En el libro 'El Puerto de Santa María, a través de sus gentes, sus calles, sus tierras, sus playas, ...' de Juan Leiva Sánchez, dice que la calle Cruces, además de este nombre es nombrada en otros tiempos por Monasterio, Monasterio Viejo, Horno Nuevo, Cruces Reales , Cruces Públicas y Cruz Real.
Deseo referirme a los años cincuenta del siglo pasado, de los cuales tengo los recuerdos más nítidos de mi vida. Siempre escuché que la calle Cruces o calle de las Cruces, se debía a la cantidad de cruces que había en algunas fachadas, porque en ellas, se hacía las distintas estaciones de penitencia que se organizaban los Viernes Santo. Recuerdo perfectamente el recorrido que hacía el Vía Crucis, que salía de la Parroquia de San Joaquín con la imagen del Cristo del Amor, que de forma permanente estaba en el convento de las RR MM Capuchinas; convento que estaba situado en lo que hoy es el Hotel Monasterio San Miguel, el recorrido que hacía por la calle Cruces, era el tramo comprendido desde Espelete a Santa Clara.
Esta calle, según el estudioso portuense Hipólito Sancho, (en la imagen de la izquierda) ya es nombrada en el año mil seiscientos como “núcleo central” de lo que entonces podía ser El Puerto; era una entrada natural por la avenida de Sanlúcar, igualmente por las calles de San Sebastián y San Francisco, donde entraba el campesinado de Sanlúcar, Fuenterrabía y Rota a traer frutas y hortaliza al mercado que existían en las instalaciones que hoy tiene Telefónica, tiene esta calle forma de ángulo obtuso, empieza en la calle Santa Clara, hace vértice en la esquina con Espelete y termina en la plaza del Ave María. Quizás sea la calle del barrio alto más importante, calle como todas las calles del casco antiguo ‘trazadas a cordel’, la calle Cruces representaba una expresión risueña y campesina de otros tiempos, su luminosidad y colorido, --¡no sé que tendrá la luz de mediodía y el azul del cielo en esta ciudad !--, donde el blanco de la cal, las jambas y dinteles de piedra de San Cristóbal se llevan bien. Casas-patio de campesinos, donde todo el mundo se conocía, relacionaba y se saludaba, hoy conocemos en cualquier viaje o simplemente por Internet a cualquier persona y nos hacemos amigos para siempre, sin embargo tenemos a vecinos al lado nuestro que no saludamos. En fin la vida..

Casapuerta o zaguán en la calle de las Cruces, con una bonito portón de acceso al patio principal.
LA CASAPUERTA.
En anteriores nótulas en Gente del Puerto sobre el Barrio Alto, nunca he definido lo que representaba en las casas-patio la palabra zaguán. Zaguán o casapuerta, es una pieza de las casas de la baja Andalucía, un casa sin zaguán es una casa en la calle; es una palabra como muchas derivadas del árabe, es una parte importante de las casa-patio, de vecinos o no; el zaguán es la parte de la vivienda que da acceso al patio desde la calle; es un espacio intermedio entre lo público y lo privado. Los visitantes o extraños que llegaban a las casa de vecinos o individuales no entraban directamente en los lugares íntimos de ella, sino que se recibían primero en el zaguán, una vez que el visitante era identificado se pasaba a la sala o no, estar en el zaguán era estar entre la casa y la calle.

Carro delante de la carbonería existente en la calle de las Cruces, en el Palacio de Purullena, con la calzada empedrada de chinos y las aceras con losa de Tarifa. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.
TALLERES DE CARROS.
La calle de las Cruces, como casi todas las calles del Barrio Alto en aquellas fechas estaban pavimentadas de chinos de cantos rodados, colocados sobre tierra y eran lo suficientemente resistente para soportar el peso de carros, carretas y los escasos camiones que entonces circulaban. En El Puerto de aquel entonces existían dos talleres de fabricar carros y carretas, el primero estaba en la calle Santa Clara, muy cerca de la calle Cruces en este lugar estuvo una bodega de González Rico Hermanos, después esta finca fue enajenada para hacer un grupo de viviendas, el otro taller de carros estuvo en la esquina de la calle Durango y Cruces, propiedad de la familia Palomo. El trasiego de granos, frutas, hortalizas, sal y vinos, demandaba una gran cantidad de carruajes de este tipo. Recuerdo la actividad fabril del taller de Santa Clara, la propietaria creo que se llamaba Rosalía. Como curioso que soy pasaba horas mirando como se hacían las ruedas y observando como se colocaban los aros metálicos en las mismas.

