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Ignacio y Juan

Estos dos ciudadanos afirman que la Oficina de  la Farmacia Central lleva abierta más de 100 años. Perteneció a Blas Dorca y a Ernesto Jiménez Sancho, aunque yo siempre la he conocido como la Farmacia de Fernández Prada, la que está en la calle Luna arriba. Ignacio entró de mancebo hace 41 años, en 1967 y cuatro años más tarde, en 1971, Juan.

These two townspeople maintain that the Central Chemist’s Office has been open for more than 100 years. It belonged to Blas Dorca and Ernesto Jiménez Sancho, although I always knew it as Fernández Prada’s Chemist, the one at the top of calle Luna. Ignacio started working as a shop assistant there 41 years ago in 1967, and Juan started four years later, in 1971.

Juntos pueden contar la historia de las tribulaciones, en forma de enfermedad, que han aquejado a El Puerto en las últimas cuatro décadas. A El Puerto en su conjunto, que no de forma pormenorizada ya que eso pertenece al secreto profesional. Pero lpueden contarla con el sentido del humor que les caracteriza. Ya hay que tenerlo para que, después de tantas horas de pié escuchando problemas de males, siempre tengan dispuesta la sonrisa, la broma, la fina ironía sin ofender. Muchas veces es esa sonrisa cómplice, esa juego de palabra entre el cliente y uno de ellos, sorteando a la 'ropa menuda' que pueda estar en la Farmacia; otra escuchar y escuchar al viejecito su problema, interpretar la letra del médico y alargar la explicación que venga en un prospecto. Son, ciertamente, un referente de la sanidad en El Puerto y de la buena gente que, como Muñoz Seca, saben reírse hasta de su sombra. A las acepciones blancas de la palabra mancebo: "persona joven, o dependiente de Botica", se unen otras de menor fortuna, en las antípodas de nuestros dos protagonistas de hoy, tal y como nos explica el lexicógrafo Mariano Arnal:

Albarelos

EL MANCEBO
La palabra mancebo/manceba confirma la relación entre prostitución y esclavitud, ya en la época de la Grecia y Roma clásicas. A propósito de la palabra emancipación, mancipium era el protocolo de compra-venta por mancipación, y por extensión el objeto de la mancipación, por lo que significaba también "esclavo" y "prisionero de guerra". Y de esa palabra deriva el término "mancebo", que en masculino nació significando "esclavo", pero en femenino pasó en seguida a significar "mantenida", que es la misma palabra, con la única diferencia de que el verbo capere contenido en la palabra "manceba" hace referencia al principio de la relación, a la "captura"; mientras que el verbo tenere contenido en los términos "mantener", "mantenida" hace referencia a la continuidad de esa relación. El amancebamiento es, por tanto, el mantenimiento de una mujer en casa, no en calidad de esposa, que ésa es la prevista por las leyes, aquella en que la mujer tiene el mayor nivel de derechos; sino en calidad de "esclava", es decir simplemente para ser utilizada como una propiedad. El amancebamiento sería, por tanto, un atentado contra los derechos de la mujer. Mancebía era antiguamente el nombre usual de los burdeles, llamados también "casas de mancebía"; y "padre de la mancebía" al que regentaba el burdel.

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Milagros Gago Fornell

Hay habrá sido día de Fiesta, doblemente, en casa de Milagros, --Pipi Gago Fornells--, para el resto de la humanidad y a quien tal y como se aprecia en la fotografía de aquí al lado (Autor: Dioni) , le encanta la Feria de El Puerto. Lleva el nombre de la Patrona de la Ciudad, pero lo gasta poco. Hoy es día de Fiesta en El Puerto y día festivo para Milagros-Pipi. Habrá quien se sorprenda al leer estas líneas, pero la periodista conocida como Pipi, afirmo, se llama Milagros.

Today must have been a double-celebration in Milagro’s house, known as ‘Pipi Gago Fornells to the rest of the world and who, as can be seen in the photo shown here (Photographer: Dioni), loves the Feria in El Puerto. She has the same name as the Patron Saint of the town, but it doesn’t get much wear. Today is a Bank Holiday in El Puerto and a celebratory day for Milagros-Pipi. Some of you will be surprised to read in this article that the journalist known as Pipi is actually called Milagros.

Un amplio currículum profesional le acompaña tras... tantos años de ejercerlo en diversos medios de todo tipo. Ella recuerda que, cuando estudiaba la carrera en Madrid, entrevistó a Miguel Boyer, flamante Ministro de Economía. Y yo recuerdo que, cuando la entrevisté en el año 2001, al preguntarle como conjugaba el río Guadalete -con olvido o sin él- ella contestó que “con desembocadura, siempre con la esperanza portuense de la desembocadura». Su hijo Pablo ha sacado la retranca y la simpatía de la madre. Milagros, ha ejercido el periodismo en Diario de Cádiz, El Periódico del Guadalete, fue directora de Radio Ubrique, llevó estóicamente, durante 11 años, el Gabinete de Prensa en el ayuntamiento portuense en la época en la que un esdrújulo, fue alcalde de El Puerto. Se marchó ¿por agotamiento? y estuvo durante un año de periodista de campaña con el Partido Popular. Luego con éste partido trabajó en el Gabinete de Prensa del ayuntamiento jerezano y con el PA y el PSOE, accedió a la dirección,  en el ayuntamiento de Jerez,  del gabinete de prensa del Área de Medio Ambiente, donde continúa. Y tiene blog, en el que publica sus artículos y otras curiosidades. Veamos ahora un relato de la efemérides de hoy: tiremos del túnel del tiempo...

1916. LA PATRONA ES CORONADA POR EL ARZOBISPO DE SEVILLA.

9 de septiembre. El arzobispo de Sevilla, Enrique Almaraz, colocaba ayer (hace 92 años), la corona de oro, labrada por las donaciones de los devotos portuenses, que lucirá a partir de ahora la Patrona, la Virgen de los Milagros. Es la primera imagen patronal de la provincia de Cádiz que recibe este rango. En esta jornada festiva también ha abierto sus puertas el remozado Hospital Municipal de San Juan de Dios. La festividad arrancaba a las ocho de la mañana con una ceremonia en la iglesia de los Jesuitas que a su término dio paso a la celebración matinal en la Prioral, previa a la Coronación. Entre los asistentes en primera fila se encontraba el teniente de alcalde de Sevilla, Antonio Plaza, en representación de la capital de la Archidiócesis a la que pertenece El Puerto desde prácticamente su fundación, así como el actual gobernador civil de la provincia José Sánchez Anido o el vicecónsul de Inglaterra en Andalucía, Roberto Pitman.

En la abundante representación religiosa figuraban, entre otros, el obispo  de Badajoz, el de Fessea y el de la localidad mexicana de San Luís de Potosí, muy vinculada a la ciudad. De hecho, el valioso retablo de plata que luce la Iglesia Mayor procede de las minas de esta población. La Corporación Municipal accedió bajo mazas al primer templo portuense, en una ceremonia con gran pompa, entre quienes figuraban el primer teniente de alcalde, Emeterio Martínez, quien horas antes había señalado a este periódico la felicidad «que irradiaba la ciudad» ante una jornada tan festiva, sin perder «la mirada solidaria a la tragedia que sucede en Europa con motivo de la Gran Guerra». Hubo oraciones como cada día en pro de la paz entre las naciones vecinas. La capilla musical que armonizó la eucaristía iba a estar a cargo del maestro Javier Caballero, en una brillante intervención que se sucedió a lo largo de las más de dos horas que duró el solemne evento.

A las diez de la mañana se iniciaba la misa mientras hervía de personal la Plaza de la Iglesia rotulada oficialmente en honor de Alfonso XII. Pasadas las doce del mediodía fue llevada la Virgen de los Milagros, en su paso de plata hasta el centro de la plaza, donde el Cardenal Almaraz pronunció un Te Deum antes de imponer la corona tanto al Niño como a la venerada Patrona de los portuenses, entre aplausos de los presentes.Al término de la ceremonia se celebró un almuerzo en el Palacio Municipal  de la Plaza de Peral. A las siete de la tarde la fiesta religiosa daba paso a la procesión con la imagen coronada por las calles de la ciudad. El itinerario fue por la Plaza de la Iglesia, San Juan, Cánovas, Castelar, Peral, Larga, Luna y una vibrante recogida sobre las diez de la noche. En esta jornada los portuenses también acudieron a la capilla del Hospital a agradecer la apertura de las nuevas instalaciones de San Juan de Dios.

(Suplemento extraordinario de Diario de Cádiz: 725 Años de Historia. Pg. 22. 16 de diciembre de 2006. Noticia de ficción basada en hechos reales, por Francisco A. Gallardo).


