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Manolo Albaiceta Revuelta nace el 23 de septiembre de 1950 en el número 8 de la calle Diego Niño, tercero los tres hermanos del matrimonio formado por Antonio --trabajador de Bodegas Terry-- y Carmen. Estudió en el Colegio de La Merced, La Salle y SAFA. Ha sido considerado uno de los mejores contraltos de la Historia del Carnaval del cambio de siglo, casi siempre con ‘Los Majaras’. Este año 2012 abandona el Carnaval de forma activa como componente de la agrupación.

1950
El año del nacimiento de Manolo, 1950, era alcalde de la Ciudad, Eduardo Ciria Pérez.  La población de hecho era de 28.300 habitantes, la de derecho 28.368 con un número de 5.595 de hogares censados. El poeta José Luis Tejada refunda junto a otros escritores la revista gaditana de poesía ‘Platero’. Rafael Tardío expone en el Círculo de Labradores de El Puerto. El anterior Jefe de Estado, el dictador Francisco Franco visitaba El Puerto. Nacía María del Carmen Asensio, nadadora profesional y el ganador de los pesos pluma de boxeo amateur en 1972, Paco García Serrano.

Manolo Albaiceta, con sus padres y hermanos, en una foto en la playa de 1957.

VARIADO MUNDO DEL TRABAJO.
Manolo, tuvo muchos empleos a la largo de su juventud: empezando a trabajar en el desaparecido ‘Tejidos Ciudad de El Puerto’, en la calle Ganado, casi esquina con Nevería, en la desaparecida Conservas Sur (ver nótula núm. 333 en GdP) en bodegas Caballero y bodegas Terry, en los oficios de escayolista y electricista, en General Motor, en Ojelosa, y en las delegaciones de Danone y Matutano como autoventa,  como promotor en los comienzos de LANSYS con Juan Vaca (ver nótula núm. 1155) y, por último trabajando por espacio de 25 años como agente fiscal, en el Ayuntamiento, jubilándose el pasado año 2010.

Manolo, a la derecha, cantando con Los Majara, delante del Bar Triana, el pasodoble original de Diego Caraballo 'Un cuatro de diciembre', de la comparasa 'Raza Mora' y que interpretan anualmente en dicha fecha.

Está casado con Pepi Viñas Segura y tienen dos hijos: Daniel y María Belén y dos nietos: Daniel y Pablo.

LA MÚSICA.
Nuestro protagonista imitaba muy bien la voz de ‘Joselito’ y formó parte del coro de la iglesia de San Joaquín, --era el párroco José María Rivas Rodríguez-- con la hija del maestro Dueñas (ver nótula núm. 199 en GdP) algunos hijos del sacristán y otros chavales del barrio. Prestaría sus servicios como monaguillo en la Parroquia de San Joaquín, con Manolo Malpartida mientras estudiaba en el Colegio de ‘La Merced’.

Manolo Albaiceta, durante su úlitma actuación con 'Los Majara' en 'Llámame Jesús'.

Pero pronto vendría la afición por el mundo del Carnaval. Se iba de pequeño detrás de las agrupaciones para escucharlas cantar. Y, con 14 años, en 1965, empezará con la agrupación ‘Los Vampiros’, donde iba de cajilla y voz alta que fue Segundo Premio Provincial en el Concurso de Agrupaciones de las entonces ‘Fiestas Típicas Gaditanas’. Ensayaban en un local de la calle Misericordia --donde estuvo el Taller ‘el Venta’ y hoy existe una pizzería) y en un cuarto de redes en la zona de La Pescadería, donde se iluminaban con velas al no haber luz eléctrica.

Con Paco Díaz el 'Pelahigo' y Albaiceta formaron un duo con las voces de contralto y octavilla. En la imagen, ambos posando en el monumetno a la Inmaculada, en la Plaza de la Iglesia, caracterizados para la comparsa 'Cantares' en 1979.

La voz de Manolo siempre ha destacado: tenor, contralto y octavilla. Sería con esta última con la que triunfaría a partir de ‘Los Vampiros’ --inspirado en el desaparecido Paco Alba y en Alfonso Marín de ‘Los Quasimodos’). Más adelante formaría un tándem perfecto con ‘el Pelahigo’ y el propio Manolo con las voces de contralto y octvailla, respectivamente.

De izquierda a derecha, Javier Nuñez, José Luis Arniz, Antonio Martín y Manolo Albaiceta.

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El utópico paraíso comunista, en el que tantos intelectuales creyeron, como el poeta Rafael Alberti, se cubría de una aureola ficticia de perfección ideológica no fácil de percibir a primera vista.

Maria Teresa León y Rafael Alberti con el poeta soviético Samuíl Marshak en 1937.

En sus memorias, en 'La Arboleda Perdida', Rafael Alberti habla de sus abuelos de origen italiano, que  junto con otras familias extranjeras llegan a la Bahía de Cádiz al olor de los vinos en pleno auge de las viñas de Jerez, y fueron, en su momento, los verdaderos amos de El Puerto de Santa María. Grandes burgueses, propietarios de viñas y bodegas, cosecheros de vinos que llegaron hasta los zares de Rusia.

Recuerda Alberti de sus abuelos los «pesados y vanos comentarios sobre ‘aquellos tiempos, aquella buena época’ de lujo, de largos y anecdóticos viajes a Rusia, Suecia y Dinamarca…» Países que Alberti imaginaba entonces como «largas llanuras de nieve deshabitadas y oscuros bosques de abetos».

Alberti coleccionaba las bellas y románticas etiquetas de los vinos de su familia, con los retratos de los zares y reyes nórdicos. Rafael Alberti y su esposa María Teresa León posiblemente fueron los primeros que visitaron la URSS en 1932, cuando aún la Unión Soviética no había sido reconocida por el Gobierno de la República. Parece que vinieron para ocho días y la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios les propuso quedarse dos meses. /Etiqueta de amontillado del padre del poeta, Vicente Alberti.