Exterior de la restaurada Ermita de Santa Clara, o Huerta de Palomeque.
ENTRE SANTA CLARA Y ESPELETE.
La calle Cruces comienza en la esquina de Santa Clara, a continuación relaciono los propietarios del tramo comprendido entre las calles Santa Clara y Espelete, por la acera de la derecha: Ermita de Santa Clara o la Huerta de Palomeque, Casa de Cordones, Casa de Diego el conserje del cementerio, Casa de Baldomero, Tonelería de Luis Huerta, Casa de tres plantas de Luis Huerta, Casa de José Gutiérrez (después la vendió a Roberto Carmé). Por la acera de la izquierda: Solar de Penita (se entraba por calle Santa Clara), un colegio de niños (desconozco el propietario), Casa de los Olivos, Bodega de los Caracoles, Casa de las Cañas, Bodega de Manuel Quirós y Casa de Juan González Moresco (este señor tenía una panadería en calle Ganado y era propietario de la pensión Frasquita).

Comedor de 'Sol y Vida', donde estaba la casa de Dolores 'la Gitana'.
ENTRE ESPELETE Y GANADO.
Con idea de no hacer demasiado larga la exposición de todos los propietarios de fincas de esta calle, haré un recorrido por la misma haciendo algún que otro comentario que pueda ser motivo de interés. Empezando por el tramo de las calles Espelete a Ganado, en la acera de la derecha, donde se encuentra actualmente el comedor “Sol y Vida”, el nº 18, esta vivienda era una casa típicamente del barrio alto, casa-patio de gran superficie, tenía muchos vecinos, es una pena que no se construyera igual que fue. Allí vivió Dolores la gitana (esta señora vendía cigarrillos que ella misma liaba, tenía el “negocio” en calle Ganado junto a la tienda que existe actualmente de máquinas de coser). En la acera de la izquierda haciendo esquina con ganado estaba la tienda de ultramarinos de Eloy Eizaguirre que además tenía taberna por la calle Ganado.

Número 47 de la calle Cruces, una fachada convenientemente restaurada.
ENTRE GANADO Y ARENAS: EL CINE MODERNO.
En el tramo de las calles Ganado a Arenas o Arzobispo Vizarrón, destacaría el gran corral de cabras de mil setecientos metros cuadrados, con sus puertas pintadas de rojo, este corral lo adquirió Pedro López Serrano, propietario de las cines Moderno y Victoria, en este solar hizo un gran cine de verano, la película de estreno fue “El bandido generoso”. Este cine se dividió en dos, uno de verano y otro de invierno, la película de estreno del cine de invierno fue “La reina Luisa”. Por la izquierda destacaría el almacén de ultramarinos de Antonio Rodríguez Gil (Manila) que estaba situado en la esquina con calle Arenas.

Interior del desaparecido Cine Moderno en el Carnaval de 1986
ENTRE ARENAS Y SAN JUAN.
Siguiendo el tramo de las calles de Arena a San Juan, en la acera de la derecha cabe destacar por la antigüedad el almacén de ultramarinos de Manuel Leveque, con nótula núm. 097 en GdP (que aparece en la imagen de la izquierda), que hacía esquina con calle San Juan. Por la acera de la izquierda, recuerdo a mediado de la calle la barbería de Natera y además la casa los Terry, de las mallas de Terry, donde se recogía la seda y se entregaba las mallas de los famosos brandies de Fernando A. de Terry; esta finca que hacía esquina con San Juan y que era una preciosidad, fíjense bien la lamentable fachada que han dejado.

Número 62 de la calle de las Cruces, una bonita fachada que mejoraría mucho si estuviera restaurada.

El número 61 de la calle de las Cruces, puerta de zaguán con jambas y dintel con dovelas de piedra arenisca de San CristóbaL.
ENTRE SAN JUAN Y SAN SEBASTIÁN.
Siguiendo el tramo de las calles San Juan hasta San Sebastián, en la acera de la derecha, recuerdo la taberna de “El Golpe”, por cierto hay que felicitar a los propietarios de esta finca nº 58, por la fachada tan nuestra y el patio tan bonito; el nº 62, casa de fachada clásica, mantiene todavía la fachada y patio que conocí siempre; el nº 74 la finca del Bar El Reloj, con el famoso reloj de sol, en esta casa vivieron siempre la numerosa familia de los González-Rodríguez.

Número 62 de la calle Cruces.