Junta de Damas de la Coronación Canónica de la Patrona, tomada el 8 de Septiembre de 1916 en la Plaza de la Iglesia. 1. Elisa Vázquez, Condesa de Osborne. 2. Milagros Gómez de Cuesta. 3. Joaquina Heras de Piury. 4. Dolores Aldaz Toro. 5. Francisca Martínez de Pinillo de Benjumeda. 6. Angela Terry de Pico. 7. María Sancho del Cuvillo. 8. Encarna Martel y Gutiérrrez. 9. Nicolasa Coma de Jiménez. 10. María Antonia Sancho de Morante. 11. Mercedes Peñasco García.  No había nadie sentada, como se ve, del pueblo llano. Eran otros tiempos. (Foto: Colección V. González Lechuga).

Procesión de la Patrona, con el clero y la tropa de monaguillos inmediatamente delante del paso. La imagen luce ya la corona. La foto está tomada, probablemente a finales de la década de los 20 del siglo pasado, en el recorrido por la calle Palacios, esquina con Larga.
La calle, con sus adoquines, como debe ser en una Ciudad tan elegante como El Puerto. (Foto: Colección V. González Lechuga).

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10 Años de Ayuntamientos Democráticos. Concejales electos: 1979-1989

La fotografía tiene 19 años: abril de 1989. Es el X aniversario de los Ayuntamientos Democráticos. El alcalde de la Ciudad, es el socialista Juan Manuel Torres Ramírez. El acto fue organizado en el Castillo de San Marcos.

This photograph is 19 years old, from April 1989. It’s the tenth anniversary of the Democratic Town Councils. The Puerto’s Mayor is the socialist Juan Manuel Torres Ramírez. The event was held in San Marcos Castle.

La foto tiene la siguiente composición: Primera fila, de izquierda a derecha: Carlos Campoy López (UCD); Manuel Rodríguez, (PCA, PSOE); Antonio Ariza (UCD); Manuel Espinar Galán (PCA, PSOE); José Valiente Moreno, (PSOE) José Antonio de Castro Cortegana (IU); Francisco Arníz Sanz (AP-PP, Mixto). Segunda fila: Antonio Nogués Ropero (UCD, AP-PP); Aniceto Cumbreras (PSA) María Ángeles Fernández Cortabarría (PSOE), José María Simón Castilla (PSA); Francisco Corbacho (PSOE); Juan Vicente Sucino Rico (PSOE). Tercera fila: Pedro Alamillos Ortega (PSOE, IP, PSA): Luis Suárez Avila (AP-PP); Aurelio Sánchez Ramos (AP-PP); Manuel Moreno Romero (AP-PP); Teófila Martínez Sáiz (AP-PP); Manuel Pérez Blanco (AP-PP); Ana María Alonso Lorente (PCA, Mixto); Ana Perea España (PCA, Mixto);   José Luis Romero Pacheco (PSOE) Enrique Bartolomé López (UCD, CDS, PSA); Tercera fila: Hernán Díaz Cortés (AP-PP-IP); José Luis Poullet (UCD); Manuel Pacheco Albalate (UCD); Enrique Miranda (UCD); Carlos de la Flor Morales (PSOE); Rafael Contreras de Oliveras (PSOE); Miguel Cirera (PSOE);  Rosario Sánchez (PSOE); Ana María Fernández (PSOE) Antonio Sánchez González (PSOE). Última fila y apelotonados: José Luis Albert Alonso (UCD); Juan Vaca Ramos (PP, Mixto); Manuel García Campos (CDS); Mario Peluffo Rojas (PCA); Pedro López Fernández (PCA); Rafael Gómez Ojeda, alcalde que fue comunista, casi oculto (PCA-IU); José Serrano (PCA); José Antonio Hernández (PP, Mixto); Vda. de Blandino, (concejal que fue del PSA); Ramiro Cerezo Magán (AP-PP); Juan Manuel Torres Ramírez (PSOE); a continuación la hija del último alcalde republicano que tuvo El Puerto y que fue pasado por un pelotón de fusilamiento; Indalecio Rábago Vega (PP); Antonio Álvarez Herrera, primer alcalde del actual periodo constitucinal, merced al pacto de las izquierdas (PCA-GI-PSOE); Miguel Marroquín Travieso (PCA-PSOE); Francisco Sánchez Gatica (PSOE); Antonio Muñoz Cuenca (PSA); detrás Rafael Varela Rey (PSOE); Miguel de Santiago, casi oculto (PCA); delante de éste, Rafael Solo de Zaldívar y Ducasse (PSOE) y Victor de Unzueta Gabiola (UCD).
No se conocía lo que era el Grupo de No Adscritos, entonces era el mixto, y la figura del tránsfuga no existía, ni jurídica ni políticamente, de forma oficial. Se puede observar la evolución de alguno de los munícipes que pasan de un partido a otro (igual que en la actualidad): alguno hace hasta tres cambios; o como algunos partidos han cambiado de denominación.

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Concha y Ángeles Ruíz Fernández, en La Giralda

El nombre de Ultramarinos le viene que ni pintado a esta tienda de víveres y artículos de primera necesidad. Solo escuchar su nombre, la imaginación del parroquiano vuela hacia lugares exósticos: Bacalao de Islandia o de las Islas Feroe, dátiles de Turquía, carne enlatada de Argentina, pistachos de Irán, Té de la India y hasta falso te Rooibos africano sin teína.  Buenos vinos finos y amontillados y olorosos de más de 25 años. Carta de botellas de Agua. Y así un sinfín de delicatessen, como el premiado Queso Payoyo, conservas de los lugares más remotos, barricas de arenques o Gallina guisada en embutido, por encargo. Pregunten en el establecimiento que seguro tienen una sorpresa gastronómica en el mostrador o detrás, en las estanterías de madera, las barras para los embutidos, los cajones para la legumbre, o los tarros de caramelos.

Corner shop is a very appropriate name for this store which sells all sorts of products and everyday supplies. From glancing at just one shelf the local customer’s imagination wanders to exotic places: Cod from Iceand or from the Faroe Islands; dates from Turkey; tinned meat from Argentina; pistachios from Iran; tea from India and even fake caffeine-free African Rooibos tea;  good dry, amontillado and oloroso sherries over 25 years old and a list of bottled waters. There is also a never ending list of delicatessen products, such as the prize winning Payoyo cheese, tinned food from remote places, huge tins of herrings or cold stewed chicken, made to order. Enquire in this establishment and I’m sure they’ll have a gastronomic surprise or two on the counter or behind, on the wooden shelves, on the hooks from which the cut meats are hung, in the drawers of pulses, or in the sweet jars.

Más allá, en el interior, tienen un reservado para tomar la copita y la tapa en papel de estraza o encerado: la Trastienda que, en el pasado, llegaron a alojar hasta a cuatro dependientes. En tiempos pretéritos, las tiendas de Ultramarinos tenían una parte que era bar, separada por una división de madera, de la tienda, para despachar los domingos solo bebidas y cumplir con el precepto del descanso festivo. Y para que hombres y mujeres no se juntaran en la tienda, en pacatas épocas donde se evitaba la más mínima promiscuidad.

En la fotografía superior, Concha y Ángelita Ruíz Fernández, en la tienda situada en la esquina de las calles San Bartolomé y Luna; falta Alfonso que está de viaje por la Montaña. ¡Que tardes aquellas en las que se olía el tueste del café, labor a cargo de su padre o su abuelo. Precisamente su abuelo, Antonio Ruíz de la Canal, montañés o jándalo, un chicuco natural de Caviedes (Valdáliga) fue quien, por circunstancias de la vida, abandonó el hogar familiar y la  casona para empezar una nueva vida en la otra punta de España: en 1912 se hizo cargo de La Giralda, aunque la tienda ya venía funcionando desde el siglo XIX: en 1869 era propiedad de un cántabro llamado Ezequiel Díaz Pérez y la familia de Muñoz Terán, natural de Cabuérniga, lo traspasó al abuelo de Concha, Angelita y Alfonso. Hace unos años que el Centro Municipal de Patrimonio Histórico del ayuntamiento portuense les ha distinguido con un Diploma por mantener el establecimiento con tan buen gusto,  sin perder la solera que siempre ha tenido. Y parece que se mantendrá este monumento al buen gusto -gastronómico y de conservación del inmueble- tal y como se aprecia en el impecable aspecto de organización y limpieza que muestra y que mantiene la nueva generación de propietarios con esta vetusta tienda de comestibles.

En épocas pretéritas de penuria económica, como la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. «No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los porteños, a los montañeses, nos aprecian bastante».
Muchos establecimientos de estas características han ido desapareciendo, bien porque no llegan nuevas generaciones de chicucos procedentes de la tierruca, bien porque los hijos de éstos se independizan de la esclava profesión del mostrador. El caso es que ya quedan como reliquias en el tiempo, frente a la globalización y las grandes superficies.

