Vicente Peris Tey, comerciante y emprendedor local hoy ya jubilado, nació el 17 de junio de 1940, hijo del también comerciante Martín Peris Felices. Tiene dos hermanas: María Luisa y Milagros. En 1970 se casó con Dolores Sayabera Chavero, con quien tiene 3 hijos: Marina, Ismael y Delia.
Estudió hasta los siete años en el Colegio de las Carmelitas, luego con D. Juan Díaz, 'el Cojo', donde estuvo un año, pasando luego a La Pescadería. Pronto se incorpora al negocio familiar, --la tienda de Ultramarinos, Estanco y Bebidas en la calle Santa Lucía, esquina y vuelta con Pozuelo-- con 12 años, en 1952, hasta su jubilación en 2005, es decir, tras 53 años de vida laboral. Continuaría los estudios recibiendo clases particulares de Manuel Alcón, hijo de Ricardo Alcón con calle en El Puerto --la antigua calle Muro--.

Colegio de la Pescadería, Curso 1950-51 de Ingreso a Bachiller; las profesoras a izquierda y derecha de la fotografía son las señoritas Milagros Gilabert y Paca Aquino Arnosa (+). (Laboratorio Fotográfico E. Utrilla. Valencia. Colección F.G.G.)
En la fila superior, de izquierda a derecha: Juan Niño Garrido, Luis Bustos (+), José Zamorano Franco, Antonio Ramírez Ariza, Francisco Llorca, Mauricio Ferrugías Carvajal, Paco Espinar Galán, Luis Jiménez González-Nandín, Rafael Felices Morro (+) y José María Martínez Govantes. En la fila de enmedio, de izquierda a derecha: Miguel Cacchetta de la Ruibiera, José Pineda Martí, José María Gutiérrez Colosía, Aguilar, Manuel de la Torre, Pedro Ruíz Chinea, Rafael Gómez Giménez (+), Francisco Javier Jiménez, Alejandro Zamacola Monís (+) Antonio Florido, Antonio Manuel Arredondo del Río y Fernando Gago García. En la fila de abajo, de izquierda a derecha: Laureano Quesada, Vicente Peris Tey, Marcelo Florido, Paco López-Cepero Pérez (+), Eduardo Cuvillo Jiménez, José Luis Moresco Suárez, Miguel Rascón Roselló, José Antonio Romero Haupold, Juan José Sánchez Sánchez, Manuel Carrasco Ariza y Manuel Morro Jarque. Sentados en el suelo, de izquierda a derecha: Antonio Lara, Fernandito Arjona González, Manolito Sánchez, Eduardo Benjumeda Osborne, Guillermo Benvenuty Díaz (+), Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Maximino Sordo Alonso (+) y Jesús Casado González.

DESTILERÍAS TEY
En 1965, con 25 años, se mete en la aventura de los destilados y monta en la calle Federico Rubio 58 antiguo, 72 actual, donde hoy vive, una destilería que compra a Jerónimo Guerrero: Destilerías Tey. Como estaba cerca del negocio famliar: la tienda de Ultramarinos y Estanco, el almabique lo atendía a ratos dejando a un empleado y aprovechando la hora de comer.
Allí se fabricaba ginebra, menta, ponche y coñac de la marca Tey, --el coñac o brandy se iba a llamar Nelson, pero ya estaba registradoy encargada la etiqueta, por lo que hubo de cambiarle el nombre, aunque permaneció la imagen de Nelson--, el Cacao Machín y Anís La Andaluza. Poco duraría la aventura destiladora. El alcohol lo compraba en Jerez, entre otros, al almacenista González Barba. Las grandes empresas axfisiaron a los pequeños: insistiendo cerca del legislador para que se prohibiera,como así sucedió, la venta de aquellos productos a granel --el garrafeo-, y aunque lo intentó, fué difícil introducirse en el mercado de estos productos embotellados, copado ya por las grandes firmas, cerrando en 1969.

Santa Lucía esquina con Pozuelo, la tienda por fuera.

La tienda por dentro, hoy reconvertida solo en Estanco.
LOS ULTRAMARINOS.
La jornada laboral era de 10 horas diarias: de 8 a 2 y de 5 a 9. Y a medio día el alambique, durante su etapa de destilados. En la tienda se embolsaban las legumbres: garbanzos locales y de Vejer; lentejas y judías de Salamanca. Aceites comprados al almacenista local José Velarde Díaz-Munio y a Paulino García Segura de Jerez; aceites de procedentes de molinos de la provincia gaditana, de Córdoba, Jaén... Y tostaban el café: de Colombia (café de caracolillo), Brasil y el mas malo, el de Fernando Poo, la colonia de Guinea Española. Hasta que llegó Hacienda con los impuestos y había que venderlo envasado, con precintos, libro de registro... algo que hizo inviable esta actividad y desapareció el característico olor por las tardes que inundaba la esquina de Santa Lucía con Federico Rubio.
El bacalao, procedente de los Mares del Norte, que surtía un almacenista de Sevilla. Las chacinas de matanzas de los campos: morcillas, butifarras, chorizos y longanizas, de mejor sabor y calidad, sin tantos controles sanitarios...

Vicente Peris Tey, en una fotografía tomada en la actualidad.

Ismael Peris Sayabero, al frente del Estanco.
En 2005 Vicente se jubila, y con la jubilación, se cierra el negocio de Ultramarinos, (ya su padre había cerrado en 1957 la Taberna), pero no así el Estanco concesión está a su nombre. Al frente del negocio, su hijo Ismael Peris Sayabera, tercera generación que continúa en esta esquina, en una tienda pulcramente cuidada que mantiene el sabor y la estética de otros tiempos.
AÑO 1905.
En 1905, el 8 de febrero, nace el padre de Vicente, Martín Péris Felices (en la imagen de la izquierda, con apenas 30 años). Ese año existían en El Puerto tres Fábricas de Cervezas: José Pérez Leyras (ex José María Barreiro), Antonio Dosal, (ex de A.J. Bensusan) y Tosar y Compañía (ex de Benigno Quevedo & Ramón Giménez). Las bodegas Osborne fundan la solera del Pedro Ximénez Viejo.Nace José Luis González Obregón, capataz de Jiménez Varela y fundador, en 1935, de las Bodegas Obregón. Según la revista 'Gran Vida' en abril de 1905, la marca de coches portuenses 'Anglada', disponía de un catálogo que incluía automóviles de 1, 2 y 4 cilindros, incluso un ómnibus de 14 asientos. La Academia de Bellas Artes, Santa Cecilia, colabora en la organización del III Centenario de El Quijote y publica, en mayo de 1905, un número de su Revista Literia Ilustrada, dedicado a Miguel de Cervantes. Isaac Albéniz fecha en París el 15 de diciembre de 1905, 'El Puerto', la segunda pieza del primer cuaderno de la Suite Iberia, que recuerda a nuestra Ciudad en un alegro imperioso, pensado para guitara. Pedro Muñoz Seca estrena en Madrid 'De balcón a balcón', en el Teatro Apolo, en colaboración con Sebastián Alonso Gómez.
El porteño Ángel Urzáiz será nombrado por segunda vez Ministro de Hacienda; lo sería en tres ocasiones. Fueron alcaldes en ese año Joaquín Ruiz y López y José María Heredia y Ferrer.

Instantánea de Martín Peris Felices en 1990. (Foto: Carmelo Ciria Pino).
MARTIN PÉRIS FELICES.
El apellido Peris es oriundo de Valencia, de donde era el bisabuelo de Vicente. Su padre, Martín Peris Felices se casó en plena Guerra Incivil, en 1937. En 1941, durante la posguerra, Martín Peris abre el establecimiento, que había comprado al montañés Maximino Mantecón Obeso, el cual lo había adquirido a su vez a otro jándalo, Benito Terán Rodríguez. Había estado un tiempo cerrado y tras las reformas pone en funcionamiento la Taberna, por la calle Pozuelo, y el almacén de comestibles, por la calle Santa Lucía. En 1956 obtiene la concesión de Estanco --Expendeduría de Tabacos-- y 'harto de atender a borrachos' cierra al año siguiente, 1957, la Taberna. Pero no desaparecía, en la calle Santa Lucía, camino de la Plaza de Toros, el ambiente cuando era día de Toros en El Puerto.
Eran clientes Juan Osborne Tosar, Fernando T. de Terry Galarza, Dolores Aldaz y del Toro, el primer alcalde de la democracia, Antonio Alvarez Herrera, con nótula 362 en GdP, Castor Montoto de Sedas, notario con despacho frente por frente a la tienda de los Peris, donde hoy tiene su consulta de médico Dionisio Rodríguez Solera. Allí permanecería la Notaría con los oficiales José Callealta y Fernando Sánchea Fragoso, hasta su traslado con el notario Bartolomé Gil Sosi a la calle Diego NIño, esquina con Peral, donde permaneció durante muchos años.
"El 2 de enero de 1995 estaba en el Estanco y el 11 estaba con Dios", afirma su hijo Vicente. Murió cuando apenas le faltaban 26 días para cumplir los 90 años.
(En la fotografía de la izquierda, un joven Peris Felices posando para Justino Castroverde).



Cuando el varadero de Pastrana daba las boqueadas surgió el del Guadalete que todavía subsiste y se encuentra en la Avenida Bajamar próximo al Club Náutico, donde reparan en la actualidad la escasa flota, apenas 14 unidades, de las 132 de barcos base que teníamos a mediados de los años 70.







La iniciativa del cortejo marítimo partió del Ayuntamiento encabezado por el Alcalde Eduardo Ruiz-Golluri, (en la imagen de la izquierda) quien promovió los festejos durante su mandato. Fue un emprendedor alcalde que truncó su inquieta trayectoria con la llegada de la Segunda República. Entre otros eventos ideó la denominada Fiesta del Vino en el Parque de la Victoria, una de las precursoras de nuestra actual Feria de Primavera. El turismo estival, demasiado elitista entonces, se convertía en uno de los mimos del gobierno local más por prestigio que como una fuente de ingresos de primer orden. Aunque algunos empresarios y políticos visionarios comenzaron a sospechar de las posibilidades del sector.
El año que nace José Manuel, 1928, se crea el Racing Football Club de El Puerto el 10 de febrero. Mariano López fue uno de los promotores y fundadores y Genaro González Noval, su primer presidente. Su primer partido, entre los infantiles del Racing y otro equipo local, la Balompédica, se salda con la victoria del recién nacido Racing. El segundo partido se celebra en la Plaza del Polvorista, el 4 de marzo, entre el Racing Football Club y el Español F.C. de Jerez de la Frontera, con resultado de empate.
El 3 de marzo de ese año, es nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad el benefactor local Elías Ahuja y Andría, que aparece en la imagen de la izquierda. Se presentaron 4.890 firmas avalando la petición José Almansa Huete refuerza su Agencia de publicidad, ubicada en la calle Larga, 24. Se produce un incendio en la Finca de Ntra. Sra. del Consuelo, propiedad de Rafael Osborne. Muñoz Seca estrena las siguientes obras: “La orgía dorada”. “El teniente alcalde de Zalamea". “El rajáh de Cochin”. “¡Un millón!”. “La cura”. “Alí-Guí”. “El clamor”. “La Lola”. Rafael Alberti publica 'Domecq 1730-1928' y entre 1927-1928 publica 'Sobre los Ángeles'.
Era mas amigo de hacer novillos que de ir a clase, cuando se escapaba del colegio Poullet, salía el coche de caballos con Juanito Buhigas al pescante y su hermano Fernando a la caza del niño, habitualmente lo devolvían a casa, con castigo incluído. El día que el niño José Manuel estrenó sus primeros pantalones largos, se fue con sus primos Fernando Terry Merello y Javier Gaztelu Terry, al recreo que tenían los padres de este último, y lo único que se le ocurrió fue subirse a un árbol, y se rompió los pantalones. Eloísa Terry, que por lo visto no era una gran costurera, le remendó los pantalones con esparadrapo, para que no se notase la rotura. Se pasó unos cuantos días castigado. Como vemos, una infancia de lo más traviesa, prólogo del espíritu emprendedor en el mundo del trabajo. (En la imagen, publicidad del brandy --entonces coñac-- 501, etiqueta amarilla).



Era aficionado a la cocina, al bricolaje y tenía, algo de inventor. Siendo sus hijos pequeños, se le ocurrió la idea de construir un hidropedal con las vainas de plástico de la munición americana, suponemos que serían cohetes u obuses,; estuvo en el garaje de su casa dos semanas construyendo aquel 'invento'. Cuando fueron a botarlo a la playa conocida como de 'Los Curas' por la proximidad de la Casa de Ejercicios de los Jesuitas 'La Inmaculada', la bajada por la finca 'El Retamar' duró más que la botadura: esta última poco menos de tres minutos, el tiempo suficiente para que hiciera agua, pues no pudo impermeabilizar bien el artefacto. (A la izquierda, etiqueta de Oloroso 'Tercios', de Carlos y Javier de Terry, S.L.).
José Luis Mediana Gutiérrez, ‘Peligro’, nació en el año 1930, hijo de José Mediana Alcaide --que trabajó como arriero y como guarda en el colegio de San Luis Gonzaga-- y de Carmen Gutiérrez Lubián, siendo el menor de cinco hermanos, por delante estaban Manuel, Juan, Antonio, Rafael y nuestro protagonista, ‘Peligro’.


A principios del siglo XX la fotografía comercial creció con rapidez y las mejoras del blanco y negro abrieron camino a todos aquellos que carecían del tiempo y la habilidad para los tan complicados procedimientos del siglo anterior. En 1907 se pusieron a disposición del público general los primeros materiales comerciales de película en color unas placas de cristal llamadas Autochromes Lumière en recuerdo a sus creadores, los franceses Auguste y Louis Lumière, siendo peculiar en esta época que las fotografías en color se tomaban con cámaras de tres exposiciones. (En la imagen de la izquierda, Justino Castsroverde, en 1920).
Fallecido su padre y pese a su vocación universitaria de farmacia, le llevaron a trabajar a Cádiz como aprendiz en el estudio fotográfico de José Reymundo "con el que estableció no sólo una relación laboral, sino una vinculación personal y afectiva, que perduró hasta el fallecimiento del maestro en 1950".
El profesor Garófano encuadra a Castroverde en la denominada corriente pictoralista de la fotografía, aquella de pretensiones artísticas que surge como reacción a la fotografía de aficionados, considerada vulgar, reivindicando los valores propios de aquella para la realización de obras de arte en plena igualdad con otras disciplinas artísticas como la pintura, la escultura o la arquitectura. Los fotógrafos del pictorialismo se definen como fotógrafos y artistas en la línea de las teorías del romanticismo propias del siglo XIX, destacando la sensibilidad e inspiración de los autores y otorgando un papel secundario a los conocimientos técnicos.





El otro día por ejemplo, agarré y cogí la calle Ganado, viniendo de Cielo y recordé que antes en la carnicería de Manolo Ortega, hubo una frutería, que en la taberna "Los Maeras Chico", tuve la oportunidad de conocer a Manolo del Pino "El Niño del Matadero", (a la izquierda de la imagen) me lo presentó mi padre, me gustaba salir con él; que en la Sastrería de Vera, hubo una tienda que se llamaba "Sempere, Mercería, Calzados", este inmueble igual que la Taberna "El Refugio", pertenecen a Muebles Palomino, y ahí me detuve en hacer la inspección de la calle y de forma consciente empecé a recordar lo que fue este establecimiento.
La taberna estaba dirigida por Rafael Gómez Cordero, Rafael era hijo del cabo de guardias de campo Ceferino Gómez, tristemente fallecido el el cortijo Pozolozano. Rafael tenía que yo sepa tres hermanos más Ceferino (padre del que fue alcalde de El Puerto Rafael Gómez Ojeda, a la izquierda de la imagen) víctima de la guerra incivil, no entiendo, como un hombre tiene que matar a otros hombre, cuando el hombre se muere sólo sin necesidad que nadie le mate; Pepe capataz de la bodega de Velarde y Luis que no conocía, conozco a su viuda Luisita Morales Augusto, mujer con un humor y una vitalidad envidiable.
Luis Ballesteros Hidalgo, íntimo amigo de mi padre, agente Judicial del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción, socio del Real Madrid, se carteaba con Don Santiago Benabeu, gran aficionado a las óperas de Pucinim, Rosini y Verdi. Antonio Carmona, oficial del Juzgado Municipal. José Gómez de Requena, propietario de varias panaderías. Me contaba mi padre, que este señor cuando tenía que limpiar los hornos de leña por dentro, esperaba unos días que se enfriaran algo y después se forraba el cuerpo con sacos de arpillera vacíos y se metía dentro del horno a limpiarlos, ¡que valor! José Gómez Cordero, capataz de bodegas Velarde. Cecilio González, casado con Dª Pura la matrona. El maestro Suano, relojero empleado de Relojería Díaz, persona seria y formal, educado que cuando se encontraba a gusto, le daba por cantar por malagueñas y recitar a Don Ramón de Campoamor. Suano casi siempre iba acompañado de su hijo, relojero también. La familia Loliti, grandes aficionados al flamenco con su padre al frente. Los hermanos Flor Pedregal, empleados de Telefónica. Bancalero, empleado de Renfe
El billarín que como les dije anteriormente, estaba en el salón, era una de las mesas más difíciles de jugar, por lo estrecha que era; pero bueno cuanto más cargado de vino estuviera el personal, mejor se jugaba. (A la izquierda de la imagen, contador de billar).






A su jubilación pasó a manos de su yerno, Francisco Gómez Mateos, auxiliado por su mujer, Isabel Real Sánchez y la hermana de ésta, Francisca, hermana de Pepe ‘el de la Draga’. Al fallecer Francisco, el establecimiento pasa a ser regentado --no solo la cocina-- directamente por su viuda, Isabel Real, quien continúa gestionándolo en la actualidad. (A la izquierda, el desaparecido Francisco Gómez Mateos).



Con anterioridad en 1779, en la plaza existían dos tiendas de montañeses, propias de Francisco Ruiz de Oreña y Juan de la Torre, y en 1804, dos tabernas --acaso en los mismos locales-- de Pedro Gómez Quijano, en donde también se freía pescado».
En la actualidad dicho establecimiento, al que es asidua en sus estancias en El Puerto la eurovisiva 




El doctor Medinilla propuso la plaza de toros, por su ventilación y aislamiento de la población. Después se pensó en el edificio de Santo Domingo que había quedado vacío al trasladarse el ayuntamiento a la nueva sede en la actual plaza de Isaac Peral. También se barajó la posibilidad de instalarlos en las antiguas dependencias del colegio de la Aurora, en calle San Sebastián pero la rehabilitación resultaba excesivamente costosa. Finalmente, mediado octubre de 1898, se decidió fuera el recinto anexo a la penitenciaría de La Victoria, lugar cercano a la estación de ferrocarril y lo suficientemente alejado del casco urbano el sitio donde atender a los repatriados enfermos y el recinto donde debían pasar la cuarentena aquellos soldados sospechosos de estar incubando la enfermedad. (En la imagen, una ambulancia antigua, en un carro cubierto, tirado por un semoviente).




Dado que el archivo de la Cruz Roja Local es prácticamente inexistente por un periodo que abarca entre que fuera desmilitarizada, --hará aproximadamente 25 años-- y su fundación, invitamos a los lectores de Gente de El Puerto que tengan algún tipo de documento, fotografía, recorte de prensa, insignias, recuerdos, bonos, etc… nos lo hagan llegar (original o copia) para la creación de un fondo documental de dicha institución benéfica, que será entregado a la misma para su catalogación y archivo. La Cruz Roja cuenta en El Puerto con más de 100 años de existencia.