La casa del reloj de sol, en la esquina de Cruces con San Sebastián. Durante muchos años albergó al Bar 'El Reloj'.
En el tramo de la izquierda, había que destacar la finca esquina con Postigo, el almacén de ultramarinos, panadería, freidor de pescado y por último bar; el nº 67, gran casa de tres plantas que los propietarios conservan aún y mantienen a pesar de la que esta cayendo y la esquina con San Sebastián el almacén de ultramarinos de Antonio González Heredero, que tantos y agradables recuerdos me trae por sus bocadillos de atún, --que eran cosa seria-- cuando fui alumno San del Colegio de San Ignacio.

Cruces 67, gran casa de tres plantas donde hubo un taller de electrónica y televisión, ahora un despacho y Cruces, 82, Casa de la Hermandad de la Oración en El Huerto, fue tienda de venta de muebles y, anteriormente, bodega.

Cruces 89, bonito frente de fachada, rejas sencillas, bien restaurada.
ENTRE SAN SEBASTIÁN Y PZA. AVE MARÍA.
Por último el tramo comprendido desde San Sebastián hasta plaza del Ave María, en el tramo de la derecha, el nº 82 considero acertado la adquisición de esta finca por la Hermandad de la Oración en el Huerto, un colectivo de estas características puede cuidar bien esta casa-bodega; en el nº 84 casa que conocí siempre así, vivieron la familia Letrán Leyva; el nº 86 donde estuvo el Colegio de Don José Luis Poullet Martínez de gratos recuerdos para todos los portuenses.

Palacio del Marqués de Villarreal y Purullena, recientemente restaurado /Foto: Javier Reina.
Después viene el Palacio del Marqués de Villarreal y Purullena con la carbonería y el baratillo del Portugués que tenía en las accesorias y que no me extiendo porque ha sido difundido suficientemente por GdP; a continuación nº 98 casa de una planta muy hermosa, fachada sencilla, de siempre de Joaquín Lojo Espinosa, creo que el propietario actual es Juan Andrés Jiménez Rodríguez; el nº 100 actual, quizás sea la casa más bonita, a mi juicio, de toda la calle Cruces, creo que en esa vivió don Agustín del Toro Gómez.

Cruces, 100, a juicio del autor la casa más bonita de la calle Cruces. Al final, la vivienda propiedad de Roberto Romero Laffite, donde vivió desterrado el General Queipo de Llano.
A continuación casa nº 102, creo que los propietarios eran la familia de la esposa del profesor Don Enrique Bartolomé López- Somoza; a continuación casa nº 92 donde vivió algún tiempo el General Queipo de Llano, actualmente esta casa es propiedad de Roberto Romero Laffite y finalmente termina la acera de la derecha, con casa-bodega de la firma Luis Caballero SA. Por la acera de la izquierda cabe destacar la esquina con Durango del taller de carros de la familia Palomo. Este taller estaba dividido en dos partes: una parte estaba en esta esquina y frente en lo que fue el Bar Palomo estuvo el resto del taller; a continuación la calería de Antonio Orellana García; la casa de los Bononato de bonito frente de fachada con jambas y dintel formando dovelas de piedra caliza de San Cristóbal;

Cruces 103 actual, 73 antiguo. Casa que fue de Carmen 'La Roteña'. De la fachada... juzguen ustedes mismos.
El número 103 actual, es hoy una aberración arquitectónica, yo entiendo como se pude permitir esa fachada; recuerdo esta casa que estaba junto a de mis abuelos, tenía el nº 73 antiguo y le decía la casa de Carmen ‘la Roteña’, señora de pelo blanco peinada con rodete, era muy buena persona, vivía en la planta alta y vendía frutas y hortalizas; casa clásica de dos plantas, dos ventanas a los lados en planta baja, zaguán al centro que daba a un patio interior, dos ventanas en fachada de la planta alta y balcón en el centro; zaguán y patio de losas de Tarifa y escalera al fondo del patio a la izquierda que desembocaba en un pasillo volado sobre el patio que daba acceso a las viviendas; eran inquilinos de esta casa, entre otros, la familia Bernal-Márquez.