EL CHICUCO.
«Llegaban desde Santander con lo puesto. Normalmente, para trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino del pueblo, previo acuerdo entre éste y su padre. Con arreglo a este trato, el padre enviaba al niño a Cádiz o El Puerto y el receptor se comprometía tanto a alojarlo y mantenerlo, como a encaminarlo en el oficio.
Así, las familias se desprendían de uno de los hijos, no tanto con el fin de suprimir una carga en el hogar -una boca menos que alimentar-, como de abrirle oportunidades y solucionarle el porvenir a un hijo. Y de este modo, el pequeño dejaba los verdes prados de Cantabria, sus barros y sus lluvias, para probar fortuna al sol de la Bahía de Cádiz.
Aquellos niños de trece, catorce o quince años de edad llegados a El Puerto para hacer recados y atender los mandados, no tardaban en ascender en el escalafón. Pasaban de recadistas a dependientes, más tarde a encargados y, finalmente, a dueños del negocio, hasta la jubilación. Era entonces cuando se lo transmitían a algún descendiente o, en muchos casos, a alguno de los empleados a quienes, en otro tiempo, habían traído desde Cantabria como chicucos.
Así funciobana la cadena. No todos lograron recorrer la totalidad de los peldaños, pero sí un elevado porcentaje de quienes lo intentaron. Y así, de este modo, se produjo la llegada de cientos y cientos de personas a lo largo del tiempo, hasta los años cincuenta o sesenta del siglo pasado». (La Voz de Cádiz).

La fotografía, de la década de 1940, podemos ver la calle Luna, y la puerta de La Giralda. A continuación,  por la puerta principal del edificio -la Casa de los Sancho- se accedía, en la primera planta al Colegio de Infantil de La Divina Pastora, por donde muchos portuenses pasamos y, que se sepa, dos alcaldes recientes de la Ciudad, los Sres. Díaz Cortés y Gago García. Allí ejercieron Doña Francisca González Sousa y Doña Lola Sancho. A continuación se encontraba la Barbería de "Pichilín" y , frente a la Farmacia de Fernández-Prada, 'El Único' tienda de Vinos Finos, abierto entre 1920 y 1974. El nombre  lo tomó del Oloroso del mismo nombre, de la Bodega de Hermanos Sancho (fundada en 1812) y que se anunciaba como 'especial para los enfermos'. Luego, a finales del siglo pasado se instalaría en esa misma tienda la Cuchillería Navarro. Un poco más arriba la tienda de moda 'Lolita y Serafina. (La Foto es de la colección de Vicente González Lechuga).

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Pepin Sevilla Gutiérrez
Pepín Sevilla Gutiérrez

Existe una historia oficial, asumida por todos desde el colegio, acerca del viaje emprendido por Cristobal Colon en 1492 desde el puerto de Palos y que lo llevó a América.  Pero para un notable investigador de la UCA (Universidad de Cadiz) el relato tenía demasiadas contradicciones como para ser considerado del todo veraz. Luis Miguel Coín Cuenca, profesor de historia de la Marina de la Escuela Superior de la Marina Mercante de Cadiz, y marino experimentado, está plenamente convencido de que Colon sabía bien hacia donde se dirigía con sus tres carabelas cuando zarpó hacia el Atlántico, enfilando primero a las islas Canarias.
El Profesor Coín Cuenca comprobó,haciendo el mismo el viaje en 1990,  en una carabela idéntica a La Niña, construida en los astilleros de Barbate y financiada por el Patronato para la conmemoración del V Centenario dependiente de la Diputación de Cádiz, que la ruta no pudo habe sido la que se conoce oficialmente.
Por otro lado, el hecho de que Colon estuviera tan decidido a emprender el viaje, de la manera como lo hizo, mueve a pensar que no se tratara de una corazonada, sino que el navegante poseía datos de alguien que había realizado la travesía por esa ruta antes que él. Cesar Cantú, afirma que el “marinero anónimo” que le dio esos datos, pudo haberlo hecho aquí, en El Puerto.
La historia esta descrita en el libro "Por la ruta de Colon. El viaje cambio el Mundo". La travesía de la nueva carabela La Niña, fue filmado por un equipo de camarógrafos británicos y el material lo adquirieron la BBC de Londres y la NBC de Estados Unidos. Curiosamente ninguna televisión ni productora española. Y es que Coín tuvo que luchar lo suyo para llevar adelante su empeño.
En la fotografía, Pepín Sevilla Gutiérrez, enrolado como marinero profesional, con algunas funciones de cocina, en el viaje que realizó en 1990 el Profesor Coín Cuenca hasta América; la tripulación estuvo formada por alumnos de la Facultad de Ciencias del Mar y algunos marineros profesionales como el caso de nuestro paisano. Pepín cuenta, a quien quiere escucharlo, multitud de anécdotas de este histórico viaje, que reprodujo el que, según el cátedro de la UCA, fue el verdadero Viaje de Colón a América.

In this photograph, Pepín Sevilla Gutiérrez, recruited as a professional sailor, with a few other duties in the kitchen, on the journey made by Professor Coín Cuenca in 1990 to America. The crew was formed by students from the Department of Marine Sciences and some professional sailors, as is the case with our fellow portuense. Pepín tells anyone who’ll listen hours of anecdotes about this historic trip, which traced the actual voyage that, according to the Professor at the University of Cádiz, Columbus made to America.

La réplica de la Carabela realizó viajes turísticos por el litoral portuese en el verano de 1997 y actualmente se encuentra varada en una rotonda, la del muelle comercial, frente al Centro Comercial Bahía Mar.

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«Esquina de Palacios con Nevería continúa abierto el Bar Apolo, establecimiento que ya en 1826, cuando era de Juan Ladrón, se llamaba Café de Apolo (como el gaditano que existió en la Plaza de San Antonio, célebre durante los años de las Cortes). En 1874 lo llevaba Ceferino González, en 1889 José Molleda Colosía, en 1894 Severiano Díaz Dosal..., hasta que en junio de 1907, tras reformar el local, lo reabrió el montañés, de Polanco, Antonio Ortega Cuesta, entonces dueño, en la Plaza de la Pescadería, de La Lucha.

Siguió al frente del negocio hasta el 15 de julio de 1934, cuando lo traspasó -Antigua de Apolo lo llamaban entonces- a Cándido García Vila. Este especializó el local en tapas variadas, marisco fresco del día, menudo a la andaluza y, sobre todo, pescado frito, para lo que abrió al lado una freiduría, que hoy sigue abierta; de las pocas -parece mentira- que existen en El Puerto.

A Cándido le sucedió en la dirección del Apolo, en 1939, Tomás Helvant. Mediada la década de 1940 pasó a manos de Ramiro Gómez Bernáldez, al tiempo que José Leira se hizo cargo del freidor. El 20 de junio de 1959, Ramiro inauguró enfrente, también esquina Palacios con Nevería, en el solar que hasta comienzo de los 40 ocupó la Capilla de la Sangre, una cervecería bar, La Mina, cerrada a finales de los 70.» Todo esto nos lo cuenta Enrique Pérez Fernández, en su libro “Tabernas y Bares con Solera.
En La Mina trabajó desde 1968  Juan Rodríguez Verano, quien a partir de 1981 se hizo cargo del Bar Apolo, que continúa regentando, en la actualidad,  con su hijo Juan Diego Benítez Maestro, los cuales aparecen en la foto a color. Es popularísima su "tortilla a la gallega", que preparan desde siempre y  para la que tienen encargos de muchas familias y reuniones de El Puerto. Y de gente muy principal.

Juan Rodríguez Verano worked in La Mina from 1968, and from 1981 took over Bar Apolo, which he still runs with his son Juan Diego Benítez Maestro (both in the colour photo). His ‘Galician Omelette’, which has been on the menu right from the start, is very popular and they have orders from many families and important people for numerous celebrations in El Puerto.

La Tienda de Apolo hacia 1920, en tiempos de Antonio Ortega. Al fondo la cocina, el espacio que hoy ocupa el no menos popular Freidor Apolo, regentado por el gallego aportuensado, José Luis. (La foto pertenece a la colección de J.J. López Amador).

Esta foto, está fechada en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el Bar Apolo pertenecía a Ramiro Gómez Bernáldez, posiblemente en la fotografía, con traje de calle. Después de este aspecto, el Bar Cervecería Apolo ha sufrido diversas reformas, algunas de la mano de su actual propietario Juan Benítez Verano. (Foto Colección V. González Lechuga).

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Esperanza Jiménez Ruíz

Una inmobiliaria comercia, además de con suelos y plusvalías, con espejos y especulaciones, comercia digo con espacios vividos o espacios por vivir. Lugares donde nacieron, amaron, se apasionaron, se desilusionarion o murieron hombres y mujeres, como hace... tantos años. Una inmobiliaria es un intermedio hoy desacelereado por la crisis, pero recurrente para albergar ilusiones y proyectos de vida o de negocios.
Ese es el negocio de Esperanza Jiménez Ruíz y su hermano José Luis. En la calle Luna casi esquina con Larga. Hace muchos años: más de 30, allí se encontraba la Papelería Jiménez. Hoy una inmobiliaria alterna suelos con unifamiliares, fincas con promociones y parcelas, en una antología de bienes inmuebles, de espacios a cubierto, de refugios para nuevos proyectos. Es una antología habitacional.

