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americamartinez8El pasado 30 de septiembre, a la edad de 88 años ha muerto en su domicilio de El Puerto la primera catedrática de guitarra de Andalucía y segunda de España, Pilar América Martínez Serrano. Vivía en casa de su hijo Juan de Mena, responsable diocesano de las Comunidades Neocatecumenales, en la calle Pajar.

América Martínez, como era conocida mundialmente, nació en 1922 en Madrid. Su madre, Matilde Serrano, le encomendó su educación musical cuando contaba apenas 9 años, junto a su hermana de 11, España, al maestro Daniel Fortea, recibiendo clases de guitarra. Con 10 años, un accidente doméstico con un cristal, que estuvo a punto de costarle un brazo, aconsejó que estudiara la mandolina lo que hizo que su recuperación fuera completa.

Se hicieron famosas las hermanas ,con pocos años, por los festivales que ofrecían, entre otros en el Círculo de Bellas Artes, Ateneo, Teatro María Guerrero, Coliseum España o el Teatro de la Zarzuela, emisoras de radio y de gira por otras capitales de provincia de nuestro país.

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Con 10 años América y su hermana España con 13, ofreciendo un concierto.

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Las hermanas América con mandolina y España, con guitarra española, continuaron de mayor con su actividad concertística.

En 1935 se crea la Cátedra de Guitarra en el Conservatorio de Madrid, a instancia, entre otras de la madre de nuestra protagonista, ya que no existía tal disciplina reglada en nuestro país. En el año 1938, tenía América 17 años y su hermana España reciben, tras el preceptivo examen, el nombramiento de Profesoras de Orquesta, que otorgaba la Asociación General de Profesores de Orquesta y Música de Madrid.

Durante la Guerra Incivil, recordaba América: «--En el piso donde vivía Fortea cayeron dos bombas que no llegaron a explotar pero que cortaron el edificio en dos, de tal forma que cuando se abría una de las puertas que daba al pasillo se veía el vacío. Mis padres ofrecieron entonces al maestro a que se alojase en nuestra casa, donde vivió con nosotros por espacio de varios meses. Durante ese tiempo, y para evitarle al maestro riesgos innecesarios, mi hermana y yo atendimos tanto a sus discípulos como su biblioteca».

america_martinez__A la finalización de la contienda, entre 1939 y 1943,  América cursa los estudios oficiales en el Real Conservatorio,  durante los que obtuvo el Diploma de Primera Clase ‘Fin de Carrera’, siendo becada a continuación y por dos años por el Gobierno Civil de Madrid en 1942 y 43. En 1944, al finalizar sus estudios de armonía, le es concedida la beca ‘Carmen del Río’, de la sevillana  Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En el año 1945 llega a Sevilla y el Conservatorio Superior de Música de la capital hispalense creó la cátedra de guitarra que obtuvo por oposición con el número 1 en 1949, con 27 años. Su vinculación con la institución musical duró hasta 1987, con su jubilación, tras 43 años de ejercicio ininterrumpido de docencia.

americamartinez____En 1949 organizaría el Homenaje a 130 Año de Guitarra Clásica Española. Al año siguiente, en 1950, se casaría con el escritor José María de Mena, con quien tuvo dos hijos, Juan que vive en El Puerto y América, quien fallecería prematuramente en los 90 del siglo pasado. El matrimonio duró por espacio de cuatro años.

A partir de su jubilación en 1987, América continuaría con su emérito magisterio, formando parte de jurados de prestigiosos concursos y tribunales musicales, pronunciando conferencias, impartiendo cursos, atendiendo a cuantos se acercaban a ella, muchas veces --la mayoría-- lejos de España: Japón, Polonia, Francia o Italia. A lo largo de su vida acumuló importantes becas y premios. Un Festival de Guitarra lleva su nombre.

En el año 2002, tras una desgraciada intervención quirúrgica no volvería a andar, lo que le obligaría a vivir en silla de rueda los últimos ocho años de su vida. Fallecería en nuestra Ciudad el 30 de septiembre de 2010. Está enterrada en el sevillano cementerio de San Fernando.

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Con el maestro Joaquín Rodrigo.

americamartinez_discoGUITARRISTAS DE AYER Y HOY.
Nuestra protagonista se relacionó a lo largo de su vida profesional con los grandes maestros del siglo XX de la guitarra clásica española: Joaquín Rodrigo, Andrés Segovia, Manuel Castillo, Antonio Ruiz Pipó, Abel Carlevaro, Stephen Dodgson, Reginald Smith Brindle, entre otros. Será bajo su docto saber y siguiendo sus preceptos con los que se formaron grandes concertistas y profesores de prestigio, como son Serafín Arriaza, Juan Antonio Torres, Maribel Álvarez, Clementina Ruiz, María Esther Guzman, Juan Carlos Rivera, Claudio González, José María Pichardo, Valentín Villanueva, Julio Gimeno, Miguel Ángel Acosta y muchos más, pertenecientes a la escuela de guitarristas sevillanos «--Llevar la música a los colegios me llenó de satisfacción porque la música no admite la maldad y un niño que se eduque en la música nunca será violento», afirmaría.(En la imagen, portada de la recopilación efectuada por Rocío Macareno, con grabaciones que incluyen obras de Sor, Mudarra, Coste, Malats, Tárrega y el propio Daniel Fortea, su maestro. Año 2007).

Serenata Española, de Malats, interpretada por América Martínez, realizado por Sobrepunto.

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manuelbejarano_armario_puertosantamariaEn Mayo de 1979 un grupo de amigos le dedicó un homenaje de respeto a Manolo Bejarano, publicando un librito, con prólogo de Alfredo Bootello Reyes, que ha llegado a nuestras manos, donde se recogía en la dedicatoria «A tí Manuel Bejarano Armario, nuestro gran amigo, que ha destacado, no solo en la Historia del Arte, sino en la historia de esta bella ciudad del Puerto de Santa María, con trazos indelebles».

Cuando la estación invernal está acabándose, nace en una calle portuense, la calle Zarza en el número 53, Manuel Bejarano Armario. Esto ocurría un 12 de marzo e 1920. Como niño de aquella época no estudia, no porque sea indolente, sino simplemente porque detesta los libros de texto. Su familia poco acomodada tampoco le permitía ese lujo.

En algunos colegios donde permaneció, por poco tiempo, “Casa Pinto”, “Doña Conchita Romero” y “Hospitalito”, ya trabajaba, realizaba infatigablemente una labor que absorbía todos sus sentidos, toda su inteligencia, y toda su alma. Este muchacho enjuto, pero fuerte y ancho de espaldas, cantaba, pintaba, toreaba, no con la torpeza y la inconsciencia que es propia de un muchacho de su edad, sino con la seriedad, el tesón y la pericia del que está llamado a ser un Gran Artista del lápiz o del pincel, del cante o del toreo. No hace garabatos como los niños de su edad, sino verdaderas obras de arte.

unartistaparaelpuebloBOTONES EN EL RACING
A los diez años, es botones del Racing Club Portuense. Su equipo de su alma ¡Cuántos recuerdos! ¡Cuántas alegrías! Durante su permanencia, fueron nueve años, en sus horas libres se dedicaba a pintar, a cantar, a recitar, a torear. Acudía a los homenajes de los necesitados. Era conocido en su ciudad natal. (En la imagen de la izquierda, portda del libreto homenaje a Bejarano. Año 1979).

Llega la hora de incorporarse a los deberes militares. Málaga es su destino. El servicio Militar no le impide desarrollar sus facetas y en la primera oportunidad que se le presenta canta, pinta y torea en un festival dedicado al regimiento. Triunfa y el público le rinde homenaje. Manuel Bejarano Armario llora y puesto de rodillas besa la arena del coso malagueño. Era su primer gran triunfo en tierras lejanas.

…Y SEVILLA.
Cuando en 1940 se licencia, Sevilla es su meta. Ciudad de grandes artistas. Una noche del mes de mayo, un pintor portuense le invita a que  asista a un homenaje que se da a una primera figura del Cante. Era en la Campana de Sevilla. Allí acudió nuestro artista acompañado del pintor. Se encuentra con grandes toreros, con empresarios, en resumidas cuentas, con la élite del Arte en aquella fecha. Manuel Bejarano solicita poder unirse al homenaje y la dirección le concede su participación. Su actuación es colosal. El homenajeado se fija en él y le dice:

autobus_1950ytantos«--Eres artista. Eres soberano artista, un hombre de alma superior y vida llena de interés. Sigan los jóvenes el ejemplo de su gran voluntad y de su actividad sin precedentes. Eres original, prodigiosamente original, desde que naciste hasta la fecha, la historia del Arte no registra un caso ni igual ni siquiera semejante». Así fue como recibió la alternativa. (En la imagen, autobús en el que Manolo viajaría a Sevilla).

Manuel Bejarano Armario es el creador, el artista por temperamento, el que hubiera creado el Arte de no existir ya cuando él naciera. Veinte años permaneció en Sevilla. Triunfo tras triunfos. Las Peñas Trianeras y Rocieras le rinden homenaje. Ha nacido un gran pintor, un gran torero de Salón, un formidable saetero, un incomparable cantaor. Ha nacido un artista…

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Poniendo un par de banderillas. De la producción del año 1981. "Se difumina en un mundo alegre y sin complicaciones. Su pintura vuelve al tema taurino una y otra vez. En un mundo, el de los toros, que le atrae desde muy niño, su combinación de colores llama poderosamente la atención" Alfredo Bootello, del prólogo.

ALICAÍDO.
Año de 1960. Una enfermedad, no física sino moral, le impiden nuevos triunfos en tierras sevillanas. Regresa a su ciudad natal, a su Puerto de Santa María. Sucedía un 16 de julio, festividad de la Patrona del Mar. El Puerto estaba en fiesta. Los barcos engalanados. Nuestro artista alicaído cruza la ciudad, no quiere saber nada de fiesta, ni de Sevilla, ni de triunfos. Quiere descansar, reponerse de los disgustos y sinsabores recibidos.

ENCUENTRO CON DURÁN.
Pasan los días, las semanas, los meses. Estamos en el mes de septiembre, hace tres meses que está en su ciudad natal. Su salud es excelente. Está fuerte moralmente. Es una mañana del mes de septiembre, soleada y alegre. Manuel Bejarano acaba de salir de su casa y camina al azar, sin rumbo fijo, con intención solo de aprovechar el cálido y alegre sol de la mañana. De pronto un transeúnte llama su atención y le obliga a detenerse ¿Será posible? ¿Será Durán, un amigo de la infancia, u otro que sea el vivo retrato de él? No, no, es Durán, el mismo Durán. Y para acabar de cerciorarse, se va hacia él y le corta el paso.

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La plaza del Castillo, en 1960, durante unas Fiestas de la Hispanidad.

«--¡Durán!». «--¡Bejarano!» En la mente de ambos se produce una nostálgica evocación. Esto ocurría en los alegres jardines de su Plaza del Castillo de San Marcos. Como siempre van hablando de Arte.  «--Yo – dice Bejarano- lo que con más empeño he de procurar ha de ser conseguir el relieve».  Andando, andando, habían llegado a la Rotonda de la Puntilla.

Varios años estuvieron Manuel Bejarano y su amigo coleccionando obras.  Para despedirse Durán ante una obra pintada por el maestro, tiene estas frases de elogio:  «--¡Oh! ¿Qué es esto que mis ojos ven y mi alma rechaza?  Esas líneas, ese color, ese brío, ese armonioso conjunto. Por favor, Bejarano, dame la prueba de que no he enloquecido».  «--Es arte», le responde Durán es hoy pintor consagrado. Reside en Madrid. Es otro artista. Con palabras entrecortadas Manuel Bejarano se acuerda de su fiel amigo. Fue para él su otro gran descubridor. Su compañía le hizo mucho bien.

