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747. GENTE DE LA PUNTILLA (IV). Memorias de un sevillano en El Puerto (*)

20 08 2010

Y los personajes que recuerdo, se me hacen interminables, tratare de recordarlos todos. A los que nombré con  anterioridad, el Beau Brummel de la Playa, el hermano de Antoñito Ortega, fijata al viento, andares de torero, elegancia del tres cuartos, y sus primas María Luisa y Manolita, las niñas de las maquinas Alfa.

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Playa de Fuenterrabía. Portada del folleto del verano de 1962.

A María Luisa se le ve aun por Fuenterrabía, tras un montón de años despachándonos cintas y tiras bordadas en Velasco en Sevilla con su marido tristemente fallecido; y Manolita que era un encanto, mona, mona, mona, que iban al Canal a cruzarlo; y Miguelito Rodríguez, haciendo de guardaespaldas por si los padres venían. También recuerdo a Clarita Chamorro que se casó con Felipe Sanz, el cual trabajo mucho allá por el Norte y Madrid. Me dicen que posteriormente fue comisario en El Puerto, pero yo creo que ya venia cansado y agotado del trabajo que sostuvo, falleciendo posteriormente muy joven y creo que a Clarita, siempre se le quedo carita de tristeza del sufrimiento que ella también sostuvo.

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El vapor saliendo a la Bahía, junto a La Puntilla, con el espigón aún sin construir.

Los Merchante también fueron familias con raigambre y categoría en La Puntilla, tanto una como otra ya que había dos ramas, la de Manolo Merchante y demás hermanos y la de su primo Juanele «–¿A ti quien te gustaba Celia o Ana María?», con otra tropa de hermanos… La de Manolo, madre cristiana y con porte, al cargo de tantos hijos, entre ellas Carmen que vivió un gran amor con Miguele Forte, que la quiso mucho también. Por aquel entonces ya se configuraba una pandilla de mayores, con los amoríos de Jacinto Cossi y Marisa Muñoz, madrileña, que felizmente terminó en boda, marchándose a Madrid  a vivir, creo. La hermana de Juanlu Bermúdez y su hermana Lalote, la de la Granja, que decidieron irse a vivir a Madrid, que buenas gentes, ¿alguien sabe e ellos?. Todo lo grande que eran, eran así de grandes, de buenos. También andaban con los mayores, mi hermana Juanita, la cual ya no vive, en reunión las Merchantes y Milagrito Jiménez, la mujer de José Antonio Osborne, que a consecuencia de ese idilio cada dos por tres se iban a visitar la bodega Osborne.

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Limpieza en las playas en 1970.

Y los mayores, mayores… encabezados por orden de casetas, iban desde la caseta de los Ortega y las Máquinas Alfa, las de Encarna y Agustín de Córdoba con su suegra y sus hijos: Ángel, que se hizo salesiano, Pepe, Carmen, Agustinito, etc. Pasillo por medio y a continuación la de Doña Boni, con sus sobrinos los Repiso, mi madre María Pepa, la caseta de Severo, funcionario del penal, caseta a la que venían su cuñada, que era campeona de natación de Sevilla, con su marido Práctico del Puerto de Sevilla al que, según decían, le habían ofrecido terminar la película de Tyrone –Tairon para los amigos– Power, cuando se murió en el rodaje en España de la película de ‘Orgullo y Prejuicio’ ¿era esta?.

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En los setenta ya empezaban a aparcar mejor en las playas.

La de Don Gil Gómez Bajuelo, director de ABC y cronista de Toros y Deportes, junto con su mujer y cuñada,  también andaban por allí sin faltar un año. Manolo, el bañista,  lo primero que hacia era ponerle su toldo en la orilla… y Los Rodríguez, Don Miguel, padre de Miguel, José María y Milagrito, que nadaba tela de bien, su caseta era blanca y amarilla a rayas transversales; la caseta de María, que era una muñeca y su hermana Sioni que se fue a America con su marido, la de los Cossi, donde estaba la hermana de Jacinto,  Matildina creo que madre de la que fue Directora de Medios de Comunicación de la Junta, Tily Santiago; y la caseta de los Fombuena que estaba mas pegada al Bar Priñaca, donde el bueno de Manolo Fombuena se empeñó, un año, en que nos preparásemos el ingreso en Magisterio, obligándome a estudiar por las mañanas en la caseta, hasta que me harté y me fui con la reunión que teníamos.

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El Parque Calderón, a la izquierda los soportales y al fondo el Convento del Espíritu Santo.

Y pasamos de la playa al Parque Calderón, tarde-noche donde nos encontrábamos, todos los jóvenes de La Puntilla, nombrados al encuentro de las niñas que nos gustaban, Celia, Ana María, Eli,  Mery, etc.. Largos paseos, creo, hicimos kilómetros de acompañamientos, solo eso. Y venga a hablar, hablar y de vez en cuando a fardar un poco de niki rojo con chaleco azul, tipo Dúo Dinámico a ver quien impactaba mas a las niñas. Se decantaban ciertas posiciones, pero nunca llegaron a confirmarse. ¡Que diferencia con hoy!. En diez minutos se arregla todo. Empezábamos a fumar, ¿te acuerdas Juanele que íbamos a una tienda de Ultramarinos, donde había un mariquita, que con solo vernos nos ponía muy baratito un paquete de Pallmall largo?. De aquellas reuniones no salió nada, solo recuerdos, que hoy empiezan a cristalizar en otra amistad nostálgica, pero llena de encanto

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El guardia de la porra en la Plaza de las Galeras Reales sobre 1960.