This is Esperanza Jiménez Ruíz and her brother José Luis’ business, almost on the corner of calle Luna and calle Larga. Many years ago, more than 30, Jiménez Stationers had the lease, today, an Estate Agent occupies the premises which offers land or houses, developments or plots of land, a whole variety of properties: from houses and flats to land for new projects. They have a very varied property collection.

humberto_esperanza_jimenezruiz_puertosantamariaInteresante lo que escribe Juan Planas sobre las antologías y las casas: «Una antología es un lugar concurrido. La definición nos vale aunque nos haga sonreír. O quizá nos valga por eso, porque nos adentra, con una sonrisa expectante, en un lugar de encuentro, en una cohabitación pacífica, en un museo de imágenes, en un caleidoscópico de metáforas con una única visión al fondo, la casa de cada cual o la casa de todos, la casa tomada por el poema, la casa ingrávida que sólo es lenguaje o recuerdos o aluvión de anécdotas o juego surreal de ironías y paradojas.
Todos padecemos -bien que unos más que otros- un desahucio y también un destierro. La casa, pues, es, a veces, el origen y a veces, el destino final. O ambas cosas o ninguna y siempre el lugar de tránsito, de transición, de pensamiento en diferido, de iniciación a la escritura, a la interpretación del mundo y el consiguiente desvelo. La casa es un laberinto repleto de pasillos y espejos, de cuadros y perfumes, de caricias perdidas, de risas espectrales, como de infancia imposible o vejez que se aproxima. La casa es sólo tiempo y palabras. Espacio saturado.» (En la imagen de la izquierda, Esperanza y su hermano Humberto, de pequeñitos).

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El Juez Decano, López Marchena.
El Juez Decano, López Marchena.

"La fuente de todo delito se encuentra en algún defecto del entendimiento, en algún error del raciocinio o en algún impulso repentino de las pasiones." Thomas Hobbes.

Desde que Pedro Pacheco, exalcalde de Jerez, pronunciara la frase que le hizo famoso: ‘la justicia es un cachondeo’, ha llovido. Ha llovido y parece que pocas cosas han cambiado en cuanto a administrar la justicia se refiere: escaso aumento de medios, algunas leyes nuevas, juicios rápidos, el jurado y… poco más. El modelo europeo de justicia que nos otorgamos con la Constitución de 1978, con la separación de poderes; el sometimiento a la Constitución, que no es sino lo que los jueces dicen que es; el desconcertante nombramiento de determinados altos jueces pactado por los partidos en el Parlamento; el oficio auxiliar que prestan las administraciones central y autonómica, cada una de una manera; el concepto tan particular que cada juez tiene a la hora de administrar la justicia, ya sea como poder o servicio, forman un complicado entramado que un ciudadano de a pié no logra entender, pero que, como en todo, quien es hábil es rápido a la hora de sacar beneficios, mientras el común de los mortales se pierde en este piélago que es la justicia. Y el lector avisado, sabrá entenderme. Quizás el ‘poco más’, el avance al que me refería más arriba no sea tan poco, si nos estamos refiriendo a la aparición de algunos jueces que, en cuanto se aprestan a ponerle el cascabel al gato – a cumplir con su obligación- se les etiqueta como ‘jueces estrella’. El apelativo, descalificador, por quienes lo utilizan -¿envidias, celos, exintocables?- viene dado por el altavoz que suponen los medios de comunicación, cuando dan publicidad a las causas que instruyen estos magistrados, pero lo cierto es que no los usan. En nuestra Ciudad, tenemos la suerte de tener en los juzgados a un magistrado al que, algunos, califican como ‘juez estrella’ o ‘el Garzón de El Puerto’: Miguel Ángel López Marchena. Y es que el juez del número 3 se mete hasta en los charcos; no deja pasar una; no se quita de en medio complicadas competencias derivándolas a terceros; le preocupa su trabajo y, al parecer, tiene muy claro que su cometido es un servicio público con una fuerte trascendencia social, más que un poder distante y lejano. Ahí está, instruyendo casos de narcotráfico de gran calado, jugándose el tipo, defendiendo los derechos de todos, y persiguiendo la droga desde El Puerto a la provincia. Con dos cojones. Y es que este juez, que posee como todos un inmenso poder, a pesar de eso no deja de invocar a la justicia con sus, socialmente comprometidos, procedimientos.
En la fotografía Miguel Ángel López Marchena, un juez cercano, en un bar de la Avda. Micaela Aramburu este verano. Marchena ha renunciado a seguir el camino de tantos y tantos jueces que tenían a El Puerto como un lugar de paso, y se ha establecido aquí desde hace años, llegando a ser el Juez Decano de la Ciudad. Aunque nacido en Córdoba, es otro portuense de adopción que entiende que se es de donde se pace y no de donde se nace.

Shown in the photograph is Miguel Ángel López Marchena, a very approachable judge, in a bar on Avda. Micaela Aramburu this summer. Marchena has opted not to follow in the footsteps of many other judges who used El Puerto as their playground; he settled here years ago, becoming El Puerto’s Senior Judge. Although he was born Cordoba, he’s another adopted portuense who understands that it’s not where you come from that counts, but where you settle down.

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María Garrido, empresaria hostelera.

El Castillo de la Pólvora, batería de La Laja o vulgarmente Castillito, son las denominaciones que recibe una de las defensas de la Edad Moderna, que formaban el cordón defensivo costero de El Puerto, contruidas todas ellas con motivo de las irrupciones violentas de piratas, turcos y berberiscos, así como de corsarios holandeses y británicos, y que dejaron de utilizarse de forma efectiva a comienzos del siglo XIX. La batería de La Laja como estructura defensiva se considera (BIC) Bien de Interés Cultural, en función de la disposición adicional segunda de la Ley 16/85, del Patrimonio Histórico Español, hoy convertido en bar restaurante de playa.

En la fotografía, María Garrido, a sus 73 años supervisa y coordina las tareas en los fogones de El Castillito, bar-chiringuito en la Puntilla, playa eminentemente del pueblo. Emigrante a Francia, cuando volvió se hizo cargo del Castillito que hoy regena su yerno, Juan Guerrero, con miembros de la familia y empleo ocasional de verano.

In this photograph, María Garrido, at 73, supervises and coordinates the kitchen in El Castillito, bar/chiringuito in La Puntilla, a beach emblematic of El Puerto. She emigrated to France and on her return she took over at Castillito which today is run by her son-in-law, Juan Guerrero, who is helped out by other members of the family and seasonal workers in the summer.

María ha dado numerosos hijos y nietos a los negocios de turismo y hostelería; su familia regentaba, con su pariente Ismael, el popular Salón-Baile de “Jalisco” en la calle Santa Clara. El Castillito se llena de día turistas y lugareños; con la noche, la gente bien de Vistahermosa. Desde que el buen tiempo alcanza al Castillito, hasta su ocaso otoñal, permanece abierto todos los días. En invierno solo los fines de semana, para esparcimiento de las familias completas que acuden al figón. El gran eucalipto que lo apuntala, a un lado, es seña de identidad del baluarte reconvertido en bar, plasmado en miles de fotos y cientos de lienzos y acuarelas. También algunos escritores, como Alberti o Suárez, han dejado referencias al Castillito:

«Cada día me gustaban menos los libros, estudiar. En clase, y durante varias semanas, me pasé llenándoles los márgenes blancos de pequeños Balvaneras, seguidos melancólicamente por una abierta V de gaviotas. Las rabonas aumentaron. Mientras que en casa, después de la fingida vuelta del colegio, me dedicaba a copiar exactamente el anuncio del barco, en la playa y por la orilla del Guadalete iba llenando las hojas de un cuaderno con acuarelas y dibujos de paisajes marítimos, levantando generalmente al fondo de ellos la relumbrante sal de las salinas, petrificada en pirámides, los castillos de Santa Catalina y de la Pólvora, sin faltar nunca Cádiz,  diluido entre mástiles y brumas de chimeneas.»
Rafael Alberti Merello. La Arboleda Perdida. Pg. 74

«Castillito, ¡quien le fuera!
¡Castillito de la pólvora;
lejos, allá en la bahía
de mi infancia marinera!
Rafael Alberti Merello. El Alba del Alhelí. Pg. 241

El Castillito, visto desde la playa de La Puntilla.

«Entraban los Merello, a recogernos a mi padre y a nosotros para ir de excursión a la playa, por el Camino de los Enamorados, entre tunas, pitas, espinos aromos, vinagreras, tomatitos del diablo... para acabar pintando acuarelas o haciendo apuntes a lápiz del Castillo de la Pólvora o de los arrieros  que, con sus recuas, cargaban arena para la fábrica de botellas.»
Luís Suárez Ávila. “Consecuencias y secuelas de los buenos principios: el neopopularismo en Rafael Alberti”. Culturas Populares. Revista Electrónica 4 (enero-junio 2007).