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'En el albero'. Obra correspondiente a finales de la década de los ochenta del siglo pasado. "Se le ha querido encasillar como pintor 'naif'. Disiento. Aunque su pintura no está exenta de infantilismo, si nos fijamos bien en su cromatismo y en su línea, se sale del mundo 'naif' para volverse a encontrar con él mismo". Del prólogo de Alfredo Bootello.

EL AMOR Y EL CASAMIENTO.
Durante los siguientes años, Manuel Bejarano se afianza dentro de ese difícil mundo del arte. Era su bahía gaditana testigo de sus quehaceres. Su alma desolada como un desierto nocturno, en que parece solo puede erguirse la voluntad rebelde a modo de pirámide agresiva, se oye, sin embargo, como el murmullo de una palmera la tierna voz del amor. Era su amor, si su amor, no lo podía abandonar… En vano había luchado contra esa pasión, que aún en él exigía el nombre de amor. Sí, ¡aquello era amor, tiernos sentimientos!, sí, nuestro artista se había enamorado. Pero un artista ha de saber también otras muchas cosas que le distinguían de un analfabeto. Y él las conocía y sus sentimientos se iban perfeccionando. El día 1 de enero de 1969 se casa. Tiene esposa, una esposa que le dedica toda su atención y que no hubiera podido ser superada en buenas cualidades por mujer alguna. Para nuestra artista es su reina, su gran compañera, su alegría, sus sufrimientos, es todo…

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Una faena con el capote. 7 de mayo de 1979. "No se le entiende bien si no se le conoce bien, por encima de cualquier técnica, la pintura de Manolo Bejarano es, sin duda, la ilusión hecha arte". Del prólogo de Alfredo Bootello.

VUELTA A SEVILLA.
Y vuelve a Sevilla, ciudad de grandes recuerdos para nuestro artista. Y triunfa nuevamente. Sevilla se rinde ante el arte de Manuel Bejarano Armario, canta, pinta y torea de salón y sus incondicionales lo pasean a hombro, aquellos que años atrás habían sentido la marcha del siempre querido Bejarano.

MADRID Y DE GIRA POR ESPAÑA.
Por fin, Madrid. Sí, Manuel Bejarano Armario como otros grandes de su época quiere consagrarse en la capital y allí acude. Sus triunfos son apoteósicos. El Escorial, la Bilbaína, son testigos de sus actuaciones. Un diario madrileño días después de su brillante actuación en la Bilbaína, decía: «--En sus obras hay algo terriblemente que cautiva». Ocurría esto en el año 1976.

Después, actuaciones tras actuaciones. Málaga, Sevilla, nuevamente Madrid, Jerez de la Frontera, Grazalema, Bornos, Villamartín, Marbella, Campillo de Llerena, Cáceres, Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chipiona, Trebujena, Arcos de la Frontera, Sanlúcar la Mayor, Coria del Río, Écija y Córdoba, fueron testigos de sus grandes Éxitos, sí, Éxitos con mayúscula, porque lo realizado por Manuel Bejarano Armario fue muy difícil de llegar a superar.

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Exposición en la Casa de la Cultura en 1978.

PROFETA EN SU TIERRA.
Su ciudad natal lo reclama, y el día 14 de julio de 1977 actúa para los productores del Mar en la “Noche Marinera”. El triunfo es extraordinario. Nuevos contratos para otras actuaciones le sale. El aficionado al Arte está entregado.

En octubre de 1978, la Casa de la Cultura Portuense le abre sus puertas y Manuel Bejarano Armario expone 30 artísticos cuadros que son visitados por una masa de personas. La Cadena Ser a través de su programa en Radio Jerez, le dedica media hora y le entrevista; el Artista se emociona y llora de alegría. Y a través de la emisora manifiesta que su ilusión sería exponer en el Sanatorio de Santa Rosalía. Así se lo concedieron y en un detalle digno de hombre superior regala 30 cuadros al Sanatorio.

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Cartel de la Exposición en la que se anuncia de la donación al Sanatorio jerezano de Santa Rosalía. El propio artista se encargaría de rectificarlo añadiendo que fueron 30 las obras donadas. Y recordando que Juan Luis de los Santos acuñó la frase que le adjudicaría: 'Soy pobre pero rico en arte'.

Año 1978. Nuevos triunfos en Jerez y El Puerto. La Feria de Primavera son sus metas. En Jerez de la Frontera actúa en la “Solera del Arte” y en El Puerto, en la Caseta de su Racing Club Portuense. Canta, pinta, torea de salón, recita, el éxito es majestuoso.  Y por último, la actuación que ha llevado a cabo el día 30 de marzo de 1979, en la Peña “Buena Gente” de Jerez de la Frontera. Le concedieron Diploma de Honor por su actuación en el Concurso de Saetas.

Si hubiera que copiar aquí las alabanzas que la crítica ha hecho del gigante del arte, habría que quintuplicar lo dicho. Manuel Bejarano Armario ha estallado como una tempestad, es todo un Artista. (Texto: Boga. Año 1979).

(Los cuadros que aparecen en esta nótula pertenecen a una colección de 25 obras que fueron regalados hace 20 años por su autor a José María Morillo, quien consciente del valor del legado pictórico de Bejarano los custodia y admira como corrresponde y tiene intención de hacer una exposición retrospectiva con los mismos, en homenaje al pintor y vate porteño).

Más información en nótula 492 ‘El Puerto dijo sí’.

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javiertejadaprieto_cuadro_puertosantamariaJavier Tejada Prieto nació en El Puerto con la  Exposición Universal de Sevilla en  1929 y nos dejó el pasado el pasado 2009 con 80 años de edad también en su ciudad natal. Fue alumno aventajado de la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’. Ejecutó distintos monumentos en diversos municipios de la provincia de Cádiz, entre los que destacan Diego Reguera y Emilio Santamaría en Ubrique o las esculturas en la iglesia de la Divina Pastora, en Chipiona. (En la imagen, autorretrato de Javier Tejada, recordando el estilo y técnicas de Van Gogh).

Parte de  su legado artístico se encuentra en El Puerto: monumento a Fernán Caballero, La Virgen del Carmen, El Puerto allmarinero, el Toro situado frente a la Plaza Real, a Rafael Alberti en dos versiones de medio y de cuerpo entero, el desafortunado arreglo del de Muñoz Seca en la Plaza de Isaac Peral, añadiéndole dos piernas y él último encargo municipal, el busto de Alfonso X, ‘el Sabio’ en un lateral del Castillo. También el retrato en bronce del poeta José Luis Tejada, su primo.

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El estudio de Javier Tejada, con un autoretrato en barro inacabado y algunos bocetos de obras ya realizadas o por realizar.

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El caballete donde pintaba, junto al cierro de la calle Larga. A la derecha, réplica del busto de Alfonso X que está erigido en un lateral del Castillo de San Marcos.

Javier era el quinto hijo de una familia de diez hermanos. Era frecuente verlo por las calles de El Puerto, en compañía de su hoy viuda, María Luis García Castellano.

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Existe en el estudio una extensa colección de toros en bronce y barro, además de otras esculturas de pequeño formato de Alberti, Federico Rubio, la Patrona, picadores, grupos escultóricos...

OBRAS TERMINADAS EN EL TALLER.
En la calle Larga, donde vivían y donde hoy continúa haciéndolo su viuda, permanece intacto su estudio, sus herramientas, sus obras, cuadros, esculturas, pinturas, apuntes, bocetos, obras en barro terminadas, otras esbozadas… Desde un cuadro con una vista romántica de El Puerto desde la Otra Banda, pasando por la iglesia del Espíritu Santo, acaso en el XIX, la ermita de Santa Clara, la desparecida portada de la finca El Caracol o la ya inexistente casa de campo de La Angelita, son algunos ejemplos de su obra pictórica. Una réplica del Alfonso X del lateral del castillo, esculturas religiosas en barro cocido, un busto de Federico Rubio y otro del propio artista, una patrona, el boceto en barro de Alberti. Y toros, muchos toros en las mas diversas posturas, revelando en el escultor un maestro en la recreación de esa anatomía en movimiento.

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María Luisa García Castellano, viuda de Javier Tejada, delante de cuadros, esculturas, bocetos y apuntes del artista que se encuentran a la venta.

OBRAS EN VENTA.
Hoy, María Luisa, su viuda se deshace con pena de sus obras, expuestas por última vez en el que fue su estudio de la calle Larga. Allí permanecerán hasta que porteños y visitantes, ciudadanos de la Bahía se lleven a su casa las que fueron últimas producciones de un artista digno que, ni vivió sobrado de dinero ni dejó nadando en la abundancia a su viuda,  y que contribuirán adquiriendo escudo_tejada_puertosantamariaalgunos de estos cuadros y objetos de bulto redondo a perpetuar en sus hogares la obra de Javier Tejada, el escultor que cuenta con más obras expuestas en las vías públicas de El Puerto. (Texto: José María Morillo). (En la imagen de la izquierda, escudo de la familia Tejada, el original es un cuadro de grandes dimensiones).

Ver nótula núm. 20 de Javier Tejada en Gente del Puerto.

SELECCIÓN DE CUADROS EN EXPOSICIÓN Y VENTA EN EL ESTUDIO.

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El Puerto de Santa María, desde la Otra Banda.

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El Convento del Espíritu Santo desde el meandro del Guadalete.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Desaparecida portada de la Finca El Caracol. Desaparecido cortijo de la Finca La Angelita. Capilla de Santa Clara. El Corribolo.

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jose_candido_puertosantamariaJosé Cándido Expósito fue un mulato abandonado frente al Orfanato Casa de Expósitos de Santa María del Mar de Cádiz el 30 de noviembre de 1734  --y del que aún se cuenta que fue hijo de una dama de alcurnia de Cádiz y de su criado antillano--, y que más adelante fue adoptado por un matrimonio de Chiclana donde vivió desde niño. Desde muy joven, se dedica al arte del toreo y se convierte en alumno de 'Lorencillo'.  Toma la alternativa a los 22 años de edad en Madrid el 25 de mayo de 1756 de manos de Diego de Álamo “El Malagueño”.  José Cándido fue uno de los más famosos toreros de su tiempo, antes de 'Costillares', 'Pepe Hillo' y Pedro Romero.

Desventuradamente fue cogido por un toro de nombre  'Coriano' de una de las ganaderías de Bornos  --refieren algunos cronistas que probablemente era la de don Francisco Martínez Salido-- en la plaza de toros de madera de El Puerto de Santa María en el Ejido de San Francisco, frente a la calle de Santa Lucía, el 23 de junio de 1771.

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Grabado de la época donde se refleja la muerte del torero a los 36 años.