Y como espectáculo deportivo junto al Parque, en la Plaza de las Galeras, el habitual Torneo de Baloncesto entre la Bazan, El Puerto y los niños de Rufo; eran estos falangistas cuyo entrenador era Rufo, jóvenes y bajitos pero sabiendo jugar tela. Por parte de El Puerto, estaban los Casado, –a la memoria se me vienenn los recuerdos de Milagritos y su hermana que se metió a monja, ambas fallecidas–, reforzando el equipo los Rodríguez, Miguelito y José María. ¡No fardaban ná los dos hermanos, con eso de que jugaban en el Natación de Sevilla!

Eran importantes estos partidos, nos jugábamos el honor ante la Bazan, que jugaba de amarillo y los niños de Rufo, que llegaban a la cancha en formación, tal cual Falange, prietas las filas, flechas marciales, … con el resto del campamento de Batalla del Salado como hinchada. Siempre ganaba El Puerto. Y hasta aquí llega este largo relato. Seguiremos desgranando recuerdos, antes de que la memoria nos falle. (Texto: José Luis Calle).

(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

Otras nótulas de la Serie de ‘LA PUNTILLA’ por José Luis Calle.

719. MI PLAYA YA NO ES MI PLAYA: LA PUNTILLA. Memorias de un sevillano en El Puerto (*)
725. MI PLAYA, SIEMPRE MI PLAYA: LA PUNTILLA. (II). Memorias de un sevillano en El Puerto.
733. GENTES DE LA PUNTILLA (III). Memorias de un sevillano en El Puerto.



739. TEATRO: ¡QUE VIENE MI MARIDO! Aun quedan entradas para la función del domingo 15.

12 08 2010

quevienemimarido_crtl_2Si bien se han agotado las entradaas para la función del sábado 14, dentro del abono del Festival de Comedias, todavía los portuenses que lo deseen pueden acercarse sin problemas a la taquilla donde encontrarán localidades  para el domingo día 15, para la comedia de Arniches ¡Que viene mi marido!, en versión libre de Andrés Amorós y dirigida por el Premio Nacional de Teatro José Luis Alonso de Santos, que ya estrenaran el pasado otoño en el Teatro Municipal ‘Pedro Muñoz Seca’. Repite el mismo equipo artístico y técnico tras el éxito conseguido hace año y medio con el clásico de Muñoz Seca, Anacleto se divorcia, aún de Gira por toda España. El compromiso del prestigioso dramaturgo y director se completa con este espectáculo y después de dos años de intenso trabajo como asesor artístico, postula a Olvido Producciones como una de las Compañías de Alta Comedia más prometedoras en el panorama teatral andaluz.

SINOPSIS
Se desarrolla en el Madrid de principios del siglo XX, dentro de una familia trabajadora de la época, que ve truncada la mediocridad y monotonía de su vida cotidiana, con la llegada de una carta donde se les comunica que pueden ser beneficiarios de una gran herencia, pero para ello deben cumplir algunos requisitos muy especiales y casi imposibles de realizar, reflejados en un testamento. Nuestros protagonistas, buscarán a base de trucos e ingenio la manera de burlar legalmente las cláusulas de dicho testamento y disfrutar de ese dinero. Pero no siempre las cosas salen como se planean y las añagazas de nuestra familia, tendrán algunos “pequeños fallos” que tendrán que subsanar.

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FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
Los actores de esta Compañía están claramente diferenciados por un salto generacional. Todos ellos andaluces, Alonso de Santos ha conseguido integrar perfectamente el oficio y las tablas de los cómicos más veteranos, con la energía, fuerza y empuje de jóvenes actores de nuestra tierra, surgidos de escuelas actorales tanto de Madrid como de Sevilla y que se encuentran actualmente compaginando los montajes de esta compañía con televisión y otras producciones a nivel nacional.

xixfestivalcomedias___CUADRO ARTÍSTICO Y TÉCNICO
Dirección José Luis Alonso de Santos
Versión Andrés Amorós
Compañía: Olvido Teatro.

REPARTO
Enrique Miranda (Padre) Valeriano
Manolo Barba Bermejo
Manolo Morillo Hidalgo
Lola Teja Tomasa
Enrique Miranda (Hijo) Luis
Esther Pumar Carita
Eva Rodríguez Genoveva
Carol Delgado La Hipólita
Milagros Arenas Señora Matea



719. MI PLAYA YA NO ES MI PLAYA: LA PUNTILLA. Memorias de un sevillano en El Puerto (*)

24 07 2010

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La Puntilla a finales de 1960. Vista aérea.