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Los amigos de Casa Lucas en el homenaje a José Poquet

La Peña Casa Lucas, que toma el nombre de un bar existente en la calle Larga desde finales del siglo XIX  hasta la década de 1970, justo donde hoy está ubicada la Copistería HIVA, organizó un homenaje en el Restaurante “El Resbaladero” a José Poquet, conocido armador al que llamaban “Tio Pé”.

The ‘Casa Lucas’ Club, who took their name from a bar in calle Larga that was open from the end of the 19th century until the 1970s, right where the Stationers HIVA is located, organised a tribute to José Poquet, a well-known ship-owner who was known as "Tio Pé", in the restaurant "El Resbaladero"

José Poquet Cabrera, natural de Calpe, era Presidente del Pósito de Pescadores en los años 1934-1941, lo que hoy sería la Cofradía de Pescadores, concejal del Ayuntamiento de El Puerto desde el 3 de febrero de 1952 al 21 de mayo de 1958 y Diputado en Cortes en la legislatura 1943-1946 por el grupo de Representación Sindical. La foto está fechada el 27 de diciembre de 1956, con motivo del 25 aniversario de la vecindad. de Tio Pé en El Puerto. Vicente González, amante de la fotografía y poseedor de una gran colección de imágenes de El Puerto, identifica así la fotografía, con algunas correcciones que hemos efectuado:

Fachada Casa Lucas (Foto Colección V.G.L.)

En la fotograía primera, la de arriba: de izquierda a derecha: Eduardo Cossi Aboza, Juan Puyana (natural de Rota y mancebo de la farmacia de José A. Fernández Prada), Jacinto Cossi, detrás de pié Rafael Vélez (Falu), Antonio Gálvez Torres (tenía una tonelería en la calle Pagador), a su lado semiescondido, Antonio de la Torre (maestro nacional con un centro escolar que lleva su nombre), Matías Ayuso (Practicante), Francisco García Máiquez (bancario y muy aficionado a la pesca), Antoñito Castilla (empleado de la Imprenta Pérez Pastor), detrás Francisco Lara Izquierdo (empleado de Aguas), Francisco Rascón, sentado Paco Máiquez, José Lucas Morillo León (Delegado de Sucursal de la Caja de Ahorros de Cádiz y actor de teatro aficionado), Manuel Lojo Espinosa (Director de la Agencia del Instituto Nacional de Previsión y concejal del ayuntamiento portuense a finales de los sesenta y principio de los setenta del siglo pasado), de pié Javier Fernández Prada, (agente de seguros) el homenajeado José Poquet Cabrera, detrás un poco escondido el pintor Juan Lara Izquierdo, a la sazón funcionario de la Ayudantía de Marina, no sabemos quien pasa la mano a “Tio Pé”, pero si que a su lado, en el centro de un grupito está el funcionario municipal Manuel García Sánchez, padre del que fuera concejal Manuel García Campos, Federico Jiménez, Daniel Rascón, José Muñoz Carrera, Manuel Nieto (empleado de Ferrocarriles Epañoles), Manuel Camacho Cala (capataz de Osborne), a la derecha, al fondo, Juanito Salas Martínez, Ignacio Pérez Garcés, Cayetano Vélez, Fernando Torrent (empresario fabricante de tapones) sentado en el vértice de la mesa, entre otros que no se reconocen, uno de ellos es José Brión.

El desaparecido recientemente Manolo Lojo, secretario emérito y perpetuo de la Peña, publicó en 2002 un volúmen con el título de “Casa Lucas”, donde cuenta anécdotas, relaciona actividades y detalla correrías de los tertulianos de aquella bendita y todavía añorada institución de la ingesta vínica:
«En pleno centro de esta maravilloso Puerto, muy cerca del cruce de la calle Larga y Luna, conocido por «Las Cuatro Esquinas», donde se desarrollaba la vida activa de la ciudad, tanto comercial como administrativa, festiva o sentimental, era además lugar de paseo nocturno especialmente en festivos y domingo, en la finca señalada con el número ciento diez, en su planta baja, estuvo situada la tienda conocida por «Casa Lucas» [...] «Ocupaban todo el frente de este clásico despacho un envejecido mostrador y tras el mismo, sobre un llamado caballete cinco hermosas medias botas de roble americano y un barrilito de dos arrobas para el vino dulce. Las medias contenían el vino de El Puerto. Siempre de las bodegas Osborne y Cª y en un principio fueron el “Amontillado X”, conocido por el “Nº 10”, luego el llamado “El Caballo” y últimamente el “Fino Menesteo”. Los vasitos en los que se servía el vino, de los llamados “chica” y “chico”, se llenaban directamente del barril, estando cada uno provisto de su correspondiente canilla.»

Antes de la foto de Grupo, ya se estaban preparando ante el objetivo...

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General de Brigada Alcina del Cuvillo

El general de Brigada de Infantería de Marina en la reserva José Antonio Alcina del Cuvillo, nacido en Cádiz pero vecino de El Puerto, fue nombrado con 42 años, en 1978, Ayudante de Campo de SM El Rey, servicio que desempeñó a lo largo de seis años. Pero fue en el año 1984 cuando don Juan Carlos I le confió la tarea de vigilar la educación y formación del Príncipe, acompañándole con frecuencia, orientándole y dirigiéndole con proximidad y asiduidad. En 1989 fue nombrado Ayudante-Secretario de Don Felipe de Borbón con las misma atribuciones de los años anteriores. Participó activamente en todo el proceso formativo del Heredero hasta 1993, cuando fue cesado de sus funciones.

The general of the reserve Marine Brigade José Antonio Alcina del Cuvillo, who was born in Cádiz but lived in El Puerto, was named at the age of 42, in 1978, Assistant to HM The King, a service which he carried out for six years. But it was in 1984 when Juan Carlos I entrusted him with the task of taking care of the Prince’s education and training, often personally accompanying him and providing guidance on many occasions. In 1989 he was appointed Assistant-Secretary to Felipe de Borbón carrying out the same duties as in previous years. He actively participated in the whole educational process of the Heir to the crown until 1993, when he was stopped working in that position.

A partir de ese año desempeñó el cargo de Segundo Jefe del Cuarto Militar de SM el Rey y en 1996, tras dieciocho años de servicio a la corona, pasó a la situación de reserva.
Una vez retirado, y tras publicar en 2004 en la editorial La Esfera de los Libros un volumen con el título «Felipe VI así se formó el príncipe heredero», se aficionó a la pintura. Para ello tuvo durante un par de años de maestro al pintor italiano afincado en El Puerto, Franco Policastro. Su muestra abarca desde paisajes hasta marinas y fachadas donde plasma en sus pinturas mucho de los viajes realizados por el pintor. En diciembre del año pasado inauguró una muestra de pinturas en el Club de Mar de Puerto Sherry.
En la foto tomada hace pocos días en el Real Club Náutico de El Puerto, el General de Brigada de Infantería de Marina en la Reserva. Ingresó en el cuerpo de Infantería, previa oposición, en 1956. Tras cinco años en la Escuela Naval Militar ascendió a teniente y fue destinado al Grupo Especial de Infantería de Marina en San Fernando. Durante su carrera militar realizó numerosos cursos de especialidad en España y Estados Unidos. Diplomado de Estado Mayor del Ejército, es un experto en comunicaciones navales y un apasionado amante del flamenco. Es padre de cuatro hijos. Aborrece la hipocresía, la cobardía y la mentira y son una pesadilla para él, lo cutre, la ordinariez y la mala educación. Tiene buena memoria pues recuerda casi todo, en ese casi olvida los malos momentos. Admira la verdad y la belleza. A continuación, un fragmento de su libro:

-«¿Qué le ha pasado, Don Felipe?», pregunté con seriedad.
-«Me he caído con la moto en una de las curvas», me contestó sin vacilar, haciendo una pequeña mueca de dolor y sacudiéndose el polvo que aún le cubría los pantalones.
-«Eso le pasa, seguro, por ir siempre a tanta velocidad. Un día se va a matar», le espeté sin pensarlo dos veces.
-«Esta vez te equivocas. No ha sido eso. Se me ha cruzado un jabalí con sus crías. No los he visto y me he pegado un trompazo ».
-«Está bien Alteza pero tenga cuidado y... otra vez dígame que quiere dar una vuelta para estar atento. Buenas noches y procure estudiar».

«Felipe VI. Así se formó el Príncipe heredero», de José Antonio Alcina del Cuvillo
(Editorial La Esfera de los Libros). Leer otros pasajes del libro aquí.

