
Nace en la calle de la Arena, 32 -oficialmente Arzobispo Vizarrón)-, el 29 de julio de 1949. Hija de Manuel y de Milagros, era la mayor de cuatro hermanos. El padre trabajaba en el campo y la madre, para ayudar a la economía doméstica ponía inyecciones, hizo de limpiadora en los Cines Moderno y Victoria e incluso llevaba la colada de los curas del Colegio de los Jesuitas. Estudió en el colegio que había en la calle San Juan, núm 24, -hoy 22-. Ha sido rey mago, junto con Luis Benvenuti y Miguel Mena. Es dirigente vecinal, presidenta de la Asociación de Vecinos Sudamérica y otras representaciones del mundo asociativo y solidario. Y sigue la tradición familiar ayudando a la economía familiar como colaboradora para las tareas del hogar.
Jugaba en el Ejido de San Juan, “el Lejío” como popularmente se le llamaba, a “la vuelta a la manzana”, el “salto del múa” -casi siempre le tocaba en la pared aguantando la fila y le daban el espolique-, a “la china”, a “la comba”. Merendaban pan con aceite y azúcar en casa; en el colegio pan con chocolate y mientras merendaba, de pie hacía cola, relevando a su madre, para comprar el carbón que alimentaba la cocina y la copa o brasero. También llegó a hacer cola en el almacén de Leveque -con nótula propia en Gente del Puerto num. 097- para comprar el gas, que no era tal, sino petróleo. Nunca llegó a guardar cola para el agua pues en frente de su casa tenía el Pilón de San Juan. (La familia de Uchi, casi al completo).

Uchi con su hermana Antonia, en el colegio de la Calle San Juan.
EL ASILO DE HUÉRFANAS.
Más adelante estudiaría en el Asilo de Huérfanas de la calle Cielos. En ese colegio existían tres tipos de alumnas: las pudientes económicamente, que entraban por la puerta de la calle Cielos; las que pagaban “permanencia” que pagaban una hora más y entraban por la calle de la Chanca o Diego Niño; y las internas, procedentes de Protección de Menores, que eran niñas sin recursos, hijas de viudas o de familias desectructuradas. Entraban muy temprano: allí desayunaban, almorzaban y merendaban y colaboraban con las tareas de limpieza, aunque las que se hartaban a limpiar eran las propias internas, que eran un a modo de estudiantas/limpiadoras. Sor Bonifacia era la Superiora, Sor María Ramos la profesora de Canto, la de encargada de las niñas sin recursos era Sor Remedio. El libro para todas las asignaturas era un compendio de Hijos de Santiago Rodríguez.

La fachada de la capilla y a continuación puerta principal del Colegio Hijas de la Caridad, conocido popularmente como el Asilo de Huérfanas, situado en la calle Cielos, esquina con Chanca y Diego Niño, ya desaparecido.
Para estudiar el último curso del Colegio de las Hijas de la Caridad, que era como se llamaba, estuvo cogiendo algodón aquella temporada pasando el Cerro de las Cabezas. Iba con su prima y con un chico de la calle Santa Fé, llamado Juan Bocanegra (el desparecido concejal de la silla de ruedas) al que por aquel entonces le gustaba su prima Pepi. Para acortar distancias y hacer más llevadero el camino, las llevaba, a ratos, en la bicicleta. La jornada era de 9 de la mañana a 8 de la tarde, y ganaban tres pesetas de jornal.
CUIDANDO NIÑOS.
Cuando termina sus estudios en el centro de la calle Cielos, le sale una beca para estudiar interna en Jerez, recomendada por su maestra, Sor Remedios. No recuerda si ella tomó la decisión de no irse a la ciudad vecina o fueron sus padres, el caso es que no continuó los estudios y se puso a trabajar, cuidando niños: cinco hijos y tres sobrinos, en casa de José Pinto, concesionario de las canteras. Allí trabajaba bajo las directrices la mujer de Pinto, Milagros, desde las nueve de la mañana a diez de la noche, --13 horas diarias-- por un salario de 500 pesetas mensuales. Los días que hacía buen tiempo salía a pasear con ellos al hoy maltrecho Paseo de la Victoria, y cuando llovía salían a los soportales de la zona del Corribolo. (En la imagen, Uchi, en la Plaza Juan de Austria, junto a la Fuente que dió agua a muchos vecinos. Al fondo las viviendas de los marinos de guerra).
LA HOSTELERÍA Y OTROS TRABAJOS.
Con 16 años estudia unos cursos del PPO de camarera de restaurante hizo prácticas en el desaparecido Restaurante “El Resbaladeero” -algo poco visto en una mujer en El Puerto a mediado de la década de los sesenta del siglo pasado-; era un trabajo que le gustaba y, no lo haría del todo mal cuando le salió una oferta para marcharse al Mesón de la Molinera de Arcos, que rechazó. Trabajó también en el Motel Bahía del Sol, hoy Hotel Las Dunas, cuando era propiedad del maño, donde hacía de todo. Allí conoció a Miguel, el que sería su marido. Trabajó, igualmente con Lolila, la de Tejidos Olmedo, hija de Pedro López, propietario de los cines, tanto en la tienda como en la casa, hasta que se casó.