Cuentan los enterados,  que salió el quinto toro, bravo y seco con los picadores. Uno de ellos, apodado también 'Coriano', c omo el toro asesino, se adelantó para picarle, siendo derribado y cayendo al suelo a descubierto. Hizo el quite el banderillero Juan Barranco 'Chiqulín', a quien persiguió el toro, librándole de una cogida segura José Cándido. Tuvo éste la desgracia de resbalar y caer en el quite por cosa de haber pisado la sangre de un caballo, y bien fuera que por el golpe en la cabeza perdiera el sentido, o bien fuera estudiado el quedarse inmóvil como difunto, el caso es que el toro pasó sobre su humanidad, arrollándole, y al revolverse presto, para desgracia del torero, le recogió con las astas, enganchándole por los riñones, pasándole de cuerno, suspendiéndole por un muslo y arrojándole ya herido de muerte como un muñeco, a grande distancia y sin sentido. Murió diez horas después de sufrir estas dos horribles cornadas, en el fatídico número 5 de la portuense calle de San Francisco, a la 1 de la madrugada del siguiente día. Uno de sus dos hijos, Jerónimo José, también será matador,  y uno de los más famosos de finales del siglo XVIII al ser considerado  el creador de la Escuela Chiclanera.

mortuorio_josecandido_puertosantamariaFue el primer matador de toros fallecido en España, en una plaza edificada ex profeso para el desarrollo de la lidia. Está enterrado en la Iglesia Mayor  Prioral del Puerto de Santa María. (En la imagen de la izquierda, anotación de su fallecimiento). Dios le tenga en su Santa Gloria, por ser buen hombre, y gente de trabajo. Don Juan José de Bonifaz, el ilustre cronista,  refiere de este personaje, que fue "Figura cimera del toreo de segunda mitad del siglo XVIII, José Cándido Expósito, gaditano y mulato, fue contratado para torear en el Puerto de Santa María (Cádiz), localidad en que por entonces residía el 23 de junio de 1771. Se corrieron en tal fecha reses de un ganadero de Bornos (Cádiz) y el lidiado en sexto lugar propinó dos gravísimas cornadas a Cándido al realizar un quite al banderillero Juan Barranco (Chiquilín). Las heridas recibidas, en riñón y muslo, determinaron el óbito del espada a la una de la madrugada del siguiente día. " (Texto: Juan Carlos Villegas).

"En er Puerto murió er Cándido
y ayi remató su fin;
le mató un toro de Bornos
por librá a Chiquilin....

Al otro día siguiente
salieron toos los toreros
vestíos de negro luto
por la muerte e su maestro"

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De izquierda a derecha, Juan Hernández Navarro, Antonio Serrano, el Comandante Francisco Martel Viniegra Ayudante  de Marina en el Puerto, Severo Ruiz Calderón, José López, el pintor Juan Lara Izquierdo que a la sazón trabajaba en la Auudantía de Marina y Gumersinda López, Vda. de Garrán. La foto está tomada a finales de los 40 a principios de los 50 del siglo pasado, ya que Martel dejaría de ser Ayudante de Marína por esas fechas.

Gumersinda López vivió toda su vida en la Casa de las Cadenas, enviudó y tuvo que afrontar una difícil situación como en otras tantas casas de viudas de pescadores. Sus hijos siguieron el ejemplo paterno y también se embarcaron. Uno de ellos, Vicente Garrán López, vive en la calle Nevería, regente que fue del Bar La Dorada, antes de sus actuales inquilinos. Otro, Guillermo, fue muy querido en la Parroquia del Carmen, el más pequeño, Miguel, debe de andar por los 60 años.

La instantánea del  acto donde están representados la autoridad de la Marina, --a la que en El Puerto los hombres del mar, por una cuestión de respeto llaman Comandante o Comandancia en lugar de Ayudante de Marína o Ayudantía--, así como representantes de la Cofradía de Pescadores, recoge el momento de la entrega de un donativo, algo que ya se estilaba por aquellas fechas en casos de naufragio o prematuro fallecimiento por el accidente o enfermedad del pescador. Una gran señora Gumersinda.  (Textos: Antonio Carbonell López. Foto: Rasero. Colección:  Vicente González Lechuga).

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pacoteja_1971_puertosantamariaMientras los aliados desplegaban la mayor operación de invasión por mar de la historia en las costas de Normandía anunciando el más que próximo final de la Segunda Guerra Mundial, en la casa de sus abuelos maternos, en la calle San Juan núm. 30 actual nacía circunstancialmente el seis del seis de 1944 Francisco Teja García de Quirós; ese fue a la par, el día D de un porteño recordado y querido por sus paisanos. Curiosamente en la misma casa del Barrio Alto nació nueve años más tarde el torero portuense José Luis Galloso. El arte de Talía primero y más tarde el de Cúchares, revolucionaron la ciudad durante un periodo concreto de su tiempo rozando con sus tirsos mágicos a dos de sus hijos más queridos.

(En la imagen, Paco Teja, con 27 años, en 1971).

Primogénito del capataz del 501 Eduardo Teja Huerta gran aficionado a la caza y socio del Reñidero de la calle Santa Clara, junto a Miguel Ortega, el carnicero. Cuentan que les proporcionaban para las peleas  pollos ingleses  procedentes de Caracas, él los preparaba y entrenaba para las peleas. Paco era nieto de José Luis ‘el Pollo’.

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Con sus padres, en 1947, con apenas 3 años de edad.

Su madre era la incansable luchadora Lolita Quirós, que divorciada en el año 1962 (todo un hito para la época) y para sacar adelante a su prole (Paco, Loli y Eduardo), lo mismo alquilaba habitaciones de su casa familiar, como vendía agua o impartía clases de labores y costura, criaba gallinas y vendía huevos, fabricaba jabón y los vendía a los Ultramarinos, lavaba y planchaba para la calle, incluso compró un televisor y las tardes de toros  cobraba una entrada simbólica para que la vecindad disfrutara de la corrida. «--Yo sacaba un duro de una peseta», solía decir.

En la calle Zarza núm. 35, -donde naciera el dramaturgo portuense Pedro Muñoz Seca, y fuera lugar de encuentro más tarde en la taberna ‘El Níspero’ de personajes tan entrañables como ‘El Chumi’, los hermanos ‘Guarigua’, ‘La India’…- creció rodeado del cariño de los suyos, el director teatral Paco Teja.

pacoteja_escolaridad_puertosantamariaSAFA, EL SEMINARIO Y 501.
A los cinco años comenzó sus estudios en los Jesuitas bajo el hálito protector del padre Martínez. Allí comenzaron también sus primeros escarceos con el mundo del teatro, participando en las adaptaciones teatrales exclusivas para varones muy propias de la época. Tras un breve paso por el seminario de Sanlúcar en donde comprendió que ese no era su camino, con 20 años entró como administrativo en las Bodegas de Carlos y Javier de Terry (501) junto a su padre y a su hermano pequeño, empleo que mantuvo hasta que a principios de los 80 un despido masivo de personal truncó su vida laboral en la bodega.Tras unos años de incertidumbre logró formar parte de la plantilla de la extinta Fundación Municipal de Cultura y Juventud, donde tomó el pulso a la vida cultural de la ciudad y pudo a la vez desarrollar su verdadera vocación teatral que compaginaba con su otras devociones: la lectura, la pesca, la caza y su familia. (Imagen del Libro de Escolaridad de Paco Teja).

AFICIONES.
Era socio de varios cotos de Chiclana, caza menor siempre, conejos y pajaritos que hacían pasar algún que otro disgustillo a su mujer y a sus niñas… Le gustaba ir a cazar con su padre, siempre. También pescaba y le encantaba todo lo relacionado con la Naturaleza (se veía una y otra vez la famosa serie “El hombre y la tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente). Amaba la lectura, pasaba horas y horas junto a montones de libros de novela y teatro. Para Paco, un libro y un cigarro, eran todo un placer.

pacoteja_ana_montecorto_puertosantamariaLA FAMILIA.
Paco era un buen amigo de Pepe Valle, hijo de Rafalito, el Barbero del Callejón Espelete. En el año 70, Pepe invitó a Paco a visitar el pueblo de sus padres, Montecorto, por aquel entonces una pedanía de Ronda de unos 500 habitantes. Y allí conoció a Ana García Orellana, a quien visitaría en su Lambretta que vemos en la imagen de la izquierda, durante los dos años que duró el noviazgo. (La imagen de la pareja está tomada en Montecorto).

Se casarían en 1970 en Montecorto. Allí nuestro protagonista exprimía las horas que pasaba en contacto directo con esa naturaleza a la que tanto amaba. Fruto de su matrimonio nacieron Ana Belén y María José, en la calle Santa Clara, 23, junto a las carnicerías de ‘El Lengue’. Si viviera ahora a sus 66 años, sería abuelo de tres preciosas nietas: Ana, Natalia y Berta.

labecerradaGRUPO DE TEATRO BELLAS ARTES.
Su relación con el teatro como ya hemos dicho se remonta a los primeros años de colegio, pero fue en 1964 cuando decide dar un paso al frente para convertirse en el director del Grupo de Teatro de Bellas Artes. Antes, en 1963, tendría la oportunidad de participar en el rodaje de ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez y algunos personajes populares de El Puerto, entre otros, el Chato Guarigua. Paco aparece en la entrada de los toreros en la Plaza Real.

El nombre de Paco Teja comienza a hacerse habitual por los corrillos culturales y de aficionados al teatro de la ciudad. Con un grupo de amigos, entre los que se encontraban sus dos hermanos, Eduardo y Lola, comienza a dirigir a un buen número de jóvenes actrices y actores aficionados portuenses bajo el nombre de “Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia”.

Entre todos conseguían llevar a escena trabajos realmente complicados para un grupo de esas características; las mujeres realizaban el vestuario mientras ellos ideaban unos decorados imposibles; hacían aportaciones económicas de sus propios bolsillos para las compras de última hora; desvalijaban sus casas y las de sus familias para disponer del atrezzo exacto que Paco necesitaba; trasladaban los enseres en sus propios coches de un lado para otro, y al final de todo actuaban para un público expectante que los esperaba un año detrás de otro.

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En 1968, posando delante del cartelón que anunciaba la obra, en el Teatro Principal.

MUÑOZ SECA, IMPRESCINDIBLE.
El autor de cabecera del grupo –Muñoz Seca- alimentó el repertorio como director teatral durante toda su trayectoria, salvo alguna incursión con Arniches, Darío Fo y Mª Clara Machado que pusieron el contrapunto a su peculiar forma de dirigir. Quiso representar teatro de otros autores para acallar las bocas que le encasillaban con el dramaturgo portuense. Teja mantenía que «--Es Muñoz Seca el que se ha empeñado en que yo sea el que dirigiera sus obras para el pueblo que le vio nacer». Lo tenía claro.

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En 1966, Paco en el Teatro Principal, durante la representación de La Plasmatoria.

Sus estrenos tuvieron lugar en el Teatro Principal hasta que el fuego lo hizo desaparecer, trasladándose con posterioridad al salón de actos de la Casa de la Cultura, lugares ambos que se habituaron a colgar el cartel de ‘agotadas las localidades’ cuando del grupo de Paco se trataba.

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En 1984, durante la interpretación de 'La Mueca del Miedo' de Darío Fo, quien con el tiempo sería Premio Nobel. Fue censurada -curiosamente- por la administración comunista que regía entonces los destinos de El Puerto. El motivo, un programa de mano, que en su contracubierta llevaba estos versos de Meyerhold: “Puedes burlarte de un león.../puede que hasta te pague con una carcajada,/pero no ironices jamás sobre un político:/son como monos, que si están solos huyen,/pero si tienen a sus espaldas al león, protegiéndoles,/de un  arañazo te sacan los ojos.”

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En su despacho de la Fundación Municipal de Cutlura.