Cruces 105, 75 antiguo, la que fue casa de mis abuelo: sigan juzgando...
Y termino con la casa nº 105 moderno y 75 antiguo, fue la casa de mis abuelos paternos Francisco Bollullos Sánchez y Juana López Ruiz, esta casa era otra clásica del barrio alto, de una planta con zaguán y patio interior con helechos jazmines y aspidistras, que daba una aspecto de frescor en verano; corral interior, azotea a la andaluza y desván encima del zaguán al que tenía acceso por la azotea, muy bonita; si ustedes se fijan en la fachada , nada que ver con el entorno, las ménsulas de balcones y ventanas, entrantes y salientes, no parecen fachadas típicamente portuenses, no sé si el arquitecto se daría un paseo por esta calle antes de proyectar la fachada.
Por circunstancias que no vienen al caso, viví una temporada con mi abuela y le tenía un cariño especial al entorno de la plaza del Ave María y calle Cruces porque allí pasé parte de mi naciente juventud y me sentí feliz. Para mi ha sido motivación suficiente para tener el atrevimiento de hacer esta nótula. (Texto y fotos: Francisco Bollullos Estepa).


Varios nos empezamos a encontrar hace poco más de tres meses cuando una foto colectiva de aquella época de siete roteños en la SAFA se publicó en la web Habitantes y Gente de Rota. Aquella foto y el posterior reencuentro de los siete de la foto sería el detonante de esta preciosa aventura que comenzó entonces y que ha culminado, de momento, en la I Convivencia de Antiguos Alumnos de la SAFA de la Promoción 1976-1981. Celebrábamos el 30 Aniversario del fin de la carrera. /En la imagen, el grupo de roteños en el colegio de Formación Profesional Sagrada Familia (SAFA) de El Puerto de Santa María en el año 1976. Arriba de izquierda a derecha: Juan José Sanchez Alonso, Sergio Hermida, Gallardo y Juan Segarra. Abajo: Javier Ros, Antonio Helices “El Bolita”, y Francisco Pulido
Un pañuelo amarillo con el logo de la convivencia creado para el evento adornaba el cuello o la muñeca de todos y cada uno de los asistentes. El amarillo era el color de las camisetas de la SAFA de entonces que todos lucíamos aquellos años, particularmente en los eventos deportivos. /En la imagen, una camiseta amarilla de SAFA.



EL INSTITUTO.
LA CLANDESTINIDAD.
REGRESO A EL PUERTO.
OTRA DIMENSIÓN.
LA CAMPAÑA: SOLE IBAÑEZ, LIBERTAD.



DE LOS POPULARES A LOS SOCIALISTAS.
La escena cambiará ostensiblemente sólo un mes después, y la tendencia oscilará hacia las candidaturas de izquierda. El 12 de abril se repartieron los 24 escaños de concejales entre los 16 electos de la candidatura popular y los 8 de la Candidatura Monárquica, con Manuel Ruiz-Calderón al frente. /En la imagen, Francisco Cossi Ochoa.





















... y todo siguió gracias al testigo recogido por Rafael Rivero, que mantuvo la llama encendida.



DETENCIÓN DE ANTONIO ÁLVAREZ.
30 DE ABRIL.
El alcalde se puso en contacto con el Gobernador Civil, Julio Rico de Sanz y éste accedió a la petición de los manifestantes. El escándalo que se formó, las fuerzas represivas, los caciques y los capitalistas no se lo podían creer, pero nosotros celebramos la Fiesta y no pasó nada. Nos habíamos comprometidos con el gobernador y los trabajadores cumplen su palabra. /En la imagen de la izquierda, el gobernador civil, Julio Rico de Sanz
Aldana, José; Almirante, Pepe; Álvarez, José; Álvarez Herrera, Antonio; Álvarez Herrera, Pedro; Artola Beuzón, Paco; Bernal; Bueno, Pepe; Barcia, Antonio; Borrajo, Paco; Camacho, Antonio; Cárdenas, Antonio; Ciria del Pino, Carmelo; Chico; Conejo, Agustín; Cumbreras, Juan; Escudero, Rafael; Espinar Galán, Jesús; Espinar Galán, Manolo (que aparece en la fotografía de la izquierda); Fernández, Manolo; Franco, Juan; Gallardo, Joaquín; Gallardo, Santiago; García Caballero, José María (el Carnicero); Gatica, Luis; Gatica, Paco; Gómez Ojeda, Rafael (Ceferino); González, Andrés; González, Joaquín; González, Sebastián; González Delgado, Juan Antonio; Guilloto, Fernando; Gutiérrrez de Celis, Francisco (Paco ‘el de las Flores’);
Gutiérrez Ponce, Pepe (Pepito Alberti, que aparece en la segunda fotografía de la izquierda); Herrera, Benito; Iglesias, Federico; Jaramillo, Luis; Jiménez, Pepe; Luque, Manolo; Malete; Marcos, José; Marroquín Gómez, José I y II; Marroquín Travieso, Pepe (el Bloque); Mendoza, Miguel; Molina, Juan Ramón; Muñoz Benítez, Miguel; Noni; Núñez, Manolo; Ortega, Antonio; Palma, Pascual; Pecho, Antonio; Pellicer Bohórquez, Pepe; Perea España, José María; Portilla, Ismael; Rivero, Rafael; Revuelta, José Manuel; Romero, Paco; Sánchez Alonso, José Luis (Selu); Sánchez, Antonio; Sánchez, Paco; Sanchez Cortéz, Manolo; Sendra; Serrano, Pepe; Tey, Paco; Vela, Manolo.
Veteranos ugetistas que al no existir este sindicato colaboraban con CC.OO., entre otros: Cruz, Joselito; Guillén, Rafael; López, Paco. Sector de la Iglesia militando en USO, entre otros: Caamaño Bernal, Esteban; Fernández Cortabarría, María Ángeles; Gálvez, Isidoro (que aparece en la fotografía de la izquierda); Gálvez, Manolo; Rincón Noya, Luis; Rodicio, Rafael. (Texto: Miguel Marroquín Travieso).
Este Domingo se llama de Quasimodo por las primeras palabras de la Antífona de Entrada, o “In Albis”, («Quasi modo géniti infántes, allelúja») porque los neófitos de la Iglesia acababan de dejar sus blancas túnicas. La Iglesia compara a sus hijos con los niños recién nacidos .