El Alberti de la visita de 1932 distaba mucho del Alberti que volvió en 1977. En la última ocasión se mostraba  apesadumbrado o ensimismado. ¿Qué había ocurrido para que experimentara tal cambio? Gracias a Ella Braguínskaya, fallecida en 2010, que fue la traductora rusa de Rafael Alberti y al que conoció personalmente tenemos interesantes testimonios de la estancia del poeta en la utópica tierra comunista.

NOTICIARIO DE UN POETA EN LA URSS.
En su primera visita, en 1932, vino a observar los movimientos teatrales de Europa oriental. A medidados de 1933 publicó en el diario madrileño republicano 'Luz' --que duró desde 1932 a 1934-- el ‘Noticiario de un poeta en la URSS’, donde se refleja el espíritu de un hombre fascinado por la idea de un ‘mundo feliz’, diario en el que mostraba una gran admiración hacia la madre patria comunista por cualquier motivo, hablaba con sincero entusiasmo de todo y de cualquier cosa, de los helados rusos, del cambio de guardia del Mausoleo, de cómo trabajaban en las fábricas, etc. Sin embargo en la segunda parte de La arboleda perdida, en las páginas en las que habla de su viaje a la Unión Soviética, ya solo comenta, parco de palabras y sin exaltación, algunas anécdotas.

Edición rusa de un poemario de Rafael Alberti.

PRIMER CONGRESO DE ESCRITORES.
En 1934 participó en el primer congreso de escritores, donde prometió que en España pronto se levantarían por todas partes banderas rojas —y así lo creía--. En 1937 lo recibió Stalin al que pretendía convencer para enviar una delegación soviética a un congreso en defensa de la cultura. Pero Stalin se resistía, no le había gustado que André Gide escribiera un panfleto difamatorio de la URSS.  Definitivamente enviaron una delegación, formada, entre otros, por los escritores  Iliá Erenburg, Alexéi Tolstói , Vsevólod Vishnevski  y por supuesto Fiódor Kellin. Con el intérprete Fiodor Kellin, patriarca de los hispanistas rusos, conoce a los escritores rusos de la época, entre otros a Pasternak o Lili y Iósif Brik, los visita en su casa, va a recitales en fábricas. Traduce el poema de Svetlov sobre Granada. Los Alberti conocieron también a famosos directores de algunos teatros soviéticos como Meyerhold y se encontraron con Eisenstein y Prokófiev. Según palabras del propio Alberti, Pasternak tradujo muchas cosas de Alberti.

PROPAGANDA COMUNISTA EN OCCIDENTE.
Pero en medio de toda esta atmósfera de un idealizado mundo prometido, se escondía otra verdad. Parece ser que Yuri Kublanovski, poeta contemporáneo de gran talento calificaba a Erenburg de “agente de influencia, adaptado al ambiente occidental que convertía a estos prestigiosos amigos de la Unión Soviética en una especie de almohada de aire para propagar ideas comunistas en Occidente”. A Iliá Erenburg le dedicó Alberti un poema, como amigo entrañable al que quería sinceramente y cuya muerte lloró de todo corazón.

Maria Teresa León y Rafael Alberti en la URSS.

Cuando estuvieron en Georgia, cuenta Braguínskaya, que en el coche siempre iba con ellos la misma persona. Les decía que trabajaba para el Ministerio de Cultura y que les hablaría de los monumentos, pero cuando pasaban por delante de los monumentos emblemáticos, callaba. Al día siguiente, Alberti, que ya había entendido todo, le dijo a Braguínskaya: “Pregúntele dónde trabaja”. Se lo preguntó y esta vez resultó trabajar en el Consejo de ministros, así empezaron este juego en el que cada vez contestaba una cosa distinta a la pregunta. Parecía no ser capaz de recordar cada cargo que inventaba.

PATRIA COMUNISTA PROMETIDA.
En su trabajo sobre Alberti, Braguínskaya, comentaba que Rafael Alberti no era el único poeta hechizado desde sus años juveniles por la ideología de una patria comunista prometida. También lo estuvieron Neruda, Picasso Malraux, Bernard Shaw, Antonio Machado o Romain Rolland. /El matrimonio Alberti-León visitando una fábrica en la URSS.

URRS VIRTUAL.
Alberti estuvo más que ningún otro poeta en la URSS, pero “en una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera. Así, puede decirse, que Alberti nunca estuvo en la URSS, sino en un país virtual. Y en mi país había gente que sabía cómo alimentar ese hechizo, mostrándoles una realidad virtual que casi no tenía nada que ver con la realidad verdadera”, decía Braguínskaya. Rafael Alberti durante toda la vida fue amigo de la Unión Soviética, y en 1965 galardonado con el Premio Internacional Lenin para el Fortalecimiento de la Paz entre los Pueblos. (Texto: Carmen Marín).

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Retrato de Felipe V de España, llamado ‘el Animoso’ realizado por Jean Ranc (c. 1723). Óleo sobre lienzo, 144 x 115 cm, Museo del Prado (Madrid).

Hoy se cumplen 283 años del comienzo formal de los autos de incorporación de El Puerto de Santa María a la Corona de Castilla. Si bien el Decreto de incorporación es del 31 de mayo de 1929, no será hasta el 10 de junio de ese año cuando el juez comisionado por S.M. el rey Don Felipe V, Francisco de Escobar y Bazán --llegado a El Puerto un día antes-- cuando empiece a actuar: sustituyendo los cargos y oficiales ducales por toros de carácter interino, ordenando también picar los escudos del Duque de Medinaceli de las oficinas públicas y pintar, en su lugar, las armas reales, … /En la imagen, S.M. el Rey Don Felipe V.

