Saltar al contenido

8

Querido Salvador, la muerte de Juana Cortés Jiménez, tu Juani, me ha dejado sin palabras. Con rabia y dolor, he marcado el número de teléfono de tu casa, pero la llamada se ha perdido por el aire de los cables, sin posibilidades de retorno ni aviso. Ahora no sé dónde depositar esta pena que me consume y acompaña todo el día. Como sabes, estoy lejos, imposibilitado de darte un abrazo y empaparme para compartir contigo ese amargor que cierra tu garganta impidiéndote respirar.
A pesar de quererlo con todas mis fuerzas, no tengo para el amigo el consuelo de la palabra que tranquiliza, y desconozco cómo hacer para que se obre el milagro de devolvértela que es lo que tú quisieras ahora. Ni siquiera sé cómo llenar ese inmenso vacío que te consume en estos momentos. Me resisto a rezar al Dios que ha consentido que la Muerte te la arrebate tan joven y tan llena de esperanzas; ahora, justamente ahora que empezabais a revivir… Lo siento, no deseaba traer a tu memoria recuerdos que sólo portan amarguras. Espero vernos pronto para abrazarte con fuerza, y pedir juntos que allá donde quiera que esté, ella siga iluminando tu vida, que continúe dando los consejos de esposa, madre y abuela. Ella ya es libre. Somos nosotros los que seguimos esclavizados en el día a día. Ya descansa en paz y brilla en ella la luz eterna de la verdad. Que así sea. (Texto: Alvaro Rendón Gómez).


Durante la presentación del libro de Salvador Cortés Núñez ‘el Chigüi’, vemos a  su mujer Juana Cortés Jiménez a la derecha de la imagen, junto a Luis Suárez Ávila que prologó el libro ‘Alma Gitana’ en las Bodegas Colosía, en enero de 2010. En la instantánea, familiares y amigos del matrimonio, junto a Manolo Pico, presidente de la Academia de Bellas Artes, el cantaor Pansequito y el alcalde de la ciudad, Enrique Moresco.

Salvador y su mujer Juana han trabajado como vendedores ambulantes, oficio que no es ajeno a los gitanos. En la puerta de Simago, en la calle doña Blanca de Jerez, planta sus reales, como vendedor. Luego en los mercadillos semanales de Jerez, Cádiz, San Fernado, El Puerto, Sanlúcar. Su mercancía son las medias de señora. Con las medias ha logrado llevar su casa adelante y tener de su matrimonio con Juana, cuatro hijos que le siguen en los negocios: Esperanza, con tienda abierta en la calle Santa Lucía, Rocío, con establecimiento en la calle Ganado; Francisca con tienda en Valdelagrana y Salvador que atiende a los mercadillos, tiene puesto en la Plaza de Abastos y, sobre todo tiene una exclusiva de Alonso para vender camisetas en los Campeonatos del Muno y en ls concentraciones moteras. (Texto: Luis Suárez Ávila).

22

Sabes..., buscando el significado de tu nombre, no me he llevado ninguna sorpresa, pues es cierto que eras ·”el Jardín de Dios”.  Tu  bondad, perseverancia,  valentía, tolerancia  y tu gran corazón, hacían que el arrullo de tus brazos, efectivamente Cfueran no sólo “el Jardín de Dios” si no el mismísimo Paraíso para tus hijos.

Carmen Durán, con una clienta norteamericana.

La impronta  y el bullicioso carácter de mi padre, -en contra punto con el tuyo-  tan  equilibrado y sereno, podrían hacer pensar, que  no has brillado con luz propia, pero….qué equivocados están! Estoy segura que dirías, ¡déjalo hija, qué más da! Pues esta vez, ¡no lo voy a dejar!, Y ¿sabes por qué? Pues porque -¡al Cesar lo que es del Cesar!

Carmela Durán Valle, nació el 27 de Octubre de 1914 y falleció el 23 de Octubre del 2006. Era la cuarta hija de: Manuel Durán Infante y Josefa Valle Troncoso. Tu padre trabajaba en la Bodega de Caballero, y como la carpintería no se le daba  nada mal, arreglaba Cómodas de Caoba, y todo tipo de muebles. Hacia unas cajitas pequeñas, que eran un primor. Su madre, era una gran  modista, pero solo cosía para la familia. Con tanta niña,  creciendo,  no le quedaba otra que coserles toda la ropa para que todas fueran decentes e impecables. Ocho fueron sus hijas, por más que buscaron al machote  todo fue en vano. Lo que tenían de bueno en aquellos difíciles años era que a la canastilla, no había que tocarla, pasaba de una a otra criatura, sin enmendar colores.

Luisa  fue la mayor, llevaba algún tiempo enferma, no sé con certeza, cuándo le vinieron con la buena nueva, de un medicamento casi milagroso: la Penicilina, probablemente. Se le abrió un horizonte esperanzador, pues  este medicamento, ciertamente, estaba  salvando muchas vidas, sin embargo… para personas como ella --probablemente  alérgica--  fue letal. Sólo tenía diecinueve años, y toda una vida por vivir.   Le seguían: Josefa, Carmen, Carmela --mi madre— y repitieron por dos veces, los nombres de las niñas que murieron, uno de ellos: el de Milagros- Antonia. Emilia y nuevamente, Milagros --la tata-- un ángel para toda la familia-.

