vale más que la vida y que la gloria
que sólo sirven de adornar la historia".
Así un filósofo pagano,
Octavio Augusto, emperador romano;
¡Oh vosotros, muchachos negligentes
que servís de ludibrio a los vivientes
pasando el tiempo en ocio tan profundo
cual si no hubiera coños en el mundo!
… … … … … …

Y tú, sexo embustero y desaseado,
¿en qué empleas la flor que Dios te ha dado?
Vírgenes tontas, con vosotras hablo,
no sois ni para Dios ni para el Diablo.
Ahora, que inflamado de elocuencia
al predicar la fornicaria ciencia
más que Bossuet y Fenelón me siento,
hembras y machos, escuchad mi acento.
Mas para oír con fruto mis razones,
cada varón empuñe sus cojones
y las hembras su coño y sus dos tetas
que jalan más que doce mil carretas.
… … … … … …

Con carajos y coños juntamente:
¡tened piedad de la afligida gente
que ha escuchado devota mis palabras,
tened piedad que se me van las cabras!
Y entre tanto que el mundo se corrige
y que el carajo al coño se dirige,
sobre las aras de tu santo templo
les voy a predicar con el ejemplo.


Para leer al completo esta «pieza cruda, mordaz y no pornográfica», pulsar aquí.