...continúa leyendo "1.407. EL PUERTO SE INCORPORA A LA CORONA DE CASTILLA."

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José Luis Parra Pérez,  conocido como ‘Peli’, nace en El Puerto de Santa María el 22 de Diciembre de 1.947, en la calle Nevería. 22. Sus padres Luis Parra Rabaneda y Milagros Pérez Gonzalez vivieron la explosión de Cádiz el 18 de Agosto y la muerte de Manolete el 29 de Agosto de ese mismo año. Inició sus estudios en las Carmelitas, luego en el Asilo de la calle Cielos y después ingresó en la academia de José Luis Poullet (ver nótula núm. 163 en GdP) donde terminó el bachillerato. Su deporte favorito era el baloncesto, habiendo pertenecido al equipo “El Pentágono” junto con Francisco Guerrero Rosso, Manolo García Campos, Manolín Sanchez Romate, Cuqui Bernal, Pepe Palacios y otros más.

1947.
El año del nacimiento de ‘Peli’ fueron alcaldes de El Puerto Ignacio Osborne Vázquez y, a partir del 14 de julio Joaquín Calero Cuenca. Fue el año en el que dejó de procesionar la centuria romana de la Hermandad de la Humildad y Paciencia. El año en el que se bendice el retablo de la parroquia de San Joaquín, obra de José Obando. El año en el que se funda el bar taberna Casa Paco ‘Ceballos’. El año en el que el C.D. Jerez le ganaba en El Puerto un partido amistoso al R.C. Portuense, imponiéndose los jerezanos en el marcador por 4 a 3. Fue el año en el que el poeta Rafael Alberti publicaba ‘El ceñidor de Venus desceñido’.

En el Colegio del Asilo, de izquierda a derecha, Damian Moragues Ferrer, Blanca, Alcantara y Peli.

‘El Pentágono’. Arriba, de izquierda a derecha: Federico Acal Ortega,  Francisco Guerrero Rosso, Manolo García Campos y Manolín Sánchez Romate. Abajo: José Luis Parra; Cuqui Bernal y Pepe Palacios. Era el equipo de Baloncesto, en la Organización Juvenil Española (OJE), donde hoy se encuentra la Piscina Municipal y la sede de la Concejalía de Deportes.

1965. LOS SIMBRONI.
A los dieciséis años empezó su andadura en el mundo de la música junto a su amigo Pepe Palacios empezando a practicar con la guitarra. Pronto llegó a formar parte del conjunto ‘Los Simbroni’ (ver nótula núm. 389 en GdP).

Los componentes de Los Simbroni, de izquierda a derecha, Carmelo Ciria cantante, José Ramón Perles con el bajo, Juan de Dios a la batería, Lele Cárave y Peli Parra. Faltan Pepichi e Isidoro Nogués. 

En la primavera de 1965 actuaron por primera vez en la caseta del Racing Club Portuense, cuando la feria estaba en el Paseo de La Victoria, junto con Carmelo Ciria, José Ramon Perles, Isidoro Nogués y Lele Cárave Moreno.  El verano de ese mismo año, se desplazaron a Alicante para actuar en en Altea, Calpe, Benidorm y Villajoyosa.

A la vuelta de de la Costa Blanca en Septiembre empezaron a tocar en El Puerto de Santa María en el Club Náutico, siendo por aquel entonces el vocal de actividades Manolo Pico.  El invierno musical y de actuaciones lo vivieron entre ‘La Cabaña’ y ‘Cuatro Caminos’ en Jerez, Cine Rialto en Sanlúcar de Barrameda, el ‘Gato Loco’ en Rota y el ‘Picnic’ en el el Puerto. /En la imagen de la izquierda, Peli, en Altea en 1965.

CARNET DE ARTISTA.
En el año 1966, como todos los músicos de la época, tuvo que sacarse el ‘carnet de artista’ para poder actuar en las Salas de Fiestas, ya que el Sindicato Vertical así lo exigía; el examen se sufría en el Teatro San Fernando de Sevilla donde se hacía una actuación y el jurado daba el visto bueno.

Los Simbroni y el grupo jerezano Los Everplay, de vuelta de sacarse el carnet de músico en Sevilla. De izquierda a derecha, arriba, Jose Ramon Perles Carmelo Ciria Jose Ramon de la Hera, Luis Arvela, Pepe Arcas y Peli Parra. Abajo, de izquierda a derecha: Rafael Ciria, Pepe Collado, Javier González, Carlos Sanz, Kiki González y Manolo Arcas.

Había que actuar gratis como es lógico, pero el teatro se llenaba los domingos para ver a los grupos de Andalucía y cobraban la entrada; además había que abonar unas cantidades entre timbres y tasas para conseguir el ‘recordado’ carnet. Peli tuvo que hacerlo junto con otros compañeros.

BASE NAVAL DE ROTA.
Como la música no daba para comer y la sociedad de la época consideraba a un músico como a un bohemio, en 1968 abandona el conjunto musical y se incorpora en la Base Naval de Rota, trabajando en el Departamento de Suministros, pero a final de este mismo año, como todo joven español, tuvo que incorporase a filas, haciendo el servicio militar en Cerro Muriano (Córdoba), regresando en 1970 a la Base, ahora en el Departamento de Contabilidad, siendo trasladado mas tarde a la Oficina de Administración (Jefatura Americana) como Jefe de Contabilidad y Compras, permaneciendo hasta su prejubilación en Diciembre de 2011.

El Grupo Blend, de izquierda a derecha Pely Parra, Pepe Palacios invitado para la ocasión, Juande Nogués, Koky y Juan Carlos Dueñas. Escenario de la Casa de la Cultura, 30 de Enero de 1.976. (Foto Rafa).

En ese mismo año contrae matrimonio con María González Ruiz, hija de Manolo González propietario por entonces de “La Gallera”, con quien tiene cinco niños, Luis Manuel, Alejandro, Elena, Ana y Andrea Parra González.