SU PRIMER TRABAJO.
Desde los nueva añitos, al ser consciente de la precaria situación familiar, se revistió de una madurez impropia de sus pocos años y  comenzó a aportar --no sé bien si una  perra chica o  perra gorda-- céntimos de las antigua pesetas- o qué? Puede que ni eso, siquiera, tal vez… el beneficio era tener una boca menos a la hora de sentarte a la mesa.
Su vida nunca fue fácil, la enfermedad de su hermana Luisa y el coste de sus medicinas, hizo que las mayores tuvieran que dejar el Colegio, y los juegos de niñas, para enfrentarse al mundo con un delantal, que había que ajustar por todos lados.

Jamás  renegaste, de todo cuánto te tocó vivir. Eras una mujer practica, “--Lo que no tiene remedio, no hay que darle más vueltas”, decías. Lo olvidabas y te centrabas en lo que “había que  hacer”. No implicaba que fueras fría, nada más lejos, tu calidez, se  extendía más allá de la frontera de tu casa.

POLEÁS Y BONIATOS.
En aquellos años de tantas penurias,  tras la Guerra Civil, el sustento de aquella familia, cómo para muchas tantas otras, dependían en gran medida, de la harina para las Poleás,  casi sin aceite siquiera, para refreír la matalahúva y los coscorrones de pan y los Boniatos. Fueron años de muchos sinsabores, no solo por el hambre, si no por la falta de esperanzas.

Trabajaban todas, pero  no había para lujos, porque lujo era  tener que comprarse otros zapatos,  aunque estuvieran gastados los únicos que tenía. Afortunadamente, salieron adelante con mucho esfuerzo, sí, pero como la mayoría de las familias, con el fruto de su honrado trabajo.

A medida que fue creciendo, daba muestras de la esplendida mujer que  sería, y claro está,  esto no paso inadvertido para  un chaval un poco picarón, --para que nos vamos a engañar— (ver nótula núm. 326 de Agustín Vela Mariscal en GdP) que al verla en su caminar diario hacia La Sericícola, en donde trabajaba, comenzó a  cortejarla. Era fácil que le conquistara, tenía lo que se dice ‘mucha labia’·  Desde ese día, las ayudó todo lo que pudo, pues el abuelo Antonio, su padre, tenía una huerta, la que años después se conocería como Granja San Javier y, afortunadamente, no les faltaba de nada. Ni que decir tiene, que les arrimó muchos productos de la hortofrutícolas y  fue un gran alivió para la economía familiar.

GRANJA SAN JAVIER.
Con el paso de los años, tras la muerte de sus suegros --mis abuelos Antonio Vela Aragón y María Mariscal Muñoz— se casaron y trasladaron a la Huerta: la Granja San Javier (ver nótula núm. 783 en GdP). Durante tres o cuatro  años, su felicidad fue completa, pues la providencia le había hecho el regalo más hermoso que a una mujer le podían hacer: dos hijos preciosos: María del Carmen ‘Mari’ y Agustín ‘Tito’.

Nuevamente, aparecieron las dificultades, tenían que dejar definitivamente la huerta y emprender  la dolorosa y preocupante  aventura de sobrevivir,  en un medio que se les antojaba ajeno. No se arredró cual Agustina de Aragón,   enarbolando la bandera del ‘querer es poder’. Y lo lograron.

Él era la fuerza, ella  la perseverancia. Él  la pasión  desmedida por la vida,  ella la serena templanza. Él la alegría, ella la calidez. Él la bulliciosa personalidad, ella  su silente equilibrio. Eras una mujer muy inteligente. Yo diría que sabia, claro que las más de las veces, --el que tu y yo sabemos-- no siempre oía tu certera opinión. Era de una generación, en la que  por la fuerza de la costumbre, presumo que el machismo era bien entendido —las mujeres, les ayudaban a trabajar, criar hijos, pero la opinión que imperaba era la del hombre, aunque después lamentaran no haber seguido la corazonada, o el buen juicio de mujeres tan sensatas como ella. Claro está que hay  excepciones en todo, ¡afortunadamente!

Cuándo Carmela decía que tenía ”la cabeza caliente” sabíamos que le sobraban los problemas, pero… sin perder la calma, sabia  resolverlos, con esa templanza, exenta de frialdad, que le caracterizaba.

Ves mamá, ¿porqué estoy tan orgullosa de ti? Que habría sido  de ese ‘mar bravío’, sin tu  infinita paciencia y tu equilibrio? No sólo  él, fue afortunado al encontrarte,  tus hijos lo fuimos infinitamente más. Tu perdida, ha sido la indefensión más grande, a la que he tenido que enfrentarme. No  por estar sola, ni desamparada ¡nada más lejos! Sabes bien que no, pero…..eras el anclaje de mi vida,  ese puerto seguro en el que ni las mareas  ni el mar de leva, ni mil tsunamis, podían siquiera zafarme de tu cariñoso  y reconfortante abrazo.