El paso del tiempo y las ocupaciones familiares de los componentes de Bellas Artes disuelve a esa gran familia de teatro, que posteriormente volvería a las tablas pero ya con la ausencia de su director. No obstante, su inquietud y amor por el arte dramático no le permite estar mucho tiempo ocioso y crea el Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA), germen de las actuales Escuelas Municipales de Teatro de las cuales han salido actores que llevan el nombre de El Puerto y el recuerdo de Paco Teja por los escenarios del mundo.

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En 1988, tras la representación de 'Pluft el Fantasmita', Joaquín Perles, Paco Crespo y Manolo Morillo, entre otros.

HOMENAJE.
El verano de 1988, con motivo de sus 25 años de dedicación al Teatro, los actores del Grupo Bellas Artes y Teja se unieron para ofrecerle un homenaje, a un Paco que ya estaba enfermo, en el Salón Moderno. Interpretaron ‘El Diluvio’ de Muñoz Seca, que habían ensayado con el mayor de los secretos en atención a Paco. Su temprana desaparición con apenas 44 años, ese año de 1988, dejó un hueco difícil de llenar, pero cada vez que alguno de sus compañeros sale a escena rara es la vez que no tienen un recuerdo para su maestro y amigo.

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En el madrileño Teatro de la Latina, en 1987, con los actores de 'Los Caciques. De izquierda a derecha, Paco Teja, Manolo Serrano, Antonio Garisa y el director de la obra.

En 1996 el actor y productor Joaquín Perles intervino como ponente en el ‘I Congreso de Historia y Crítica del Teatro’ celebrado en nuestra ciudad, dando título a un acertadísimo discurso: “Paco Teja y Pedro Muñoz Seca: 25 años de complicidad en el teatro portuense”. Diez años después de su muerte, el 13 de junio de 1998, la ciudad de El Puerto de Santa María reconoció su dedicación al teatro inaugurando una plazoleta con el nombre de Paco Teja, junto a la Asociación de Vecinos ‘La Gobernaora’. (Texto:  Manolo Morillo).

pacoteja_dibujo1_puertosantamariaEn una próxima entrega, haremos una semblanza de los dos grupos que dirigió Paco Teja 'Grupo de Teatro de la Academia de Bellas Artes y Santa Cecilia” y el 'Teatro Estable Juvenil Andaluz (TEJA)', con sus obras de teatro, así como las que se representarían después de su desaparición. Nuestro agradecimiento a su familia,: Mariajo y Ana Belén y a su hermana Loli por la documentación y el material gráfico facilitado para la confección de esta nótula.


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La Granja San Javier la conocí cuando fue de don Félix Tejada y cuando vivieron en la casa principal José Luis (de soltero), Mari Pepa, Felisa y Antonia Tejada Peluffo, en la parte de la fachada que da a la carretera.  Aunque yo era muy pequeño, lo recuerdo. Luego, recuerdo, ya algo mayor, pero con once años, a Lalo Tejada, casada con Juan Bermúdez Jaén, nótula 458 en GdP, y a sus hijos Lalote, Juan Luis, Javier y Mamue, en el lateral, bajo, cuando se fueron a la Granja desde la casa Ribera del Río, creo que 14.

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Los Tejada en la Granja San Javier. De izquierda a derecha, Felisa, Mari Pepa y Lalo Tejada, debajo una amiga, Tisca, Lalote y Juan Luis Bermúdez Tejada.

En la otra casa, que había sido oficina de la Explotación Avícola, vivió Mari Pepa Tejada, cuando se casó con Juan Fortes.  En aquella época Juan Bermúdez tenía un Fiat Balilla negro, en el que nos subíamos diez u once niños para las excursiones a Valdelagrana o a otros sitios. Juan Forte tenía un coche de marca Lloyd muy raro, porque no he visto otro igual nunca. Más atrás de la casa principal estaba una casa de la huerta y muchos como búnkeres,  unas bóvedas donde estaban las gallinas. Esos edificios estaban rodeados de vallas de tela metálica sostenida por postes de hierro.  Se contaba que Franco,  cuando venía a cazar a casa de don Fernando Terry, una vez que pasó por la carretera y vio esas bóvedas creyó que eran instalaciones militares, pues eran muy parecidas a los pabellones que había en los campamentos y en los cuarteles.

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La casa principal de la Granja San Javier.

Frente por frente a la casa principal, tirando hacia las oficinas estaba la alberca que tenía una baranda de hierro y una escalerita. En la alberca nos bañábamos y, una vez, metimos en ella, con muchísimo trabajo, una artesa de madera que tenían los albañiles para hacer mezcla. La utilizábamos como barca. La artesa terminó hundida en el fondo de la alberca.

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La niña Reyes, en 1958, delante de la alberca. La familia Ollado Lapeña, procedente del norte, alquiló durante un año la casa a la Familia Tejada.

Recuerdo en la Granja un tonneau, pintado de amarillo y marrón rojizo, que fue de José Luis Tejada, cuando niño. No lo recuerdo enganchado por él, pero me contaban que lo tiraba una jaquita gallega. El tonneau terminó en las cuadras de Terry.

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Juan Luis Bermudez Tejada, con su hermana Lalote, con Javier en los brazos, sobre una mula, en la Granja, dispuestos salir para la Feria de Ganados.

Una Feria de Ganados, Juan Luis Bermúdez montó una mulita de la que recuerdo un atacola color blanco con rayas verdes y rojas y los madroños esos colores.  Lalote iba a la grupa. El traje corto de Juan Luis y el de flamenca de Lalote se los hicieron en Sevilla. Su abuelo los tuvo escondidos toda la mañana “para que no se los copiaran”, según decía.

felixtejadamayo_PUERTOSANTAMARIATuvieron que nominarlos como primer premio de pareja infantil a la grupa, aunque no figuraban en la convocatoria, según me contaba Lalote.  Son recuerdos que no se me borran.  Acaso como José Luis Tejada iba despuntando como poeta, Martínez Montenegro, por agradar, en la tribuna de la Feria de Ganados, proclamando los premios  dijo, en verso: «Tres gallinas y un gallo,/ Don Félix Tejada Mayo». Pero peor parados quedaron otros como cuando Martínez Montenegro decía: “Primer premio al conejo de doña…”, o “Primer premio, don…, un toro”. (En la imagen de la izquierda, Felix Tejada Mayo, en la fachada de la Granja).

La Granja comenzaba en lo que hoy es calle de los Toneleros, donde estaba la portada pequeña. La portada principal estaba a la altura de lo que hoy es la rotonda al final de la Victoria. Esta portada, tenía, entre los dos pilares, rematados por bolas de piedra artificial, un arco de hierro calado con el primitivo nombre de las Granja: “Nuestra Señora de los Dolores. 1896”. En cada uno de los pilares, sin embargo estaba el nombre moderno.

san_javier_puertosantamariaEn dos murales de cerámica Mensaque, había un letrero, en cada pilar:”Explotación Avícola/ San Javier”. Ese nombre se lo pusieron porque Javier Bermúdez Tejada estuvo muy  malo de recién nacido y lo encomendaron al patrono de El Puerto, San Francisco Javier. Tan grave estuvo Javier, que el párroco de San Joaquín tuvo que ir a la Granja, al día siguiente de su nacimiento a bautizarlo de urgencia.

En los años 50 0 53 se hizo una carretera, en diagonal, que dividió la Granja,  para unir la carretera de Jerez, que discurría desde la Plaza de los Jazmines por delante de la Granja. Esa nueva carretera que dividió a la Granja conectaba la de Jerez a la ronda, a la altura de la Huerta de Buhigas, para unirla con la que va al cementerio y con la finalidad de poder cruzar la carretera del Ejido y unirla a  la nueva carretera de Rota (asfaltada cuando la Base), que antes se llamaba Camino de Mazzantini o Camino de Fuenterrabía. Lo que hoy es Parque del Vino Fino formaba parte de la Granja. La Granja llegaba por el fondo hasta lo que hoy es Avenida de la Diputación y, por la carretera de Jerez, hasta lo que hoy es el Instituto José Luis Tejada (que ocupa parte de la Granja). Por cierto que José Luis Tejada, en la solapa de su libro “Para andar conmigo”, pone que es avicultor y óptico.  El poeta gaditano Guillermo Portillo Sharfaussen rememora, con mucho detalle, esa etapa de José Luis en la Granja.

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Francisco Vela Mariscal y José Benítez Díaz 'el Pili', trabajando en la Granja, detrás las estructuras abovedadas típicas de la Granja.

Recuerdo que en la Granja trabajaba José Benítez Díaz, “El Pili”, (hijo de José Benítez y de Fermina Díaz, la de los dientes largos, que eran los guardeses del “Recreo de los Trapos”, conocido también como “Recreo de Nuestra Señora de los Dolores” de Don Francisco Muñoz Seca, luego “El Oasis” y ahora Restaurante “El Faro”) y,  a veces,  vi por allí—por la Granja San Javier--, a un hermano de Agustín Vela Mariscal, que después trabajó en el Garaje Aduana.

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El matrimonio formado por Max Ollado y Amparo Lapeña, en 1958, su hija Reyes y su hijo Maxi,, recién nacido y llegado del Hospital y dos primos, Carlos y Javier, delante de la fachada principal de La Granja. En primer término el enrejado de la alberca.

reyesolladolapeña_3En la parte  de la casa que habitaban Felisa y Antonia Tejada Peluffo vi y oí, por primera vez, tocar un piano.  Felisa y Lalo Tejada habían cursado la carrera de piano y hacían alarde de sus cualidades. Tenían muebles, cuadros y objetos antiguos muy interesantes. En la casa de Mari Pepa, en una esquina, sobre un pedestal, estaba la famosa Inmaculada de talla, estofada, con los pendientes de oro y brillantes, del siglo XVII, que tanto nos admiraba a los niños. En  la casa de Lalo recuerdo el reloj de pared en cuya esfera había un paisaje alemán pintado al óleo. En el paisaje, un edificio con una torre y, en la torre, un reloj. Pues bien, la verdadera esfera del reloj con sus manillas era el que estaba en la torre. (En la imagen, Luis Lapeña, Amparo Lapeña y Max ollado, delante de la puerta de acceso al edificio principal de la Granja).

Al fondo de la Granja, por lo que hoy es Avda. de la Diputación había un depósito de la empresa constructora “Cubiertas y Tejados” donde encerraban los camiones y tenían neumáticos amontonados. Un día, recuerdo, ardió todo aquello incrementándose el fuego con los neumáticos almacenados. Acudieron los bomberos de Jerez, con unos extintores de polvo blanco y, como estaba allí, porque acudió, como alcalde, don Luis Caballero, vestido de negro por el luto de su madre, Doña Carmen Noguera Jiménez (prima hermana de Juan Ramón Jiménez el poeta), los bomberos, sin darse cuenta, pusieron a don Luis todo blanco de espuma. Lo recuerdo como si fuera hoy.

Era interesantísimo, en la Granja, el sistema de regadío mediante acequias, cuando se abría la compuerta de la alberca.

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En el porche de la casa, Amparo Lapeña, Carlitos y su madre, Teresa Lapeña en 1958.

Desde la Granja se oían las “alertas” de los Guardias Civiles que ocupaban las garitas del muro del Penal. Recuerdo a los Morchón (Olegario y Antonio, éste disminuido psíquico, que vivían en la casa calle San Sebastián, 3), a Luis Aranda (que cantaba rancheras), hijo del Director del Penal y a otros hijos de funcionarios del Penal que frecuentaban la Granja.  Enfrente de la Granja, pegada al Penal había una casita –de la que se conservan todavía algunos muros, entre ellos el que ostenta el grafitti con el retrato de Manolo “El Polvorón”--, donde vivía una  joven a la que llamaban “Tísca”,  nombre rarísimo que me llamaba la atención, de la que no he vuelto a saber nada. Creo que era hija del Director del Penal y amiga de Felisa y Antonia Tejada.