Koky, José y Peli, en una foto promocional de 1978. Francisco Ramirez ‘Koky’, fundador del grupo, guitarra y voz, estuvo desde los comienzos hasta el final. Blend 73, Grupo Blend y Blend Trío. José Luis Parra ‘Peli’, bajo y voz, está en el grupo desde 1975 sustituyendo a José Manuel Vela hasta el final, Blend 73, Grupo Blend y Trio Blend. José Manuel Algeciras, batería y voz, cantante, se incorporó en el grupo en 1978 y refunda junto con Koky y Peli el Grupo Blend como trío.

...continúa leyendo "1.404. JOSÉ LUIS PARRA PÉREZ. ‘Peli’ el músico necesario."

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A lo largo del día de hoy se ponen a a la venta los primeros ejemplares de la novela "El Cartaginés", editada por El Olivo de Papel, de la que es autor el portuense Álvaro Rendón Gómez. (ver nótula núm. 680 en GdP). Doscientas noventa páginas en papel ahuesado y portada a todo color sobre cartulina brillo, la novela se desarrolla en Cádiz-capital y sus escenarios se reparten por toda la provincia.

En lenguaje ameno, se narran las peripecias del inspector de policía Cañete, conocido en los bajos fondos como Charli, durante la investigación de un extraño homicidio: El cuerpo de un joven aparecido flotando en la rompiente del Baluarte de la Candelaria. Las primeras pesquisas apuntan a que el cuerpo pudo servir de paredro en un primitivo ritual a Melkhart, dios fenicio de la guerra. El policía es un hombre roto, agrio y torpe, con un largo historial de infortunios, que conocerá a una mujer sorprendente, Marta, que le recordará a Catherine, la novia oficial del Brochas, un ex-legionario que dirige un garito de juego y prostitución a las afueras de la capital gaditana. Novela de contrastes, de individuos que sobreviven encadenados a su propio destino incierto, capaces de protagonizar las más extrañas actividades, como Nati, la alcahueta del Paraíso, un viejo hotel convertido en burdel venido a menos; Serafín, capaz de memorizar miles de datos sobre la Semana Santa andaluza; María José, Pepa, profesora de Historia y liberada soltera; o el subcomisario Flores, en quien Cañete confiará para desenmascarar al culpable de tanto atropello.

"Aún sin identificar el cadáver aparecido sobre la rompiente del Baluarte de la Candelaria. Tras un azaroso rescate de la Guardia Civil del mar, una dotación de Bomberos de la capital y varias unidades de Policía Local, se ha logrado rescatar de las aguas de Cádiz el cuerpo sin vida de un muchacho. De madrugada, la Policía Local acudió al lugar de los hechos avisada por dos pescadores gaditanos. A día de hoy, no sabe nada más. Existe un hermetismo total". De la novela de Álvaro Rendón  'El Cartaginés'.

Entre esta fauna de tipos sobresale El Cartaginés, que da nombre a la novela. Fiel a la consigna de que “tu mano izquierda nunca sepa lo que hace tu derecha”, el Cartaginés dirige un imperio que prosperó entre el comercio y la corrupción, en una sociedad regida por leyes ineficaces, incapaces de castigar a los poderosos.

Álvaro Rendón Gómez, El Puerto de Santa María (Cádiz), 1950. Geómetra, narrador y ensayista. Licenciado en Bellas Artes. Catedrático de Dibujo. Estudiante de Cábala Hermética desde 1982, ha publicado ensayos con base geométrica como Mapas Geométricos, 1993; Análisis de recintos sagrados, 2000; Geometría paso a paso (tres volúmenes), 2001-2002; La Lápida Templaria descifrada, 2008, en colaboración con Juan Eslava Galán; La Cripta del Shemaforash, 2011. Su última novela, "Marisma con buitres", ha sido alabada por escritores de la talla de Juan Eslava Galán, premio Planeta 1987 [Librería Zorba, Larga, 69; El Puerto de Santa María; teléfono 956872195]

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A mediodía del pasado lunes 28 de mayo fallecía e los 89 años el ‘decano’ de la hostelería porteña, Vicente Sordo Díaz (ver nótula núm. 014 en GdP), propietario hasta la fecha del Bar Vicente, también conocido como ‘Los Pepes’ o, con anterioridad ‘El Rubio’ o ‘Las Mellizas’. Nacido en Camijanes (Cantabria), llegó a El Puerto con 15 años siendo un claro ejemplo de montañés afincado y emprendedor en nuestra Ciudad. Casado con Ascensión Gómez Recalde (de otra afamada familia cántabra, dedicada a los negocios de la alimentación) de la que era viudo, fue padre de Ciony, Lola y Vicente. Precisamente sus hijo y nieto  --los dos del mismo nombre que el desaparecido Vicente-- siguen al frente del negocio.

El pasado sábado 26 de mayo, cuando las rosas y  geranios de encaje declinan en su exuberante belleza primaveral, tras sublimar su esencia en un suspiro, sentí la necesidad de escribir unas notas premonitorias. Estuve sentado  ante un velador que sirve de puente entre la puerta de entrada y la ventana del Bar Vicente. No es un velador más, porque los demás no tienen una tapa de mármol veteado de sesenta por sesenta, de color café con leche, ni se asientan sobre un soporte de madera en palillería torneada y dos reposapiés, uno frente al otro, para acoger a un contertulio dispuesto a oír la voz de la experiencia además de la sabiduría.

Tres Vicente Sordo, tres.