Tras abandonar la Huerta, sus amigos: José Brotons, funcionario del ayuntamiento y  su esposa Natividad les acogieron en su domicilio, de la calle Curva, donde nació su tercera hija: Milagros ‘Yayo’.

PRIMERA FRUTERÍA.
La primera Frutería, la pusieron en la calle Luna, frente a Las Esclavas. Manuela Vela Mariscal, su cuñada se la cedió,  y ella cogió un local, en la calle Ganado, frente a la Plaza de Abastos, en  la casa donde vivieron sus suegros los últimos años de vida.  La suegra no soportaba estar en la huerta, después de perder a dos de sus hijos. Se da la circunstancia, que este  primer negocio, también estaba en un local de la casa donde vivía con su familia paterna: los Durán Valle. Su destino se empeñaba en juntarlos, de eso no hay dudas.

...continúa leyendo "1.536. CARMELA DURÁN VALLE. Una madre y trabajadora ejemplar."

7

Manuel Fernández Moro, último alcalde republicano en El Puerto de Santa María, ejemplifica en su corta carrera política la integridad, la valentía y la vocación de servicio de la que dieron muestra, tanto los que le precedieron en el cargo, como sus compañeros de Corporación.

Avisado de la entrada de las tropas rebeldes en la ciudad el mismo día del golpe, el 18 de julio de 1936 y del peligro que corría, permaneció en el Ayuntamiento donde fue detenido por falangistas locales y trasladado a los calabozos municipales. Antes de ingresar en dichas dependencias acude custodiado a su domicilio por última vez. Posteriormente es trasladado en El Penal de esta ciudad de donde desaparece sin dejar rastro. Su mujer recibe la noticia de su desaparición el día 25 de agosto de 1936 cuando acude a visitarlo. Su cadáver nunca fue hallado. Tenía treinta y dos años.

Su vida y trayectoria política, que hoy rescatamos del olvido están basadas en las aportaciones orales de la familia y en las actas capitulares del Archivo Histórico de El Puerto de Santa María. Con ello pretendemos dignificar su memoria y que la historia le coloque en el lugar que nunca debió de serle arrebatado.

DATOS BIOGRÁFICOS.
Manuel Fernández Moro, nace en el año 1904 en el pueblo onubense de Cumbres Mayores, localidad situada en la Sierra de Huelva. Manuel fue el primogénito de seis hijos: Manuel, Eloy, Concha, Miguel, Máximo y Ramona, del matrimonio formado por Mariana y Gabriel.

Castillo de Cumbres Mayores (Huelva).

A través del testimonio de su hija Mariana y su nieta  María José conocemos que su familia tenía ganado porcino y tierras en propiedad, dedicándose a la actividad sobre la que giró siempre la economía de toda la serranía de Huelva: el cerdo y sus derivados, lo que les permitió disfrutar de una posición acomodada.

LLEGADA A EL PUERTO.
A edad temprana Manuel y su hermano Eloy comienzan a trabajar como vendedores y representantes de los productos chacineros de la zona, lo que convierte a El Puerto en un lugar no solo de trabajo sino también de residencia temporal. Cuando Manuel cuenta con diecinueve años ambos hermanos se trasladan a El Puerto de forma permanente. Con posterioridad, y a raíz del fallecimiento de su padre, su madre y hermanos menores les seguirían, haciendo de esta Ciudad su lugar definitivo de residencia.

Su casa en la calle Santa Clara constaba de vivienda y almacén de Ultramarinos. El comercio fue desde el primer momento la actividad principal de la familia Fernández Moro, convirtiendo a sus miembros en personas conocidas y queridas entre la población portuense.

Tienda de ultramarinos de Manuel Fernández Moro, hoy de electrónica, clausurada, en la esquina de la calle Sierpes con Vicario. /Foto: Adrián Morillo González.

LA TIENDA DE MANUEL Y ELOY.
Manuel abrió un puesto de Ultramarinos en las inmediaciones del Mercado de Abastos. Tras su muerte será su hermano Eloy el que pase a regentarlo. Con el paso de los años será transformado en tienda de electrónica y como tal, se mantendrá hasta su cierre definitivo. De talante abierto, generoso y emprendedor, así lo definen su hija y nieta: "Ayudaba a cuantos lo necesitaban, prestando dinero o dando comida".

MARÍA LUISA, SU MUJER.
María Luisa Arias Campos nace en 1909 en El Puerto, hija de carretero y menor de cinco hijos, es educada en el colegio de monjas francesas de la Ciudad. Compañera de Manuel desde 1929 instalan su domicilio en la calle Pozuelo y serán padres de tres hijos: Mariana, Manuel y Miguel. En el momento de su fallecimiento, Mariana tenía cinco años de edad y Miguel, el menor, uno. Su mujer, de nuevo embarazada, sufre un aborto al recibir la noticia. Nunca llegaron a contraer matrimonio, ni bautizaron a sus hijos porque Manuel, ateo y por ende laico, rechazó siempre cualquier tipo de vinculación con la Iglesia. Sin embargo, su nieta destaca con humor que era cumplidor fiel de la tradición andaluza y acudía puntualmente a su pueblo de origen cada año a sacar a la Virgen en procesión.