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Mª Antonia Álvarez Oreni

María Antonia es hija de Antonio e Isabel. Para quien no lo sepa, Antonio es Antonio Álvarez Herrera, primer alcalde constitucional del actual periodo democrático. María Antonia pasa largas temporadas en Galicia y añora la vuelta a su Ciudad natal. María Antonia está otra vez de viaje, camino de A Coruña...

María Antonia is the daughter of Antonio and Isabel. For those who don’t know, Antonio is Antonio Álvarez Herrera, first constitutional mayor of this present democratic period. María Antonia spends long periods in Galicia and longs to return to her town of birth. María Antonia is off on her travels again, on her way to A Coruña…

El texto que se reproduce a continuación, es el discurso que pronunció Enrique Moresco, alcalde de la Ciudad, durante el pasado mes de abril en un Pleno Extraordinario y Solemene en el que el Excmo. Ayuntamiento Pleno entregaba a María Antonia y a sus hermanos Fernando y Agustín --los gemelos--,  el Título de Alcalde Honorario otorgado a su padre, a título póstumo: "Es un honor, para un hijo de El Puerto, ocupar el sillón de alcalde de la ciudad que lo ha visto nacer. Gobernar sobre la vida y la hacienda de quienes lo han visto crecer y jugar en pantalones cortos. Trabajar por los derechos y el progreso de sus convecinos. Si a ello se suma ser el primer alcalde constitucional del actual periodo democrático, dicho honor se hace mucho más grandioso pues solo a una persona le cupo tal circunstancia, coincidiendo con la instauración de la democracia en los ayuntamientos, en el último cuarto del siglo pasado.
Antonio Álvarez Herrera siempre fue un político de mente lúcida, que luchó por los intereses de sus compañeros en el mundo laboral y por la instauración de la democracia. Así está recogido en diversas publicaciones, en las que es considerado un icono de la transición democrática, en Andalucía.
En abril de 1979 alcanzó la titularidad de la alcaldía, merced al pacto de las izquierdas y se propuso, según sus propias palabras, “ser el acalde de todos los portuenses”, por encima de partidos, mirando por el bienestar de todos. Tal determinación hizo que el 14 de septiembre de 1981 renunciara a la alcaldía, en desacuerdo con la política que su formación política quiso aplicar en los albores de la democracia municipal. Confiaba el alcalde Álvarez en su despedida, tras  dos años y medio “que los ciudadanos vean en mí a quien nunca ha dejado de ser: un portuense que se entrega como sabe a su pueblo”.
La grandeza del político se mezclaba con la grandeza del portuense, renunciando a un privilegio, regir los destinos de la nave municipal, ya que pensaba que “durante este tiempo habré contribuido a que sea menos difícil el avance hacia la sociedad que debe abordar de otra forma los problemas de la mayoría”.
Luego vendrían, para quien era esencialmente un hombre político, su paso por otras formaciones, pero sin dejar de ser aquel activista perspicaz, que tenía El Puerto en todo su ser, por encima de partidos y facciones. Todavía unas semanas antes de abandonarnos, con la mente muy despierta, lanzaba interesantes conjeturas sobre la marcha de la Ciudad analizando las acciones políticas que se aplicaban para solucionar los problemas de sus paisanos.
Quiero recordar hoy a un Antonio Álvarez ecologista, que se sentía especialmente satisfecho por una de sus primeras actuaciones ya que fue el alcalde que, hace algo más de 25 años ordenó plantar los árboles que hoy dan sombra en las avenidas principales del recinto de Las Banderas. Todos los años, hasta poco antes de su muerte le gustaba contemplarlos y comprobar que le sobrevivirían y quedarían como un legado vivo. Para él eran los árboles mejor situados de El Puerto, en el lugar de las avenencias y los buenos deseos: en la Feria.
Hoy, recordar a personas como Antonio Álvarez Herrera, que vino a la política no para servirse de ella sino para ser su servidor; que murió sin posesiones; que concebía la actividad política como medio para transformar la sociedad mientras el seguía siendo el mismo, es un claro referente de persona honesta y por tanto, de político honesto.
A los honores que ya tenía de bonhomía, honestidad, fortaleza y valentía se suma el de esta distinción que el Excmo. Ayuntamiento Pleno le otorga: como alcalde honorario de su Ciudad a título póstumo. Un claro ejemplo y referencia de alguien que supo amar a su tierra y a sus gentes, por encima de cargos y títulos y para quien la alcaldía no fue sino un instrumento más para ayudar a transformar la sociedad."

Antonio Álvarez Herrera, en su despacho de la alcaldía, concediendo una entrevista al periodista de Diario de Cádiz, Santiago Grosso Burham. Era el 5 de mayo de 1979, llevaba apenas tres semanas como primer alcalde del nuevo periodo constitucional. (Foto Rafa. Archivo Municipal).

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Pepe Ferrer Morató

Muchos son los buenos fotógrafos que ha dado El Puerto al panorama de la información. Son fotoperiodistas. Ven una imagen, una situación, un momento congelado, como una noticia que ha de ser contada. Se han metido en muchos jardines para conseguir la foto deseada. Alguno ha viajado a lugares en conflictos. Otros se han codeado con gente muy principal. El fotoperiodista que hoy nos ocupa, Pepe Ferrer Morató, es un portuense aunque, con esos apellidos, está claro que es oriundo de la hermana ciudad de Calpe. Pepe ha sido Jefe de Imagen de el periódico El Mundo de Andalucía.

El Puerto has provided the media world with many talented photographers. They are photo-journalists. They see an image, a situation, a frozen moment, like a piece news that has to be told. They’ve run many risks trespassing on private land to achieve the desired photo. Some have travelled to places in conflict. Others have rubbed shoulders with important people. The photo-journalist in question, Pepe Ferrer Morató, is from El Puerto although, with those surnames, it’s obvious he was born in the twin town of Calpe. Pepe was Head of Photography for the newspaper El Mundo de Andalucía.

Ha colaborado con infinidad de medios que han requerido de su concurso. En la actualidad se encuentra inmerso en un proyecto sobre vinos andaluces, creando un portal de Internet. Y mientras escribe de vinos y gastronomía, colabora con El Economista, o se desplaza a los lugares mas recónditos a realizar un fotoreportaje.

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Durante un encuentro gastronómico en el Faro de El Puerto, posando delante de unas setas de la Sierra de Cádiz.

Compañero de viaje suyo en múltiples ocasiones lo ha sido el conocido periodista Pepe Contreras, quien escribe de Ferrer en su blog: «Pepe Ferrer, fotoperiodista gaditano, con quien he trabajado muchos años desde los tiempos del heroico Diario 16 Andalucía y luego en El Mundo de Andalucía, ha comenzado a colaborar en el diario elEconomista. Pepe, como Jaro y otros veteranos rockeros, viene desarrollando una amplia, fecunda e interesante labor por medio mundo publicando en el suplemento Crónica, de El Mundo, en la revista Yo Donna, Gourmets y viene trabajando (está enlazada en este blog aunque en construcción) en una web sobre vinos, donde se ha ido convirtiendo en un gran experto. Conozco a Pepe desde hace mucho tiempo y estoy seguro que vamos a vivir experiencias informativas interesantes. Enhorabuena. Esta primera foto enlazada la hice yo, una noche de frio. Pepe enviaba, con la hora a tope, una foto de un carguero gaditano investigado por presunto tráfico de drogas. La otra foto enlazada corresponde a un reportaje suyo sobre los esclavos de Mauritania en el Crónica del pasado domingo. (18 de Febrero de 2008).

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En la instantánea de Rafa, Pepe Ferrer formando parte del jurado de la “Marinera del Puerto” junto a integrantes del Orfeón Portuense. De izquierda a derecha Pepe Ferrer Morató, gloria Calatayud, Antonio Carbonell que actuaba de secretario, José Luis Corbacho Gallart y esposa, Claire Filholl de Osborne  que aparece oculta y de espaldas, José María Amosa Muriel. Año 1983. (Colección Antonio Carbonell López).

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La leyenda afirma que, dos días antes de el gran crack de la bolsa de New York, Rockefeller se encontraba leyendo el diario mientras le limpiaban los zapatos. El señor limpiabotas le dijo a Rockefeller que había notado una gran agitación entre sus clientes, todos ellos grandes financieros, y que estaba seguro que algo terrible iba a ocurrir en la bolsa. Por increíble que parezca, el magnate millonario hizo caso de ese aviso y retiró prácticamente todas sus acciones del mercado, cosa que le permitió salvarse de la ruina completa.

José Serrano, 'el Serranito', con su caja de betún, cepillos y trapos, recorre las calles arriba y abajo y recala en algún bar donde le dan, además de unas monedas por su trabajo, algo de cariño. Y un café. Porque Juan, como la Real Academia de la Lengua Española, a los zapatos los limpia, los embetuna según el caso y le da lustre, o esplendor. Ejerce su oficio en El Puerto, aunque es de Jerez, pero no se le nota.