El lado que da a la puerta de salida, es el que hasta hace muy poco estaba siempre reservado para el Patriarca. A la altura de su cabeza, un manifiesto que resalta los valores de la especie humana como objetivo y un banderín de enganche para el que sienta en su corazón los valores que destaca. Allí permanecía durante los últimos años la matriosca mayor, como centinela alerta para dar la bienvenida al que llegaba y el adiós al que partía. Casi siempre en silencio. Solo una sonrisa bondadosa sobre su rostro venerable. Dispuesto a contar si se le pedía. Pacientemente callado mientras escuchaba. Complacido, recreaba su vista sobre las otras matrioscas, sus dos Vicentes y sus fieles colaboradores que siguen acumulando trienios.

Nunca un gesto de desaprobación. Tampoco había motivos. Había sabido esculpir en el sistema límbico de su saga, las letras de oro de sus éxitos como persona y como profesional. Me tomé una copa. Me sirvió como siempre Vicente II. Pregunté por su padre y si mantenía aún la ilusión de ver por TV las corridas de toros. Sonriendo con un gesto de amargura y brillo en los ojos, me confesó que su padre ya estaba intimando con los querubines, que le había entregado los anillos suyo  y de su esposa mostrándomelos ensartados en una cadena colgada de su cuello. Sentí tristeza, pero también la admiración al comprobar la capacidad de abnegación ante el ineluctable hecho natural de la vida y su consecuencia final. El lunes 29 se consumó la crónica que me avanzó desde nuestro afecto mutuo Vicente II. Se rompió el cascarón de la matriosca y dejó huérfanos a los Vicentes y a tantos como recordaremos su patriarcal figura que ya va camino de las estrellas. (Texto: Alberto Boutellier Caparrós). (Fotos: Bar Vicente).

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Juan Galarza Cabrera nació en El Puerto de Santa María en 1932, aunque está afincado en Tenerife desde los dos años de edad adonde se fue su padre, exportador de frutas y verduras. Posee una carrera de más de medio siglo dedicada a la mayoría de las artes plásticas. La docencia, el cartel, la caricatura, la escenografía, el pergamino o el dibujo publicitario son sólo algunas de las disciplinas en las que ha trabajado, pero es sin duda como acuarelista donde se encuentra el eje de su trayectoria vital y profesional. Profesor de Dibujo por la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla, perito mercantil y miembro de número de las agrupaciones de acuarelistas de México, Canarias y Cataluña, el artista forma parte también de la Agrupación Vanguardista Hispana de Caricaturistas Personales.

1932.
En 1932, año del nacimiento de nuestro protagonita, recoge el investigador Antonio Gutiérrez que "el gobierno de la II República dictó diferentes normas y decretos tendentes a la normalización laica del Estado, que pasaría de confesional a laico, suprimiendo ayudas, desvinculando la iglesia de la enseñanza y otros espacios civiles que se encontraban bajo la influencia clerical. Ese año se subleva en Sevilla contra la República, el General Sanjurjo. En El Puerto era alcalde Francisco Tomeu Navarro.  El 2 de febrero, las autoridades provinciales y locales, cumpliendo con el decreto de disolución y confiscación, procedían a clausurar el Seminario de los Jesuitas y la Casa de Ejercicios de ‘La Inmaculada’. Esta decisión trajo paro a la ciudad y perdida económica para los comercios que vivían de abastecer y servir a la Orden. Lo mismo ocurrirá en Semana Santa, al suspender las propias  hermandades de penitencia los desfiles procesionales, ante el enrarecido ambiente que se vivía. Los bares y comercios, e industrias auxiliares que vivían de las procesiones, se quejaron de la pérdida de oportunidad de negocio al desaparecer los desfiles".

Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia. 1932. Reparto de pan y comestibles del catecismo parroquial, costeado por el Ayuntamiento y el benefactor Elías Ahuja y Andria (ver nótula núm. 634 en GdP).

El Casino Portuense se mudaba a la calle Larga. ‘El Kiosko del Chico’, en el Parque Calderón,  se anuncia en la Revista Portuense ofreciendo sus afamados chocolates y buñuelos. La Antigua de Cabo era ya un asentado restaurante próximo a la Playa de la Puntilla. Muñoz Seca estrenará en Madrid, ‘El corzo,  ‘Marcelino fue por vino’, ‘¡Te quiero Pepe y ‘La Oca’ mientras Rafael Alberti. Se tardaba 45 minutos en tren omnibus, en el trayecto entre El Puerto y Cádiz. Se produce una transición en la presidencia del Racing Club Portuense: Genaro González dará paso a Bartolomé Sánchez Bela.

Carteles de Juan Galarza: Rally, Fiestas de Invierno, Carnaval, ...

EL CARNAVAL DE STA. CRUZ DE TENERIFE.
Hablar del cartel del Carnaval en Tenerife es hablar de Juan Galarza Cabrera. Pocos como él han sabido convertir, y resumir, en un cartel la esencia de esta fiesta a los largo de varias décadas. Suyos son los más recordados por muchos chicharreros, sobre todo, aquellos que contienen las imágenes que vienen a la cabeza cuando se piensa en Carnaval; sus arlequines, sus dibujos cuidados al detalle, sus canarios… Solo Juan Galarza puede presumir de haber hecho no solo el primer cartel en 1962; sino, además, ser el autor del primer programa, un no cartel en 1961, que dio inicio a las Fiestas de Invierno. Su vinculación con la fiesta va más allá, ya que firmó innumerables programas de las recordadas piñatas del Centro de Iniciativas Turísticas o afiches para marcas comerciales.

Hasta llegar a 2008, Galarza había realizado un largo recorrido carnavalero. A aquel programa de 1961, le siguieron ocho carteles oficiales más (1962, 1963, 1964, 1968, 1978, 1980, 1981 y 2008), aunque hay muchos otros no oficiales que siguen presentes en el recuerdo de los carnavaleros. /En la imagen de la izquierda, mostrando la distinción que recibió en el homenaje que le tributaron en 2008 junto a Harry Beuster.