En el Salon Columbus, de Puerto Sherry, durante una campaña electoral con el entonces presidente de la Junta de Andalucía y hoy Vicepresidente del Gobierno de España, Manuel Chaves. De izquierda a derecha, Consuelo Gamero, Loli Mejido, Chaves, Uchi, Isabel, Rosa Cairón, Juana Clavero, Lola Guisado, Milagros Sánchez Gil, Desconocida, Margarita y sentada, Ana Alonso, actual presidenta de las Mujeres Empresarias de Andalucía, con nótula núm. 172 en Gente del Puerto.
En 1974, con 24 años, se casa con Miguel Molina Peña, y se van de alquiler a un piso en la Barriada de los Madrileños, donde permanecen por espacio de un año. Luego a la Barriada de los Milagros, donde nacen sus hijos Eva -que actualmente vive en Tenerife- y Miguel Ángel, durante dos años. Les costó juntar, por fin en 1977, 100.000 pesetas de la época para dar la entrada de aquellos pisos de Diputación por “El Caracol”, en la Barriada Sudamérica, donde continúan en la actualidad, después de 32 años.

Uchi, abajo a la izquierda, en un acto con los jóvenes de la Barriada de Sudamérica. Año 2006.
VIDA VECINAL.
En los primeros tiempos de la Barriada Sudamérica había mucho espíritu de convivencia. La mayoría de las familias procedían de las llamadas “casas de vecinos” Casas Palacios o casas del Barrio Alto reconvertidas para acoger a multitud de familias. Tras la etapa de Rebollo, --con nótula propia núm. 027 en Gente del Puerto-- con el Patronato de la Vivienda vinieron también las iniciativas de Diputación y se formó aquel núcleo vecinal en la Avenida de Valencia. La Asociación de Vecinos de la Barriada Sudamérica es muy conocida por la organización durante una docena de años de la Semana Cultural, dedicada a diversos países hispanoamericanos.

En el centro de la imagen, aparece el Delegado Provincial de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, José María Reguera -yerno que fue del desaparecido porteño Juan Ignacio Varela Gilabert--, Uchi le precede junto con otros dirigentes vecinales en un acto deportivo, en el que también posa la concejala de IU, Ángeles Mancha, a la derecha en segundo término.
Nuestra Uchi entró en la directiva de aquella Asociación hace 20 años y allí continúa, habiendo desempeñado diferentes reponsabilidades y ocupaciones: vocal, secretaria, vicepresidenta... Es presidenta desde hace nueve años. Desde la asociación vecinal participa en actividades fuera del barrio, proyectándose acciones de intercambio y solidaridad con otros colectivos. Esto le lleva a ocupar, por ejemplo, la vicepresidencia de la Asociación de Mujeres por la Ciudadanía que es el mas reciente. Tiene la responsabilidad de Medio Ambiente en la Federación Local de Asociaciones de Vecinos (FLAVE) donde colabora en el Área de Mayores con Augusto Tolón; es la portavoz suplente en el Consejo del Distrito de la Zona Norte, ocupando dicha responsabilidad en representación de dicha zona en el Consejo General de Participación Ciudadana.