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Grafitti con el restrato de Manolo “El Polvorón”

De aquellas fechas data la famosa fuga de dos presos que, a punto de terminar sus condenas, tenían un régimen más flexible. Resultó que el Director del Penal tenía un SEAT 600 y, como los dos presos eran mecánicos, les encargó revisar el coche. Una vez que lo hicieron y lo pusieron a punto, como eran presos “de confianza”, le dijeron al Guardia de puerta que iban a probarlo. Así salieron tan tranquilamente por la puerta del Penal y hasta el día de hoy. Al cabo de una semana encontraron el SEAT 600 abandonado en un campo.

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Edificio de viviendas existente en la actualidad, donde se encontraba la Granja San Javier.

Al final de la Victoria, frente al Penal y hasta, por lo menos, la gasolinera que hoy hay, existió una finca llamada “La Sericícola” con grandes líneos de moreras, una portada roja y blanca y una reja en la fachada. Al fondo del camino de moreras había una casa roja, que parecía de la época victoriana inglesa. Allí vivieron los Sancho.

[LA SERICÍCOLA O SERICÍCULA. Referente a la casa de ladrillos rojos que cita Luis Suarez en la finca conocida como “La Sericícula”, a la que acudíamos todos los niños de la década de los cincuenta a coger hojas de morera para alimentar a los gusanos de seda, fue en su día -desde 1912, concretamente- una Estación Agrícola estatal que recogía y publicaba diariamente datos meteorológicos e hidrológicos y realizaba cultivos experimentales. Ocupaba el cargo de director Felix Sancho Peñasco, que vivía en el pabellón que se cita, junto a su esposa francesa, Germaine Faraud. AGR.]

Más adelante, frente a la Granja, por la carretera de Jerez, estaba la Huerta de Enrique Romero Ortiz, Romerito el Gordo. Recuerdo, en El Puerto, otras huertas, con sus albercas y sus norias tiradas por un burrito al que le tapaban los ojos para que no se mareara. Recuerdo la Huerta de Quijano, frontera con la hoy Venta Millán, al otro lado de la vía, con sus dos albercas y la estancia con los terneritos a los que toreábamos. Y, a partir de la calle Valdés, las Huertas de Cuesta, del Granado, de Malacara, de Alcántara, de Ramón Vinagre, la de Susana, hasta llegar a Crevillet, por detrás de las bodegas y de Conservas Sur, donde estaba la Huerta de don Pantaleón Sánchez Robledo, esposo de Anastasia Sánchez-Cossío y Leal del Ojo, el Recreo de Don Rafael Fernández de Haro, el campo de fútbol y la fábrica de vidrio.

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Dibujo realizado por Juan Jesús Nimo Ruiz-Herrera.

Me gustaría que Lalote Bermúdez Tejada, con nótula 419 en GdP,  asidua lectora de esta página, aumentara con sus recuerdos muchas noticias de la Granja San Javier, donde vivió los años más felices de su vida.  (Texto: Luis Suárez Ávila)

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Francisco Vela Mariscal y José Benítez Díaz 'el Pili', en la Granja San Javier, para ellos, la Granja de Antonio Vela, durante el periodo de su explotación.

LOS VELA Y LA GRANJA.
Todos los que conocieron a mi abuelo Antonio Vela Aragón, dicen que desde ese 29 de mayo de 1944,  ya no era el mismo. La pérdida de su esposa, María Mariscal Muñoz lo sumió en una amargura, que no podía ni quería superar. Al parecer apenas iba por La Huerta (así la nombraba mi padre). Ese día 29 de junio de 1945, decidió recorrer esa tierra que tanto le había dado, pero que a la vez tanto le había arrebatado. Solo Dios sabe cuales fueron sus últimos pensamientos. Puede  que se despidiera de  la sonrisa de su mujer, de las risas de sus hijos al corretear por su querida huerta.

antoniovelaaragon_puertosantamaria(En la imagen de la izquierda, Antonio Vela Aragón, padre de Agustín Vela Mariscal, con nótula núm. 326 en GdP). De su pequeño José Luis, ese niño simpático  y travieso al que un mal día le regalaron esos peces de colores, que tanto le gustaban.  Y  por que no, de su Antoñito ese niño que quería ser mayor, y  que  afanosamente cuidaba  su propio huerto, que mostraba orgulloso, esperando la aprobación de su padre.  Ese pequeño huerto en el que mi abuelo  se postraba sin consuelo  y  que convirtió en su  Santuario. Tal vez pensó en  su obra, en ese día en que tomó la decisión de dejar su tierra --Chiclana-- y el  amparo de los suyos, para  construir su propio porvenir  y el de su recién estrenada familia. Supongo que  pensó en  el día  en que el Sr Hervias  y el se dieron ese apretón de manos, que sellaba el acuerdo. Hervias  conocía la integridad de Antonio Vela Aragón al ofrecerle,  que rentara la Huerta.  Mi abuelo asumió sus responsabilidades,  levanto y mantuvo la huerta con trabajo, sudor y lágrimas. La amistad  con el propietario  perduró  a través de los años,  De eso  doy fe. Tuvo que sentir un dolor muy agudo,  que le dejo sin voz para pedir ayuda.  Lo buscaron sin descanso  hasta que su hija Loreto, sintió un gemido. Estaba caído en esa tierra que tanto amó  y que hasta el último día de su vida consagró.  (Texto: María Jesús Vela Durán).

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Josefa Gallego Vega y Juan Ruiz-Herrera Martín-Niño, en la Granja.

LOS RUIZ-HERRERA Y LA GRANJA.
El 7 de mayo de 1.962, Juan Ruiz-Herrera Martín-Niño, hortelano y Josefa Gallego Vega, regente de un puesto de verduras en la Plaza, compran a Antonia y Felisa Tejada Peluffo, en escritura ante el notario Castor Montoto de Sedas  la finca Granja o Recreo Nuestra Señora de los Dolores, en las inmediaciones del Paseo de la Victoria, con huerta, arbolado, caserío, pozo, que antes fue noria, con una portada a la carretera general y otra, al Egido, cercada en parte de vallados, tunas y rosales, y en otra alambrada de espino.

Estos datos se desprenden en las escrituras de aquellas fechas, donde se habla de los linderos, la carretera, camino del Hato de la Carne, Palmar de la Victoria, …  Ruiz-Herrera compra desde la carretera que atraviesa la finca matriz hasta el cuartel de la Guardia Civil, no incluyéndose lo que fue la Venta del Molino.

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Exterior de las estructuras abovedadas.

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Interior de las estructuras, arreglándola para un club juvenil musical 'El Panteón'.

Tanto Juan como sus hermanos los Ruiz-Herrera Martin-Niño, nacidos en la Villa de Rota, llegaron a El Puerto y comenzaron la explotación de la Huerta El Granado, con lo que hoy llamaríamos ‘nuevas tecnologías’. Aplicaban además un enfoque distinto, cultivaban ellos mismos de forma diferente,  pagando  sueldos superiores al resto, lo que hizo tener los mejores colaboradores --permítasenos utilizar terminología actual--. A ello se unió la apertura de puestos de verduras en la Plaza, con lo que consiguieron llevar lo que producían, directamente a las manos del consumidor, sin intermediarios.  Así fue como Juan Ruiz-Herrera y su mujer  consiguieron los medios suficientes para adquirir la Granja San Javier, que éste comenzó a explotar, incorporando una explotación de ganado vacuno  así como otras actividades complementarias.

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manolodelpino_puertosantamariaManuel del Pino, El Niño del Matadero, fue un artista polifacético. Aparte de un grandísimo torero, fue pintor y escultor. Según creo hay personas que todavía conservan algunas esculturas. La familia de Juan Barrero y, quizás, la de Jose Luis Osborne  Vázquez, --según mis noticias--, podrían tener algunas. Es una lástima  que  no se conozca su obra. Quienes  han tenido el privilegio de verlas, me cuentan el realismo con que plasmaba, la  impresionante  pelea  de dos toros bravos.

Conocedor del toro, sabía como nadie el comportamiento de éste en el campo y en los diferentes tercios de la lidia. Lo plasmaba con la sensibilidad, y la torería  del gran Maestro que era, a pesar de no haber tomado la alternativa.

Lástima que El Niño del Matadero no gozara de buena salud, ¡quien sabe hasta donde habría llevado el nombre de El Puerto! Lástima, también, que mi gran amiga Pastora (q.e.p.d.), prima de los hermanos Del Pino, y que se crió con ellos en el Matadero, ya no esté entre nosotros. Me contaba muchas de sus vivencias y anécdotas en aquel Matadero. Disfrutaba viendo a Manolo y a Miguel torear, y hasta ella se atrevía a coger la pañosa, pues era buena aficionada, además de una valiente mujer

Alguien dijo: ‘Se torea como se es’. El Niño del Matadero,  tenía la sensibilidad, la torería  y el buen gusto de ser Torero. (Texto: María Jesús Vela).

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«Para un excelente amigo que se llama José conocido como Josetele y como mañana es tu Santo no he encontrado otro presente que te alague [sic] tanto, Estos modestos dibujos son patente de una época caduca en mi vida; pero grande en amistad. En otro tiempo te hubiera regalado el símbolo de mi noble coraje, tu en el tendido y yo en la arena con la montera el alto. Confórmate hoy con estos malos dibujos y con la verdadera amistad del verdadero amigo». Manolo del Pino, ‘Niño del Matadero’. Puerto de Santa María, 19-marzo-1963. Dibujo collage dedicatoria a su amigo Joselete. (Colección de 15 plumillas con diversos momentos de la vida del toro y suertes en la Plaza, reproducciones propiedad de Gregorio Cruz Vélez).

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El Gallo cuando se confiaba era un torero genial

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Conducción de una manada de toros bravos.

ESCULTURAS.
Como escribe Manuel Martínez Alfonso, en su libro ‘Plaza Real’, «Más  [Manolo] prefería andar con carbones y con barro. Buscaba los rincones apartados, y allí, sin otro instrumental que sus propias manos, modelaba figurillas de arcilla que representaban mil objetos diferentes. Hasta un nacimiento completo llegó a fabricar, con ovejas, pastores y camellos de Oriente.

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Dos esculturas taurinas en barro, originales de Manuel del Pino. (Fotos: Rafa. Del Libro 'Plaza Real').

manueldelpino_escultura1_puertosantamariaCuando no el barro, el papel; o el cartón; o las mismas paredes encaladas del Matadero; en uno de cuyos muros llegó a pintar a carboncillo un tren completo y bien trazado, que a la hora de dar nueva cal a las paredes, respetaron los brochistas aquella infantil obra de arte, que perduró hasta que el tiempo acabó con ellas. El dibujo y el modelado erean su verdaderas aficiones.

Y cuantas perrillas caían en sus manos eran cuidadosamente guardadas para ser invertidas, cuando había reunido las suficientes, en lápices de colores, acuarelas o tubitos de óleo, con que poder dar forma y color a sus infantiles creaciones. Nunca tuvo escuela ni estudios artísticos. Y sin embargo, esa maravillosa intuición, propia exclusivamente del artista, le llevaría con el tiempo a la creación de obras de notable interés. Sus apuntes toreros tienen un nervio y una agilidad que ya quisieran muchos artistas de escuela. Sus toros modelados en barro poseen un algo especial, furto de esa intuición creadora, resultado indudable de un auténtico temperamento artístico, al que sólo faltó educación y mano directora".