CARICATURISTA
Galarza hizo sus primeros bocetos para matar el aburrimiento de las clases de Comercio. Se sentía atraído por la obra de Paco Martínez. Así fue como Galarza comenzó a dibujar más y más. Mientras tanto, su padre, conoció al conocido caricaturista Harry Beuster y le pidió que le diera una opinión sobre las caricaturas de su hijo.  Al ver sus obras, los maestros de entonces lo alentaron a seguir dibujando. Poco después, la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales (AVCCP),  convocó un concurso de caricaturistas noveles.  Galarza se presentó con una caricatura de un profesor suyo, el matemático Arístides Ferrer, que aparece con la cara convertida en la ventanilla de un banco y su pelo rizado y voluminoso, totalmente poblado de números. Con esta representación, Juan Galarza obtuvo el primer premio

MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
Colaboró desde los años 60 con El Día, Deportes 7 Islas y Jornada Deportiva, entre otras publicaciones. Además, en 1981 concurrió al Salón de Dibujo Deportivo Humorístico de Ancona (Italia), donde se hizo con la Medalla de Plata. Más adelante, en 1989, participó en la primera edición del Certamen Internacional de Humor convocado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde se llevó el tercer premio. Hasta 2005, Juan Galarza continuó dedicado al mundo de la caricatura, con la publicación de sus obras en La Opinión de Tenerife. Anteriormente había realizado trabajos para el semanario Azul y Blanco y para La Gaceta de Canarias. /La organización de la Vuelta Atlética a Tenerife rendirá homenaje a Juan Galarza, el artista que ha elaborado los carteles de la ronda durante la última década. En la imagen, el cartel de 2004.

‘Los Beatles de Cádiz’ de visita en las bodegas Osborne en 1966, siendo atendidos por el Jefe de Publicidad de la firma, entonces, el jerezano José Luis Gómez, primero por la derecha. En la imagen aparece también el creador de la comparsa, Enrique Villegas, tercero por la derecha.

‘Los Beatles de Cádiz’ fue un grupo musical que se formó a raíz de la comparsa gaditana de Enrique Villegas, ‘Los Escarabajos Trillizos’. Participaron en el carnaval de Cádiz en 1965 --entonces Fiestas Típicas Gaditanas--, obteniendo el segundo premio en la modalidad de comparsas en el Concurso de Agrupaciones. Aquel año quisieron representar a la famosa banda británica, The Beatles, tan de moda en aquel tiempo. ‘Los Beatles de Cádiz’ grabaron varios discos y estuvieron de gira por toda España e Hispanoamérica, donde cosecharon muchos éxitos a finales de los sesenta.

En aquellos días vinieron a descansar a Cádiz tras pasar una temporada actuando en Madrid, grabando dos programas para TVE, un nuevo disco y rodando su segunda película: ‘Jugando a Morir’. Crearon dos nuevos ritmos que se divulgado por TVE que titularon ‘El Baile del Amargao’ y ‘El Baile de la Gripe’. /Fotos: Fariñas.

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Hablar de Muñoz-Seca es chocar con eso del ‘astracán' aunque yo quiero pasar sobre él sin detenerme, porque para mí el astracán, que según Sáinz Robles lo inventó Enrique García Alvarez, pero que como él dice fue el inolvidable autor portuense, su ‘máximo pontífice', para mí el astracán es algo que no lo tengo en cuenta. Pedro Muñoz-Seca, 'un hombre bueno, un corazón limpio, una gracia fresca, una modestia clara', como ha escrito José María Pemán, es una figura indiscutible en el teatro cómico español de todos los tiempos, al lado por ejemplo, de Jardiel Poncela o de Miguel Mihura. Cada uno, eso sí, con sus características inconfundibles, pero a una igual altura. Por tanto a Muñoz-Seca no hay que relegarlo al olvido, como es el caso de algunos que parecen ignorarlo, tal ves porque existe una creencia, de la que yo no participo, de que el teatro cómico es, diríase, un teatro menor al que no debe prestársele demasiada atención. Admito que Pedro Muñoz-Seca tengan sus detractores pero de eso a punto menos que ignorarlo, me parece un error lamentable. Con astracán o sin él, no siempre sus obras de las cerca de trescientas que escribió, han de ser consideradas como productos tan sólo para la risa, lo cual es ya un bien, porque el hacer reír no sienta mal a nadie. En Muñoz-Seca, muchas veces, tras la escena disparatada y regocijante, se esconde un fondo humano y serio.

En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, Pedro Muñoz-Seca, don Alfonso de Borbón y Tirso Escudero. Fue obtenida en el saloncito del Teatro de la Comedia (Madrid), en el entreacto de un estreno.

He leído no hace mucho, en un libro de publicación reciente, que Muñoz-Seca "no es que fuera un hombre inculto, aunque en su teatro, generalmente, brilla por su ausencia la literatura, arrastrando por el torbellino de su peregrino ingenio, de su fecundidad fabulosa". Me permitirán no esté conforme con ese parecer, porque no es que don Pedro rodease a sus obras de un marcado tinte de literatura, lo cual hasta cierto punto, no conviene a un tipo de teatro como el suyo, pero de eso a decir que los valores literarios en su teatro brillan por su ausencia, me parece hablar en términos muy expeditivos. Más prudente encuentro a Gonzalo Torrente Ballester cuando afirma que, 'aunque parezca raro, el teatro de Muñoz-Seca supone un pensamiento'. De ahí lo que dije antes de que muchas de sus obras esconden una idea formal y seria, pese a su envoltura superficial y cómica.

En la imagen,  Pedro Muñoz-Seca y su mujer Asunción Ariza, con su hermano el Dr. Muñoz Seca y Elisa Bela Marchena, en Sevilla.

Una de las virtudes del autor portuense es que su teatro gustaba a todos los públicos, con sus excepciones claro. Es de notar en el teatro muñozsequista dos perfectas y definidas facetas, las que corresponde a las obras escritas por Muñoz-Seca solo y las debidas a su estrecha y continuada colaboración con Pérez Fernández.