ENTRE ‘EL CHIGÜI’ Y ‘EL PRINGUE’.

Solo he tenido que preguntarle por la bolsa de pescado situada a sus pies, cuando me enseña su contenido; varios salmonetes de buen tamaño y unas pescadillas; de inmediato, una catarata de información sobre la procedencia de la bolsa. «--Esta mañana a las siete, ya estaba ayudando a los pescadores en la descarga y haciéndoles “mandaos”, ¿sabe usté?…». Y continuó con su historia mientras yo observaba un nervioso movimiento de manos acariciándose ora una, ora la otra, que no sabría si atribuirlo a un tic, consecuencia de los muchos años de jalar de redes, maromas y malletas y que me recuerda aquella escena de la película “Tiempos modernos”, en la que su protagonista, Charlot, trabajaba en una cadena de montaje; toda la jornada en monótona y rutinaria acción de apretar tornillos con ambas manos, derivaban en el regreso a su domicilio, en un acto reflejo del que no podía prescindir en un repetitivo gesto de sus manos… (Texto y fotos: Alberto Boutellier Caparrós).
Hipólito Sancho (en la imagen de la izquierda) publica «La Iglesia Prioral del Puerto de Santa María y Antón Martín Calafate». Pedro Muñoz Seca estrena «Mi chica», «¡No hay no!», «La Eme», «El Escándalo» y «El Ex». Alberti publicará, ese año, ‘Bazar de la Providencia’ y ‘La farsa de los Reyes Magos, dos farsas revolucionarias’ y funda junto a su esposa, María Teresa León, la revista revolucionaria ‘Octubre’ e iniciará una gira por diversos países americanos. La vía pecuaria ‘Colada del Cementerio’ fue deslindada y amojonada los días 14 y 15 de marzo de 1934. El Maestro Dueñas es destinado a hacer el servicio militar en El Puerto. Agrupaciones carnavalescas de El Puerto participan en el Carnaval de Isla Cristina (Huelva).
La primera pata concedida como trofeo taurino fue entregada en 1934 a Vicente Barrera Cambra (en la imagen de la izquierda) que cortó, además dos orejas y rabo y toreó junto a Rafael ‘el Gallo’ y Juan Belmonte. El Teatro Principal, cerró sus puertas durante la Semana Santa, reabriéndolas el sábado de Gloria, con la película ‘Melodías de Arrabal’, en la que intervenía Carlos Gardel junto a Imperio Argentina. El Ayuntamiento, creemos que en el último trimestre del año, acordó que fueran días festivos locales, las festividades religiosas del Corpus, la Virgen del Carmen y la Virgen de los Milagros. Se crea el ‘Pósito Marítimo y de Pescadores’, siendo su primer presidente José Poquet Cabrera, entidad antecesora de la Cofradía de Pescadores.





LA MATRACA.