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hipolitosanchodesopranis_puertosantamariaHipólito Sancho Mayi Díez de Aux-Sopranis (Sancho de Sopranis) nació en el número 21 de la calle Palma de nuestra ciudad, el 2 de marzo de 1893falleciendo el 17 de agosto de 1964 en su casa del número 26 de la calle Luna. Combinando los apellidos de sus ascendientess utilizó con frecuencia seudónimos y criptónimos, por los que ha sido ampliamente reconocido, siendo el más habitual entre todos ellos el de Sancho de Sopranis, aunque usaría los de Rafael de Ayraldo, Sancho de Melgar, Sopranis, Senex, Pedro Hisam, Cibo de Sopranis, Cibo d'ria... Con unos y otros firmaría casi medio millar de trabajos de investigación entre libros, artículos, colaboraciones en revistas y periódicos, etc.

Como una gran mayoría de niños portuenses de la época –algunos de los cuales son hoy recordados como hombres ilustres- estudió sus primeros años como interno con los Jesuitas, obteniendo el título de bachiller en el Instituto de Jerez en 1909 y más tarde el de Teología en el seminario sevillano.

De sólida formación humanística, se licenció con las máximas calificaciones en Derecho y Filosofía, haciéndolo después en Historia, la que sería su verdadera vocación, en las universidades de Deusto y Salamanca. Esta materia y el Arte se constituirían en ejes principales de su faceta investigadora, influyendo en todos los estudios históricos sobre la comarca ya que todos los investigadores posteriores han recurrido en uno u otro momento a su extensa obra.

elpuertoyamerica_sancho_puertosantamariaÉsta abarca amplios y variados temas, entre ellos los religiosos –él conocía como nadie la orden dominica y su historia-, las épocas medieval y moderna, la historia comarcal, sobre todo la de las ciudades de Jerez y El Puerto en las que acometió trabajos tan ingentes como la elaboración de una historia de las mismas; y también artísticos, aspectos este ultimo en el que destaca la organización de la muestra del museo de la catedral gaditana y su vinculación a la restauración del Castillo de San Marcos portuense, que él realizó junto a extensos estudios del edificio. También fue quién gestó y desarrolló las visitas a los monumentos jerezanos, tan populares y célebres por su contribución al acercamiento de la ciudad a sus habitantes y a los que otorgó un reconocido merito. (En la imagen de la izquierda, portada del libro de 'El Puerto de Santa María y el Descubrimiento de América, escrito con Rafael Barris y publicado en 1926. En la fotografía, facsímil publicado por la Academia de Bellas Artes 'Ssanta Cecilia' en 1992. Hubo que pedir un ejemplar a la Biblioteca Nacional de Madrid, al no existir ninguno en las de la zona. Fue un homenaje y la recuperación de un libro para los lectores de hogaño).

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Acto organizado por Bellas Artes en el Castillo de San Marcos, durante la presentacion del facsímil del libro 'El Puerto y América'. De izquierda a derecha, el académico y abogado Luis Suárez Ávila, el Dr. en Historia Juan José Iglesias, Lourdes Sancho Mayi, Francisco Arníz Sanz presidente de la Academia, el Profesor Enrique Bartolomé López-Somoza y la Profesora María del Carmen Cebrián, que prologó la reedición de la obra. 1992. (Foto Colección: Francisco M. Arniz).

alfonso_X_y_el_puertosantamariaA lo largo de su trayectoria profesional recibió Hipólito diversos premios, nombramientos y condecoraciones. Entre otros, le fue concedida la Medalla de Oro de la Ciudad de Melilla y obtuvo el nombramiento de miembro de la Orden de Mehdauía en Marruecos, etc… Igualmente fue miembro de Academias como la Real Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz o la Real de Historia de las Bellas Artes de Sevilla, y tuvo una intensa y activa participación en la fundación y desarrollo del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, tarea esta en la que colaboró estrechamente con su fundador  Tomás García Figueras. Con este investigador jerezano le unían también temas de investigación, como los trabajos realizados en el Archivo de Jerez, su etapa africana y la publicación de sus trabajos en revistas como África o Mauritania, etc… Se relacionó asimismo con otros estudiosos como Rafael Barris, Juan de la Lastra Terry o Fernando Monguió Betcher, colaborando en ocasiones con alguno de ellos. (En la imagen de la izquierda portada del libro 'Alfonso X el Sabio y El Puerto de Santa María', editado en 1984, que recoge artículos dispersos de Sancho y que fue presentado por el invetigador y hoy director del Centro Municipal de Patrimonio Histórico, Javier Maldonado Rosso y la historiadora Mercedes García Pazos. Como afirmó Maldonado, 'A Hipólito Sancho le debemos el que sentase el conocimiento de este periodo de la historia de El Puerto sobre bases científicas).

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Hipólito Sancho en su despacho de trabajo.

Personalmente, y por referencia de quienes tuvieron la fortuna de compartir su amistad, Hipólito Sancho era un hombre profundamente religioso, de carácter silencioso y modesto. Tan solo poseía una única ambición, investigar y escribir, a lo que dedicaría con ahínco toda su vida recopilando cuidadosamente documentación para sus trabajos. Muchos de ellos quedaron reducidos a simples apuntes y meticulosas notas que no tuvo tiempo de desarrollar a pesar de su fecunda e incansable carrera.

hipolitosancho_amontillado_puertosantamariaImpartió clases entre otros centros, en la Academia Poullet en la calle Cruces,  en el Instituto de Jerez y en el colegio los Marianistas de dicha ciudad; trabajó en el Archivo y Biblioteca Pública Municipal. Fue secretario General del alcalde de El Puerto, Antonio Rives Brest, en 1939. Cronista Oficial de El Puerto, por nombramiento de 13 de febrero de 1939, finalizando su vinculación con la instiución municiapl en enero de 1941. Fue el responsable de la imagen actual que presenta el Castillo de San Marcos y de su restauracion y hemos de señalar, además, que estuvo en los negocios de la vinatería, tan propios de El Puerto, en una aventura empresarial familiar, una de cuyas etiquetas mostramos en la imagen de la izquierda.

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Tras su muerte en 1964, fue nombrado por el Ayuntamiento Hijo Predilecto de la Ciudad, a título póstumo --en El Puerto, como casi siempre, todo ocurre después-- como reconocimiento a toda una vida de laborioso trabajo. Algunas de sus investigaciones serían superadas o sujetas a nuevas interpretaciones pero no que fuese quien sentase las bases para muchos estudiosos que vendrían después.

En 1981, siendo concejal de cultura del Ayuntamiento Antonio Muñoz Cuenca, se le tributó un reconocimiento público, colocando una placa en la casa de la calle Luna donde murió, dentro de los Actos Conmemorativos del Séptimo Centenario de la Carta Puebla. Al acto asistieron sus hermanas, Lourdes y María Teresa Sancho

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Casa número 26 de la calle Luna, donde vivió sus últimos años el investigador Hipólito Sancho.

En 1982 la Fundación Municipal de Cultura de El Puerto convocó el 'I Premio de Investigación Hipólito Sancho' para niños y jóvenes sobre temática local. Los premiados recibirían los reconocimientos en la Feria del Libro del mismo año decicada al erudito desaparecido.

En 1989, a los 25 años del fallecimiento del investigador, la Academia de Bellas Artes 'Santa Cecilia' recibió los derechos de propiedad intelectual de toda la obra de Sancho.

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En 1992, la Academia de Bellas Artes 'Santa Cecilia' le dedicó, el 23 de abril, el Día del Libro

En 1993, el Ayuntamiento de la Ciudad, a instancias de quien fuera su concejal de cultura en aquellas fechas, Juan Gómez Fernández, le tributó un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento en forma de exposición conmemorativa. Fueron muchas las entidades y personas que se sumaron y colaboraron con aquella muestra. Podemos citar entre otras a su hermana Lourdes Sancho, Pablo Antón Solé, Ramón Bayo, Valerio Marín, la familia Poullet Ramírez, Gonzalo Zaragoza.

En cuanto a instituciones colaboraron el Ayuntamiento de Jerez, el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, el Archivo de la Iglesia Mayor Prioral, el Archivo Municipal, la Biblioteca Municipal de El Puerto y el de la de Jerez, Safa San Luis, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Comunidad de Jesuitas de El Puerto, el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez, el Museo de la Catedral de Cádiz, el Instituto de Estudios Canarios, el Museo Histórico Municipal de Cádiz, la Academia Hispanoamericana de Cádiz de Ciencias y Artes, Academia de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, Academia de San Dionisio de Jerez, el Seminario de San Telmo de Sevilla y la Unversidad de Deusto.

historiadelpuerto_sancho_puertosantamariaHISTORIA DEL PUERTO DE SANTA MARÍA. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una síntesis.

(En la imagen de la izquierda, portada de la edición de 1943).

El mérito de Sancho de Sopranis fue haber sido el primero en ilustrar los orígenes del Puerto de Santa María a partir de la riquísima información contenida en algunas de las hermosas cantigas de Alfonso X el Sabio. En el capítulo segundo, analiza la primera repoblación del Puerto, así como la carta - puebla otorgada por Alfonso X el 13 de diciembre de 1281. En el capítulo tercero, Sancho de Sopranis, vuelve a echar mano de las Cantigas para referir la predilección de Alfonso X hacia el Puerto de Santa María. En los capítulos IV y V se pasa revista a un breve etapa durante la cual el Puerto fue señorío de la Orden de Santa María de España (1272 - 1280). El capítulo VI se dedica con un gran lujo de detalles, a las relaciones entre Colón y el Puerto. Los cuatro últimos capítulos de la I Parte los dedica Sancho de Sopranis a la organización municipal y eclesiástica de la villa, para concluir con una reconstrucción de la vida y fisonomía de la villa en torno a 1498. A la Edad Moderna, Hipólito Sancho dedica los libros II, III y IV. El primero se centra en el siglo XVI, dentro de la que destaca su vinculación con el mundo atlántico. En el libro III aborda una dilatada etapa que tiene su comienzo en los albores del XVII y concluye en 1729.

LHP-5-1El libro IV, El Iluminismo, quizás el título menos afortunado tiene su inicio en la incorporación del Puerto a la Corona, coincidente con la estancia en la ciudad de la familia real de Felipe V, cuyos pormenores relata Sancho. No olvida Sancho en las páginas que dedica al siglo XVIII, efectuar un repaso a la vida religiosa de la ciudad. Parcas son en cambio las páginas dedicadas a la vida económica local, con las que remata la obra y que ofrecen un sumario testimonio de la roturación de alrededor de doscientas aranzadas de arenales para viñas, la ruina de las salinas y el desarrollo comercial. La síntesis de Hipólito Sancho se completa con unos nutridos apéndices dedicados a las magistraturas portuenses durante la Edad Moderna, que vienen acompañados de sendos índices onomástico y toponímico. (En la imagen, portada del libro, edición 2007).

Del libro “Bibliografía y recuerdo de Hipólito Sancho de Sopranis”, de Fernando Toscano de Puelles, editado por aquellas fechas y del catálogo de la exposición de 1993 se extrajeron los datos que conforman esta nótula.

Vídeo con imágenes históricas del Racing Club Portuense, realizaco por el Canal Racing Portuense Tv, con imágenes de Gente del Puerto y la web eseracingoe.com.