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Fernando Gago, recién elegido alcalde en agosto de 2006.

«--¡Que mala suerte!» Fueron las palabras que Fernando pronunció ante el médico que le comunicó que su enfermedad tomaba una deriva irreversible, hace un par de semanas. Fernando que siempre proclamaba ante cualquier situación, --en clave taurina-- ‘Que Dios reparta suerte’, no recogió en este último lance un poco de esa suerte que pedía para todos. Los que pensamos que después de la lucha que mantuvo lo iba a conseguir no renunciábamos a pesar de las prescripciones médicas. Lo mejor, que se ha ido sin dolor y querido por todos. Lo mas mejor, que ha dejado una escuela de portuensismo. Como dijera un común amigo hace unos años en una reunión-homenaje a Manolo Bejarano, ‘Si Fernando Gago no existiera, habría que inventarlo’.  Y lo insuperable es que, a los que hace años no entendíamos su ‘sangre gorda’ es aquella sentencia con la que nos bombardeaba, impertérrito, ante cualquier situación de emergencia: «--Si tiene solución no te preocupes, porque la tiene. Si no tiene solución, no te preocupes, porque no la tiene».

La Real Plaza de Toros, hoy, con la bandera a media asta, en señal de luto oficial. /Foto F.A. Gallardo.

Y así, el señor Gago ponía distancia entre las cosas para que las cosas no dominaran la situación. Era Fernando Gago ‘el Diplomático’. En las asociaciones, en el trabajo, en la política… Son tantos los recuerdos que se agolpan desde hace 30 años que difícilmente podemos atinar en este pensamiento de urgencia y de dolor, pero con humor, como a él le gustaba mirar a la muerte. Así, el magistrado Gago se marchó de la política con humor, con imaginación, con la diplomacia y educación exquisitas de la que siempre hizo gala. Acordándose de aquellos que le jaleaban ‘presidente hijoputa’ cuando presidía un festejo en la Plaza Real, con el mismo sentido del humor con el que asistía a un pleno, encaraba la vida, disfrutaba de sus hijos y nos enaltecía a los que fuimos su gente en Turismo, sus compañeros, de quien tanto aprendimos. «--No me descuajaringues, Fernando», por los siglos de  los siglos. (Texto: José María Morillo).

Pulsar aquí para acceder a la biografía de Fernando Gago García.

A continuación, reproducimos la crónica que se publicaba en Diario de Cádiz, firmada por Francisco Andrés Gallardo, el día 3 de agosto de 2006, el día que Fernando Gago llegó a la alcaldía de El Puerto, donde permaneció por espacio de nueve meses.

FERNANDO GAGO, EMBAJADOR EN LAS TERMÓPILAS.
Hernán nunca gobernó. Siempre mandó en el Ayuntamiento de El Puerto. Fernando Agustín Gago García si no gobierna, al menos reinará. Su traje planchado y su palabra calculada lo visten de perfecto representante, con su cruz al Mérito Naval en la solapa. No le gusta desagradar. Será imagen y estará al quite. España se perdió un magnífico embajador. Sus dotes se agradecerán en estas Termópilas  portuenses de francotiradores y emboscadas. /Fernando Gago versionado por Matt Groening, creador de Los Simpson.

Baqueteado durante bastantes trienios como relaciones públicas de Bodegas Terry, terminó de forjarse en el Consistorio de la plaza del Polvorista. En el 91, cuando accedió a la Corporación como concejal socialista, se planteó estar "doce años al servicio de El Puerto". Como mínimo, estará dieciséis, con una propina de un año como alcalde, lo que siempre había concebido como una irrealizable quimera: la vida es tan imprevisible que a veces da muchísimo más de lo que se pidió. La paciencia, la supervivencia, sortean regalos y a él le ha tocado un apartamento en Torrevieja.

A la edad en la que otros se jubilan, a los 65 años, ha tomado el bastón de mando de El Puerto, pocos años después de sus segundas nupcias y con sus cuatro hijos (tres chicas y un varón) bien criados. Gago  acudía a todas las fiestas bien que se preciaran en los contornos portuenses años ha. Aquel conductor de una voluntariosa lambretta cubierto por un guardapolvos escondía debajo un esmoquin, con el que tras una batida de kilómetros, impecable, se presentaba en la puerta del jolgorio sin una arruga.

Estar ahí supone un sacrificio que asume con gusto sin reparar en gastos. Nunca le ha faltado una palabra amable, ni una sonrisa, aunque nunca se ha callado cuando le han pisado un meñique. En 1999 se negó a ceder su puesto de aspirante a Jiménez Portela como le había solicitado Hernán Díaz. El desplante le costó caro, pero no se torció el brazo. Segundo de cuatro hermanos (uno de ellos fallecido), su afán autodidacto le hizo progresar en la empresa bodeguera donde recaló muy joven en el departamento de contabilidad. Más que números, él prefería las frases, como había demostrado en sus pinitos teatrales y en Radio Puerto, junto a su buen amigo el periodista Agustín Merello. Su facilidad políglota lo llevó a las relaciones públicas y a ser jefe de ventas de Terry en Norteamérica. Aprendió mucho en sus visitas estadounidenses. /En la imagen de la izquierda, Manolo, Fernando e Ignacio Gago García, falta Benito.

De izquierda a derecha Antonio Bollullo, Fernando Gago, Rafael Alberti y Juan Manuel Torres, entonces alcalde de El Puerto.

En 1990 Antonio Bollullo lo presenta al alcalde socialista Juan Manuel Torres como "un buen fichaje" para este partido, inmerso a nivel local en constantes guerras internas. Bollullo, Gago  o el entonces edil Vicente Sucino improvisaban tertulias para solucionar el mundo en la librería Babel y ahí nació el espíritu político del actual alcalde. Torres se lo reservó como gran baza en el congreso local para elaborar la lista electoral.