Su mujer e hijos, a partir de ese momento quedan abandonados a la suerte de todos los perdedores. María Luisa no sufrió represalias físicas pero tanto ella como sus hijos padecieron la estigmatización y la miseria. Expulsados del domicilio familiar en la calle Pozuelo por impago de alquiler, viven inicialmente en el 'hueco de la escalera' y serán acogidos y auxiliados por la familia de Luisa, quien se ve en la necesidad de vender todas las pertenencias a excepción de la máquina de coser. Luisa, sastra de profesión, podrá garantizar su subsistencia y la de sus hijos cosiendo ropa para los moros. Su hija mayor, Mariana, se ve obligada a abandonar la escuela para ayudar a su madre. /En la imagen de la izquierda, la familia Fernández Moro en el lisado de niños huérfanos de la Guerra Civil, en la Revista Historia de El Puerto.

En el expediente instruido por el Ayuntamiento de El Puerto para la formación y actuación de la Junta Local de Beneficencia, en la relación nominal de niños contenida en el mismo con fecha 23 de enero de 1937, aparece María Arias Campos viuda de Manuel Fernández Moro, domiciliada en la calle Federico Rubio nº 66. Hijos: Mariana de seis años, Manuel de cuatro y Miguel de 15 meses. Luisa mantuvo vivo a Manuel en su recuerdo hasta el momento de su fallecimiento a la edad de ochenta y seis años. Sus vivencias y anécdotas rescataron para sus hijos la figura del padre alegre, guapo y cariñoso que había sido.

EL AYUNTAMIENTO ENTRE 1934-1936.
Tras la llegada de la derecha al poder, en octubre de 1934 tiene lugar la llamada 'revolución de octubre'. En todo el país se suceden disturbios y actos violentos que dan lugar a la declaración del estado de guerra el 7 de octubre de 1934, que en la provincia gaditana se prolongará hasta el 24 de enero de 1935.

El gobernador civil, Luis de Armiñán Odriozola entregará el mando de la provincia al gobernador militar de la misma al general de brigada de infantería Julio Mena Zueco, quien ordenó la inmediata clausura de todos los centros políticos de los partidos situdos a la izquierda del Radical, entre los que se encontraban Izquierda Republicana y Partido Socialista. Los graves disturbios acontecidos en Prado del Rey, donde se incendió el Ayuntamiento, el juzgado municipal y la iglesia, fueron aprovechados por el gobernador civil, para proceder a la suspensión de los ayuntamientos de izquierdas y a los concejales calificados por él de matiz extremista, que fueron unos doscientos en toda la proivnia y entre los que se encontraban también lo de El Puerto de Santa María.

El antiguo ayuntamiento de la Plaza de Isaac Peral.

...continúa leyendo "1.445. MANUEL FERNÁNDEZ MORO. Último alcalde de la II República."

4

Jaime Arias y Blas Hervías, los empresarios creadores de la ginebra Ocean Gin.

Pretende ser una ginebra que recuerde al mar y por eso su nombre es “ocean gin” que traducido resulta más o menos la ginebra del océano. Para que esa sensación no esté tan sólo en el nombre entre los once aromas, botánicos se le llama en el argot de las ginebras, que lleva la bebida está la salicornia, una planta que crece junto a los esteros y que también se conoce con el nombre de “espárrago de mar” por su similitud en el sabor y en la forma con los espárragos.

Entre los demás aromas que lleva la ginebra están también la canela, la hierba luisa, la naranja, el limón o la lima. El proceso de producción y de gestación de este producto ha estado completamente en manos gaditanas.

Así desde la salicornia, que procede de los esteros de la zona de la Bahía de Cádiz hasta en la destilación que también se ha llevado a cabo en un alambique artesanal de la provincia,  han intervenido empresas de la zona, al igual que las dos firmas que capitanean el proyecto.

La atractiva botella con la que saldrá a la venta la ginebra con salicornia. /Foto:  Pesonetomarketing

El lanzamiento de “Ocean Ginn” es un proyecto conjunto de la empresa  Pesonetomarketing, del experto en marketing Jaime Arias Hormaechea y Blanc Gatronomy, del empresario Blas Hervías, especializada en la creación de productos de lujo. La primera de las firmas está afincada en El Puerto de Santa María, y la segunda en Puerto Real, en el polígono de Tres Caminos.

Ambas firmas llevan ya varios meses desarrollando el producto. Pesonetomarketing se ha ocupado del desarrollo de toda la presentación del producto para lo que ha elegido una botella de color negro con letras serigrafiadas en color oro. Esta innovadora empresa portuense (ver aquí página web) está especializada en el desarrollo de la presentación de productos.

La salicornia es una planta que crece junto a los esteros y que también se conoce con el nombre de “espárrago de mar” por su similitud en el sabor y en la forma con los espárragos, se utiliza en la elaboración de esta nueva ginebra. /Foto: Pepe Monforte.