En un taller de convivencia entre los vecinas de Sudamérica y Los Frailes. Adivinen cual de las tres que llevan nariz roja es nuestra Uchi.
Representa a la Barriada Sudamérica en el Consejo Municipal de la Mujer, donde por ser Mediadora Social ante los malos tratos, participa en la Mesa de Procedimiento antes la Violencia de Género. También está en la Mesa que estudia la problemática de la prostitución.

En el Parlamento andaluz, con el Presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, junto con dirigentes vecinales, y concejales y diputado socialista. De izquierda a derecha: Pepe Rodríguez, Presidente de la FLAVE, Mercedes Puerta, Rosi Cairón, Beatriz Martos, José Antonio Griñán, Dora Lidia Quevedo -colombiana que lleva el Area de Inmigración en la FLAVE-, Uchi y la concejala Mª Carmen Matiola. En segundo término, Juan Jiménez, de La Azada, Ignacio García de Quirós, portavoz socialista en el Ayuntamiento, Andrés Márquez, el parlamentario andaluz José Luis Blanco y Enrique Valle.
Le gusta el intercambio asociativo y lo promueve y dinamiza: con Ronda de Valencia, con Los Frailes y últimamente con Altos de la Bahía. Así se optimizan recursos y con la unión hacen más fuerza a la hora de plantear soluciones para sus problemáticas.

En una manifestación -segunda por la derecha- contra los malos tratos y/o violencia de género.
Uchi considera que lo mejor que le ha pasado, lo mejor que tiene, es su familia. Y, en cuanto a la política, todos los partidos le merecen su respeto -aunque se sorprende por algunas actuaciones y discursos contradictorios- pero, mientras sea dirigente vecinal, afirma que no se afiliará a ninguno. No quiere que silencie su voz la disciplina de un partido.


Hija de Javier Govantes de Soto, natural de Osuna (Sevilla) y de la porteña Teresa Pico Ferrer, vino a nacer a El Puerto, como la mitad de sus 10 hermanos con ella, y bautizada en la Prioral para, a los pocos días regresar al Osuna paterno donde se crió y vivió su primera juventud.





Era y es una gran aficionada a la Feria, ¡ojú! donde cantaba flamenco –no existían aparatos de megafonía en aquellas Ferias de Ganado- y bailaba y enseñó a bailar a muchos. Recuerda que con el locutor de Radio Puerto, 