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Con motivo de la renovación de la Plaza de España, popularmente conocida como de la Iglesia, y su entorno, se están realizando una serie de trabajos que podrán gustar mas o menos. Entre éstos, encontramos una serie de grabados en las losas de la plaza que representan la silueta muy esquemática de varios barcos o navíos. Lo que pretendemos en este pequeño trabajo que hoy presentamos, es precisamente dar a conocer de donde proceden y que representan.

dibujo_barco_prioral_puertosantamariaCuando los redactores del proyecto arquitectónico de la plaza nos presentaron la idea nos pareció estupendo, y sin dudarlo estuvimos de acuerdo. Nuestra ciudad y el mar es una unión natural salpicada por la intervención  humana, de las que estos grabados forman parte de su Historia, pues ellos mismos son parte del Castillo o Fortaleza de Santa Catalina, conocido por la Gente del Puerto como Las Murallas.

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Panorámica de Fuerte Ciudad. (Foto: Javier de Lucas Almeida).

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Otra vista de la edificación. (Foto Javier de Lucas Almeida).

DESDE 1737
Los grabados fueron realizados en su mayoría por soldados españoles o franceses. El tiempo de aislamiento en el castillo, las largas guardias, la soledad o el recuerdo, dejar nuestra huella, o simplemente la distracción, alentó a las personas presentes en los distintos momentos históricos a plasmar en las paredes del castillo aquello que veían, vivían, recordaban, o testimoniaban su paso. Así, podemos encontrar decenas, tal vez centenares de grafitos. Los más antiguos hasta el momento están fechados en el año 1737. Aunque los más abundantes, y a la vez menos interesantes, son los realizados a finales del siglo pasado, y lo que llevamos de éste, en gran parte pintados, que están solapando los más viejos.

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Otra vista de la edificación frente al mar, podemos observar los bloques de piedra ostionera que conforman el dintel de una de las puertas. (Foto Javier de Lucas Almeida).

HACE 25 AÑOS.
Sobre estos grabados, ya hemos realizado varios trabajos, el aquí firmante Juan José López Amador,  junto a nuestros compañeros y amigos José Antonio Ruiz Gil, y Enrique Pérez Fernández. En el año 1985, realizamos un importante trabajo de recopilación “in situ” de los grabados donde también participo nuestro amigo José Ignacio Delgado Poullet, se calcaron sobre plásticos todos aquellos que estaban visibles, transportándolos luego al papel, decidimos llevarlo a cabo debido al mal estado que presentaba el Castillo, hoy 25 años después, muchos de estos grabados están mas dañados o han desaparecido.

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Plano de Fuerte Ciudad de 1801. Archivo Militar de Segovia.

SISTEMA DEFENSIVO.
A raíz del descubrimiento de América se desarrolla en todo el entorno de la Bahía un sistema defensivo, básicamente diseñado en la defensa de ataques provenientes del mar, convirtiendo desde el siglo XVI la entrada a la Bahía de Cádiz en una encerrona para las flotas enemigas. Un sistema de guardas a caballo, avisos de ahumadas en el día, y almenaras por la noche, se pone en marcha. Pero, sobre todo, serán unas pequeñas baterías, al menos una veintena, situadas estratégicamente por toda la costa, las que formen el cerrojo de la ciudad de Cádiz y su Bahía. Apoyadas por grandes fortificaciones, hacia el mar las de Cádiz, y una en el interior del seno de la bahía, el Castillo de Santa Catalina, tendrán un papel fundamental en desarrollo militar de Cádiz.

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Vista aérea del Castillo de Santa Catalina. Destaca el 'hornabeque' (Del al. Hornwerk, de Horn, cuerno, y Werk, obra). Es la fortificación exterior que se compone de dos medios baluartes trabados con una cortina. Sirve para lo mismo que las tenazas, pero es más fuerte, por defender los flancos mutuamente sus caras y la cortina. (Foto: Google Maps).

CASTILLO DE SANTA CATALINA.
El Castillo o Fortaleza de Santa Catalina, esta ubicado en un pequeño cabo en el interior de la bahía, siendo el castillo de mayor tamaño construido. El espacio ocupado por las construcciones defensivas sobrepasaban los 15.000 metros cuadrados. Un cordón de murallas con baterías hacia el mar, y murallas a tierra con figura de hornabeque configuraban su perímetro.

En el solar que ocupa el castillo sabemos que hay una villa romana, con su alfar. También se encontraba la Ermita de Santa Catalina, de la cual no podemos establecer la fecha de fundación, si bien hay documentos que la mencionan en el año 1525.

juandelacosa_puerto_de_santa_mariaPARTIDA DE JUAN DE LA COSA.
La primera vez que tenemos constancia de este lugar en la Historia, fue por la partida de sus playas en el año de 1499 de la expedición que Juan de la Cosa, quien en el año 1500 realizara el primer Mapa Mundi en esta misma ciudad. Alonso de Hojeda y Américo Vespucio, completaban el mando de esta expedición, en la que se descubrieron las costas de Venezuela.

DEFENSA DE EL PUERTO Y CÁDIZ.
En el año de 1540 el rey Carlos I ordenó al Duque de Medinaceli la construcción de una torre. Y comienza la historia militar. El 25 de mayo del año 1562 trece navíos turcos intentan saquear Cádiz, al no conseguirlo desembarcan en Santa Catalina siendo repelidos por el socorro de las milicias de Jerez. En año de 1577 Luis Bravo de Laguna envía un memorial al rey Felipe II, donde le expone la situación defensiva tan caótica que tienen las ciudades de El Puerto y Cádiz, así como la necesidad de levantar una fortaleza. Así mismo, la ciudad de Cádiz en el año de  1586 le pide al rey que se finalice el fuerte de Santa Catalina. Hay un documento fechado el 27 de agosto del año 1587, mandando restituir al colegio de Santo Tomas de Aquino de Sevilla 112 reales que se le repartió para la fábrica de la torre de Santa Catalina. Por tanto podemos fechar la construcción militar entre el decenio de 1577 a 1587.

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Plano de José Antonio Calderón Quijano. (1730-40).

Como se puede ver en el plano de J. A. Calderón Quijano, de entre los años 1730-40, hay construcciones de importancia, almacenes, cocinas, iglesia, y otras estancias. En el año 1765 la artillería era la siguiente: seis piezas de a doce, ocho de a treinta, seis montadas y un pequeño destacamento de artillería e infantería. Además de alojamiento para el gobernador, el oficial de artillería y su tropa con cincuenta soldados y doce caballos con un almacén de pólvora, dos de pertrechos y un tinglado para enseres. Esta distribución pertenece a las ruinas que hoy se pueden ver.

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Cuartel de la Guardia Civil en Fuerte Ciudad, poco antes de su desmantelación hacia 1970. (Foto: Archivo Municipal).

HACE 200 AÑOS.
En enero de 1810 el Capitán General de Andalucía, Francisco Javier Venegas, autoriza al almirante inglés Pervis a volar Santa Catalina, para impedir que el ejército napoleónico encuentre un lugar cómodo desde el que situar sus cañones. Una vez que llegan al Castillo las tropas imperiales francesas, comienzan con la reparación de las baterías, hasta el 18 de febrero día en la que se produce un golpe de mano español sobre el Castillo. Por lo tanto, este fue el momento en el que la fortaleza decimonónica fue arruinada. En el siglo XIX junto al fuerte se construye un importante cuartel de la benemérita, hoy desaparecido, que funciona hasta los años setenta del siglo pasado.

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Grabado y dibujo a calco, hayado en la tronera 2-2, y dibujo a calco.

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Réplica del grabado anterior en una de las losas de la Plaza de España.

LOS GRABADOS.
Estos grabados se realizaron en los lienzos de murallas construidas básicamente con una piedra local denominada ‘piedra ostionera’. Las canteras de esta piedra están situadas al pie del castillo, en la zona intermareal. Con el tiempo, en el espacio que ocuparon las canteras, se construyeron grandes corrales de pesca y marisqueo que se mantuvieron hasta los años setenta del siglo pasado.

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Sobre estas murallas se aplica un mortero de cal hidráulica y arena con un grosor de entre los 1 a 3 centímetros; el fratasado o repellado es de gran calidad, con la superficie cristalizada por la acción caliza, manteniendo un enlucido pintado de rojo y amarillo.

CONSERVACIÓN.
La conservación del castillo en un análisis general es bastante mala, casi todo el frente del mar ha desaparecido, gran parte a consecuencia de las voladuras realizadas, excepto grandes paredones del lienzo de muralla del frente del mar en la actual playa de La Muralla. De la torre solo se conserva el 30% de la construcción, mientras que del resto de la edificación interior sólo quedan los cimientos. Sin embargo, el muro de tierra se conserva prácticamente completo; eso si, con grandes perdidas del enlucido donde se realizan los grabados, y grietas estructurales que lo ponen en peligro, muchas de ellas producidas por la acción de la vegetación, a veces de tamaño arbustivo.

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Pero, sin duda, tras el factor natural, quien más incide en la pérdida y destrucción de los grabados antiguos es el humano, técnicas de picado, rayado y  pintado con espray.

FIGURAS Y DIBUJOS.
El trazado de las figuras suele ser muy esquemáticas y con ausencia muchas veces de detalles. La gran mayoría está, a veces, agrupados; sobre todo en las troneras y su entorno, así como en el muro del frente de tierra, lógico si tenemos en cuenta que gran parte del castillo ha desaparecido.

A pesar de la simplicidad en los dibujos, en algunos se pueden atisbar los cascos y los aparejos de los barcos, representados estos en una gran variedad de modelos. Podemos ver navíos de velas cuadras, con los puentes de los cañones. Tartanas remolcando fragatas, un buque de dos palos, que bien puede ser un bergantín. En algunos casos se les puede apreciar enarbolando banderas en cruz. Faluchos, tal vez cañoneros, con aparejo latino, alcázar en popa y cofa. Otras embarcaciones veleras con marcados timones, pertenecientes a pequeños pesqueros, también hay un buen numero de buques de la Guerra Civil Española.

fuerteciudad_incripciones_puertosantamariaINSCRIPCIONES.
Tras los barcos el mayor número de grabados pertenecen a las inscripciones. Muchas de estas se encuentran muy deterioradas y sólo se aprecian palabras y, a veces, letras sueltas. Pocas se han conservado que puedan ser legibles, las que lo son proporcionan una serie de datos que, a veces, pueden ser de interés. Al menos en dos de los grabados tenemos la fecha de 1737, ambas realizadas en el mes de junio. Esto nos lleva a fechar en termino post quem la construcción del lienzo de muralla del Frente de Tierra. Otras inscripciones recogen los nombres o cargos, hay varias que corresponden  a soldados del ejército francés, dos del Regimiento numero 13 de Cazadores (Chasseur). El primero, A. Berner, que es sargento. El segundo Humbert Lezociourre (posiblemente un voluntario polaco), es lancero como el anterior, y pertenece a los chasseur-a-cheud (cazadores montados). La fecha debe corresponder con el bienio 1823-24, cuando se produce la ocupación francesa por el Duque de Agulema y los “Cien mil Hijos de San Luis”. Las tropas anticonstitucionales arribaron a El Puerto el 23 de junio de 1823, y mantuvieron el control de Cádiz y sus fortificaciones hasta el año 1828.

fuerteciudad_signos_puertosantamariaMARCAS Y SIGNOS.
Un gran numero de grabados pertenecen a marcas y signos, la mayoría de los cuales nos son desconocidos o ilegibles. Otros pertenecen a marcas, que nosotros relacionamos con distintos blasones familiares, una heráldica popular poco estudiada en la zona. Son marcas que se grafía sobre objetos personales o de uso domestico, e incluso en las casas. Algo similar a estas marcas lo hemos encontrado en El Puerto de Santa María; en los siglos XVI-XVII, en las botijas para la exportación, aparecen marcas con una, dos o tres palabras, a veces con un signo, indican su propietario. Se trata de gentes ligadas al mar, con la diferencia de que en este último caso pertenecen a comerciantes con América. (En la imagen, grabado de marcas personales).

BLASONES FAMILIARES.
Los grabados que hemos recopilado del castillo de Santa Catalina debemos entenderlos como representaciones de blasones familiares tradicionales, semejantes a los registrados en otras zonas de la Península Ibérica. Según esta tradición el padre detenta la marca del tronco de su blasón, a la que su descendencia añade sucesivamente un signo complementario, hasta que el hijo menor vuelve a recuperar la marca original, y que de la misma forma transmitirá a sus descendientes. Estas marcas están presentes en La Guardia, Galicia, y en Póvoa de Varzim, Portugal, donde sí están bien estudiadas.

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Lienzos de las murallas de Santa Catalina o Fuerte Ciudad. (Foto: González Lechuga).

Por todo esto creo que aunque no sean muy conocidos, estos grabados si son algo nuestro que nos representa, son muestras de gentes sencillas desconocidas en su mayoría, pero que ya forman parte de la historia de nuestro Gran Puerto de Santa María. (Textos: Juan José López Amador).

Pulsar para saber más sobre los grabados del Castillo o Fortaleza de Santa Catalina

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antoniocamachocaballero_puertosantamariaLos padres de Antonio Camacho Caballero (1901-1991), fueron Miguel Camacho Soldado y Josefa Caballero Muñoz originarios de Iznájar (Córdoba). Quedó huérfano de padre siendo muy niño. Junto  con su hermana Aurora --unos años mayor-- y su madre se vinieron a El Puerto a vivir con el hermano mayor  --Juan-  20 años mayor que él.

Juan Camacho Caballero era propietario de la Casa de Las Cadenas donde  también tuvo un almacén de comestibles y un bar.  También era propietario de la Casa Roque Aguado --actualmente en promoción de viviendas--  y de una bodeguilla donde hoy está situada la oficina de Correos, en la Plaza del Polvorista.  Además era dueño de dos  tabernas en El Puerto donde se despachaban sus vinos:  ‘El Golpe’  en la calle las Cruces y  ‘El Segundo Golpe’ en la calle la Zarza,  así como de  de otro despacho de vinos llamado ‘La Campana’ situado en  la calle San Sebastián esquina  Santa Lucia. (Antonio Camacho, al volante de unos de los muchos vehículos que tuvo a lo largo de su vida).

Juan tenía dos hijos, Miguel y Rosa, quienes eran casi de la misma edad que su tío Antonio.  Debido a la diferencia de edad entre los hermanos –Juan y Antonio- tío y sobrinos se criaron juntos como hermanos.  Miguel se casó con Francisca y no tuvieron descendencia. Rosa se casó con Joaquín Albiol,  quedando  la rama Camacho de esta parte finalizada con los Albiol Camacho.

la_diana_envoltorio_puertosantamariaCOMESTIBLES LA DIANA. EL BAR Y LAS BICICLETAS.
Cuando Antonio se emancipó de su hermano Juan –sobre el año 1923- pasó una temporada en Sevilla y ahí empezó su gran afición por los automóviles.  De vuelta a El Puerto --con 25 años--  abrió el almacén de comestibles La Diana en la calle  José Navarrete, 51 -posteriormente llamada Reyes Católicos y en la actualidad Palacios- propiedad de un montañés de 77 años llamado Marcelino Aguaro. En los años siguientes amplió el negocio a bar --donde servía, además del consabido vino, café y chocolate-- y venta y alquiler de bicicletas con entrada por la calle San Bartolomé y a desarrollar su afición por los automóviles con  taxi en la parada. (En la imagen, papel envoltorio de 'La Diana').

En el año 1928 se casó con María Teresa García Rodriguez --la séptima de nueve hermanos-- del matrimonio formado por Fernando García Rodriguez, nacido en Coladilla (León) y por María Teresa Rodriguez  Sánchez  nacida en Jerez de la Frontera.  La familia García Rodríguez vivía en  la casa núm. 5 de la Calle San Sebastián, propiedad de Fernando. Una preciosa casa solariega con un magnífico patio y un jardín con una bodega anexa donde tenía un lagar, frente a la Capilla de la Aurora. La casa aún conserva la fachada y el patio y el resto ha sido  transformado en viviendas habiéndose incluso construido unifamiliares en el jardín y bodega.

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La nueva familia Camacho García, en 1940, como no, en torno a un coche.

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A la derecha, frente a la Capilla de la Aurora, casa de la calle San Sebastián, 5, número 38 en la numeración antigua del siglo XIX, que aún conserva en azulejo en la fachada de la puerta principal.

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Fotografía antigua del patio de columnas de la casa, con una bonita estampa del jardín posterior, que se puede observar, rabioso de vegetación y luz, a través de las rejas, hoy también desaparecidas. Durante el cierre de la casa cuando es dejada de habitar,  hasta su rehabilitación como viviendas modernas, el noble edificio fue despojado --¿expoliado?-- de los elementos de ornato interior que la distinguían: el barandal de palosanto, las puertas de casetones y cuarterones de caoba, la yesería de las bóvedas, etc... Al menos quedó el escudo exterior de quienes lo mandaron construir y que vemos en la fotografía de abajo.

sansebastian5_escudo_puertosantamariaSAN SEBATIÁN, 5.
Dada la extensión de la casa, de San Sebastián, 5, además de los García Rodríguez y sus nueve hijos la compartían una hermana de María Teresa –Petra- que se casó con un Fernández Lobo de la tonelería que hubo en la calle Comedias; de esta familia parte la rama Fernández Rodríguez con sus hijos: Rogelio, Francisco, Agustín, Rafael y Eloísa.

Volviendo a Antonio Camacho. Sus descendientes: Aurora, Antonio, María Teresa (fallecida) José Miguel y Rafael son los actuales transmisores de la rama Camacho originaria de Iznájar (Córdoba).  Los primeros años de su matrimonio vivieron en la actual calle Palacios.  Cuatro años más tarde se mudaron al piso principal de la casa de La Diana, aún propiedad de Marcelino Aguado, según contrato de fecha 6 de Marzo de 1932.

la_diana_antiguo_puertosantamariaCon el paso de los años fueron desapareciendo el bar, las bicicletas y los taxis quedando solo el almacén de La Diana que fue traspasado a Isidro Gómez Recalde en el año 1960. En esta fecha el propietario de la finca y almacén era Doña Quintina Caballero, santanderina, posiblemente descendiente de Marcelino Aguaro. En la actualidad el establecimiento es propiedad de José Joaquín Sánchez Sena, quien primero por traspaso de Isidro Gómez Recalde y luego adquiriéndolo, pasó a ser de su propiedad, como ya se ha indicado. Ver nótula núm. 090 en Gente del Puerto.

LOS TRANSPORTES.
Al margen de La Diana, que es lo que ha motivado esta semblanza de Antonio Camacho Caballero hay que añadir que, no solo fue conocido por el almacén sino por sus otras múltiples actividades y últimamente en el ramo del transporte. El 16 de Enero de 1927 adquiere de José Arniz Franco un turismo marca Ford matrícula SE-2719 motor 6381398 de 12 HP del año 1926. Arniz lo tenía en alquiler, en el año 1926, por una peseta el kilometro según la tarifa manuscrita que los descendientes de Antonio Camacho aún conservan. Así mismo, consta en documentación el parte al Ayuntamiento de Antonio Camacho de la tenencia del citado automóvil con custodia en garaje en calle Aurora núm. 3 --emplazamiento de la casa de Las Cadenas--.

almacen_la_diana_puertosantamariaEl día 26 de Diciembre de 1931 da parte de baja al Ayuntamiento motivando la baja por avería en el motor. Este vehículo fue trasladado más tarde al garaje de la casa núm. 5 de la calle San Sebastián --casa natal de su esposa María Teresa-- donde permaneció inactivo hasta el año 1952 en que fue transformado en la furgoneta conocida como el “coche o forito de La Diana”. (Antonio Camacho y su mujer, en el interior de 'La Diana').

LOS COCHES DE CAMACHO.
Para ilustrar su faceta como transportista, a continuación reseñamos los vehículos que poseyó, de acuerdo con la documentación custodiada por sus hijos:

  • Sevilla, 26 Mayo 1924 Contrato de compra. Don Antonio Camacho Caballero y Don Sebastián Tenorio adquieren de de Doña Josefa  Romero Rodríguez un automóvil Marca Ford, matrícula SE-2605 en dos mil quinientas pesetas, entregando en este acto quinientas pesetas aceptando los referidos señores 10 letras a razón de 200 pesetas cada una (sic)
  • El Puerto, 6 de Junio de 1925 Contrato – He vendido a Don Antonio Camacho, un coche Ford matrícula CA-344 en dos mil doscientas cincuenta pesetas pagaderas en ocho mese en letras aceptadas.  El vendedor Don Esteban Paullada.
  • El Puerto, 16 de Enero de 1927. Don José Arniz Franco vende a Don Antonio Camacho Caballero un coche Ford matrícula SE 2719 en mil cien peseta, entregando seiscientas pesetas y el resto pagaderas en cuatro letras de ciento veinticinco pesetas cada una
  • 19 de Agosto de 1938 automóvil marca Ford matrícula CA- 4893 dado de baja posteriormente el día 9 de Febrero de 1939.
  • 14 de Noviembre de 1941 Baja provisional de automóvil marca Opel matrícula CA 4594. No hay documentación de la adquisición. Este coche estuvo como taxi en la Parada.
  • 10 de Agosto de 1944 Venta de automóvil Opel Matrícula CA 4594 A Don Luis Abarzuza Pacheco.
  • 2 de Septiembre de 1952 automóvil marca Ford matrícula SE 7389 adquirido de Don Emilio Romero Aranda y transferido a nombre de Dª María Teresa García Rodríguez --esposa de Antonio Camacho--.

coche_pedales_1945_puertosantamariaEste vehículo tiene su historia: Conocido como el ‘Forito de la Diana’, fue inscrito con placa provisional para pruebas num. TO 50035 el 10 de Noviembre de 1925 a nombre de Don Roberto Osborne domiciliado en Sevilla y matriculado posteriormente el 25 octubre 1926. Sus posteriores propietarios fueron: Don Ignacio Osborne Vázquez, Doña Angeles Campos Caro y por último Don Emilio Romero Aranda  --todos de El Puerto-- siendo éste último el titular a partir del 12 de Noviembre de 1946 quien lo transfirió a Doña María Teresa García Rodríguez, convertido en furgoneta y con motor sustituido por el perteneciente al Ford Matrícula SE 2719 que, según hemos dicho más arriba, permanecía encerrado en el garaje de la casa numero 5 de la calle San Sebastián desde el 26 de Diciembre de 1931, dando origen –repetimos- a la furgoneta conocida como el “coche de La Diana”. (En la imagen, Antonio Camacho al volante de uno de sus coches de pedales y a su derecha Juanín Barcala, íntimo de Camacho y quien le acompañó a una Feria a Córdoba con dichos vehículos).

Más información de La Diana, en la nótula 090 de Gente del Puerto.

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