Por su parte Blanc Gastronomy se ha ocupado de la composición del producto en sí y ahora se encargará también de la comercialización. La empresa comenzó a trabajar en 2010, en principio dedicada a la elaboración de “caviar blanco” un producto basado en los huevos de caracol. Luego la firma ha ido evolucionando hasta especializarse en la comercialización de productos de lujo como esta ginebra que van a comenzar a vender ahora. En principio su precio de venta será de 24,75 euros y en los próximos días podrá adquirise ya a través de la página web de blanc gastronomy. (Texto: Pepe Monforte).

De entre las muchas e importantes empresas vinícolas portuenses contemporáneas, cabe destacar a las siguientes. Una primera generación entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX, la constituyen, entre otros, Duff Gordon y Cía. (que en este mismo periodo pasó a ser dirigida por Tomás Osborne y Mann), Miguel Lobo, Juan Monsley, Manuel Moreno de Mora, Enrique Oneale, Guillermo Oldhamn, Williams Burdon, y los montañeses Diego Ibáñez Pacheco, Basilio Pérez Campuzano y Francisco Gutiérrrez Calderón. /En la imagen de la izquierda, Tomas Osborne y Mann.

Muchas de estas empresas continuaron su actividad durante todo el siglo XIX, pero, a través de la segunda mitad de dicha centuria, y a principios de la actual, surgieron o se desarrollaron otras que vienen a ser una segunda generación. Entre ellas estaban Bodegas Sancho, Jiménez Varela, Grant, Quijano, Terry, Merello, Thuillier, Gaztelu, Cuvillo, Luis Caballero...

En la imagen de la izquierda, José Luis González Obregón.

Por último hay una tercera generación de bodegas, constituidas más recientemente, cual Obregón o Gutiérrez Colosía; así como el caso de Miguel M. Gómez, que instalada en Cádiz desde el siglo XIX, junto con Lacave y Arbazuza, cuando por imperativos del reglamento del Consejo Regulador del Jerez-Xeres-Sherry y de la Manzanilla de Sanlúcar hubo que optar por trasladarse a alguna de las localidades de la zona de crianza, lo hizo a El Puerto de Santa María. (Texto: Javier Maldonado Rosso).

3

Nueva Guatemala de la Asunción.

El 7 de enero de 1780 nació en La Nueva Guatemala de la Asunción José Julián de Urruela y Casares. Fue el mayor de veinte hermanos. Su padre, Gregorio Ignacio de Urruela y Angulo, nació un 27 de noviembre de 1748 en la villa de Retes, Álava, hijo de José de Urruela y Barcena y de María de la Concepción de Angulo Valle y Fernández del Campo, ambos abuelos paternos de Julián.

En 1774 marchó Gregorio de Urruela  a bordo de la fragata “San Juan Bautista” a Guatemala, estableciéndose en la Nueva Guatemala de la Asunción, donde desempeñó, entre otros más o menos importantes cargos, el de regidor del ayuntamiento en 1779, año en el que, además, contrajo matrimonio el 26 de abril en la parroquia de la Ermita, con María Josefa de Casares y Olaberrieta, madre de Julián, nacida el 23 de noviembre de 1756 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (actualmente Antigua Guatemala). /En la iamgen, Gregorio Ignacio de Urruela y Angulo.

Hija de José Salvador de Casares y Berra, natural  de San Marcial de Alza, Guipúzcoa y de María Manuela de Olaberrieta y Retana, de Guatemala. Abuelos maternos de Julián. La madre de esta última fue María Ana de Retana Lira y Cárcamo, descendiente del soldado historiador Bernal Díaz del Castillo. También sería Gregorio alcalde, diputado del comercio en 1803; fundador, con otros, de la Hermandad de Caridad de los Reales Hospitales, siendo de ésta consiliario, Hermano Mayor y subadministrador. En 1811 fue capitán de la 1ª Compañía de “Voluntarios Distinguidos de Fernando VII de Guatemala”.

En 1802 y como ya mencioné en mi anterior nótula 1.189 en GdP, Julián embarcó rumbo a Cádiz acompañado por  José Frayle y Jorro con intención de fundar una casa de comercio con un capital de ciento diez mil pesos y que respondería al nombre de URRUELA HIJOS Y JORRO. /En la imagen de la izquierda, Josefa Casares y Olabarrieta.

LLEGADA A EL PUERTO.

Fue en Cádiz donde se casó, en enero de 1809, con la onubense Pastora de Barreda y Ortiz de Zárate, hija de Francisco de Paula de Barreda y Pérez de Mijares, nacido en Huelva el 2 de mayo de 1755 y de la gaditana Gabriela Ortiz de Zárate, nacida ésta el 24 de marzo de 1753. Era Pastora bisnieta de la también onubense Josefa de Negro y Vega Garrocho nacida el 22 de junio de 1699 y descendiente del almirante Garrocho, Jefe de la flota andaluza que formó parte  en la Armada Invencible. En Cádiz tendrían seis hijos con los que aproximadamente en 1830 se trasladarían a la ciudad vecina de El Puerto de Santa María. Allí compró Julián una mansión que pertenecería, hasta hace pocos años,  a  sus descendientes por parte de una de las ramas de la familia. La finca estaba ubicada en el nº 75, en aquel entonces, de la calle Larga o Virgen de los Milagros, como también se la conoce en la actualidad. (Ver nótula 756 en GdP).