José Serrano, 'el Serranito', with his tin of shoe polish, brushes and cloths, he walks the streets and ends up in some bar where they give him, apart from a few coins for his work, a bit of affection. And a coffee. Because Juan, like the Royal Academy of Spanish Language, gives shoes a clean, polishes them if needs be and gives them a bit of shine, or returns them to their former splendour. He works in El Puerto, although he’s from Jerez, but you would never tell.

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José, Presto en la faena, en la calle Larga en el Bar Vega, con Blas Segura. (Foto A. Gaitán Fariñas).

Si hablamos ahora de cine, la tercera obra maestra del neorrealismo , tras las películas de Rosellini "Roma Ciudad Abierta" y "Paisá" es "El Limbiabotas" (Siuscià).

Aborda el delicado tema del malestar social en una Nápoles estremecida por la guerra y por la ocupación norteamericana. La narración se acerca al estilo documental, con actores escogidos en la calle y escenarios reales, sin ninguna reconstrucción ficticia. La película, premiada con un Oscar en 1947, se apoya en un sólido guión firmado por Cesare Zavattini y Sergio Amidei. Pasquale y Giuseppe son amigos del alma y, de alguna manera, colegas. En efecto, para hacerse con algún dinero trabajan de "sciuscià" (contracción del inglés "shoe shine", limpiabotas). Pasquale es el mayor de los dos, es huérfano y vive con los padres de Giuseppe, quienes a su vez se mantienen con las ganancias de los chicos. Los amigos están unidos por un intenso afecto y comparten un sueño: comprarse un caballo blanco. Con un "trabajito" sencillo, que consiste en entregar una partida de mantas a una adivina, el deseo se hace realidad. Pasquale y Giuseppe compran el caballo y se presentan ante los demás limpiabotas, que no pueden creer lo que están viendo. Pero la felicidad de los dos muchachos dura poco, la adivina denuncia que le han robado las mantas y la policía los arresta a ellos. Sin saber que se han involucrado en un robo, Pasquale y Giuseppe acaban ante el juez, que los envía al reformatorio. Aquí, en espera del juicio, conocen a otros muchachos, delincuentes y descarriados. Entre malos tratos e incomprensiones, sufren una experiencia dolorosa que los cambiará hasta el punto de arruinar su amistad. La fuga resulta más dramática que la detención y termina en una tragedia. (R.A.I.)


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"Un periódico consta siempre del mismo número de palabras, haya noticias o no las haya." Henry Fielding.

En la fotografía, la periodista Melissa Rivas Lobo, junto a un “perchero de árbol», el árbol de la Ciencia, el árbol del Bien y del Mal. Melissa  ha trabajado a ambos lados de la trinchera en el mundo de la comunicación: informando al público de la actividad de los políticos e informando a los periodistas de la actividad de los políticos. No sabemos como, pero siempre aparecen los políticos en su vida profesional, aunque no son el único objetivo de la información. También existen otras noticias. Tiene sentido del humor, es digna hija de su padre y de la tierra que la vió nacer: a ella y a Don Pedro Muñoz Seca.
Construyendo está el árbol de su vida y se apoya, de vez en cuando, en ese árbol científico, maléfico y bondadoso que es el perchero: lo tiene a escasos metros de su mesa de trabajo.  Un perchero donde se cuelgan conceptos, se descuelgan ideas, se cosechan pensamientos y se buscan almas puras. Entre papeles, periódicos, libros, citas, proverbios, cantares y sentencias:

  • "Si su madre dice que lo ama, verifíquelo". Sección de noticias del Chicago Tribune.
  • "Aquí no toleramos los errores y cuando los descubrimos no descansamos hasta corregirlos". Joseph Pulitzer. El premio más prestigioso de periodismo lleva su nombre.
  • "A veces ser el último en informar es mejor que estar equivocado". Chicago Tribune, luego de dar erróneamente por ganador a Dewey en vez de quien salió electo presidente de los Estados Unidos, H. Truman.
  • "Si te equivocas en las cosas pequeñas, los lectores no confiarán en ti para las cosas grandes". Jack Fuller, abogado y periodista, corresponsal de guerra, ganador del Pulitzer.
  • «El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto». Francisco Umbral y su bufanda.
  • «El periodismo consiste esencialmente en decir 'lord Jones ha muerto' a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo». G.K. Chesterton. Escritor hijo de la Gran Bretaña.
  • «Los periódicos en España se hacen, en primer lugar para que los lean los periodistas; luego los banqueros; más tarde, para que el poder tiemble y, por último e inexistente término, para que los ojee el público.» Antonio Fraguas Forges, humorista, dibujante, filósofo.

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A JOSÉ MANUEL CAPARRÓS.
Un 4 de Diciembre muere un malagueño
una bala traidora le quitó la vida
tan solo porque estaba queriendo a su pueblo
y alzando la bandera de su Andalucía
Seguro que la mano que apretó el gatillo,
no importa de qué lado ni de qué partido,
es una mano sucia de alma retorcida
¿Por qué razón señalaron con sangre la fiesta de los andaluces
con un asesinato que a nada conduce
pues no renunciaremos a nuestra autonomía?
Andalucía tendrá como escudo tu nombre y tu orgullo,
tu furia y tu fé.
Los malagueños te llorarán siempre
y nunca te olvidarán José Manuel Caparrós,
tu bandera blanca y verde, ahora que nadie te apunta,
cuélgala en el cielo azul, en el lucero mayor,
y dile a las estrellas que eres andaluz.
Raza Mora. 1978.

Este pasodoble de Diego Caraballo Blanco, es casi un himno oficioso de Andalucía. Como autor de Carnaval fue distinguido con el Antifaz de Oro del Carnaval de Cádiz en el año 2003. En su tierra, en El Puerto ha sido de todo en el Carnaval: desde Personaje Entrañable, hasta Pregonero de la Fiesta. Y tiene para sí los galardones de la Insignia de Oro Pepe el del Vapor 2007, el Pito de Oro y el Portal de Oro, entre otras distinciones. Su comparsa «Raza Mora», hace ahora 30 años de aquel Carnaval (entonces Fiestas Típicas Gaditanas), de cuya letra es autor, marcó una época. He aquí el estribillo:

¡Ay Mahoma!
¡Ay Mahoma !
Dejate de bromas
por que al moro Musa
vendiendo babuchas
y al moro Pelufo
comiendo jalufo
no les paso na.
¡Ay Mahoma!
Dejate de bromas
por que a la Moncloa
te voy a llevar.

im33Diego Caraballo vuelve al Carnaval
"El Concurso de Agrupaciones del Falla vivirá el próximo año el regreso de uno de sus grandes autores. Diego Caraballo será el letrista de una comparsa portuense, aún sin nombre, que llevará la música y la dirección de Vicente Esquerdo, otro de los significados copleros de El Puerto que en el año 2007 participó en el Concurso como vocal del jurado. La presencia en el grupo de Esquerdo, "toda una garantía" según Caraballo, junto a los dos hijos del letrista, Juan Diego y Jesús, han supuesto el empujón definitivo para el regreso del autor de míticas comparsas como "Raza mora" o "Los simios".
Con Esquerdo no había coincidido nunca en Carnaval, aunque ambos han formado parte de la historia de Los Majaras. "Tenía un proyecto desde hace años y esperaba encontrar en El Puerto un grupo interesante. Ahora ha llegado el momento", reconoce Caraballo. Competirá con Los majaras, a los que no desea "nada malo ni ellos a mí tampoco". De hecho, las relaciones siguen siendo excelentes ya que el autor tuvo la oportunidad de cantar en la gala a favor de Aspademis del pasado jueves junto al grupo liderado por Antonio Rico Segura "Pedro".
Caraballo no concursa desde 1994, año en el que trajo de Conil la comparsa "De mil maneras". Desde entonces, y con el paréntesis de la antología que Los Majaras montaron a finales de los 90, el coplero ha sido "un simple espectador" de una fiesta de la que no ha dejado de estar pendiente. "He acudido al Falla y he comprobado la buena salud de la que goza la modalidad de comparsas. Van con los tiempos y hay un ramillete de ocho o diez que son espectaculares", señala.
El coplero se inició en el Carnaval en 1961 como componente de "Los cuasimodos". Cuando en 1970 los habituales autores de Los majaras, entonces Manuel Camacho "El Chusco" y Federico Rodríguez "Cote" dejaron la comparsa, Caraballo se animó a componer con el respaldo del grupo. Sacaron "Los sénecas" y llegaron unos años de éxitos hasta la época cumbre con "Raza Mora", "Cantares" y "Los simios"." (7 de julio de 2007)

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La fotografía tiene 101 años. En ella aparece la redacción de la Revista Portuense, sentados de izquierda a derecha: Mariano López Muñoz, andalucista y socio fundador de Racing Club Portuense; Luís Pérez Gutiérrez, propietario de la publicación; Manolo Soto, Javier Caballero, Antonio Peñasco y de pie junto a éste, el comediógrafo Pedro Muñoz Seca. (La foto es del año 1907 y pertenece a la Colección Pérez Pastor).