No puedo olvidar que siento admiración, respeto, cariño y simpatía por todo lo relacionado con la forma de ser, pensar y actuar de gran mayoría de mujeres de todas las épocas. Ante ellas y, sobre todo, ante la mujer luchadora, inteligente, fuerte y desenvuelta, me siento casi desarmado. He conocido a lo largo de toda mi vida a mujeres excepcionales.
En estos momentos confieso mi admiración y respeto, por ejemplo, por las madres y mujeres de la asociación ANDAD, en lucha contra la droga, por su valor y coraje. Mujeres que dan la cara en asociaciones de barrios como presidentas, en las APAs de los colegiosm, en centros culturales de gitanos luchando hasta dignificarlos. Mujeres de 'Médicos sin Fronteras' que van a lejanos países para aliviar el dolor en medio de tanta miseria. Chavalas de trabajadores, que están en la Universidad, a la que han accedido no sin sacrificio, comiendo en todo el día un bocadillo para poder conseguir unos estudios y una carrerra que dignifiquen su vida, un un larguísimo etcétera que no cabe aquí. (En la imagen, María Cuenca ya de mayor).
Pero quizás lo que mas me llame la atención sea el caso de muchas mujeres, madres de alumnos y ex alumnos míos, cuya vida diaria -por la enorme cantidad de paro que hay para sus maridos- es un acto de entrega y sacrificio por su casa. Hay que tener coraje, porque ellas son el sostén de la escasa economía doméstica; trabajando fuera de casa en lo que salga, se preocupan por la educación de sus hijos, pues son las únicas que aparecen por los colegios, y encima llevan las faenas de la casa para sus hijos y sus maridos con un coraje y un equilibrio interior asombrosos. Sobre estas heroínas populares nadie escribirá su historia, pero como dice el castellano antiguo: héteme aquí cual un Antonio Gala, un Baudelaire o un Kipling, para poner en lo más alto del pedestal a todas estas mujeres. Yo, si quiero refrescar mis ideales y no desfallecer y caer en la rutina cómoda de la vida, no tengo más que mirar a mi alrededor y contemplar la vida de todas estas mujeres. (En la imagen, la familia paterna de Antonio Muñoz Cuenca: el abuelo, Antonio Muñoz Zambrano, natural de Lebrija, panadero, con despacho en la calle Santa Lucía, junto al almacén de Juanito Martín; la abuela, María Cortés, era pelirroja pero conocida como 'La Rubia'; el padre, Antonio Muñoz Cortés y sentado, su tío José. Foto A. del Castillo. Larga, 77).
El dramaturgo y director de escena José Luis Alonso de Santos nace en Valladolid en 1942, reside en Madrid desde 1959 y tiene su segunda residencia en El Puerto --donda pasa largas temporadas escribiendo, reflexionando, dirigiendo o descansando-- desde 1987, regalándole en la actualidad a su retina la luz y el color de nuestra Ciudad, desde la Costa Oeste.