Perspectiva del patio y distribuidor de la finca. Al fondo, la galería acristalada de acceso al jardín. A sendos lados del arco trilobulado dos esbeltos macetones sobre pedestales de mármol y sobre ellos una muestra de la amplia colección de pinturas que decoran toda la casa. Presiden la fotografía tres estatuas de mármol blanco, sobre pedestales del mismo material integrantes de un conjunto que representaba las cuatro estaciones. (Todos estos elemento están incluidos en el inventario de bienes de la testamentaría de Julian Urruela, documento fechado en 1848). (Foto: 20 de enero de 1972).

...continúa leyendo "1.333. JULIÁN DE URRUELA Y CASARES. De Guatemala a El Puerto."

3

El nombre antiguo de la calle Federico Rubio es Pozuelo. Tiene una extensión aproximada de 830 metros de longitud, naciendo en la calle Santa Fe y terminando en la calle Micaela Aramburu de Mora, aunque, en realidad, continúa hasta el río Guadalete con la denominación de calle Domingo Veneroni.

En nuestra opinión, el cruce transversal con la calle Santa Lucía, supone un punto estratégico porque en él confluyen las vistas del ya conocido palacio de Villarreal de Purullena (ver nótula núm. 1.127  en GdP) al norte, el río Guadalete al sur, la Iglesia Mayor Prioral al este y la Plaza de Toros en el centro de la plaza de Elías Ahuja. /La calle Federico Rubio vista desde la esquina con la plaza de Bizcocheros.

NOMBRES.
Pozuelo, es el nombre anterior que, según dicen los estudiosos del patrimonio portuense,  respondía a la cantidad de pozos que se encontraban dentro de los múltiples patios existentes a lo largo de toda la calle, de los cuales se abastecían sus moradores (En la imagen de la izquierda, podemos ver uno de los azujelos que dan nombre a la calle, existente en la actualidad).

Federico Rubio es el nombre actual en homenaje a Federico Rubio y Galy,  hombre prolífico y de grandes aptitudes profesionales, políticas, artísticas, personales  y humanas. (Ver nótula núm. 1.163 en GdP) .

Lo primero que nos llama la atención de la calle, es que, llamándose Federico Rubio, no aparezca ninguna placa conmemorativa en toda ella, llegando a pensar que el insigne Doctor, no habría nacido en la citada vía urbana. Para el grupo ha supuesto un autentico descubrimiento, tanto la biografía como la calidad humana de Federico Rubio y Gali, del que sólo teníamos una vaga referencia, sorprendiéndonos favorablemente la importancia de sus actuaciones en los campos político, social, literario, científico, etc. /En la imagen, dibujo de Federico Rubio.

Respecto a las construcciones, destacar las distintas casas palaciegas o de Cargadores a Indias que podemos encontrar en ella, lo que demuestra la riqueza de las familias que, con anterioridad, la habitaban. El hecho de que las construcciones más importantes se concentren en el tramo que va desde la calle Micaela Aramburu de Mora, hasta la calle Santa Lucía, nos hace pensar que, en este punto se encontraba el límite de la zona ‘noble’ de la población.

Fachada lateral de la antigua Lonja del Pescado, o Resbaladero.

Casa de los Gavilanes, con fachada revestida completamente de azulejos.

Establecimento de bebidas de Antonio Herrera que estuvo durante la primera mitad del siglo XX y tras la restauración del Castillo por Hipólito Sancho.

Esquina y fachada lateral del Castillo de San Marcos. Año 2000. /Foto Mata.

Casa y Taller de mecánica de barcos de los hermanos Prieto, que se encontraba en el lateral del Castillo de San Marcos. Luego se constituyó la cooperativa Tamarco. Despareció al cesar la actividad. En la actualidad no existe el edificio que lo acogía y se recuperó la vista actual de este lateral del castillo.

La misma esquina de la imagen anterior. Año 2002. /Foto Mata.

La panadería ‘La Pajarita’, también conocida como ‘Antiguo Horno de las Cañas’, es una establecimiento con solera de los que quedan pocos en El Puerto, a pesar de que ha vivido en sus instalaciones diferentes reformas y mejoras, desde 1925, para dar un trato moderno a sus clientes, acorde con los tiempos. (Ver nótula 1057 en GdP).

...continúa leyendo "1.330. CALLE FEDERICO RUBIO. Por otro nombre del Pozuelo."

1

Una grúa manual de principios del siglo pasado presidirá la recreación en el muelle de Las Galeras de la actividad portuaria de la época.

La Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, en colaboración con el Ayuntamiento de El Puerto a través de la Concejalía de Patrimonio Histórico, creará en el que fuera el primer muelle de carga de dicha ciudad, el muelle de Las Galeras (anexo al Parque Calderón) y junto al primer tinglado para almacenamiento de la mercancía, un espacio de recreación al aire libre de la actividad industrial y portuaria portuense.

La creación de dicho conjunto expositivo conlleva la recuperación de parte del patrimonio industrial y portuario de la ciudad. Estará presidido por una grúa manual de principios del siglo pasado y delimitado por la antigua barandilla del cantil del muelle. Una farola de la época, un noray y toneles de vino (que era la carga tradicional) completan el conjunto, que se erigirá junto al primer tinglado de la ciudad, actualmente conocido como La Cristalera y cuya autoría se le atribuye a un discípulo de Eiffel.