Todos los años cuando comienza la temporada,  me voy a La Puntilla a darme un paseo y no es lo que era. Solo queda Luis el del Castillo de la Pólvora.
Ya no están los Montes, como decíamos nosotros a las Dunas.
Ya no están las casetas, donde vivíamos y convivíamos.
Ya no están las mareas de de Santiago, que inundan la parte de atrás de las casetas y a las que estaban situadas al principio de la playa, se las llevara flotando.
Ya no esta el canal, ahora hay desguaces de barcos viejos, ya no tenemos ilusión en cruzar el canal, pues descubrimos Valdelagrana antes que nadie y allí la dejamos, porque no nos hacia falta para nada.
Ya no se hacen las excursiones a Fuenterrabía, Puerto Sherry se nos ha metido por medio.
Ya no hay palos en forma de y griega invertida con la cuerda y salvavidas para cuando la marean subiera nos agarráramos a la cuerda para que el mar no nos llevara para adentro.

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El Castillito o Castillo de la Pólvora.

Ya no hay olas, porque el espigón lo impide y además no nos deja ver Cádiz.
Ya no hay carreras de barcas o botes desde el Náutico hasta las escolleras. Tampoco hay balandros.
Ya no hay travesía a nado desde la playa hasta Cádiz.
Ya no hay juegos como alrededor de un fangal, «San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su padre le decía…», o el puntillón.

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Una familia en La Puntilla: los Poquet Grimaldi.

Ya no hay figuritas en la arena como las que hacía el amigo Macario
Ya no hay bombas chinescas.
Ya no hay guardias civiles que al atardecer aparecían por la orilla de la playa con sus capotes y fusiles, me imagino que para vigilar la costa desde los castillitos a la espera de un galeón de Reverte.
Ya no hay campamento de Batalla del Salado donde a golpes de dianas y ‘caras al sol’, los flechas desfilaban y de camino veían el mar.
Ya no están los baños calientes.
Ya no esta la caseta de Educación y Descanso, donde nos acercábamos, por que decían que allí había pecado.
Ya no están los guardias que vigilaban la playa y obligaban a las mujeres a ponerse el bañador con faldas y a los hombre con camisetas.
Ya no esta ‘el Gato’ vendiendo patatas y roscos..

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La Puntilla en la actualidad. Vista aérea. (Foto: Jorge Roa).

Ya no están tantas cosas que nos dejamos allí y que los años nos las han ido quitando, pero que aun perdura en nuestra mente y que poco a poco iremos desgranando en sucesivas entregas con personajes de aquel tiempo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor con bañadores hechos por nuestras madres que imitaban a los meybas. (Texto: José Luis Calle).
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(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.



709. EDU VILLEGAS. Portero del R.C. Portuense.

14 07 2010

eduvillegasgiraldez_jerezEl nuevo portero del Racing Club Portuense Eduardo Villegas Giráldez nació en la clínica de la Cruz Roja de Jerez, el 20 de julio de 1974 al tener la residencia familiar en la propia Avda. de la Cruz Roja, 16. Sus padres Francisco y Mercedes, tuvieron dos hijos, siendo Edu el segundo del matrimonio. Estudió primaria en Los Marianistas y Bachillerato, lógicamente, en el Colegio El Pilar. Hizo el servicio militar en Jerez, en el Regimiento Artillería 74, La Asunción. Veranea en El Puerto desde siempre y tiene casa en Valdelagrana. Con pocos años, su padre lo traía al Estadio José del Cuvillo a disfrutar del Trofeo Ciudad de El Puerto, en el que se estrenará este año.

En el plano profesional privado, está ligado al mundo deportivo como socio en la Delegación de Andalucía de la firma de vesturario y equipamiento deportivo BEMISER, con sede en Jerez, que viste a los mejores equipos de nuestra comunidad autónoma.

BEMISER2Es jugador profesional de fútbol, actualmente en el R.C. Portuense, en la demarcación de portero., procedente del Unión Estepona. Ha sido denominado por la prensa deportiva como “el Lehman de Los Barrios” cuando jugaba en la Unión Deportiva Los Barrios, por su forma de parar penalties, aprendida del portero alemán del Arsenal de Inglaterra. José Miguel Muñoz, periodista del Marca, se ha referido a Villegas como “el Tigre de Chapín”. Se le suele llamar Edu Villegas.

padredeeduvillegas_jerezEl padre de Edu ha influido mucho en la vida de nuestro protagonista. Montañés, natural de Santander, vino a la vecina ciudad de Jerez a trabajar como chicuco en la tienda de comestibles del tío de Edu, Almacén Felix, situado junto al  conocido MAYPA. Luego su padre se independizaría creando una distribuidora de alimentación propia: “Distribuidora Cano Villegas” (DISCAVI), representante de Casademón, hasta su jubilación. Su madre ha sido profesora de Literatura en las Salesianas de Jerez. De su padre, Francisco Villegas ha llegado a afirmar que “le corresponde más del 50% de mis éxitos; por él entreno duro todos los días y me sacrifico. Él siempre está a mi lado para animarme, escucharme, en definitiva, por él voy a triunfar”.