Las agujas del frío de la madrugada las recuerdo clavadas en mi cara infantil, sorprendido, medio despierto de un sueño-vela, inquieto, expectante, ilusionado, cuando salíamos mi padre, mis hermanos y yo, calle San Juan abajo, para la Prioral a eso de la una de la noche del Jueves al Viernes Santo. Mi padre vestía la túnica de nazareno, del Señor, y , nosotros, las dalmáticas de acólitos. /El autor de la nótula, revestido de acólito, en la época que recrea.
«--Ya está aquí la Comunidad de Venerables Granujas», decía el Cura, señalándonos a los que vestíamos dalmáticas. Nos habíamos estrenado en salir en el Nazareno, la Venerable, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, María Santísima de los Dolores, San Juan Evangelista, Orden Tercera de Servitas y Cofradía de Ánimas de San Nicolás de Tolentino, a la imagen y semejanza de la ‘Madre y Maestra’ de Sevilla. La Cofradía se fundó en el siglo XVII, en el convento del Sr. San Agustín, donde tuvo capilla propia, con camarín, un buen retablo, y muchas arañas de cristal que lo iluminaban. El Nazareno, con eso de venerarse en el Barrio de Guía, fue erigido en Protector de las Galeras Reales de España, que tenían su base e invernadero en el frontero río Guadalete desde tiempo inmemorial. /En la imagen, Antonio Cía Moreno, párroco de la Prioral en aquella época.
Cuando Antonio Bernal Ortega, Antoñito ‘el Sacristán’ se dirigía a la Puerta del Perdón de la Iglesia y tomaba la soga de la campana grande, todo el mundo callaba. Treinta y tres veces sonaba el badajo sobre el bronce. Eran las treinta tres campanadas, por los treinta y tres años de la vida de Cristo. Silencio. Y se hacía un silencio sepulcral. Se abría la Puerta del Sol. La gente se esperaba reverente y callada en la plaza y por la calle Palacios abajo. Se acababa de recoger, en la Capilla de la Aurora la Humildad y Paciencia. Los mismos cargadores que la habían llevado, llevaban ahora los dos pasos de ‘El Silencio’. Yo no sé cómo esos hombres tenían cuerpo para tanto. Los guiones flameaban por la plaza, las ‘representaciones’ salían tras sus estandartes. Luego, un pequeño número de penitentes nazarenos con la túnica y la capa de lana virgen blanca y los vivos, la botonadura, el cíngulo y el antifaz, morados. En rojo, sobre el hombro de las capas, a la izquierda, campeaba el Corazón de María traspasado por las siete espadas y, dentro de él, la Cruz quíntuple de Jerusalén. El estandarte bordado que hiceron en Valencia, en ‘Casa Garín’, y, por fin, el paso del Cristo. /A la izquierda, Antonio Bernal Ortega, Antoñito 'el Sacristán'.

Calle Larga, a la derecha... El escueto paso de palio, con sus diez varales, de la Virgen de Ovando, confortada por el San Juan de Pedro Roldán, firmado tres veces, requiere detenerse en él. Lo primero, por el atuendo de sus imágenes: la Virgen vestía la saya y el manto de tisú de oro que le regaló don Francisco Quijano, el esposo de la camarista, Doña Luisa Aquino y Arnosa, la diadema de plata dorada que diseñó y regaló mi tío Juan Avila. Iba radiante, con el rostrillo de encaje, salpicado de joyas, y, en su mano derecha un pañuelo bordado. El San Juan, que vestía mi madre, llevaba una túnica que había sido del Cristo, y un mantolín que se le hizo del traje de una novia judía-sefardita de Marruecos. Se tocaba la impresionante cabeza de Roldán, con un nimbo de plata barroco que todos los años se le pedía a las monjas Comendadoras del Espíritu Santo. /En la imagen de la izquierda, María Santísima de los Dolores.
Lo mandaba el hermano Don Antonio de la Torre González, a quien se conocía, pese a estar su rostro tapado, por cierta berruguita negra con pedúnculo que tenía en el párpado derecho, junto a la nariz, que le salía por uno de los ojos del antifaz nazareno, y , por la tos, (Ején, ején) que tenía, de vez en cuando, como un tíc nervioso.
silencio seguía. El Alcalde dictaba todos los años un bando ordenando la suspensión de los espectáculos, la prohibición de la circulación rodada, el cierre de los bares... Silencio. Era ya Viernes Santo y el silencio se estrenó a las doce de la noche, una hora antes de salir por las puertas de la Prioral ‘El Silencio’. (Texto: Luis Suárez Ávila).