La Revista Portuense fue fundada en la última década del siglo XIX, por un joven Dionisio Pérez Gutiérrez, que se publicó ininterrumpidamente entre 1890 hasta 1938, salvo un periodo del gobierno republicano, recayendo la dirección en los hermanos y sobrinos del fundador. Muy próxima al Partido Conservador durante la Restauración, muestra una postura muy cercana a la C.E.D.A. durante toda la Segunda República. Estaba dirigido por Luís Pérez Gutiérrez. Su difusión era exclusivamente de ámbito local. Era una publicación diaria y familiar para los habitantes de El Puerto, que tenía su taller de impresión y redacción en la calle Larga, nº 116, donde estuvo hasta bien entrado 1970 la Papelería Imprenta Pérez Pastor.
En febrero de 1928, la Revista Portuense hacía referencia a los primeros encuentros futbolísticos de cierta entidad que tuvieron lugar, en concreto el 7 de febrero de 1928 deja constancia de un “match” en la Plaza del Polvorista entre el C.D.Europa de Jerez y la Agrupación Deportiva de El Puerto, un conjunto que destacaría en numerosos amistosos de aquel año, con resultado de empate a un gol. Esto ocurría en una Ciudad donde por entonces se podía beber “Coñac Terry” o “Manzanilla Maruja” e incluso “Fino Jardín”; el Teatro Principal no cesaba en ofrecer actuaciones y obras como “La mujer sospechosa”, sonetos de Villaespesa, las obras de Jacinto Benavente a 2,50 pesetas y las exitosas creaciones de Muñoz Seca; los vapores hacia Cádiz partían a las 12.00 horas y a las 16:00 horas, a la vez que en las tertulias de los cafés, en la calle Larga, sólo se hablaba del dragado del Guadalete y de las visitas aisladas de Miguel Primo de Rivera, que gobernaba el país tras un golpe de estado. Faltaban solo 9 años para que la publicación cesara en su actividad.

«Una edición original de la Revista Portuense, de 1891 a 1938, se conserva en el Archivo Histórico Municipal, inicialmente bajo el título figuraba la leyenda ‘Periódico Independiente y de Intereses Materiales y Especiales’ para, en 1897 cambiar a ‘Diario de la mañana. Extensa información telegráfica’. Al inicio del siglo XX, en 1908, la leyenda del encabezamiento definía a la Revista Portuense como ‘Periódico Político y Literario’, cambiando en 1911 a ‘Periódico Literario y de Intereses Generales’ para, definitivamente, adoptar el escueto ‘Periódico de la mañana’. A partir de la década de los años veinte del siglo pasado». (A.G.R.).

Las ideas relacionadas con los cabellos entre los pueblos del Mediterráneo partían de la base de que éstos simbolizaban la plenitud y la vitalidad del hombre. El cabello no es una parte del ser humano que dependa de su voluntad, crece de forma espontánea, incluso más allá de la muerte durante cierto tiempo. El cabello era por lo tanto portador de muchos simbolismos, y de alguna manera, cada individuo se sentía representado por sus cabellos. Cuando el cabello se caía o se volvía gris, el individuo se sentía amenazado por la edad o la enfermedad y sentía mermada su capacidad vital.
El ser agarrado por el pelo, incluso hoy en día, es sinónimo de ser vencido y quedar a la merced del otro. El faraón agarraba a sus enemigos por el pelo para demostrar que los sometía. En otras culturas antiguas sucedía algo parecido, si una persona se dejaba tocar los cabellos por otra significaba que le entregaba su voluntad y demostraba sumisión. Por ejemplo entre los germanos, el simple hecho de tocarle las barbas a alguien significaba una adopción, y entre los griegos, este mismo gesto significaba sumisión y petición de clemencia. Incluso se llegó a atribuir poderes mágicos al cabello, todos recordamos el episodio bíblico de Sansón y su fuerza en los cabellos. Hasta en el lenguaje coloquial se percibe esta importancia de los cabellos, puesto que todos hemos oido expresiones como “subirse a las barbas” o “tomar el pelo” como falta de respeto, “jugarse el bigote” para decir arriesgar la vida, o antiguos juramentos que decían “por mis barbas” que era tanto como decir “por mi vida”.
Entre las culturas antiguas también encontramos que el cabello tenía una gran importancia en los diferentes momentos de la vida, y con frecuencia había ritos relacionados con él en los cambios de etapa en la vida de las personas, como puedan ser la infancia, pubertad, maternidad, sacerdocio, los ritos funerarios.
En la imagen, Tuli, una peluquera que pasea su buen porte por las calles del centro de El Puerto y que se mantiene, fiel a su profesión, con el mismo empuje de siempre.

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"De nuevo en ruta, logran escapar de las Sirenas, cuyo canto hace enloquecer a quien las oiga. Para ello, Odiseo ordena a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él y manda ser atado al mástil. Escapan también de las peligrosas Caribdis y Escila. Consiguen llegar a Trinacria (nombre griego de Sicilia), la isla del Sol."

La Odisea. Canto XII
(Homero).

En la fotografía, Juan Luis Moreno Acosta, Juez de Regatas Oceánicas de España; Juez en las Regatas de la Copa del Rey y la Semana Náutica Internacional de El Puerto. Ha sido  Comodoro del Real Club Náutico. En la actualidad, jubilado jubiloso, reparte su oceánico tiempo libre entre sus más queridas aficiones: la fotografía y la informática. En cuanto a la primera está especializándose en novedosas imágenes marítimo terrestre: tiene completo el litoral portuense. Con respecto a la informática ha diseñado y perfecciona diferentes programas auxiliares para Regatas y Competiciones Náuticas.

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Corrían los años 60 y 70 del siglo pasado. Por entonces El Puerto no era todavía segunda residencia de casi nadie y la especulación de los ladrillos no había alcanzado su paroxismo en nuestra Ciudad. Un hombre del Puerto hizo por los portuenses mucha más cosas que tantos y tantos políticos que han pasado por la Casa Consistorial, desde su puesto de empleado público: proporcionarles una vivienda digna cuando la Constitución que hoy nos lo ‘asegura’, todavía no estaba promulgada.

Con un apariencia espartana y humilde, pero con mucha constancia. Eso ocurría cuando El Puerto empezaba a expandirse y sus habitantes parecían escapados de lo antiguo: del casco histórico; cuando se abandonaban los partiditos y las casas de vecinos; cuando los cuartos de baños y las cocinas dejaban de ser compartidos; cuando se desertaba de las Casas Palacios compartimentadas en ‘soluciones habitacionales’; cuando la ilusión de toda pareja que se iba a casar se podía hacer realidad a un precio razonable; o cuando muchas familias numerosas ‘juntaban’  para comprar un piso de Rebollo...

Un piso del entonces Patronato Municipal de la Vivienda “Nuestra Señora de los Milagros” que, por inexplicables ajustes de cuentas de la transición desapareció para siempre, para dejar ese espacio en manos de los cuatreros que han venido haciendo imposible que un portuense normal pueda tener una casa –normal- a un precio razonable. Algo que se pudo haber solucionado durante el largísimo mandato de los independientes en la Ciudad y que, como muestra, solo ha dejado 54 viviendas, en diverso régimen, en los últimos 4 años, frente a las miles que construyó el extinto Patronato. Este que escribe no entiende de promociones inmobiliarias, ni de compraventas, ni de urbanizaciones, ni de desarrollo urbano, pero si sabe que una vez, durante muchos años, esto fue posible en El Puerto de la mano de la voluntad política y de la constancia de un señor con el que nuestra Ciudad estaba en deuda: D. Manuel Rebollo Laynez.

¿Podrá el título de Hijo Predilecto de la Ciudad, entregado el pasado abril  recompensar tanta entrega y tanto acierto Parafraseando a otro alcalde que fue de El Puerto, Fernando T. de Ferry: ‘hay que oir del viejo el consejo’ y buscar como repoblar el centro con nuevas viviendas en el Gran Puerto y dar cumplida respuesta al mandato constitucional de la vivienda. D. Manuel seguro que, como emérito, hubiera estado encantado de compartir sus conocimientos que, por otro lado, no son ningún secreto. Ahora que D. Manuel nos ha dejado  solo queda que la Plaza Manuel Rebollo, situada entre las Urbanizaciones El Ancla y el Naranjal, sea rotulada e inaugurada en presencia de su familia y sus amigos, para el recuerdo de a cuantos hiciera tanto bien y para que sus hijos y nietos puedan sentarse en la Plaza y recrearse en “lo bueno que era el abuelo”.
La fotografía está tomada en abril de este año en “Un Alto en el Camino”, pocos días antes de recibir el título de Hijo Predilecto de la Ciudad de El Puerto de Santa María.

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