eduvillegas_1995_jerezEL ARBOLITO DESDE PEQUEÑITO
La afición por el rol de guardameta le viene desde muy temprana edad, cuando su padre le regala una equipación de portero con siete años. Desde ese momento su futuro quedó escrito. Es a partir de los once en el que el ojeador del Xerez Club Deportivo se fija en las cualidades de Villegas. Empezando en los Alevines, continuando por los Infantiles, siguiendo con los Juveniles Primera División Nacional. Un Edu optimista por naturaleza, nervioso, extrovertido, con las ideas muy claras y un sueño desde que era pequeñito: “Jugar en el primer equipo del Xerez Deportivo”. Así que luego vendría defender la portería del Xerez Deportivo B, subiendo al primer equipo en la temporada 1995/96, momento en el que está fechada la instantánea que ilustra este párrafo.

marcaEscribe el periodista deportivo del Diario Marca, José M. Muñoz: “Verano 1988. Atardecía en Jerez, los equipos cantera del Xerez Club Deportivo se ejercitaban en las instalaciones de Santa Fe. Yo me encontraba entrenando con el Xerez B que por aquel entonces entrenaba Pepe Ravelo. Los infantiles del conjunto azulino finalizaban su entreno, como cada día. Un niño llamado Eduardo Villegas Giráldez, se colaba tras la portería sobre la que los porteros volábamos de palo a palo por evitar el gol. Edu nunca faltaba a su cita, todo lo que quería era aprender. Y vaya si lo hizo. Ahora ese niño es Edu… el Tigre de Chapín.”

eduvillegas_guardameta_01_jerezNUEVA ANDADURA PROFESIONAL.
En 1997, de la mano del entrenador Jordi Fabregat, empieza su andadura profesional fuera de Andalucía. Es fichado por el C.D.Tortosa (Tarragona), permaneciendo una temporada hablando catalán, no solo en la intimidad.
Con el cambio de milenio, en el 2000, es traspasado al Lorca C.F. (región de Murcia) por un millón quinientas mil pesetas de entonces, viviendo distintas temporadas en los equipos más relevantes de la comunidad uniprovincial murciana (Cartagonova, Águilas, Sangonera).
Nico Sosa es el hombre más importante en su vida deportiva. No solo como entrenador, también como amigo y padre futbolístico de Edu Villegas. Le ha dirigido, aconsejado, influido, inspirado, advertido, sugerido, persuadido y avisado en su vida deportiva más allá de las obligaciones propias de un entrenador, casi como un padre, a pesar que todos los que le conocen saben de la unión que Villegas mantiene con su progenitor.

REGRESO A ANDALUCÍA.
Sosa, al inicio de la temporada 2004 lo llama de nuevo para su proyecto en la Unión Deportiva Los Barrios, donde sale exitoso jugando su papel en el equipo barreño: por primera vez en la historia juega un play off de ascenso. Después de dos años en Los Barrios, firma un contrato por dos temporadas con el equipo de la sierra gaditana Arcos Club de Fútbol, donde permaneció hasta el 2008.

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HOMENAJE.
El que fuera portero de la Unión Deportiva Los Barrios, Edu Villegas, fue homenajeado (foto en la imagen superior) con motivo del encuentro entre el que fue su equipo, el Arcos C.F., y la Unión. Antes, durante y después del partido revivió el cariño del público, además de recibir una placa en recuerdo de sus años de servicio. «No lo dudo cuando me preguntan, porque en Los Barrios me sentí feliz como persona y como profesional. Lo que he vivido en ese club no lo he vivido en ningún otro, y por eso durante mucho tiempo diré que me sigo sintiendo seguidor de la Unión Deportiva y que le deseo lo mejor», afirmaba entonces. Se puede ver un video del homenaje pulsando aquí.

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JEREZ INDUSTRIAL.
El Jerez Industrial se mostró interesado por Edu, siendo uno de los refuerzos de la plantilla para la temporada 2008/09. En Julio de 2008 el Jerez Industrial presentó a los medios de comunicación a tres nuevos jugadores para la plantilla 2008/09. En la imagen podemos contemplar de izquierda a derecha a Chicha, Director deportivo, Nono, Pedro Herrera y Edu Villegas, sosteniendo la camiseta azulina del segundo equipo de la ciudad por categoría, historia y abonados.

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El pasado jueves 8 de julio quedaron presentadas las tres primeras incorporaciones, que formarán parte de la plantilla racinguista en la temporada 2010/2011, caso de Paquito, Luis Castillo y el guardameta, Edu Villegas, flanqueado por ambos. (Foto: Web Racing Club Portuense).

FICHADO POR EL RACING.
Edu Villegas valoraba la importancia histórica del Racing en la categoría y el proyecto deportivo que se está construyendo, en la web del primer equipo de fútbol local:
“Vengo a un club histórico, con mucha solera en el mundo del fútbol, siempre con aspiraciones en Segunda B y en Tercera, es un club que conozco desde chico porque veraneaba en Valdelagrana, he venido muchas veces al Cuvillo y cada vez que me enfrentaba al Portuense muchísimos años atrás era siempre una motivación especial para mí, siempre ha sido un equipo del que me habría gustado vestir su camiseta y este año voy a poder aportar mi experiencia y muchísimo trabajo al grupo”.
“Creo que viene un año bastante bonito, con humildad y todos unidos en el vestuario. Me lo han puesto complicado en la portería, ayudaré en todo a mis compañeros, lo importante es el club, el vestuario y todos vosotros”, comentaba.
“Este año tenía oferta en firme en Segunda B y cuando hable con Zafra el 95% de mi decisión fue por motivos deportivos, me ilusionó el proyecto deportivo, la Segunda B está ahí pero deportivamente estoy muy ilusionado de estar en el Racing y muchos jugadores que han estado en el Portuense me han dicho que voy a estar muy bien, que la prensa es agradable, que hay muchos aficionados que vienen a animarnos y la verdad es que todos me lo han comentado”.