Alonso de Santos puso sus conocimientos y contactos, Juan Gómez su capacidad de buen gestor cultural, que aun conserva entre la ciudadanía, y el equipo técnico de cultura la puesta en marcha y el día a día para hacer que éste sea uno de los mejores festivales, ya consolidados, del panorama de comedias español. Para Alonso "en El Puerto no existía el Teatro hasta la llegada de Juan Gómez a la concejalía de Cultura". En la actualidad, José Luis Alonso dirige, además, la Compañía de Comedias de El Puerto, producida por Olvido Teatro, quienes recientemente han representado 'Anacleto se divorcia' en Tomares (Sevilla) y en la actualidad está dirigiendo una comedia de Arniches para la misma compañía, que tienen previsto estrenar en el Teatro Municipal 'Pedro Muñoz Seca', el próximo mes de octubre. Para Alonso, esta compañía se sitúa entre las mejores del panorama de comedias español. José Luis pertenece al Cuerpo de Académicos de la de Bellas Artes 'Santa Cecilia' de nuestra Ciudad. (En la ilustración, el cartel de la XVIII edición del Festival de Teatro de Comedias de El Puerto de Santa María, correspondiente a este año 2009, el año de su mayoría de edad).
AUTOR DE ÉXITO.
En 'Trampa para pájaros' (1990), después de sus incursiones en la comedia humorística, coloca de nuevo ante el espectador la conflictiva realidad presente, esta vez en el debate político entre la intolerancia, último reducto de un sistema periclitado que representa Mauro, el ex policía franquista, y la libertad, personificada en su hermano Abel. Mauro era un pájaro en una trampa, ya no puede salir. Signos cainitas se perciben en la fraternal oposición y hasta en los nombres propios. La dialéctica soñador-activo que presentan los hermanos en su construcción como personajes evoca la planteada en la dramaturgia bueriana, de la que Alonso de Santos se reconoce deudor. Además de 'Trampa para pájaros' que ha dirigido este año, 18 después de su estreno, tiene de gira 'La cena de los generales'. Dos obras que nos retrotraen al franquismo. Pero como afirma Alosno de Santos: "--A mí, el franquismo como tema no me interesa. Es un contexto para tratar de otros asuntos. En Trampa... planteo el gran tema sobre el que gira la tragedia y nuestro teatro del Siglo de Oro, el de la batalla que mantenemos los humanos entre la cordura y la insensatez. El de la responsabilidad de nuestros actos. Nada queda atrás. Los fantasmas del pasado nos persiguen. Hasta heredamos las enfermedades de los padres. Crecemos entrando y saliendo de nuestros orígenes. El eterno 'álbum familiar', título de otra de mis obras más conocidas"
OBRAS PUBLICADAS.
Asimismo, es autor, junto con Fermín Cabal del libro de ensayo El teatro español de los 80. También de un importante tratado sobre el texto dramático, La escritura dramática (Madrid. Ed. Castalia, 1998). En casi quinientas páginas, el autor vierte su experiencia de años de reflexión y magisterio y elabora un texto que es un conjunto de lecciones, una serie de reflexiones sobre el fenómeno de la creación dramática tal como él la practica. Las vivencias interiores del autor, constituidas por sus impulsos, deseos, preocupaciones, son para él el resorte que activa el acto creativo, y por ello el resultado nunca está libre de intencionalidad: "No sólo hacemos arte, sino que opinamos con nuestro arte". Toda la obra estará impregnada de la memoria, la fantasía, las emociones y los sentimientos del artista, quien proyectará, inevitablemente, su mensaje. Su último libro teórico Manual de teoría y práctica teatral (Madrid. Ed. Castalia, 2007).
DIRECTOR DE ESCENA.

HONORES Y DISTINCIONES.
El ius usus innocui es una institución del derecho consuetudinario que tiene su apoyo nada menos que en el Levítico (XIX, 9, 10) y en el Deuteronomio (XXIV, 19, 20). El ius usus innocui equivale al soutelo o la musga gallegos y al emprìu catalán. Se trata del aprovechamiento de aquello que a nadie puede estorbar, ni lesionar en sus intereses. O dicho como lo decían los romanos: quod tibi non nocet et alii prodest non prohibetur; quod mihi prodest et tibi non nocet, faciendum est. (En la imagen, portada del Libro del Deuteronomio).

Si Vd. cogía por el camino de los Enamorados, por la hijuela del Tío Prieto, por la del Tío Gilito, por la vereda del Verdugo o la del Presidio, por la Cañada de La Valenciana, por la del Hato de la Carne o por cualquier paraje rústico de nuestro término municipal, seguro que, a un lado y a otro, se encontraría liños de tunas, necesario resguardo para las bichas, los lagartos, los erizos, las ratas, las panarrias, los gallitos-marzo, las mariquitas de San Antón, los escarabajos peloteros, los panales de abejas o los avisperos, que mantenían, entre sí, un admirable equilibrio ecológico. Las pencas de las tunas tostadas, servían para alimento de las vacas, una vez desprovistas, por el fuego purificador, de las púas. (En la imagen, pinchos de aromo con su característica flor amarilla. Todavía se pueden ver por el Camino de los Enamorados).
Al amanecer, por cualquier camino te podías topar con gente que, con una burra con su albarda y sus serones, armada de una caña (convenientemente cascada por la punta, abierta lo necesario con un tapón de corcho y fijada la apertura con una cuerda de abacá), se dispusiera a hacer suyo el fruto de todo un vallado. Luego, recolectados los higos, debía barrerlos, esto es, desproveerlos de las pequeñas púas. Los higos barridos, restregados por la arena, quedaban en disposición de ser lavados. El agua debía cambiarse varias veces, mas que nada, porque en su superficie quedaban nadando los restos de minúsculas púas, como pelillos, y algunas impurezas. Así, finalmente, los higos quedaban preparados para ser expuestos y expendidos en los tenderetes callejeros.
Fue el alcalde don Luis Caballero Noguera, recordable por tantos buenos motivos, quien dispuso que los puestos de higos debían tener su regulación estética. Así quedaron acuñados los modos de vender higos: en un tablero, flanqueado por unos listones que servían de topes, sobre dos caballetes, se disponían dos pirámides de higos ( los de a chica y los de a gorda). El frontal y los laterales se guarnecían de tela de vichy a cuadros y en las dos esquinas del tablero se colocaban sendas macetas de albahaca. Eran inevitables el cubo con agua, el paño para secarse y la navaja. "--¡Al buen higo!, pregonaban, o ¡Al gordo, al gordo, higo!"
Sin embargo, otros, como el desvergonzado de Cambriles, en su puesto, al lado del Cine Macario, cuando veía pasar a un grupito de muchachas, echaba su pregón: "--¿A quién le pelo el higo?", con un trasfondo marcadamente erótico que no voy a permitirme explicar. Pelar un higo es labor altamente difícil y especializada: en un solo movimiento de muñeca, con el higo en una mano y la navaja en la otra, se hacían tres cortes (uno, en la cabeza, otro, en el lado, y otro, en el culillo) y el higo aparecía, como por ensalmo, libre de su pellejo y a disposición del consumidor, que los engullía uno tras otro. Lo importante era llevar el mismo ritmo, esto es, sincronizar eso de higo pelado, higo comido, pero nunca quedarse atrás. Cuando, ahíto, el insaciable comedor, pronunciaba la palabra ¡Ya!, cesaba la tarea de pelar higos. Entonces, la dueña del puesto comenzaba a contar los pellejos, a realizar arqueo y a comunicar la cuenta al repleto viandante. Repleto y bien atascado, porque, según decían, con las pepitas, los higos producían un gran atasco intestinal que no se curaba más que con la enorme y terrible lavativa del Hospital. (En la fotografía, un peso y medidas del actual puesto de higos de tuna de Juan Guerrero Villegas).
Así, aquel verano, cuando un día visité a Rafael Alberti en su casa y le llevé un canasto de higos de tuna pelados, se puso inmediatamente a comerlos y, transportado a sus años infantiles, prorrumpió: "--¡Ja, ja, ja!, me van a tener que poner la lavativa de San Juan." La misma terrible lavativa de la que yo había oído hablar desde chico: la lavativa del Hospital de San Juan, de San Juan de Dios, llena de agua de mar templada; aquella que Felipe Lamadrid, prevenido, amparado en un baby de hule, aplicaba al paciente devorador de higos de tuna, mientras éste, antes de dar el taponazo, sentía por sus entrañas el benéfico alivio de el mar, la mar, sólo la mar, que dijo el poeta. (Texto: Luis Suárez Ávila. Pie de fotos: Redacción).





RAFAEL ALBERTI.
Viajero incansable, se conoce España al dedillo y lamenta que, para lo que se viaja hoy, apenas conozca el resto del planeta: Ha estado como hemos indicado, en Cuba, Venezuela y Méjico. En Rusia, a la antigua Checoslovaquia, Francia, Portugal, Italia... Aficionado a la filatelia y a la pesca, en sus tiempos fue un gran jugador de fútbol y ha tirado a los bolos, aunque reconoce que nunca alcanzó el nivel de su padre. Alguna vez se desplaza a la Montaña, de la que es oriundo, acompañando al tirador de bolos Alejandro García. (En la imagen, con el poeta Marcos Ana, en una paella que le preparó en su casa. A la izquierda de la imagen, podemos ver a su cuñada, Lourdes Roselló, por medio de la cual y de su esposo, Carmelo Ciria, conoció al poeta porteño).




Curiosamente las palabras 'botica' y 'bodega' tienen la misma etimología: 'afotega' que significa almacén; uno de medicamenteos y otro de vinos. Le gusta el vino. Afirma que "--Cualquier vino fino de las bodegas de El Puerto es un buen vino". Más adelante se aficionó al Rioja, no solo como vasodilatador, sino porque está bueno. Se considera bebedor social: en casa no prueba una gota, pero en la calle, una copa de vino fino sirve como excusa para entablar una conversación, además de para degustarlo, porque, insiste, está muy bueno. Su familia tuvo varias bodegas en la Ciudad: en la calle Ricardo Alcón, junto a la Placilla; dos en la calle Nevería, y una en la calle Cervantes o Lechería. Tuvieron, además una Destilería (la etiqueta que vemos de 'Anís Flor de Valdáliga' se corresponde con uno de los productos que allí se destilaban) y regentaron varias tabernas y bares a lo largo de más de un siglo de ejercicio comercial, tal y como recoge Enrique Pérez Fernández, en su obra 'Tabernas y Bares con Solera': El Alba, Las Campanas, La Caridad, Las Delicias, Milindres, el Bar Las Flores, La Sacristía, Los Maeras, Los Maeras Chicos, El Resbaladero, El Imperial, La Solera, Triana, El Bar Moderno, el Bar Pontevedra, La Caballa y El Ermitaño.







Le seguía la antigua pescadería de los hermanos Gago, cuyos descendientes tienen el Bar 'El Nuevo Pescaíto' detrás de la Clínica Santa María de El Puerto. A continuación venía el Restaurante Económico 'La Placilla, de Manuel González Ceballos y aquella cafetera de agua caliente... cuyos primos regentaban el restaurante del Hostal Loreto. Hoy se encuentra otro establecimiento con el nombre de 'La Placilla', una tienda de electrodomésticos. Luis el de 'la Liebre' en una accesoria de la casa donde 
Pero volvamos otra vez a la calle Luna. Iniciemos de nuevo el recorrido, esta vez desde la acera de enfrente al Teatro Principal y al carrillo de Severo. En la esquina con Luna el almacén de ultramarinos de los hermanos Genaro, donde hoy se encuentra una tienda de Telefónica. A continuación venía la ZapatEría Heredia y junto a ésta, años mas tarde, pondría Juanito Malete una frutería. Le seguía el 
Luego vendría la tienda de Los Dos Pepes, el de los picos brasileños, extravagante personaje que bien merece nótula aparte. Baste recordar que viajaba en su Mini, con un maniquí sentado al lado en el asiento del copiloto y que editaba billetes de 500 pesetas con su efigie, que luego sería la Confitería La Perla. En la Casa de los Leones, hoy apartamentos turísticos, vivía la famlia de los Rodríguez Ceballos, propietarios del 'Bar Casa Paco Ceballos' el de las populares 'pavías rebozadas' y el "Bar Liba" al frente de cuyos establecimientos se encuentran en la actualidad Baldomero e Ignacio Rodríguez Sánchez, en el primero y Paco en el segundo. Y cerrando el recorrido el 