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El artista urbano MESA acaba de terminar hace un par de meses esta fantástica pieza en el estilo hiperrealista que tanto lo caracteriza. La pieza fue pintada en una nave en ruinas ubicada en El Puerto de Santa María. Los temas de MESA son a menudo de carácter obscuro y sus figuras parecen desvanercerse o quizás emerger de las sombras, muchas veces de forma repentina en una atmósfera suspendida, en una penumbra y con un realismo intenso. El lugar, una bodega abandonada antigua, ubicada a la Ribera del río Guadalete, es una de las ubicaciones favoritas de MESA en este momento, quién no descarta seguir pintando en el lugar.

En adición a está pieza, hay otra dentro del complejo donde MESA pintó otro muro representando esqueletos de antiguas barcas en una habitación con el suelo lleno de duelas de madera, restos de antiguas botas envinadas que acogieron caldos y brandies de El Puerto. La idea para este muro vino del lugar mismo ya que justo al lado hay un cementerio de barcas de las cuales sólo quedan los restos. En fin, una visión poética que testifica acerca de tiempos pasados, de vidas vividas. Totalmente esperando ver más de este talentoso artista en un futuro próximo.

Mañana se celebra el  LVII Festival de la Canción de Eurovisión. Hace 44 años tuvo lugar el 6 de abril de 1968, la edición XIII de este certamen en el Royal Albert Hall de Londres, (Reino Unido). La presentadora fue Katie Boyle y Massiel, que representaba a España, ganó el concurso con la canción ‘La, la, la’, obteniendo 29 puntos. El segundo puesto fue para el representante británico, Cliff Richard, que con la canción ‘Congratulations’  quedó a un punto de España. Francisco Andrés Gallardo nos cuenta como se vivió en España y en Europa y Pepe Mendoza como lo vivió El Puerto.

Europa, mal decían, comenzaba en los Pirineos y España entonces era diferente. El ‘Euro' era una ilusa utopía, y el festival de Eurovisión  era una oportunidad para codearnos con United Kingdom-Guayon miní, for poins, y con Suitserlán-Le Suisse, sí puá, donde los llorosos emigrantes hispanos asistían por la tele a los fiascos musicales de Conchita Bautista y Jorge Sepúlveda. En 1968 ETA daba su primer golpe, nos preparábamos para irnos de Fernando Poo y Sidi Ifni y Manolo Fraga hacía ya tiempo que había abierto las puertas de Santiago para que se tostaran los nórdicos.

José Luis Uribarri anunció ante las cámaras que el representante de TVE al Festival de Eurovisión  era «un joven español de nuestros días, con sus problemas e inquietudes pero desprovisto de afectación, melenas y atuendos extraños.
Por eso hemos elegido a Juan Manuel Serrat».

La canción ganadora de Eurovisión 1968, interpretada por Massiel. En el minuto 1:30 nuestra paisana Merche Macaria.

La canción: 'La, la, la', compuesta por los dinámicos Manuel de la Calva y Ramón Arcusa. El Noi de Poble Sec se lo pensó dos veces, recibió presiones de todo tipo, y se escapó con la excusa de que «por imponderable o cantaba en catalán, o nada». No quería ser el representante de Franco ante Europa. Por supuesto que era impensable que el Imperio fuera representado por `otra lengua'.

MERCHE MACARIA.
El coro de voces estaba elegido desde hacía tiempo. Tres jóvenes de la escuela de Canto de Madrid: María Jesús Aguirre, Cristina Fernández y la portuense Merche Valimaña Lechuga ‘la Macaria' (con nótula 047 en GdP), conocidas para siempre como el Trío La, la, la. Serrat fue sustituido a última hora por Agustina de Aragón, digo Massiel. Merche Valimaña recuerda que la delegación española iba «de cateta». Las chicas del coro no cobraron ni una peseta por acudir a Eurovisión  y hasta los breves trajes que lucían se lo tuvieron que confeccionar ellas mismas. /En la imagen, Merche Valimaña, 'la Macaria'.

VOTACIONES.
Cliff Richard y su `Congratulations' eran los favoritos en el `euro' de hace 30 años.
Diecisiete países -incluida la Yugoslavia de Tito- participaban y las máximas puntuaciones -6 puntos- iban a parar al británico en las primeras llamadas. Pero se produjo el milagro en Londres. España fue arañando votos y el jurado de Madrid era el penúltimo en puntuar.

Entre los miembros estaban Pilar Miró y Natalia Figueroa. Todo apunta que hubo una rectificación de última hora. España no dio ni un punto al Unaitid Quindom. Alemania era la última en votar. Seis puntos para España y ninguno para la pérfida Albión. Massiel ganaba por un solo punto (29 a 28) y el `La, la, la' saltaba a la inmortalidad cotidiana. Estos días, Televisión Española recuerda la gesta, que en aquella noche resumió el llorado locutor Jesús Alvarez con el lema «España y los españoles somos así». (Texto: Francisco Andrés Gallardo Alvarado).

La tanqueta de Leganés arrasó en Londres. Reacciones posteriores.

AQUELLA NOCHE EN EL PUERTO.
La noche del sábado 6 de abril de 1968, el maestro Rafael Ibarbia subía, impasible el ademán, al escenario del Royal Albert Hall de Londres. Segundos después salió Massiel, enfundada en un vestido cortísimo de organdí que, según nuestra vecina de enfrente, parecía más la indumentaria de una mujer de la vida que la de una mujer de su casa. Al fondo, en la esquina izquierda de la pantalla de nuestro General Eléctrica Española, tres muchachas, con un modelito similar, se colocaban esperando los primeros acordes. Fue entonces cuando mi madre dijo: ¡la de en medio es La Macaria, nuestra paisana!

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