CLUBS DE EDU VILLEGAS.

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698. PARTIDO DE FOOT BALL EN EL PENAL. 1961

3 07 2010

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Foto tomada en uno de los patios del antiguo Penal del Puerto con motivo de un partido de fútbol que jugaron la familia Benjumeda contra los penados el 7 de enero de 1961. Ganaron los primeros por 6 a 4. Los que están de pie son reclusos, excepto el del centro que es un funcionario de prisiones y el segundo por la derecha es Victoriano Gil Jiménez, que jugó de portero con los Benjumeda.

Agachados y de izquierda a derecha: Álvaro Osborne Tosar, José Benjumeda Osborne, Javier Benjumeda Abreu, Ignacio Benjumeda Osborne, Luis Osborne Tosar, Fernando Benjumeda Abreu, Gonzalo Benjumeda Osborne, Juan Carlos Benjumeda Abreu y Hermenegildo Hernández. (Foto: Rafa. Colección VGL).



691. CINCO PORTUENSES EN EL JEREZ INDUSTRIAL.

26 06 2010

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Fila superior, de izquierda a derecha, Gutiérrez (Guti) y Guerrero. Agachados, de izquierda a derecha: Juan Escalante (electricista de automóviles), Vicente Márquez (Quiqui) y Andrés Fernández Valimaña, naviero gestor de El Vapor.

Cinco portuenses militaban en el Jerez Industrial Juvenil, en el año 1968. La fotografía está tomada en el campo ‘Mirador’ de Algeciras, y el resultado del encuentro fue: Algeciras 1, Jerez Industrial 3, siendo dos de los goles portuenses de Andrés Fernández Valimaña.



681. RECUERDOS BLANCOS. De Álvaro Rendón.

16 06 2010

alvarorendon_puertosantamariaNo lo puedo evitar: soy del Puerto de Santa María. De un Puerto que no reconozco en estas calles peatonales repletas de motos, bicicletas y semáforos que guiñan en ámbar; de tiendas que “se traspasan”, de casas con cerrojos dobles y multitud de foráneos en pantalones cortos que miran escaparates, vagabundean preguntones con el dinero justo para una mariscada de gambas sin cabezas en Romerijo. De esa calle Luna desconocida que, a medida que se aleja del muelle, más desierta parece; de la primitiva Larga, cada vez más corta, estrecha y custodiada ahora por espantapaseantes verdes que tapan fachadas de edificios emblemáticos, derribados o a punto de caerse por abandono de sus propietarios; de esa Pescadería reconvertida por exigencias del guión turístico en una inmensa bolsa de aparcamiento.

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Parque Calderón. (Foto: Jorge Roa).

En el Parque ya no huele a patatas fritas, ni las farolas iluminan su piso de albero; no suena la sirena del Tiovivo de Bañuls, ni se practica el plácido juego del bicheo o mireo de esas chicas que huelen a tomillo, romero y espliego, recién lavadas con agua de pozo, que sonreían al cruzarnos durante el tiempo para la exhibición que significaba el tontódromo Larga-Luna-Parque, ida y vuelta, símbolo de la eternidad. Hoy el paseo se ha reconvertido, como casi todo. Ahora se llama sabatina con copita y tapitas por Herrería-Misericoria-Ribera; y ya no se luce el autóctono.

Tampoco se oye el pregoneo de las tajaítas, del pulpo seco, del camarón o del buen higo chumbo, dulce y fresquito, sobre un saco que cubría un cuarto de barra de hielo comprada en Jesús Cautivo. Han cerrado muchos de los comercios más emblemáticos, donde solíamos acudir para ahuyentar el hambre.

monumento_munozseca_puertosantamariaNi siquiera queda albero en la plaza de Peral. Se ha enlosado, quizás para que el genial don Pedro Muñoz Seca pasee sin ensuciarse sus recién estrenados zapatos de bronce, ahora que le pusieron piernas; aunque el injerto quede poco disimulado. De los azulejos de la tramoya decorativa del foro semicircular donde se ubica aún se vislumbra la frescura y el misterio que tuvieron antaño. En las pérgolas laterales, bajo la densa enredadera de buganvillas se reunían las pandillas del centro y de la placilla. Recuerdo que en las largas esperas confeccionábamos collares y pulseras con las hojas escamosas de las viejas Araucarias, después de terminar la merienda de pan con carne de membrillo o aceite y azúcar (poco aceite y poca azúcar). Jugábamos a la palmá y al coger. El palomar, que sólo tuvo palomas un año, lo utilizaban los jardineros como cuarto de aperos; como prisión, la chiquillería, porque su poyete generoso dejaba espacio para el asiento, a medida que se iba llenando de cogidos a la espera de la palmada que los liberase.