Pasos previos para la maniobra de estiba en el cantil del muelle, junto al tinglado portuario, hoy Bar La Cristalera.

Espacio expositivo en el muelle que se está acondicionando para la recreación histórica, junto a La Cristalera.

...continúa leyendo "1.327. EL PUERTO RECUPERA SU PRIMER MUELLE DE CARGA."

7

Romualdo Peña Montes, ‘Remujardo’ el aguador, había nacido el 2 de abril de 1920, --hijo natural de Dolores-- que tenía pues casi 92 años cuando, el pasado día 17 de febrero, nos dejaba en la Residencia Ancianos de las Hermanitas de los Pobres, junto al recinto ferial de ‘Las Banderas’, donde vivía hacía ya muchos años.

Era una persona muy querida por todos los portuenses que le trataron. En sus comienzos como aguador solía ir descalzo y con un aro con dos cubos alrededor del cuerpo. Cogía el agua en la fuente del Hospitalito y en la de las Galeras y las repartía a las casas que no tenían. Los niños de aquel tiempo se metían mucho con él, para hacerlo enfadar, pues se enfadaba ¡y como!, pero con gracia. De Romualdo --’Remujardo’-- ha escrito el profesor Rafael Sánchez González:

«Una de las características de nuestra ciudad a lo largo de su vigencia contemporánea, ha sido la existencia de una serie de personas convertidas por el tiempo en personajes de público reconocimiento que han sabido mantener una relación interdependiente con la propia ciudadanía. Eran personas que muchas veces se encontraban con la palabrería del que pasaba junto a él, pero con el suficiente vigor para contestar a su manera a las pertinentes referencias.

Romualdo Peña Montes, se dejaba querer y he aquí en uno de los múltiples posados fotográficos, de Estudio, en los que participó. Vivía hasta su traslado a la Residencia de Ancianos en el número 70 de la calle Ganado. ...continúa leyendo "1.310. ROMUALDO PEÑA MONTES. ‘Remujardo’ el Aguador."

4

La historia de Rives Pitman es un viaje de ida y vuelta que empieza en Alemania, tiene su estación principal en El Puerto y continúa por otros países europeos como Inglaterra y Francia. Al igual que otras muchas firmas del Marco de Jerez, el origen de la empresa está ligado a la peripecia de un hombre de negocios extranjero, Augusto Haupold, quien recaló hace 130 años en Andalucía como cónsul germano. El diplomático fundó la Bodega de Jesús, María y José, que en su origen se centró en elaborar y comercializar vinos y brandies.

HAUPOLD Y RIVES.
A mediados de la década de los años veinte del siglo pasado creemos que el que fuera alcalde de El Puerto en 1938, Antonio Rives Brest (ver nótula núm. 1.257 en GdP) era una especie de socio industrial de Haupold, en la división de productos destilados, cuyas marcas llevan su apellido, lo cual nos hace presuponer que fuese el propietario de la patente industrial de los mismos. Asimismo, era el concesionario de los perfumes naturales que este fabricaba y encargado de organizar una red comercial a nivel nacional para su venta. En el diario ABC de esos años pueden localizarse anuncios suyos solicitando agentes y distribuidores para los productos de la fábrica de esencia de Augusto Haupold.

La trayectoria de esta sociedad experimentó un cambio de rumbo que volteó las tornas de su historia. Así ocurrió cuando, en 1965, se hizo con el timón de la bodega Augusto Romero-Haupold, actual presidente y nieto del fundador. El directivo no sólo es el responsable de la actual denominación de la enseña –a la que rebautizó como Rives Pitman–, sino que recorrió un camino inverso al que emprendió su abuelo.

TENDENCIAS DE MERCADO.
Si el diplomático alemán había descubierto en España las virtudes de las bebidas clásicas andaluzas; Romero-Haupold –que pertenece a la tercera generación de la familia y que ya es un empresario portuense al cien por cien– decidió volver a Europa para buscar productos con éxito, más allá de lo que ya se hacía en el entorno gaditano.

En este proceso, la firma descubre “el glamour londinense de la ginebra, que se consumía como un espirituoso de caballeros, o la gran aceptación de los zumos concentrados en Francia, donde se denominan sirop”, asevera el presidente. Ambas bebidas se incorporan como productos estrella de la compañía, que da un paso que, a su vez, será una constante en el resto de su historia: vigilar el mercado para desarrollar aquellos caldos con una clara tendencia al alza.

...continúa leyendo "1.307. AUGUSTO ROMERO-HAUPOLD. Entre destilados y caballos."

2

| Texto: Bernardo Rodríguez Caparrini

Alfonso Sancho Mateos (Jerez de la Frontera, 1858-El Puerto de Santa María, 1952) ha sido un personaje desconocido para el gran público durante más de medio siglo, hasta que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento portuense editó en 2007 la biografía que dediqué a los primeros años formativos de "el hombre del negocio de vinos más capacitado en toda esta región, y sobre todo en las labores y el tratamiento de la viña", como le definió en 1923 Luis Pérez Gutiérrez, director de la Revista Portuense. /En la imagen de a izquierda, Alfonso Sancho. Foto: Colección Bernardo Rodríguez Sancho.