PERSONAJES POPULARES.
Francisco Rodríguez Mateo, 'El Pajarito'. Nació en 1959, y parece que nació con un capote en la mano. Desde chico le gustan los toros y habitualmente se le puede encontrar en los ambientes taurinos y alrrededores de la Plaza: el bar 'Sol y Sombra', la cafetería 'El Paseíllo' el estanco de su mánager Miguel en la calle Valdés o en la propia plaza, que es donde gira su vida. Es un hombre que se busca la vida donde puede, ayudando en Villa Julia o donde haga falta, aunque el tiene su 'paguita'. Vive con su hermana en el Camino de los Enamorados, cerca del Bar Mora. En los corrillos taurinos se afirma que tiene postura, o por mejor decir 'miedo y postura'. Cuando se embute en el traje de luces -alquilado- tarda muchas horas en volvérselo a quitar, de lo que le gusta sentirse 'en torero'. Actuará vestido de luces, aunque no sabemos muy bien cual será su papel, el próximo día 11 de agosto en el Pago de la Arreijaná. Hace poco ha adquirido un traje de luces a 'El Melena' un novillero de Valencia, pero que no piensa estrenar no vaya a sufrir algún percance y actuará, de nuevo, con un conjunto alquilado.
Antonio Andrades Arana, 'Carambito'. Mozo de Espadas. Natural de El Puerto, transportista de profesión junto a sus hijos. Aficionado taurino ayuda unas veces como mozo de espadas a su amigo 'Pajarito' y otras se intercambia las funciones de apoderado de éste con Miguel López-Cepero. Carambito tiene un hijo que estudia con Galloso en la Escuela de Tauromaquia y ahora viste de plata poniendo 'varapuyas' --banderillas-- en algunos espectáculos con el nombre artístico de Antonio Jesús 'Carambito'. La familia de 'Carambito' proviene de Sanlúcar de Barrameda y, que él recuerde a su tatarabuelo ya le apodaban así, por su forma de hablar. Era tan bien hablado que no soltaba ningún taco, solo se permitía decir: 'caramba'. Y 'Carambito' se les quedó por los siglos de los siglos.
Miguel López-Cepero. Apoderado. Es uno de los propietarios de la Venta El Cepo,
Un crítico taurino de la Revista '6 Toros 6' ha escrito de nuestro protagonista: "El Pajarito es un artista singular. Si fuera plural sería "Los Pajaritos". Torea de oído, como los pianistas, pero con capote y muleta. Y torea de oído, porque no hay más que ver el retrato y los pabellones auditivos que ostenta y lo adornan. Cuando oye al público pedir una oreja, se pone a temblar, y si, además, piden las dos, se jiña, porque cree que piden las suyas. Pero todo se le va en orejas, porque es monórquido. Para formar el paquete en la taleguilla su mozo de espadas lo suplementa con una patata de siembra, simulando un testítculo. A veces la patata se desliza hacia abajo por la taleguilla y da la apariencia de estar mejor dotado, pero solamente en apariencia. Por lo demás todo en él es arte y sentimiento. Lo acompaño en el sentimiento." Machaquito.

Nace en Sabadell. Estudia Medicina en la Universidad de Navarra donde, tras acabar la licenciatura en 1968, hace la especialidad de Pediatría en la misma universidad, en el Departamento de Pediatría del Prof. Manuel Bueno. En 1971 defiende su Tesis Doctoral titulada “Los Dermatoglifos en la Población de Navarra”, dirigida por el mismo Prof. Bueno. (Los Dermatoglifos son los patrones que forman los pliegues de la piel de los dedos, palmas de las manos y plantas de los pies).
En 1975 se traslada a Cádiz, viniéndose a vivir a El Puerto, tras obtener la plaza de Profesor Agregado de Pediatría y en esta capital andaluza permanecerá durante 9 años. En 1979, sustituye al Prof. Alberto Valls como Catedrático. En la Bahía de Cádiz, además de su labor docente e investigadora ocupa diversos cargos académicos y culturales entre los que cabe destacar los de Vicedecano en la Facultad y Presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de nuestra Ciudad.
En 1984 vuelve a su ciudad natal para dirigir una Clínica Pediátrica de 170 camas y se reincorpora a la docencia universitaria en la Cátedra de Pediatría del Prof. Cruz.
Tiene más de un centenar de publicaciones en revistas nacionales y extranjeras y ha realizado diversas estancias en el extranjero, entre las que caben destacar las del Centro Internacional de la Infancia de París y en Harvard Medical School.
De padre catalán -de ascendencia italiana- y madre austríaca, Fernando Monguió Becher (Madrid-1917 El Puerto de Santa María-1995) nació la víspera de Reyes, viviendo sus primeros años en Austria con su madre, Agnes Becher Seite, en la ciudad Waltersdorf an der March, fronteriza con Eslovaquia, donde realizaría sus estudios primarios. Regresa con su madre a España en 1927 y entonces aprende el castellano.
CON PRIMO DE RIVERA.
MONGUIÓ, FUSILADO.
PRESO DE LOS REBELDES O “NACIONALES”.
ACTIVIDAD INTELECTUAL.