En los descansos pelábamos pipas de girasol, compradas en el carrillo de Severo, en una bocacalle de la Placilla, en un lateral del Teatro Principal de Nuchera. Por una perra chica te llenaba el bolsillo de los pantalones cortos; pero, ¿quién tenía una perra chica en aquel tiempo?

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El Carrillo de Severo, atendido por su mujer, Rafaela Morón. (Foto: Misalo).

Abandonábamos la enciclopedia y los cuadernos de cuentas y caligrafía en casa, y corríamos a sentarnos en las espalderas de los bancos de azulejos vidriados, de espaldas al monumento dedicado a la lectura: Cervantes, Fernán Caballero, Góngora, Fray Luis, los Quinteros, Muñoz Seca…, en un pueblo con nimia biblioteca. La que se levantó en los terrenos del Racing Club Portuense vino mucho después, cuando la juventud nos hizo huir buscando lo que creíamos no obtener en el pueblo.

donjuanelcojo__puertosantamariaEl último comentario de don Juan el cojo, el maestro de la calle san Sebastián. Había llamado por enésima vez a Sánchez para castigarle por molestar a los de atrás del largo pupitre compartido con otros diez. El castigo siempre era el mismo: tirarle de las patillas hasta que se le saltasen las lágrimas. Lo de don Juan tenía mérito. Por la mañana, de nueve a dos, y de tres a cinco por la tarde, encerrado en una habitación donde cabíamos unos cien alumnos de distintas edades y niveles. En una casa-palacio que conoció mejores tiempos en el diecinueve, con un balcón que daba a la calle, donde subía el ruido de los mulos cargados con cacharros de barro para cocinar, barquitos con fruta para el Mercado y el chiflado afilador. En la esquina había una tasca donde se expendía vino a granel, lugar asiduo de braceros y desempleados.

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Colegio de don Juan Díaz, en la calle San Sebastián (Foto: JMM).

Yo venía del Asilo, en la calle Cielos, y estaba acostumbrado a formar en el patio vestido con traje de marinero azul marino, frente a una virgen de túnica rosa y toga celeste a juego con los ojos. Me daba pena. Tenía las manos atadas con un rosario y apenas levantaba su retraída mirada, apalancada en una rocalla de cuyos intersticios brotaba una selva tropical. La gigantesca directora, que hacía por monja y media, situada descaradamente junto a la virgen –que no admitía comparación–, y subida al primer peldaño de la escalera de mármol, nos animaba a ir a una batalla contra los protestantes y declararnos amantes del sagrado corazón:? «Fuera, fuera, protestante./ Fuera de nuestra nación/ que queremos ser amantes/ del Sagrado Corazón./ Viva Dios, que nunca muera,/ y la santa Tradición/ estas monjas benditas/ que nos dan la educación.»

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Fachada de la Iglesia del Asilo de Huérfanas, en la calle Cielos. (Foto: Colección Vicente González).

A Pepe Mesa y a mi, que compartíamos el mismo pupitre junto al balcón de la bandera, nos tocó la señorita Luisa, pecosa y agradable. Cuando se abrían los cristales nos llegaban olores dispares, el del carro de la basura y el de los bollos de pan recién hecho. Hablo de los años sesenta, de cuando las panaderías estaban abastecidas y el estraperlo funcionaba para los electrodomésticos y piezas de recambio. El pan se pregonaba por los portales al tiempo que se repartía a los abonados a la viena, al chusco, a la telera o a la barra. El repartidor tiraba de un carrillo con tres ruedas sobre las que se asentaba un cajón abierto por arriba y del que extraía un capazo donde llevaba los distintos tipos.

001. ¡A SANGRE Y FUEGO!No sé cuándo ni dónde aprendí a leer. Si fue con los susurros amables de la señorita María Luisa o con las voces del ogro cojo. Sólo sé que me encantaban los sábados por la mañana, cuando me acercaba a la papelería de Cortés y preguntaba si había venido el cuadernillo apaisado del Capitán Trueno, con carpetilla iluminada e interior en blanco y negro. Del TBO me gustaba  hasta los increíbles disparates del profesor Frank de Copenhague. Mis hermanos eran más de Roberto Alcázar y Pedrín. Mi padre leía El Coyote, sólo para poder dormir por las noches, abatido por un disparo perdido… Hasta los siete años viví entre algodones. Fue durante la primera quincena de aquel florido mayo, cuando renuncié a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometí seguir siempre a Jesucristo.

Del día de tu primera comunión recuerdas que estrenas traje con botones dorados, zapatos que producen rozaduras y calcetines de canalé que te marcan sus dibujos sobre la planta del pie; que te adjudican un rosario blanco como de niña y un misal de tapas anacaradas con cierre de latón que siempre estaba en el suelo, porque se te resbalaba de las manos forradas con guantes de algodón. Sólo soportas la hora larga del ritual, donde todo el mundo trata de endulzar un acto que ha perdido con los años el sentido esotérico, por los regalos del final del banquete con chocolate. Y cincuenta años después te sigues preguntando qué puñetas eran las “pompas” de Satanás. Debían tratarse de las pompas fúnebres, empleadas para acojonar a los niños.

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Ramon Zarco y Luis Ortega. (Fotos: Academia de Bellas Artes).

Me gustaba el dibujo y la música, pero no me gustó que mi madre me apuntara a Solfeo y Dibujo en la Academia santa Cecilia, dos días a la semana. Pronto supe que se habían acabado los bolindres y los hoyos en la calle san Sebastián, y que las tardes se acortaron para siempre. De la Academia recuerdo el olor a pino de Flandes de los pianos del profesor Zarco, en la planta baja, y el olor a goma de borrar y madera de cedro de los carboncillo del piso superior, donde un joven Luis Ortega se esforzaba en habituarnos a mirar a través de sus ojos.

A veces, el tiempo es como el viajero camuflado en los bancos de la estación de la vida, que ve pasar los días como trenes veloces y piensa, desbordado por la frustración, que el siguiente es el suyo. En otras, es la estación la que pasa fulminante detrás del cristal entreabierto de la ventanilla, mientras sigues pensando que en veintitantas estaciones más llegará la tuya. En todos ellos viajan gente solitaria, personas que se resisten a salir de la nube de vapor que rebufa los bajos de la máquina, o se acodan en las escalerillas metálicas de acceso al vagón. Ves jóvenes que sonríen casi con cualquier cosa, señoras desesperadas esperando a que la prima hermana de Diógenes acabe de bajar los bultos donde guarda media vida, y la multitud ansiosa que explora los aledaños del gusano metálico. Asomado a la vida de afuera, con el cristal bajado, escrutas rostros, valoras gestos y evalúas evidencias. Los primeros compases de la puesta en marcha de la torpe máquina te adormecen y sólo treinta segundos antes te apeas. Que aquel no era el tuyo.

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El ferrobús, a su paso por la estación de El Puerto en junio de 1962. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

Clavado al único asiento que resistió la embestida de la última litrona, entre la duda de esperar o desesperar, compruebas cómo te quedas solo y que el andén cubierto por la techumbre metálica agrisa un paisaje violeta con leves pinceladas de anaranjado; en un atardecer, lánguido y mortecino.

Sabes que a pesar de la distancia, del tiempo y del deseo, nadie te espera ya. Que los pueblos, las nubes, las vacas paciendo en idílicos prados, incluso la conversación de la señora que se subió en la penúltima parada e intenta desviar tu visión, son un sueño, una ficción creada por tu memoria. La vida, el tiempo son sólo recuerdos, cadáveres que fuiste dejando en la cuneta.

Incapaz de parar lo inevitable, alzas el cuello del abrigo porque empieza a refrescar y cierras el libro que te tiene aprisionado en el ayer de la página 135. Buscas la complicidad del espacio para echar una cabezadita y, entonces, piensas que el haber nacido en el aislamiento de un pueblo como el mío, no significa que hayas crecido en soledad; pero, ¡a quién le puede importar ya…! (Texto: Álvaro Rendón).




671. JESÚS ALMENDROS FERNÁNDEZ. Crítico de Cine.

6 06 2010

jesusalmendrosfernandez_puertosantamariaJesús Almendros Fernández nace en Gijón (Asturias), hijo de Doroteo Almendros, Profesor de Equitación que diera clases a S.M. el rey Don Juan Carlos y Julia Fernández, justamente el día de Navidad de 1.940.   Fue el segundo de siete hermanos.   España acababa de salir de una cruenta guerra civil y la situación era de completa ruina nacional, tanto histórica como económica y humana, con medio millón de muertos en la contienda y otros tantos fusilados o recluidos. (Retrato de José Antonio Tejero).

Pasa sus primeros años con sus abuelos en Gijón para posteriormente trasladarse a San Sebastián. Estudia el bachillerato en el Instituto Jovellanos de Gijón, la Arquitectura Técnica en la Escuela Técnica de Barcelona  y realiza los campamentos de Milicias Universitarias en Monte La  Reina (Zamora). Estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona.  Se Casa con Blanca Edeso, que desde entonces habría de ser su compañera inseparable.

jesusalmendros2_puertosantamariaPor motivos laborales se van los dos con una hija de cinco meses, Teresa, a Gran Canaria, donde pasarían tres años. Posteriormente viven dos años en Madrid donde nace otro hijo y por fin, en 1975 se trasladan a Jerez de la Frontera de donde, de acuerdo a las necesidades de la empresa para la que trabajaba, “Auxini”, van cambiando de domicilio:   Málaga, Cádiz y por fin  El Puerto de Santa María donde ya en 1987 se instalan definitivamente. (Jesús, en la imagen de la izquierda, con apenas 8 años).

¿QUE PASÓ EN 1987 EN EL PUERTO?
En 1987 se reeditaba el pacto de gobierno entre el PSOE y PP, tras las elecciones municipales; habían apeado de la alcaldía, tras moción de censura en 1986 a Rafael Gómez. Era alcalde el socialista Juan Manuel Torres y el cabeza de cartel popular, Indalecio Rábago.

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Jesús, con pipa a la derecha de la imagen, con unos compañeros en el Colegio Mayor, durante los estudios en Barcelona.

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Jesús, a la izquierda, durante las milicias universitarias, en el Campamento de Monte La Reina (Zamora).

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Con su inseparable compañerea, su mujer, Blanca Edeso.