Tras estudiar con los jesuitas en El Puerto (1867-68) y en Inglaterra (1871-74), Alfonso Sancho pasa directamente a Hamburgo y de allí a París (1877), en cuya Escuela de Comercio se diploma en 1879. Durante un año y medio (1880-81) representa en Londres a Sancho Hermanos, la firma bodeguera de la que era socio su padre, el abogado portuense Antonio Sancho Díez de Alda-Sopranis.

Del matrimonio (1884) entre Alfonso Sancho y Mercedes Peñasco nacen tres hijos: Félix, Alfonso y Mercedes. Además de vicecónsul de Chile y de Argentina en El Puerto de Santa María, el negocio del vino le obligará de nuevo a trasladarse al extranjero: con su mujer y su hijo Felix viaja a París, donde vivirá varios años. Alfonso Sancho Mateos fue el primer presidente (1900-01) de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, después sería vocal de su junta directiva y, desde 1903, socio de honor de la institutición. Fue además, vocal electo de la Junta Loca de Instrucción Pública y presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral cuando se implantó en 1907 la Ley Maura. /En la imagen de la izquierda, un joven Alfonso, alumno de Beumont College (Inglaterra), entre 1871-74. Fuente: Archivo Britannicum Societatis Iesu (Londres), obtenida por el autor de esta nótula.

En 1905, propietario ya de la viña El Caribe, se establece en El Puerto. Con su primo hermano Alfonso Sancho García --padre del historiador Alfonso Sancho Mayi-- crea la firma Alfonso & Hipólito Sancho (c/ Aurora, 23)  que funcionará hasta 1914. También, en 1905 crea junto a su hermano Antonio  la empresa vinatera A. & A. Sancho (c/ Valdés, 1 y 1 duplicado, donde actualmente están las Bodegas 501), ésta con escritorio asimismo en su domicilio de Dr. Palou, 13 y agencias en París, Burdeos, Londres y Nueva York.

Junto al amontillado 'Quijote' y el fino 'Caribe', marcas emblemáticas de la casa, destacaban por su calidad 'el Fino 'El Abuelo' y el amontillado solera 'Majestad'. También se comercializaban, entre otros vinos, los amontillados 'S' y 'Sí', la manzanilla 'La Jota', el oloroso 'Único' (especial para enfermos, el tres cortados 'Hércules' y el digestivo 'Pax'.

Algunas etiquetas de Alfonso e Hipólito Sancho y A&A Sancho.

...continúa leyendo "1.281. ALFONSO SANCHO MATEOS. Alcalde y bodeguero."

2

Francisco de Paula Gil de Partearroyo y Arena era hijo de Joaquín Gil de Partearroyo, III Marqués del Castillo de San Felipe, bodeguero y mesonero, arrendatario de la antigua y prestigiosa taberna mesón ‘El Toro’ situada en las proximidades de la Aduana Vieja, y de Victoria de la Arena Vigo, ambos naturales y vecinos de Villanueva de Mena (Burgos), villa en la que habían contraído matrimonio en 1845, avecindándose posteriormente en nuestra ciudad, en la que nacieron otros dos hijos, hermanos de Francisco de Paula. Joaquina, mayor que él y otro varón que falleció en edad párvula.

El padre murió el 30 de julio de 1855 y la madre el 13 de marzo de 1864. Los bienes de la testamentaría fueron: buenos vinos y vasijas depositadas en la bodega de la casa nº 4 de calle Santo Domingo, inmueble de propiedad y residencia familiar, así como una participación en la hacienda de viñas denominada ‘La Palma’.

Luis Suárez Ávila, delante la vivienda y bufete de abogado, donde viviera el Marqués del Castillo de San Felipe.

Francisco Nicolau, letrado que tenía su bufete en el número 19 de la calle San Juan, --en el mismo domicilio donde actualmente lo tiene el también abogado, erudito escritor y colaborador de GdP, Luis Suárez Ávila--, se ocuparía en calidad de tutor legal de nuestro protagonista de la administración de los bienes heredados. Nicolau se casó con la hermana de Francisco de Paula y se fue a vivir con ellos donde, influido por el entorno, el futuro Marqués del Castillo de San Felipe, estudió leyes, casándose al terminar la carrera (1872 o 1873) con una gaditana, doña Josefa Martínez de Azpillaga y Aguirre, dos años mayor que él. El nuevo matrimonio se instaló frente a la casa de su hermana. Adquirió una enorme casona, esquina de San Juan y vuelta con Cruces, casa que pasando los años sería el domicilio de la familia Terry Cuvillo. En 1886 creemos que falleció su esposa, Josefa Martínez, aunque es un dato que no hemos podido verificar documentalmente.

...continúa leyendo "1.271. FRANCISCO GIL DE PARTEARROYO Y ARENA. Alcalde de El Puerto en 1900. IV Marqués del Castillo de San Felipe."

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies