Como un día más; como todos los días, el Adriano III levantó amarras y zarpó rumbo a Cádiz a las 9,30 horas de la mañana de ese martes 4 de enero de 1966 envuelto en una espesa niebla que envolvía a toda la bahía. El periódico La Voz de la Bahía, hace hoy 45 años, recogía el suceso acaecido el martes 4 de enero. Cuando montados sobre la nave algunos pasajeros se dieron cuenta que en ella iba un ciudadano considerado gafe, cuyo apellido era de los primeros de la guía telefónica, comentaron entre sí: "--Aquí va a pasar algo malo". Y pasó.
Recién estrenado el año 1966, mientras que en el resto del mundo se hablaba de la muerte de Ernesto “Che” Guevara, se consagraba el primer obispo negro en Estado Unidos y se comprobaba la eficacia de un nuevo microscopio para incorporarlo al equipo de los primeros astronautas en alcanzar la Luna, en El Puerto la preocupación era otra. El martes 4 de enero una densa y pertinaz niebla se apoderó de la ciudad y del resto de la bahía.
El ministro de Justicia, Antonio María de Oriol y Urquijo, con el tiempo veraneante en El Puerto, de visita oficial a la Ciudad, es recibido en la puerta del Ayuntamiento sito en la Plaza de Isaac Peral, a principios de 1966. (Foto: Archivo Municipal).
LA CIUDAD A PRINCIPIOS DE 1966.
Por aquellos días el Ayuntamiento andaba a la gresca con los propietarios de unos kioscos instalados en la Plaza del Polvorista, a los que con la excusa de la remodelación de la plaza se les dio ultimátum para desmantelar sus negocios. El buque “Ciudad de Sevilla” entró en el puerto para su desguazado, y la Academia de Bellas Artes ultimaba los preparativos para la cabalgata de Reyes Magos del día siguiente. Mientras, las fuerzas vivas de la localidad reclamaban por la falta de un servicio médico de urgencia, por la acometida de un nuevo alumbrado público más decente del que sufrían, y por el corte del tránsito rodado en el Puente de San Alejandro, principal vía de acceso a la ciudad.
Los hermanos Fernández San Juan, Pepe y Juan, alternaban los viajes de las motonaves Adriano II y III desde El Puerto a la capital, cruzando la bahía, con la regularidad propia de un servicio marítimo de pasajeros heredado del de la ría de El Ferrol, y pariente directo del vapor que surcó el Guadalquivir río arriba en busca de la Exposición Universal de 1929 celebrada en Sevilla. (En la imagen, Juan Fernández Sanjuán, en 1991).
AQUEL 4 DE ENERO.
Como como todos los días, como un día más, el Adriano III levantó amarras y zarpó rumbo a Cádiz a las 9,30 horas de la mañana de ese martes 4 de enero de 1966 envuelto en una espesa niebla, con la confianza de su bien ganada experiencia navegando por aguas amigas, la certidumbre de su llegada a buen puerto, y las expertas manos de su patrón “Pepe el del Vapor”, que al llegar a la barra del río Guadalete ya en el viaje de vuelta, no tardó en darse cuenta de la gravedad de la situación -dada la nula visibilidad-, teniendo que parar máquinas, echar ancla y disponerse a una tensa espera con la mar en calma chicha.
El Adriano III, atracado en el muelle de San Ignacio, en una noche de niebla como aquella de hace 45 años.
ALARMA EN EL MUELLE.
Las voces de alarma en el muelle portuense empezaron a oírse pasadas las 11,30 horas de la mañana a la vista de la tardanza de la popular motonave. Se comunicaron los hechos a la Comandancia de Marina, a la Costera, a los prácticos de Cádiz y por medio de la radiotelefonía se supo de su situación gracias al pesquero “Mari Perles”, que esa misma noche embarrancó en el mismo sitio con una carga de 900 cajas de pescado, y que logró ponerse a flote por sus propios medios.
16 HORAS EN LA BAHÍA.
El pasaje, que se aproximaba a unas treinta personas, incluidos dos niños, en un principio no tomó en consideración la maniobra de parada, ya que esperaban que la cosa no llegaría a mayores y el vaporcito retomaría nada más disipada la niebla el rumbo hacia El Puerto.
Jamás pensaron que el asunto se convertiría en una odisea de 16 horas de espera, avituallados exclusivamente con un panecillo de un pasajero y otro del patrón, que cedieron a los más pequeños. Entre los pasajeros se encontraban Manuel Suano Navarro, conocido popularmente como “El Chico”, a la sazón mandadero del vapor, que junto con Narciso Casas Rodríguez, embarcado para ir a vender a Cádiz las angulas que cogía en el río Guadalete a su paso por La Cartuja, no pararon de dar ánimos a una pareja de recién casados que pasaron su noche de novios en medio de la bahía. (En la imagen de la izquierda, Manuel Suano Navarro, 'el Chico').
Transporte de guerra TA-11 que guió al Adriano IIIaquella madrugada
EL RESCATE.
Sobre las 3 de la mañana una embarcación TA-11 del transporte de guerra guió con potentes focos hacia el puerto gaditano al Adriano III, que una vez desvanecida la niebla al medio día del miércoles 5 de enero, víspera de Reyes, emprendió la anhelada singladura de regreso a El Puerto.
En la imagen de la izquierda, Pepe Fernández Sanjuan, 'Pepe el del Vapor'.
Entre las personas que acudieron al muelle a recibir al hoy símbolo y emblema de la ciudad, se encontraba el Sr. Martínez Morató Patrón Mayor de la Cofradía Sindical de Pescadores, que días antes junto con otras personalidades del mundo de la mar había agasajado a los hijos de los pescadores con el aguinaldo típico de las fechas. En esta ocasión su aguinaldo fue ni más ni menos que dar un fuerte abrazo a José Fernández San Juan, y felicitarle por la serenidad mostrada a la hora de gestionar la situación planteada por la niebla, y haber conseguido que tanto el Adriano como sus pasajeros ocasionales terminaran felizmente su viaje más largo. (Texto: Manolo Morillo).
Manuel Toimil Castro nació en Orense el 12 de septiembre 1933 y fallecía el pasado 15 de diciembre de 2010, a la edad de 77 años. Hijo de Luis y de Remedios, tuvo dos hermanos mas. Su madre, maestra de Escuela, fue destinada al municipio gallego de Cerdedo (Pontevedra), el municipio menos poblado y extenso de la comarca de Terra de Montes, donde se crió nuestro protagonista. Allí viviría en la Casa Escuela que dirigió su madre, Remedios Castro.
Casa Escuela en Cerdedo (Pontevedra), donde vivió Manolo Toimil en su infancia.
El año de su nacimiento, 1933, fue un año convulso en nuestra Ciudad, en cuyo gobierno se situaron alcaldes del Frente Popular. Francisco Tomeu Navarro ocupaba la alcaldía, siendo relevado el 21 de junio de ese año por Francisco Cossi Ochoa, quien con el tiempo se convertiría en el último presidente de Diputación, asesinado por los rebeldes en la sublevación del 18 de julio de 1936, que daría paso a la Guerra Civil. Entre Cossi y Tomeu, estuvieron alternandose, entre 1931 y 1934 el sillón de Primer Edil.
Enrique Cossi Ochoa, alcalde de El Puerto en 1933, en la imagen de la izquierda.
En 1933, al igual que el año anterior, no salieron las cofradías de penitencia a procesionar por las calles de El Puerto, aunque como contrapartida religiosa, salieron Via Crucis, se organizaron triduos y quinarios, sermones y horas santas. «En la Iglesia Mayor Prioral se celebró la víspera de la Epifanía un triduo-rogativa a Ntra. Sra. de los Milagros, costeado por los labradores locales. Por carnavales, efectuaron ‘Luises’ y ‘Estanislaos’ un acto de ‘Desagravio a S.D.M’, En abril tuvo lugar el acostumbrado octavario al ‘Bendito Patriarca San José’ y la no menos tradicional novena a la Patrona, organizada por la Esclavitud. En el mes de junio el Apostolado de la Oración organizó triduo al Corazón de Jesús y la Hermandad de Clérigos celebró su anual Función. Mensualmente se celebran los denominados ‘Jueves Eucarísticos’ y la ‘Hora Santa’ así como las Vigilias de la Adoración Nocturna como último de estos cultos especiales o extraordinarios, días después de la solemne y popular ‘Misa del Gallo’». (Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).
BRASIL Y ALEMANIA
Manolo, perteneciente al reemplazo de 1954, sería declarado ‘Excluido Total’ y así conseguiría librarse del Servicio Militar obligatorio (La fotografía de la izquierda, pertenece a dicho certificado).
Llegaría a estudiar tres carreras: Maestro, Ayudante Técnico Sanitario y Fisioterapeuta. Las tres las ejercería en El Puerto de Santa María, pero antes estaría emigrado, como buen gallego, en sitios tan diferentes como Brasil y Alemania. En Brasil, concretamente en la moderna capital de Brasilia, se ocuparía de los intereses españoles como Encargado Interino del Viceconsulado Honorario de España. En Alemania, trabajaría para ‘A Chímica Bayer’ a partir de 1966.
LLEGADA A EL PUERTO: MAESTRO.
Llegó a El Puerto en 1970, con 37 años, deslumbrado por las excelencias que de aquí le contaba José María García Picher, un maestro gallego –de Vigo—que ejerció durante cuatro años en el Colegio de Manuel Siurot, perteneciente a la Junta de Protección de Menores, que lo reclamaría como maestro. Si bien su plaza la obtuvo en Écija, solo llegaría a tomar posesión y cese en dicha localidad sevillana incorporándose en El Puerto, en el Colegio Manuel Siurot, donde acabaría siendo Director del Centro.
Manuel Siurot Rodríguez, (La Palma del Condado, Huelva, 1 diciembre 1872 / Sevilla, 27 de febrero de 1940), fue un abogado, juez municipal y magistrado suplente, que ocupa un lugar en la historia de España como pedagogo, y es considerado “apóstol de la infancia”, a la que dedicó su vida hasta el punto de rechazar cargos nacionales en el Ministerio de Instrucción Pública y en la Asamblea Nacional e incluso el de inspector general de Enseñanza Primaria de la República Argentina, para atender a los niños pobres andaluces. (En la imagen, Manuel Siurot Rodríguez).
DE NUEVO BRASIL.
Dado que había sido emigrante en Brasil, pudo optar, 14 años después, a dar clases en dicho país como maestro de un colegio de español para españoles, el Miguel de Cervantes permaneciendo por espacio de seis años en Sao Paulo, entre 1984 y 1990, el máximo permitido, para este tipo de actividad en el extranjero. (La fotografía está tomada en Brasil en 1985).
En Brasil coincidió con el periodista Juan Manuel Pedreño que se encontraba de viaje y, con el que le unía una gran amistad por su oficio en SER Cádiz. “—Le conseguimos una entrevista con el Conrinthians, dado que el club estaba muy relacionado con el Instituto Cervantes. Allí le llamaban el equipo de los españoles. De aquella reunión salió que dicho equipo viniera a jugar al Trofeo Carranza”. (En la imagen de la izquierda, Juan Manuel Pedreño, en una fotografía tomada en 2008).
Durante aquella etapa brasileña gestionó que los viajes de estudios de los alumnos españoles residentes en Sao Paulo, en su periplo por España, hicieran escala en El Puerto. Tanto interés puso que el ayuntamiento de la Ciudad, presidido por el socialista Juan Manuel Torres Ramírez, con nótula num. 827 en Gente del Puerto, le reconoció su trabajo y le propuso y así lo acordó el Pleno de la Corporación, concederle la Medalla de Oro de la Ciudad. (En la imagen de la izquierda, Juan Manuel Torrres Ramírez).
Manolo Toimil, en Brasil, en un complejo de ocio.
REGRESO A EL PUERTO.
A su vuelta en 1990 a España y a El Puerto, retornaría al centro Manuel Siurot, ya Colegio Público y, pasaría de forma transitoria por el Colegio José Luis Poullet para finalizar su etapa de enseñante en el Colegio Las Banderas, donde ejercería, también, como Director, hasta el curso 1993/94.
ATS. CONSULTORIOS Y LAS PLAYAS.
Como ATS –o Practicante-- gestionaría a principio de la década de los setenta un Consultorio en Crevillet. Y en Valdelagrana, a la vuelta y hasta su jubilación, otro Consultorio. De fisioterapeuta, colaboraría también con una parafarmacia en Valdelagrana.
Manolo Toimil, a la derecha de la imagen, en el módulo de playas, durante la inauguración de la Temporada de Playas 1974. Aparece el personal de vigilancia y las azafatas, la segunda por la derecha, Laly Fernández Fernández, se convertiría en su segunda mujer. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
Sería también ATS en las Playas de El Puerto, especialmente en La Puntilla, durante los veranos y, dada su dedicación y profesionalidad, coordinaría dicho servicios en todas las playas donde se prestaban, en coordinación con el Ayuntamiento y Cruz Roja, entre 1971 y 1981.
RACING CLUB PORTUENSE.
Manolo Toimil sería, durante 21 años en total, fisioterapeuta del Racing Club Portuense, con una paréntesis de seis en la década de los ochenta: el tiempo que estuvo viviendo en Sao Paulo (Brasil), trabajando en un colegio público para españoles. En la temporada 1978/79 entró a formar parte de la Junta Directiva del equipo de fútbol para, con posterioridad, ejercer su especialidad de fisioterapeuta, sustituyendo al inefable y recordado practicante Felipe Lamadrid, hasta su abrupta salida en el año 2005, siendo presidente Manuel Lores.
Imagen tomada en 1978, de pié de izquierda a derecha, Alfonso Carreto Martín-Arroyo, Adolfo Ortega García, José García Sanz, desconocido, Francisco Ferrer Palacios, presidente del Club, Francisco Javier Merello Gaztelu, alcalde de El Puerto, Manuel Toimil Castro, Fernando Camacho Villegas, Manuel Pérez Blanco y Bartolomé Domínguez Sánchez. Agachados, Paco Díaz Trillo, Daniel Otero Rascón, Antonio Miranda García, Manuel Ahumada Vázquez, Antonio Guerrero Aldana, conocido como 'Enero' y Gandulla. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
Aquella directiva en la que se integró Toimil, estuvo presidida por Francisco Ferrer Palacios, compuesta además por José Marchena Rodríguez (+), Joaquín Rosso Morro (+), Rafael Gómez Jiménez ‘Fali’ (+), Antonio Guerrero Aldana ‘Enero del agua’ (+), Francisco Ferrer Palacios (Presidente), Antonio Miranda García (Secretario General), Adolfo Ortega García, Alfonso Carreto Martín-Arroyo, Daniel Otero Rascón, Francisco Ferrete Marroquín, Fernando Camacho Villegas, Manuel Pérez-Blanco Muñoz, Víctor Martínez Guerra, Bartolomé Domínguez Sánchez, Antonio Carbonell López. Siendo los entrenadores:, Adolfo Bolea, Manolo de la Torre y Pedro González Carnero, conocido popularmente como ‘Pedrito’. Secretario Técnico: Ventura Martínez (+). Masajista: Manuel Jarque Martínez (+). Manolo Toimil fue directivo junto a estos compañeros y actuaba de manera altruista como ATS y fisioterapeuta del conjunto rojiblanco en aquellas temporadas. Esta composición funcionó en las temporadas 1978/79, 79/80, 80/81, 81/82 y 82/83.
Durante la presentación de uno de los Trofeos 'Ciudad de El Puerto'.
Manolo Toimil se sentía especialmente satisfecho y presumía de ello, de que el equipo de sus amores fuese uno de los primeros clubes de su categoría en contar don un fisioterapeuta. Y era célebre por sus masajes.
En el Racing viviría tanto momentos de gloria como de sinsabores, por los triunfos o derrotas del equipo: en el campo era muy pasional. Gran amigo del árbitro internacional Joaquín Ramos Marco pero no fue óbice por los colores del Racing de echarle en cara un penalti que no pito en la copa del Rey en el partido que jugaron en el José del Cuvillo el Atlético de Madrid y RC Portuense. Con plena intensidad recordaba los años dorados de Segunda B, en aquella temporada en la que a punto se estuvo de jugar la liguilla de ascenso a Segunda. «--Por aquel entonces no había mecenas y teníamos que buscar dinero en los comercios y bodegas. Los directivos trabajaban hechos una piña, aprovechando los escasos recursos que teníamos».
Alfonso Carreto Martín-Arroyo, delegado de campo, Manuel Lores, presidente de la entidad y Manolo Toimil, en una foto de archivo.
EL CESE.
Aunque nunca mostró en público acritud por su cese, lamentó que la directiva del Racing, presidido por Manuel Lores, prescindiera de sus servicios como fisioterapeuta, sin dar explicaciones y sin motivo aparente. Es más dos días antes, en una convivencia racinguista le habían confirmado que contaban con él, pero, sorpresivamente, lo dejaron en la estacada. Fue un final en el Racing del que Manolo no era merecedor, como afirman la mayoría de aficionados que le conocían, reconocían y querían y que le afectó anímicamente: se vino abajo por la forma, o por mejor decir, la falta de ellas.
En el jerezano estadio de Chapín, acompañando en el banquillo al entonces entrenador del Racing Antonio Flor, a principio de la década de los noventa del siglo pasado.
ONCE PORTUENSE.
Además, también tuvo a su cargo la atención médica del equipo de voléibol ONCE Portuense, surgido en el Colegio José Luis Poullet, mítico militante de la División de Honor allá por la década de los ochenta del siglo pasado. En una competición en la ciudad portuguesa de Oporto –a la que El Puerto le ha dedicado su feria el pasado año—actuó como fisioterapeuta para todos los clubs.
MILITANCIA POLÍTICA ANDALUCISTA.
«--Nunca antes había estado afiliado y en el PA he encontrado un grupo humano fantástico que me ha convencido para trabajar por El Puerto», afirmaba en marzo de 1999 a Diario de Cádiz. Se había comprometido a ir en las listas del Partido Andalucista que en aquella ocasión lideraba el conocido empresario Juan Vaca. No obtuvo acta de concejal --iba en el puesto número cinco-- pero se implicó bastante en actividades de Bienestar Social y el Deporte, materias que conocía sobradamente, además de Playas y el Sector Pesquero.
Aquella lista para los comicios locales de 1999, en la que los independientes perdieron la mayoría absoluta, estuvo compuesta en sus primeros seis puestos (en la imagen superior) por, en primer lugar el empresario que creó en El Puerto ‘Los Ángeles Nocturnos', Juan Vaca Ramos; José Antonio Martínez Español, Sebastián Rodríguez Sucino (Chano); Antonio Jesús Ruiz Aguilar, entonces responsable de Juventudes Andalucistas, Manolo Toimil Castro y Milagros García Sánchez.
Con sus hijas Paloma y Pilar, a la izquierda y derecha, respectivamente, en Sao Paulo, a finales de la década de los ochenta del siglo pasado.
LA FAMILIA.
Estuvo casado en dos ocasiones, la primera con la brasileña Dalma Riobranco, con la que tuvo dos hijas, Paloma y Piola (Pilar) y en segundas nupcias con la porteña, amor de juventud, Lali Fernández y Fernández, hija de Antonio Fernández Bernal, de la familia de los ‘Chiquetes’ de la Casa de la Aduana, cuya hermana Maruchi es viuda de Juani Espinosa, propietario que fuera del Bar Guadebro, con nótula núm. 321 en GdP.
Manolo y Laly, se casaron el 19 de mayo de 2007 en el Auditorio Municipal de 'Las Capuchinas', oficiando el entonces alcalde de la Ciudad, Fernando Gago García. Actuaron como testigos José Ramón Campos Ramos y María Remedios Toimil Castro.
La directiva del Racing, emitió un comunicado de pésame y condolencia a la familia de este insigne racinguista al día siguiente de su fallecimiento en la pagina web del club. Y en el siguiente partido se guardó un minuto de silencio por su fallecimiento.
Manolo Toimil era una persona que sabía relatar, narrar, contar historias y anécdotas, muy sociable y afable, como ya se ha señalado, siendo muy querido, no solo por la familia racinguista, sino por todo aquel con el que se relacionaba, dado su carácter amable, servicial y colaborador, simpático y abierto.
Primera Cabalgata de Reyes Magos. Plaza de Toros. Carrozas. Año 1928.
Reyes Magos en el Asilo de Huérfanas, de la calle Cielos. Leyendo la misiva, Vicente González Lechuga (Melchor), a su derecha Felipe Bononato Saez (Baltasar) y a su izquierda Basallote (Gaspar). Junto al árbol y detrás de la columna, Manuel Camacho Cala, capataz de Osborne. Detrás de Melchor, con gafas y un niño sentados, Francisca Lechuga Camacho y el niño es Carlos Benjumeda Arrobas. Subido en una silla a la derecha hay un niño con gafas, Antonio Benjumeda Arrobas, a su lado detrás, Vicente González Bruzón. Mientras Melchor leía el mensaje real, Carlos Benjumeda decía «--Este rey tiene la misma voz que tío Vicente». Año 1965.
Factura emitida por el Almacén de Juguetería y Bisutería ‘El 95’ de Jerez, por valor de 22.754,65 pesetas, enviado mediante la agencia de transportes porteña’Vda. de Requejo’, girada a la Comisión Cabalgata Reyes Magos, con sede en la Academia de Bellas Artes. Entre el diverso material se encontraban: arcos y flechas, trompetas doradas, recogedores y escobas, pelotas de plástico con red, cajas de juego de café, pistolas, sombreros cowboy, pistoleras, estuches colegial, muñecas pillinas, raquetas largas, cajas de lotería, juegos reunidos, corazas pretorianas y de Carlo Magno. Y como obsequio enviaron: tubos de polvos pica pica, cajas de bolsas fétidas, botes de fluido glacial y cajas de cerillas explosivas. 22 de noviembre de 1966.
Un año se produjo un lapso en la Cabalgata de Reyes, que no se organizó ni por la Academia de Bellas Artes ni por el Ayuntamiento. Quizás pertenezcan estos reyes ‘oficiosos’ a ese momento. ¿Quizás a finales de los sesenta del siglo pasado? La ilusión, a pesar de todo, continuaba…
Reyes Magos en el desaparecido campo de fútbol 'Eduardo Dato'. Fernando Gago , que actuó como presentador, sostiene el micrófono a SS.MM. 5 de eneero de 1971
El diestro José Luis Galloso, rey Melchor en la Cabalgata. Año 1973. (Foto Rafa. Archivo Municipal).
El cartero real, encarnado por Javier Thuillier, con sus correspondientes pajes, encarnados por Juan Caamaño y Ángel Lara, en una abarrotada Plaza de Toros. En el burladero podemos observar al médico de la plaza y presidente de la Asamblea Local de la Cruz Roja, Joaquín Muñoz Bela. La instantánea es del 29 de diciembre de 1974 (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
Los Reyes Magos de Oriente, en la Adoración al Niño en la fachada de la Iglesia Mayor Prioral. De izquierda a derecha, Felipe Bononato Saez (Gaspar), el guardia municipal Carrasco, José María Morillo Sánchez (un joven rey Baltasar con apenas 17 años), Luis Suárez Ávila (Melchor), José Lucas Morillo León, y el arcipreste de la ciudad, Manuel Salido Gutiérrez. (Foto Rafa. Colección Felipe Bononato).
Los Reyes Magos del año 1977. ¿Algún lector nos puede indicar sus nombres? (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
De izquierda a derecha, Rafael Corzo Gamaza (Gaspar); Francisco Sordo de la Torre (Melchor); y Juan Diaz Sara (Baltasar), los tres pertenecientes a la Hermandad del Dolor y Sacrificio. Detrás de Gaspar, Rafael Sevilla López y sentados Juan Manuel Martín Vélez y Enrique Pedregal Valenzuela. Desconocemos el nombre de la Pastora Mayor de la Navidad con Amor que aparece sentada a la derecha. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
Interior del Castillo de San Marcos. Melchor será encarnado por el desaparecido empresario Pepe Besteiro, su mujer Mercedes, su nieto Francisco y Milagroas, la mujer de Manuel Ganaza. Le acompañan, también, los hermanos González Lechuga, y sus respectivas cónyuges, . Año 1995.
Imagen de la Primera Cena de los Reyes Magos, celebrada en la Bodega San José. Por cierto que para este primer trimestre de 2011 la Asociación de los Reyes Magos retoma su programa habitual de actividades, tras el paréntesis de estas Navidades. Año 2009.
En 1968 se fletó el pesquero ‘Nuevo Chelito’. Podemos ver en dicha celebración, de izquierda a derecha a Carmen Velázquez Rodríguez, a María de los Ángeles Velázquez Rodríguez, Vda. de Antonio Salvatierra, el joven Pedro Salvatierra Velázquez; con la cabeza vuelta, Maria del Carmen Perles Velázquez; Maruja Guardiola y Sebastián Lloret Galiana, esposo de la anterior; y los niños Pedro Blanquer Velázquez y Juan José Perles Velázquez.
Dieciséis de noviembre de 1936. Los Junkers alemanes de la Legión Cóndor se ceban con Madrid. Las bombas alcanzan al Museo del Prado. El presidente de la República, Manuel Azaña, decide que ha llegado el momento de completar la evacuación de la obra iniciada tímidamente bajo la dirección de Rafael Alberti. Puede haber más repúblicas o incluso regresar la Monarquía, pero un tesoro como éste sólo hay uno. A los pocos días comienza el largo viaje que acabaría con la llegada a Ginebra en febrero de 1939 de más de 20.000 obras maestras. Esta formidable aventura, que contó con involuntarios protagonistas de la talla de Rembrandt, Velázquez, Goya, Tiziano, Rubens o El Greco, podría haber sido escrita por el mejor guionista de la más insuperable película de suspense.(En la imagen, el poeta, que contanba entonces con 34 años).
El vídeo es un fragmento del documental "Las Cajas Españolas" que recoge estos acontecimientos, dirigido por Alberto Porlán en 2004
Pese a haber transcurrido más de setenta años de aquello, lo ocurrido con los fondos del Prado durante la guerra ha sido poco tratado por los historiadores. Como en un extraño pacto de silencio de todas las partes implicadas. Salvo el historiador Arturo Colorado Castellary (Huelva, 1950) que ha reconstruído el relato en Éxodo y exilio del arte. La odisea del Museo del Prado durante la Guerra Civil (Ed. Cátedra), al tiempo que un documental, Salvemos el Prado, realizado por Alfonso Arteseros, añade luz sobre el periodo con declaraciones de testigos y protagonistas de la aventura.
La historia, desde luego, cuenta con todos los ingredientes. Un total de 71 camiones trasladaron a Valencia las joyas del Prado (a las que se sumaron otras de El Escorial, la Academia de San Fernando, el Palacio Real o el palacio de Liria). De ahí, a Barcelona y Figueras. Al fin, el tesoro quedó a salvo al otro lado de la frontera junto con los miles de españoles ateridos por el frío y confundidos por el hambre en 1939, en aquel despiadado invierno del exilio.
El destino de los cuadros corrió paralelo al del Gobierno de la II República. Y siempre estuvo bajo control directo del presidente. "Debajo de nuestro comedor estaban los Velázquez", escribe Azaña en el castillo de Peralada ya en los días finales de la caída de la Cataluña republicana. "Cada vez que bombardeaban en las cercanías me desesperaba. Temí que mi destino me hubiera traído a ver el museo hecho una hoguera. Era más de cuanto podía soportarse".
AGOSTO DE 1936.
Todo había empezado en realidad en agosto de 1936, cuando el Museo del Prado hubo de cerrar sus puertas al público. Las obras más importantes fueron descolgadas. Cubiertas con mantas y plásticos, ocuparon la parte baja del edificio, junto a otras requisadas por la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, que presidía Timoteo Pérez Rubio, protagonista también inesperado de la operación de salvamento del museo.
Salas bombardeadas del Museo del Prado en noviembre de 1936.
Alfonso Pérez Sánchez, que fue director del Prado durante ocho años, se pregunta en el prólogo del libro sobre la necesidad de la operación vista con la perspectiva del tiempo. Su respuesta es contundente. Los bombazos caídos sobre el palacio de Villanueva en los primeros días de la guerra ya justificarían la decisión. Aunque ésta tuviese que tomarse en medio de unas condiciones que la desaconsejaban. Y contra la propaganda fascista, que extendió la idea de que si los cuadros salían sería para ser cambiados por armamento. Pérez Sánchez concluye que el viaje no sólo fue imprescindible, sino que todos los españoles tienen una deuda moral pendiente con los responsables de la operación.
La precaria salida de las primeras obras, organizada por RafaelAlberti, prosiguió con las máximas garantías posibles entre abril y mayo de 1937. Las bombas que alcanzaron el Prado en noviembre de 1936 habían sonado a estruendoso ultimátum.
El transportista Macarrón se encargó del embalaje de miles de piezas, recubiertas con cartón impermeable y empaquetadas a bordo de camiones que viajaban a 15 kilómetros por hora. En Valencia, las obras se instalan en las Torres de Serrano, una auténtica fortaleza. A finales de 1937, el avance de las tropas nacionales fuerza a un nuevo traslado.
Torres del Serrano en Valencia.
El Gobierno se muda a Barcelona y Azaña decide que la caravana artística le acompañe a Cataluña. El castillo de Peralada, a 10 kilómetros de la frontera, y la mina de talco de La Vajol son los últimos escondrijos para el tesoro.
En febrero de 1939 Cataluña está a punto de caer ante el empuje de la Legión Cóndor, por lo que hay que organizar la salida bajo la protección de los países democráticos. El pintor catalán José María Sert se pone a ello. El 2 de febrero se firma el Acuerdo de Figueras. En Francia, las obras son trasladadas en tren. Cuando, tras su entrada en Ginebra el 13 de febrero de 1939, los operarios que abrieron las 572 cajas del tesoro, custodiadas en el palacio de la Sociedad de las Naciones, respiraron aliviados. Los 45 velázquez, 138 goyas, 43 grecos seguían allí con el resto del tesoro.
Al poco de comenzar la guerra, el Gobierno de la República nombró al pintor y cartelista valenciano Josep Renau director general de Bellas Artes. Al frente del Museo del Prado colocaron a un ya célebre Pablo Picasso. Rafael Alberti quedó al cargo del Museo Romántico. Pero el verdadero protagonista de esta historia fue el pintor Timoteo Pérez Rubio, elegido para presidir la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico. (En la imagen de la izquierda, Timoteo Pérez Rubio).
De los tres nombramientos, este último fue, en realidad, el más importante. Renau tuvo una actuación relevante durante la etapa en la que las obras estuvieron en Valencia, pero la relación de Picasso con el museo fue inexistente. Desde París animó a Pérez Rubio a usar su nombre como aval para las gestiones internacionales que hubiera que emprender. "Puedes hacer ver que somos amigos desde la infancia. O hermanos. Lo que quieras. Utilízame para lo que consideres necesario".
Pérez Rubio, casado con la escritora Rosa Chacel, se preparaba para partir de veraneo cuando estalló la guerra. Conducía un coche rumbo a la sierra para alquilar unas habitaciones en El Paular, en busca de nuevos paisajes, cuando les interceptaron el paso. La guerra había estallado y Pérez Rubio, sin adscripción política, se ofreció para lo que fuera. Sin él, el largo viaje del Prado no hubiera sido posible. Como dijo su mujer, Rosa Chacel, "hizo la guerra defendiendo el tesoro artístico español". (En la imagen de la izquierda, Rosa Chacel).
Ante el creciente ritmo de bombardeo, el día 3 de diciembre la escritora comunista María Teresa León (compañera de Rafael Alberti) es designada responsable de la evacuación a Valencia de las obras. Para ello se presenta en el museo, junto con Rafael Alberti, para acelerar los transportes de obras a Valencia.
El día 10 gestiona un convoy que transporta el cuadro de Las Meninas. Al llegar al puente de Arganda, está a punto de producirse un desastre: la estructura superior del puente es inferior a la altura de la carga de los camiones. Se detecta a tiempo pero han de descargarse y pasar la carga a mano al otro lado del puente. No resulta fácil, ya que algunas de las cajas son tan altas y pesadas que, incluso con la ayuda de rodillos, se necesita la fuerza de varios hombres.
Desde su casa de Madrid, María Teresa León y Rafael Alberti (en la imagen superior) siguen sobre al mapa todo el camino del convoy durante la noche. Los miembros de la expedición tienen orden de llamar desde cada población importante por la que pasen. Finalmente, a la 7 de la mañana los cuadros llegan a Valencia. La experiencia angustiosa del convoy disuade a la pareja de seguir al frente de tal responsabilidad.
Por ello, será la Junta de Defensa del Tesoro quien se encargue a partir de ese momento. Ante el gran número de piezas a trasladar se considera la posibilidad de desmontar las telas de sus bastidores y enrollarlas en cilindros, pero el riesgo que representaría para las capas de pintura hace desestimar la idea.
Finalmente se decide construir una resistente caja de madera para cada pieza, protegiendo la superficie pintada con guata y cartón y encajando el cuadro a la caja mediante almohadillas. Para evitar los golpes al cerrar la caja, las tapas se atornillan. También se aplicará a las cajas una capa de barniz de receta propia con altas propiedades ignífugas.
Conseguir los camiones de transporte tampoco será fácil. Las necesidades de la guerra imperan y los camiones son imprescindibles para el frente. Una vez logrados se cargan las cajas con el eje mayor en el sentido de la marcha y se cubren con telas embreadas. Algunas cajas son tan grandes que requieren del montaje de estructuras de madera sobre la caja del camión para afianzarlas con seguridad.
El camino tampoco es fácil. El estado de las carreteras, ya malo antes de la guerra, es ahora peor. El tráfico de vehículos pesados, la falta de mantenimiento, los ataques de la aviación y la artillería las han convertido en una dura prueba para un transporte tan sensible. ?Por el camino nadie puede estar seguro de que no serán atacados por francotiradores o aviones, ni de la disponibilidad de mecánicos, repuestos o gasolina. Por otro lado, cada pueblo, partido o sindicato tiene sus propios controles de carretera, cosa que ralentiza enormemente la circulación de los convoyes del tesoro artístico. Los controles son improvisados, por lo que varían de un día a otro. Por otro lado, los milicianos que los controlan, muchas veces no saben leer pero reconocen las fotografías y los emblemas políticos. No obstante el acompañamiento del convoy por parte de militares de la república acostumbra a facilitar las cosas.
De todos modos, el tiempo es importante, pero se sabe de entrada que el camino será largo. No en vano se ha fijado como velocidad máxima la de 15 Km/h por motivos técnicos y de seguridad, por lo que cada envío tarda unas 24 horas en llegar a Valencia.
En Valencia la Iglesia del Patriarca es uno de los lugares escogidos para almacenar las obras. El otro edificio seleccionado es las Torres de Serranos. Un edificio de origen gótico que constituía una de las puertas de la muralla de la ciudad. Las Torres se consideran tan apropiadas que se decide almacenar en ellas lo más selecto del tesoro.
Para adecuarlo a tal fin, se construye, bajo la dirección del arquitecto del Prado José Lino Bahamonde, una bóveda de hormigón armado de 90 cm de grosor sobre el suelo del primer piso destinada a evitar que las obras de arte, alojadas en el piso más bajo, sufrieran daños en caso de bombardeo y derrumbe del edificio. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz (destinada a actuar como amortiguador) y, sobre ella, un metro y medio de tierra. En el segundo piso se acumuló otro metro y medio de tierra y la terraza fue cubierta con sacos terreros. Finalmente, y para evitar posibles daños por metralla, las caja fueron protegidas con muretes de cemento perforados para aliviar la presión de una eventual onda expansiva. Además, se instaló un sistema automático de control de la humedad y de la temperatura.
La concentración del tesoro en Valencia obliga a reorganizar las operaciones. Así, se crea la Junta Central con sede en Valencia y Juntas Delegadas en cada provincia. Como presidente de la Junta Central se nombra a Timoteo Pérez Rubio, quien ocupará el cargo hasta más allá del final de la Guerra Civil. José María Giner Pantoja será su mano derecha.
Mientras, la Junta delegada de Madrid prosigue con su labor de recuperación de obras de arte con el depósito de San Francisco el Grande a rebosar. Al Museo Arqueológico llegan sin cesar nuevos materiales a la par que va creando de la nada a su propio equipo. Desde conductores a restauradores, pasando por personal de oficina, cada uno de ellos se convierte en un experto en su campo. No en vano, nadie ha colaborado antes en un proyecto de tales características.
Al frente de la Junta delegada se pone Roberto Fernández Balbuena que incorpora al equipo al erudito Manuel Gómez Moreno y a sus hijas María Elena y Natividad.
Desde Valencia, la Junta Central sigue pidiendo obras a Madrid a un ritmo que la Junta delegada no puede mantener. Los cuidados en la construcción de las cajas y su transporte así lo requieren. Además, hay algunas obras cuyo estado desaconseja el traslado pero el Gobierno considera que corren más peligro en Madrid y se ordena su traslado.
En Marzo de 1937 Sánchez Cantón encuentra una bomba en el techo del Prado pero no lo comunica a las autoridades para evitar que ordenen la evacuación total y definitiva del Museo.
Protección en el Museo del Prado.
Durante los preparativos de la Exposición universal de 1937 de París, se decide enviar 150 obras maestras para que sean expuestas. Esta idea provoca un debate entre el Gobierno que finalmente decide que ningún cuadro saldrá de España pese a que todo está organizado y Pérez Rubio y sus ayudantes llevan semanas seleccionando las obras y la mejor ruta.
Esta situación alimenta el rumor de que un aparte del tesoro se encuentra ya en Francia. En este sentido, Sir Frederic G. Kenyon, ex-director del British Museum escribe una carta en el diario The Times, redundando en esta idea y preguntándose por qué el Gobierno de la República no informa de las medidas adoptadas para la protección de tesoro artístico. El Gobierno republicano recoge el guante a través de Pablo de Azcárate, su embajador en Londres, quien publica otra carta en The Times invitando a Kenyon a trasladarse a España y comprobar el estado de las obras.
En agosto, Kenyon se traslada a España y es recibido por Pérez Rubio y Giner, e inicia su visita por la iglesia de San Francisco el Grande acompañado de James Gow Mann, director de la Wallace Collection. Vienen de Cataluña y, lo que han visto allí, ha empezado a cambiar su punto de vista.
Sir Frederic G. Kenyon, ex-director del British Museum, fotografiándose delante del cuadro de Las Meninas, imagen que apareció en The Times.
En Valencia, visitan las nuevas instalaciones de las Torres de Serranos, donde se han reunido ya los 500 mejores cuadros del Prado. Para que comprueben que las cajas contienen lo que indican sus etiquetas, les ofrecen escoger los cuadros que deseen para que sean desembalados y llevados a su presencia. Uno de ellos es Las Meninas, sobre el que corrían toda clase de rumores. Una vez examinado, se fotografían junto a él.
La visita es plenamente satisfactoria y, a su regreso a Londres, ambos escriben elogiosos artículos sobre los esfuerzos y resultados de la Junta en unos momentos tan difíciles.
En el otoño de 1937 la situación en Madrid es desesperada. El general Miaja telefonea a Fernández Balbuena para confirmarle que debe desalojar el depósito de San Francisco el Grande o arriesgarse a que sus hombres luchen entre las obras de arte. Fernández Balbuena, que convalece en su casa por cansancio y desnutrición, pone en marcha a su equipo. Se trata de más de 50.000 objetos de todo tipo que se han acumulado durante más de un año. El ritmo es frenético por parte de todos los miembros del personal. Se consigue evacuar una media de mil objetos diarios. Los cuadros se trasladan al Museo del Prado, ahora vacío, que se vuelve a llenar con 15.000 obras menores.
El resto de objetos, excepto los muebles, se trasladan al Museo Arqueológico, sede de la Junta delegada, abarrotando todo el espacio disponible. Durante el traslado, se produce un choque de carácter político: el subsecretario de Bellas Artes, Wenceslao Roces, que no había sido avisado del traslado ordena detenerlo e impone a los miembros de la Junta un compromiso político que muchos no subscriben. Esto provoca que la junta pierda a 12 de sus miembros. La desconfianza y las sospechas de complot o traición reinan en la República. Roces designa a dos agentes del SIM, Ceferino Colinas y Marcos Iturburuaga, para que controlen la actividad de la Junta. A partir de ese momento, ambos harán mucho más que vigilar.
Como ya se ha señalado la Segunda República decidió crear la Junta Central del Tesoro Artístico con el fin de poner a salvo en el Museo del Prado las principales obras de arte de diversos museos e instituciones de Madrid. Pese a ello, la agónica situación de la capital provocó la toma de una decisión complicada: la evacuación de las principales obras de arte con el fin de preservarlas de los bombardeos. Así, tan sólo unos días antes de que el Museo del Prado fuera bombardeado el 16 de Noviembre de 1936, se inició un viaje hacia Valencia, y de allí a Ginebra, con más de 20.000 obras, entre las que se encontraban cuadros de Goya, Velazquez o El Greco.
Un viaje sin precedentes que marcó un antes y un después en la salvaguarda del arte en caso de conflicto, puesto que el traslado supuso un cambio en la normativa internacional y, desde entonces, se aconseja la evacuación de las obras de arte en el desarrollo de conflictos bélicos.
Timoteo Pérez Ruibio y el Delegado Británico del Comité Internacional para el Salvamento de las Obras de Arte Españolas en Ginebra, recepcionando las obras de arte el 13 de febrero de 1939.
Tras miles de vicisitudes en el camino, las obras llegaron a Figueras en 1939. La zona estaba sufriendo continuos bombardeos. La neutralidad internacional provocó la creación, al margen de los gobiernos y de la Sociedad de Naciones, de un Comité Internacional para el Salvamento de las Obras de Arte Españolas formado por personajes anónimos amantes del arte y los principales museos del mundo, que consiguieron la financiación necesaria para que las obras cruzaran los Pirineos.
Tras toda esta odisea, las obras evacuadas desde Madrid llegaron a Ginebra el 13 de febrero de 1939 , donde las esperaban desde días antes Timoteo Pérez Rubio, junto con el Delegado británico del Comité Internacional.
Al llegar fueron trasladadas al Palacio de las Naciones y desde allí se transportaron al Museo de Arte e Historia, pero previamente, el 3 de febrero de 1939 se había firmado con la Segunda República el Acuerdo de Figueres, que garantizaban que todas las obras pertenecían al pueblo español y que debían regresar al país al finalizar la contienda.
Estación del Norte, a su llegada de regreso a Madrid, finalizada la contienda.
Los cuadros, transportados en caminones suizos, desde la Estación del Norte al Museo del Prado.
Y así se hizo. Una vez finalizada la Guerra, los cuadros regresaron en tren, llegando a la Estación del Norte, en Madrid el 9 de septiembre de 1939, procedentes de Ginebra y desde allí se transportaron de nuevo en camiones suizos hasta el Museo del Prado. (Texto: El Greco).
Rodríguez Zapatero durante su intervención en la Sala Velázquez del Museo del Prado, con el cuadro de "Las Meninas" al fondo. (Foto: EFE).
Hace un año, en enero de 2010, el gobierno de España saldaba una deuda histórica con los museos de la Europa democrática que formaron parte del Comité Inter nacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles al concederles la Medalla de la Orden de las Artes y las Letras. La entrega institucional de estas distinciones contó con la presencia del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y se materializó en una de las estancias más nobles del Museo del Prado -la Sala Velázquez-, con el cuadro de "Las Meninas" como testigo de excepción.
Reunión de un grupo de empresarios del gremio de la hostelería portuense, allá por 1960, fecha estimada de la instantánea, en una visita a la Fábrica de Cervezas La Cruz del Campo, en Sevilla. De izquierda a derecha, José Fernández Rodríguez, que en febrero cumplirá 87 años (Bar Jamón en calle Capillera), Francisco Sánchez Ruiz, hoy tiene 79 años (Cervecería Sánchez en calle Ganado), Luis Bustos (+) (cantina de la Estación de FFCC), Andrés González Mateos (+) (Bar Andrés en calle San Juan), José Luis Palomo Abadía, (taberna Casa Palomo, en calle Durango 22), fallecido en enero de 2000; Antonio Sucino Barrera (+), Juan Espinosa Palacios (+) (Bar Guadebro) y Antonio Sánchez Ruiz (+) (hermano de Francisco).
Fue en 1967 cuando a un grupo de portuenses se les vino a la idea colaborar en algo que diera otro talante, otra imagen a la celebración ambiental y pública de la Navidad. No existía por aquella época un ambiente precisamente navideño por las calles de El Puerto, ni tampoco en sus actos públicos. La Navidad en las calles de nuestra ciudad pasaba casi desapercibida. Con el ánimo de revitalizarla nació la campaña “Navidad con amor”. Su desarrollo se expuso al municipio y hubo visto bueno inicial de la alcaldía que entonces ocupaba don Luis Portillo Ruíz, que aparece en la imagen de la izquierda.
Con no pocos esfuerzos, los organizadores lograron un reconocible apoyo de determinados comercios para poner algunos exornos en las principales calles del centro histórico. Los exornos del primer año fueron muy tímidos en cuanto a esa ascua de luz navideña que la campaña logró en años sucesivos. Las calles con esta iniciativa lograron tener iluminación y adornos especiales, incluso con su mezcla correspondiente de propaganda comercial, algo sin precedentes en la historia de El Puerto. Hace 43 años los portuenses pudieron disfrutar por primera vez de la iluminación extraordinaria de sus calles más importantes por Navidad.
Los primeros alumbrados extraordinarios de Navidad con Amor. Calle Luna arriba, a la derech 'La Bota de Oro'.
Pero cuando la ilusión de cristalizar la idea ya estaba en marcha, surgió el inconveniente. Del Ayuntamiento llegó una contraorden: “que se retirasen los exornos de las calles, y que se volviese a exponer antes de seguir adelante un nuevo planteamiento”. Para salvar la iniciativa fue persona clave con su implicación desde el primer momento el teniente de alcalde delegado de fiestas Juan Melgarejo Osborne, quien con su empeño personal logró que la primera campaña de “Navidad con Amor” siguiera adelante.
Juan Melgarejo Osborne, alcalde de la Ciudad en 1970, en la entrega de premios en la Gala del Teatro Principal de ese año, junto al Teniente de Alcalde de Fiestas, Francisco Javier Merello Gaztelu. A la derecha, sosteniendo los Trofeos (unos bambis de alpaca plateada servidos por Joyería Díaz), el ordenanza Juan Valiente Moreno.
La Gala de Navidad, protagonizada por niños, que se celebraba en el Teatro Principal los días 25 de cada año, mientras duró la Campaña.La primera gala fue presentada por Pilarín Merello Peñalver, Amparo Unzueta Melgarejo y Aurora Melgarejo.
El acto central de la campaña giraba en torno a la ‘Gala Infantil’ benéfica en el Teatro Principal que, con la complicidad expresa del profesorado de los colegios de la época lograron la participación de infinidad de coros de chiquillos; sus villancicos y sus voces blancas contribuyeron al éxito popular de aquella primera experiencia solidaria en días tan señalados. El local de más capacidad de la ciudad abarrotado hasta el gallinero de un público expectante para contemplar a niños, entre los que muchos de ellos tenían las más cortas edades. El Puerto entero se volcó con esta primera edición y sucesivas campañas y galas de “Navidad con amor”.
De izquierda a derecha, Fernando T. de Terry, alcalde de la Ciudad; Francisco Javier Merello Gaztelu, Teniente de Alcalde Delegado de Fiestas, José María Morillo, --que recitó unos versos de José Luis Tejada en representación del Instituto Técnico-- y Antonio Romero Castro, Jefe del Negociado de Fiestas del Ayuntamiento. 25 de diciembre de 1971.
Tal fue la singularidad de la iniciativa que llegó a tener especial eco en distintos medios de información a escala nacional, e incluso en el quinto aniversario Televisión Española dio cobertura a los actos. La campaña, por la calidad de las interpretaciones de los niños mereció ese mismo año el premio “Paz en la Tierra”, concedido por el Ministerio de Información y Turismo siendo su titular Alfredo Sánchez Bella, y alcalde la ciudad Fernando T. de Terry Galarza.
La Pastora Mayor que en 1971 recayó en la hija de un marinero con serios problemas de salud y empleo, y la corte de pastorcillas y pastorcillos, en la puerta del antiguo Ayuntamiento en la Plaza de Isaac Peral.
La Pastora Mayor fue una designación que no se incorporó hasta el tercer año de la campaña. Es decir 1969. Las distintas proclamaciones se realizaron en el salón de plenos del Ayuntamiento. La idea surgió con el propósito de ofrecer a una niña de familia trabajadora la alegría navideña de unos días inolvidables. La primera Pastora Mayor era hija de un obrero del municipio; la segunda de una viuda de modesta condición económica; la tercera de un marinero; la cuarta fue una niña del Asilo de Huérfanas, y así sucesivamente…
Otros actos paralelos a la Gala Infantil fueron las visitas a los ancianos de las Hermanitas de los Pobres, o la ofrenda oficial en fin de año ante el Belén de la plaza del Polvorista, así como concursos de redacción y dibujos de temas navideños. Una fiesta-cena benéfica ayudaba con su recaudación a las familias más necesitadas, origen y fin por sí mismo de toda la campaña.
Martínez Alfonso, en la entrega de premios de la Gala del año 1973. A su derecha, Enrique Pedregal Valenzuela.
La Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia organizaba todos los años la cabalgata de Reyes Magos, pero al llegar el X aniversario de “Navidad con Amor” cedió los bártulos a la Comisión Organizadora sin menoscabo de su continuada colaboración.
Siendo alcalde de la ciudad Manuel Martínez Alfonso, el poeta y escritor portuense Juan Ignacio Varela Gilabert dio el primer “Pregón de la Navidad con Amor” en un acto celebrado en la Casa de la Cultura el día 16 de diciembre de 1976. Para este primer pregón también se barajaron los nombres de José Luis Tejada y Montero Galvache.
Curiosamente esa Navidad y debido a la falta de presupuesto municipal se redujo considerablemente el alumbrado extraordinario, si bien se compensó en parte con la incorporación de un equipo de ambientación musical navideña.
Por aquella época existían serias discrepancias entre los regidores de la ciudad y la representación eclesiástica del municipio que, a través del asesor religioso de la Comisión Organizadora y en escrito dirigido a la misma, les conminaba sobre la organización de los actos relativos a la Navidad dentro del primer templo de la ciudad “como criterio que tiene la Iglesia para tenerlo en cuenta”.
La Navidad con Amor, al principio de los ayuntamientos democráticos. La instantánea en el Teatro Principal en 1979. El macero Camacho, los ordenanzas municipales Ullén y Polanco, el Teniente de Alcalde Delegado de Fiestas, Manuel Espinar Galán, el miembro de la Comisión de Navidad con Amor, Enrique Pedregal Valenzuela, el alcalde de la Ciudad, Antonio Álvarez Herrera y el miembro de la Comisión, Miguel Lobato Quintero. Año 1979.
El devenir de los tiempos, la propia inercia de la sociedad y la desaparición del añorado Teatro Principal fruto de la barbarie especulativa e incendiaria de unos desalmados, propició el desvanecimiento paulatino de la “Navidad con Amor” a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado.
El coro de niñas del Maestro Dueñas, dirigido por él que aparece a la izquierda de la imagen junto a Antonio Romero Castro --Jefe del Negociado de Fiestas del Ayuntamiento-- y a la directora del Asilo de Ancianos, en la visita y ofrenda que hacían durante la Campaña. Año 1972.
Todavía perduran y resuenan en la memoria de varias generaciones de porteños, los sones y cantares cultivados por la sabiduría musical del Maestro Dueñas.
"Un saludo cariñoso
a la Pastora Mayor
por estar representando
la Navidad con Amor"
Los pisos de la Pescadería, todavía en pié, en su fachada a la Avda. Micaela Aramburu. (Foto: Fariñas. Archivo Municipal).
Casi 50 años después de su inauguración, el 25 de julio de 1962, se han empezado a derribar los dos bloques menores del Grupo de Pescadería desalojados durante el verano pasado, construidos en el antiguo solar de la Plaza de la Pescadería. La demolición de los dos bloques con fachada a la avenida de la Bajamar esquina y vuelta con Domingo Veneroni y Compositor Javier Caballero, que albergaban un total de 16 viviendas. En 2006, la desaparecida Cofradía de Pescadores tuvo igual fin. En el futuro, desde la recuperada Plaza, se construirá una pasarela peatonal y de servicios que comunique ambas márgenes del río Guadalete.
Acto inaugural de las viviendas el 25 de julio de 1962. En la presidencia, el alcalde de la Ciudad --a la izquierda del Arcipreste, Don Manuel Salido Gutiérrez, párroco de la Prioral. Le acompañan también los hermanos Manuel (izda.) y Carlos (dcha.) Román Ruiloba, présbíteros coadjutores de la Prioral y a la izquierda de Carlos, Anastasio Pérez Andrés, Pbr. capellán del Penal y del Hospital Municipal. (Foto: Fariñas. Archivo Municipal).
La corporación y otras fuerzas vivas de la época, en la tribuna instalada en el patio interior formado por los bloques de viviendas. (Foto: Fariñas. Archivo Municipal).
La Cofradía de Pescadores, demolida el pasado año de 2006, también se engalanó para la fiesta de inauguración. Vemos al fotógrafo de las anteriores imágenes, Fariñas, inmortalizado por su compañero, el también fotógrafo, Rafa. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
En 1962 era alcalde de la Ciudad Luis Portillo Ruiz. Se inauguraba el Hotel Meliá ‘El Caballo Blanco’. Rafael Alberti publicaba ‘Poemas Escénicos’ primera serie.
El ayuntamiento concedía la Medalla de Oro de la Ciudad al dictador y Jefe del Estado, Francisco Franco. Nacían el investigador Bernardo Rodriguez Caparrini, el compositor carnavalesco Luis Galán Pérez y la actriz Montse Torrent, entre otros.
La Plaza de la Pescadería, al fondo el Resbaladero y el Castillo de San Marcos. A la izquerida, la Real Fábrica de Arguardientes y Licores, luego Casa de la Aduana. En el agua, un barco a vapor. (Grabado del Siglo XIX. Plaza de la Pescadería. Cahpuy).
«El 19 de abril de 1939 se crea el Instituto Nacional de la Vivienda dependiente primero de la Organización Sindical y posteriormente (2 de enero de 1942) del Ministerio de Trabajo. Su dirección en un primer momento recae en la persona de Federico Mayo. La misma ley de abril de 1939 crea la figura de "vivienda protegida". Según esta Ley el INV es el único organismo capacitado para aprobar los proyectos de construcción de "vivienda protegida" y para lo referente a todo tipo de normas. Su función principal era diseñar un plan nacional de vivienda protegida para todo el Estado, de donde nacen los Planes Nacionales de Vivienda». (Jesús López Díaz).
Almacenes existentes frente al Resbaladero, en cuyo lugar se construyeron los pisos. Albergaron durante un tiempo el Parque de Bomberos de la Ciudad. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
La Plaza de la Pescadería con los almacenes al fondo. vista del desaparecido muelle de madera existente. A la izquierda la Casa de la Aduana (que había sido Real Fábrica de Arguardientes y Licores). (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
La Plaza de la Pescadería, desde la Otra Banda. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
Estas viviendas fueron cosntruidas en la Plaza de la Pescadería, derrumbando para ello unos almacenes existentes desde al menos, el siglo XIX. Hubo un intento de construir pisos en la Plaza del Polvorista, pero la fuerte oposición, a mediados de los sesenta de Manuel Martínez Alfonso y otros, impidió que ocurriera lo mismo que con la Plaza de la Pescadería, llamada en otros tiempos Plaza de la Virgen del Carmen.
La Plaza de la Pescadería, al fondo la Casa de la Aduana. En esta plaza se solían instalar los Circos cuando visitaban la Ciudad. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
La Plaza de la Pescadería en 1890. A la derecha, los almacenes frente al Restaurante El Resbaladero. En el centro de la imagen, la fuente del Convento de Santo Domingo, que permanecería mcuhos años en los jardines de la Estación de FFCC y que, desde que se encuentra reubicada en el Parque Calderón ha sufrido todo tipo de actos vandálicos. (Foto: Colección Antonio Leveque).
VUELTA A LA CORDURA (Por Luis Suárez Ávila).
"El urbanismo de El Puerto, logrado a base de siglos, ha tenido sus peores enemigos en el siglo XX y lo que va del XXI. A mí, al menos, eso me parece. Ahora que se están derribando los bloques de viviendas construidos indebidamente en un espacio público, la Plaza de la Pescadería, me vienen a la memoria las acciones de quienes éramos muy jóvenes en 1962 para impedirlo. Recuerdo que, en tiempos de Luis Portillo como alcalde, este quiso construir la Plaza del Polvorista y recuerdo también las protestas en la entonces Voz de la Bahía, incluso con un artículo y un dibujo-propuesta de Faelo Esteban Poullet, en que figuraba, en el centro de la Plaza del Polvorista un monumento ecuestre de Felipe V, muy bien concebido, como todo lo que hace Faelo.
Derrumbando... 1 (Foto: Vicente González Lechuga)
La Plaza de la Pescadería, llamada luego Plaza de la Virgen del Carmen, fue, durante nuestra niñez, solar de juegos, como que allí estaba nuestro Colegio, el de San José y San Estanislao, conocido por "el de la Pescadería". En esa plaza corríamos, hacíamos gymkanas en bicicleta, jugábamos a los bolis, consumíamos las chucherías que comprábamos en el puesto de La sargenta, y, en fin, fue un espacio muy querido por toda mi generación. Se trataba de una plaza con mucha historia. En ella estaba la casa de la Aduana, que había sido Real Fábrica de Licores, con su fachada neoclásica, y su templete con la maquinaria del reloj y su esfera; su escalera imperial, y sus amplios bodegones, donde estuvo "La Lucha", con su estanco, y Ezequiel y su mujer ofrecían buenos guisos marineros; "El Resbaladero", con la historia de Primo Díaz y el Saboné y, luego de Maximino, famoso en toda Andalucía, que se ponía de bote en bote los días de toros.
Derrumbando... 2 (Foto: Antonio Gutiérrez Ruiz).
En la fachada opuesta, la casa de Anelo, con el surtidor, por la calle de la Bajamar, con aquel aparato de manubrio, al que había que darle al contrario para que saliera la gasolina. Y, en el muelle pesquero infinidad de barcos, cientos, atracados de cuatro en cuatro o de cinco en cinco, las redes puestas a secar, con olor a mar y a brea; los hiladores, los Camacho, con aquellos utensilios para torcer el cáñamo que me parecían más bien instrumentos de la Inquisición, tal como me los había descrito Lola Blandino. O la nave, que fue lonja del pescado, donde se guardaba el coche del agua, un hispanosuiza que conducía Antonio Espino Pino. En fin, que vuelven las aguas a sus cauces y las perspectivas antiguas vuelven a ser iguales. Todo es un vaivén, sin criterio, en esto del urbanismo de nuestra ciudad. Pero esta vuelta a la cordura, bienvenida sea."
La plaza, tras el derrumbe del 21 de diciembre de 2010. (Foto: Vicente González Lechuga)
Fila superior, de izquierda a derecha: Mari Luz Gallo, Lucía Guerra, Mariló King, Encarni Cubero, Milagros. Fila de en medio: Milagros Arjona, Paqui Patrón, Inma Parrado, Montse Guerra y Lourdes Marín. Fila inferior: Carmen Gil, Inma Gómez, Mercedes y Remedios Peña Cabrera. (Foto: Padre Martínez. Colección: Remedios Peña).
Fotografía está tomada hace 23 años en las escaleras de azulejos verdes, un día de mayo de 1987, a las alumnas de 5ª de Jardín de Infancia. Era la primera promoción de Técnicos Superiores de Jardín de Infancia que salían de las Escuelas Profesionales Sagrada Familia (SAFA) aunque, en la fotografía, falta la mitad de la clase ya que ese día estaban de prácticas en la Guardería Municipal en la calle Micaela Aramburu, cuya directora de prácticas entonces y actual directora del Centro es Inmaculada Paramio. Empezaron Formación Profesional del Primer Ciclo (2 años) en 1982; luego pasaron a Formación Profesional de Segundo Ciclo (3 años), sumándose las alumnas procedentes de Enfermería, estudios que quitaron ese año y que, años mas tarde, volverían a ofertar.
La propietaria de la foto del recuerdo, Remedios Peña, rememora a profesores como el ya desaparecido Padre Martínez, S.J., que daba clases de religión y fue el autor de la fotografía; José Peinado Matiola que daba clases de matemáticas junto a Herrador, Rafael, de Historia, … Era director del centro en aquellas fechas Antonio Ariza Albaiceta.
De izquierda a derecha, Antonio Ariza Albaiceta, el Padre Martínez, S.J. y José Peinado Matiola.
Como mantiene una de las protagonistas de la fotografía se llevaba el pelo cardado, que consiste en una técnica usada en peluquería para dar volumen artificialmente al cabello. Es un peinado batido que consiste en cepillar el pelo estirándolo todo hacia atrás y peinándolo en dirección contraria para dar un efecto de cabellera espesa y abundante. Algunas de las chicas, además de El Puerto, procedían de Rota y Chiclana.
Hace 108 años, durante la tormentosa madrugada del 16 de diciembre, en El Puerto de Santa María, nace Rafael Alberti, el poeta considerado como uno de los principales autores de la literatura del siglo XX y uno de los principales pilares de la literatura española. Un portuense que llevó Cádiz y El Puerto por todo el mundo. Unos días más tarde, con apenas siete días de vida, el pequeño Rafael Alberti Merello ya fue noticia. Diario de Cádiz publicó el 23 de diciembre de 1902 el bautizo del portuense en la iglesia de la Prioral. Sin duda, una primicia mundial, y una premonición del brillante futuro que le esperaba, y del que este periódico ha sido testigo desde su nacimiento hasta su muerte, en 1999.
Según recoge la hemeroteca del Diario, ese mismo día también fue bautizado en la iglesia de la Prioral el hijo de Eduardo Tejada, "que pusieron de nombre al pequeñuelo José Luis y fueron sus padrinos, sus hermanos Amalia y Eduardo", señaló este periódico hace 105 años. Las noticias portuenses que aparecieron en el Diario ese 23 de diciembre se completaban con el fallecimiento del farmacéutico José García Vergara, persona muy estimada en El Puerto. Asimismo, contaba la representación de una comedia en el teatro Principal. "Muy animado estuvo el teatro Principal, viéndose en los palcos a las distinguidas familias de Cuesta y Aldau, Arsilla, Puente y Portillo. El libre cambio fue la comedia que hizo reír al respetable muchísimo durante toda la representación. Hizo su debut en esta obra la actriz Castro, muy conocida del público portuense por haber actuado como tiple en el teatro de verano que el señor Chaves instaló en la calle Misericordia. Distinguiéndose en la interpretación de la obra la expresada actriz, las señoras Santiago y Mora, así como los señores Correjel, González, Oliver y Zavala".
Rafael Alberti fue descendiente de familias de estirpe italiana (ver nótula 688 en Gente del Puerto) y el quinto hijo de los seis que tuvieron Agustín Alberti y María Merello. Precisamente estos días la Fundación que lleva su nombre ha celebrado por todo lo alto en su sede de la calle Santo Domingo el 105 aniversario de su nacimiento. Quién hubiera dicho en aquel diciembre de 1902 que ese niño iba a ser con los años una de las principales figuras de la cultura española. (Texto: Diego Joly Palomino).
LA ARBOLEDA PERDIDA.
Leemos en las primeras páginas de La Arboleda Perdida: «En la ciudad gaditana del Puerto de Santa María, a la derecha de un camino, […] había un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas llamado la Arboleda Perdida.
Todo era allí como un recuerdo […]. Todo sonaba allí a pasado, a viejo bosque sucedido. Hasta la luz caía como una memoria de la luz, y nuestros juegos infantiles, durante las rabonas escolares, también sonaban a perdidos en aquella arboleda.
Ahora, según me voy adentrando, haciéndome cada vez más chico, más alejado punto por esa vía que va a dar al final, a ese «golfo de sombras» que me espera tan sólo para cerrarse, oigo detrás de mí los pasos, el avance callado, la inflexible invasión de aquella como recordada arboleda perdida de mis años». Rafael Alberti. (Retrato de Hernán Cortés).
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¿Nadie se ha acordado que, tal día como hoy, el 16 de diciembre de 1281, martes, Alfonso X 'el Sabio' rey de Castilla, condeció a la antigua aldea musulmana de al-Kanate, los privilegios de su fundación como ciudad con el nombre de El Gran Puerto de Santa María? El repartimiento de tierras entre sus pobladores se había hecho en años anteriores. Con la nueva Carta Puebla se establecieron privilegios e instituciones. Más de 40 testigos, nobles y obispos del reino y ante los notarios de Andalucía y León, rubricaron el documento. Ya vamos por 729 años...
«Durante la Guerra Mundial he sido el dibujante de la Casa Americana en Madrid, desde donde he ilustrado artículos para la prensa. En el año 1940 me llamaron para ilustrar la Revista literaria "Novelas y Cuentos", y he sido su dibujante portadista durante 17 años.
Y quedé como nos dejó Franco a todos los madrileños, porque el dinero de la Republica quedó sin valor. Guardando colas para recoger una lata de sardinas y mis hermanas en las colas de Auxilio Social para coger en una cacerola el rancho que nos daban, y así muchos días, por la mañana y por la tarde.
A los amigos que venían de zona Franquista, a esos había que huirles, no se sabía nunca como iban a reaccionar, y a los que les había cogido aquí pero se habían acomodado enseguida, te decían que te escondieras y que ya te avisarían cuando el pastel fuera repartido por si quedaban migajas o te metían en la cárcel.
Así y todo había que trabajar y buscar por donde fuera. Un día me avisaron de la Cámara de Comercio Alemana, que en aquellos días ya estallada la Segunda Guerra Mundial, victoriosas sus armas y amigos de Franco, era lo mas ambicionado por todos.
Y empezaron a darme trabajo. Cuando esto se supo, me pusieron una denuncia a la Embajada, con el deseo de que me hubieran detenido y haberse quedado con el trabajo, porque en la denuncia ya se ofrecían a cubrir mi puesto. Esto en aquellos días era muy peligroso. Pero esta denuncia cayó en manos de D. Juan Frank, alemán, Director de la Cámara, que me llamó y me dijo: --¡Ud. Tiene muchos enemigos! Pero nosotros no nos dirigimos a nadie sin antes tener todos los informes. Sabemos de Ud., tanto como Ud., y además sabemos que es Ud., honrado. Me preguntó que documentación tenía. Yo le enseñé la que teníamos todos en aquella fecha, un papel en el que constaba como que era prisionero de guerra, con la clave E, clave que nadie sabía el significado. Me dió un puro, creo como desagravio, y me mandó a su abogado. El abogado me dijo que estaba clasificado como indiferente, que volviera a mi trabajo que ellos se ocuparían de todo. Esto se supo y a partir de entonces me dejaron tranquilo. Luego supe que el que me puso la denuncia estaba en un Organismo Oficial y lo echaron a la calle.
Yo cobraba de los alemanes por trabajos hechos. No tenía sueldo de ninguna clase. ??Mediada la Guerra Mundial me ofrecieron una colocación con sueldo en la Embajada de los Estados Unidos y fui a comunicárselo a los alemanes. Ellos comprendieron que esto significaba una seguridad. Yo ya estaba casado y tenía una hija, y me autorizaron, agradeciéndome los servicios prestados. Aún después de terminada la Guerra, varios años he recibido por Navidad felicitaciones de D. Juan Frank. Y pasé a pertenecer a la Sección de Prensa de la "Casa Americana", desde donde he ilustrado artículos para toda la prensa con el seudónimo de "Tete". Cuando llego Truman a la Presidencia de los EEUU empezó reduciendo gastos, y el mío tenía que ser insoportable para el país americano y fui uno de los primeros despedidos. (En la imagen de la izquierda, cartel de la Feria de El Puerto del año 1953, realizado por Manolo Prieto).
Estuve dando tumbos hasta que me avisaron de "Publicidad Azor" en donde he sido Director Artístico y Jefe de Estudio durante 17 años, y allí hubiera seguido si otro americano no me hace la puñeta.
En 1954 Manolo Prieto crea en "Publicidad Azor", de donde es Director Artístico y Jefe de Estudio, la famosa valla publicitaria para la empresa Osborne, "El toro de las carreteras", valla que no es aceptada con mucho entusiasmo por el cliente, pero que acabará convirtiéndose en icono para la sociedad española llegando incluso a traspasar su fama las fronteras españolas.
Cuando llegó Kennedy, el Mundo entero padeció el sarampión de la juventud, y en España el sarampión y la tos ferina. Todo aquel que no fuera con el pecho sacado y no se subiera la escalera a la pata coja, había que echarlo a la cuneta. Llegó el dinamismo ¡No había tiempo que perder!.Se necesitaban en todas partes hombres "con 20 años" y mucha experiencia. A mí me cogió con 50, no había más remedio que sucumbir, y me echaron.
Uno de los 90 toros existentes en las carreteras españolas.
Y otra vez a empezar, y era la tercera. Esta vez me costó mas trabajo, por mi edad el clima era contrario, y por lo que era, por mis éxitos y por el puesto que ocupaba en la profesión, puesto jerárquico, había muchas envidias solapadas. Este final que yo no esperaba me desmoralizó y baje la guardia y todos a una como manadas de lobos, se cebaron conmigo. En esta fecha, también terminó mi colaboración como dibujante de "Novelas y Cuentos", después de 17 años ininterrumpidos. (En la imagen de la izquierda, autorretrato de Manolo Prieto).
Reaccioné y gracias a mis hijas que me ayudaron a mantenerme a flote, mandé a todos a hacer puñetas y viré en redondo, empecé una nueva profesión, donde los principios no han sido fáciles porque los escultores me recibieron con recelo y se cerraron como almejas. Ellos también sabían que yo en cualquier especialidad en el Arte fuera lo que fuera, tenía lo importante, la materia prima, solamente necesitaba el oficio y eso era lo que me negaron, pero yo con constancia me lo he inventado, y aquí estoy. Hoy soy profesional de la medalla, con piezas en Museos y premios en Concursos Nacionales e Internacionales, y considerado como escultor de medallas de primera clase».
"En el Museo Municipal de El Puerto de Santa María encontramos una colección de monedas así como una selección de dibujos preparatorios. Esta obra es testigo de la madurez intelectual, la destreza técnica y la seguridad y determinación del artista por adentrarse en referencias universales que traspasan las de la propia Literatura. “Eva y la manzana”, “El campo”, “Casada infiel”, “Abelardo y Eloísa” y “El manantial de la doncella” son los títulos de estas medallas de la que vemos el anverso y el reverso. En esta última, la cual aparece en la fotografía, el artista va más allá de la referencia literaria acercándose al mito del amor. La escena encuadrada muy cuidadosamente en el paisaje presenta a los personajes por un lado de la medalla, por el otro el amor, el deseo, “El manantial de la Doncella”, lo tituló él" (Lola Caballero, Restauradora de Obras de Arte).
Manolo Prieto escribió esta autobiografía a los 66 años de edad. Una lástima que dejara 12 años de su vida sin relatar, pero quizás esta autobiografía sea la que más nos acerca a sus sentimientos y a su modo de ver la vida. Falleció el día 5 de mayo de 1991 a los 78 años de edad. Durante este tiempo siguió con su faceta de escultor de medallas, cosechando éxitos, tanto nacionales como internacionales, que le alzaron como uno de los más prestigiosos medallistas españoles del siglo XX, exponiéndose sus creaciones en las más importantes ferias internacionales de la FIDEM (Federación Internacional de la Medalla).
Calle Manuel Prieto, por el Paseo de los Enamorados.
En 1980 el Ayuntamiento de El Puerto le rinde homenaje poniendo su nombre a una calle En 1986 es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes ‘Santa Cecilia’, lugar donde comenzaron sus primeros pasos como artista. Su discurso de ingreso, en 1987, versó sobre "El cartel, arte y ciencia y lo que sé de su historia", siendo contestado por el académico Juan Ignacio Varela Gilabert.
Al año siguiente, en 1988, se inaugura una Exposición antológica de Manolo Prieto bajo el nombre "50 años de bocetos de carteles y medallas" en el Palacio de Oneto de nuestra Ciudad, y para la que el artista portuense realiza un autorretrato como cartel anunciador de la Exposición. Manolo Prieto hace donación de las obras expuestas al Museo Municipal de la ciudad. Coincidiendo con la exposición se celebra un curso sobre realización de medallas impartido por Manolo Prieto. Esta es la última visita del artista a su ciudad natal.
Hasta días antes de su fallecimiento estuvo trabajando en la colección de medallas sobre las Comunidades Autónomas de España. Nunca aceptó que un artista se pudiera jubilar, ya que según su pensamiento, un artista siempre debe estar ideando y creando nuevas obras que ofrecer. (Textos: Fundación Manolo Prieto)
Me nacieron en El Puerto de Santa María (Cádiz) un día 16 de Junio de 1912. Mi madre me contaba que en aquel momento pasaba por la esquina de mi casa una Procesión, a la que tan dadas son aquellas tierras de María Santísima. Único sobrino varón entre muchas tías, me despertaron un mal genio fenomenal, yo creo que debido al mucho besuqueo. Mis primeros recuerdos son los de limpiarme la cara con un manotazo cada vez que me llenaban de besos los carrillos. (Manolo Prieto en la capilla del Castillo de San Marcos, el día de su ingreso como académico de la de Bellas Artes Santa Cecilia, en 1987. Foto: Academia de Bellas Artes).
Parece ser que fui un niño normal hasta los 3 años, que me dio el sarampión y de él salí con un asma bronquial que me cambio en un enfermito que me ahogaba constantemente al menor esfuerzo. El no poder jugar como los otros niños me hizo observador y medidor, dos cualidades básicas para que surja un artista. Recuerdo mis dibujos infantiles como los de todos los niños, y cómo descubrí un día que las patas de un burrito no eran todo seguidas sino que al final había un volumen de distinta calidad, las pezuñas, y que había que destacar.
Otro día descubrí la forma de que el burrito estando de perfil volviera la cabeza para mirar de frente. Todos estos recuerdos son de antes de ir a la Escuela de Párvulos, supongo que a los 4 años. Me llevaron a los Párvulos y estuve hasta los 7 años. Recuerdo en aquellos años, el sarampión, la tos ferina y unas anginas tremendas. Recuerdo también empezar mis escritos a lápiz con el año 1916, y recuerdo las canciones de columpio que me cantaba mi madre.
A partir de los 7 años en que me llevó mi padre a una escuela de maestros, creo que recorrí todas las escuelas del pueblo, porque como siempre estuve malo, no sé si eran los maestros los que no me querían o que a mi padre le deba vergüenza llevarme al cabo de dos meses de faltas. Yo creo que todo el tiempo sumado hasta que mi padre me quitó y me puso a trabajar, no suman un año.
He sido aprendiz de carpintero, aprendiz de relojero y chico de tienda de comestibles en la tienda de mi padre. De la carpintería salí porque el trabajo era muy fuerte para mí por mi enfermedad, y de la relojería porque le hice una caricatura al maestro y éste me llevó a mi padre y le dijo que no fuera más porque tenía la certeza de que yo no sería nunca relojero ni artista. Y me quede en la tienda ayudando a mi padre. (Caricatura realizada con 16 años).
Por aquel entonces apareció en el pueblo un caricaturista, hijo del Puerto, [Carlos García Gil], que empezó a hacer caricaturas en el periódico local de señores conocidos. Tenía yo entonces 16 años, y esto fue para mí como un latigazo. Terminada su colaboración porque había terminado con los señores, yo me presente en el periódico con una colección de tipos muy populares, y con una innovación, mis tipos se publicaban y se harían sin poner quienes eran, los lectores tenían que adivinarlos, y fue un verdadero éxito. Se escribió de mí en el periódico y me hice popular. Ingrese en la Escuela de Bellas Artes local, donde me enseñaron a conocer los colores, porque otra cosa no podían enseñarme por su carácter particular. (En la imagen de la izquierda, carnet de la Academia de Bellas Artes).
(En la imagen de la izquierda, pintando en una calle de El Puerto, con el caballete. Realiza su primera Exposición en solitario, titulada "Manolo Prieto y los patios andaluces", donde vende sus primeros cuadros.?La crítica empieza a mostrar interés por el artista Manolo Prieto, así en la Revista Portuense del 27 de Agosto aparece un artículo firmado por Gilberto Savile bajo el título "Manolo Prieto y los patios andaluces"Año 1929).
Como mi asma no iba mejor, mi padre me dejó dos años para ver si sin obligaciones me podía mejorar, o porque como yo escuche alguna vez, por el poco cuidado que ponían en hablar delante de mí los mayores, de que quizás yo no podría superar el desarrollo y moriría. ¡Cuantas veces he llorado cuando nadie me veía mirándome en el espejo y viéndome como me ahogaba!. Mi abuelo que me quería mucho me compró una bicicleta, y creo que ha sido la alegría más grande de mi vida. Pues bien, esta bicicleta la vendí y me compré colores e hice dos Exposiciones.
En la fotografía, tomada en 1930 en el patio del convento Santo Domingo, sede entonces de la Academia de Bellas Artes, Juan José Bottaro Pálmer, en el centro, debajo del busto de Goya, que descansa sobre un capitel corintio. En la fila del suelo, el tercero por la izquierda es Manolo Prieto. A la derecha del capitel, en la fila quinta desde el suelo, Juan Ávila. En la cuarta fila desde el suelo, el tercero por la derecha es Felipe Lamadrid. En la fila tercera desde el suelo, primero por la derecha, el escultor José Ovando Merino.En la fila segunda desde el suelo, el segundo por la izquierda, Manuel Lojo Espinosa, a continuación, de negro, el pintor Juan Lara Izquierdo y el quinto por la izquierda, José Antonio Lojo Espinosa; en la misma fila, tercero por la derecha, Francisco Moresco Farfán. En la fila del suelo, cuarto por la izquierda, Manuel García, padre de Manolo García Campos. (Foto Colección LSA).
Con el producto de estas exposiciones, le pedí a mi padre venirme a Madrid, y lo hice el 22 de Octubre de 1930, tenía 18 años. Madrid fue mi salvación, porque aunque de una forma paulatina, Madrid me ha curado, su altura topográfica, su aire seco o no sé qué hizo el milagro. Los médicos que visité en Madrid cuando pude pagarlos me diagnosticaron Asma Climática producida por la proximidad de la costa. Los Ataques fueron cada vez mas espaciados y mi organismo se fue fortaleciendo, hasta el punto de que hoy a mis 66 años es solo un recuerdo.
Me vine a Madrid a esperar una beca que se había pedido para mí a la Diputación de Cádiz. Ingresé en la escuela de San Fernando, y como la beca no llegó, me tuve que salir y ponerme a trabajar. Trabajé de escenográfo e ilustré en la novela "La Farsa", y en el año 1932 me coloque en una casa de Publicidad y pude traer a mis padres y hermanas a Madrid.
Con mis padres conmigo y por mi culpa, me eché la obligación de sacarlos adelante y he trabajado para ellos hasta que los mantuve a flote. He trabajado doce horas diarias y noches enteras. He fabricado y pintado muñecos que mi padre vendía en los mercados. He sabido de un traje único que había que conservar y de unos zapatos rotos que no podían sustituirse. He conocido Noches Buenas que no fueron buenas. Empecé a presentarme en los Concursos de Carteles, y el año 1935 obtuve mí primer galardón, dos primeros premios.
Y estalló la guerra. Por mi profesión de dibujante, en ella no hice más que dibujar y procurar protegerme y proteger a los míos. Cuando estalló la guerra yo trabajaba en una Agencia de Publicidad. En ésta como en los demás sitios de trabajo en Madrid, quedó sólo gente mayor y las mujeres, y no todas.
Yo pasé a trabajar para la Guerra en el "Altavoz del Frente" como dibujante de propaganda. Cuando el Gobierno de la Republica marchó a Valencia, el Organismo al que yo pertenecía marcho con él. Como el asma que yo padecía aún no estaba dominada, el puerto de mar empezó a dañarme, y pensando en mis padres y hermanas que dejé en Madrid, solicité el traslado, que solamente se podía conseguir presentándome voluntario en las fuerzas que defendían Madrid, y en las que yo podía conseguir un trato especial porque el que las mandaba era el General Modesto, para mí y para mi familia Juan Guilloto, paisano, vecino de casa y amigo. Ingresé en el Comisariado del 5º Cuerpo del Ejercito como dibujante. (En la ilutración: «¡Miliciano! En tus manos está el destino de España y de la República Democrática. Antes morir que retroceder». Autor: Manolo Prieto. Ministerio de Instrucción Pública - Dirección General de Bellas Artes).
Un día fui trasladado a la 46 División, 209 Brigada, con el empleo de Sargento de Zapadores. Este ascenso y este puesto fueron para justificar mi puesto (que siguió siendo de dibujante) y darme un mando para que la gente me obedeciera en mi cometido. En la 46 División hacíamos un periódico para la tropa, en la que yo era su Director Artístico y dibujante y Antonio Aparicio, poeta sevillano su Director Jefe, y teníamos a nuestro mando todo el personal de la imprenta, también militar. Cuando la batalla del Ebro, mi unidad estaba luchando allí y desde aquí les llevábamos el periódico al frente.
En la imagen cartel litografiado original de Manolo Prieto. Imprensa S. Durá (socializada). 50,5x70 cms.Valencia. 1938. (Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca).
Lo que voy a contar pudo haber cambiado totalmente mi vida. El periódico había que llevarlo aquel día. Todo estaba listo para partir. Yo estaba enamoriscado con una novia y necesitaba no salir. Convencí a un compañero para que cambiara conmigo, él salió y yo me quede. Pues bien, aquella noche quedó cortado el frente y mi unidad con el que llevaba los periódicos, al otro lado. Si yo hubiera sido el desplazado, mi suerte habría sido la de otros amigos y compañeros que estaban en situación como la mía. Primero salvar la vida, luego el campo de concentración francés, y el paso a México reclamado por los intelectuales mexicanos.
En la imagen cartel litografiado original de Manolo Prieto. Imprensa S. Durá (socializada). 50,5x70 cms.Valencia. 1938. (Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca).
Con todos los desconectados se hizo un acuartelamiento y empezó a formarse una Brigada, que en cuanto estuviera lista saldría para el frente. Yo me encontré con un problema tremendo, había perdido a mis jefes que eran los que conocían mi labor, y para y porque yo era Sargento de Armas. Pero para mis nuevos jefes yo era eso, un Sargento con todas sus consecuencias. Tuve más miedo a mi situación que ir al frente. Entonces decidí presentarme a reconocimiento y alegué mi asma, que aunque estaba mejor aún la padecía, y me dieron un mes de permiso. Cuando volví pasado el mes, ya la Brigada se había marchado al frente. En el nuevo reconocimiento me dieron otro mes y cuando me dieron el tercer permiso, me licenciaron.
Rafael Alberti y Miguel Hernández, a quienes conocería Manolo Prieto. También a la mujer del primero, María Teresa León.
Ingresé en la "Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo", donde se hizo la mejor propaganda de Guerra, comentada inclusive en la zona Franquista, y en este sitio y trabajo me sorprendió el final. Durante esta ultima etapa fui también dibujante político del Periódico " El Sol". A Alberti lo conocí en una comida. Iba con su mujer María Teresa León, también estaba Miguel Hernández y una periodista, creo que chilena, que nos leyó las manos a Miguel y a mí. (Textos: Fundación Manolo Prieto)(Ilustraciones del libro: Facetas artísticas de Manolo Prieto. Fernando Pérez Mulet Ed.) (continuará)
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