En 1987 se derribaba el Cine Victoria, en la calle Bolos. Había cerrado en 1982, tras cumplir veinte años de actividad. Fue el año en el que la única Compacorogota del mundo, organizaba el I Concurso de Feos, con rótula núm. 196 en Gente del Puerto. Los más destacados tenistas del momento, Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, fueron las figuras del I Torneo Internacional de Tenis de El Puerto. La Academia de Bellas Artes celebraba el VI Certamen de Pintura. El Ayuntamiento firmaba Convenio Urbanístico de la unidad de ejecución de La China de 16 de enero de 1987. También, abría en El Puerto, en la Plaza de la Herrería, el restaurante de comida rápida Telepizza. PROYSE, la empresa de vigilantes de seguridad y central receptora de alarmas empezaba a prestar sus servicios en nuestra Ciudad. Ese año, el 9 de abril, eran protegidas mediante Ley del Parlamento de Andalucía 291 hectáreas que comprenden las lagunas Salada, Juncosa y Chica (conocidas como Complejo Endorreico de El Puerto de Santa María). Su valor ecológico reside en ser un punto clave para la conservación de la avifauna lacustre autóctona: fochas, ánades, garcetas, garzas, rapaces…, destacando especies en peligro de extinción.

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Jesús Almendros con el actor Steve Buscemi, en el Festival de Cine de San Sebastián 2006, al que hizo una entrevista para la revista Freek.

CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA
Es licenciado en Filosofía y Letras, ha escrito guiones cinematográficos, ha ejercido la crítica cinematográfica en varios medios, entre ellos, “Sansofé”, en Las Palmas de Gran Canaria, “Freek” y “Parques Empresariales”, en El Puerto de Santa María así como  en las emisoras locales de T.V. de El Puerto desde 1994.   En “Telepuerto” realizó y presentó junto con Daniel Gatica, “Cien Años de Cine”, en “Antena Bahía”, Popular Bahía” y “Antena Visión” dirigió y presentó varios programas de cine como “Cinema Bahía”, “Monográficos Cinematográficos”, “El Fabuloso mundo del cine” o “Cartelera de Cine” que realiza en la actualidad.

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Actuando como figurante en la película ‘Manolete’ rodada parcialmente en El Puerto. (Foto Fito Carreto).

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Con el director de la película ‘Manolete’ Menno Meyjes

DIRECCIÓN DE CINE
Ha realizado cortometrajes cinematográficos en 16mm y 35 mm, entre ellos, “Miradas”, Premio del Instituto de Cultura Hispánica en el Festival Internacional de cine de San Sebastián.   Otros cortometrajes suyos son “Puente de María Cristina”, “La muerte de un obrero”, “El lique”,  “Los Picaos”, “Regatas en Orio”, “Opiniones de un torero: Dominguín” o “Aparceros”, cortometrajes que obtuvieron diversos premios en los festivales de Sétè, Locarno, Logroño o San Feliu de Guixols.    En varios libros especializados y enciclopedias de cine se han ocupado de sus trabajos cinematográficos.
Actualmente está jubilado, tiene cuatro nietas, continúa colaborando en la T.V. local y …..escribe.

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Los hermanos de Jesús, en una foto tomada en Covadonga.

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La familia formada por Jesús y Blanca. Navidad 2008. Entre ellos vemos a su hija, la periodista Teresa Almendros, Delegada de Diario de Cádiz en El Puerto, con nótula núm. 264 en Gente de El Puerto.

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Jesús, cámara en mano, tomando unos planos en el campo.

FRAGMENTO DE UN RELATO DE JESÚS ALMENDROS.
«Uno de los primeros amigos que tuvimos al llegar a El Puerto, fueron Manolo y su mujer. Eran como la noche y el día.  Él, bajito, regordete, amante de la buena mesa y del buen vino, dicharachero, gracioso, ocurrente, todo lo contrario de su mujer, Ángela, delgada, seria, muy guapa, elegante pero siempre con cara de sufrimiento, de estar en los lugares a los que acudía en compañía de Manolo, por pura obligación, por tener que cumplir con su condición de esposa, de compañera, pero sin disfrutar ni de la alegría, ni de la comida, ni del ambiente, ni de la compañía.   Manolo tiraba de ella como un mulo tira de una pesada carga.  Si había que ir a la Feria, él era el primero.   Se cubría con un sombrero de ala ancha, de los que tenía varios de distintos colores para llevar según con el traje que ese día vistiese, sombrero  que no abandonaba hasta la terminación de la feria y visitaba caseta tras caseta, saludando a amigos, a conocidos, a clientes y con todos bebía, conversaba y reía.   De vez en cuando incluso se arrancaba por ’sevillanas’ y se convertía en la principal atracción de la caseta porque era verdaderamente gracioso ver evolucionar con gracia y hasta con chulería, su cuerpo rechoncho impecablemente vestido y jugar con maestría con su sombrero en la mano utilizándolo a manera de capote como si estuviera jugando al toro con su pareja, pareja que, por supuesto, no era nunca su mujer.   Ella no bailaba.   Se limitaba a mirar a su marido con gesto recriminatorio. A ella no le gustaban aquellas exhibiciones, pero no podía evitar que él actuase de esa forma.»